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Amor en la primera nevada - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 CAPÍTULO XV Finiquitando el contrato
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15: CAPÍTULO XV: Finiquitando el contrato 15: CAPÍTULO XV: Finiquitando el contrato LUNA VOGEL Cuando la mentira se viste de verdad, toda realidad es una fantasía.

No me presenté a clases los días restante de esa semana.

Me sentía mal, sucia, como si una parte me faltara.

Aun no estaba lista para avanzar con él.

Algo no concordaba con Ethan.

Era de Italia, pero respondió en francés, quise justificar creyendo que él dominaba varios idiomas, más en estos tiempos que era necesario.

Lo había visto en un auto de lujos, aunque tampoco podía estar segura en 100%, y lo último, del cual esto si estaba más que segura, era que Ethan no era becario, y si le agregamos un plus, Samantha vivía detrás de él.

¿Quién eres Ethan Blake?

Ese fin de semana fui a la biblioteca a reponer las horas que me hacían falta.

Me sentía confundida, Ethan después de aquella vez, no me había enviado ni un solo mensaje.

—Luna, puedes retirarte, los fines de semana, no viene casi nadie a la biblioteca.

— Aún me falta dos horas para mi salida.

— Creo que voy a cerrar temprano.

Da un paseo con tu novio, vive la vida.

No esperes que los años pasen y te arrepientas después.

— Está bien.

La veo el lunes — Le sonreí.

Llamé a Victoria, para que diéramos un paseo.

Ella estaba ocupada en lavandería.

Así que decidí dar el paseo sola.

Cuando esperaba que el semáforo cambiara de color, se detuvo un auto, el mismo auto donde había visto a Ethan.

No había más dudas, era él.

Llevaba de copiloto a Samantha.

Podía pasar y dejar que Ethan me mirara o podía acercarme y hacerle un espectáculo, pero no hice nada.

Di unos cuantos pasos atrás.

Samantha le dio un beso rápido.

Ethan es un lobo con piel de oveja.

Antes que la luz del semáforo cambiara, saqué mi celular y tomé una foto.

Me sentía tan chiquita, tonta, crédula y absurda.

Ya las ganas de caminar se me quitaron, y terminé regresando a la residencia.

Con razón Ethan no me manda mensaje, él anda muy ocupado con Samantha.

Soy una aburrida en la cama, tan insignificante.

Después de lo que hizo, ahora se porta así.

Estando en mi cuarto, le envié la foto a Victoria.

—¿Dónde estás?

Voy donde estés.

— Estoy en mi cuarto.

Termina lo que estás haciendo.

Más al rato podemos salir a caminar.

— Está bien.

A las 6 de la tarde te espero en la banca de al frente.

— Bueno — guardé mi celular.

Desde hoy, Ethan murió para mí.

Fue un error que no volveré a repetir.

Sentía ese vacío.

Me sentía más sucia.

Me quedaba la culpa, de que si fuera distinta con él tal vez no me hubiese hecho esto.

A las 6 en punto bajé, Victoria ya me esperaba.

Cuando me vio me dio un abrazo.

— Tienes que finiquitar esa relación.

Él no vale nada.

Si abres los ojos, aquel día, fue violación y no me vas a quitar eso de mi cabeza.

Es un hijo de puta.

— ¿Violación?

Ya he pensado bien las cosas.

Quiero encararlo y decirle que ya no somos nada.

— Es un demás, él nunca te consideró.

Ya decía yo que en la universidad no te buscaba, cuando lo normal ante todo el mundo que anda de novios, se exhiben como pareja, se presumen, pero él te tenía escondida.

— Acompáñame.

Los sábados yo sé donde puede entrar.

Tomamos un taxi con parada a un bar restaurante.

Entramos, lo busqué con la mirada.

Estaba ahí, tenía a Samantha en sus piernas.

Él era otra persona.

Esa parte no la conocía.

Sentía como un frío recorría mi espalda y una tristeza llenó mi corazón.

—¿Te acompaño?

— No.

Victoria esperó.

Cuando me acerqué a su mesa, cogí el vaso de agua que estaba ahí y se lo eché a la cara.

El agua también mojó a Samantha.

—¿Qué te pasa?

— Samantha saltó.

— Esto no es problema contigo — le dije a Samantha con una mirada feroz.

Ethan se miraba molesto.

—Nuestro contrato terminó — le dije a Ethan con vos fuerte y muy segura.

— ¿De qué hablas?

Tú eres la ofrecida.

— ¿Yo qué?

— me hirvió la sangre — Desde hoy en adelante no te presente a mi vista.

Di la media vuelta, las miradas estaban sobre mí.

Sentí un jalón y luego una cachetada.

— ¿Qué te pasa a ti, muerta de hambre?

Crees que lo puedes ridiculizar.

Tú no eres nadie — Samantha parecía gata enojada.

— No voy a caer en el fondo de lo vulgar.

No creas que Ethan es un santo.

Victoria se puso entre medio de las dos.

— Ve con tu chico, cornuda.

Y a Luna déjala en paz.

Victoria me tomó de la mano.

Salí con lágrimas en mi rostro.

Eran lágrimas de enojo.

— Eres una mujer valiente y a ese, déjalo que se queme en el infierno.

Eres una chica linda, y mereces algo mejor.

Esa mala experiencia no te define como mujer— me tomó de las manos— seamos la mejores de la clase.

Esa es nuestra meta.

—Tienes razon— le sonreí.

No me equivoqué cuando la elegí de amiga.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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