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Amon, el Legendario Señor Supremo - Capítulo 204

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204: Capítulo 204: Postre Amon 204: Capítulo 204: Postre Amon Amon se despertó con Maisa a su lado.

Estaba a punto de levantarse de la cama cuando ella lo abrazó, haciendo que su sedoso y suave cabello volara y que la fragancia del champú se precipitara violentamente hacia Amon.

El simple aroma refrescó la memoria del joven y recordó todo lo que él y Maisa habían hecho la noche anterior…

Parecía que Maisa se había despertado un poco antes que él y se había dado una ducha.

Se podía notar que su piel tersa y blanca como la leche mostraba algo de enrojecimiento.

En cuanto se dio cuenta de que Maisa acababa de salir de la ducha, Amon se puso más tenso que antes.

Maisa, a su vez, le mostró una sonrisa hermosa, aunque adorable, mientras ronroneaba.

Le hizo preguntarse si ella estaba realmente durmiendo o si hacía todo esto a propósito.

Amon consiguió salir de la cama haciendo que Maisa se diera la vuelta mientras la abrazaba, sin despertarla.

Minutos más tarde, Amon regresó con una bandeja de plata para el desayuno.

Colocándola en la cómoda junto a la cama, meció suavemente a Maisa.

—Maisa, despierta —la llamó una voz suave y gentil.

En cuanto escuchó esa voz susurrar, gimió en su cómodo mundo de sueños, levantando sus pesados párpados mientras abría los ojos lentamente.

—Uh…

Su visión estaba un poco borrosa, probablemente por el cansancio.

La luz del sol que entraba por la ventana le mostró al chico que amaba.

Tenía una rodilla en la cama mientras se inclinaba hacia delante, sacudiendo suavemente a Maisa.

—…

¿Amon?

—preguntó Maisa con voz confusa—.

¿Por qué estás en mi habitación?

—Hum, buenos días.

—Amon sintió ganas de reír, pero se contuvo.

En su lugar, dijo—: Esta es mi habitación.

Viniste a dormir aquí conmigo anoche, ¿recuerdas?

La mente de Maisa empezó a confundirse un poco, no porque hubiera estado durmiendo, sino por las palabras de Amon.

Sin embargo, poco a poco, su confusión se disipó al recordar la noche anterior.

Después de volver de su viaje, recordó haber besado audazmente a Amon y haberle pedido dormir con él.

Después de besarse, fueron a su habitación y entonces…

Decir que, aunque no llegaron a culminar, hicieron bastantes cosas, era quedarse corto…

Incluso habían hecho el 69 en la posición del puente.

Fue solo una idea atrevida que tuvo en ese momento; el resultado fue mejor de lo que esperaba, y a Amon pareció encantarle también.

Maisa gimió un poco, ya que su mente debió de empezar a acelerarse tras el sueño, y recordó lo que había ocurrido el día anterior.

Después de hacer varias cosas, se quedaron dormidos.

Entonces, Maisa miró el juego de cama y se sonrojó.

«Cierto, fui muy atrevida…

¡Ay, cielos, espero que Amon no piense nada malo de mí…!»
Era una preocupación innecesaria.

Amon estaba más feliz de lo habitual, incluso sonreía un poco mientras le servía el desayuno en la cama.

—¿Puedes comer?

—preguntó Amon, y luego añadió—: Si no, puedo darte de comer.

Tras su experiencia con Barbara, se dio cuenta de que a las chicas les gustaba que las mimaran así, y como a él mismo le gustaba la idea de mimar a sus novias, no era una mala proposición.

—Dame de comer.

Por alguna razón, tengo los brazos entumecidos…

—hizo un puchero lastimero Maisa.

Amon rio suavemente de una forma atractiva, dejando a Maisa hipnotizada.

Pronto su puchero se convirtió en una tímida media sonrisa.

Sintió que la habían descubierto, pero aun así quiso continuar con el guion que había creado sobre sus brazos fatigados.

—Vale.

—Amon se sentó frente a ella.

Alargó la mano y cogió la bandeja de plata.

Había sopa y pan blanco.

Además de la sopa, hasta el pan era casero.

«¿Ha hecho él todo esto?»
No era ninguna novedad que Amon supiera cocinar, pero Maisa no se esperaba que incluso le horneara pan casero para desayunar.

Amon le dio de comer sopa y pan mojado en la misma sopa.

—Muy bueno, qué rico~ —proclamó Maisa.

Estaba disfrutando de verdad de todo aquello, ya fuera la buena comida o el ser alimentada por el chico que le gustaba.

Después de que comiera todo, Amon preguntó—: ¿Satisfecha?

¿Quieres comer más?

«¡Quiero comerte de postre!».

Maisa se encogió ante la idea de ver lo galante que era Amon por la mañana después de que él la mimara.

Al verla encogerse de una forma adorable (qué mona era), soltó una enigmática risita que hizo cosquillas en el corazón de Maisa.

Alargó la mano y le dio una palmadita en la cabeza, asegurándose de no hacerlo con demasiada fuerza para no incomodarla.

Maisa no pudo soportar un ataque tan poderoso.

Hundió la cara en su pecho mientras agarraba su camisa blanca de botones, al parecer sin querer que aquello terminara tan pronto.

Unos segundos después, levantó la cabeza hacia Amon.

—Bésame —le suplicó de forma adorable.

—Mmm.

—Amon se inclinó hacia ella y le besó los labios.

El sabor de la sopa fue evidente en el instante en que sus lenguas empezaron a tocarse y él comenzó a explorar la boca de ella con la suya.

Rompieron el beso.

Amon la besó una última vez: un pequeño y rápido pico en sus labios, ahora un poco hinchados.

Luego dijo—: Llevaré esto a la cocina.

Vuelvo enseguida.

—Vale —asintió Maisa.

Tenía esa mirada de chica soñadora.

En cuanto él desapareció por la puerta, Maisa golpeó la cabeza contra la almohada cercana, murmurando palabras ahogadas.

—Oh, Dios, ¿en qué diablos estoy pensando tan temprano?

Pensó una vez más en las palabras que no se atrevió a decir en voz alta, pero que no podía evitar pensar en su fuero interno.

«¡Quiero comerte de postre!»
Maisa pataleó en la cama mientras ahogaba unos cuantos gritos agudos de vergüenza en la almohada.

Cuando inspiró para tomar aire, olió la mezcla de su aroma y el de Amon…

Su cara se puso aún más roja mientras algunos pensamientos cruzaban su mente, y volvió a patalear en la cama mientras hundía la cabeza aún más en la almohada.

Amon llegó a la cocina y empezó a lavar los platos.

Su corazón palpitaba y se aceleraba cada vez que recordaba involuntariamente el tacto del suave cuerpo de Maisa, o sentía su dulce y flotante fragancia que persistía a su alrededor, o cuando recordaba la dulce y embriagadora sonrisa que ella había mostrado sin reparos con un toque de timidez.

Más tarde, Amon se vistió y acompañó a Maisa fuera del dormitorio de los chicos.

Cuando salieron, Maisa preguntó—: ¿Nos cogemos de la mano?

—Sí —aceptó Amon.

«Hoy ha sido un día increíble…», murmuró Maisa en su corazón mientras entrelazaba sus delgados dedos con los de él.

No le desagradaron las miradas que recibieron.

Su pelo azul oscuro ondeaba al viento, y usó la mano que tenía libre para colocarse el pelo detrás de la oreja mientras miraba en dirección a los curiosos con una sonrisa de satisfacción.

Era cierto que había mucha gente guapa gracias a la mejora genética, sin embargo, Amon seguía destacando entre la multitud.

Maisa era consciente de ello y notó algunas miradas de celos de chicas a lo lejos.

Sonrió mientras apoyaba su cuerpo contra el de él y más miradas acudían hacia ellos.

Maisa rio por lo bajo, encantada con todo aquello.

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Editado por: Azurtha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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