ARSON: El Despertar del Olvido - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 CAPÍTULO 20 — “El Mensaje del Rey Ogro”
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20: CAPÍTULO 20 — “El Mensaje del Rey Ogro” 20: CAPÍTULO 20 — “El Mensaje del Rey Ogro” La mañana avanzaba lentamente cuando la capitana Arsa entró apresurada en la sala interior de Nar-Dhal.
El emperador Althair Dracón III se encontraba en la zona alta del torreón, supervisando la reconstrucción básica junto a Arson, mientras algunos soldados reforzaban los muros y los magos de apoyo reparaban grietas con hechizos de sellado.
Arsa no perdió tiempo.
—Majestad… el subcapitán Argor ha completado la traducción preliminar.
Althair giró con gesto grave.
Arson observó el pergamino que la capitana sostenía; el olor a humedad y a piel curtida aún permanecía en él.
—Léelo —ordenó el emperador.
Arsa abrió el documento.
Las palabras estaban escritas con símbolos toscos, líneas gruesas, trazos repetidos.
Pero la traducción, aunque arcaica, resultaba espeluznantemente clara: **“Habla Gron’Zhar, Rey de Hueso y Hierro.
El clan ogro no anda solo.
Troll camina con ogro.
Goblin corre con ogro.
Gruul orco lucha en manada.
Bajo un mismo tambor.
La montaña ruge.
La noche grita.
Y el aliado de sangre dracón abrirá el camino.
Cuando caiga el Símbolo del Emperador… caerá también su hermana.”** El silencio cayó sobre la sala como una manta de plomo.
El emperador palideció.
—Mi hermana… —Sus ojos se encendieron con una furia contenida—.
Esto… esto es una amenaza directa.
¡Y un anuncio de guerra!
Arson le puso una mano en el antebrazo para detenerlo, porque el emperador ya estaba dando un paso hacia la salida.
—Tío.
Escúchame.
—Su voz era firme—.
Ara puede manejarse sola.
Ya tomé precauciones antes de que partiséis.
Preparé varias cosas que… bueno, digamos que minimizarán el riesgo.
Althair respiró hondo, forzándose a calmar el torrente de emociones.
—¿Qué quieres decir?
Arson lo miró directamente: —Ara es más poderosa que el propio conde Valerius.
Y ahora mismo está con cinco capitanes.
No caerá fácilmente.
El emperador cerró los ojos un instante, permitiendo que esas palabras le devolvieran parte del control que había perdido.
—Confío en ella —dijo al fin—.
Pero esto… esto cambia todo.
Un rey ogro uniendo razas enteras… Y un “aliado dracón”.
No sé qué significa, pero no es casual.
Arsa dio un paso adelante.
—Majestad, debemos enviar aviso inmediato a Ara.
Sea lo que sea lo que está enfrentando… es más grande de lo previsto.
Althair asintió.
—Lo haremos.
Pero ahora… doblaremos la vigilancia.
Este ataque no es un simple movimiento tribal.
Es una declaración.
Cambio de Escena — Ara, 24 horas antes del asedio La caravana militar avanzaba lentamente por un camino pedregoso.
Ara había ordenado un descanso antes de iniciar la última travesía hacia la Fortaleza Fluvial, que ya estaba siendo asediada.
El capitán Borus “Risitas” se acercó, aún ajustando sus guanteletes.
—Mi señora… Con su permiso, me adelantaré con la mitad de mis hombres.
Podemos llegar antes y reforzar la defensa mientras vos llegáis con el resto.
Ara lo evaluó unos segundos.
—¿Cuántas horas antes?
—Unas tres… si usamos esto —dijo él, señalando al pergamino que ahora Ara sostenía.
La maestra suspiró.
—Bien.
—Le entregó el pergamino—.
Esto es una versión débil de Alas del Dragón.
No es comparable al conjuro imperial, pero te dará velocidad y reducción de resistencia.
Úsalo solo tú.
Tus hombres te seguirán por inercia si lideras bien la formación.
Borus lo tomó con ambas manos, casi reverenciándolo.
—¿Alguna instrucción adicional?
Ara se acercó, su expresión transformándose en acero.
—Sí.
Escucha bien, Borus.
Cuando llegues NO ataques para dispersar.
NO los persigas.
NO intentes abrir brechas.
—¿Entonces?
—Aguanta.
Crea una línea de defensa interna y mantén el control de las puertas interiores.
Cuando yo llegue, haremos el exterminio conjunto.
Pero si el enemigo intenta huir… no los dejes escapar hasta que yo dé la orden.
Si la fortaleza está en peligro… destruye al enemigo sin pensarlo.
Borus sonrió de lado.
—Como en los viejos tiempos, maestra.
Varios capitanes intervinieron: Murus: —Si adelantamos tropas podríamos reducir el flanco este.
Serpentis: —O podríamos dividir en exceso nuestras fuerzas.
No me convence.
Judith: —Si Borus lidera la vanguardia, sabrá aguantar.
Pero la información previa parecía incompleta… Ara levantó la mano.
—Ya está decidido.
Borus, adelántate.
Si la situación se complica, aguanta.
Nada más.
El capitán golpeó su pecho con un puño.
—Como ordene, Princesa-Ara-Maestra.
Iré volando si hace falta.
Ara negó con la cabeza, pero no pudo evitar una sonrisa.
—Vete antes de que cambie de opinión.
El capitán “Risitas” dio media vuelta, entregó el pergamino a un mago auxiliar para activar el sello, y al grito de “¡A seguirme, inútiles!”, corrió con su mitad de tropas.
Una estela de viento los engulló mientras desaparecían entre los árboles.
Llegada del Capitán Borus a la Fortaleza Fluvial Tres horas después, como había prometido, Borus llegó a la fortaleza.
Lo que vio le heló la sangre.
—…Por los cuernos del dragón.
La muralla exterior estaba medio destruida.
Grandes rocas, troncos arrancados y restos de torres improvisadas rodeaban la entrada.
Humo salía de varias zonas.
Los defensores estaban exhaustos.
—¡A LA CARGA, DESGRACIADOS!
—rugió Borus, adelantándose como punta de lanza.
Las tropas siguieron tras él.
El impacto fue brutal.
Borus reventó a dos orcos de un solo golpe, cruzó la muralla interna y se plantó frente al gobernador local.
—Desde este momento —declaró, aún jadeando— yo dirijo la defensa.
El gobernador, cubierto de sangre, asintió sin dudar.
—¡Haced lo que debáis, Capitán!
¡Los muros no resistirán otro embate!
Borus se volvió hacia la piedra de maná que sostenía el escudo interior.
Colocó su mano sobre ella.
—No es gran cosa… pero servirás.
La piedra se iluminó.
Una corriente de energía salió de él e impregnó la gema azulada, restaurando gran parte de su poder.
El escudo volvió a brillar.
—Ahora… —dijo Borus caminando hacia la muralla principal— vamos a ver quién coño está al mando ahí fuera.
Se asomó.
Lo que vio fue una horda sin fin.
No solo orcos.
No solo trolls.
Ogroz de dos cabezas, trash-goblins con piel ceniza, lobos gigantes, orcos gruul, y estandartes que jamás había visto.
Borus tragó saliva.
—La información estaba incompleta… Muy incompleta.
Y apretó los puños esperando a Ara.
Porque cuando ella llegara… la verdadera guerra empezaría.
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