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Asesino con un Sistema Badass - Capítulo 391

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Capítulo 391: Inventor de 4 Estrellas

Michael no tenía prisa por encontrarse con Welton. Estaba mirando pacientemente todos los rincones y recovecos del barco. El barco parecía estar armado con 42 cañones de doce libras: 24 en la cubierta de artillería y 18 en la cubierta superior.

Por el momento, solo había agujeros en el lugar donde deberían haber estado los cañones. Obviamente, los piratas lo habían desguazado para vender las piezas y solo conservaban el barco por algún valor sentimental o algo así.

Gibson estaba demasiado concentrado en el barco nuevo. Estaba casi seguro de que iban a comprar ese barco. Por lo tanto, no se dio cuenta de que Michael estudiaba el viejo barco sin siquiera echar un vistazo al nuevo.

Mientras Michael contaba los cañones, llegaron a la parte trasera del barco. Cuando doblaron la esquina de la popa, vieron a un grupo de tres piratas discutiendo algo. Cuando los piratas se percataron de que el trío se acercaba, dejaron de hablar. Uno de los tres piratas abrió los ojos de par en par en el momento en que vio a Maxine. No había nada especial en el hombre. No era ni demasiado alto ni demasiado bajo, de complexión media, y llevaba una camisa blanca y holgada manchada de aceite, suciedad y grasa que habían vuelto el blanco de color marrón. Mirando a Maxine, se rascó la barba incipiente y castaña con expresión solemne.

La tensión en el rostro del hombre era visible a simple vista.

—Welton —Maxine esbozó una sonrisa falsa mientras lo saludaba con la mano.

—¿Qué demonios haces aquí? —preguntó Welton con voz ronca.

—Qué alegría verte a ti también —Maxine puso los ojos en blanco mientras Welton se apresuraba hacia el otro lado del viejo barco para esconderse de los demás. Cuando desaparecieron tras el viejo barco, Welton empezó a hablar.

—Lárgate de aquí, Marina, ya me has jodido bien viniendo —Welton ni siquiera miró a Michael o a Gibson. Parecía más centrado en echarlos de allí.

—Estoy aquí para cobrarme el favor, Welton. Necesito un barco y tú vas a proporcionárnoslo.

En el momento en que Welton la oyó, Gibson pudo ver cómo se estremecía literalmente.

—¿Estás loca? No. No puedo darte un puto barco. Me colgarán vivo. ¿No sabes qué cojones está pasando aquí? Todos los barcos van para el mismísimo Señor Pirata. Si se enteraran de que te vendí un barco a ti, precisamente a ti, una desertora, me despellejarán vivo —negaba frenéticamente con la cabeza.

—¿Y qué hay de este? —de repente, Maxine y Gibson vieron a Michael intervenir en la conversación.

—¿Eh? —Welton se quedó confuso unos instantes. Gibson no podía creer que Lucifer estuviera mirando el barco viejo en lugar del nuevo.

—Le debes la vida, pero como no puedes darnos un barco nuevo, lo que te haría perder la tuya, ¿por qué no lo arreglas rapidito y nos lo das en su lugar?

Aunque Gibson tenía demasiadas preguntas, incluyendo por qué demonios querría el viejo barco que parecía que se hundiría en el mar en el momento en que lo pusieran en el agua, decidió no cuestionarlo delante de Welton. Gibson estaba seguro de que Lucifer lo mataría si lo cuestionaba delante de Welton.

—¿Quién coño eres? No importa. Tienes una recompensa de cien mil sobre tu cabeza. Aunque nadie te tocaría en esta isla gracias al Señor Pirata Vance, si alguien me viera contigo, en el momento en que salga de esta isla, estoy muerto —dijo Welton mirando a su alrededor.

—¿Qué tal si reparas el barco para que escapemos al continente del Sur y te damos cien mil monedas de oro por el riesgo?

—Huy, no me jodas.

Welton se quedó estupefacto. Literalmente, dio un paso atrás al oír la oferta. Entonces, se dio cuenta de la situación y soltó una risita.

—¿Me tomas por tonto? ¿Vais a darme cien mil monedas de oro por este pedazo de mierda?

—Es una oferta única, la tomas o la dejas —Welton miró a Michael con incredulidad antes de volver su mirada hacia Maxine.

—Tienes mi palabra, Welton. Haz esto y no volveremos a vernos jamás.

Durante unos instantes, Welton se frotó la barba, fingiendo reflexionar. Michael no era tan estúpido como para pensar que de verdad estaba sopesando si aceptar el trato o no. Obviamente, Welton había decidido aceptarlo. ¿Quién en su sano juicio rechazaría una oferta así?

«Parece que es mi día de suerte, je, je, je», rio Welton para sus adentros. Gibson y Maxine no eran conscientes del malvado plan que Welton acababa de urdir en su mente.

—Volved en unas horas con lo que habéis prometido, la vieja Bertha estará lista para zarpar para entonces. Pero recordad, no estará lista para la batalla, solo os servirá para salir de aquí si no os encontráis con ningún pirata por el camino.

Welton miró a Michael en lugar de a Maxine. Se dio cuenta de que el joven era el que mandaba, a pesar de estar detrás de Maxine.

—Es suficiente —asintió Michael.

—Píntalo de negro.

—Puedo hacerlo —por primera vez desde que se encontraron con él, Welton sonrió de oreja a oreja.

Estaba demasiado emocionado por hacerse rico. Por supuesto, Welton sabía que existía la posibilidad de que mintieran sobre darle cien mil monedas de oro por la vieja Bertha, pero no importaba; si querían salir del continente del Sur, conseguir un barco era la única manera. Y nadie en la isla, excepto él, les daría uno.

—Volveremos en dos horas. Supongo que estará listo para entonces —preguntó Michael.

—Sí —asintió Welton con entusiasmo.

No era necesario que supieran que la quilla de Bertha estaba partida y que el barco entero podía desmoronarse en cualquier momento. Solo necesitaba arreglar la quilla lo suficiente para que salieran de la isla. «Unos cuantos troncos bastarán», pensó.

—Volveré —Michael se dio la vuelta, dirigiéndose hacia la salida.

Cuando no había nadie cerca, movió rápidamente la muñeca y un cuaderno y una pluma aparecieron en su mano.

—Mi señor, ¿por qué ha elegido este barco? —Gibson no pudo contener más la pregunta.

—Parece que si lo ponemos en el agua, se hundirá en cualquier momento —dijo Gibson, con un tono que sonaba como si suplicara que no comprara el viejo.

—Estoy seguro de que el Señor Lucifer ha visto algo en ese barco que nosotros no.

—En pocas palabras, ambos barcos son mejorables, pero el nuevo no es tan mejorable como el viejo.

Gibson no tenía ni puta idea de lo que estaba hablando.

«Sistema, ¿así que el precio para convertirme en Herrero sigue siendo 700 000 puntos de malote?».

[Sí]

Michael suspiró. La Alquimia era genial, le había ayudado de muchas maneras. Sin embargo, no se podía comparar con la forja. Las ventajas de ser un Herrero superaban a las de ser un Alquimista. Junto con su especialización de Inventor, podría hacer muchísimas cosas. El único obstáculo que le impedía convertirse en Herrero era el precio. Para convertirse en un Herrero de 1 estrella, tendría que pagar 700 000 puntos de malote.

Por eso Michael se planteó reclutar a un subordinado Herrero y convertirlo en un Herrero de 5 estrellas, porque el coste de convertir a un subordinado en un Herrero de 5 estrellas era de 1,2 millones de puntos de malote según el sistema.

Comparado con convertirse él mismo en un Herrero, era más rentable reclutar a alguien y convertirlo en un Herrero de 5 estrellas.

«Sistema, dijiste que costaba 60 000 puntos de malote mejorar la habilidad de Inventor a 4 estrellas, ¿verdad?».

[¿Desea el anfitrión mejorar?]

—Primero déjame ver los beneficios.

[Estrella 1: el anfitrión podrá construir herramientas básicas y objetos de uso cotidiano]

[Estrella 2: el anfitrión podrá construir artilugios básicos como gafas de visión nocturna, láseres, etc.]

[Estrella 3: el anfitrión podrá construir artilugios complejos como micrófonos ocultos, microcámaras, rastreadores, etc.]

(Nivel actual)

[Estrella 4: el anfitrión podrá construir armas de fuego nuevas y antiguas como ballestas, miniballestas, revólveres de disparos limitados, cañones, etc.]

[Estrella 5: el anfitrión podrá construir varios tipos de nuevos artilugios y armas]

[Se requiere que el anfitrión tenga un Herrero de 5 estrellas o se convierta en un Herrero de 5 estrellas para desbloquear el Rasgo de Inventor de Estrella 6]

—Cañones, eso es justo lo que quiero ahora. Sistema, mejóralo al siguiente nivel.

[Maravilloso]

Inmediatamente después, Michael sintió un dolor agudo en el cerebro. No fue suficiente para detener sus pasos, pero le hizo fruncir el ceño.

Con esta mejora, consiguió 200 000 puntos de malote.

—¿Cuál es el coste de la siguiente mejora?

[Solo 180 000 puntos de malote]

—Mierda —Michael quería mejorar la habilidad a 5 estrellas. Sin embargo, tenía la sensación de que necesitaría los puntos de malote cuando llegara al Reino Akilan. Por lo tanto, decidió no mejorar la habilidad por el momento.

—Chicos, vamos de compras.

Con una sonrisa en el rostro y una nota en la mano, salió del hangar para irse de compras.

*******************************************

Unas horas más tarde, Welton estaba de pie frente a la vieja Bertha. La nueva capa de pintura negra no la hacía parecer exactamente nueva, ya que todavía se podía ver el lamentable estado del casco y del barco en general. Tal vez Welton era demasiado perezoso o no le importaba lo suficiente como para arreglar los pequeños agujeros del casco. Solo parcheó los agujeros gigantes del casco con tablones de madera y clavos.

Como se trataba de un trato clandestino, Welton no se quedó con nadie. Envió a todo el mundo a un descanso, así que estaba solo.

¡Bam!

¡Bam!

Tras esperar un rato con impaciencia, Welton finalmente los vio a los tres entrar en el hangar. El hombre que iba al lado del joven y de Marina llevaba un cofre gigante que al instante dibujó una sonrisa en el rostro de Welton.

—Ya era hora. Dejadme ver las monedas. —Gibson dejó el cofre en el suelo, soltando un fuerte suspiro.

Welton no perdió el tiempo y abrió el cofre de inmediato. En el momento en que lo abrió, su boca se abrió de par en par, ya que el cofre estaba lleno de relucientes monedas de oro. Reflejaban la luz, haciendo que su rostro pareciera dorado.

Welton babeaba tanto que no se dio cuenta de que Michael pasaba los dedos por el casco de la vieja Bertha.

—Diddle diddle —de repente, la voz de Michael atrajo la atención de los tres.

Welton miró por encima del hombro para ver al joven sonriéndole. Sin embargo, la sonrisa no era cálida ni amistosa, sino fría, diabólica y asesina.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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