Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Amor Juvenil (R-18) - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Amor Juvenil (R-18)
  4. Capítulo 2 - 2 Capítulo 2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: Capítulo 2 2: Capítulo 2 *** Conducir de noche siempre había tenido un efecto hipnótico sobre Elena, pero esa noche, las luces de la ciudad pasaban como manchas borrosas a través de sus lágrimas intermitentes.

No tenía un destino fijo.

Solo conducía, alejándose de la zona residencial de clase alta hacia el centro, donde la vida nocturna latía con un ritmo que ella había olvidado hace tiempo buscando convertirse en una mujer de familia.

Sus amigas, Alicia y Christina, siempre le decían que su vida era tediosa.

Y por más que le gustaría poder llevarles la contraria, lastimosamente no podía hacerlo… su yo actual era el aburrimiento personificado en alguien atrapada en la rutina.

Eso claro sin mencionar que la Day se había alejado de casi todos los conocidos que tuvo en su juventud para ser la señora Eis, y ahora que el Señor Eis no estaba, se dio cuenta de lo aislada que estaba.

“Soy patética” murmuró, deteniendo el auto en un semáforo en rojo.

Mientras estaba esperando a que se pusiera en verde por su derecha vio un letrero de neón parpadeaba iluminando un pub llamado Beard Goll.

No era el tipo de lugar al que iría Elena la esposa modelo.

Era ruidoso, la fachada de ladrillo estaba desgastada y había un grupo de motocicletas aparcadas fuera.

Pero para la Elena sentimentalmente descuidada era perfecto.

La rubia aparcó su coche con cuidado ignorando la voz interna, la que se parecía extrañamente a su esposo y que le decía que aquello era no solo una mala idea, sino que también era sumamente imprudente.

Lo que curiosamente la motivo aún más animándola a caminar más rápido sintiendo el aire fresco de la noche en sus piernas expuestas.

Hacía más de un año que no pisaba un bar, más precisamente desde el aniversario de una de sus pocas amigas que hiso luego de convertirse en una señora, y se sentía como un pez fuera del agua.

Al empujar la puerta pesada de madera, con cuidado de no tocar la parte astillada, una ola de sonido la golpeó; música rock a un volumen considerable, el choque de bolas de billar, risas estruendosas y el olor inconfundible a cerveza, madera vieja y algo dulce, licor barato si su memoria no le falla.

Elena caminó hasta la barra, tratando de mantener la compostura, aunque por dentro se sentía ridícula.

Y se sentó en un taburete alto, cruzando una pierna sobre la otra alisando su vestido más por costumbre que por necesitarlo.

El barman, un tipo con barba y tatuajes hasta el cuello, le hizo un gesto con la cabeza.

Elena miró las botellas detrás de la barra, sintiéndose algo perdida pues había olvidado que su experiencia con el alcohol se limitaba a copas de vino tinto en cenas aburridas y alguna que otra cerveza artesanal que a Alexander le gustaba presumir tener en su colección.

“¿Qué le sirvo?” preguntó el barman, gritando un poco sobre la música.

“Un whisky” soltó la Day sin pensarlo mucho.

¿Era fuerte?

Probablemente.

¿Le importaba?

En absoluto.

Igual no pensaba pasar de un vaso de todas formas.

Mientras esperaba su bebida, Elena observó el lugar a través del espejo sucio detrás de la barra.

Gente riendo, parejas besándose en las esquinas oscuras como si nadie pudiera verlas, grupos de amigos brindando.

Todos parecían tener algo que ella no tenía… una conexión… y ahora Elena consiguió sentirse más sola de lo que creía posible en su casa vacía.

“(Talvez debería irme a…)” “¡Manda un tequila aquí, hermano!” La voz sonó a su lado, vibrante, joven y cargada de una energía que interrumpió los pensamientos de la mayor.

Elena sintió cómo el taburete contiguo al suyo era ocupado y percibió, casi físicamente, el calor que emanaba del nuevo cuerpo a su lado sintiendo unos ojos clavados en su perfil sin hacer el intento de ocultarlo.

Elena mantuvo la vista al frente, en sus manos entrelazadas sobre la barra.

No estaba allí para socializar, y mucho menos para lidiar con borrachos… pero no temía hacerlo… y si alguien era lo suficiente idiota como para ponerla a prueba estaba mas que dispuesta a darle un rodillazo en donde no brillara el…

“¿Profesora?” la palabra fue pronunciada con incredulidad, seguida de un silbido bajo.

“Wow…” Elena se congeló.

Esa voz.

Conocía esa voz, aunque usualmente la escuchaba en un tono más aburrido o desafiante desde el fondo de su aula mientras impartía su clase de biología.

Giró la cabeza lentamente, temiendo lo que iba a encontrar.

Y ahí, confirmando que esa noche era una sucesión de errores catastróficos, estaba ella.

Sara Eleonor.

O Sele, como le gustaba que todos la llamaran.

Si Elena se sentía fuera de lugar, Sele parecía ser la dueña del establecimiento.

La chica de dieciocho años estaba apoyada en la barra con una confianza que rozaba la arrogancia.

Esta llevaba unos pantalones negros ajustados con cadenas plateadas colgando de la cadera y una camiseta gris de tirantes, con las sisas tan amplias que dejaban ver el costado de su torso y la tinta negra de los tatuajes que cubrían su brazo izquierdo por completo, diseños intrincados que desaparecían bajo la tela.

Pero lo más impactante no era su ropa, ni siquiera su cabello corto y negro despeinado con un estilo que a cualquier otro le quedaría ridículo, pero a ella le daba un aire de estrella de rock.

Lo que rápidamente fue empequeñecido por sus ojos.

Dos esferas negras, profundas y oscuras, que en ese momento recorrían el cuerpo enfrente suyo con la voracidad de un animal hambriento que acaba de encontrar una presa inesperada.

“¿Sel…

Sara?” Elena se corrigió al instante, sintiendo cómo el rubor le subía por el cuello ante la mirada que recibía.

La mayor se maldijo internamente.

¿Cuáles eran las probabilidades?

Su alumna.

La única alumna que jamás entregaba la tarea a tiempo, la que siempre tenía una respuesta ingeniosa y una sonrisa de medio lado que volvía locas a las chicas y ponía nerviosos a los chicos.

Y allí estaba, un jueves por la noche, pidiendo tequila para posiblemente beberlo como si fuera agua.

Sele parpadeó lentamente, sin mostrar ni una pizca de la vergüenza que Elena sentía.

De hecho, la chica se inclinó un poco más, invadiendo el espacio personal de la profesora.

“Con todo respeto, profesora Day” susurró Sele, bajando su voz un poco volviéndola más ronca, casi gutural, un sonido que vibró directamente en el pecho de Elena “pero tengo la obligación de decirle que usted está jodidamente sexy en ese vestido.” Elena abrió los ojos sorprendida tanto por el alago como por el cambio en la voz de la chica la tomó desprevenida; no sonaba como una adolescente, sonaba como alguien mucho mayor, alguien peligroso.

Pero antes de que pudiera reprenderla, notó que la mirada de Sele bajaba recorriendo descaradamente su cuerpo hacia sus caderas para luego pasar a su… hacia su trasero.

Lo lógico, lo sensato, habría sido indignarse.

Debería haberle dicho que tuviera más respeto, que era su profesora, que se diera la vuelta e hiciera como si nunca la hubiera visto y retirarse de ese lugar… Pero en lugar de indignación, una corriente eléctrica, caliente y traicionera, se disparó desde su vientre bajo.

Era una sensación que no había sentido en años, una mezcla de comprensible vergüenza y… excitación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo