Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ARSON: El Despertar del Olvido - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ARSON: El Despertar del Olvido
  4. Capítulo 19 - 19 CAPÍTULO 19 — “Conversaciones Sobre un Imperio Herido”
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: CAPÍTULO 19 — “Conversaciones Sobre un Imperio Herido” 19: CAPÍTULO 19 — “Conversaciones Sobre un Imperio Herido” El amanecer apenas despuntaba sobre las murallas de Nar-Dhal cuando Arson y el Emperador Althair Dracón III se situaron en la parte más alta de la fortaleza recién recuperada.

El viento soplaba tranquilo, contrastando con el eco de los martillos, gritos y pasos de la guardia imperial trabajando en el interior.

Durante un largo rato, ninguno habló.

Hasta que Arson, sin rodeos, rompió el silencio: —Majestad… cómo puede ser que un hombre tan poderoso no controle su propio imperio ni a quienes lo representan?

Althair lo miró de reojo, sorprendido más por la sinceridad que por la pregunta.

Luego volvió la vista al horizonte.

—Arson… antes de responderte, dime: ¿qué opinas del conde Valerius?

El joven se cruzó de brazos.

—Ambicioso.

Astuto.

Y demasiado cómodo con su influencia.

Cuando lo vi en la capilla, parecía más un gobernante esperando su corona que un noble del imperio.

Althair esbozó una pequeña sonrisa cansada.

—Interesante… porque eso mismo pensé yo cuando lo vi por primera vez manejar un informe del consejo.

Tienes buen ojo, sobrino.

Hizo una pausa.

—Ahora escucha mi visión.

Valerius no es un aliado… pero tampoco un enemigo declarado.

Es un mal menor, uno que puedo vigilar y controlar, pero que nunca debo perder de vista.

Arson asintió lentamente.

—Lo vigilas… siempre, ¿verdad?

—Siempre.

En el consejo, en los barrios bajos, cuando recauda impuestos, cuando visita templos… —Lo miró directamente— aunque no lo parezca, nunca está solo.

Uno de mis Sombras lo sigue siempre.

—¿Y él lo sabe?

Althair suspiró.

—Probablemente.

No es tonto.

Pero mientras actúe dentro de los límites del imperio… no puedo destituirlo.

No sin pruebas sólidas.

El emperador apoyó las manos en la piedra fría.

—El problema es que Valerius influye demasiado… demasiado para alguien que solo debería asesorar.

Y cuando pensé que podía controlarlo, uno de mis Sombras encontró algo peor.

Arson frunció el ceño.

—¿Qué encontraron?

—Documentos.

Órdenes veladas que mostraban que alguien del consejo organizó el asedio a la fortaleza hacia la que Ara se dirige ahora.

Es un ataque contra mi imagen, Arson.

Contra mi capacidad de proteger a mi gente.

Arson procesó aquello durante unos segundos.

—Por eso viniste a Nar-Dhal —dijo por fin—.

Porque es un movimiento que el consejo no podía anticipar.

Althair asintió.

—Exacto.

Nar-Dhal puede parecer pequeña, pero desde aquí se controla la conexión entre norte y sur.

La capacidad de respuesta del imperio depende de este punto.

Que el consejo no intentara recuperarla… —entrecerró los ojos— fue la prueba de que algo andaba mal.

Arson guardó silencio.

—Empiezo a entender —murmuró—.

Este imperio está lleno de juegos… juegos ocultos.

Althair sonrió sin humor.

—Bienvenido al poder, sobrino.

Arson iba a hablar cuando una voz firme los interrumpió.

—Majestad.

La capitana Arsa subió los escalones con varios pergaminos en los brazos.

—Hemos encontrado esto en una cámara inferior —dijo entregándolos a Althair—.

Están escritos en… lengua ogra.

Arson parpadeó.

—¿Los ogros tienen… escritura?

La capitana negó con la cabeza.

—Es… rarísimo.

Los ogros apenas tienen una subcultura propia.

Rara vez pasan de pictogramas o marcas tribales.

Ver escritura estructurada en su idioma… no es imposible, pero sí extremadamente inusual.

Althair tomó uno de los pergaminos y lo revisó con ceño fruncido.

—Esto no es obra de un ogro salvaje —murmuró—.

Alguien les enseñó.

Alguien está organizando a estas tribus.

Arsa añadió: —El Subcapitán Argor conoce algunos patrones del idioma.

Dice que podría traducir una parte en unas horas.

Althair entregó el pergamino a Arson.

—Obsérvalo, sobrino.

Cuando la guerra deja documentos… significa que alguien está educando a los enemigos.

Arson cerró el pergamino con expresión seria.

—Esto deja de ser un ataque improvisado… —Y se convierte —completó Althair— en una maniobra orquestada.

Y cuando sepamos por quién… este tablero mostrará sus piezas ocultas.

La capitana inclinó la cabeza.

—Volveré cuando Argor tenga la traducción completa, Majestad.

Y se retiró.

El emperador quedó mirando el horizonte, como si ya supiera que lo que estaba por descubrir… no le iba a gustar en absoluto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo