Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Alma vinculada al juego - Capítulo 78

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Alma vinculada al juego
  4. Capítulo 78 - Capítulo 78: CAPÍTULO 76 Cuando el vacío deja un espacio
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 78: CAPÍTULO 76 Cuando el vacío deja un espacio

El instante en que Arthur desapareció fue imperceptible para la mayoría.

No hubo explosión.

No hubo grito.

No hubo señal visible.

Pero para quienes sabían mirar, el mundo parpadeó.

Nyxaria lo sintió como si le hubieran arrancado algo del pecho.

No dolor.

No miedo.

Ausencia.

—Arthur… —susurró.

La barrera de Ruhn resistía todavía, pero algo había cambiado. No en la estructura. En el aire. Como si la ciudad hubiera dejado de ser observada por una sola voluntad y ahora quedara expuesta a demasiadas.

Eryndor alzó la cabeza de inmediato.

No preguntó.

No dudó.

—Se lo llevaron —dijo—.

—Y no fue un mago.

Nyxaria apretó los dientes.

—Entonces esto ya estaba decidido.

Muy lejos de allí, en Nyssara, Eiren no se levantó de su trono.

No dio discursos.

No celebró.

Simplemente habló.

—Kaelthar.

El Jinete de la Conquista inclinó la cabeza apenas.

—Ve.

No hubo más instrucciones.

Kaelthar sonrió.

El cielo sobre la ciudad de Arthur se partió.

No como un portal.

No como una invocación.

Como una ruptura de jerarquía.

Las nubes se aplastaron unas contra otras. La luz se torció. El aire se volvió pesado, cargado de una presencia que no anunciaba destrucción inmediata, sino algo peor:

Dominio.

—¡Contacto! —gritó Kaelis desde la muralla—.

—¡Algo viene directo a la cúpula!

Ruhn palideció.

—No es un hechizo.

—Es un concepto en caída.

Nyxaria dio un paso adelante.

Y Eryndor se interpuso.

—Hermana —dijo con calma absoluta—.

—Déjame esto a mí.

Ella lo miró, sorprendida.

—¿Estás seguro?

Eryndor alzó la vista hacia el cielo que se desgarraba.

—Si impacta aquí…

—la ciudad deja de ser una ciudad.

—Se convierte en un trofeo.

El cielo cedió.

Kaelthar descendía como una lanza viva.

No envuelto en fuego.

No cubierto de aura.

Su sola existencia ordenaba el espacio a su alrededor. La barrera de Ruhn comenzó a crujir, no por fuerza, sino porque algo intentaba decirle que no tenía derecho a estar allí.

—Interesante —dijo Kaelthar, observando la cúpula mientras caía—.

—Un refugio sin dueño presente.

Nyxaria sintió la provocación como un golpe.

—¡Eryndor, apártate! —ordenó—.

Eryndor no se movió.

—Arthur confió en mí —respondió—.

—Y yo confío en el hambre.

Alzó una mano.

Y activó su habilidad.

No liberó poder.

No atacó.

Negó.

El espacio frente a la cúpula se volvió… incompleto.

No vacío.

No destruido.

Inacabado.

La habilidad única de Eryndor se desplegó:

Ayuno Conceptual

Todo lo que intentaba imponerse sobre un área definida

era forzado a consumirse a sí mismo primero.

La caída de Kaelthar se detuvo a centímetros de la barrera.

No por resistencia.

Sino porque su concepto de Conquista empezó a gastarse en existir.

El impacto nunca ocurrió.

El mundo tembló igual.

Kaelthar abrió los ojos con una sonrisa salvaje.

—Ah…

—Así que tú eres el que se quedó.

Eryndor apareció frente a él.

—No toques la ciudad —dijo con suavidad—.

—No mientras yo tenga hambre.

Kaelthar rió.

—¿Hambre?

—Yo domino mundos.

—Y yo hago que dominen menos —respondió Eryndor.

No hubo conteo.

No hubo señal.

Choque de puños.

El impacto fue silencioso.

El espacio se dobló hacia adentro.

La cúpula vibró.

Las murallas se agrietaron.

Nyxaria cayó de rodillas, conteniendo su propio poder con ambas manos.

—¡Eryndor! —gritó—.

En el mismo instante del impacto, Eryndor activó la segunda fase.

No fuerza.

No magia.

Desplazamiento por privación.

—No aquí —susurró.

El mundo alrededor de ambos desapareció.

No fue teletransporte clásico.

Fue que ese lugar dejó de tenerlos.

La ciudad quedó atrás.

El cielo volvió a cerrarse.

La cúpula resistió.

Silencio.

Durante varios segundos, nadie habló.

Nyxaria se puso de pie lentamente, temblando.

—…Se lo llevó.

Ruhn respiraba con dificultad.

—A otra dimensión.

—Una sin anclajes urbanos.

—Sin población.

Kaelis apretó la lanza.

—¿Eso lo detendrá?

Nyxaria cerró los ojos.

—No.

—Pero evitará que la ciudad pague el precio.

Muy lejos de allí, en un espacio sin nombre, dos Jinetes se separaron tras el choque.

Kaelthar sonreía, emocionado.

—Buen movimiento, Hambre.

—Arthur te enseñó bien.

Eryndor alzó la mirada.

—No.

—Esto lo aprendí solo.

El espacio alrededor comenzó a colapsar lentamente.

—Aquí no hay nada que conquistar —continuó—.

—Y eso te va a molestar.

Kaelthar levantó los puños.

—Entonces empecemos a crear algo.

En la ciudad, Nyxaria miró al cielo vacío.

Arthur no estaba.

Eryndor estaba luchando.

El mundo observaba.

Apretó los dientes.

—…Vuelve con vida —susurró—.

—Los dos.

La guerra ya no tenía frentes claros.

Ahora tenía dimensiones enteras como campo de batalla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo