Amor Juvenil (R-18) - Capítulo 27
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27: Capítulo 27 27: Capítulo 27 El sonido de la puerta cerrándose fue un golpe seco, definitivo, ejecutado por una de las botas de Sele mientras sostenía el peso de una Elena que se aferraba a ella como si la gravedad hubiera dejado de funcionar.
“Me siento flotar…” murmuró Elena contra los labios de Sele, riendo por lo bajo, una risa que desde su punto de vista parecía vibrar por el vino tinto.
“¿Desde… desde cuando tienes dos hermanas hémelas idénticas?…
¿Y desde cuando todas me miran como si fuera lo único importante en el mundo?…
¿quieres que hagamos un cuarteto?” hiso pregunta tras pregunta un poco atontada.
“Estás borracha, Day.” corrigió Sele con una media sonrisa, probando el sabor a uva junto al olor conocido del vino en la boca de su profesora.
“Y no, no estoy en lo más mínimo interesada en tener un cuarteto… por si te lo preguntas.” Sele no necesitó preguntar qué había pasado.
Los ojos hinchados de Elena, los restos del teléfono roto que había vislumbrado al entrar y esa botella de vino casi vacía en la mesa de centro contaban la historia completa.
Alexander le había fallado… Otra vez.
Elena tiró del cuello de la chaqueta de cuero de Sele, impaciente.
“Cállate y bésame.
Aquí…
o… aquí…” exigió la rubia, arrastrándola hacia la sala de estar.
Tropezaron con la alfombra persa, y cayendo sobre uno de los sofás, pero a ninguna le importó.
“o sobre esto.” El sofá, donde cayeron ambas, era uno de cuero blanco, un mueble de diseño italiano que seguramente costaba varias veces lo que el coche de Sele le salió y que ahora iba a ser profanado sin miramientos.
“(Probablemente luego tendré que contratar a alguien que lo limpie… porque no creo que yo pueda hacer lo mismo que hice con el escritorio y mi cama.)” El pensamiento, extrañamente lucido, apareció en la mente de Elena mientras se sentó a horcajadas sobre Sele, sus movimientos un poco torpes, pero igual de entusiastas que de costumbre.
“¿Todavía tienes un poquito de ese vino para mí?” preguntó Sele, intentando ganar tiempo para evaluar el estado de Elena.
“Toma.” Elena estiró el brazo, agarró la botella de la mesa casi tirándola por accidente y se la ofreció.
“Bi… bi… b.” Sele bebió un trago largo, directamente de la botella, sintiendo el líquido caliente bajar por su garganta.
Para luego dejarla a un lado olvidándola y volvió toda su atención a la mujer que tenía encima.
“¿Cómo estás?” preguntó Sele, apartando un mechón rubio del rostro de Elena manteniendo su mano en su mejilla acariciándola.
“(está caliente.)” “Ahora me encuentro un poco mejor…
un poquito.” Elena se encogió de hombros, y sus ojos azules, brillantes y vidriosos, se clavaron en los de Sele.
“Te extrañé… Te extrañé tanto que duele.” “Yo también, Elena… yo también.” La mayor no esperó más.
Atacó la boca de Sele con una urgencia que rayaba en la violencia.
Sus manos viajaron por el cuerpo de la joven, desabrochando la chaqueta, levantando la camiseta negra de la banda, buscando piel.
Necesitaba contacto.
Necesitaba borrar la voz de Alexander de su cabeza y reemplazarla con los gemidos de Sele.
“Son hermosos…” susurró Elena, deteniéndose un momento para admirar el torso desnudo de Sele, sus pechos firmes, más pequeños de los que ella susurro una voz en su cabeza, subiendo y bajando por la respiración agitada.
“Eres arte, Sele.” La joven se estremeció cuando las manos frías de Elena tocaron su piel caliente.
“Deja de hablar y tócame.” pidió Sele, con la voz ronca.
Elena bajó la mano hacia la entrepierna de Sele.
A través de la tela de los vaqueros, la erección era evidente, dura y palpitante.
Elena sonrió, una sonrisa de poder que termino de lado por la borrachera.
“Siempre estás lista para mí, ¿verdad?” ronroneó Elena, luchando con el botón de los pantalones de Sele.
“Siempre dispuesta a satisfacerme.” “Siempre.” admitió Sele, levantando las caderas para ayudarla a bajar la prenda.
Cuando la carne de Sele quedó liberada, saltando hacia fuera de los bóxers, Elena soltó un suspiro de admiración genuina.
“Tan grande…
como siempre” Elena la envolvió con su mano, acariciando la suavidad la cabeza con el pulgar.
“Hazme olvidar, Sele.
Fóllame aquí.
Ahora… Fóllame hasta que no recuerde mi nombre.” Sele vio la súplica en sus ojos.
Elena no quería hacer el amor; quería ser tomada para solo concentrarse en eso incluso después de que sucediera.
“Como quieras.” Sele la giró en un movimiento rápido, dejando a Elena tumbada boca arriba en el sofá.
La bata de seda de la profesora estaba abierta, revelando su cuerpo pálido y perfecto, con esa lencería de encaje que era una invitación difícil de ignorar o negar.
Sele se colocó enfrente de sus piernas, sin juegos previos prolongados no estando de humor para provocarla o burlarse.
“Abre las piernas.” Pidió Sele.
Elena obedeció al instante, separando los muslos y exponiéndose completamente.
Sele entró en ella de una sola estocada, hundiendo su longitud hasta el fondo de una.
Elena gritó, arqueando la espalda, clavando las uñas en los hombros de Sele.
“¡SÍ!” gimió Elena.
“¡Fuerte!
¡Más fuerte Sele!” Fue un acto primitivo.
El sofá crujía bajo el ritmo frenético.
Sele la embestía con fuerza y pasión, canalizando su propia frustración por los problemas con su padre, por la suspensión, por todo.
Y Elena recibía cada golpe como una bendición, moviendo las caderas al encuentro de Sele, buscando esa fricción que borraba el dolor emocional y lo sustituía por puro placer físico.
“¡Mírame!” gruñó Sele, agarrando la mandíbula de Elena.
“¡Mírame, Elena!
¿Quién está dentro de ti?” “¡Tú!” gritó Elena, con lágrimas en los ojos.
“¡Solo tú, Sele!” El clímax llegó rápido, explosivo, dejando a ambas jadeando, sudadas y enredadas en una maraña de extremidades.
Cuando el ritmo cardíaco de Elena empezó a bajar, se acurrucó contra el pecho de Sele, respirando unos momentos ahí para luego pasar a esconder la cara en su cuello.
“No te vayas.” susurró Elena, con la voz pastosa por el sueño inminente y el alcohol.
“Quédate.
Es mi cumpleaños mañana.
No quiero despertar sola.” Sele besó la coronilla de su cabeza, aspirando el olor a champú y vino.
“No me iré a ninguna parte, Day.
Feliz cumpleaños.”
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