Añadiré Puntos a Todas las Cosas - Capítulo 108
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108: Ha pasado un tiempo, Misión de Bronce 108: Ha pasado un tiempo, Misión de Bronce Su Yang revisó los otros currículums, pero se dio cuenta de que eran casi todos iguales.
Los solicitantes o exageraban sus experiencias o no se esforzaban en escribir el currículum, por lo que parecía simple.
«Sabía que una empresa emergente como la mía no es lo suficientemente atractiva».
Sin embargo, Su Yang no le dio más vueltas al asunto.
Revisó los currículums que había seleccionado el día anterior con la esperanza de encontrar un candidato potencial.
En un abrir y cerrar de ojos, llegó la hora de que aparecieran los entrevistados.
Sin embargo, Su Yang descubrió que la situación era mucho peor de lo que esperaba.
De los cinco solicitantes contactados, dos dijeron que estaban ocupados y no aparecieron, mientras que uno se desvaneció en el aire y guardó silencio.
Al final, solo aparecieron dos de los cinco.
Aun así, Su Yang continuó con la entrevista.
El primero era un chico cuyo currículum era bastante decente y que se había graduado de la universidad el año anterior.
Fue presidente del consejo estudiantil en su época universitaria y llevaba un año trabajando en una mediana empresa como ejecutivo de marketing.
Vino a esta entrevista buscando una expansión profesional y con la esperanza de ampliar sus contactos.
Tras la entrevista, a Su Yang le pareció que el chico exageraba un poco, pero que debía de ser lo bastante capaz.
Fue capaz de exponer técnicas de marketing prácticas y tenía bastante labia.
Parecía un candidato decente.
Por desgracia, el chico fue educado durante la entrevista, pero después de recorrer la oficina y darse cuenta de que Su Yang era el dueño de esta empresa emergente, perdió el interés de inmediato.
Su Yang tampoco pudo hacer nada.
El reclutamiento era un proceso bidireccional, y era normal que la gente no se sintiera atraída por las pequeñas empresas emergentes.
Aun así, Su Yang fue lo bastante directo.
Intercambió contactos con el chico y le dijo que esperaba trabajar con él si se presentaba la oportunidad.
Luego, le deseó buena suerte en sus futuros proyectos.
Desde que fundó su empresa, Su Yang había adquirido el hábito de tratar a todo el mundo con amabilidad y solía dejar una buena impresión sin importar a quién conociera.
A veces, el simple acto de intercambiar contactos podía presentar una potencial oportunidad de trabajo en el futuro.
La segunda entrevistada era una chica.
Al igual que el chico, tenía unos veintitrés o veinticuatro años y se había graduado hacía poco más de un año.
Aunque su currículum era directo, no era nada estelar.
Su Yang pensaba en contratarla si no encontraba a nadie adecuado.
Al menos, le daría la oportunidad de llegar al periodo de prueba.
Sin embargo, después de la entrevista, Wang Dong expresó una opinión diferente sobre la chica.
Dijo: —Señor Su, es mejor no contratar a una chica si no es capaz o talentosa.
Con curiosidad, Su Yang preguntó: —¿Por qué lo dice?
Wang Dong dijo: —Las chicas tienden a casarse a su edad.
Es común que se casen después de entrar en una empresa.
Lo que sigue es tener un bebé.
Como el gobierno permite tener un segundo hijo, mucha gente tiende a tener dos si es posible.
—Así que, si echa cuentas, el permiso de matrimonio y el de maternidad de una chica suman unos seis meses.
Si está más débil que otras durante el embarazo, su salud se verá afectada y le seguirán más visitas al hospital, lo que significa más bajas por enfermedad.
Puede quedarse en casa y descansar, pero todo es baja remunerada.
—Además, no se puede despedir a una empleada durante el embarazo, así que no son más que problemas.
Aunque el gobierno subvencione la baja remunerada y proporcione un seguro durante el permiso de maternidad, ¿qué pasa con su trabajo?
¿Quién debe cubrir su trabajo durante los permisos?
¿Contratar a alguien nuevo para cubrir el puesto?
¿A quién va a despedir cuando ella vuelva después de dar a luz?
—Si no cubre su puesto durante el permiso de maternidad y reparte su carga de trabajo entre los demás empleados, causará problemas en el ambiente de la oficina, porque están haciendo un extra sin aumento.
¿Les parecerá bien?
—He estado en muchas empresas en los últimos años y he visto situaciones como esta antes.
Algunas chicas incluso se unen a una empresa solo para conseguir el seguro y la baja remunerada, y una vez que se quedan embarazadas, encuentran todo tipo de excusas para cogerse la baja, como náuseas matutinas graves o lo que sea.
Muchas pequeñas y medianas empresas no quieren a chicas que no hayan dado a luz porque temen las consecuencias.
Wang Dong resumió sus ideas diciendo: —No es culpa de ellas.
La sociedad es así de cruel.
Su Yang se quedó sin palabras durante un buen rato después de oír lo que dijo Wang Dong.
Todo era posible desde un punto de vista objetivo.
Quizá esa era la razón por la que las mujeres tenían una posición más débil en sus trabajos.
Comprendía la preocupación de Wang Dong y creía que él también debía intentar evitar una situación así, pero no era necesario ser tan extremo con los métodos.
Si había chicas capaces que solicitaban el puesto, Su Yang se quedaría con quien pudiera.
Si la chica realmente trabajaba duro para la empresa, la felicitaría por su embarazo desde el fondo de su corazón.
En cuanto a las que se aprovecharan de la política gubernamental, les daría una lección y les haría saber las consecuencias de estafar dinero a su empresa.
No las dañaría físicamente, pero tenía un montón de habilidades especiales y objetos especiales.
Cualquiera de ellos sería suficiente para darles una lección a esas estafadoras.
De repente, Su Yang se dio cuenta de que se había adelantado demasiado con sus pensamientos.
Apenas tenía gente suficiente para una entrevista, y mucho menos a alguien capaz.
A decir verdad, era demasiado inexperto para leer a la gente, así que no sabía cómo diferenciar a un buen candidato de uno mediocre.
Creyó que primero debía intentar resolver este problema y no pensar en los problemas futuros.
«Supongo que es hora de añadir algunos puntos».
Por la tarde, después de salir del trabajo tras un día ajetreado, Su Yang caminó a casa mientras pensaba qué añadir.
Justo después de salir del parque de alta tecnología, vio a una persona conocida que salía de la oficina de administración: Pan Zhaodi.
Ella asintió cuando lo vio.
Era su forma de decir «hola».
Preguntó: —¿Quieres salir a correr?
Su Yang la miró.
Llevaba de nuevo el chándal.
Parecía que lo decía en serio cuando dijo que corría de ida y vuelta al trabajo solo para entrenar.
Tras pensarlo un momento, creyó que era hora de hacer ejercicio, así que asintió.
Sin embargo, conocía su propia condición mejor que nadie, así que dijo: —Pero creo que tendrás que ir un poco más despacio.
No puedo correr cinco kilómetros a tu ritmo.
Pan Zhaodi asintió.
Los dos se pusieron a correr uno al lado del otro en dirección a su barrio.
Por el camino, Pan Zhaodi se dio cuenta de que Su Yang jadeaba al correr y dijo: —Tu cuerpo no parece el de alguien que haya practicado artes marciales.
Su Yang respondió a pesar del esfuerzo: —¿D-de verdad?
Pan Zhaodi asintió.
Su respiración no estaba alterada en absoluto a pesar del ejercicio.
—Tus cualidades físicas puede que sean buenas, pero no parece que hayas seguido un entrenamiento sistemático.
Es más bien como si hubieras hecho mucho trabajo físico y te hubieras hecho más fuerte, pero no sabes cómo usarlo.
—Sin embargo, noto que algunos de tus movimientos y reacciones naturales se parecen a los de alguien que ha practicado artes marciales durante bastante tiempo.
Parece que te sale de los huesos.
La diferencia en la sensación me desconcierta.
—Creo que, si te pones serio, puedes derribar a tres o cuatro hombres sin entrenamiento fácilmente, pero no creo que seas capaz de reaccionar si te tienden una emboscada.
Su Yang se estremeció de miedo.
«¡Joder!
¿Es que es Wonder Woman?
¡Me ha leído como si fuera una bolsa de plástico!
¡Un T-Rex que sabe luchar no es tan aterrador como un T-Rex culto!»
Cuando llegaron a su barrio, Su Yang se sentía mucho mejor que después de la última carrera.
La habilidad que el sistema le había otorgado parecía haberse fusionado mejor con su cuerpo tras el ejercicio.
«Ahora lo veo.
Necesito entrenar mi cuerpo para adaptarme a las habilidades del sistema».
Justo cuando el pensamiento surgió en su cabeza, la voz de Pan Zhaodi llegó a sus oídos: —Por cierto, ¿estás libre mañana por la noche?
¿Quieres echar un asalto o dos?
Su Yang no comprendió lo que decía: —¿Un asalto?
¿Un asalto de qué?
¿De un juego?
—Un combate.
Es solo una simple práctica.
Tú puedes usar tus técnicas de combate y yo usaré mi técnica de artes marciales.
«¡POR FAVOR, PERDÓNAME LA VIDA!
Creo que voy a morir…»
Fue en ese momento cuando el sistema, que no le había dado una misión desde hacía tiempo, sonó en su cabeza.
[Bip.
Nueva Misión de Bronce.]
«¡¿Pero qué coño!?»
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