Arata: El Color de la Resiliencia - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Capítulo 12 Refugio de Papel
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13: Capítulo 12: Refugio de Papel 13: Capítulo 12: Refugio de Papel Los días siguientes fueron un desierto de soledad, pero en ese vacío, algo nuevo comenzó a brotar.
Me había acostumbrado a sentarme en las escaleras traseras del edificio de artes, un lugar que Ken y su grupo jamás pisarían porque “olía a pintura y aburrimiento”.
Allí, bajo la sombra de un alero, trataba de reconciliarme con mi lápiz.
—Ese robot tiene una expresión muy humana…
aunque se nota que el artista está un poco perdido.
La voz me hizo dar un salto, casi tirando el cuaderno.
Era una chica que nunca había visto en las fiestas de Ken.
Tenía el cabello corto y unos ojos oscuros que parecían mirar más allá de la superficie.
Se llamaba Emi.
—Yo…
solo estaba rayando —respondí, cerrando el cuaderno con rapidez.
Mi timidez, esa que tanto me esforcé por ocultar con chaquetas caras, regresó de golpe—.
No es nada bueno.
—A mí me parece que es lo único real que he visto en esta escuela hoy —dijo ella, sentándose a dos escalones de distancia, respetando mi espacio—.
Me llamo Emi.
Soy de 9 grado.
Te he visto antes…
cuando siempre estabas rodeado de gente gritando.
Parecías más solo ahí que ahora que estás aquí sentado.
Sus palabras me dejaron sin aliento.
¿Cómo lo sabía?
—Antes pensaba que necesitaba ese ruido —admití, bajando la guardia—.
Pero ahora…
prefiero el silencio.
—El silencio es bueno para observar —respondió ella con una sonrisa tímida, sacando un libro de poemas—.
A veces, si haces mucho ruido, te olvidas de quién eres.
Ese fue el inicio.
Durante las siguientes semanas, nuestras charlas en el recreo se volvieron obligatorias.
Empezamos a apartarnos de todos, buscando bancos alejados donde el resto del mundo fuera solo un eco lejano.
Hablábamos de todo: de cómo a ella le gustaba el olor a lluvia, de mis ganas de volver a dibujar como antes, y de lo agotador que era fingir.
—¿Sabes, Arata?
—me dijo una tarde, mientras compartíamos unos dulces—.
Me gusta que seas así de “raro”, como tú dices.
No tratas de impresionar a nadie conmigo.
Simplemente eres…
tú.
Y ese Arata me agrada mucho más que el que sale en las fotos de Ken.
—Nadie me había dicho algo así —confesé, sintiendo un calor en el pecho que no conocía—.
Siempre pensé que si no era el mejor o el más popular, no valía nada.
—Pues pensabas mal —rio ella, dándome un pequeño empujón en el hombro—.
Valías más cuando dibujabas robot y caricaturas que cuando pintabas para Ken.
Esa cercanía, ese entendimiento mutuo entre dos personas tímidas, se convirtió en algo más profundo.
Un día, mientras comparábamos nuestros dibujos, nuestras manos se rozaron y no nos alejamos.
El corazón me latía tan fuerte que pensé que ella podría escucharlo.
—Arata…
—susurró ella, mirándome a los ojos—.
¿Quieres que intentemos esto?
¿Sin máscaras?
—Nada me gustaría más —respondí.
Ese día salimos de la escuela tomados de la mano.
Estábamos saliendo.
Tenía a Emi, y con ella, el vaso roto empezaba a llenarse de nuevo, no con la aprobación de Ken, sino con algo que se sentía como un hogar.
Nota del Autor: ¡Hola a todos!
Antes que nada, quiero hacer una pausa para decirles ¡GRACIAS!
Ya son 717 vistas en la historia de Arata.
Ver este crecimiento me llena de emoción y me motiva a seguir escribiendo cada capítulo con todo el corazón.
❤️ Sé que muchos están leyendo en silencio, pero hoy me encantaría escucharlos.
Me hace mucha ilusión saber qué piensan de este momento en el que Arata encuentra a alguien que lo quiere por como es y no por lo que aparentaba.
¿Alguna vez se han encontrado a alguien asi, que te quiera sin tener que fingir ser alguien que no eres?
Por favor, déjenme un comentario, aunque sea un saludo.
Sus palabras son el combustible que me ayuda a mejorar y a traerles más drama y emociones.
¡Los leo a todos y gracias por ser parte de este refugio!
✨
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com