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ARSON: El Despertar del Olvido - Capítulo 40

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Capítulo 40: Capítulo 39 — El juego de los hombres astutos

El campamento destruido aún humeaba cuando Valerius pidió hablar a solas con Arson.

No lo hizo con urgencia.No lo hizo con gesto grave.Lo hizo como quien propone una partida de dados.

—Capitán —dijo, apoyándose en la barandilla de piedra de Nar-Dhal—. O debería decir… comandante de la esperanza.

Arson no respondió de inmediato. Miraba el horizonte, donde los campos comenzaban a teñirse del rojo del atardecer.

—Prefiero que me llames Arson —contestó al fin—. El nombre pesa menos.

Valerius sonrió, ladeando la cabeza.

—Oh, no. Precisamente por eso lo usaré.

Se giró hacia él, los ojos brillantes, vivos, demasiado atentos.

—Has hecho algo magnífico —continuó—. Has humillado a la Teocracia sin permitirle un enemigo claro al que golpear. Les has quitado el suelo bajo los pies.

—Ese era el objetivo.

—No —replicó Valerius con suavidad—. Ese era tu objetivo. El suyo ahora es destruirte.

Arson frunció el ceño.

—Eso ya lo sabíamos.

Valerius negó lentamente.

—No. Sabíais que se enfadarían. No sabéis cómo responderán.

Hizo un gesto vago con la mano.

—La fe herida no actúa como un ejército. Actúa como una plaga. No busca victoria… busca castigo.

Arson no apartó la mirada.

—¿Y tu propuesta es…?

Valerius sonrió más ampliamente.

—Dejarme ayudar.

Una sugerencia peligrosa

Horas después, en la sala de mapas, Valerius desplegó pergaminos que no provenían del ejército imperial.

Rutas comerciales.Aldeas sin guarnición.Puntos donde la Teocracia no debería tener presencia… pero la tenía.

—Información obtenida por medios… flexibles —dijo sin pudor.

Murus, presente en la reunión, frunció el ceño.

—Esto no ha pasado por el canal militar.

—No todo debe hacerlo —respondió el conde—. Algunos canales son más… eficientes cuando no se les da nombre.

Arsa cruzó los brazos.

—Habla claro, Valerius.

—Quiero que Spes ataque aquí —señaló un punto—. No es una posición estratégica. No es una fortaleza. Es un lugar sin valor militar… pero con valor simbólico.

Arson observó el mapa.

—Un santuario logístico.

—Exacto —sonrió Valerius—. No caerá ningún libro. No vendrá Lucero. Pero dolerá. Y mucho.

Murus negó con la cabeza.

—Eso dispersará la unidad. Demasiado lejos del apoyo principal.

—Solo si juegan a la guerra como soldados —replicó el conde—. Yo propongo que jueguen como hombres.

Silencio.

Arson levantó la vista.

—¿Qué ganas tú con esto?

Valerius no respondió al instante. Caminó despacio alrededor de la mesa.

—Gano tiempo. Gano influencia. Y gano la posibilidad de que, cuando esta guerra termine… algunos nombres pesen más que otros.

Arsa clavó los ojos en él.

—¿Incluido el tuyo?

—Especialmente el mío.

Semillas de discordia

Cuando la reunión terminó, Arsa alcanzó a Arson en el pasillo.

—No me gusta —dijo sin rodeos.

—A mí tampoco.

—Entonces no lo hagas.

Arson se detuvo.

—No. Lo haré… parcialmente.

Arsa lo miró, sorprendida.

—¿Qué?

—Valerius quiere provocar una reacción exagerada —explicó—. Y la tendrá. Pero no bajo sus términos.

Arsa comprendió entonces.

—Vas a usar su idea… sin darle el control.

—Exacto.

Desde una galería superior, Valerius los observaba alejarse.

No parecía molesto.

Al contrario.

—Bien —murmuró para sí—. Así es como se juega.

El aviso

Esa misma noche, un mensajero llegó desde el frente sur.

El sello no era imperial.No era de la Teocracia.

Era neutral… y urgente.

Arson leyó el mensaje en silencio.

Arsa lo observó con atención.

—¿Qué ocurre?

Arson cerró el pergamino.

—Han empezado a concentrar fuerzas.

—¿Dónde?

Arson levantó la vista.

—En dos frentes distintos.

Arsa tardó solo un segundo en entender.

—Nos están obligando a elegir.

En la distancia, las antorchas de Nar-Dhal ardían como ojos vigilantes.

Y en medio de todo, Spes comenzaba a ser demasiado importante…para todos los bandos.

Valerius, solo en sus aposentos, escribió una breve nota y la selló con cera negra.

No iba dirigida a la Teocracia.Ni al Imperio.

Era para alguien que aún no había entrado en escena.

La pieza se mueve.La esperanza sangrará pronto.Prepárate.

La guerra seguía.

Pero ahora, ya no era solo contra la Teocracia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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