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Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 15

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15: Episodio.

14 Armas y Una Nueva Aliada 15: Episodio.

14 Armas y Una Nueva Aliada El sol se estaba poniendo mientras cubría de tonos anaranjados los tejados de las casas cuando los tres chicos regresaron a la aldea Tarzia rumbo al puesto del viejo herrero para entregarle los materiales, Lyra miraba toda la aldea con sumo cuidado, con miedo de que los pudieran atacar de nuevo.

Brax que estaba justo al lado de ella, la observa con una sonrisa serena.

––Tranquila, aquí no nos pasara nada.

––dice Brax con tono relajado.

–– Ya no hay pandillas en esta aldea.

––¿En serio?

––dice Lyra confundida.

Kael que estaba al otro lado de ella con las manos de tras de la cabeza y completamente relajado, dice con una sonrisa arrogante ––Por supuesto que sí, nosotros la vencimos.

Brax con una sonrisa nerviosa, dice–– Viejo la pandilla de aquí fue masacrada por Dominion, nosotros solo nos encargamos de los idiotas que querían volverse la nueva pandilla del lugar y estaban completamente borrachos.

Kael con una sonrisa burlona lo miro de reojo, y dice––Ves, por nosotros no hay más pandillas en esta aldea, pusimos a esos imbéciles en su lugar.

Lyra rueda los ojos, y dice––Idiota.

––pero más curiosa dice––¿Y por qué Dominion acabo con la pandilla de esta aldea?

Siempre hay un motivo en sus masacres, ¿acaso eran fuertes o significaban una amenaza para ellos?

Brax se rasca la cabeza pensativo, y dice––Bueno, no lo sabemos, solo sé que un niño lo vio todo y parece ser que vio a alguien de Dominion y por eso lo supuso.

Kael mirando al cielo, dice––Según escuche la pandilla de este lugar era muy fuerte.

––choca su puño con la palma de su mano frustrado–– Rayos, me hubiera gustado pelear con ellos.

Lyra lo mira burlona, y dice–– No pudiste vencer a la pandilla de Vrenet, no piensas que es mejor si aprendes a controlar tu elemento, quizás así puedas vencer a todas las pandillas con la que te enfrentes.

Kael rueda los ojos, y dice con firmeza––Por eso mismo estamos entrenando con el maestro, para volvernos más fuerte y acabar con todas las pandillas y este sistema, y acabar con Dominion mismo.

Lyra lo mira con curiosidad y genuino interés––¿Acabar con el sistema de pandillas y con Dominion?

Sabes que es casi imposible ¿no?, tu solo controlas un elemento y esos cuatro dementes generales de Dominion dominan los cuatro.

––Lyra baja la cabeza con leve tristeza y murmura ––No tienes ninguna oportunidad, es un sueño muy grande para personas como nosotros.

Kael la miro con una leve sonrisa de confianza, y dice––Lo veras por ti misma cuando llegue ese momento, seré yo quien destruya todo este maldito sistema y no me importa sin tengo que entregar mi vida o existencia para que eso ocurra.

Brax lo mira serio, y dice––¿Estás seguro de lo que dices?

¿Sacrificarías tu propia existencia por eso?

¿Y si eso significara que el mundo te borrara de su memoria, como si nunca hubieras existido, aun así, lo harías?

Kael con firmeza y seguridad, dice––Estoy dispuesto a todo sin importar las consecuencias que puedo tener.

Brax y Lyra cruzan miradas, las palabras de Kael y la firmeza con que las dijo, los dejo a ellos dos atónitos, no supieron cómo reaccionar ante las palabras del joven que se veía muy confiado y seguro de sí mismo.

Poco tiempo después, llegaron al puesto del viejo herrero que estaba sentado afuera contemplando el amanecer cuando sus ojos se posaron en las figuras de los tres jóvenes que se acercaban a él.

Brax levanto una mano y la movió levemente en señal de saludo, el viejo se puso de pie y les dedico una suave sonrisa.

Brax tomo su mochila y saco los materiales y los puso todos sobre la mesa de trabajo del herrero que miraba atentamente a los chicos.

—¿Se metieron en problemas con la pandilla del lugar?

—preguntó el herrero mientras los miraba de reojo.

Brax suspiró y se encogió de hombros.

—Algo así…

los problemas siempre persiguen a mi amigo, no podemos evitarlo.

––Y veo que vinieron acompañados.

––el herrero miro a Lyra que simplemente hizo una leve reverencia en forma de saludo.

––Es una nueva amiga, la rescatamos de la pandilla de esa aldea.

––dice Brax con una leve sonrisa.

El herrero sonrió con cierta complicidad, y dice––Bien, por lo menos lograron salir de ahí con vida––el anciano entra a su puesto y comienza a buscar algo en los cojones–– Esa pandilla nunca deja salir con vida a los forasteros que entran en Vrenet.

El herrero saca una hoja con varios bocetos de espadas y de hachas de doble filo, la pone en frente de los tres chicos que se acercan más a la mesa y observan con atención los bocetos en la hoja.

Kael completamente asombrado con una gran sonrisa como un niño en una tienda repleta de dulces, dice al ver los bocetos de su espada––Esto es genial viejo.

Pero la atención de Kael se detiene con detenimiento en uno de los bocetos de la espada, uno que llamo por completo toda su atención.

El boceto mostraba una empuñadura alargada y oscura, cuyas líneas se curvaban con elegancia gótica.

Desde el pomo —una pequeña figura que sugería un cráneo o una piedra rústica— descendía un eje recto, firme, coronado por un guardamano simétrico.

Este último se abría en dos alas curvas, finamente delineadas con espirales y formas casi orgánicas, como si el artista hubiera querido plasmar algo entre enredaderas y alas de bestias antiguas.

Justo en el centro del guardamano, un pequeño rombo marcaba lo que parecía una gema, aunque en el dibujo solo era una figura sombreada con un trazo más oscuro.

La hoja era larga, estilizada, y comenzaba con patrones geométricos en la base, tal vez grabados rúnicos.

A medida que descendía, el trazo se volvía más suave, casi etéreo, como si el arma se desvaneciera hacia una punta aguda apenas visible.

Alrededor de la espada, el herrero había añadido sutiles líneas ascendentes y puntos esparcidos, creando la sensación de que la hoja irradiaba una energía silenciosa, casi mágica, aunque nada estuviera coloreado.

Era solo un dibujo, pero incluso sin tinta ni color, el boceto parecía latir con intención.

Kael admirado por tan digno boceto sin dudar lo señalo con el dedo con decisión en la mirada, y dice––Esa…quiero esa espada.

El herrero asiente satisfecho y dice––Sabia que ibas a elegir esa muchacho, puse mucho empeño en ese boceta cuando la imagine, será una perfecta obra de arte cuando esté terminada.

Brax observa el boceto de su hacha de doble filo con una gran sonrisa de oreja a oreja con un leve rubor en las mejillas y algunas lágrimas exageradas ya salían de los ojos.

En la parte superior del papel, emergía dos cabezas de hacha imponente, compuesta por dos hojas curvas en cada una que se abrían como alas de una criatura ancestral.

Sus bordes eran irregulares, salpicados de formas vacías como si el metal estuviera corroído por el tiempo o esculpido a propósito para parecer vivo.

El herrero había detallado cada hueco y cada filo con un sombreado preciso, dando la sensación de que el arma podía cortar no solo carne, sino alma.

Entre las hojas, una punta afilada se alzaba como un colmillo central, sugiriendo que el arma no solo golpeaba: también perforaba.

Ambos cuellos del hacha se unían a un largo mango tallado con líneas finas, serpenteantes, como si runas o inscripciones antiguas recorrieran todo su cuerpo.

Aunque no había color, el dibujo sugería que aquellas marcas brillaban con algún poder oculto.

El sombreado del herrero indicaba con claridad zonas donde el metal se volvía más oscuro, más denso… casi como si latiera.

Brax casi sin habla en un susurro con lágrimas exageradas y dramáticas saliendo por torrente de los ojos, se pone el brazo sobre los ojos.

––Me acabo de enamorar por primera vez.

––dice un dramático Brax––Esta belleza es el verdadero amor de mi vida, me casare con ella.

Cuanta hermosura, no la merezco, no soy digno de ella.

Lyra lo mira divertida y dice––No seas exagerado, solo es un arma.

––Pero que dices Lyra––dice Brax mientras le muestra el boceto––Mira esas curvas, el mango… Y las cabezas son tan perfectas, he visto con mis propios ojos la diosa de las armas.

El herrero ríe divertido y dice––Nunca ha visto que alguien tuviera tanta emoción al ver mis bocetos, ustedes muchachos son los primeros.

Me alegra mucho que les gustaran, mañana mismo comenzare hacerlas, pondré todo mi empeño en ellas, ya veo que realmente si valen toda la pena.

Kael mira a Lyra de reojo, y dice mirando al herrero––¿Nos puedes hacer un juego de cuchillas para combate?

––¿Cuchillas?

––dice pensativo el herrero––Claro, puedo hacerla, ¿te hago un boceto?

––No, viendo estas preciosuras que existe, confió plenamente en tu juicio viejo.

––dice Kael con una gran sonrisa aun fascinado por su espada.

El herrero asiente con una gran sonrisa de oreja a oreja imaginando su próxima obra maestra.

Brax confundido dice––¿Y para que quieres unas cuchillas?

Kael se encoge de hombros y dice––Nunca se sabe quién más se nos puede unir.

–– señala con la mirada a Lyra que sigue mirando los bocetos de las armas.

Brax asiente con una leve sonrisa entendiendo a su capitán.

Se despiden con las manos del herrero, y comienza a caminar rumbo a la montaña Hollow.

Ya con la noche cayendo, llegaron a la montaña.

La brisa era más fría a esa altura, y las estrellas comenzaban a brillar tímidamente en el cielo despejado.

Ginthar estaba sentado totalmente tranquilo en el jardín observando el cielo estrellado, tomando té con absoluta tranquilidad.

Al verlos llegar, levantó la vista… y sus ojos se fijaron en Lyra.

—Hmm…

no solo fueron por materiales, también regresan con una chica.

—dijo con una ceja alzada.

Brax fue el primero en hablar.

—Es de Edria, estaba en problemas con la pandilla del lugar, tuvimos que intervenir.

Kael se adelantó con entusiasmo —¡Y la vamos a ayudar, maestro!

Está buscando una planta medicinal ancestral para curar a su padre.

Además, ¡ella es elemental de agua nivel medio!

¡Es asombrosa!

Ginthar posó sus ojos sabios sobre Lyra.

—¿Cuál es tu nombre, hija?

—Mi nombre es Lyra, no vine a causar problemas, solo estoy aquí por la planta… y después regresaré a Edria.

El anciano asintió.

—Puedes quedarte.

Tengo una habitación vacía.

—Gracias, señor.

—dijo Lyra con una reverencia.

—Así que tu elemento es el agua… —reflexionó Ginthar—.

No estaría nada mal que me ayudaras con Kael mientras estás aquí, este idiota aún es nivel básico, pero al menos es aplicado y muy entusiasta.

Kael, con una sonrisa torcida, alzó los brazos —¡Tendré a esta hermosura como maestra!

¡Esto es un sueño!

Lyra lo fulminó con la mirada.

—No te equivoques, ni te hagas ilusiones conmigo, puedo destruirte antes de que lo notes.

Kael alzó las manos en señal de paz, tragando saliva.

—Entendido, eres una chica muy difícil y peligrosa.

Ginthar rió levemente.

—Mañana empezaremos con el entrenamiento de armas, deben aprender a sincronizar su cuerpo, su mente y su elemento con ellas.

––Se volvió a Lyra.

—¿Sabes usar armas?

—No me gusta pelear, prefiero no usarlas.

––dice ella reacia.

—No siempre se pelea por gusto, a veces hay que saber defenderse… o salvar a alguien.

–dice Ginthar sin perder la calma.

—No es necesario para mí.

—respondió Lyra con firmeza.

El viejo asintió, comprendiendo, pero sin insistir.

—Está bien.

La cena estará lista en media hora, mientras tanto… ¡niños, diviértanse con mis golems!

Kael y Brax parpadearon incrédulos cuando del suelo comenzaron a emerger ocho golems de piedra cubiertos de fuego de tres metros.

Sus cuerpos eran grandes, sus brazos largos y sus ojos brillaban con un tono rojizo.

—¡¿OCHO GOLEMS?!

—gritó Brax.

—¡Perfecto!

¡Derribaré a todos otra vez!

—respondió Kael, confiado.

—¿Y yo también?

—dijo Lyra, retrocediendo un paso—.

¡Yo no soy su aprendiz!

Ginthar bebió un sorbo de su té y respondió con tranquilidad.

—Cualquiera que esté bajo este techo pelea con mis golems, así de simple, niña.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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