Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Ámbar y los restos del brillo - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Ámbar y los restos del brillo
  4. Capítulo 24 - 24 22 Una nueva etapa
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

24: 22 | Una nueva etapa 24: 22 | Una nueva etapa La habitación era más chica.

Menos blanca.

Menos ruidosa.

No había monitores constantes ni luces que parpadearan cada segundo.

Solo una ventana, una cama, una mesa auxiliar y el murmullo lejano del hospital funcionando como siempre.

Ámbar tardó unos segundos en acostumbrarse.

El cambio no era solo físico.

Era interno.

En terapia intensiva su cuerpo había sido el centro de todo.

Acá, en cambio, parecía que el mundo esperaba que volviera a ocupar su lugar.

Se acomodó despacio en la cama.

Sentarse le costó más de lo que quiso admitir.

No por dolor, sino por una debilidad residual, esa que no se ve pero pesa.

Simón estaba ahí, demasiado atento.

───¿Te mareás?

───preguntó enseguida.

───No ───respondió ella, aunque igual respiró hondo antes de acomodarse───.

Solo…

lento.

Él asintió, pero no se movió de su lado.

La médica apareció unos minutos después con la carpeta bajo el brazo.

La misma de la mañana, pero ahora sin urgencia en el gesto.

───Bueno ───dijo───.

Bienvenida a la normalidad hospitalaria.

Ámbar esbozó una sonrisa mínima.

───No sé si la extrañaba ───comentó.

La médica revisó unos papeles, la miró.

───El cuadro agudo ya está resuelto ───explicó───.

Presión estable, buena respuesta al suero, sin nuevos episodios.

Eso no significa que estés “como antes”.

Ámbar la escuchaba con atención real.

No defensiva.

───Tu cuerpo pidió freno ───continuó───.

Y ahora lo va a seguir pidiendo, solo que de otra forma.

Simón se tensó un poco.

───¿Qué significa eso?

La médica fue clara, sin dramatizar.

───Reposo relativo.

Comer bien.

Dormir.

Nada de sobreexigencia.

Y actividad física…

suspendida por ahora.

Ámbar tragó saliva.

───¿Patinar?

───No ───respondió la médica, suave pero firme───.

No por un tiempo.

El silencio duró apenas un segundo, pero fue denso.

Simón miró a Ámbar, atento a su reacción.

Ella bajó la mirada.

No protestó.

No discutió.

Solo apoyó la espalda en la almohada.

───Está bien ───dijo al fin───.

Lo entiendo.

La médica asintió, satisfecha.

───Hay algo más ───agregó───.

El embarazo está evolucionando bien.

No presenta riesgo en este momento, pero eso vuelve todavía más importante que te cuides.

Simón apretó la mandíbula.

───Vamos a hacerlo ───dijo───.

Todo.

La médica los observó un segundo más, como midiendo la escena.

───Bien.

Vuelvo más tarde.

Cuando se fue, el silencio quedó flotando, distinto al de la terapia intensiva.

Más cotidiano.

Más real.

Ámbar se pasó una mano por el rostro.

───No poder patinar…

───murmuró─── me pega más de lo que pensé.

Simón se sentó en el borde de la cama.

───No es para siempre.

───Ya sé ───respondió───.

Pero es raro sentir que el cuerpo manda.

Él la miró con ternura.

───Esta vez no está fallando ───dijo───.

Está cuidando.

Ámbar lo miró, pensativa.

Después asintió despacio.

───Supongo que me toca aprender a escuchar.

Apoyó una mano sobre el vientre.

El gesto fue inconsciente, pero no pasó desapercibido.

Simón la cubrió con la suya.

───No estás sola ───repitió.

Ámbar respiró hondo.

Afuera, el hospital seguía su ritmo.

Adentro, por primera vez en días, su cuerpo no estaba en guerra.

Estaba siendo atendido.

Y eso, para alguien como ella, ya era un cambio enorme.

El golpe suave en la puerta interrumpió el silencio.

Simón levantó la vista al instante, como si todavía no pudiera relajarse del todo.

───¿Sí?

La puerta se abrió apenas y Jazmín asomó la cabeza primero.

Detrás de ella, Emilia.

Las dos se quedaron quietas un segundo, evaluando la escena: Ámbar sentada en la cama, más despierta, más presente.

Simón a su lado.

La habitación común.

Sin máquinas alrededor.

El alivio fue inmediato.

───¡Ah!

───exclamó Jazmín, llevándose una mano al pecho───.

Estás viva.

Con color.

Con cara de persona.

Ámbar sonrió.

───Hola, exagerada.

Jazmín entró sin pedir permiso y la abrazó con cuidado, torpe, como si no supiera bien dónde tocarla.

───No me hagas eso nunca más ───murmuró───.

Casi me infarto.

Emilia se acercó más despacio.

No invadió.

La miró con atención real.

───Te ves mejor ───dijo───.

Mucho mejor.

───Lo estoy ───respondió Ámbar───.

Cansada, pero estable.

Simón se levantó un poco para darles espacio.

───Gracias por venir ───les dijo───.

De verdad.

───Obvio ───respondió Jazmín───.

Somos equipo, ¿o no?

Emilia asintió.

El ambiente se relajó apenas.

No del todo.

Había algo más flotando, evidente para Ámbar y Simón, invisible para ellas.

Ámbar respiró hondo.

───Hay algo que tenemos que contarles ───dijo.

Jazmín frunció el ceño de inmediato.

───Eso nunca empieza bien.

Simón miró a Ámbar, buscó su asentimiento.

Ella asintió.

───Cuando me desmayé ───comenzó él─── no fue solo por el cansancio y el estrés.

Emilia se tensó apenas.

───En los estudios apareció algo más ───continuó Ámbar, con la voz tranquila pero firme───.

Algo que yo no estaba viendo…

o no quería ver.

Jazmín la miraba fijo ahora, seria.

───Estoy embarazada.

El silencio fue total.

No incómodo.

No ruidoso.

Simplemente…

detenido.

Jazmín parpadeó dos veces.

───¿Qué?

Emilia abrió un poco los ojos, sorprendida, pero no habló enseguida.

───Es temprano ───aclaró Ámbar───.

Y está todo bien.

El embarazo no fue el problema médico.

Pero…

existe.

Jazmín se sentó de golpe en la silla más cercana.

───Pará ───dijo───.

Pará.

¿Vos me estás diciendo que…?

Se llevó una mano a la boca.

───¿Vos vas a ser mamá?

Ámbar sonrió, emocionada.

───Eso parece.

Jazmín se levantó de inmediato y volvió a abrazarla, esta vez con lágrimas en los ojos.

───Ay, boluda…

───dijo, quebrada───.

Me asustaste tanto…

y ahora esto…

Emilia se acercó también.

Esta vez no dudó.

Apoyó una mano suave sobre el brazo de Ámbar.

───Felicidades ───dijo, con una sonrisa sincera───.

De verdad.

Miró a Simón.

───A los dos.

Él asintió, visiblemente emocionado.

───Gracias.

Jazmín se separó apenas para mirarla a los ojos.

───Ok ───dijo───.

Entonces esto explica todo.

Las náuseas.

El cansancio.

Lo intensa que estabas.

Ámbar soltó una risa corta.

───Un poco sí.

Emilia inclinó la cabeza, pensativa.

───Debe ser mucho para procesar ───dijo───.

Todo junto.

───Lo es ───admitió Ámbar───.

Pero también…

se siente bien.

Raro.

Pero bien.

Jazmín la observó con cuidado.

───¿Tenés miedo?

Ámbar no esquivó la pregunta.

───Sí ───respondió───.

Mucho.

Pero no estoy sola.

Simón apoyó una mano sobre la de ella.

Emilia sonrió.

───Eso se nota.

Jazmín respiró hondo, como tomando una decisión.

───Bueno ───dijo───.

Entonces vamos a hacer esto bien.

Te vas a dejar cuidar.

No vas a hacerte la fuerte.

Y si intentás patinar antes de tiempo, te atamos a la cama.

Ámbar rió.

───Trato hecho.

El clima cambió.

No desapareció la preocupación, pero se mezcló con algo nuevo.

Expectativa.

Afuera, el hospital seguía igual.

Pero en esa habitación, la noticia había reordenado todo.

Ámbar no solo se estaba recuperando.

Estaba empezando otra etapa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo