Asesino con un Sistema Badass - Capítulo 490
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Capítulo 490: Encuentro con alguien de Mazeroth
El trío eran Noah Winston, Alicia, y el mapache, el babaroo dorado. Estaban en Ozer para asistir a la Competencia de Alquimia y ganar la orquídea de sangre mística. Noah necesitaba la orquídea de sangre mística para preparar una píldora ancestral que iniciaría la metamorfosis del babaroo dorado.
—He oído que el Gremio de Alquimia ha echado toda la carne en el asador esta vez. Cualquier alquimista con buenas habilidades será como una botella de agua en el desierto. Lo reclutarán en un santiamén.
Al oír las palabras de Noah, Alicia negó ligeramente con la cabeza,
—Aunque ser reclutado por el Gremio de Alquimia es provechoso para algunos, a la larga limita tu libertad, y si me preguntas, no vale realmente la pena…
—¿Qué mierda? ¿Que no vale la pena? Has oído hablar de Gabriel, ¿verdad? —dijo Norvin. Tras oír las palabras de Alicia, puso los ojos en blanco y curvó los labios.
—Rey de la Alquimia Gabriel. No hay nadie en Ozer y Elon que no lo conozca —se encogió de hombros Noah, riendo por lo bajo. No solo había oído hablar de él, sino que casi habían luchado el uno contra el otro.
—Háblame de él. ¿Para tanto es?
—Bueno, fue el mayor tapado en la Competencia de Alquimia de hace treinta años. Nadie lo conocía antes de eso. Desde que reveló su genialidad en la competencia, el anterior líder del Gremio de Alquimia le ofreció el puesto de Anciano del Gremio. En aquel entonces, cuando se convirtió en el anciano, era el más joven en ocupar el cargo y era un alquimista de cuatro estrellas —explicó Noah a Norvin mientras se abría paso entre la multitud.
—Después de eso, con los recursos del gremio respaldándolo, alcanzó las cinco estrellas y se convirtió en el alquimista de cinco estrellas más joven de todo Elon y Ozer. Gozó de una fama sin igual y se autoproclamó Rey de la Alquimia Gabriel.
—Pero, si no fuera por el gremio, habría necesitado al menos veinte años más para alcanzar el reconocimiento que tiene ahora —opinó Alicia.
—Se rumorea que le ha echado el ojo al puesto de líder del Gremio.
Noah se había enterado del rumor a través de los espías del Guardián en el Gremio de Alquimia. Además, Noah también había oído que Gabriel estaba perdiendo la cabeza por su repentino descenso al puesto de segundo mejor alquimista de los continentes.
—¿El puesto de líder del Gremio? ¿Y qué va a hacer con el líder actual? ¿Matarlo? —soltó una risita Norvin, pero su sonrisa se congeló al ver el silencio de Noah.
—¿De verdad creías que solo estamos aquí para competir? —le guiñó un ojo Noah a Norvin. Hasta ahora, Norvin había pensado que Noah estaba aquí por la orquídea de sangre mística. Sin embargo, ahora se daba cuenta de que Noah planeaba salvar al líder actual del Gremio de Alquimia.
—¿Cómo piensas detenerlo? Ya sabes…, el asesinato —susurró Alicia.
—Improvisaré sobre la marcha. Siempre me ha funcionado —sonrió Noah. A pesar de conocer el complot de asesinato, estaba de lo más tranquilo.
—Sigo pensando que deberías haberte unido al Gremio de Alquimia cuando te lo pidieron. Si lo hubieras hecho, habríamos detenido el complot y conseguido la orquídea fácilmente —dijo Norvin, poniendo los ojos en blanco y continuando con su perorata.
—Te habrían proporcionado un suministro infinito de hierbas e ingredientes para que te hubieras relajado y ahorrado el tiempo de ir corriendo por todas partes en busca de ingredientes. El Gremio de los Guardianes es genial, pero no tienen ni orquídeas normales. No se centran en formar alquimistas.
Noah negó con la cabeza mientras escuchaba a Norvin.
—No necesito al Gremio de Alquimia para alcanzar el nivel de cinco estrellas, Norvin.
Noah se encogió de hombros. Con Andreas, que era el mejor entre los mejores, guiándolo a su lado, no dudaba que alcanzaría no cinco, sino seis estrellas.
Gracias a Andreas, pasó de ser un joven que no sabía nada de Alquimia a un joven alquimista de cuatro estrellas en tan solo cinco años. Era también porque no era consciente de lo difícil que era para los alquimistas ordinarios mejorar su habilidad rápidamente. Después de todo, no todos eran tan afortunados como él.
—En momentos como este, siento que tenemos que reconocerle el mérito, ¿sabes?
En cuanto Alicia oyó esas palabras, apretó el puño y las venas de su piel se hincharon. Hasta sus ojos se enrojecieron en un instante.
—No hables de él delante de mí. Noah pudo sentir cómo el aire a su alrededor se volvía más frío.
Obviamente, con «él», Norvin se refería a Fantasma, que casi destruyó a la familia de Alicia cuando reveló que Peter era el justiciero ante medio reino. A día de hoy, Peter seguía enredado en investigaciones y bajo arresto domiciliario por los Guardianes. Además, los jóvenes maestros a los que Peter atacó habían puesto varias recompensas por la cabeza de Peter en el Gremio de la Parca.
Y tres segadores sombríos casi consiguieron quitarle la vida a Peter. Lo habrían matado de no haber sido por Noah.
—Tú también deberías estar furioso. Sabes lo que le hizo a tu primo.
Para sorpresa de ella, Noah no dijo nada ni parecía enfadado con Fantasma. De hecho, no lo estaba, porque no tenía ninguna razón para estarlo. Si acaso, Noah estaba agradecido de que Fantasma no hubiera matado a Andrews a pesar de tener la oportunidad. Noah le había advertido a Andrews y le había explicado lo que le pasaría. Aun así, Andrews compitió en la competencia por la Princesa Katherine. Después de saber lo que ocurrió en el torneo, Noah respetaba a Fantasma. Ni siquiera con el poder de Lailah Alden respaldándolo pudo Andrews vencer a Fantasma. Para Noah, Fantasma ganó el torneo limpiamente. Y, sin embargo, por un impulso de Katherine, empujaron a Fantasma hasta el punto de que les arrebató la mitad de su reino.
En cuanto a Peter, Noah lo culpaba por completo de todo lo que le había pasado. Peter se lo merecía, ya que no tenía ningún derecho a disfrazarse de justiciero y a dar palizas a jóvenes maestros solo para perfeccionar sus habilidades.
—¡Oye, ya hemos llegado a la casa de subastas!
Al oír a Norvin, los pasos de Noah se detuvieron lentamente. Levantó la cabeza y contempló el enorme edificio y el estandarte con la gota de agua solitaria que se alzaba al final de la calle. La sorpresa apareció involuntariamente en su rostro mientras negaba con la cabeza y suspiraba.
—Vaya, una simple sucursal parece más grande que muchas de las prestigiosas casas de subastas de Elon y Ozer. La casa de subastas Aqua es un verdadero gigante en el negocio.
Tanto Alicia como Norvin asintieron, de acuerdo con sus palabras. Contemplaron el enorme edificio, que era como un pozo sin fondo que se tragaba el incesante flujo de gente. Noah metió las manos con suavidad en sus mangas mientras giraba la cabeza.
—Entremos a echar un vistazo a lo que la casa de subastas número uno tiene que ofrecer. Con suerte, podremos encontrar lo que necesitamos.
Dichas esas palabras, Noah los guio mientras caminaban lentamente hasta el final de una espaciosa calle pavimentada con lajas de piedra azul.
A medida que se adentraban en la grandiosa Casa de subastas Aqua, las cejas de mapache de Norvin se arqueaban más y más. Tuvieron que apretujarse entre la multitud que caminaba ante ellos para llegar a la casa de subastas, y la palabra «casa» quizá se quedaba algo corta, pues el edificio parecía un palacio.
Noah se mantuvo inexpresivo mientras se abría paso entre la multitud. En cuanto entró en la casa de subastas, una capa de luz lo cubrió. El bullicio del exterior pareció quedar aislado. Supo que el fenómeno se debía a las formaciones mágicas que rodeaban el palacio.
La mirada de Norvin lo barrió todo. Al instante, su boca se abrió de par en par al contemplar el enorme vestíbulo que parecía una ciudad de cristal.
Dentro de la casa de subastas, guardias inexpresivos con armadura completa y con los símbolos de la casa Aqua grabados en el pecho patrullaban el vestíbulo con la precisión de un mecanismo de relojería.
Noah pudo sentir al menos veinte miradas afiladas recorriendo cada parte de su cuerpo cuando entró en el vestíbulo.
—Realmente hace honor a su reputación como la casa de subastas número uno del mundo. Semejante extravagancia no debe de ser barata… —dijo Noah, mirando alrededor del vestíbulo.
En el gran vestíbulo había innumerables mostradores de cristal. Un flujo incesante de gente contemplaba los objetos raros colocados sobre un paño rojo dentro de los mostradores. Las etiquetas bajo los objetos indicaban su precio. Sin embargo, todos los precios eran de al menos cincuenta mil monedas de oro. Unos precios tan altos eran suficientes para dejar a la gente boquiabierta.
—Estos son los mostradores de venta exteriores. Lo que se vende aquí no se considera demasiado valioso. El verdadero negocio está en el piso de arriba. —Norvin se lamió los labios.
—No os olvidéis de la Subasta Aqua de la semana que viene.
—Para la que se necesita una ficha. A menos, claro, que planees ir de espectador —respondió Norvin a las palabras de Alicia.
—Dejad de preocuparos. Tengo a alguien que me conseguirá la ficha.
Norvin no pudo evitar poner los ojos en blanco.
—Déjame adivinar: una chica.
Noah asintió y Norvin le dio un coscorrón en la cabeza.
—Tú eres la razón por la que muchos de nosotros no nos comemos una rosca.
—¿Qué mierdas dices? —le espetó Alicia en voz baja a Norvin.
—Ni siquiera eres humano y nadie te impide que te busques una mona.
Norvin le enseñó los dientes a Alicia; si no fuera por los soldados que patrullaban a su alrededor, se habría abalanzado sobre ella y le habría deshecho el pelo cuidadosamente trenzado.
—Venid —dijo Noah, y caminó hacia las escaleras de mármol que conducían a los pisos superiores.
Estaba a punto de subir las escaleras cuando vio que todo el vestíbulo se quedaba en silencio. Viendo la repentina conmoción, parecía que un pez gordo de bastante estatus salía de alguna parte. Pudo notar el cambio repentino en los rostros de los más jóvenes. Se quedaron inmóviles con la boca ligeramente abierta. Mientras miraba por el vestíbulo, Norvin perdió el equilibrio y se cayó. Entonces, vio una figura encantadora y delicada, algo azulada y borrosa.
Al bajar la mirada, Norvin vio un par de relucientes botas altas y azules. El tacón de las botas era ligeramente afilado y emitía un sonido claro y dulce, «tac, tac», «tac, tac», sobre el suelo de mármol limpio y brillante, como una hermosa nota musical. Su mirada se desvió un poco más hacia arriba para ver un par de pies largos, blancos y delicados.
—Nada mal… —silbó Norvin, sin molestarse en ocultar su mirada lasciva. Aun así, era mejor que algunos hombres en el vestíbulo cuyos rostros estaban llenos de anhelo y cuyos ojos brillaban. Levantando la cabeza poco a poco, su mirada se filtró por fin por un hueco y vio un rostro espléndido y cautivador.
De inmediato, la sorpresa fue apoderándose de su rostro mientras murmuraba en voz baja:
—¿Edith?
Al mismo tiempo, un joven vestido de negro que estaba en un rincón, lejos de miradas indiscretas, se sorprendió gratamente al ver a la chica.
—Maestro, ¿la conoces? —preguntó Olivia.
—Por desgracia, sí —respondió Michael. Al ver que Edith se dirigía hacia Noah, suspiró.
—El harén de este tipo es más grande cada día.
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