Asesino con un Sistema Badass - Capítulo 475
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Capítulo 475: Reencuentro con Vedora
Michael estaba empacándolo todo cuando Gaya entró en la habitación, haciendo un puchero.
—Veo que estás empacando. —Se acercó a su mesa de trabajo, donde varios aparatos echaban humos de colores.
—Sé lo que estás pensando y no. No puedes venir conmigo hasta que tengas vacaciones.
Gaya suspiró en lugar de discutir con él. Se esperaba esa respuesta y, de hecho, le sería más útil en el Reino Akilan que en el mundo exterior.
—¿Entonces vas a Gisel o a la secta? —preguntó Gaya mientras desmontaba la instalación de sus aparatos.
—A Gisel. Quiero averiguar más sobre los vampiros y tengo la sensación de que tienen algo que ver con la desaparición de Peyton y Sabrina.
—Mmm. —Gaya siguió ayudándole a empacar todo. El pergamino de plata que le ofreció la Profesora Lane le permitía usar energía del Arco; no es que necesitara un pergamino para usarla, pero ahora nadie sospecharía de él.
La habitación se veía limpia y bastante vacía después de que él guardara todo en el almacenamiento del sistema. Estaba demasiado ocupado limpiándolo todo como para notar la expresión triste en el rostro de Gaya.
Finalmente, cuando se dio la vuelta, la vio de pie en el centro de la habitación con cara triste. Dejó todo en pausa y se le acercó.
—Solo diez meses más, Serpiente —dijo él con dulzura, ahuecando la mano de ella entre las suyas.
—Lo sé.
Su voz tartamudeó porque intentaba ocultar su tristeza. ¿Cómo podría ocultarle algo a Michael cuando él la conocía por completo? Así que él simplemente sonrió antes de besarla justo en el entrecejo.
—Vamos a pasar la eternidad juntos. Así que no te preocupes.
Ella no pudo reprimir sus sentimientos cuando él unió sus labios con los de ella. Menos mal que Michael había escaneado la habitación y la había hecho a prueba de espías. Aunque se decía que en Mazeroth no espiaban a los estudiantes, él no se lo creía.
Pronto, dejaron de besarse para abrazarse.
—Voy a extrañarte —dijo ella, abrazándolo tan fuerte como pudo.
—Yo también.
—Mmm, ¿dónde está ese lagarto volador?
—Aquí. —Gaya se estremeció. Soltó rápidamente a Michael, se dio la vuelta y vio a Pesadilla volando frente a ella.
—¡Joder! No te me acerques a hurtadillas, mocoso feo. —Intentó agarrar a Pesadilla, pero él la esquivó fácilmente.
—Yo no me acerqué a hurtadillas, solo estabas demasiado ocupada poniéndote acaramelada.
—¡Vas a pagar por eso! —Con su amenaza comenzó su persecución del gato y el ratón por la habitación.
Teniendo en cuenta que Michael había creado en esta habitación su nueva poción, a la que todavía tenía que ponerle nombre, fue extremadamente meticuloso al limpiar. No dejó ni una sola mota de evidencia que pudiera rastrearse hasta la nueva poción.
—Te tengo. —Después de perseguir a Pesadilla durante cinco minutos, finalmente lo atrapó.
Le hizo una llave a Pesadilla, golpeándolo repetidamente en la cabeza.
—Estoy tan feliz de que te quedes aquí.
—Ah, Pesadilla —llamó Michael. Ambos lo miraron. Una sonrisa malvada apareció rápidamente en el rostro de Gaya.
—Siento pincharte la burbuja, pero no vienes. —Pesadilla se quedó de piedra.
—¿Qué coño? —gruñó, todavía atrapado bajo los brazos de ella.
—No puedo llevarte conmigo, el pergamino era bastante claro al respecto.
Michael sacó el pergamino de plata de su almacenamiento y se lo lanzó a Gaya.
Tanto la Serpiente como el Dragón leyeron con curiosidad el contenido escrito en el pergamino plateado.
«Los familiares no pueden abandonar el Reino Akilan». Gaya leyó la línea en voz alta antes de cerrar el pergamino.
—Ahora que lo pienso, Gilrine estaba hablando de una especie de dimensión de bolsillo.
—¿Qué dimensión de bolsillo? —gruñó Pesadilla. No estaba nada contento con quedarse en Mazeroth sin Michael. Habría estado menos cabreado si hubiera podido quedarse con Gaya. Por desgracia, no se permitía a nadie entrar en las dependencias del personal. Por lo tanto, Pesadilla tenía que quedarse solo en la habitación o con Elidyr, que pasaba la mayor parte del tiempo cultivando, meditando y leyendo libros en la biblioteca.
—Creo que planean llevar a todos los familiares a una dimensión de bolsillo para entrenar o algo así.
—Será una buena experiencia para ti, Pesadilla. —Michael le frotó la cabeza a Pesadilla juguetonamente después de acercarse a él.
—Creo que Elidyr está en la biblioteca. —Al ver que Elidyr no había vuelto a la habitación, Michael se dio cuenta de que todavía podría estar en la biblioteca.
—Ten, coge estos.
Gaya vio aparecer dos anillos negros en la palma de su mano.
—¿Anillo espacial? —ladeó la cabeza Gaya.
—Anillos espaciales interconectados y modificados. Podemos usarlos entre reinos —dijo Michael.
Estos dos anillos le costaron 10 000 puntos de tipo duro cada uno en la tienda del sistema. No los habría comprado si no fueran vitales para sus planes. Usando estos anillos, incluso después de abandonar el Reino Akilan, Michael podría proporcionarles a Gaya y a Elidyr los objetos necesarios desde su lado y viceversa.
La desventaja de estos anillos era que no podría guardar nada que pesara más de 50 kg ni otros anillos espaciales. Debido a esta restricción, era casi imposible trabajar en dispositivos que requirieran las runas de Elidyr, por ejemplo, el mortero. Afortunadamente, a principios del mes que viene, todo el mundo tendría vacaciones y podría salir del Reino Akilan. En ese momento, los dos podrían por fin terminar de construir el mortero y, con suerte, dispositivos más potentes para Bertha.
—Dale el otro a Elidyr cuando lo veas.
Una vez dicho y hecho todo, Michael estaba listo para abandonar el Reino Akilan y dirigirse a Gisel.
—¿No vas a ver a Lane? —preguntó Gaya.
—Ya lo has visto. No se le da muy bien relacionarse con la gente. Además, está cabreado conmigo por no haber logrado un gran avance en Alquimia creando una poción o una píldora completamente nueva.
—Lo que no sabe es que ya has creado una —se unió Pesadilla a la conversación.
—Y así seguirá siendo. —La voz de Michael se volvió seria.
—No he perfeccionado esta poción. Pero incluso en este estado imperfecto, esta poción es un punto de inflexión.
Ambos asintieron en señal de acuerdo.
—Los veré a los dos más tarde.
Como no le quedaban obligaciones en el Reino Akilan, Michael activó el pergamino de plata enviándole una pizca de energía del Arco. Al instante siguiente, una luz brillante lo envolvió y desapareció en pocos segundos junto con Michael.
—Vale, lagarto, tengo clases. Te veo luego, no te metas en líos. —Gaya le frotó la cabeza a Pesadilla con una sonrisa.
—Tú también. Eres tú la que debería tener cuidado.
Ella asintió con la cabeza antes de salir de la habitación por la ventana. Poco sabía Pesadilla en ese momento que en la dimensión de bolsillo conocería a otros dos dragones que iban a cambiar su vida.
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La vida sin Gaya y Fantasma era muy aburrida para Vedora, especialmente para Ayag y Sarba. Habían pasado aproximadamente tres meses desde que Fantasma y Gaya se fueron a Mazeroth. El único entretenimiento que tenían después de salir de su cultivo era el espejo de vigilancia. Los tres veían todas las grabaciones en directo y las archivaban para averiguar más sobre los vampiros.
Apenas había drones o Cámaras Espía en el continente del Sur, a excepción de las casas de los senadores y la montaña Stormville. De lo contrario, habrían rastreado al vampiro que al parecer masacró un pueblo a las afueras de Gisel.
—Si Azazel dejara que Dular nos llevara a la escena del crimen, podría intentar rastrear al vampiro —dijo Sarba con mansedumbre.
—Y yo podría probar mi nuevo aliento abrasador en ese chupasangre —dijo Ayag sin molestarse en ocultar su arrogancia.
No mucho había cambiado en su comportamiento o en sus cuerpos físicos en esos tres meses, a excepción de sus poderes. Ayag ahora podía escupir fuego además de su habilidad para disparar ondas sónicas, y Sarba desarrolló unos sentidos poderosos.
Sus sentidos le permitían a Sarba localizar a un ser vivo usando los latidos de su corazón a una milla de distancia. Ese era uno de los sentidos que tenía. El gusto, el olfato, la vista, el oído… todos los sentidos conocidos por el hombre estaban agudizados para Sarba.
—No creo que nuestro nivel 5 de Formación de Núcleo sea suficiente para enfrentarnos cara a cara con el vampiro. No sabemos nada sobre su especie —dijo Caín con calma, solo para recibir un cabezazo de Ayag.
—No te preocupes, negro, estoy segura de que pronto obtendrás un poder propio. Es obvio que eres un tardío, je, je, je.
Caín ignoró la burla de Ayag y se concentró en las imágenes que tenía delante.
—Maestro Caín, Maestro Sarba, Señorita Ayag, es hora de dormir. —Los tres vieron la forma etérea de Azazel materializarse ante ellos.
—No necesitamos dormir, demonio, apártate, nos estás tapando la vista —gruñó Ayag a Azazel, pero él la manejó con una sonrisa amable en su rostro.
—Sus cuerpos necesitan descansar, Señorita Ayag. Además, puede pasar por alto algo muy obvio cuando su mente está agotada.
—Tiene razón. —Sarba era el chico bueno de los tres, así que estuvo de acuerdo con Azazel, lo que le valió un cabezazo de la niña rebelde, Ayag.
—Vamos, Sarba. —Caín movió la cabeza hacia la puerta para salir de la habitación. Como dos de los tres estaban de acuerdo en dormir, Ayag no tuvo más remedio que ir con ellos a pesar de cómo se sentía.
Sin embargo, justo cuando estaban a punto de batir sus diminutas alas, los ojos de Azazel se abrieron de par en par. Pronto, una sonrisa exultante apareció en su rostro.
Los tres se quedaron completamente desconcertados por su sorpresa.
—Está aquí —dijo Sarba con alegría mientras sentía que una figura poderosa caminaba hacia ellos, y no tuvo ninguna duda de que esa poderosa radiación no pertenecía a nadie más que a Fantasma.
Tal y como dijo, la puerta se abrió para revelar a Michael con su habitual atuendo negro.
—¡Fantasma! —Incluso el normalmente silencioso Caín sonrió y saltó sobre Fantasma con entusiasmo. Estaban muy sorprendidos y felices de volver a verlo. Le rodearon el cuello con sus cabezas, cubriéndolo de besos como si fueran cachorros.
—Mi Señor. —Azazel se arrodilló rápidamente mientras sus ojos rebosaban de la alegría de ver regresar a su señor.
—Pesadilla y Gaya, ¿dónde están? —preguntaron Ayag y Sarba al unísono.
—Mi Señor, felicidades por alcanzar la Etapa de Refinamiento del Alma. —Cuando hablaba con Michael a través de los Espías y el espejo antes, Azazel no podía ver el nivel de la etapa de cultivo de Michael. En ese mismo momento, el mayordomo demonio podía sentir el inmenso poder que irradiaba y percibir su etapa de cultivo.
—Y yo tengo que felicitarte a ti por alcanzar el nivel 8 de Fortalecimiento del Núcleo.
Por alguna razón, a Michael no le sorprendió que el demonio alcanzara el nivel 8 de la etapa de Fortalecimiento del Núcleo desde el nivel 5 en pocos meses, sin hacer prácticamente nada. El mayordomo demonio estaba vinculado a Michael, así que cuanto más fuerte fuera Michael, más fuerte sería el mayordomo demonio.
—No soy digno de tales palabras, mi señor. —Azazel hizo una reverencia mientras Michael dirigía su mirada hacia las tres cabezas que lo miraban fijamente esperando una respuesta sobre Gaya y Pesadilla.
—Pronto lo harán.
En el momento en que los colocó sobre la mesa, empezaron a insistirle para que les contara lo que había pasado en Mazeroth. Le llevó casi una hora terminar de narrar todo lo que había sucedido en Mazeroth y responder a sus preguntas.
—Azazel, diles a Maxine y a Tiberio que se reúnan conmigo en casa de Caius.
—Sí, mi señor.
Azazel asintió.
—Ahora vamos a ver a Aria y a sus hermanos.
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