Añadiré Puntos a Todas las Cosas - Capítulo 128
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128: ¿Sabes rapear?
128: ¿Sabes rapear?
Las Misiones Aleatorias Altas eran la variante más rara de las Misiones Aleatorias.
Las recompensas de este tipo de misiones eran, como su nombre indicaba, aleatorias, mientras que las condiciones para que aparecieran no estaban claras.
Las recompensas variaban de uno a diez Puntos Aleatorios dependiendo del desempeño.
Su Yang solo había aceptado una Misión Aleatoria Alta anteriormente, y no había vuelto a aparecer desde entonces.
Pulsó rápidamente la misión.
[Nueva Misión Aleatoria Alta: Esfuérzate al máximo por ayudar a Li Xianhe y resolver el problema.]
«¿Eh?
¿Qué le pasa al sistema?
¿Ya no me pide que salve a una damisela en apuros?
¡Qué raro!»
Continuó leyendo la descripción.
[Li Xianhe, un estudiante de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Jiao Tong de Shanghái (SJTU), participó en el concurso de canto del campus.
Vino a la Universidad de Shanghái, pero se encontró con un concursante al que había eliminado y, por ello, se ha metido en problemas en el pequeño jardín junto al edificio de administración de la Facultad de Economía y Gestión.
Esfuérzate al máximo por resolver el problema y satisfacer a ambas partes.
Se te recompensará con entre 1 y 8 Puntos Aleatorios según tu desempeño.]
[Observación: Sea una damisela o no, sigues ayudando a gente.]
«Madre mía.
¡El sistema de verdad mejora por momentos!
Hasta sabe que no estoy ayudando a una chica.
¿Qué eres?
¿Algún programa de planificación familiar?»
Sin embargo, la Misión Aleatoria Alta era una oportunidad única y una de las formas más rápidas de conseguir Puntos Aleatorios.
Su Yang había gastado su último Punto Aleatorio la noche anterior en la bombilla y, con la aparición de esta Misión Aleatoria Alta, era una gran oportunidad para reponer sus puntos.
En cuanto a la promoción, como a Chen Xiaoyun le estaba yendo de maravilla, se lo dejaría todo en sus manos.
Chen Xiaoyun era una chica obediente cuyo pelo corto le daba un aspecto fresco y delicado.
Según los comentarios de la impresora de talentos, era una persona paciente y accesible.
Aparte de eso, era amable y tenía cierto potencial para la negociación.
Por lo tanto, Su Yang creía que podía confiar en ella.
Tras coger los regalos, se acercó a Chen Xiaoyun y le dijo: —Xiaoyun, ha surgido algo urgente, así que sigue tú sola por ahora.
Volveré pronto.
Chen Xiaoyun asintió con obediencia y cogió los regalos.
—De acuerdo, señor Su.
Miró al cielo y dijo: —Si hace demasiado calor o te cansas, tómate un descanso.
¡Ánimo!
Sé que puedes hacerlo.
Mientras le sonreía, Chen Xiaoyun respondió: —Me esforzaré al máximo, señor Su.
Tras dejarle los regalos a Chen Xiaoyun, Su Yang salió de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Automatización.
Por el camino, abrió el sistema y se dirigió hacia donde este indicaba que estaba Li Xianhe.
La Universidad de Shanghái sería grande, pero todo estaba muy cerca.
La Facultad de Ingeniería Mecánica y Automatización estaba justo al lado de la Facultad de Economía y Gestión.
Su Yang tardó menos de dos minutos en llegar al punto rojo del mapa del sistema.
Cuando llegó a su destino, Su Yang vio a dos hombres enfrentados.
Uno de ellos era un joven de aspecto debilucho.
Era tan delgado que el viento podría habérselo llevado.
El otro era un tiarrón barbudo de casi 1,90 m de altura.
Fulminaba con la mirada al chico más débil como si quisiera comérselo vivo.
Su Yang volvió a consultar el sistema para asegurarse de a quién tenía que ayudar y…
era el tiarrón.
Los calibró con la mirada una vez más.
Uno era tan débil que se lo podía llevar el viento, mientras que el otro era tan grande que podía comerse a un hombre vivo.
«¡¿El sistema quiere que ayude al tiarrón?!
¿Es cosa mía o el sistema me está gastando una broma?
¿Cómo va a ser estudiante el tiarrón barbudo?
¡Si parece un hombre de treinta y tantos!»
Su Yang no intervino de inmediato, sino que se limitó a observar la situación desde lejos.
Vio al tiarrón decirle al chico de aspecto débil con voz apocada: —Es solo un concurso.
No es nada personal.
No fue decisión mía eliminarte.
—¡Has hecho mierda mi sueño de ser una estrella, ¿lo sabías?!
—El chico más débil empujó al tiarrón, pero este ni se inmutó.
El tiarrón juntó las manos frente al pecho y dijo en voz baja: —Por favor, no resolvamos las cosas con violencia.
Somos gente civilizada.
El chico más débil pareció enfadarse aún más al oír lo que decía el tiarrón.
—¿Civilizada?
¿No me pusiste la zancadilla ese día?
Su ira era evidente mientras seguía criticando al tiarrón: —¡Me pusiste la zancadilla antes de subir al escenario y eso afectó a mi actuación!
¡Dime que no lo hiciste a propósito, maldito desgraciado!
—No he hecho nada.
Yo solo caminaba, pero te chocaste conmigo y te caíste —dijo el tiarrón con tono afligido.
A pesar de intentar defenderse, acabó por disculparse—: Si afecté a tu actuación ese día, lo siento.
De verdad que lo siento.
Se inclinó ante el chico más débil en señal de disculpa.
Después de eso, suspiró y se dispuso a marcharse.
Sin embargo, el chico más débil no estaba dispuesto a dejarlo marchar.
Agarró al tiarrón por el brazo y chilló: —¡Ah, no!
¡No te vas de aquí hasta que me ofrezcas una disculpa en condiciones!
Quien no supiera lo que estaba pasando podría pensar que eran una pareja de amigos gais y que el tiarrón estaba dejando al más débil.
Era una simple riña y, de repente, se había convertido en un culebrón; un culebrón gay, para ser exactos.
Su Yang creyó que era el momento de intervenir.
Activó el halo y dijo en voz alta: —¡Deja en paz ese…
brazo!
Venga, chicos.
Unos tíos como vosotros no deberíais discutir así en público.
Quizá porque no esperaban que hubiera una tercera persona cerca, ambos se sobresaltaron con la aparición de Su Yang.
Se separaron, nerviosos y con cara de vergüenza.
Su Yang se aclaró la garganta y dio un paso al frente.
Miró al chico más débil y luego al tiarrón.
Le preguntó al tiarrón: —¿Eres Li Xianhe?
El tiarrón barbudo asintió con timidez.
Parecía una niña pequeña atrapada en el cuerpo de un gorila.
La sensación era de lo más extraña.
Su Yang se giró entonces hacia el chico débil.
—¿Y tú eres?
—Soy Xu Kuncai.
La conversación entre Su Yang y Xu Kuncai confundió a Li Xianhe.
Miró a Su Yang y preguntó con timidez: —¿Q-quién eres?
La pregunta de Li Xianhe hizo que Xu Kuncai se diera cuenta de lo extraña que era la situación.
Fulminó a Su Yang con la mirada y le hizo la misma pregunta: —Sí, ¿y tú quién eres?
Su Yang se aclaró la garganta.
—Soy el presidente del club de gente que soluciona problemas y hace feliz a todo el mundo en el campus.
Tanto Xu Kuncai como Li Xianhe se quedaron sin palabras ante su lamentable presentación.
A pesar de la cómica entrada de Su Yang, ni Xu Kuncai ni Li Xianhe sentían odio ni hostilidad hacia él.
Su Yang tampoco desaprovechó el efecto del halo.
Dijo en tono solemne: —He oído por casualidad sobre qué estabais discutiendo.
En realidad, la solución es sencilla.
Señaló a Xu Kuncai.
—Tú, lo único que quieres es cantar, ¿verdad?
Si quieres cantar, no necesitas participar en el concurso de canto del campus.
Puedes simplemente ser un músico callejero y cantar en la calle.
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