Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 24
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Capítulo 24: Episodio 23. ¡No Te La Lleves!
Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow
La tarde transcurría con total normalidad dentro del bosque, la brisa mecia con mimo cada hoja de los árboles, los pájaros cantaban con una sinfonía armoniosa, la cascada fluía sincronizada con el ambiente, el aroma a tierra mojada envolvía todo el lugar, las nubes pasaban en diferentes tamaños y formas, mientras el sol cedía un poco en su intensidad.
Kael y Lyra seguían dentro del agua tratando de mantener la conexión con su núcleo elemental, por su parte, Brax y Nya hacían lo mismo en la tierra, Ginthar observaba todo con atención, indicando con suavidad los puntos a mejorar. Kael trataba de mantener la concentración en el muro de agua que habia levantado, mientras Lyra intentaba crear varias esferas de agua.
––Oiga, maestro. ––dice Kael tratando de mantener el muro erguido. ––Usted nos dijo que entrenó a la mocosa arrogante y a mi amada Arka, ¿Acaso fue de esta manera?
––No, la manera en que entrené a Arka, fue despiadada y cruel, la pobre no dormia ni comia nada en días tratando de mejorar sus habiliadades y técnicas, fue sin duda alguna mi mejor alumna, tan aplicada y determinada en ser la mejor. ––Ginthar toma un pequeño sorbo de té con calma. ––Pero, a Layne solo la entrené en el conocimiento.
––¿Por qué no la entrenó en lo físico, al igual que a su madre? ––dice Brax con suma curiosidad.
––Porque Arka no le permitió a nadie entrenar a Layne, ella misma se encargo de hacerlo. ––dice Ginthar con una leve sonrisa casi nostálgica. ––Ella decía que nadie iba a tratar a su hija como ella lo hacia…el estiló de entrenamiento de Arka fue dócil, nunca puso el cuerpo de Layne al limite, era muy cuidadosa y estricta.
––Pero, si fue un entrenamiento dócil, ¿Por qué demonios ese monstruo del mal es tan fuerte y buena con sus elementos? ––dice Kael con leve furia disfrazada en celos.
––Porque cada vez que Arka se iba a una misión, Layne entrenaba sola. ––dice Ginthar mientras se acerca al rio. ––Ella se ponía al limite, hasta destruir su propio cuerpo, solo por hacerse más fuerte…casi muere en dos ocasiones por poner al borde del colapso su núcleo elemental.
Kael sube y baja el muro de agua que creó, luego lo transforma en un látigo, mientras el sudor por el esfuerzo invade su rostro manteniendo la concentración.
––Ja, dudó mucho que ahora esa mocosa y esos imbéciles de los otros generales de Dominion sigan entrenando como si se le fuera la vida en eso. ––dice Kael con burla. ––Se creen mucho solo porque son cuadrúples y pertenecen a la pandilla más importante de Elandar…
––Te equivocas, Kael. ––dice Ginthar interrumpiéndolo con firmeza. ––Esos cuatro dementes, entrenan como unos monstruos…porque piensan que siempre habrá hay alguien más fuertes que ellos.
––¿Más fuertes que esos cuatro? ¿Acaso eso es posible? ––pregunta Lyra con curiosidad.
––Si, es posible…y ellos lo saben. ––dice Ginthar. ––Puede que ustedes o el resto de las personas los vean a ellos como unos monstruos sádicos sin corazón, pero no son más que chicos normales como ustedes, con familias y personas que amaban y protegen con su vida…y es por eso que entrenan día y noche, para proteger aquello que aman y juraron proteger.
––Entonces Maestro, entrenenos en estos pocos días que nos quedan, como entrenaba en Dominion, por favor. ––dice Kael con fuego y determinación en la mirada.
––Muy bien muchacho, si asi lo quieres entonces lo haré. ––dice Ginthar con una sonrisa que mezclaba travesura y crueldad. ––Los entrenaré como a esos cuatro a los que sueñan derrotar.
Brax, Lyra y Nya tragaron saliva con fuerza comprendiendo del todo la magnitud y fuerza de esa frase, mientras Kael se mantenía erguido y firme con los puños cerrados y el ceño levemente fruncido.
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Mientras tanto…
Valyria, Dominus Lux.
El sol descendia, dejando ver un cielo anaranjado con detalles rosados, mientras la brisa fresca anunciaba que pronto anochecería, dentro del cuartel general de Dominion todo estaba tranquilo, todos los pandilleros estaban en grupos, muchos de ellos hablaban animadamente, otros entrenaban por diversión con sus elementos, algunos jugaban cartas u otros juegos de mesa, el aire de ese salón de descanso se respiraba paz y tranquilidad. El temor y la angustia no tenían lugar en ese momento, después del rescate de Ranuz, y que tanto él como Layne regresaron con vida de Ressan, la paz volvió a reinar en el cuartel.
Pero, en los terrenos de entrenamiento la cosa era distinta, Thanus estaba de pie descalzo con los brazos cruzados con una t-shirt deportivo rojo sin manga y un short deportivo negro, en su cuello se contemplaba el emblema de Dominion portado con orgullo,su cabello rojo estaba cuidadosamente desarreglado con algunos mechones en la frente, tenia cara de pocos amigos, con el ceño fruncido, a su lado Kara se estaba estirando con elegancia felina con cara risueña, luciendo un conjunto deportivo gris ceñido al cuerpo, su largo cabello castaño estaba atado en una elgante cola alta, en su abdomen se podía observar el emblema de Dominion.
––Ese idiota, nos hace venir aquí y llega tarde. ––dice Thanus molesto. ––Sino fuera porque es mi superior ya le habría dado buena una paliza en su carita de niño bueno.
––La huesuda estuvo a punto de llevárselo, y aún asi quiere entrenar. ––dice Kara divertida, mientras se tapa la boca riéndose bajito.
Varios grupos entrenaban en el mismo terreno, controlando la tierra, el agua, fuego y aire como si fueran extensiones de sus cuerpos, haciendo muros, espadas, dagas, golems de todo tipo, pero más de uno miraban con plena admiración a las dos figuras de mayor autoridad en Dominion en ese momento, su solo presencia emitia una vibra poderosa de respeto.
Los chicos miraban a Kara con ojos soñadores completamente hechizados por su hermosura y elegancia, y ella notando esas miradas le sonreía y guiñaba el ojo con descaro juvenil, provocando ojos de corazones en más de uno, suspiros de amor en otros, y el restante quedaban desmayados.
Las chicas por su parte miraban con descaro absoluto a Thanus, era el típico chico malo con aires de grandeza, pero su porte tan masculino y sus musculos hacían derretir los corazones de las chicas, Thanus ajeno a esas miradas enamoradas mantenía el ceño fruncido, mientras Kara disfrutaba ser el centro de atención.
De pronto, el aire cambio drásticamente envolviendo todo el lugar en un ambiente solemne, lleno de respeto y autoridad, todos los presentes enfocaron su vista ante la presencia imponente de Ranuz, que avanzaba imperturbable con su rostro sobrio, estaba descalzo, vestido con un pantalón largo azul oscuro deportivo, y su torso desnudo aún cubierto por vendas, mostrando su musculatura bien trabajada, mientras en su pecho se observa el emblema de Dominion llevado con orgullo y autoridad, su cabello blanco platinado estaba desarreglado, dándole un aire despreocupado, pero intensificando más su porte de dios griego, robándose el suspiro de todas las chicas del lugar incluida la misma Kara, cuyos ojos tenían forma de corazón.
Los chicos por su parte lo miraban con gran respeto y admiración, inclinando levemente la cabeza en señal de saludo casi reverente o con simples saludos militar, pero sin quitar el significado que inspiraba la figura de Ranuz.
––Gracias por venir. ––dice Ranuz mientras se acerca a Thanus y Kara. ––Ahora atáquenme con todo, no se contengan. ––dice sin rodeos ni formalidades.
Thanus y Kara abre los ojos como platos, a la vez que se miran confundidos.
––¿Estas hablando en serio? ––pregunta Kara incrédula. ––Apenas saliste con vida de Ressan y quieres que entrenemos a muerte.
––Por eso mismo, me confie demasiado y mis hombres murieron por mi incapacidad. ––Ranuz aprieta los dientes con irá. ––Si tan solo hubiera entrenado solo una vez en serio con Layne, no me habría tomado por sorpresa enfrentarme a otro cuadrúple supremo. ––Ranuz levanta la mirada con firmeza y autoridad levantando la voz para que todos los presentes escuchen con atención. ––Escúchenme bien todos ustedes, apartir de hoy vamos a entrenar como si se nos fuera la vida en cada entrenamiento…no vamos a permitir vernos nuevamente superados por otra pandilla…nosotros somos Dominion, vamos a honrar y a defender nuestro imperio y a nuestros seres queridos con nuestras vidas.
Ranuz no necesitaba alzar la voz ni dar discursos largos, sus palabras eran concisas, dignas del primer general de Dominion, todos los presentes alzaron sus puños en señal de aprobación y lealtad absoluta a su líder, sin necesidad de gritos ni formalidades, Ranuz orgulloso de sus compañeros asiente con una leve sonrisa, luego se enfoca en Thanus y Kara que lo miran con respeto, con leves sonrisas burlonas.
––Y ¿Qué dicen ustedes dos? ––pregunta Ranuz provocador con los brazos abiertos. ––¿Harán realidad el sueño de muchos de darle una buena golpiza a su superior?
––Oh, mi señor… ––dice Thanus desafiante mientras se truena los dedos de las manos. ––No se imagina cuanto he soñado con este momento.
Kara creó una lanza de fuego mientras jugaba con una esfera de aire comprimido, y dice con una sonrisa sádica: ––Cuando nos enteramos que alguien más ajeno a nosotros pudo vencerte, nos enojamos mucho…pero, esta vez jefe no te nos escaparás.
––¡Perfecto! ––rugió Ranuz. ––¡Adelante! ¡Acaben conmigo si pueden!
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Entre tanto…
Valyria, Bosque de Arka.
El bosque respiraba calma, el amplio claro se extendía lleno de hierba verde y fresca, iluminado por el suave sol de la tarde, alrededor, una hilera de árboles frondosos bordeaba el campo, sus hojas danzando suavemente con la brisa que traía el aroma del bosque, a lo lejos, una majestuosa montaña azulada se alzaba contra el cielo, coronada por nubes dispersas que parecían reposar sobre su cima, el paisaje transmitía una paz profunda, como si el tiempo mismo se hubiera detenido en aquel rincón de naturaleza pura y silenciosa, solo interrumpido por el suave sonido de una cascada cerca del lugar.
Layne estaba de pie y descalza en medio de todo ese paisaje, sumida en sus pensamientos con los ojos cerrados, vestía un short deportivo negro y un t-shrit deportivo azul claro, su largo cabello negro estaba atado en una alta cola dejando escapar algunos mechones en su frente, Layne respiraba profundamente conectándose con el ambiente armonioso y cálido del lugar.
Arka vestida con una túnica azul claro, se acerco desde atrás, caminando descalza con lentitud contemplando la escena, sus ojos se posaron con ternura en la figura tranquila de Layne.
––Me encanta este lugar. ––dice Arka suavemente. ––Aquí te sientes en perfecta armonía con tus elementos.
––Por esa misma razón compraste esta extensión del bosque. ––dice Layne manteniendo su postura.
––Cierto, era el mejor lugar para criarte…y mira que bien me saliste. ––dice Arka con leve humor.
Layne rie bajito, aún con los ojos cerrados, Arka se va acercando un poco más a ella.
––Pensé que te ibas a quedar dormida un rato más. ––Arka se cruza de brazos arqueando la ceja con fingido reproche. ––Creí que si te daba tus dulces te ibas a quedar en casa, tranquilita.
––Estoy en casa y tranquila. ––réplica Layne suavemente sin abrir los ojos. ––Es solo que…mi núcleo y yo tenemos asuntos pendientes. ––abre los ojos lentamente y se mira las manos. ––No puedo dejar que me tomen desprevenida de nuevo…siempre imagine que afuera, alguien mas podría usar la sinfonía, por eso entrené duro para evadirla en mi. ––Layne se gira por completo quedando de frente a Arka. ––Entendí en mi lucha contra Fischer, que necesito más que solo evadirla si quiero realmente ser más fuerte, para poder protegerte.
Arka la miró con ternura, no hacia falta más palabras, ellas dos se comprendían con solo una mirada.
––Entonces, ¿Qué harás ahora? ––pregunta Arka.
Layne cierra los ojos inhala profundamente contando mentalmente hasta diez, y luego exhala, abre sus ojos con fuego contenido en la mirada, pone un pie con firmeza al frente y el otro atrás al mismo tiempo que extiraba ambos brazos a los lados levantándolos al cielo, de pronto un golem de tierra de tres metros se levantó, Layne giró sobre sus talones, y emergió al lado de ella un golem de fuego de tres metros, Layne movió sus manos en forma de circulo luego las extendió y creó un golem de aire comprimido de tres metros, Layne piso con fuerza el suelo extendió ambas manos al cielo, emergiendo un golem de agua de tres metros, Layne cierra los puños con fuerza y el golem se transforma en uno de hielo.
Layne no se detiene y crea cuatro espadas de aire, hielo, fuego y tierra y se la da a sus golems, con otro movimiento de pies y manos invoca dos dagas de fuego, dos de agua, dos de tierra y otra dos de aire, todas de dos metros flotando detrás de ella.
Dos golems más se levantan, uno de tierra cubierto de fuego y el otro de aire cubierto de rayos chispiantes y amenazantes, Layne levanto las manos y la extendió con rapidez formando cuatro muros elementales de tres metros.
Arka sonrío con puro orgullo, Layne la miraba desafiante y divertida a la vez, pero Arka solo pudo ver en ella no a la Layne de catorce años la que es temida y respetada por todo el mundo, sino que veía a su Layne de cuatro años, aquella niña que aún no controlaba del todo sus elementos, Arka la miro con cariño mezclado de orgullo y nostalgia.
––Así que…vas en serio. ––dice Arka con tono provocador.
Con movimientos elegantes Arka levanta diez golems de tres metros de tierra cubiertos en lava cada uno con escudos y espadas, luego invoca veintes dagas de tierra cubiertas de lava, un muro de tierra de cuatro metros se levanta detrás de ella, a la vez que un pozo de lava comienza a burbujear a su lado. Layne sonríe de lado lista para atacar.
Arka se acercó hasta quedar a solo un metro de Layne, el aire entre madre e hija vibraba de poder y dominio absoluto, ambas se miraban desafiantes, dispuestas a darlo todo en esa batalla de entrenamiento.
––Muy bien cariño, dale con todo. ––dice Arka mientras crea una espada de tierra cubierta de fuego.
––Vamos mamá, no te contengas. ––dice Layne creando una espada de hielo.
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Valyria, Dominus Lux.
El campo de entrenamiento de Dominion temblaba con cada golpe, los demás grupos habían dejado de entrenar, para convertirse en meros expectadores de la batalla que presenciaban sus ojos, en el campo Ranuz, Thanus y Kara lo estaban dando todo en el combate.
Ranuz se movía como una tormenta viviente entre los ataques furiosos y combinados de sus compañeros. Las dagas de tierra envueltas en fuego que Kara le había lanzado cortaban el aire como relámpagos asesinos. Pero Ranuz, con los ojos encendidos por la adrenalina y el torso bañado en sudor, esquivó cada una de ellas con una precisión salvaje.
No tuvo ni un solo segundo para respirar…
Thanus se abalanzó sobre él como una bestia de guerra, blandiendo una enorme espada de tierra. Ranuz apretó los dientes, y con un grito rápido invocó una hoja de hielo tan pulida y afilada como un cristal letal. El choque de ambas armas sacudió el lugar con un rugido metálico, provocando el estremecimiento de todos los presentes que solo podían decir con genuino asombro “Wooow”.
Chispas, vapor, fuerza, furia desatada.
Pero Kara no dio tregua. Apareció por el flanco izquierdo con una lanza de tierra recubierta en llamas, apuntando directo a su pecho.
Ranuz rodó sobre el suelo con una maniobra perfecta, sus pies deslizándose por la tierra como si danzara con la muerte misma. Al incorporarse, levantó ambas manos y lanzó una potente ráfaga de aire que impactó con violencia contra Kara, empujándola varios metros hacia atrás.
––¡Nada mal, jefe! ––gritó Kara con una sonrisa feroz mientras sus pies se clavaban para resistir el empuje.
––¡Más te vale no subestimarme! ––respondió Ranuz, jadeando.
Thanus no se detuvo. Con un movimiento firme y brutal, invocó dos golems de tierra de dos metros que emergieron con un rugido gutural, sus puños vibraban de poder. Kara no se quedó atrás, e invocó dos golems de hielo de dos metros, de mirada fría y cuerpos afilados como cuchillas.
Ranuz sonrió, los músculos tensos y el alma ardiendo con puro fuego.
––¿Creen que eso me podrá detener? ––rugió Ranuz.
Levantó un muro fusionado de aire comprimido con fuego por dentro, vibrante, indomable. Con un leve giro de sus muñecas, el muro comenzó a fragmentarse, y con una destreza espeluznante, cada trozo se transformó en un proyectil elemental que estalló con fuerza contra los golems enemigos, destrozando varias partes de ellos.
––¡Vamos! ¡Muéstrenme si pueden destruir a su superior! ––gritó Ranuz con fuego encendido en su mirada.
––Si tú estás así, jefe… ––dijo Kara riendo, esquivando un fragmento incandescente–– No me quiero imaginar qué estará haciendo Layne ahora mismo.
––De seguro debe de estar entrenando con Arka. ––añadió Thanus con burla, a la vez que convertía en arena movediza la tierra de bajo de Ranuz, atrapándolo hasta las rodillas. ––Pero si quiere venir, estoy más que encantado de darle una buena paliza a mis dos superiores.
Ranuz, con la sangre rugiendo en sus oídos, sonrió jadeante, mientras ponía ambas palmas de las manos sobre la tierra, con un gritó fuerte la tierra se quebró. Ranuz, gritó de nuevo provocando una gran ráfaga de aire dentro de la tierra saliendo de la trampa.
––Conociendo a esas dos… ––dice Ranuz limpiándose la sangre de la comisura del labio. ––Seguro están al máximo.
Alzó la mirada con fuego en los ojos, mientras el sudor recorría todo su cuerpo.
––¡Vengan! ¡Denme con todo! ¡Aún están demasiado verdes! ––rugió con fuerza, con la adrenalina al máximo, ignorando el dolor de su cuerpo después de lo ocurrido apenas unas horas atrás en Ressan.
Kara y Thanus se miraron, sonrieron, y se lanzaron de nuevo al ataque como dos torbellinos salvajes dispuestos a matar a su jefe. Ranuz por su parte los esperaba con una sonrisa de orgullo contenido. Tenia el privilegio de llamar compañeros a esos dos dementes que darían su vida por él sin dudarlo, al igual que él daría la suya por ellos.
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En ese mismo instante… en el bosque elevado de Arka y Layne, donde el viento y la energía elemental eran uno solo.
El campo de entrenamiento en el claro del bosque era un caos perfectamente orquestado.
Las ráfagas de agua que Layne lanzaba cortaban el aire como cuchillas líquidas, pero Arka, con una calma y gracia sobrehumana, alzaba muros de tierra para detenerlas como si fueran hojas cayendo. A su alrededor, los golems de Arka –altos, poderosos, cubiertos de fuego– embestían con fuerza a los golems de Layne, hechos de tierra, hielo, aire incluso rayo.
Cada choque entre ellos estremecía el claro, levantando fragmentos de tierra y vapor.
––¡No me subestimes, madre! ––gritó Layne mientras invocaba una lanza de tierra que desintegró las dagas ardientes que Arka le había lanzado.
––¡Nunca lo hago, mi amor! ––respondió Arka, lanzando una nueva ráfaga de cuchillas ígneas que Layne desvió con movimientos limpios, fragmentando sus propios muros en proyectiles que volaron directo hacia su madre.
Arka los esquivó con una elegancia serena, como si flotara entre los ataques. Layne aprovechó el instante para lanzarse, creando una espada de hielo tomándola con ambas manos. Arka respondió de inmediato, invocando una hoja de tierra, sólida y firme como una montaña.
¡CLANG!
Las espadas chocaron con una fuerza brutal, sus rostros a centímetros uno del otro, mirándose como guerreras, como madre e hija, como iguales.
––Sabes, cariño. ––dice Arka con una sonrisa mientras sus espadas seguían presionadas. –-Estoy en tremenda desventaja aquí. Tú, con ropa ágil y cómoda… y yo, atrapada en esta túnica como si fuera una anciana.
Layne soltó una risita entre dientes.
––¿En serio, mamá? No me vengas con eso ahora…te he visto pelear con un vestido de gala y tacones, contra una pandilla entera…sin despeinarte y sin ningún rasguño.
––Touché––rió Arka. ––Pero siempre te digo algo, ¿Cierto?
De repente, el ambiente se tensó.
––Nunca bajes la guardia. ––Arka había invocado una daga de tierra envuelta en fuego flotando a centímetros detrás de la nuca de Layne.
Pero Layne sonrió tranquila.
––No lo he hecho. ––Layne también invocó una daga de tierra envuelta en fuego que flotaba con firmeza a centímetros detrás de la nuca de Arka.
Las dos se quedaron congeladas por un instante…y luego estallaron en carcajadas, bajando las dagas al mismo tiempo.
––El Lord tiene razón. ––dice Arka, bajando la espada. ––Te pareces demasiado a mí.
––La manzana no cayó muy lejos del árbol, mamá. ––respondió Layne con orgullo mientras baja su espada.
––Y espero que la manzana se mantegan cerca de la sombra protectora del árbol. ––dice Arka con ternura, y luego, su expresión se tornó desafiante. ––¿Qué tal si vencemos a los golems de la otra mientras esquivamos lanzas, dagas y alguna que otra esfera?
Layne sonrió con la misma chispa desafiante en los ojos.
––Como en los viejos tiempos.
Y con una sincronía más que perfecta, ambas se lanzaron a la batalla.
Las lanzas volaban. Los golems rugían. Las espadas chocaban. Era una danza entre madre e hija, entre tierra y agua, entre amor y guerra. Una coreografía salvaje y hermosa.
Ese día, en Valyria, en el campo de entrenamiento de Dominion y en el claro de un bosque, cuatro almas jóvenes entrenaban como si el mañana y la vida de sus seres amados dependieran de su poder… Porque así era.
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Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow
El sol se estaba ocultando detrás de la montaña, dando un toque cálido de naranja oscuro, invitando al cielo a tener una noche estrellada, mientras dentro del bosque Kael, Lyra y Brax sin ninguna noción del tiempo seguían entrenando con intensidad desbordante.
Kael con un látigo feroz y potente lo lanzó contra Brax, que lo detuvo al instante con su espada de tierra, esta vez era más fuerte y resistente que las anteriores. Lyra lanzó cinco esferas de agua hacia Kael, que las detuvo levantando un muro de tres metros de agua. Ese mismo muro, Kael lo fragmento en diez pedazos impactándolo contra Lyra. Ella los detuvo creando un escudo de agua en su mano, que luego transformó en un látigo, haciéndolo girar en forma de circulo lanzándolo con fuerza hacia Brax, levantó un muro de tierra, provocando que el ataque de Lyra impactará en el muro.
Kael sin dar tregua creó diez esferas de agua de un metro cada una y las lanzó con fuerza hacia Brax. Usando su espada como un bate de béisbol, y comienza a golpearlas con una sonrisa más que desafiante. Nya miraba todo desde cierta distancia al lado del maestro, con gran emoción en los ojos.
––¿Por qué yo no puedo luchar con ellos, maestro? ––pregunta Nya con un tierno puchero con el ceño fruncido.
––Porque aún no estás preparada para ese tipo de combate. ––dice Ginthar acariciando su cabeza con ternura.
Nya se cruza de brazos molesta, mientras seguía observando la escena. Ginthar mientras tanto observa con atención a Brax, que mantenía firme su agarre en su espada a la vez que invocaba otra.
––Brax aprende muy rápido. ––murmura Ginthar para si mismo, sin despegar su vista del joven.
Brax creó diez esferas de tierra de un metro lanzándolas hacia Kael y Lyra. Ambos le lanzaron de inmediato una ráfaga potente de agua, rompiendo las esferas en pedazos. Brax sonríe con malicia afilando los pedazos y lanzándolos con mayor fuerza hacia Kael y Lyra con intención de matarlos. Ambos rodaron por el suelo sorprendidos por la rudeza del ataque.
––¡Hey, Brax! ¡Estás loco! ––protesto molesto Kael mientras se incorporaba. ––Casi nos matas.
––Lo siento mucho, capitán. ––dice Brax con una sonrisa nerviosa rascándose la cabeza. ––Supongo que me deje llevar, eso es todo…además dijiste que querias entrenar como los generales de Dominion, ¿No es así?
––Bueno si, pero no era para que casi nos mataras. ––dice Kael enojado con las manos extendidas.
Ambos se acercan de manera desfiante y peligrosa hasta quedar a un metro el uno del otro, Brax con burla en los ojos y Kael con una furia creciente, listos para enfrentarse con los puños.
––Ya basta. ––dice Lyra poniéndose entre los dos para evitar males mayores. ––Estamos cansados, será mejor irnos a descansar, mañana seguiremos entrenando.
Brax y Kael asienten, pero manteniendo el filo en sus miradas. Lyra suspira resignada.
––Muy bien, ya es suficiente por hoy. ––dice el maestro acercándose a los tres mientras aplaude con calma. ––Ustedes dos dejen de asesinarse con la mirada, solo fue un simple entrenamiento.
––El maestro tiene razón, capitán. ––dice Brax calmado encogiéndose de hombros con ambas manos extendidas. ––Es solo un simple entrenamiento, nada de otro mundo…hagamos las paces, ¿Qué dices?
Brax extiende una mano hacia Kael. Este lo mira de reojo aún molesto, y refunfuñando le da la mano con desdén, y luego se aparta molesto dirigiéndose por el sendero del bosque de camino a la casa de Ginthar. Brax rie bajito mientras lo sigue desde atrás, Lyra suspira tomando la mano de Nya y ambas caminan detrás de ellos dos. Ginthar observa todo con atención, sin apartar su mirada de la figura de Brax mientras lo sigue por detrás.
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Valyria, Dominus Lux, Conjunto Residencial Maracrox, Casa Astrus.
La noche cayó en un velo negro cubierto de estrellas, cada una brillando con intensidad, mientras la luna en su punto más alto iluminaba todo el lugar. El residencial Maracrox, una zona exclusiva para altos nobles de Valyria, se alzaba como un refugio de elegancia y distinción. Las majestuosas viviendas, de líneas impecables y diseño contemporáneo, combinaban el blanco puro de sus muros con el dorado suave de sus detalles, evocando la armonía entre poder y serenidad. Cada balcón, enmarcado con cristales relucientes, ofrecía vistas a jardines meticulosamente cuidados, donde el verdor del césped contrastaba con senderos de piedra blanca que conducían a portones de madera oscura. El ambiente respiraba exclusividad y refinamiento; allí, el silencio tenía un peso casi sagrado, cada rincón parecía estar hecho para el descanso de quienes vivín rodeados de lujo, discreción y prestigio.
Ranuz vestido con su uniforme de primer general, entro por la puerta de su casa con cara de cansancio, el dia habia sido muy largo y agotador, el entrenamiento intenso que tuvo esa misma tarde con Kara y Thanus lo dejo hecho polvo, no sentía ni sus brazos ni piernas, habían estado entrenando hasta que se oculto el sol.
––Vaya…esos dos si que se lo tomaron muy en serio. ––dice Ranuz con un suspiro cansando, pero con una leve sonrisa de satisfacción, luego anuncia en voz más alta. ––¡Ya regresé!
En pocos segundos una niña de unos diez años se acerca con una sonrisa radiante, su cabello blanco platinado estaba atado en dos colas altas y sus ojos grises iluminaban todo el salón.
––¡Hermano! ––gritó la niña con mucha emoción mientras se lanzaba a los brazos de Ranuz que la sostuvo con firmeza.
––Millier––dice Ranuz con cariño, mientras la abraza con suavidad.
Después otra presencia fue a recibirlo, era una mujer alta y elegante, con el cabello blanco platinado largo suelto hasta las caderas, y sus ojos grises cálidos mostraban un profundo cariño.
––¿Dónde estabas, Ranuz? ¿No me digas que otra vez te fuiste a entrenar hasta agotarte? ––dice la mujer con preocupación en la voz.
––Madre. ––dice Ranuz con una tierna sonrisa mientras se acerca y deposita un suave beso en su mejilla. ––Estoy bien, solo necesitaba conectarme con mi núcleo elemental.
––Cariño, saliste del hospital sin permiso del doctor, y lo primero que haces es ir a entrenar hasta matarte. ––dice su madre con reproche y ternura.
––Tranquila, estoy bien. ––dice Ranuz con una sonrisa tranquilizadora, luego su semblante se vuelve serio. ––¿Y mi padre? ¿Ya llegó?
––Si, está en su despacho revisando unos documentos. ––dice su madre, pero de repente murmura para si misma con los puños apretados con leve irá en la voz. ––Ese idiota no tuvo tiempo de ir a ver a su propio hijo en el hospital, casi lo perdemos y actua como si nada hubiese pasado.
––¿Dijiste algo, madre? ––pregunta Ranuz curioso.
––No, nada mi cielo. ––dice ella rápidamente. ––Porque mejor no te cambias pronto estará la cena.
Ranuz asiente, acaricia la cabeza de Millier con cariño y se dirige hacia las escaleras.
––Vamos, Millier terminemos de preparar la cena. ––dice la madre y la niña asiente con una sonrisa ajena al mar de emociones de su madre.
Después de veinte minutos, Ranuz con ropa más cómoda, se dirige al despacho de su padre con un nudo en la garganta, tratando de negarse internamente lo que le habia dicho Ronter acerca de su padre.
––Es mentira…mi padre nunca haría algo como eso. ––decía Ranuz para si mismo como un mantra para aliviar sus pensamientos en guerra con sus sentimientos.
Al llegar frente a la gran puerta doble de roble, Ranuz tocó tres veces como siempre lo hacia, dándole a entender a su padre que era él. Por dentro se escucho un “entra, Ranuz”.
Ranuz, inhala profundamente y luego exhala con lentitud, tomando fuerza y coraje para lo que se pudiera enfrentar ahí dentro, una mentira o una gran verdad. Abrió las puertas con determinación y encontró a su padre sentado detrás de su escritorio de caoba personalizado con el emblema de Dominion tallado al frente. La presencia imponente de Joshk Astrus impregnaba todo el lugar. Estaba leyendo unos documentos, pero al sentir la presencia de su hijo los fue bajando lentamente, dedicándole una leve sonrisa cálida.
––¡Hijo mio! ––dice Joshk mientras se levante de su asiento y se dirige a Ranuz. ––Sabia que saldrías vivo de Ressan. Cuando Arka me llamó y me dijo que estabas bien me sentí tranquilo. ––Joshk se acerca a Ranuz y pone una mano sobre su hombro. ––Lamento no poder ir a verte en el hospital, pero el Lord me tenía ocupado con unos papeles.
––No te preocupes, padre. ––dice Ranuz tratando de mantener una sonrisa que se estaba transformando en una mueca de tristeza. ––Estoy bien, Layne y su equipo llegaron a tiempo para rescatarme.
Joshk asiente mientras le da varias palmadas en la espalda, luego se vuelve a sentar en su enorme sillón detrás de su escritorio, Ranuz vacila un momento, estaba buscando las palabras adecuadas para abordar ese tema que tanto calcomia sus pensamientos. Ranuz se sienta en la silla frente al escritorio de su padre, mirándolo directamente.
––Padre…Ronter me contó algo absurdo mientras me tenía aprisionado. ––Ranuz intenta tomar fuerza donde no las hay, frente a él estaba la figura que más admiraba y respetaba en todo el mundo, la persona por la que entrenó día y noche sin descanso para convertirse en general y que se sintiera orgulloso…su padre. Todo eso era demasiado para Ranuz, pero sin rodeos dijo lo que atormentaba su alma. ––Me dijo que tú lo traicionaste a él y al maestro Ginthar.
Joshk dejo de leer los documentos y se enfocó en Ranuz, su mirada era tan penetrante provocando que Ranuz bajara la mirada con vergüenza y temor.
––Vaya, asi que ese zorro viejo de Ronter te dijo eso, hijo. ––dice Joshk con una leve sonrisa de frustración. ––Pero, no entiendo, ¿A qué se refiere con que yo los traicione?
––Dijo que tú los usaste como chivos espiatorios, diciéndole al Lord que ellos cometieron traición. ––dice Ranuz con un nudo en la garganta, recordando la escena en que ejecutaban a la familia de Ginthar frente a sus ojos.
––Bueno, en parte si es cierto. ––dice Joshk con tranquilidad mientras se levanta, se pone de frente del gran ventanal de su despacho con las manos cruzadas detrás de la espalda. ––Fui yo quien le informó al Lord acerca de su traición, sabes que ese es mi trabajo, soy el encargado de velar por la seguridad de Dominion, no puedo permitir ningún traidor entre los altos mandos, ni siguiera en los más pequeños…esos tres que envió Ronter pudieron pasar desapercibidos…pero no habrá una segunda oportunidad para nadie más. ––voltea y mira a Ranuz. ––Mi deber es informale a nuestro Lord sobre cualquier complot o intento de traición entre los nuestros…Ronter y Ginthar nos traicionaron, Ranuz. Te acuerdas, el maestro estaba armando una pandilla para venir en contra nuestra, al igual que Ronter.
Joshk se acerca a Ranuz, pone ambas manos sobre las posaderas de la silla donde estaba sentado Ranuz.
––¿O acaso querias ver morir a tu madre y a Millier? ––dice Joshk de manera siniestra. ––Eso era lo que iban a provocar esos dos, una guerra sin igual. Ibamos a morir todos nosotros aquí en Valyria, Ranuz…tu madre, tu hermana, tus compañeros de Dominion, tú y por supuesto yo…yo evite todo ese caos, Ranuz, y lo volveria hacer, no tengo ningún remordimiento.
––Padre, murieron muchos inocentes. ––susurra Ranuz, casi sin aliento debido a la cruda verdad, narrada por su padre.
––¿Y? ––dice Joshk mientras se incorpora. ––Todos en Dominion saben el precio apagar por una traición, nadie esta exento de eso… además era mi familia o la de ellos…y mi familia es lo más sagrado para mi.
––Ese no fue el caso de Ryner. ––murmura Ranuz para si mismo.
––¿Qué dijiste? ––pregunta Joshk curioso.
––No, nada. ––dice Ranuz mientras se levanta. ––Lamento haber dudado de ti con todo esto, padre, no volverá a pasar.
––Tranquilo, hijo. ––dice Joshk con una leve sonrisa. ––Sabia que esto pasaría…pero ya es agua pasada. ––le pone una mano en la espalda. ––Vamos a cenar, tu madre preparo tu estofado favorito.
Ranuz finge una sonrisa, su alma aún le gritaba que algo andaba mal. Pero quiso ignorarlo por el momento, tenía una fe ciega en su padre, y nadie lo iba hacer cambiar de opinión…o no por ahora.
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Valyria, Dominus Lux, Cuartel general de Dominion…
El alba se filtraba con una luz glacial y sin calidez a través de los grandes ventanales inmaculados del cuartel, proyectando líneas angulares sobre el mármol pulido del vestíbulo central. Los agentes del ejército negro caminaban con total tranquilidad en diferentes direcciones murmurando o hablando de cualquier cosa, ajenos a lo que realmente sucedia dentro del gran salón principal de reuniones.
La luz del amanecer se derramaba sin piedad a través de la hilera de ventanales arqueados, bañando el amplio salón en una blancura marmórea que rozaba lo irreal. El resplandor se reflejaba en el suelo de mármol pulido, un espejo frío de luz y arquitectura neoclásica, donde los pilares esbeltos ascendían hacia techos abovedados adornados con molduras sobrias. En el centro de este esplendor casi estéril, una presencia solitaria rompía la monotonía de la blancura: la imponente mesa ovalada, un monolito de mármol negro vetado, que absorbía la luz y anclaba la estancia. Sobre su superficie oscura, capaz de reflejar los tenues destellos de los candelabros de cristal colgantes, se intuía el peso invisible de las decisiones tomadas y las palabras no dichas, un silencioso epicentro de poder en ese entorno de grandeza impecable.
Sentados en esa mesa, estaban los altos mandos de Dominion: Arka, la encargada de recursos de Valyria y mano derecha del Lord. Joshk, el encargado de la seguridad de Valyria y mano izquierda del Lord. Los cuatro generales, Ranuz, Layne, Kara y Thanus, y junto a ellos como invitados a la reunión Juliet Rozzan la primera comandante del ejército negro, y Saulon y Gina los agentes elites del escuadron de Layne.
El aire en el salón era tan tenso que podía cortarse con un cuchillo, todos estaban expectantes por el informe de lo ocurrido en Ressan, no todo estaba dicho, lo poco que se sabia era que Ranuz fue atacado y que Layne fue a rescatarlo. Todos se miraban tratando de sacarse verdades no dichas, Joshk miraba con atención a Arka que mantenía su semblante sereno cruzada de brazos con los ojos cerrados y la cabeza abajo con una leve sonrisa divertida en los labios.
Pero de pronto el ambiente cambio, todos se pusieron de pie al unísono con gran respeto, la figura imponente del Lord cruzó la gran puerta doble de caoba fina, todos hicieron una leve reverencia con la cabeza, el Lord se sentó en la cabecera de la mesa para presidir la reunión, hizo un leve gesto con la mano y todos volvieron a sentarse.
––Muy bien, daremos inicio a esta reunión. ––dice el Lord con ambas manos sobre la mesa. ––Quiero saber todo lo sucedido en Ressan… Ranuz, tu serás el primero en dar tu informe, solo los detalles más importantes.
Ranuz se pone de pie, tose levemente para aclarar su garganta, y con voz firme empieza a explicar:
––Mis hombres y yo nos infiltramos al cuartel de los Abbyswalkers por los pasadizos secretos, al llegar al salón que usan como lugar de entrenamiento vi a Ronter entrenando con un chico llamado Fischer…un cuádruple supremo.
––¡¿Qué?! ––dice Thanus incrédulo con los ojos abiertos como platos. ––¿Otro cuádruple supremo? ¿Cómo lo supiste?
––La manera en la que ese chico usaba los cuatro elementos era como verme a mi y a Layne en él…además también puede usar el Dioxik y la Sinfonia Carmesí.
––¿Es en serio? ––pregunta Kara atónita.
––Sí. ––afirma Ranuz sin temblor en la voz. ––La usó en mi contra y también en Layne.
––¿De qué demonios hablas, Ranuz? ––dice Joshk con leve furia en la voz. ––¿Me estas diciendo que el demente de Ronter tiene un cuádruple supremo en sus filas? ¿Y qué además usa la sinfonía y el Dioxik? ¿Y se atrevió a usarla contigo y Layne?
––Si, padre. ––dice Ranuz. ––Todo eso es la verdad.
––Pero, si estas con vida significa que puedes evadir la Sinfonia Carmesí, ¿cierto? ––pregunta Kara tratando de mantener la calma.
––Estoy con vida porque, Ronter le dijo a Fischer que no me matara. ––dice Ranuz.
––¿Y tú? ––pregunto Kara mirando a Layne.
––La pude evadir. ––dice Layne con una calma escalofriante.
––¿Puedes evadirla? ––pregunta un incrédulo Joshk.
––Si. ––afirma Layne. ––Entrené duro, durante meses para poder evadirla pensando que podría ver alguien más fuerte que yo y capaz de llevarla a su máximo explendor…pero consume mucha energía elemental…tanta, que puede llevar al colpaso al núcleo elemental.
––¿Y dónde estabas tú cuando casi mataban a mi hijo y a tu hija? ––dice Joshk dirigiéndose a Arka con furia en la voz.
––Estaba afuera evitando una emboscada. ––dice Arka serena. ––Además estaba sintiendo la energía elemental de Layne, lista para entrar en cuanto sintiera que se estaba agotando. ––miro a Joshk con una mezcla de desafio y orgullo maternal. ––Pero, mi hija es un verdadero prodigio y supo mantener su energía al máximo para que yo no intervenga.
En esas palabras Arka realmente le dijo “Mi hija es mejor que el tuyo”, Joshk al sentir esa burla filosa hiriendo su orgullo paternal, clava una mirada asesina en Arka, que solo sonríe victoriosa.
––Si, los Abbyswalkers tienen un cuádruple supremo en sus filas, eso quiere decir que las otras pandillas también pueden tener uno o quizás más. ––dice Kara analizando la situación.
––Eso mismo pienso yo. ––dice Layne con los brazos cruzados. ––Ver a Fischer despertó una gran curiosidad en mi…la manera en que uso la sinfonía y que además sepa usar el Dioxik, fue algo sorprendente.
––¿Y qué tiene de sorprendente? ––pregunta Juliet más interesada en la conversación.
––La sinfonía carmesí, es una técnica, aunque ya existía, yo la perfeccioné al llevarla a su máximo esplendor, y el Dioxik es una técnica que yo misma cree… Fischer es solo una copia muy buena de mi…pero, ¿Y si los otros cuádruples tienen técnicas más impresionantes y letales que las mias?
––¿Más letales que esas dos? ––dice Thanus con leve nervios y temblor en la voz. ––Esto es malo, nosotros tenemos dos cuádruples supremos y eso ya es increíble. ––se sostiene la cabeza con ambas manos nervioso. ––Pero, y si esas pandillas tienen más de uno, es demasiado, Kara y yo no podemos hacer nada contra esas técnicas y por lo visto Ranuz tampoco…solo Layne puede hacerles frente, pero ella no puede protegernos a todos en una guerra con esos dementes.
Layne serena miro a Arka, y en pensamientos se dice a si misma: “Si eso llegará a ocurrir solo protegeré a mamá, tengo que aprender a como evadir la sinfonía carmesí en otra persona”
––Que interesante se esta volviendo esta época. ––dice el Lord con una leve sonrisa. ––si tan solo tuviéramos un Arcaneo con nosotros, todo fuera más sencillo.
––¿Y por qué necesitaríamos un Arcaneo, mi Lord? ––pregunta Kara.
––Para que ustedes puedan poseer el núcleo elemental completo. ––dice el Lord.
––¿Qué? ¿Los cuádruples supremos no poseemos el núcleo completo? ––pregunta Layne desconcertada.
––No, ya no. ––el Lord comienza a explicar. ––Cuando los Arcaneos estaban entre nosotros poseíamos el núcleo elemental completo, unido en perfecta armonía, nuestros poderes eran igual al de un Arcaneo, no teníamos nada que envidiarles. Pero después de la Gran Ruptura, los núcleos se dividieron perdiendo fuerza, poder u energía.
––Entonces, ¿Un Arcaneo nos puede dar ese núcleo? ––pregunta Ranuz.
––Si. ––afirma el Lord. ––Pero, a cambio tienes que dar algo para recibirlo.
––¿Dar algo a cambio? ¿Los Arcaneos no son deidades benevolentes que dan sin recibir? ––pregunta Layne más interesada.
––No, ellos no son benevolentes…dan para recibir, pero solo lo que ellos piden, ya sea tu vida o tu sola existencia…dependerá del Arcaneo y de lo que pidas, velo como un ganar a ganar, aunque realmente tú resultarias perdiendo y ellos ganando. ––dice el Lord con total calma.
––Tenemos que descubrir si en las otras pandillas hay cuádruples supremos, y conocer si tienen técnicas diferentes a las de Layne. ––dice Ranuz con firmeza en su papel de líder.
––Me parece bien, pero Ranuz, me gustaría que aprendieras a evadir la sinfonía carmesí y que también crees tu propia técnica letal. ––dice el Lord con las manos cruzadas sobre la mesa.
––Si mi Lord, le pedi a Layne que me enseñará a evadirla, y por lo escuchado también voy a crear una nueva técnica le prometo que será muy letal. ––dice Ranuz.
––No esperaba menos de ti, mi primer general. ––dice el Lord con una sonrisa satisfactoria, luego dirige su mirada a Layne. ––Se que tú tendrás una técnica en manos, ¿o me equivocó?
––No se equivoca, mi Lord. ––dice Layne con una suave sonrisa arrogante. ––Ya la estoy desarrollando.
––Excelente. ––dice el Lord con orgullo, luego mira a cada uno de los presentes, y con autoridad en la voz sin dejar espacio para réplicas dice. ––Saben que hacer, tenemos que proteger nuestro Imperio y este sistema perfecto con nuestras vidas…no hay espacio para el error.
Todos los presentes asienten al unísono entendiendo sus roles y responsabilidades. El Lord es el primero en salir del salón, seguido de Joshk y Ranuz, y asi uno por uno van dejando el salón, hasta quedar completamente vacío.
Layne se dirige a pasos apresurados a su oficina con Arka pisándole los talones. Al entrar ella comienza a caminar con lentitud en circulo tratando de analizar mejor la situación, Arka se sienta en el sillón mientras se sirve té en una taza de porcelana, mientras observa con tranquilidad y diversión en la mirada a su hija.
––¿Y ahora que vas hacer, cariño? ––pregunta Arka sosteniendo la taza con elegancia, mientra cruza las piernas. ––Todo esto del Arcaneo nos tomo desprevenidas, incluso lo del núcleo elemental completo, fue totalmente nuevo para mi.
––Para serte honesta, no lo se. ––dice Layne con un dedo en el mentón pensativa. ––Todo esto cambia nuestros planes, pensé que los Arcaneos eran benevolentes, pero que te pidan algo a cambio dependiendo de lo que le pidas es absurdo.
––Bueno, conociendo a nuestro Lord, tal vez hay algo que nos este ocultando o quizás nos este mintiendo. ––susurra Arka para que solo Layne escuchara. ––Pero, solo hay una persona en este mundo que nos sacara de estas dudas.
––¿Te refieres al maestro? ––pregunta Layne deteniendo sus pasos.
––Si. ––afirma Arka. ––Sabes que a él le gusta esta clase de temas y todo lo relacionado a los Arcaneos, además que esta protegiendo a uno, estoy segura que él nos podrá dar más información al respecto.
––Tienes razón. ––concede Layne. ––Si nos vamos ahora, llegaríamos en la tarde a Tarzia.
Arka asiente, a la vez que bebe con calma pausada su té. Layne se queda mirando pensativa a través del gran ventanal de su oficina, tratando de organizar sus pensamientos.
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Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow…
La mañana en la montaña Hollow, transcurría de manera diferente a las anteriores. En el claro de la casa de Ginthar que usaban como campo de entrenamiento Kael y Brax combatían, pero no como los mejores amigos que eran, lo hacían como enemigos mortales. Kael aun no podía perdonar a Brax por lo ocurrido en el entranemiento anterior, sus ojos hervían de rabia, mientras Brax mantenía una expresión de burla divertida.
Kael le lanzaba esferas de agua de un metro con violencia, a la vez que lo impactaba con un látigo potente de agua, mientras Brax bloqueba y esquivaba con dos espadas de tierra en tanto que formaba un muro de tierra de dos metros y lo fragmentaba en veinte pedazos dirigiéndolos a Kael, que esquivaba como podía.
Ginthar, Lyra y Nya observaban la escena a cierta distancia prudente. Lyra tenia el ceño fruncido, Nya solo miraba fascinada por el combate, mientras Ginthar analizaba a los dos muchachos con atención.
––Pensé que tú también entrenarías con ellos, Lyra. ––dice el maestro sin apartar su vista de los dos jóvenes.
––No, esos dos necesitan sacar todo ese enojo. ––dice Lyra. ––Aunque por lo visto el más afectado es Kael.
Ginthar solo asiente. Kael le lanza una potente ráfaga de agua a Brax, que la detiene con un escudo de tierra. Kael no se detiene y crea un muro de agua de dos metros fragmentándolo en diez pedazos afilados, y los dirige con rápidez hacia Brax, que rueda por el suelo sin perder su sonrisa burlona. Kael frustrado, toma la katana de bambú que estaba rodando en el suelo y se lanza con furia hacia Brax, que detiene el ataque con su espada de tierra. Provocando un seco ¡CLANG!
Ambos se quedan a centímetros manteniendo la presión sobre sus espadas.
––¡Hey, capitán! ¿Y si mejor hacemos las paces? ¿Qué dices? ––dice Brax con una leve sonrisa.
––Casi nos matas a mi y a Lyra, y dices esto con tanta calma. ––dice Kael furioso.
––Tranquilo, te dije que solo me deje llevar por la emoción del momento. ––dice Brax con aparente calma. ––Tú también usaste mucha fuerza…además eran dos contra uno, eso no fue muy justo.
Kael lo mira por un momento, y en los ojos carmesí de Brax no habia mentira. Kael suspira resignado mientras ambos bajan sus espadas. Brax extiende una mano. Kael aun lo mira con recelo, pero le da la mano afirmando las paces.
Lyra suspira de alivio, mientras Nya aplaude con inocencia, pero Ginthar aun no apartaba su mirada de Brax, algo en el chico le llama la atención después de que pudo formar una espada de tierra, habia algo muy diferente en la actitud de Brax que estaba perturbando el alma de Ginthar.
––Genial, al fin podemos continuar con este intento de pandilla, ¿cierto, capitán? ––dice Lyra con sarcasmo divertido mientras se acerca a ellos con Nya y Ginthar detrás de ella.
––No es un intento de pandilla. ––se defiende Kael, cruzado de brazos con un leve puchero infantil. ––Es una pandilla de verdad, y será mucho mejor que Dominion.
––¡Bah! Ni siguiera tienes un nombre ni un emblema que nos represente. ––dice Lyra cruzada de brazos con una mueca de burla. ––Eso es lo más básico en una pandilla, que se dice ser pandilla.
––¿Un emblema? ––dice Kael curioso como un niño cuando descubre algo nuevo.
––Un emblema es lo que representa a cada pandilla de Elandar. ––dice el maestro cerca del grupo. ––Todos los integrantes tienen que tener tatuado en alguna parte del cuerpo el emblema de la pandilla a la que representan, asi sabrás quien es quien.
––¿Cuál es el de Dominion? ––pregunta Kael más interesado en el tema.
Ginthar se levanta la manga del brazo izquierdo de su yukata monstrando su antebrazo, donde se podía apreciar un imponente y poderoso tatuaje. Se presentaba como un círculo de terror cuidadosamente elaborado sobre la piel, enmarcado por una cadena dentada que evoca una prisión o un limite profano. Dentro de esta circunferencia, que parece ser un conjuro o un sello de poder, los elementos se distribuyen en un equilibrio violento: en el centro absoluto, un vórtice negro y denso se arremolina, simbolizando un vacío o una fuerza elemental desatada. A su alrededor, dispuestos en los puntos cardinales, se encuentran cuatro elementos oscuros: una llama estilizada, teñida de negro y rojo sangre, arde ferzomente a la izquierda; en el cuadrante inferior, una espiral de agua oscura y amenazante se retuerce; en la parte inferior derecha, cristales afilados y morados, como esquirlas de una geoda maldita, sobresalen; y un arma punzante, como forma de garra o púa, domina la parte superior derecha. Presidiendo la composición, sobre el vórtice central, un yelmo de guerrero, con cuernos cortos y grietas que revelan un vacío abisal, completa el sello, mientras pequeñas runas y motas de color rojo sangre salpican todo el diseño, sugiriendo un ritual sangriento y una invocación a fuerzas primarias de caos y guerra.
Los cuatro chicos quedaron completamente anonadados ante el emblema de Dominion.
––¡Es fabuloso! ––dice Kael sin aliento.
––¡Es increíble! ––murmura Brax.
––¡Woow! ––dice Nya con leve rubor en las mejillas.
––¡Se ve genial! –-dice Lyra con genuina emoción.
––¡Diseñaré uno mejor que ese! ––dice Kael emocionado con energía renovada mientras levanta el puño al cielo. ––¡Me lo pondré en la frente!
––¡Asi se habla, capitán! ––dice Brax con emoción. ––¡Me lo pondré en el cuello!
––¡Yo también! ––dice Nya dando brinquitos de felicidad.
––¡No, Nya! Aun eres muy joven para eso. ––dice Lyra, y luego murmura. ––Aunque tengo que admitir que se ve genial.
––Muy bien, ya que están tan animados, porque no tienen un combate amistoso con mis golems. ––dice el maestro divertido.
––¡Bah! Maestro ahora mismo los podemos vencer con los ojos cerrados. ––dice Kael arrogante.
––Muchacho, esos golems no tenían ni la minima mitad de mi fuerza. ––dice Ginthar con mirada desafiante.
Con leves movimientos con los pies y las manos se levantan diez golems de tierra cubiertos con lava de dos metros, más poderosos e imponentes que los anteriores, la vibra de ellos era más temible, haciendo temblar a los chicos, mientras veian a las imponentes criaturas.
––¿Estos son de nivel avanzados? ––pregunta Lyra mientras los apunta con un dedo temblando del miedo.
––No, son de nivel intermedio. ––dice Ginthar con una sonrisa sádica.
––Si estos son intermedios… ––Brax traga saliva. ––No quiero imaginarme a los de nivel supremo.
––No importa, podremos con ellos y con cualquiera. ––dice Kael con leves nervios casi temblando del miedo. ––¡Vamos con todo, muchachos!
Los cuatro chicos dieron un grito de guerra para darse animos mientras se lanzaban al ataque contra los golems, que los esperaban tronándose los nudillos con sonrisas burlonas.
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La tarde habia caído en su máximo esplendor con los rayos del sol más potentes y poderosos. En la montaña Hollow, los gritos, la tierra estremecida y las llamaradas eran lo único que llenaba el aire. Kael, Lyra, Brax y Nya luchaban con todo lo que tenían contra los diez. Los colosos se movían con crueldad, casi burlándose con cada ataque. Los muchachos respondían con poder y determinación.
—¡Malditos golems! ¡Acabaré con ustedes! —rugió Kael, lanzando su látigo de agua, que ahora giraba con mayor precisión, creando ondas afiladas que cortaban el viento.
Brax invocó de nuevo su espada de tierra, la hizo girar en su mano con agilidad y se lanzó directo a uno de los golems, pero el ataque apenas dejó una chispa en la dura superficie rocosa.
—¡No sirve de nada…! —exclamó frustrado.
Lyra lanzó una ráfaga de agua tan potente que levantó una onda expansiva que arrancó raíces del suelo, mientras Nya, con toda su fuerza, disparaba bolas de tierra endurecidas que chocaban contra los golems como meteoros. Pero nada. Los golems no se inmutaban.
—¡Vamos! ¡Denlo todo! —gritó Ginthar—. ¡Imaginen que luchan contra los cuatro generales! ¡Vamos, Kael! ¡Imaginate que es Layne con su sonrisa arrogante con aires de grandeza!
Esa frase ardió en el pecho de Kael como fuego puro. Se levantó tambaleante, con los ojos encendidos.
—¡No me rendiré jamás! ¡Voy a vencerla, cueste lo que cueste!
Se lanzó contra uno de los golems con precisión salvaje creando una gran ráfaga de agua. Pero nada de eso funcionaba. Los golems seguían de pie sin ningún rasguño.
Lo intentaron uno y otra vez.
Caían. Se levantaban. Volvían a caer. Y volvían a luchar.
Hasta que el cansancio los venció y se derrumbaron, jadeando como guerreros en la arena. Ginthar les arrojó botellas de agua, una a cada uno. El silencio fue reemplazado por risas nerviosas, respiraciones agitadas… y sonrisas desafiantes.
––Demonios… ––jadeó Brax. ––Esto es más difícil y asombroso de lo que imagine.
Lyra se limpió el sudor con el antebrazo, la sonrisa en su rostro tan afilada como una lanza.
—Nunca imagine que me iba a sentir tan emocionada por una pelear.
Kael, con la espalda en la tierra y la vista en el cielo, sonrió con una mezcla de orgullo y locura: ––¡Vamos! ¡Derrotemos a estos infelices!
Uno de los golems con burla se lanzó al ataque, pero antes de que pudiera hacer algo, tres flechas de tierras cubiertas de magma impactaron en él de manera violenta destruyéndolo en varios fragmentos. Los chicos se quedaron pérplejos y voltearon la mirada para atrás. Y ahí estaban ellas dos, imponentes, hemosas y elegantes, con una gracia aterradora que imponía respeto. Arka y Layne.
Arka, estaba vestida con un vestido largo de playa color verde claro, con un corte elegante en la pierna izquierda, un sombrero de ala ancha adornaba su cabeza, mientras usaba unas sandalias comodas a juego. Layne, por su parte vestia un short blanco, con una blusa de tirantes azul cielo, con sandalias a juego, mientras su largo cabello negro jugaba con el viento.
Kael se irguió de golpe, el aire saliendo de sus pulmones como si hubiera visto a una diosa. Se acercó de inmediato a Arka, ignorando completamente a Layne, pero lanzándole una mirada asesina por el rabillo del ojo.
––¡Mi amada diosa de la belleza! ––dice Kael con galantería, a la vez que hace una leve reverencia arrodillándose frente a Arka. ––Mis ojos mortales no son dignos ante tu majestuosidad divina…me gustaría ser ese sombrero para protegerte del sol.
––Vaya…cachorrito, sí que estas más atrevido que nunca. ––dice Arka encantada. ––¿Practicas tu control elemental…o tus habilidades para conquistar?
––¡Por usted, mi diosa, lo que quiera! ––dice Kael mientars le da un beso en la mano. ––Soy tu esclavo si así lo deseas.
Layne con un leve movimiento de su muñeca derecha, le lanza una ráfaga de aire a Kael, tirándolo de cara al suelo. Arka rie bajito.
––No vinimos a ver a los cachorros. ––dice Layne con frialdad. ––Vinimos por el dueño.
Sus ojos se enfocaron como cuchillas afiladas en Ginthar, que la mira con curiosidad. Lyra observó con mayor atención. Notó el tatuaje de Layne en su brazo derecho desnudo: el emblema de Dominion. Bajó la mirada al vestido de Arka, donde el corte elegante en la pierna dejaba ver otro igual.
—Se ven asombrosos… —susurró, impresionada—. Estas mujeres… abruman con su sola presencia.
—Jamás las había visto juntas —dijo Brax en voz baja—Son igual de peligrosas.
Lyra asintió. Nya solo observaba con atención. Layne la mira detenidamente, provocando que la niña bajara la mirada con leve temor ante la presencia abrumadura de Layne.
Ginthar las observó y alzó una ceja con interés.
—Vaya… así que vinieron las dos juntas. ¿Qué se traen entre manos?
Arka y Layne se miraron, luego sonrieron al mismo tiempo con un aire picaresco y desafiante.
––Queremos saber que tan cierto es lo que nos dijo el Lord acerca de los Arcaneos y los núcleos elementales. ––dice Layne sin rodeos.
––Maestro, sabes mejor que nadie como es nuestro Lord. ––dice Arka con expresión de inocencia. ––E l Lord oculta la verdad con mentira o viceversa.
––Muy bien, seria intersante escuchar lo que le dijo ese zorro astuto de Crutox. ––dice Ginthar con una mano en el mentón, luego con autoriadad dice a los chicos. ––Ustedes, será mejor que derroten a estos golems mientras hablo con estas dos.
––¡Hey, maestro! ¿Esta seguro de eso? Esta mocosa… ––Kael detiene su insulto hacia Layne y mira de reojo a Arka, luego aclara su voz y dice. ––Esta criatura arrogante casi lo mata.
––Tranquilo, muchacho. ––dice Ginthar mientras entra a la casa. ––Si Layne hubiera querido…yo ya estaría muerto.
Arka lo sigue entrando a la casa. Layne lo mira por encima del hombro con altivez con su mirada más arrogante. Kael la fulmina con la mirada rojo de irá. Ambos mantienen una lucha silenciosa de miradas asesinas. Listos para atacarse en cualquier momento. Arka los mira, divertida, los dos tenían un cierto parecido difícil de ignorar.
––Vamos, cariño. ––dice Arka desde la puerta. ––Vamos hablar con nuestro maestro como en los viejos tiempos. Ya deja de asesinar con la mirada al tierno cachorrito.
Layne rueda los ojos, pero sin rechistar obedece. Ambas entran a la casa, cerrando detrás de sí la puerta.
—¿Obedeció sin protestar…? —susurra Brax, boca abierta.
—¡Ni una queja! ¡Ni una mala cara! —agrega Lyra, boquiabierta.
Kael, cambia su expresión de furia incontrolable a una de loco enamorado, y musita soñador: —Yo también obedecería sin rechistar… esa mujer me tiene loco y ni se ha dado cuenta de lo que ella provoca en mi…
Dentro de la casa, en la sala, Layne y Arka estaban sentadas con elegancia, una frente a la otra como si dominaran el salón con su sola presencia. Ginthar, con los brazos cruzados, las miraba con ese brillo sabio en los ojos que solo los grandes maestros tienen cuando están a punto de revelar secretos olvidados.
—Bien —dijo Ginthar, apoyándose hacia delante con solemnidad—. Pueden contármelo todo.
Layne asintió con seriedad.
––El Lord nos dijo que, si tuviéramos un Arcaneo, este podría otorgarnos el núcleo elemental completo. Pero…yo pensaba que los cuádruples supremos ya lo poseíamos. También nos dijo que todo lo que pides a un Arcaneo tienes que darles algo a cambio. ¿Eso es cierto, maestro?
––Es cierto todo eso. Ginthar asintió con gravedad.
––Pero ¿Qué significa realmente eso del núcleo completo? ––pregunta Arka con el ceño fruncido.
Ginthar se reclinó un poco en su silla, su voz grave y firme: ––Cuando los Arcaneos y los humanos vivían en paz, los Arcaneos nos bendijeron con su mismo poder elemental. Antes solo habia un núcleo elemental donde los cuatro elementos estaban en perfecta armonía, pero después de la Gran Ruptura, nuestro núcleo elemental esta dividido.
––¿Dividido? ––pregunta Layne.
––Tú y yo tenemos cuatro núcleos elementales por ser cuádruples y Arka posee dos por ser dual. ––explica Ginthar. ––Pero, antes estaban unido en uno solo, incluso invocando un quinto elemento, el más poderoso de todos, pero este tenía un alto costo al ser activado, tu misma existencia. ––Ginthar mira a Layne. ––¿Es por eso que estas buscando un Arcaneo? …Para llevárselo a ese zorro de Venaris.
––No maestro, no es por eso. ––dice Layne con la cabeza abajo procesando toda la información.
––¿Entonces? ––insiste el maestro.
––Estoy cansada de este sistema de pandillas…este mundo esta podrido por los elementales, maestro. ––dice Layne con leve tristeza en la voz. ––Si los Arcaneos nunca hubieran venido a este mundo, tú estarías ahora sembrado plantas en paz al lado de tu familia. Y yo no habría hecho…lo que he hecho. Y todos viviríamos como personas normales. Vivir así…es agotador.
––¿Cómo alguien de Dominion dice algo así? ––dice Ginthar con los ojos entrecerrados, con el ceño apenas fruncido. ––Y peor aún, un alto mando como tú… sabes bien lo que significa eso…es traición.
––Ya lo se, maestro. ––Layne lo miró con una media sonrisa amarga. ––¿Acaso crees que no me pesa? He hecho cosas infames por Dominion. He destruido familias, naciones, aldeas completas…y todo, todo para mantener un equilibrio que ya ni sé si vale realmente la pena. Estoy cansada de este mundo de pandillas. Cansada de fingir que esto es lo corrector. Y pensé…si los Arcaneos lo trajeron, quizás ellos mismo puedan llevárselo. Esa niña, ¿Puede darme el núcleo completo o cumplir este deseo?
––No, Nya no pude hacer nada de eso. ––dice el maestro. ––Ella solo posee el alma de un Arcaneo…él esta débil en su cuerpo. No pude hacer muchas cosas, ni siguiera puede regresar a Tierra Sagrada.
––¿Y si consigo otro Arcaneo, y le pido que regresé al mundo en su forma actual, antes de que ellos vinieran? ––pregunto Layne firme, con leve esperanza.
––Entonces el precio a pagar será altisimo. ––dice Ginthar mirándola directamente a los ojos ––Tu vida. Tu alma. Tu existencia misma. Podrían borrar tu memoria del mundo…como si nunca hubieras nacido.
El silencio se volvió denso. Arka se incorporó con brusquedad, la voz quebrada: —¡No lo permitiré! ¡No harás eso, Layne! ¡No te perderé! Debe haber otra forma…
—Pero, mamá…
—¡No! —la cortó Arka, con una firmeza que solo una madre desesperada conoce— El mundo no tiene que estar sobre tus hombros…tienes catorce años…este caos lleva así más de cien años…nada de esto es culpa tuya.
––Tu madre tiene razón, Layne. ––dice Ginthar con calma. ––No cargues sola con el mundo, ese no es tu destino.
Desde afuera, se escucharon gritos de júbilo.
—¡¡¡Lo logramos, lo logramos!!! —era Kael, claramente exaltado.—¡Acabamos con uno de los golems! —añadió Brax. —¡Uno, Kael! ¡Somos unos genios!
—¿Por qué están entrenando tan desesperadamente? ––pregunta Layne. ––¿Acaso son una pandilla…? ¿Y tú, maestro? ¿Desde cuándo ayudas a estos cachorros?
—Sí. Son una pandilla. ––afirma el maestro con una sonrisa de orgullo. ––Y los ayudo porque… tienen un motivo. Uno que no oía desde hace mucho tiempo. Acabar con el sistema de pandillas, y de paso…acabar con Dominion.
––¿Acabar con Dominion? ––Layne se rió con incredulidad, arqueando una ceja. ––Maestro, por favor no me hagas reír. Esos idiotas no podrían ni tocar la sombra de uno de nosotros…ni naciendo mil veces.
––Te sorprenderían, Layne. ––dice Ginthar orgulloso con los brazos cruzados. ––Esos chicos son muy determinados, tienen fuego en el alma…especialmente Kael. Él es su líder…el capitán.
––¿Ese cachorrito es el líder? ––dice Layne con desdén. ––¿Y cómo se llaman? ¿Cuál es su emblema?
––Todavía no tienen nada de eso, apenas están comenzando…por el momento son ellos cuatro. ––dice Ginthar sereno.
––¿Cuatro? ¿No me digas que esa niña Arcanea es parte de ese circo? ––dice Layne perpleja.
—Sí. Se unió a ellos. ––dice Ginthar con tranquilidad mientras bebe té. ––Y no pude evitarlo. No viviré mucho tiempo más, Layne. Necesito que alguien cuide de ella. Y esos cuatro… la quieren de verdad.
––La dejarás sola con esos dementes idiotas. ––dice Layne furiosa mientras se levanta de golpe. ––¿Acaso estás demente, maestro? Ellos no pueden con simple golems de entrenamiento, y piensas dejar a esa niña sola a su suerte… ¿Sabes lo que le podría pasar si cae en manos de Kiria?
––Lo se, Layne. ––dice Ginthar levantándose con calma. ––Pero, Nya tomó la decisión y yo no pude decir que no.
Layne caminó hasta la puerta. Abrió de golpe y vio a los chicos celebrando la victoria contra un solo golem. Sin voltear, dijo: —Entonces, si estás tan seguro… los pondré a prueba. Ya no serán golems de entrenamiento. Voy a enseñarles lo que realmente significa enfrentarse al mundo.
––¿A qué te refieres Layne? ––pregunta Ginthar con preocupación.
––Sencillo maestro, te enseñaré quien es el mejor para cuidar de esa niña. ––Layne lo mira por arriba del hombro. ––Si ellos llegan a darme solo un golpe…los dejaré tranquilos y jamás los volveré a molestar…pero, si yo gano y acabo con los cuatro…me llevaré a Nya con nosotras.
––¡No te la lleves! ––dice Ginthar.
Pero ya era tarde, Layne estaba frente a ellos con una mirada tan afilada que podias estar cavando tu propia tumba.
Los chicos la vieron acercarse, sorprendidos. Kael la miró con expresión desafiante. Brax, Lyra y Nya adoptaron posturas de combate, aunque no podían ocultar el miedo.
Con un movimiento de sus dedos, Layne invocó: Tres dagas de tierra envueltas en fuego. Cuatro lanzas de aire cortante que giraban a su alrededor. Y en su mano izquierda, una espada de hielo puro, brillando como cristal mortal.
Sonrió, altiva, poderosa, invencible, y dice: —Muy bien, cachorros…dicen que quieren venecer a Dominion, ¿No es asi? …entonces prepárense para enfrentarse a la segunda general de Dominion…Layne Virell.
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