Amor en la primera nevada - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 PARTE II LA SEGUNDA CAÍDA CAPITULO XI Un nuevo aire
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11: PARTE II: LA SEGUNDA CAÍDA CAPITULO XI: Un nuevo aire 11: PARTE II: LA SEGUNDA CAÍDA CAPITULO XI: Un nuevo aire LUNA VOGEL En mi equipaje llevaba mis sueños, mi futuro y un poco de esperanza.
Llegué a Londres, lo primero que hice fue llamar a mi mamá para que quedara tranquila.
Tomé un taxi para llegar a la dirección que me había enviado la universidad.
Iba muy nerviosa, estar en un país que no es el tuyo genera un poco de estrés.
Había llagado a la residencia estudiantil, era parte de la beca a estudiantes extranjeros.
Las clases empezaban en septiembre (verano a otoño) lo que me daba el tiempo para perfeccionar el idioma local y buscar un trabajo de medio tiempo.
Me mostraron mi habitación, aunque era algo pequeña era perfecta para cumplir mis sueños.
Solicité trabajo de medio tiempo en la biblioteca de la ciudad, la paga era poca, pero era lo suficiente para ahorrar.
Aunque el horario no me gustaba mucho, era el único tiempo disponible, de 4: 00 pm a 8:00 pm.
Aunque pensándolo bien, cuando iniciarán las clases de la universidad, ese horario me permitía asistir a mis clases sin perjudicarme a ausencias, Esa semana fue de adaptación, a pesar de tener mi propio cuarto, compartía piso con otros estudiantes, para mí muy ruidosos, pero no puedo pedir más, cuando no los conozco.
Cada día iba a la biblioteca, me memoricé las ubicaciones de los libros, el llenado de formato y las reglas de este lugar.
Me fascinaba el silencio total y la poca interconexión con los demás estudiantes.
— Hola.
Me puedes indicar donde encontrar el libro de Economía I, por favor.
Ya busqué por varios estantes y no logro ubicarlo.
— Hola, dame un momento — fui al estante número 2.
El chico me seguía.
— Toma, aquí estaba.
—Gracias.
Me has salvado la vida.
Soy Ethan Blake.
— No ha sido de nada.
Para eso estoy aquí.
No me presenté.
Di la media vuelta y regresé a mi puesto.
El chico no dejaba de verme, me comencé a sentir incómoda.
Después de Adrián, no creo poder abrirme al amor.
Así que opté por no ponerle atención.
Mi hora de salida había llegado.
Siempre se quedaba media hora más, la señora Antonia, quien cerraba todo.
La biblioteca no estaba tan distancia de la residencia estudiantil.
Así que caminaba.
— Hola.
— Era el muchacho de la biblioteca — Me llamo Ethan, hace poco me encontraste el libro de Economía.
Me detuve.
— ¿Me estás siguiendo?
— No, no.
Voy para la residencia, soy becario al igual que tú.
— Qué bien.
— Así que vamos al mismo lugar.
¿Cómo te llamas?
Estoy haciendo amigos, estar lejos de tu casa es duro.
Por una parte, lo entendía.
Ethan tenía toda la razón.
— Me llamo Luna Vogel.
Aquella caminata se volvió un poco más agradable.
Ethan era muy elocuente y simpático.
— Vine de Zúrich a estudiar Economía — le comenté.
— Qué emoción.
Yo vine de Italia, me sentía perdido aquí, pero ya tengo a una amiga más.
— ¿En qué piso vives?
— En el primero.
— Entonces yo te paso dejando y yo continuo mi viaje al 6.º piso.
— Sí.
Llegando a la residencia.
Me despedí de Ethan quien ya estaba en el primer piso.
Busqué el ascensor, esperé a que se abriera y marqué el 6 piso.
No saludé.
Mis compañeros de piso estaban muy arreglados, parece que iban a una fiesta.
Abrí la puerta de mi cuarto y entré.
Quisiera ser tan despreocupada y vivir la vida loca, pero no puedo.
Para mí, cada momento de diversión era como una traición a mi beca, a mi madre y a mi pasado que aún me pesa.
Tocaron a mi puerta.
— Hola, soy tu compañera vecina, nos preguntábamos si nos quieres acompañar, para que no quedes sola.
— Quisiera, pero estoy cansada, vengo de trabajar.
— Está bien.
En otra ocasión tal vez, somos compañeros de piso y hay que fortalecer las relaciones de amistad.
Le di una sonrisa amistosa.
Ellos se fueron y yo volví a mi cuarto.
Una segunda vez tocaron la puerta de mi cuarto.
Me sorprendí cuando la abrí.
—Ethan.
¿Cómo supiste que este es mi cuarto?
— Es que acompaño a tus compañeros de piso a la fiesta, ha sido una invitación de último momento y me preguntaba si quieres ir, prometo cuidarte — Él levantó su mano como dando su palabra.
Mi yo, entró en una discusión interna, si iba o no.
— Quiero descansar, siendo muy honesta no me gustan las fiestas, ni la multitud.
Mil disculpas.
— Traté de cerrar la puerta.
— Entonces te acompaño para que no estés sola.
— No.
Estoy bien.
No te preocupes, estoy acostumbrada.
— Perdón por ser insistente.
Me das tu número de celular.
Me empezaba a molestar.
— ¿Por qué debería darle mi número a un desconocido?
Quiero ser amable contigo, pero no me gusta que me molesten.
— Es que me gustas, me atraes.
Eres una chica linda.
Lejos de sentirme halagada por Ethan, me sentí triste y regresó mi pasado a mi presente, extrañé de cierta forma a Adrián.
Recordé todo lo malo en un instante.
Pero ya no soy esa muchachita de 16 años, ahora se supone que ya no me afectaba.
— Espero que te diviertas.
Buenas noches, Ethan.
— cerré la puerta y tras ella toda oportunidad de volver a enamorarme.
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