Anúdame en el hielo, Capitán (BL) - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Un Alfa hambriento en su celo
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13: Un Alfa hambriento en su celo 13: Un Alfa hambriento en su celo Kayden
—¡Eh, novato!
—gritó Miller, poniéndome una mano en el hombro justo cuando cerraba mi taquilla.
Acababa de ducharme y ponerme ropa de calle cuando apareció detrás de mí.
Me di la vuelta para mirarlo con cara de interrogación.
—¿Pasa algo?
—pregunté.
—Esta noche vamos a celebrar tu primera victoria como novato en este equipo.
¡¿Verdad, chicos?!
—Se giró hacia el resto del equipo, gritándoles, y como respuesta, todos asintieron—.
Así que esta noche nos vamos a un club a celebrar nuestras victorias y a buscar algunos Omegas con los que pasar la noche.
¿Te apuntas?
Asentí sin pensármelo dos veces.
Era el momento perfecto para estrechar lazos con mis compañeros de equipo, y no iba a dejar que Rhys me arruinara ese momento.
Treinta minutos después, íbamos de camino al club.
Saqué el móvil un momento para ver qué era tendencia.
Como de costumbre, estaba por todas partes en las redes sociales junto a Rhys.
Los que nos *shippeaban* ya habían subido vídeos e imágenes ridículos, etiquetándolos como «Equipo Valder».
Mis seguidores en IG también habían estado creciendo una barbaridad.
Pasé de tener miles de seguidores a cinco millones en cuestión de semanas.
La mayoría de mis seguidores eran los que nos *shippeaban* a Rhys y a mí; siempre estaban en la sección de comentarios preguntando por Rhys cada vez que publicaba algo.
Al principio me molestaba porque yo era yo mismo sin Rhys, pero con el tiempo, no pude hacer nada al respecto.
El pensar en Rhys me hizo enviarle un mensaje, pensando que si le hablaba del club, quizá querría unirse a nosotros.
Miller ha invitado a todo el mundo a un club.
¿Vienes?
¿Te envío la dirección?
No obtuve respuesta.
Durante unos segundos, me quedé mirando la pantalla hasta que la luz se atenuó y entonces lo intenté de nuevo, mis dedos tecleando furiosamente en el teclado.
¿Vas a venir?
Los chicos dicen que el salón VIP va a estar increíble esta noche, deberías venir.
Aún nada.
Para cuando llegamos al club, las luces de neón que se reflejaban en los cristales tintados parecían burlarse de mí.
Era uno de esos bares de famosos donde los atletas y las modelos desaparecían en rincones oscuros para hacer lo que quisieran, lejos de las cámaras.
En el momento en que entramos, la gente nos reconoció, coreando el nombre de nuestro equipo, pero nadie se nos acercó.
Pronto mis compañeros de equipo se adaptaron como si estuvieran en su salsa, como si no fuera nada nuevo para ellos.
Intenté seguirles el ritmo, pero no sentí nada.
No dejaba de pensar en Rhys, preguntándome por qué se había negado a contestarme, preguntándome por qué había dejado que se me metiera tanto bajo la piel.
Theo pidió bebidas y me dio una.
Me la tragué demasiado rápido, me tomé otro chupito y, aunque me quemaba, no paré.
Seguí tomando chupitos porque beber era más fácil que pensar.
Jaxson invitó a algunos Omegas a nuestra mesa, y en un momento dado, uno de los Omegas se inclinó tanto hacia mí que sus labios me rozaron la oreja y me preguntó si quería ir a otro sitio donde pudiéramos estar a solas.
Pero me aparté, sonriéndole con respeto.
—Eres precioso, pero tengo que rechazarte porque no eres mi tipo.
—¿Cuál es tu tipo?
Tenemos gente que te puede gustar aquí en el club.
Puedo ir a buscarte a…
—No —dije con un hipo.
Daba igual a cuánta gente me trajera, los rechazaría.
Nunca me habían atraído los Omegas.
¿Por qué iban a atraerme, si yo mismo era uno?
—Por ahora no busco estar con ningún Omega —le dije.
Él asintió y se levantó para unirse a otra mesa.
Solté un profundo suspiro y me tomé otro chupito.
Pronto, la sala se volvió borrosa, el mundo se inclinó y la música pareció resonar en oleadas.
Fue entonces cuando supe que no podía más.
Pedí un coche de inmediato y, en cuanto llegó, se lo dije a mis compañeros.
—Chicos, me voy —anuncié mientras me levantaba, tambaleándome como un idiota hasta que llegué a la calle.
Me metí en el coche, intentando dormir mientras me llevaba al ático de Rhys.
Cuando el conductor llegó y anunció que ya estábamos, me bajé tambaleándome.
Mientras me dirigía a la casa, lo vi.
Rhys.
Estaba de pie junto al bordillo, cerca de la verja, con la mano en la parte baja de la espalda de un desconocido.
Inhalé el aroma que desprendía el desconocido; era un olor afrutado.
Un Omega.
Y uno guapo, además.
El Omega soltó una risita, agarrándose a la manga de su abrigo mientras abrazaba a Rhys.
Sentí que se me retorcía el estómago con tanta violencia que casi me doblé por la mitad.
Eran celos.
Aunque no se suponía que debía sentirme así, los sentía, porque mientras yo estaba pensando en él, él estaba con un Omega.
Me quedé allí mirando cómo Rhys le abría la puerta de un taxi.
Los vi abrazarse, y todo mi cuerpo se tensó como un alambre ante la sola visión.
Di un paso adelante mientras el taxi se alejaba.
—Rhys…
—intenté decir, pero la palabra salió rota.
Una vez que el taxi se marchó, Rhys se giró y por fin me vio.
La sorpresa en su rostro duró solo un segundo antes de endurecerse.
—Kayden —murmuró mientras yo me tambaleaba hacia él—.
¡Estás borracho!
—Y tú eres un hipócrita —escupí, tropezando hacia él—.
Desapareciste después de que terminaran los partidos, ignoraste mis mensajes, todo porque estabas…
—Hice una pausa y tuve un hipo, luego señalé el camino que llevaba a la casa—.
Te encuentro aquí fuera…
haciendo de novio.
¿Es ese tu tipo, Rhys?
¿Alguien pequeño, suave?
¿Alguien que no te conteste?
Las fosas nasales de Rhys se dilataron.
Tomó una respiración profunda y brusca, y de repente el aire a su alrededor cambió.
Era pesado, almizclado, y podía oler sus feromonas más densas que antes.
Jadeé porque reconocí el inconfundible y agresivo aroma de un Alfa entrando en celo.
—¿Estás entrando en celo?
O ya lo estás, y…
—Eructé y luego me froté la boca—.
¿Es por eso que estás aquí fuera y…?
—Deja de hablar y entra de una vez, Kayden —ordenó, usando su tono de Alfa conmigo.
Se suponía que no debía funcionar conmigo si yo era un Alfa, pero lo hizo.
Me encontré caminando hacia la verja, pero me detuve cuando llegué a su lado.
—No —lo desafié, hundiéndole un dedo en el pecho—.
¿Quién era, Rhys?
¿Te gusta más cómo te tocaba él que cómo lo hago yo?
¿O solo soy el error que tienes en tu casa, al que permites que te la chupe, para luego correr a los brazos de un Omega?
Rhys se movió tan rápido que no lo vi venir.
Me agarró de la muñeca y tiró de mí hacia el ático.
—No hice nada con él —siseó Rhys en mi oído—.
Estaba intentando despejarme.
Intentando recordar lo que se supone que un Alfa debe querer.
Porque cada vez que cierro los ojos, te veo de rodillas chupándomela.
Te huelo en cada habitación de mi casa.
Me está volviendo jodidamente loco, ¡y se supone que no debo sentir ese interés por un Alfa!
Yo no me lío con Alfas —declaró.
Hizo una pausa cuando llegamos a la puerta principal, apoyando su frente contra la mía, con los ojos desorbitados.
—Estoy en celo, Kayden.
Y no debería desearte, y mi cuerpo no debería reaccionar así ante un Alfa, así que invité a ese Omega…, pero no pude hacer nada con él.
Da igual lo guapo que sea un Omega, simplemente no huelen como tú —confesó, mirándome la boca, con su mano rodeándome firmemente el cuello e inclinando mi cabeza hacia atrás—.
Tu aroma floral —a orquídea—, que es inusual para un Alfa, me vuelve loco.
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