Asesino con un Sistema Badass - Capítulo 302
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Capítulo 302: ¿Acabó de derrotar a Fantasma?
Como esperaba el joven maestro, dos espadas se materializaron en su mano, provenientes de su anillo espacial. Las espadas no parecían forjadas por un herrero de nivel estelar. Más bien, se veían sencillas y simples.
El joven maestro evadió con facilidad todos los tajos de Fantasma. Era capaz de calcular todos y cada uno de sus movimientos. Mientras esquivaba un tajo que apuntaba a su pecho, el joven maestro le asestó una patada en el pecho, empujándolo hacia atrás. Con movimientos veloces, saltó hacia atrás para crear algo de distancia entre ellos.
—Estoy decepcionado, Fantasma —dijo el joven maestro, negando con la cabeza con decepción. Podía ver los rayos crepitando alrededor del cuerpo de Fantasma, pero cada vez que este intentaba usar su hechizo de velocidad, la runa que el joven maestro había colocado en los árboles lo detenía.
—Parece que solo estás sobrevalorado —dijo el joven maestro. Por primera vez desde que conoció a Fantasma, vio un atisbo de ira en sus ojos. Cuando Fantasma se abalanzó sobre él, el joven maestro giró la muñeca y dos escudos redondeados aparecieron en sus manos.
¡Cling!
¡Cling!
¡Cling!
Los dos escudos desviaron los tajos de la espada de Fantasma. El choque entre la espada y el escudo produjo chispas de fuego. Ambos se movían a una velocidad extrema, tal que un ser humano normal solo habría podido ver un borrón.
Las espadas de Fantasma no pudieron ni siquiera hacerle un solo corte en el cuerpo del joven maestro a través de los dos escudos. El joven maestro notó que los movimientos de Fantasma se volvían cada vez más frenéticos.
No había finura ni técnica en su esgrima, solo tajos y embestidas demenciales.
—Te daré una ventaja, a ver si así puedes alcanzarme —se rio con sorna el joven maestro antes de tirar los dos escudos al suelo. En el instante en que arrojó los escudos, las espadas de Fantasma le cortaron el hombro. Sin embargo, el joven maestro ni siquiera sintió un escozor, ya que la armadura Saurus Alanegra lo protegió por completo de sufrir daño alguno.
Fantasma dejó de atacar para retroceder unos pasos.
—Armadura Saurus Alanegra, interesante…
El joven maestro se dio unos golpecitos en el pecho. Como llevaba una máscara, Fantasma no pudo ver la sonrisa burlona de su rostro.
—¿No me digas que vas a culpar a la armadura por tu falta de habilidad? —Su decepción hacia Fantasma se convirtió en ira. Había esperado que Fantasma al menos le diera una pelea decente, pero apenas era un desafío para él.
—Parece que solo puedes vencer a niñitas. —El joven maestro agitó la mano y los dos escudos volvieron a sus manos. A diferencia de antes, un símbolo que parecía unas alas comenzó a brillar en la superficie de los escudos.
Sin darle más tiempo a Fantasma, el joven maestro lanzó los dos escudos, que surcaron el cielo.
¡Zas!
¡Zas!
Un escudo golpeó a Fantasma en la cara mientras el otro le impactaba en el pecho. Retrocedió varios pasos tras recibir el golpe. Un hilo de sangre se deslizó desde la comisura de la boca de Fantasma.
Tras golpear a Fantasma, los escudos no cayeron al suelo, sino que volvieron directamente a las manos del joven maestro como bumeranes. Continuó lanzando los escudos, golpeando a Fantasma una y otra vez.
—¡Vamos, lanza tu hechizo de defensa! —le gritó el joven maestro a Fantasma, deseoso de ver su hechizo defensivo. Había estudiado todo el arsenal de Fantasma para idear contraataques. Usó los escudos para inutilizar los ataques de espada de Fantasma y colocó el círculo rúnico de la tortuga para impedir que usara su hechizo de velocidad. No necesitó usar ninguna runa para los ataques de rayo de Fantasma, ya que su armadura Saurus Alanegra lo protegería de cualquier tipo de ataque de alguien por debajo de la Etapa de Refinamiento del Alma 1.
El único hechizo que al joven maestro le quedaba por ver era el de defensa de Fantasma.
Fantasma parecía agotado mientras se limpiaba la sangre del rostro. Pronto, el joven maestro comprendió la razón por la que no usaba el hechizo de defensa.
Después de golpear a Fantasma con el escudo casi por octogésima vez, el joven maestro se detuvo un momento.
—Déjame adivinar: tu hechizo de defensa solo te protege de los cultivadores en la etapa de Fortalecimiento Corporal o inferior. No es un buen hechizo defensivo, ¿a que no?
El joven maestro se rio entre dientes. Aunque la lucha con Fantasma había sido una decepción, al menos había podido mejorar su maestría rúnica y, de paso, eliminar a un competidor que se interponía en su camino para ganar el campeonato.
—Deberías dedicarte solo a la Alquimia de ahora en adelante, Fantasma. Al menos, eres algo bueno en eso en comparación con tus habilidades de lucha. Ahora sé que hiciste algún tipo de truco para ganar la Competencia de la Puerta del Cielo. —Mientras Fantasma jadeaba, el joven maestro guardaba un escudo en su anillo espacial.
—Sinceramente, me importa un bledo la Competencia de la Puerta del Cielo, así que no voy a indagar mucho en ello. Pero los torneos del campeonato sí que me importan, así que haz caso de mi advertencia. Si te atreves a pisar el ring, no seré tan piadoso como ahora —en cuanto la última palabra escapó de su boca, el joven maestro lanzó el escudo con la fuerza suficiente como para hacer que Fantasma saliera volando. El joven se dio la vuelta y ascendió lentamente por los aires. El escudo voló de regreso a él mientras se adentraba en las nubes sin siquiera volverse para mirar a Fantasma.
Para él, Fantasma no era un competidor digno, solo otro prodigio sobrevalorado de Elon. Ni siquiera le preocupaban las piedras de grabación que había ordenado a sus sirvientes que escondieran por la zona de batalla. En lo que a él concernía, había perdido el tiempo estudiando a Fantasma. Sabía que lo habría derrotado incluso si no hubiera preparado contramedidas para sus hechizos.
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—¡¿Qué coño ha sido eso?! ¡¿Por qué no lo has matado?! —Aunque Michael no necesitaba ayuda, Gaya se acercó igualmente para ayudarle a levantarse. Temblaba de rabia.
Incluso antes de que Michael pudiera activar el APD, ella arrancó un largo trozo de tela de su abrigo para limpiarle la sangre del rostro.
—¿Hiciste lo que te pedí? —preguntó Michael. Los arañazos de su rostro sanaron rápidamente después de que el APD le inyectara la poción de curación en el cuerpo.
—Por favor, dime que vamos a ir a matarlo a él y a su familia. —A pesar de que las heridas de él se habían curado por completo, ella siguió frotándole suavemente el rostro con el paño.
El amor y el cariño en los ojos de ella conmovieron de verdad a Michael. Por un momento se olvidó de la emboscada para disfrutar de sus tiernos cuidados.
—¿Crees que fue él quien mató a Jack? —preguntó ella.
—No. A este tipo le pone derrotar a alguien de su nivel o más fuerte. Si se hubiera topado con Jack, ni siquiera se habría dignado a mirarlo; este payaso es demasiado arrogante como para fijarse en gente como Jack.
—Eso no significa que debamos dejarlo vivir. Si no me hubieras detenido, habría despedazado a ese cabrón.
Gracias a los ojos de oscuridad, Michael pudo ver el nivel de cultivo del joven maestro. Estaba cinco niveles por debajo de él: Etapa de Formación del Núcleo nivel 3. Teniendo en cuenta su maestría rúnica, a cualquiera de su mismo nivel, o incluso uno o dos niveles por encima, le costaría mucho derrotarlo. El joven maestro se había preparado para luchar contra Fantasma, de ahí que hubiera colocado las runas correctas y hubiera ideado estrategias adecuadas para restringir los hechizos y ataques de Michael. Si Michael hubiera querido matarlo, podría simplemente haber dejado que Gaya le clavara una flecha en los ojos, ya que no estaban protegidos por la armadura Saurus Alanegra.
—Relájate, solo quería ver lo que un maestro de runas puede hacer en una batalla real. Quien pueda permitirse una armadura Saurus Alanegra y Escudos Raros debe tener un respaldo poderoso. Si no te hubiera detenido, lo habrías matado y nos habríamos ganado un enemigo poderoso, pero eso no significa que se vaya a librar tan fácilmente —una sonrisa diabólica apareció en el rostro de Michael.
—¿Qué vamos a hacer? —Gaya se entusiasmó con la idea de vengarse del joven maestro.
—Ya verás…
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La mañana siguiente amaneció nublada. Las nubes tamizaban la luz del día, confiriéndole una dulzura suave y apacible; incluso volando bajo ellas, Michael se sentía a gusto bajo su ropa. La luz solar se movía de forma muy parecida al océano, dejando ver el azul entre el gris paloma blanquecino, una amalgama de plateados que se ondulaban hacia el exterior para adornar el cielo.
Podría haber utilizado la teletransportación rúnica para llegar a la Tierra Real. Sin embargo, quería pasar más tiempo con Pesadilla, Vedora y Gaya. Por lo tanto, decidió volar durante un día antes de activar la teletransportación rúnica.
—¿Qué estás zampando? —Ayag estiró el cuello para ver qué tenía Gaya en la mano. En ese momento, Vedora estaba relajada en el bolsillo interior del abrigo de Michael, mientras Pesadilla descansaba plácidamente en su hombro derecho.
—Na… da… —Parecía una ardilla con los carrillos hinchados por las galletas que tenía en la boca. Temía que los tres le robaran las galletas, así que se las comió lo más rápido que pudo.
—No me mientas, zorra, danos la mitad de tu tesoro —amenazó Ayag a Gaya. Si no fuera porque las otras dos cabezas permanecían tranquilas dentro del bolsillo de Michael, la cabeza blanca habría saltado fuera para robarle las galletas a Gaya.
—Un día de estos te voy a asar y a vender como un manjar en nuestro restaurante.
—Vamos, dales una galleta —dijo Pesadilla mientras Gaya ponía los ojos en blanco.
—Ya les he dado, como, dos docenas de galletas. No te dejes engañar por su diminuto cuerpo, te comerían entero si se lo permitieras, sobre todo esa mierdecilla blanca.
Los ojos de Pesadilla se abrieron de par en par por la sorpresa.
—Bah, solo dos docenas, no doscientas —resopló Ayag.
Siguieron discutiendo por el camino, mientras Pesadilla y Michael decidían no interferir. Tras volar durante casi medio día, Michael activó la teletransportación rúnica para llegar a la Tierra Real.
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