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Amor Juvenil (R-18) - Capítulo 12

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12: Capítulo 12 12: Capítulo 12 *** El último acorde de la guitarra reverberó en las paredes de ladrillo desgastado del bar, seguido por el estruendo desordenado de los platillos y una ovación entusiasta de la multitud sudorosa.

El escenario, una tarima de madera que había visto días mejores, olía a cerveza derramada, humo de cigarrillo y electricidad estática.

Sele desconectó su Gibson SG con un movimiento seco, sintiendo cómo el sudor le pegaba la camiseta negra en la espalda.

La adrenalina del concierto todavía corría por sus venas, un zumbido constante que solía ser su única droga antes de conocer íntimamente a cierta profesora.

“¡Eso ha estado brutal!” gritó Isaac, el baterista, secándose la frente con una toalla gris mientras saltaba de su taburete.

“¿Vieron la cara del tipo de la primera fila durante el solo?

¡Casi se le cae la mandíbula!” Sele soltó una risa corta, colgándose la guitarra a la espalda para guardarla en el estuche.

“Tocamos bien.” concedió ella, bajando del escenario de un salto.

“Pero el sonido del monitor estaba una mierda.

No me escuchaba a mí misma en la mitad de Black Hole.” La pelinegra y su grupo se dirigieron a su mesa habitual, un reservado en la esquina más oscura del local que el dueño les guardaba por lealtad (y porque traían clientes).

Allí, Verónica, la bajista y mejor amiga de Sele, ya estaba acomodada, vigilando una ronda de tequilas como si fueran tesoros sagrados.

Verónica era el contrapunto visual de Sele: cabello teñido de un violeta eléctrico, piercings en la ceja y una actitud maternal ferozmente protectora que contrastaba con su apariencia punk.

“Salud, perdedores.” dijo Verónica, empujando los vasos hacia ellos en cuanto se sentaron.

Sele tomó el suyo sin dudarlo.

El líquido ámbar bajó quemando, un fuego familiar que se mezcló satisfactoriamente con el cansancio.

“¿Sabes de la fiesta en casa de Leo esta noche?” preguntó Verónica de repente, inclinándose sobre la mesa para que el ruido ambiente no se tragara sus palabras.

La sonrisa de Sele se evaporó al instante mientras dejaba el vaso sobre la mesa con un golpe un poco más fuerte de lo necesario.

“Información innecesaria, Vee” replicó Sele, tomando su botella de cerveza para perseguir el sabor del tequila.

“Amy va a estar también allí.” insistió Verónica, lanzándole una mirada significativa, cargada de advertencia y curiosidad morbosa.

Sele rodó los ojos.

“Genial.

Espero que se atragante con el ponche o alguna polla…

como sea no me importa.” “Vamos, Sele.

Es una gran oportunidad para que tú y Leo finalmente se entiendan.” Verónica bajó la voz, adoptando ese tono conciliador que a Sele le ponía los nervios de punta.

“Esa pelea de ustedes está dividiendo al grupo.

Ya nadie sabe a quién invitar y es incómodo.” “¿Grupo?” la pelinegra soltó una risa áspera, sin humor.

“Nunca fuimos un grupo, Vero…

Leo y Amy son personas manipuladoras y egocéntricas.

De los cuales, solo quiero distancia.” “No seas así.

Leo, tú y yo crecimos juntos… Los tres éramos inseparables, ¿recuerdas?

Fútbol, skate, rodillas raspadas…” “Y luego crecimos.” cortó Sele, con la mandíbula tensa.

“Y Leo demostró que no es un amigo… Un amigo no usa tu condición médica para hacer chistes en el vestuario.

Un amigo no se acuesta con tu exnovia para probar.” Verónica suspiró, derrotada momentáneamente.

Ella era la única que seguía intentando mantener unido ese lazo de la infancia, quizás por nostalgia, o quizás porque era demasiado buena para ver la maldad en Leo.

“Amy te está poniendo en contra de tus propios amigos.” murmuró Verónica, intentando otro ángulo.

“Solo digo que, desde que te acostaste con ella y luego la dejaste, ella se ha dedicado a…” “Me acosté con Amy una vez.” aclaró Sele, señalándola con el cuello de la botella.

“Una vez.

Y ella se aprovechó para ganar popularidad en el colegio, actuando como si fuéramos la pareja del año solo para llamar la atención.

Leo se la quedó porque le gustan las sobras y el drama.” “Eres una piedra, Sara Eleonor.” Verónica negó con la cabeza hablando con seriedad incluso llamándola por su nombre.

“No te abres con nadie.

Te estás aislando y me preocupa que… bueno, que te estés metiendo en líos por otro lado.” Sele sabía a qué se refería.

Verónica era la única persona en todo el maldito pueblo, aparte de los implicados, que sabía de su asunto con la profesora Day.

“Elena se preocupa por mi futuro.” dijo Sele, desviando la mirada hacia la pista de baile llena de gente.

“Elena se preocupa más por tener su vagina satisfecha” disparó Verónica sin filtro.

“no la culpo… pero sería mejor si no te usara para eso.” “Cállate.” siseó Sele, mirando a su alrededor paranoica.

“Baja la voz.” “Ya, dejen de pelear las dos, por el amor de Dios.” intervino Isaac, que había estado ocupado coqueteando con una chica en la mesa de al lado pero había captado la tensión.

“Estamos celebrando en un bar, no en una terapia de grupo.” Sele se puso de pie bruscamente aprovechando la distracción.

El aire en la mesa se había vuelto viciado.

La mención de Leo siempre despertaba en ella los fantasmas de los años en que tuvo que aprender a pelear a puñetazos para que dejaran de ordenarle que mostrara lo que tenía entre las piernas.

“Voy a tomar otra cerveza” “Ya tienes una.” apuntó Verónica, mirando la botella a medio terminar.

Sele la ignoró y se abrió paso entre la multitud.

El contacto de los cuerpos sudorosos chocando contra ella le resultaba molesto esa noche, pero los prefirió a seguir discutiendo.

Cuando llegó a la barra, que estaba atestada de gente gritando pedidos, le hiso un gesto a Madison, la barman de turno quién la vio acercarse y le hizo un gesto de reconocimiento acercándose a su extremo de la barra.

“Una cerveza, por favor.” Madison la miró atenta mientras destapaba una botella.

“¿No crees que estás mezclando demasiado, Sele?” preguntó la chica, apoyando los brazos en la barra.

“Te vi con los tequilas antes.” “¿Quién dijo que me importa?” Sele soltó esa risa entre dientes desestimando la preocupación encogiéndose de hombros.

“Sele, es serio…” Madison bajó la voz, su expresión se tornó sombría.

“Recuerda lo que pasó la última vez… El accidente de hace dos meses, casi te matas con la moto…

nadie quiere que se repita eso.” Sele sintió un pinchazo de irritación.

Odiaba que la trataran como a una bomba de tiempo.

El accidente había sido solo eso… un accidente.

Una curva cerrada, lluvia y quizás un par de tragos de más, pero nada que no pudiera manejar.

“Mad, lo sé y entiendo la preocupación…

enserio que lo hago… pero eso no va a suceder de nuevo… te lo prometo.” Madison suspiró, claramente no convencida, pero le entregó la botella.

“Esta es la última, Sele…

Te lo digo en serio.” “Sí, sí, gracias mamá.” bufó Sele, tomando la bebida y dándose la vuelta, dispuesta a regresar a la mesa y soportar el sermón de Verónica, cuando el mundo se oscureció de repente.

Un par de manos, heladas por el frío de la noche, pero suaves al tacto, cubrieron sus ojos desde atrás.

“¿Cómo está mi alumna favorita esta noche?”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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