Amor en la primera nevada - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 CAPÍTULO XIII Incomodidad
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13: CAPÍTULO XIII: Incomodidad 13: CAPÍTULO XIII: Incomodidad LUNA VOGEL Las atenciones de Ethan seguían calando una parte de mi corazón, estaba entrando por la puerta principal.
Cada día iba a la biblioteca y hacíamos aquella caminata hacia la residencia.
A veces nos quedábamos sentados en la banqueta cerca al parque.
Empezó un romance entre nosotros.
Y aunque aún me sentía un poco extraña con él, decidí abrirme un poco.
Adrián quedó ahí guardado en mi corazón.
Medio año cursado.
Un mes de novio.
— Se acerca diciembre, vienen las vacaciones, como clase haremos un viaje — habló la encargada de la clase, Victoria.
Me había acercado un poco a ella, Victoria es una chica muy seria y muy responsable.
Cualidad qué me gustaba.
Victoria era becaria igual que yo.
— Vayan pensando donde quieren que hagamos el viaje.
Tienen hasta mañana para darme una respuesta y así pasar la propuesta al maestro.
Ella se acercó.
— Luna, vamos a comer un helado.
—Sí.
Y en cuanto al viaje que lugar propones tú.
— Realmente no sé, tengo varios lugares, Milán, Edimburgo, Italia.
En tren el Viaje a Edimburgo sale económico y hay mucho que ver.
Ethan estaba en su aula platicando con una compañera, la misma de aquella vez, siendo honesta no sé si me molesta verlos juntos.
Hice contacto visual con Ethan, pero él no se movió.
— No me digas que me vas a dejar sola por tu novio — Yo le había contado sobre Ethan.
Empezaba a ver Victoria como mi amiga.
— No, vamos a comer el helado.
Hoy he pedido el día libre.
Llegamos a la heladería.
Pedimos un helado de vainilla y otro de chocolate.
— Piensas en viajar a tu casa está navidad — le pregunté a Victoria.
— Sí.
Aunque podría quedarme aquí y disfrutar la navidad en Londres.
Creo que me voy a conseguir un novio como tú.
Aunque, Ethan y tu no parecen nada más que amigos.
¿Estás segura que ustedes son novios?
— Es que somos muy discretos.
A veces quería abrirme con ella y contarle mi pasado, pero temía a ser juzgada.
No sé si fue mi parecer, pero vi a Ethan en un auto lujoso.
Imposible, él es becario.
Repliqué en mis pensamientos.
Terminando el helado regresamos juntas a la Residencia.
—¿Cómo deseara que fueras mi compañera de piso?
— Igual, pienso, pero mis compañeros no son unos locos como los tuyos.
Nos vemos.
Nos despedimos.
Ella estaba en el piso número 2.
Llegué a mi cuarto.
Llamé a mi mamá.
— Por favor hija, voy a pagar todos los gastos pero ven a casa.
Me gustaría que pasáramos juntas este diciembre.
Ya casi un año desde que te fuiste.
— Mamá, no quiero que gastes en algo innecesario.
— He ahorrado así que no digas que es innecesario.
— Está bien — Colgué la llamada.
Sentí un nudo en mi estómago.
Volver a Zúrich era revivir mi dolor, pero valía la pena porque vería a mi madre.
Me cambié la ropa, iba a salir a correr.
Cuando mi mente tenía mucho ruido, el ejercicio me ayudaba a silenciarlos.
— Te estaba esperando, mi economista — era Ethan — comamos en tu cuarto — levantó una bolsa.
— Iba a correr un poco.
— La comida se enfría.
Conozco a Ethan desde el inicio de este año, somos novios hace 1 mes.
Y aunque él ha hecho su intento por entrar a mi cuarto siempre lo despacho a su cuarto.
¿Será que soy rara?
Siempre me hacia esta misma pregunta.
— Podemos comer acá.
— A la vista de todos.
No gracias.
— Está bien.
Vamos.
Subimos al 6.º piso.
Estaba un poco dudosa.
Entramos a mi cuarto.
— Por fin, eres una chica muy ordenada — Ethan miraba por todos lados.
Nos sentamos en el piso a comer.
— Ethan, tengo una pregunta.
— Sí, dime amor.
— ¿Por qué hablas mucho con Samantha, tu compañera de clase?
— Nos organizábamos para la exposición de mañana.
No me digas que sentiste celos.
Ethan se acercó y nos besamos.
Acarició mi cabello.
— Tengo ganas de estar contigo — se puso de pie y sentó en la cama.
Me sentí un poco incómoda.
Yo sabía que este momento llegaría tarde o temprano.
Me levanté y me acerqué a la ventana.
Él se acercó por detrás y me abrazó.
Apartó mi cabello y empezó a besar mi cuello.
Me dejé guiar por el momento.
Cerré las cortinas y nos fundimos en un beso apasionado.
Él me atrajo hasta mi cama.
Ethan parecía un experto en la materia.
Mis pensamientos fueron directos a Adrián.
En la primera vez, en la torpeza de sus movimientos, de sus besos y de sus caricias.
¿Con cuántas chicas tuvo que estar Ethan para ser así?
— Detente Ethan, por favor — se lo pedí con la respiración entrecortada.
— ¿Por qué?
Quiero continuar.
No estás viendo como mi cuerpo te desea.
No podía hacerlo con Ethan.
No hasta que mi mente y mi corazón olvidará por completo a Adrián.
Adrián no merecía mis respetos, por todo lo había pasado pero no podía, algo me lo impedía.
Ethan continuó insistiendo, aún cuándo le dije que no.
Me senté en la cama.
Tomé mi sostén y mi camisa y me la puse.
— Luna, no me hagas esto.
Mirame, no me puedes dejar asi— señaló su parte.
— No me siento bien.
Perdóname, pero puedes retirarte.
Por favor no te enojes conmigo, solo dame un poco de tiempo.
Ethan salió del cuarto muy enojado.
Frunci mi entrecejo.
Mordí mi labio.
Me puse a llorar.
Soy una tonta.
Ethan no se merece esto, pero…
Siento miedo, y si quedó embarazada.
Nadie me asegura que él se fuera a proteger.
Mi cerebro buscó todos los pretextos posibles.
A la mañana siguiente, en la facultad, Ethan me ignoró todo el tiempo, y no es que yo lo buscará, pero cuando nos topábamos en el pasillo, él miraba a un lado.
Me hizo sentir culpable.
— ¿Andan peleados?
— preguntó Victoria.
— No.
Solo qué…
Te cuento cuando salgamos, no quiero que nadie me escuche…
Es vergonzoso.
— Bueno, no creas que me voy a olvidar de esta plática.
A veces, uno o dos años no es el tiempo suficiente para sanar, aunque alguien más se cale en tus pensamientos.
El corazón y la razón son dos cosas distintas.
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