Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ARS MAGNUS - ELANDRION LA ERA DEL DESPETAR: El último sabio del tiempo - Capítulo 3

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ARS MAGNUS - ELANDRION LA ERA DEL DESPETAR: El último sabio del tiempo
  4. Capítulo 3 - 3 Capítulo 3 Desplumando al Cuervo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

3: Capítulo 3: Desplumando al Cuervo 3: Capítulo 3: Desplumando al Cuervo El silencio del salón pesaba más que cualquier palabra.

El fuego chisporroteaba en la chimenea, lanzando reflejos dorados sobre tapices raídos por el tiempo.

Vasir observaba al hombre frente a él no como a un pariente, sino con la fría distancia con la que se estudia un fenómeno desconocido.

—¿Dónde estabas, Drakmag?

—la voz del hombre retumbó como un trueno en el salón.

Vasir no respondió.

Sus ojos se detuvieron en el color celeste de la túnica y en los hilos de plata que la recorrían.

“Un portador de la llama de nivel uno…

ni siquiera tiene un bastón.

En mi tiempo, principiante de formación del núcleo llevaría uno.” —¿Me estás escuchando, chico?

—gruñó el hombre—.

Espero que tengas el dinero que tu padre me debía.

Cien monedas de oro.

—¿Cien monedas?

—repitió Vasir, sorprendido.

—Sí, cien —dijo con una mueca de desprecio—.

Le di ese dinero a tu padre para que comprara ingredientes.

Prometió ganancias.

No recibí nada.

Si no puedes pagar, puedo quedarme con esta casa.

Cien monedas de oro…

en su tiempo esa cantidad era insignificante, normalmente él gastaba cien monedas de oricalco para comprar ingredientes avanzados de alquimia, con eso apenas podría comprar una docena de ingredientes menores.

¿Había cambiado el valor…

o estaba siendo estafado?

—Tío George —dijo Vasir con calma, aunque en su interior hervía un resentimiento ajeno—.

en ese momento recordaba a ese hombre, su nombre era George Corvenant, trabajaba para su padre cuando este estaba vivo, aunque era su tío de nombre, este George, había sido criado por el abuelo de Drakmag, adquiriendo de esa manera el apellido Corvenant, pues de niño mostró cierta habilidad mágica, haciendo que el abuelo lo adoptara como miembro de la familia Corvenant.

—¿Cien monedas por esta casa?— Es lo que me dejó mi padre.

No pienso venderla, y aunque lo hiciera, tu oferta es ridícula.

El rostro de George se oscureció.

—¿dices que no quieres el precio que te estoy ofreciendo?, ¿Así le hablas a quien te ha cuidado desde que tu padre murió?— Un torrente de imágenes golpeó la mente de Vasir: jornadas interminables por dos monedas de cobre, hechizos lanzados sobre su cuerpo, pociones venenosas que casi lo matan.

—¿Cuidado?

—dijo con voz baja y peligrosa—.

¡Me explotaste!, ¡me usaste como conejillo de indias!, y de no ser por Jhon, ¡probablemente estaría muerto!, George lo miró incrédulo.

Nunca lo había oído alzar la voz, ¿desde cuando este chico era tan directo para responder?, siempre había aceptado todo bajando la cabeza.

—Creo que necesitas otra lección —gruñó—.

Justo es hora de mi entrenamiento.

El maná se arremolinó a su alrededor, condensando la humedad del aire hasta formar una esfera helada.

La lanzó con furia.

Vasir alzó su mano y la detuvo en el aire como si atrapara una hoja, la bola hielo giraba en su palma de manera inofensiva.

—Tan simple…

—susurró.

Los ojos de George casi se salen de sus orbitas, si bien no uso todo su mana en ese hechizo, aún un mago de su nivel no podría coger ese proyectil con tanta facilidad, si el lo intentaría, seria imposible.

En ese momento, con un leve movimiento, Vasir devolvió el proyectil con una fuerza tres veces mayor, este impactó en el pecho de George, lanzándolo contra la pared, como un ave muerta, el hombre intentó levantarse, pero en ese momento, las llamas de la chimenea se alzaron formando látigos que azotaron su cuerpo, arrancándole gritos de dolor, y quemándolo en diferentes lugares.

—¡Me rindo!

¡Me rindo!

¡Sobrino, lo siento!

—gritó entre alaridos, —este viejo lo siente de verdad—, George estaba aterrorizado, no solo su hechizo mágico había sido devuelto, si no también fue azotado por látigos de fuego, y esto lo hizo un niño que apenas tenia 12 años y hasta donde el sabia, este no era aún un mago, y aún si lo era, debería estar en el nivel de formar el núcleo, era imposible controlar el maná de esa manera.

—La próxima vez, mide tus palabras —dijo Vasir sin emoción, dejando de mover sus dedos.

Cuando el fuego se disipó, George temblaba.

Su túnica estaba hecha jirones y su piel, chamuscada.

—Sobrino…

no sabía que habías formado tu núcleo.

Este viejo es ciego…

—Sobre esas cien monedas —interrumpió Vasir.

—N-no te preocupes, olvida la deuda.

—No es necesario —dijo con frialdad—.

Dame tres días.

Te buscaré con el dinero.

George lo miró estupefacto.

Tres días…

imposible, cien monedas de oro no era mucho para él, pero para este chico era otra historia, era casi un indigente, a pesar de las propiedades que había heredado de su padre, solo ganaba dinero suficiente para subsistir a duras penas, —tres días no es mucho, esta bien— asintió con torpeza antes de huir casi corriendo del salón.

Vasir suspiró.

—Cien monedas…

—murmuró—.

No será difícil.

Buscó al viejo Jhon en el pasillo, ahora recordaba mejor, este viejo Jhon era el mayordomo de su padre, había servido a la familia Corvenant durante toda su vida, era muy fiel y leal a Drakmag, pues para él este era el ultimo descendiente en pie de la familia, Jhon sabia la historia de George, y que este no era un Corvenant de sangre.

—Jhon, necesito salir un momento.

Iré a la biblioteca.

—Hace mucho que no va por allí, joven Drakmag.

Tenga cuidado —respondió el mayordomo.

“Cuidado…” pensó Vasir.

“Lo único peligroso aquí es lo poco que este mundo sabe.” salió caminando de la casa, la biblioteca estaba en medio de la ciudad justo antes de llegar a la plaza principal, al cruzar las puertas de la biblioteca un olor familiar el olor a pergaminos antiguos y madera vieja lo envolvió como un viejo amigo, Vasir había pasado innumerables horas perdido entre libros y pergaminos, haciendo investigaciones, por un momento se quedo quieto en las puertas de aquel lugar, pensando: Si el conocimiento era poder en su tiempo…

aquí será un arma invencible.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo