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Amor Juvenil (R-18) - Capítulo 17

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17: Capítulo 17 17: Capítulo 17 *** La realidad tiene una forma cruel de mostrarse cuando sale el sol.

En la habitación número 7 del motel, la realidad entró filtrada a través de las cortinas de terciopelo sintético, pareciendo brillar con detalles morados que iluminaba los restos del satisfactorio naufragio de la noche anterior.

Elena abrió los ojos con pesadez, sintiendo los primeros síntomas de una ligera migraña.

Su primera reacción, después de respirar con fuerza oliendo el olor residual del sexo intenso.

Un olor almizclado, denso y profundo que impregnaba las sábanas rojas y su propia piel.

Fue sentarse con calma en la cama, igual de nerviosa que la primera ves que se acostó con Sele, pero más tranquilad debido a que ahora estaba más lucida.

El corazón martilleando contra sus costillas.

No ayudo mucho que se diga, pero al menos era algo en lo que se podría concentrar en controlar.

La pelirrubia se quedo recordando a detalle todo lo que podía sobre lo que hiso y disfruto la noche anterior.

Recordó con detalle, así como todas las formas en las que fue follada.

Fuera de eso también pensó en lo cómoda que se sentía incluso cuando no solo no reconocía la habitación, sino que la diferencia no podría ser más claras.

No era su dormitorio de paredes blancas y decoración minimalista.

No había nada remotamente familiar, que aprendió a apreciar a su manera luego del día a día.

No estaba la foto de su boda en la mesita de noche.

Y aun así… “(Nunca me sentí más segura y como toda en mi vida.)” pensó la Day llevándose las manos a la cara mientras los recuerdos de la madrugada la golpeaban en una sucesión de diapositivas explícitas.

El bar…

El tequila…

El coche… La felación…

Esto… Riendo giró la cabeza lentamente, temiendo y deseando a partes iguales lo que iba a encontrar.

Y allí estaba.

Sara Eleonor dormía boca abajo a su lado, una posición que la pelirrubia supuso era su preferida para dormir, ocupando una cantidad irrazonable de espacio en la cama.

El edredón había resbalado hasta su cintura, dejando al descubierto su espalda.

Había frases en latín, símbolos geométricos y esa serpiente en el hombro que parecía respirar con cada movimiento de su caja torácica.

Elena se quedó mirándola.

Debería sentir asco.

Debería sentir una culpa aplastante por haber traicionado sus votos matrimoniales, su ética profesional y probablemente media docena de impedimentos legales.

En su lugar se movió para levantarse, buscando su ropa esparcida por el suelo, pero un movimiento en la cama la detuvo.

“Buenos días.” La voz sonó rasposa, profunda, con una pereza sensual.

Que congeló a la mayor.

Sele se dio la vuelta lentamente, estirando los brazos por encima de la cabeza con un gemido de satisfacción cuando hizo crujir sus articulaciones.

Tenía el cabello revuelto, cayéndole sobre los ojos, y una marca roja en el cuello… cortesía de los dientes de Elena… que brillaba como una medalla de oro.

“B-Buenos días.” tartamudeó Elena, resistiendo el impulso de tomar la sábana para cubrir su propia desnudez, un gesto ridículo considerando lo que habían hecho horas antes.

Sele abrió los ojos, un poco desenfocados por el sueño.

Y sonrió al ver a Elena quieta sin cubrirse a pesar de estar claramente nerviosa.

“¿Dormiste bien, profesora?” preguntó Sele, apoyándose en un codo y mirándola con descaro.

“Porque roncaste un poquito… fue bastante tierno la verdad, si me lo preguntas a mí la verdad.” “Yo no ronco.” se defendió Elena automáticamente, sintiendo el calor subir a sus mejillas.

“tenemos que irnos.

Tengo que corregir exámenes, tú tienes que estudiar para un examen sino recuerdo mal y…

Dios, mi marido podría llamar en cualquier momento.” Elena intentó levantarse de nuevo, pero sus ojos, traicioneros, bajaron la guardia.

Terminando de una forma u otra volviendo a la otra ocupante de la habitación.

Mas precisamente a la sábana que cubría a Sele la cual había bajado peligrosamente con su movimiento.

Y allí, tensando la tela blanca del prácticamente transparente edredón como una tienda de campaña, estaba la matutina orgullosamente levantada de Sele.

Elena tragó saliva, incapaz de apartar la vista.

Sele siguió su mirada y soltó una risa baja, sin ninguna vergüenza.

“¿Te gusta lo que ves?” preguntó la joven, llevando una mano hacia abajo para rascarse el abdomen plano, justo por encima del borde de la sábana.

“Es culpa tuya, sabes.” “S…

Sele, yo creo que es mejor que nos vistamos.” dijo Elena, aunque su voz carecía de convicción.

“¿Por qué tanta prisa?” Sele se sentó, dejando caer la sábana hasta sus rodillas.

“¿Por qué no mejor me ayudas con esto?” sugirió con naturalidad, señalando su erección con un movimiento de cabeza.

“Esta erección matutina siempre es una molestia, duele un poco si no se atiende…

cómo se debe… puedo atenderla perfectamente por mí misma… pero con alguien para ayudar es mucho mejor.

Y tú tienes unas manos mágicas, Elena.” “E-Es mejor que nos vayamos.” susurró Elena, con los ojos todavía clavados en el movimiento leve en la longitud de la chica.

“Claro… porque tú realmente pareces querer irte.” se burló Sele, arrastrándose por la cama como un felino.

“Tu boca dice vámonos, pero tus ojos…

tus ojos dicen fóllame otra vez.” Antes de que Elena pudiera formular una protesta coherente, Sele la alcanzó agarrándola por la cintura y la tumbó de espaldas sobre el colchón.

El beso que siguió no fue tierno; fue posesivo, con sabor a sueño y a deseo acumulado.

Sele se colocó entre sus piernas con una familiaridad pasmosa.

Elena sintió el peso del cuerpo de la más joven, la dureza de su erección presionando contra su muslo, y cualquier pensamiento sobre Alexander o responsabilidad salió por la ventana.

“Solo una rápida.” prometió Sele contra su boca, guiando la mano de Elena hacia abajo.

“Para empezar bien el día.” “Maldita sea…” gimió la profesora, rindiéndose cerrando los dedos alrededor de la carne caliente y dura.

Para luego abrir las piernas, ofreciéndose, y dejó que la tentación la consumiera una vez más antes de volver a su vida ordenada.

“(todavía hay tiempo… creo.)”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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