ARSON: El Despertar del Olvido - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 CAPÍTULO 18 — “LAS ALAS DEL DRACÓN”
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18: CAPÍTULO 18 — “LAS ALAS DEL DRACÓN” 18: CAPÍTULO 18 — “LAS ALAS DEL DRACÓN” La luna todavía coronaba el cielo cuando la Guardia Imperial formó un círculo perfecto alrededor del gran sello mágico trazado en el suelo.Las líneas azules, tan finas como venas de luz, recorrían la piedra del patio inferior del castillo hasta converger en el centro… donde el Emperador Althair Dracón III se colocó, con los brazos extendidos y la expresión severa de quien carga con siglos de tradición sobre los hombros.
Arson lo observó desde la primera fila, sintiendo cómo la energía del aire comenzaba a vibrar.
La capitana, a su lado, murmuró: —No importa cuántas veces lo vea… el conjuro solo responde a un Dracón de sangre.
Nadie más podría activarlo.
El emperador exhaló una vez, profunda y lentamente.Entonces, habló.
Su voz retumbó en la piedra como si el castillo entero respirara con él: —Por la Sangre que arde.Por las Alas que protegen.Por el Filo que gobierna.Despierta… ¡ALAS DEL DRACÓN!
El círculo estalló en luz.
Una onda expansiva silenciosa recorrió la plaza, elevando polvo y chispas.Arson sintió cómo su propio cuerpo se volvía más ligero, como si el aire dejara de oprimirlo.Los caballos relincharon sin sonido alguno: las crines se levantaban, pero el viento no se escuchaba.
—Primer efecto: resistencia al viento.
Nada los frenará.—Segundo efecto: aceleración de marcha.
Los músculos no conocen la fatiga.—Tercero: Refuerzo espiritual.
No caerán mientras se mantengan en formación.—Cuarto y final… —susurró la capitana—, el estandarte del dragón.
El escudo del soberano.
Una cúpula invisible envolvió al ejército entero.Arson sintió cómo una energía cálida lo recorría desde los pies hasta la coronilla.
El emperador bajó los brazos.
—¡Marchamos!
Y el ejército rompió la quietud con un solo paso sincronizado.
El Viaje Imposible El mundo se convirtió en un borrón.
Cada paso del caballo de la capitana equivalía a varias docenas de metros.Arson notó cómo el viento pasaba alrededor de ellos como un río dividido sin tocarles el rostro.La velocidad era absurda, irracional, inhumana… pero estable.
—Con razón… Ara tarda semanas en llegar a cualquier destino —comentó Arson.
—Porque solo los emperadores —explicó la capitana— pueden usar esta magia.
La herencia del primer Dracón.
El paisaje cambiaba tan rápido que parecía un sueño:bosques enteros cruzados en segundos, colinas devoradas por la marcha, aldeas que apenas dejaban una estela de luz al pasar.
Seis horas después… cuando el cielo solo comenzaba a clarear… Llegaron.
Fortaleza de Nar-Dhal Nar-Dhal se erguía como un coloso de piedra ennegrecida.
Las antiguas murallas estaban dañadas, pero seguían en pie.
Antorchas titilaban en las almenas ocupadas por hombres sin estandarte.Y en la vieja explanada frontal, un troll gigantesco descansaba apoyado en un tronco de árbol usado como garrote.
Arson sintió la tensión en los soldados.
La capitana analizó la situación con ojos de veterana.
—Un asalto frontal es imposible.
—Señaló la muralla—.Para tomar la fortaleza tendríamos que preparar catapultas o torres, y tardaríamos al menos dos días.
Y eso, con suerte.
Althair la escuchaba sin interrumpir.
—La Guardía Imperial no tiene suficientes efectivos para una escalada abierta —continuó ella—.
Necesitaríamos… una apertura.
Arson dio un paso adelante.
—¿Y si la puerta se abre?¿Podríais tomar la fortaleza de inmediato?
La capitana asintió sin dudar.
—Sí.
Con un asalto limpio por el acceso principal, la resistencia enemiga sería mínima.
El troll es el mayor problema… pero solo a corta distancia.
Arson cruzó los brazos, calculando.
—Puedo destruir la puerta.Con una carga de RompeRayos… moderada.
La capitana lo miró como si hubiera dicho una locura.
—Arson, no estás en condiciones.
Aún no te has recuperado del nivel Dragón de la mazmorra.
No puedes arriesgarte.
El emperador se acercó y apoyó una mano firme sobre el hombro del muchacho.
—¿Puedes hacerlo sin poner tu vida en peligro?
Arson lo pensó medio segundo.
—Puedo.Si fallo, retrocedo.Si acierto… abrimos camino.
El emperador sonrió, muy levemente.
—Entonces espera.Toma esto.
El emperador recitó un conjuro en dracónico.Una espiral de luz roja envolvió su brazo y se transfirió al de Arson como una llama viva.
Un buff directo.
—Mi fuerza será tuya por un momento —dijo Althair—.
Para que no pagues un precio innecesario.
Arson sintió la energía recorrer su cuerpo, fuerte pero estable.
—Gracias —respondió—.
Lo usaré bien.
La Carrera Arson se apartó unos metros, respiró hondo y activó su armadura de rayos.
Los guanteletes chispearon.Las piernas se iluminaron.El pecho vibró con un zumbido bajo.
El aura eléctrica se elevó.
—Armadura de Trueno… activada.
Agachó el cuerpo, cargó la energía…y manipuló la gravedad alrededor de sí mismo, reduciendo la fricción al mínimo.
Un trueno estalló.
Arson desapareció de la vista del ejército.
En dos segundos estaba frente a la puerta principal.
—RompeRayos… CARGA INFERIOR.
Golpeó.
La explosión sacudió el valle entero.
La puerta salió despedida hacia dentro como si un gigante la hubiera arrancado con furia.El eco resonó en toda la muralla.
Arson giró sobre sí mismo y, a la misma velocidad con la que llegó, volvió hacia las líneas imperiales, frenando justo al lado del emperador.
—Abierta —dijo simplemente.
La capitana levantó la espada.
—¡GUARDIA IMPERIAL, A LA CARGA!
La Batalla Interior La Guardia entró como un torrente de acero.Los primeros bandidos apenas pudieron reaccionar antes de ser derribados por el muro de soldados elite.
La capitana Arsa se lanzó contra un grupo de tres enemigos, cortándolos con movimientos tan precisos que parecían un baile mortal.
El subcapitán —un hombre robusto de barba corta— derribó a otro con un escudo y remató con una estocada.
Entre el caos, Arson entró junto al emperador.
Y entonces apareció el troll.
Un monstruo enorme, de piel gris y músculos como árboles retorcidos.Pisó a dos guardias, aplastándolos contra el suelo, y levantó el tronco que usaba como garrote.
Iba a caer sobre el emperador.
Arson flexionó las piernas para saltar, pero… —No te preocupes —dijo Althair, calmado.
Levantó la mano.
Un círculo de símbolos dracónicos apareció alrededor de su palma.
—Llamas del Dragón.
Un estallido incandescente surgió hacia adelante.El fuego no era rojo… era blanco y dorado, vivo, como un sol comprimido.
Golpeó al troll de lleno.
La criatura rugió una vez… y cayó calcinada, reducida a una masa humeante.
El emperador guardó silencio unos segundos, muy serio, muy distinto al hombre relajado del castillo.
—Así terminó.
—Dijo por fin.
Después de la Victoria La batalla duró apenas unos minutos más.Los bandidos restantes fueron reducidos sin dificultad.
La capitana se acercó, respirando con fuerza.
—Fortaleza asegurada, Majestad.
Arson miró la estructura desde dentro.
—La puerta… sí que quedó destruida —comentó.
—Ya habrá tiempo de reconstruirla —respondió la capitana—.
Ahora debemos asegurarnos de que no haya enemigos ocultos en los niveles inferiores.
El emperador dio órdenes rápidas, eficientes.
—Dividan las tropas.
Busquen documentos, mapas, cualquier rastro de por qué Nar-Dhal era objetivo.Y envíen un mensajero a la capital: necesitamos carpinteros, ingenieros y relevos de guardia.
Arson observó la fortaleza, pensativo.
Había sido tomada.Pero la sensación que tenía en el pecho… …era que esto solo era el prólogo.
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