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Amon, el Legendario Señor Supremo - Capítulo 92

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92: Capítulo 92: ¿Quién es ella?

92: Capítulo 92: ¿Quién es ella?

Caminando por un puente que parecía hecho de arcoíris, había una mujer tan hermosa y a la vez tan empoderada, capaz de hacer que la gente quisiera venerarla como a una diosa.

Sus ojos eran morados, pero parecían una gema estelar.

La curvatura de su cuerpo era tan perfecta que, aunque lo intentara, no encontraría un solo defecto.

Sus largas piernas, como un par de jades blancos, eran conocidas como las más hermosas del universo y, aun llevando un vestido azul celestial con gotas blancas que parecían estrellas, este no lograba eclipsar sus preciosas piernas.

El escote del vestido era alto mientras caminaba, su hermoso cabello rubio, cubierto por un velo negro, apenas se movía con el viento; la elegancia al andar era tan elevada, que ni siquiera una supermodelo de élite podría compararse.

Mientras caminaba, casi llegando al final del Puente del Arcoíris, murmuró de forma casi inaudible: «Hoy cumple 18 años, desafortunadamente…».

Justo después soltó un suspiro que haría que cualquier hombre del mundo deseara consolarla.

Lo que quería decir con «desafortunadamente», solo ella lo sabía; no podía decir si era porque quería estar a su lado, o por alguna otra razón.

.

.

Tras llegar a la torre, no se fueron, sino que se dirigieron al mejor restaurante en el primer piso de la torre.

—Muchacho, alégrate, como es tu cumpleaños, yo invito —dijo el Viejo Hazael.

Tenía una sonrisa amable cuando hablaba.

—Gracias —agradeció Amon, quien ahora tenía el brazo sujeto por Julia y Barbara.

Al darle las gracias, no mostró su indiferencia habitual; al menos, eso cambiaba cuando hablaba con el Viejo Hazael.

Desde otro punto de vista, Amon reconocía al Viejo Hazael como alguien digno de respeto.

[Restaurante Abravanel]
En el letrero del restaurante donde se detuvieron, lo que estaba escrito era bastante llamativo, mientras que el restaurante en sí parecía más un hotel de 5 estrellas.

—¿Abravanel?

—Barbara se mostró escéptica al respecto.

No es que fuera un nombre difícil de encontrar, pero al ver que el restaurante llevaba su apellido, pensó en su madre.

«No puede ser, ¿verdad?», pensó.

—¿Por qué te quedas ahí parada?

—el Viejo Hazael la miró y dijo—.

Vamos, entremos.

—Sí —respondió Barbara, que ya no iba del brazo de Amon, sino de las gemelas, y entró poco después.

Ariel miró hacia atrás y se rio al ver a Barbara mirar a las gemelas, que sujetaban el brazo de Amon, mientras hacía un puchero.

«Qué mona», sonrió.

Otra cosa que alegró a Ariel fue la expresión de la gente dentro de la torre cuando vieron a Amon con dos chicas, una en cada brazo, mientras la otra decía que tenían que turnarse.

Aunque no es difícil para quienes tienen acceso a la torre conseguir una pareja romántica, era otra historia si estabas dentro de la torre.

Pues, para tener derecho a entrar en la torre, debías ser un genio o muy rico.

Fuera cual fuera el caso, Amon había conseguido que tres chicas se interesaran enormemente por él.

Obviamente, no solo los hombres recibían miradas extrañas.

Las chicas también.

Si un hombre recibe tanta atención de otras mujeres, significa que tiene algún valor.

El valor de un hombre aumenta enormemente para las mujeres si otras mujeres muestran interés en él.

A veces, ni siquiera tienes que ser guapo como Amon; el simple hecho de que sea fuerte y tenga chicas que reconocen su fuerza atraerá la curiosidad de otras.

Este es un principio básico que nunca ha cambiado en los humanos.

Para ser justos, lo mismo ocurre si eres una chica.

—Sean muy bienvenidos, Amon, Julia, Maisa, Ariel, señor Hazael y mi querida hija Barbara~
—¡¿Mamá?!

Su expresión de sorpresa no tenía precio.

—Jejeje, sorpresa~.

Ataviada con un vestido rojo justo por debajo de la rodilla, Bianca se inclinó un poco y mostró parte de su escote en V.

En sus labios, pintados de rojo, curvó una sonrisa que pronto se convirtió en una risa que, como el tañido de una campana, resonó por todo el restaurante.

—Señorita Bianca, me alegro de verla bien —la saludó amablemente el Viejo Hazael.

«No es una mujer sencilla».

Su razón para decir esto era que ya la había visto antes, sin embargo, su poder no se acercaba ni de lejos al del Factor Genético.

Pero ahora, tenía el poder de dos factores genéticos formados que brillaban silenciosamente.

Eran azules y puros, parecían inofensivos, nada demasiado sorprendente, pero nada indicaba que fuera tan simple.

«Logró engañar mi percepción…

ese no debe de ser todo su poder», pensó.

—Igualmente~ —Bianca miró al Viejo Hazael como si no supiera lo que estaba pensando y le dedicó una sonrisa inocente.

—¡Amon!

—Poco después, corrió hacia Amon y lo abrazó con mucha fuerza—.

Te he echado mucho de menos~
—Mamá, deja de decir tonterías —intervino Barbara, separándola de Amon, y preguntó—: ¿Qué está pasando?

¿Por qué estás aquí?

—Jeje, ¿estás celosa?

—se rio en tono burlón, poniendo la mano izquierda delante de la cara.

—…

—Barbara hinchó las mejillas y luego dijo—: Venga ya, deja de bromear, lo digo en serio.

¿Cómo es que estás aquí, y este restaurante…?

Bianca puso su dedo índice en los labios de Barbara para silenciarla y, con una sonrisa misteriosa, dijo: —Intenta adivinar~
—Supongo que este restaurante te pertenece —dijo Amon.

Antes, ella ya había revelado un poco sobre sí misma.

Ahora que lo pensaba, aunque era muy difícil tener el mejor restaurante en el primer piso de la torre, Amon creía que la posibilidad era alta.

—¡Bingo!

—sonrió ella—.

Como era de esperar de mi futuro esposo~ Sí, soy la dueña de este restaurante~
Bianca rodeó a Barbara, volvió hacia Amon y dijo: —¿Estás impresionado?

¿Te has enamorado ya de mí?

Quiero decir, si eres mi marido, este restaurante también es tuyo~
—Me gustas —dijo Amon, impresionado por su belleza, pero sin dejarlo notar—.

Pero no será una razón como esa la que me haga casarme contigo.

Como ya he dicho, mi objetivo es ser un Señor Supremo, no tendré tiempo para gestionar…

Antes de que Amon pudiera terminar, ella se echó a reír encantada: —Jejeje~ Cariño~ No hay necesidad de gestionar nada, sé lo que quieres, y sé que no es dirigir un restaurante.

Solo digo que puedo apoyarte financieramente, eso es todo.

Será de gran ayuda para hacerte más fuerte.

Por supuesto, Barbara también, pero esta chica es un poco especial; hasta que no forme su primer Factor Genético, es mejor que no dependa demasiado de otros medios que no sean su propio esfuerzo~

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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