Almas En Línea: Ascensión Mítica - Capítulo 197
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Capítulo 197: Gregged y confundido
Gregory «Greg» Hilkinson sonreía mientras miraba a las amigas que una de sus mejores clientas había traído consigo. Aunque todas tenían peculiaridades en su apariencia, no le dio mucha importancia.
Él mismo estaba cubierto de tatuajes y cicatrices, y además llevaba un parche en el ojo que le daba una apariencia de matón, pero era todo lo contrario. De hecho, era un antiguo luchador profesional de MMA que en su día tuvo un ascenso meteórico a la fama como luchador. Durante su corta pero pintoresca carrera, los medios de comunicación habían transmitido la opinión de que tenía madera para ser El más grande de todos los tiempos.
Sin embargo, debido a una combinación de su propia estupidez y exceso de confianza, un codazo le alcanzó la cuenca del ojo y se la fracturó durante un combate importante. Aunque él actuó como si no fuera gran cosa, sus médicos de entonces le habían dicho que era probable que si seguía luchando, había una alta probabilidad de volver a lesionarse y de perder la visión de ese ojo.
Le dijeron que se retirara, pero ¿cómo podía digerir esa noticia? Iba en camino de ser uno de los mejores, si no el más grande, de la historia de ese deporte. Así que fue inevitable que acabara ignorando sus consejos y volviera al ring, solo para que todo terminara en tragedia.
Un gancho perdido le alcanzó el ojo y perdió la visión por completo, viéndose forzado a retirarse. Durante un tiempo, se revolcó en la miseria de que le hubieran arrebatado su brillante futuro. Sin embargo, no hay píldora más amarga que la verdad ni medicina para el arrepentimiento. Si hubiera escuchado a los médicos, aún conservaría su ojo y quizá habría tenido la oportunidad de algún tipo de recuperación.
Fue su mentor y Entrenador quien lo sacó de su desesperación. Como alguien que tuvo una infancia difícil, su Entrenador había sido como un segundo padre para él y siempre estuvo a su lado, incluso en sus momentos más oscuros. Fue idea del Entrenador que Greg se hiciera cargo del gimnasio. Aunque ya no pudiera luchar, podría entrenar a la nueva generación y aun así dejar su huella en la historia.
Con la misma pasión que tenía por la lucha en el ring, se dedicó a entrenar a otros y no se limitó solo a las MMA. Empezó a impartir Cursos de Fitness, Clases de Defensa Personal e incluso actuó como entrenador personal.
Una de sus primeras y más antiguas clientas era Luna, así que cuando llamó pidiendo el favor de dejar que ella y sus amigas usaran el gimnasio un rato después de que todos se hubieran ido a casa, estuvo más que feliz de complacerla. De hecho, era un poco optimista y creía que quizá podría conseguir algunos clientes nuevos ayudándola.
Sin embargo, sus supuestas amigas tenían apariencias muy llamativas. Eran monas, sí, pero no del todo normales.
«¿Orejas de Mono? ¿Pelo verde? ¿Alas? Quizá les gustaba el cosplay. O algún tipo de arte escénico.».
Incluso Luna había cambiado desde la última vez que la vio. El pelo blanco como la nieve y los ojos rojos le daban un toque a su belleza que no podía entender del todo.
—¿Se están preparando para algún tipo de evento de cosplay?
No pudo evitar preguntar mientras miraba a la hermosa chica que caminaba despreocupadamente con una venda en los ojos.
—No exactamente…
Luna rio con timidez mientras se rascaba la mejilla.
—Sinceramente, es un poco difícil de explicar. Pareceremos un poco locas si te lo cuento.
—Sea lo que sea que tengas que decir, te creeré. ¿Qué tan malo podría ser~?
Greg rio alegremente mientras esperaba lo que suponía que sería una historia embarazosa o que se habían vuelto adictas a algún nuevo videojuego y que iban a hacer cosplay de personajes de ese juego, pero que estaban cohibidas por su apariencia o algo así.
—Bueno, hay un nuevo Juego de RV…
—Ya veo…
Asintió con una sonrisa de complicidad. Parecía que tenía razón.
—¿Recuerdas lo enfermo que estaba mi hermano? Te enseñé esa foto, ¿verdad?
—¿Cómo podría olvidarlo…? Pobre chico… ¿Cómo está? ¿Lo tratan bien todos en el hospital?
—De hecho le dieron el alta… Se recuperó por completo… en cierto modo.
—¿Qué quieres decir con «en cierto modo»?
—Bueno… Algunas personas que han estado jugando a este juego han estado experimentando, uhm, «mutaciones» en la realidad. Mi hermano, mis amigas y hasta yo hemos experimentado estos efectos.
La expresión de Greg se congeló con incredulidad por un breve instante antes de que una sonrisa jovial apareciera en su rostro.
—¡Jajaja! ¡Muy graciosa~! ¡Casi me la cuelas~!
Se rio, convencido de que Luna le estaba tomando el pelo con una especie de broma pesada fuera de temporada.
—¡Achís!
Puf.
Aria soltó un lindo estornudo al inclinarse hacia delante. El estornudo inesperado rompió su concentración y sus alas condensadas se hicieron más grandes al instante y en pocos segundos volvieron a su majestuoso tamaño original.
—¿Hmm?
Greg se quedó helado en el sitio, con los ojos abiertos de par en par por la conmoción al ver a alguien a quien le crecían alas en la espalda.
«Algún tipo de truco de magia o…»
—¡Ha sido un estornudo realmente adorable, Aria~!
Mientras Rachel rebuscaba en sus bolsillos un pañuelo, el «cinturón» negro que llevaba en la cintura se movió sutilmente y luego se desenrolló con lentitud, revelando ser una larga cola prensil.
Greg parpadeó.
«¿Eso era… una cola?»
—¡¿Hmmmm?!
Mientras sus pensamientos intentaban ponerse al día, su boca estaba congelada por la pura incredulidad.
—¡No nos cree, sigamos mi sugerencia y vayamos a por helado!
La chica de pelo verde hizo un puchero y levantó la mano, haciendo que sus considerables atributos se menearan ligeramente, mientras que la de aspecto más normal, una linda chica con sudadera, habló con un suspiro.
—Ya estamos aquí, Lily. Podemos ir a por helado después…
Los ojos de la chica brillaron mientras le devolvía el grito de inmediato
—¡¿Hablas en serio, Leo?! ¡¿Lo prometes?!
«¿Leo? Es un nombre raro para una chica…»
Luna le espetó a Lily
—¡¿Por qué estás tan empeñada con el helado?! ¿Eres alérgica al ejercicio?
—Pues sí. ¡Me alegro de que te hayas dado cuenta!
—Ugh. ¡No intentes sacarle una promesa a mi hermano con artimañas así! ¡No lo toleraré!
Luna le siseó a Lily mientras Greg seguía helado en el sitio, con una sonrisa profesional aún en el rostro a pesar de la mirada perdida que parecía crecer en sus ojos.
Luna volvió a mirar a Greg y, al ver su sonrisa, suspiró aliviada.
—Me alegro de ver que te estás tomando todo esto bastante bien…
Rachel, habiéndose rendido en su búsqueda de un pañuelo, miró a Greg y comentó
—Qué va. Estoy bastante segura de que está colapsando mentalmente.
Leo asintió.
—Reacción totalmente válida.
Crystal agitó una mano delante de su cara al ver que seguía sin reaccionar.
—Parece que se ha desmayado…
Tres años después de que su carrera en las MMA llegara a su fin, Greg por fin tenía la oportunidad de resurgir, solo que aún no lo sabía.