Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 25
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Capítulo 25: Episodio 24. Kael Lynspton
Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow…
El cielo sobre la montaña se volvió grisáceo, las nubes detuvieron su paso, el aire bajo varios grados, sintiéndose un frío tan poderoso que los huesos del cuerpo crujían. Una presión abrumadoramente aplastante se sintió en sus cuerpos. Todo en la atmósfera grita peligro. Los cuatro sintieron como la muerte misma el respiraba en la nuca…y al frente de ellos estaba ella…Layne.
Estaba parada en frente de ellos, con su típica sonrisa arrogante, con aires de grandeza, la mirada afilada como una leona viendo a su presa favorita acorralada. Su presencia imponente, poderosa erguida como una montaña inquebrantable. Las tres dagas de tierra, las cuatro lanzas de aire y la espada de hielo intimidaban con su sola presencia.
Los ahora ocho golems estaban detrás de ella tranquilos, pero de pronto…comenzaron a moverse rápidamente al ataque. Layne sin mirar atrás, pisa con fuerza el suelo, y la tierra debajo de los golems se convierte en arena movediza. Hundiendo a los golems hasta la cintura. Luego cierra el puño con fuerza, endureciendo la tierra debajo de ellos. Los golems quedaron inmovilizados.
––Les propongo un trato. ––dice Layne con calma. ––Si solo uno de ustedes, logra acertarme un solo golpe, les prometó que jamás los volveré a molestar. ––mira de manera provocadora a Kael. ––Y me comeré cada una de las palabras e insultos que les dije.
Kael aprieta los puños con una sonrisa de victoria. Lyra se mantiene atenta con desconfianza. Brax solo mira escuchando todo con atención, mientras Nya solo escucha sin comprender del todo la magnitud de la situación. Justo en ese momento, Ginthar y Arka salen de la casa, mirando toda la situación, ambos con los brazos cruzados. Ginthar se mantenía sereno, pendiente a cualquier movimiento en falso de Layne. Mientras Arka, conociendo el plan de su hija, mantenía una expresión serena y divertida en la mirada, a la vez que el orgullo maternal iba creciendo.
––Pero, ¿Y si tú ganas? ¿Qué obtendrás con esto? ––dice Lyra con recelo en la voz.
––Me llevaré a la niña arcanea. ––dice Layne manteniendo su mirada fija en Nya, que se esconde con miedo detrás de Lyra.
––Ni lo pienses, Layne. ––dice Lyra protectora, a la vez que mantiene una mano extendida en señal de protección a Nya. ––¡No te la llevarás! ¡No lo vamos a permitir!
––Tranquila, Lyra. ––dice Kael tronándose los nudillos con una sonrisa altanera. ––Nosotros cuatro ganaremos…por fin pondren en práctica todo lo que nos ha enseñado el maestro. ––Kael enfoca su mirada en Layne. ––Al fin podré hacer que te comas cada una de tus malditas palabras.
––Cachorrito…ustedes no son dignos de tocar ni mi sombra… ––dice Layne en tono burlón, y luego señala hacia atrás con un dedo a los golems. ––Ni siguiera puden con estos simples golems de entrenamiento de nivel medio.
––Te equivocas… ––dice Kael con orgullo. ––Son de nivel intermedio.
––¿Nivel intermedio? ¿Estás seguro de eso? ––dice Layne con la ceja arqueada y una sonrisa arrogante.
Layne mueve sus manos con elegancia creando una ráfaga de agua controlada. La ráfaga se va volviendo afilada como una cuchilla lista para cortar todo a su paso. Layne extiende la mano derecha con rápidez provocando que la ráfaga impacte directamente y al mismo tiempo a las cabezas de los ocho golems destruyéndolos en el momento. Los chicos se quedan boqueabiertos ante el despliegue de poder.
––Eso fue increíble ––susurra Brax impresionado.
––Con un solo movimiento ella pudo con los ocho al mismo tiempo. ––dice Lyra conmocionada. ––A nosotros nos costo vencer solo a uno…y ella lo hizo ver como un simple juego de niños.
Nya se refugia más en Lyra. Kael aprieta los dientes y los puños con rabia contenida. Arka sonríe con puro orgullo, mientras Ginthar permanece sereno, imperturbable.
––Maestro, te veo muy tranquilo. ––dice Arka mirándolo de reojo. ––Layne se llevará a la niña arcanea delante de tus ojos, ¿No harás nada?
––No. ––dice Ginthar con firmeza. ––Confio en esos muchachos y sé que no dejarán que Layne se lleve a Nya.
––Pero maestro, mi hija es superior a esos chicos, en todo el sentido de la palabra…confias demasiado en una simple ilusión fantasiosa. ––dice Arka con calma.
––Ya lo verás, Arka. ––dice Ginthar con seguridad en la voz con un brillo de orgullo en los ojos. ––Estos chicos han crecido mucho, no son lo mismo de antes…ahora son nivel medio…y poseen un gran espíritu de superación…los cuatro juntos podrán vencer a Layne.
Arka rie baijto con diversión y burla, y dice: ––Por favor maestro, no me haga reir…esos cachorritos no podrán con mi niña…quizás sea cierto que ahora sean un poco más fuerte… ––Arka lo mira desafiante sin perder la sonrisa. ––Pero, conoces muy bien a Layne y sabes perfectamente que ella siempre supera sus limites y no se mantiene con el mismo nivel de fuerza.
Ginthar solo la observa en silencio, y luego vuelve a enfocar su mirada en la batalla que pronto se iba a librar.
––¡Vamos! Pueden venir los cuatro. ––dice Layne desafiante, luego con altivez mirando a Kael, dice. ––Al menos que tengan miedo.
¡BANG! Justo en el orgullo…
Kael con furia crea una ráfaga potente de agua lanzándola hacia Layne. Ella sonríe divertida la esquiva moviéndose con elegancia hacia el otro lado. Lyra forma un látigo poderoso de agua y se lanza al ataque. Layne la esquiva con agilidad axfisiante. Lyra sigue atacando con rabia en los ojos, su látigo se mueve a su voluntad, pero no logra acertar ningún golpe. Layne sonríe con superioridad, sin usar aún sus elementos y ninguna técnica de ataque. Estaba tranquila como si danzará con la muerte misma.
Brax invoca su espada de tierra y se lanza también al ataque. Tanto él como Lyra luchan codo a codo en contra de Layne. Pero ella imperturbable se mantiene serena esquivando cada ataque y golpe con gracia alarmante.
––¿Por qué no nos atacas? ––dice Lyra con irá en la voz mientras le lanza una ráfaga potente de agua que Layne esquiva con calma.
––Esta leyendo nuestros movimientos. ––dice Brax a la vez que la ataca con varias estocadas con su espada sin ninguna oportunidad.
––Cachorritos…estos simples movimientos de principiantes no son dignos para ser evaluados… ––dice Layne mientras esquiva los ataques de ambos al mismo tiempo. ––Son tan predecibles.
Kael furioso se lanza de nuevo al ataque creando un muro de agua de dos metros que luego lo fragmenta en veinte pedazos filosos y los dirige con brutal violencia a Layne. Ella sonríe de lado esquivando cada uno con facilidad escalofriante.
––Ustedes no me sirven ni para entrenamiento. ––dice Layne en tono burlón.
Lyra creo treinta esferas de agua, al mismo tiempo que Brax creaba un muro de tierra de tres metros, lo fragmento en cincuenta pedazos filosos. Ambos lanzan sus ataques al mismo tiempo en que Kael se lanza a Layne con la katana de bambú. Layne divertida lanza una ráfaga potente de aire, provocando que tantos los ataques como los tres chicos retrocedieron con violencia varios metros.
––¿En serio eso es todo lo que tienen? ––dice Layne encogiéndose de hombros divertida. ––No he usado todo mi potencial, pero tal parece que ustedes ya están agotados…y saben algo más… ––Layne se apunta con un dedo al rostro. ––Aún no tengo ni un solo rasguño.
Pero Nya crea diez rocas de un metro y se las lanza a Layne. Con un solo movimiento de manos crea un muro de tierra de dos metros, destruyendo en el impacto las rocas.
––Lo siento pequeña, pero yo tengo un código…y es no lastimar niños. ––dice Layne mientras crea un golem de aire comprimido. El golem levanta Nya abrazándola con fuerza, pero sin hacerle daño, mientras Nya da patadas en el aire para que la suelten. Layne observando la escena dice ––Quédate tranquila, este juego no es de niños…pero viendo a tus amigos, hasta un simple niño de la Academia podría con ellos sin mucho esfuerzo.
Kael se levanta con más furia, la adrenalina invadiendo todo su cuerpo, mientras la ira toma control de su cuerpo. Toma la katana de bambú con la mano derecha, mientras desliza la palma de la mano izquierda en la hoja recubriéndola con agua. Layne al verlo sonríe con leve sadismo en la mirada. Layne crea una espada de hielo. Asi ambos empiezan a luchar, las espadas chocando con fuerza. ¡Clang! ¡Clang! ¡Clang!
Brax se lanza con su espada de tierra hacia el flanco descubierto de Layne. Pero ella al sentir su presencia, con la mano libre le lanza una ráfaga de fuego potente, haciendo retroceder varios metros a Brax. Lyra no da tregua, y se lanza al ataque con un látigo de agua. Layne con un pie firme en el suelo levanta un muro de tierra, gira sobre sus talones a la vez que mantiene sus ataques a Kael, y hace que el muro de mueva con fuerza hacia Lyra. Ella rueda por el suelo evitando apenas el choque.
Kael la mira con furia en los ojos, mientras aun mantiene su ataque con la espada. Ninguno cede terreno, ni concede espacio para el error. Kael pone más presión y fuerza en sus ataques, pero Layne responde con mayor fuerza, presión, pero sobre todo mayor agilidad y destreza con la espada. Brax apenas se podía incorporar por el ataque recibido, respira con dificultad, mientras el cansancio se notaba en su cuerpo. Lyra, exhausta por el esfuerzo, trata de recomponer la calma, mientras observa a Nya aún forcejeando intentando escaparse del agarre firme del golem.
––Sabes cachorrito. ––dice Layne mientras blande su espada otra vez en contra de la espada de Kael. ––Esto se volvió muy aburrido…tus amigos ya no pueden seguir más, y tú estas al borde de tus limites…y ninguno a podido acertarme ni un solo golpe…ya casi es hora de la cena, y mi mamá se pone de muy mal humor cuando cena tarde…asi que terminemos con esto.
Layne se mueve con mayor rápidez haciendo que Kael retroceda varios pasos. Él intenta mantenerse firme, pero la fuerza y control de los ataques de Layne lo superaban al máximo. En un intento desesperado Kael pone más fuerza en su ataque…pero ya era tarde. Layne blande su espada con fuerza lanzando una gran curva de agua afilada, que impacta de manera violenta en el abdomen de Kael, lanzándolo con fuerza varios metros hasta chocar con fuerza sobre el tronco de un árbol. Kael escupe sangre en el impacto, cayendo de rodillas, con los ojos en blanco. Lyra y Brax al ver la escena se levanta de golpe furiosos. Pero Layne, los aprisiona con arena movediza, mientras la endurece debajo se sus pies. Ambos intentan salir sin éxito.
––Pero, que demonios… ––dice Ginthar con leve nervio al ver a sus aprendices fuera de combate. –– Arka, ¿Acaso vas a dejar que Layne haga esto?
Pero Arka no estaba al lado de él…
Ginthar sintió un filo agudo detrás de su nuca, al voltear levemente la mirada, la ve ahí detrás de él con una sonrisa arrogante divertida, mientras sostenia una espada de tierra cubierta de fuego de manera amenazante.
––Arka, ¿Qué significa todo esto? ––pregunta Ginthar con temblor en la voz al sentir el filo atrevesarle levemente la nuca.
––Maestro, siempre me decias que un buen padre ayuda a sus hijos a conseguir sus metas. ––susurra Arka en su oído. ––Eso mismo estoy haciendo…si mi pequeña quiere a la niña arcanea…entonces yo la ayudaré sin importar el precio…aún si eso significa matarte…entonces lo haré sin dudar.
––Tranquilo, maestro. ––dice Layne mientras se acerca a ellos, a la vez que va moviendo su dedo pulgar contra su índice. ––Te prometo que la cuidaremos bien…la niña estará más segura con nosotras que con esos tres payasos de circo barato…ahora porque no te duermes un rato, maestro.
Ginthar se paraliza lentamente mientras cae de rodillas al suelo tocándose el pecho, su respiración se vuelve errática a la vez que la vena en la frente empieza a palpitar.
––Tranquilo, no moriras…no la use en todo en ti… ––dice Layne mientras se va acercando al golem de aire comprimido, mira a Nya directamente a los ojos. ––Tú también duerme un rato hasta llegar a casa. ––sin más Layne hace el mismo movimiento en Nya, pero el efecto en la niña, no están grave, mientras va perdiendo el conocimiento.
Layne hace un leve gesto al golem de aire, y esté comienza a caminar a su lado. Arka se acerca a ella con elegancia y calma, como si no hubiera intentado matar a su maestro hace un momento. Mientras ambas, junto con el golem y Nya avanzaban hacia el umbral de la salida. Kael casi inconsciente en el suelo ve como se la llevan.
––¡NYA! ––grita Kael con toda la fuerza que aún le quedaba.
––¡Kael! ––grita débilmente Nya, mientras iba cerrando los ojos.
––¡NYA! ––vuelve a gritar Kael mientras extiende una mano desesperadamente.
Layne lo mira por encima del hombro. Y de repente una imagen fugaz invade su mente, un recuerdo lejano, que pensaba que estaba sepultado en lo más profundo de su subconsciente: un niño de apenas seis años tirado al suelo mientras gritaba con desesperación: ––¡LAYNE!
Mientras ella con una voz infantil gritaba: ––¡Hermano!
Layne cierra los ojos con fuerza y sacude su cabeza tratando de borrar esos recuerdos.
––¿La quieres? ––dice Layne con indiferencia. ––Pues entonces vuélvete más fuerte…te estaré esperando en Valyria…cachorrito.
Kael desesperado solo ve como ellas parten, mientras sus figuras se van perdiendo por el camino. Lyra grita con rabia aún atrapada en la tierra. Brax furioso, con los puños cerrados golpea con fuerza la tierra, con la impotencia matándolo por dentro. Mientras un leve destello pasa de manera fugaz por las grietas en la tierra. Ginthar, aún estaba insconciente sobre el suelo.
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Mientras tanto, en una aldea remota, en algún lugar desconocido…
En la garganta de un valle que los mapas se niegan a reconocer, se oculta un rincón donde la luz del día muere antes de tocar el suelo. Es un claro oscuro en el corazón de un lugar sin nombre, rodeado por un bosque de árboles nudosos cuyas ramas se entrelazan como manos esqueléticas, tejiendo un dosel tan denso que la noche parece haberse asentado allí para siempre. El aire es espeso, impregnado de un olor a tierra húmeda y decadencia; una niebla baja se arrastra perpetuamente entre las raíces expuestas, impidiendo que el sol o el calor penetren jamás en ese silencio sepulcral. Pocos, o quizás ninguno, de quienes se han adentrado en esa sombría guarida han regresado ilesos o vivos, y el mismo suelo parece tragarse los sonidos, dejando solo el eco amortiguado de antiguos secretos.
En el medio de ese lugar, una figura encapuchada caminaba a pasos apresurados con temor, hasta que una voz burlona y escalofriante lo detuvo en seco.
––Joshk… ¿A dónde crees que vas? ––dice la voz con total calma.
––Señor mío… ––dice Joshk mientras se quita la capucha de la cabeza. ––Lo estaba esperando en el lugar de siempre…pero al ver que no venia…decidí regresar a casa. ––Joshk mira a los alrededores con temor en la mirada. ––Usted sabe lo peligroso que es este lugar.
––Sí, lo se…porque yo mismo lo cree. ––dice la voz mientras su sombra se va alargando acercándose a Joshk. ––Tuve un pequeño inconveniente al tratar de venir aquí…digamos que me encontré con alguien muy interesante… ––dice la voz mientras se podía observar solo su sonrisa arrogante. ––Pero dime, ¿Cuál es el motivo de esta reunión?
Joshk traga saliva, nervioso, buscando las palabras adecuadas para no provocar el enojo de la figura imponente que estaba frente a él.
––Señor mío, usted me prometió que Ranuz no saldría herido. ––dice Joshk con temblor en las manos. ––Usaron en su contra la sinfonía carmesí y los grilletes de Kiria que te quitan tu energía elemental hasta matarte.
––Ah…es por eso. ––dice la figura con desdén, luego se encoge de hombros. ––Lo siento, le dije a Ronter que no le hicira daño…pero tal parece que la ira y el rencor que te tiene a ti, fueron más poderosos que su devoción hacia mí.
––Señor…usted me prometió que mi familia no resultaría herida en medio de esta batalla. ––dice Joshk con los brazos extendidos, con una combinación de temor y respeto.
––No Joshk, te equivocas… ––la figura se va acercando de manera amenazante hasta quedar a centímetros de Joshk. ––Te prometí que tu hijo sería un cuádruple supremo…ese fue el motivo por el que viniste a mi en primer lugar…y es por esa misma razón que ahora me perteneces.
Joshk da un paso atrás por medio ante la mirada fría y calculadora de la figura.
––Quién hubiera imaginado que entre la unión de dos cuádruples su hijo solo tendría un núcleo elemental, en vez de los cuatro que se esperaban. ––la figura gira sobre sus talones con burla y diversión, disfrutando el sufrimiento ajeno. ––Pero todo son probabilidades, mi querido amigo…en este mundo los nacimientos de cuádruples son muy raro…pero las personas tienen la absurda idea de que, si dos cuádruples o dos duales supremos se juntan, entonces sus hijos naceran con cuatro núcleos elementales. ––la figura se rié a la vez que se pone la mano en el abdomen. ––Es tan divertido ver lo idiotas que son.
––Pero, Layne es un cuádruple supremo. ––explica Joshk tratando de mantener la compostura, aunque el temblor en su cuerpo lo delataba. ––Arka es una dual suprema y por lo que sé, el padre de Layne también era un dual supremo…entonces, ¿Por qué esa chica tuvo las probabilidades a su favor en ves de mi hijo, que tenia mayor probabilidad?
––¿Te refieres a la niña Virell? ––dice la figura con toque divertido. ––Esa chica es increíble…ella sola acabo con más de cincuenta pandilleros en Ressan cuando fue a rescatar a tu pequeño Ranuz. ––luego se encoge de hombros. ––Bueno no sé…quizás esa chica tiene el favor de los dioses…pero, en fin, eso no me importa.
Se acerca a Joshk, con una sonrisa sombria, mientras levanta con un dedo su mentón obligándolo a verlo directo a los ojos. Los ojos negros de Joshk se enfocan con temor a unos ojos de profundo color carmesí tan violentos y perturbadores, como si estuvieran extrayendo su alma.
––Por tu incompetencia mi plan casi se va por el desagüe. ––dice la figura, burlesco. ––Imaginé que siendo la mano izquierda del idiota de Venaris, tendrías mayor acceso e información a las cosas más relevantes de Dominion…Pero pareces que tú no eres santo de su devoción…no obstante, mi muy querido imbécil Ronter fue por primera vez en su vida inteligente y mando como infiltrados a esos tres conejillos…nunca imaginé que se tomarían tantos años encontrar aquella reliquia…sin embargo, ya la tengo en mis manos, ahora solo faltan seis para terminar la parte más importante de mi plan.
––Entonces, ¿Por qué mandaron ese falso informe? No entendí lo que ustedes querían hacer. ––murmura con temor Joshk.
––Eso fue idea de Ronter. ––dice la figura con desdén. ––Él quería poner aprueba las habilidades de Fischer…Pero supongo que ese idiota de Venaris aún no se ha dado cuenta de que le falta esa reliquia, después de todo el no conoce la verdad detrás de esos artefactos antiguos.
Sus ojos se vuelven más frios y desalmados…
––Pero, no olvides algo, Joshk … tu sola existencia me pertenece… ––le dice en un susurro tan siniestro que todo su cuerpo se estremeció de inmediato. ––No olvides a que señor realmente le sirves…no vuelvas a poner en dudas mis acciones o tu querida familia morirá de una manera tan horrorosa delante de tus propios ojos… ¿Cómo están tu esposa Camil y tu querida bebé Millier, o tu pequeño bastardo Ryner?
Joshk traga en seco, los nervios y el temos calcomiéndolo por dentro, su respiración se volvió errática, el corazón latiendo con tal violencia que podría salirse de su pecho en cualquier momento, sabia que esas no eran palabras vacias, eran la forma más víl y despiadada de una muerte anunciada.
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Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow…
La penumbra de la noche era total en la casa de Ginthar, y el aire no solo estaba denso, sino helado con el recuerdo fresco de lo ocurrido, de la impotencia que ahora los quemaba por dentro sin piedad ni misericordia. Ginthar estaba rígido en su silla de madera, su rostro arrugado convertido en una máscara gris que miraba sin ver la pared, como si estuviera reviviendo una y otra vez el momento en que sus manos no fueron suficientes, su fuerza lo habia abandonado en ese instante. A su alrededor, Lyra y Brax se movían inquietos, sus cuerpos vibrando con una rabia sorda y frustrada, incapaces de encontrar un lugar donde descargar el fracaso de no haber podido protegerla. Pero, Kael…era quien cargaba el peso más brutal: de pie en la sombra, dando la espalda a los demás, su respiración irregular era lo único que rompía el silencio. No había llanto, solo una terrible quietud en sus hombros, pues su alma gritaba por la imagen de su partida y la parálisis de sus propios puños. La sala, con sus muebles toscos y su fuego casi extinto, era ahora una jaula de madera, un lugar donde el arrepentimiento y la agonía de la perdida de Nya, se sentaba en cada rincón.
––¡MALDICIÓN! ––gritá Kaelcon rabia, sus ojos eran un mar de lagrimas descontroladas por la impotencia mientras golpeaba la pared. ––¡SOY UN MALDITO IDIOTA! ¡OTRA VEZ NO PUEDE HACER NADA! ¡DEJE QUE SE LA LLEVARAN DE MIS MANOS! ––su voz se rompe por el llanto, en un susurro casi inaudible. ––¡Soy una maldita mierda! ¡No pude hacer nada cuando murieron mis padres! …. ¡Tampoco pude hacer nada cuando se llevaron a mi hermana! … ¡No pude hacer nada cuando se llevaron a Nya! ––Kael va cayendo lentamente hasta quedar de rodillas, sus lagrimas caen sin permiso, mientras el nudo en su garganta era insoportable. ––Desperdicie todos estos años de mi vida sin hacer nada, nunca le di importancia en mejorar mi elemento…solo pensaba formar una pandilla…pensé que con eso bastaría…soy un idiota…
Lyra es la primera en reacionar, acercándose a Kael, se pone de rodillas detrás de él, poniendo ambas manos sobre sus hombros, a la vez que coloca la cabeza en la espalda de él. Lyra siente el temblor en el cuerpo de Kael. Era la primera vez que veía aquel chico risueño y tan despreocupado, sumido en un dolor insoportable y desgarrador. Brax se acerca en silencio, poniendo una mano en el hombro de Kael, tratando der transmitirle fuerza y apoyo incondicional. Ginthar se mantiene sumido en sus pensamientos, mientras observa la escena de los tres chicos con gran pesar.
––Kael… ––susurra Lyra con la voz ronca por el llanto. ––Cuéntanos cómo perdiste a tu familia…
––Fue…hace doce años… ––comienza a narrar Kael con gran tristeza en su corazón al recordar en su mente aquellos días tan fatídicos de su corta vida…
Y entonces…el tiempo se quebró en su mente…
FLASHBACK… Hace doce años atrás…
Region Kaer`Marun, Aldea Roux
El aire acogedor de la mañana de ese día se impregnaba con fuerza en el bullicio constante del mercado, los vendedores eufóricos ofrecían sus productos animando a las personas acercarse a sus puestos. El ambiente en esa aldea era tranquilo, la pandilla del lugar estaba siendo controlada por un alto mando de Dominion que vivía junto a su familia en ese lugar.
Pero una de las casas del lugar llamaba la atención. Aislada y bañada por la luz suave de la tarde, se alzaba una casita rústica, con muros de tono tierra y un tejado de tejas de barro que parecía fundirse con el paisaje. Su pesada puerta de madera estaba enmarcada por la hiedra que trepaba perezosamente, y una pequeña campana de bronce colgaba cerca de la entrada, custodiada por macetas sencillas y un sendero de las irregulares. En el lateral, un pequeño balcón de hierro forjado se asomaba al jardín, donde flores rojas y una vibrante buganvilla morada aportaban un estallido de color cálido contra la austera fachada, sugiriendo un refugio de paz en medio de la naturaleza.
Por dentro la escena era más reconfortante. El suave aroma a especias y a pan recién llenaban la estancia con una cálida fragancia. En la acogedora y pequeña cocina una mujer de cabello negro hasta la cintura se movia con gracia y maestria entre los fogones y sartenes, una hermosa sonrisa adornaba su delicado rostro, sus ojos verdes intensos tan cálidos que podían hacer derretir un iceberg, tarareaba una canción de cuna mientras movia la sopa. Su delantal se movia como si danzara con el viento, mientras un vestido sencillo color rosa palido la hacia parecer una reina.
De repente la puerta principal de la casa se abre de golpe, haciéndola reaccionar de inmediato con un leve estremecimiento de temor. Pero luego su rostro se suaviza al reconocer a la persona.
Era Kael de unos cuatro años de edad, su cabello negro alborotado y sus ojos marrones dorados lanzando chispa de enojo, su cuerpo menudo estaba temblando de ira infantil, mientras un tierno puchero adornaba su tierno rostro, entro a pasos apresurados hasta la cocina, mientras detrás de él venia una pequeña niña de dos años, su cabello negro atado en dos coletas altas, a la vez que sus grandes y tiernos ojos color marron dorado miraban a su hermano mayor confundidos.
––¡Mamá! ––grita Kael furioso extendiendo las manos. ––Ya no volveré a cuidar más de Layne, mis amigos no quieren jugar conmigo por su culpa, nunca me deja en paz, solo quiere estar pegada a mi todo el tiempo.
La madre sonríe con ternura mientras carga a su pequeña hija en brazos, toma un pequeño pañuelo y limpia con dulzura la mejilla sucia pero roja por la furia de Kael.
––Cariño, Layne te quiere mucho. ––le dice su madre con ternura en la voz. ––Tú eres su hermano mayor, ella te admira mucho.
––¡Bah! Yo nunca te pedi ser el hermano mayor. ––dice Kael con los brazos cruzados. ––Ni siguiera puedo aprender a usar mi elemento ahora que al fin ya lo tengo…quiero aprender a controlarlo antes de que regrese papá.
––¿Quieres ser igual que tu papá? ––dice su madre con dulzura.
––Sí. ––afirma Kael con gran emoción. ––Seré como papá…voy a pertenecer a Dominion y me convertiré en un alto mando como él. ––luego mira a Layne con el ceño fruncido. ––Pero para eso tengo que esforzarme… y tú hija, solo es un estorbo para mi.
––¡Kael! No hablas asi de tu hermana. ––le reprocha su madre con regaño y severidad en la mirada.
Layne se acerca a Kael con una tierna sonrisa, pero él la mira con desprecio, algo impensable para un niño de su edad.
––¡Yo nunca pedi tener una hermana! ¡La odio! ¡Ojalá nunca hubiera nacido! ––grita Kael con furia empujando a Layne, luego sale corriendo de la casa, mientras su madre sosteniendo a Layne que estaba llorando, le grita que regrese. Pero Kael corre con fuerza internándose en el bosque cerca de la casa.
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No muy lejos de ahí. En la entrada de la aldea Roux, una caravana de más de doce soldados del ejército negro de Dominion se dirigían al lugar con pasos firmes. Entre ellos estaba el primer general de Dominion Ginthar Ratruz, más joven y despiadado, su rostro duro como el acero, sus ojos estaban afilados como la mejor espada creada por un el mejor herrero, se mantenía sereno y firme como una montaña, todo su cuerpo gritaba ejecución inmediata. Al lado de él estaba el primer comandante del ejército negro, un hombre corpulento, alto, de cabello corto color azul oscuro. Sus ojos marrones dorados miraban todo con cautela, su corazón estaba inquieto, mientras un gran escalofrio invadia su cuerpo.
––Señor… ¿Qué hacemos aquí? ––pregunta tratando de sonar firme pero el leve temblor en la voz lo traiciona. –– ¿Por qué vinimos a esta aldea? Aquí no hay ninguna pandilla que pueda venir en contra de nosotros.
Pero Ginthar lo mira con desprecio sin decir nada. Su silencio era una sentencia escrita en piedra. El hombre trago saliva con fuerza temiendo lo peor.
Mientras la caravana se adentraba a la aldea, cerca de hay en el bosque, Kael caminaba golpeando una piedra con los pies con la mirada abajo, y sus pequeñas manos dentro de los bolsillos. De pronto escucho un gran número de pasos militares acercándose a la zona. Corrió rápido para ver entre los arbustos la gran caravana que se asomaba al lado de él, todos vestían un uniforme militar azul oscuro, y el emblema de Dominion bordado en oro llevado con orgullo sobre sus pechos. Kael los mirro con gran asombro, una gran sonrisa adornaba su angelical rostro a la vez que sus mejillas se teñian de un leve rubor. Entonces, sus ojos se enfocaron en una figura muy familiar. Era el primer comandante del ejército negro.
––¡PAPÁ! ––grito Kael con emoción corriendo dentro del bosque para salir al encuentro de su padre.
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La caravana llegó hasta la casa de Kael deteniéndose de golpe frente a ella. Entonces el ambiente se volvió tan denso que se podía cortar con una espada. El cielo se puso gris de repente, como sí sintiera el infierno que se iba a desatar en ese lugar. Los pájaros salen volando como si estuvieran anunciando una trágica muerte.
El primer comandante del ejército negro sintió como todo su mundo se venia abajo.
––Señor… ¿Qué hacemos en esta casa? ––pregunta con un nudo formándose en su garganta.
––Es la casa de un traidor al imperio. ––dice Ginthar con una voz tan fría que podía congelar el infierno mismo.
El hombre da un paso atrás, el alma rompiéndose por dentro, su rostro palidece de golpe, a la vez que todo su cuerpo tiembla sin control. Pero de repente la puerta se abre. La madre de Kael se para en la puerta con Layne a su lado agarrada de su vestido.
––Cariño, ¿Qué ocurre? ––dice ella confundida.
El hombre siente como la desesperación invade su cuerpo, a la vez que se transformaba en la personificación misma del miedo. Sin perder tiempo se pone como un muro protector entre su esposa y los soldados.
––Señor…por favor se lo ruego… ––dice el hombre con desesperación, el terror invadiendo su rostro. ––Mi familia no tiene nada que ver…son inocentes…máteme a mi…se lo ruego por favor…
––Primer comandante del ejército negro…Jazziel Lynspton. ––dice Ginthar como una sentencia de muerte. ––Traicionaste a Dominion uniendo fuerzas con una pandilla enemiga…y sabes que la traición a Dominion se paga con sangre… ––Ginthar le lanzo una mirada tan gélida que lo hizo estremecerse.
Justo en ese momento Kael llego lanzándose a los brazos de su padre ajeno a todo lo que estaba sucediendo en ese momento. El hombre con rápidez lo entro en la casa, Kael estaba aturdido no entendia lo que estaba pasando, solo podía ver a una docena de soldados frente a su casa y un hombre imponente con semblante helado.
––¡VAYANSE DE AQUÍ! ¡VETE DE AQUÍ CON LOS NIÑOS! ––grita el padre desesperado a su mujer.
––¡No, los niños serán los primeros que veras morir! ––dice Ginthar con firmeza, mientras extiende una mano creando un látigo de fuego.
––¡NO! ¡NO, TOCARAS A MIS HIJOS! ––grita la madre furiosa mientras crea una ráfaga potente de agua lanzándosela a Ginthar, provocando que él retrocediera unos metros atrás. ––¡KAEL TOMA A LAYNE Y VETE DE AQUÍ! ––grita ella con pánico combinado con cariño en la voz.
Kael solo mira atónito la escena, su menudo cuerpo temblaba del miedo, mientras Layne lloraba sin entender lo que sucedia.
––¡Acaben con ellos! ––dice Ginthar con firmeza.
Los doce soldados se lanzan al ataque. La madre levanta un muro de agua de tres metros fragmentándolo en cincuenta pedazos, aprieta los puños y los convierte en hielo afilado, los lanza con fuerza hacia los soldados, algunos los esquivan, otros los bloquean, pero algunos fragmentos llegan a impactar en algunos de ellos. Su padre crea cinco esferas de tierra de dos metros lanzándola con violencia, pero uno de los soldados la detiene con un muro de tierra otro, lanza una ráfaga potente de fuego, pero el padre levanta un muro de agua de tres metros.
––¡Kael, hijo! ¡¿Qué estas esperando?! ––dice el padre tratando de sacar a Kael de la conmoción. ––¡Toma a Layne y vete de aquí!
Pero Kael esta petrificado, sus ojos tiemblan del miedo, mientras el nudo en su garganta se vuelve axfisiante. Layne llorando se aferra con fuerza a la camisa de Kael, quien aún no reacciona.
––¡Kael, cariño! ¡Toma a Layne y no miren atrás! ––dice la madre con lagrimas en los ojos mientras le regala lo que podría ser una última sonrisa. ––Los amo.
Kael parpadea varias veces, pero entonces…el mundo se detiene en cámara lenta delante de sus ojos…uno de los soldados corta con una espada de fuego la cabeza de su madre…Kael abre los ojos como platos, su rostro palidece de inmediato, con tan solo cuatro años ve como su mundo se derrumba delante de sus ojos. Su padre al ver a su mujer tirada en el suelo decapitada, se llena de una gran ira y explota…con un grito ensordecedor crea una imponente ráfaga de agua combinada con tierra, impactando en los soldados. Su padre lucha con los puños, lagrimas salen sin control, mientras la rabia y la impotencia por no poder cuidar a su familia lo desgarra por dentro.
––¡VETE DE AQUÍ! ––le grita a Kael.
Kael reacciona y toma con firmeza la mano de Layne mientras corre con todas fuerzas que le permiten sus pequeños pies, a la vez que arrastra a Layne fuera de la casa. Lagrimas desbordantes salen de sus ojos mientras el ardor en el pecho lo invadia por dentro. Entonces miro atrás, y vio por una última vez a su padre que le sonreía mientras Ginthar lo atravesaba con la espada. El grito de Kael fue desgarrador, mientras corria con mayor fuerza. En un solo dia habia perdido a las dos personas más importantes de su mundo…su madre y…su padre…
Kael corre como nunca en el bosque mientras son perseguidos por los soldados, Layne se tropieza y cae. Kael se detiene en seco y con rápidez la carga sobre su espalda. Los soldados le gritan que se detenga. Pero Kael no los escucha y sigue corriendo con el corazón desgarrado. Llego a un punto del bosque que él conocía bien. Bajo a Layne con delicadeza y abrió una puerta secreta que estaba en el suelo, era su escondito secreto. Entro a Layne primero y luego él hizo lo mismo, cerrando con silencio la puerta. Layne estaba sollozando, él con los ojos empapados del llanto le tapo la boca a su hermana, mientras él también tapaba la suya con la otra mano.
El dolor los estaba matando por dentro, pero los dos sabían que aún no era el momento de llorar la perdida de sus padres.
Las horas pasaron, pero ellos habían perdido la noción del tiempo. Kael levanta la cabeza, y ve por un pequeño agujero de la puerta que ya no era de dia. Kael se levanto lentamente abriendo un poco la puerta, era de noche y no se veía nada. Kael vuelve a cerrar la puerta.
––Nos quedaremos aquí…hasta que amanezca. ––susurra Kael mientras vuelve al lado de Layne.
Layne no aguanta más y llora. Llora sin consuelo alguno, con un grito desgarrador que desprende el alma. Kael, también llorando, la abraza con fuerza. Ambos niños se aferran con fuerza a ese abrazo mientras gritan la muerte de sus padres.
––Te prometó que te cuidaré. ––dice Kael entre sollozos apenas audible. ––Me haré más fuerte. Nunca te dejaré sola.
––Pero tú no me quieres. ––dice Layne entre lágrimas. ––dijiste que ojalá no hubiera nacido.
––No seas tonta…eres mi hermana menor. ––dice Kael con los ojos cerrados por la culpa apretando su abrazo. ––Eres todo lo que tengo…te protegeré con mi vida…no tengas miedo…nadie te hará daño…jamás me apartaré de tu lado, Layne.
Los gritos de los dos se volvieron más fuertes a recordar la escena de sus padres. Cuando los dos sonrieron por una última vez…y como cerraron sus ojos para siempre.
Afuera, una figura estaba observando la puerta del escondite…lágrimas silenciosas salen de sus ojos mientras aprieta con fuerza sus puños…
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Habían pasado varios días desde aquella masacre. La casa que los habia visto nacer, donde por primera vez abrieron sus ojos para ver su mundo (sus padres), donde compartieron los primeros años de sus vidas, aquella casa que habia sido su refugio y hogar, donde vieron por última vez las sonrisas de amor de sus padres, aquella casa estaba convertida en escombros y cenizas, se habia convertido en la tumba de sus padres.
Desde ese momento, Layne y Kael estaban viviendo en una cueva del bosque. Ningún vecino quiso hacerse cargo de los hijos de un traidor a Dominion por temor a represalias. Ni una mirada, ni una muestra de compasión, ni una palabra de consuelo. Era dos niños arrancados del mundo de la manera más cruel y despiadada.
Ese día, Kael se levantó antes del amanecer. Sus costillas sobresalían por la piel. Sus ojos ya no brillaban como antes. Solo ardían de rabia y dolor.
Se arrodilló frente a Layne, que dormía abrazada a una muñeca rota, con las mismas condiciones físicas que Kael.
––Voy a buscar algo de comida. ––dice Kael con voz baja pero firme. ––No salgas, ni hagas ruido…no te muevas…volveré…lo prometo.
Layne, como si entendieran a su corta edad la gravedad de esas palabras, asintió lentamente.
Kael salió de la cueva, cubriendo la entrada con hojas, ramas y tierra, hasta que no se distinguía del bosque. Miró una última vez, asegurándose de que su hermana estuviera protegida hasta su llegada. Luego partió, con los puños apretados.
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El sol estaba en su máxima expresión sobre el mercado de la Aldea Roux. Aquel mercado que antes era colorido y animado, donde los compradores y vendendores, vendían y compraban sin miedo. Ahora era un lugar sombrio y terrorífico. La pandilla del lugar que antes estaba sometida ante la autoridad del padre de Kael, ahora estaba fuera de control; destruyendo y robando todo a su paso sin importar las consecuencias, golpeando niños, secuestrando mujeres. El lugar que antes era pacifico, se transformo en un infierno, el mismo dia de la muerte de Jazziel Lynspton.
Kael caminaba sigiloso entre los adultos como un fantasma diminuto. No tenía…solo tenía hambre…y una promesa que cumplir. Se escondia entre los puestos de artesanía y ropa para poder observar mejor los puestos de comida y buscar una oportunidad para tomar algo sin ser descubierto.
Miró varias veces de ambos lados, y con agilidad impropia para alguien de su edad, se escabulló entre las personas hasta llegar al puesto del panadero. El panadero, un hombre de mediana edad y robusto, estaba distraído charlando con un cliente. Kael lo miró con los ojos entrecerrados, y en un descuido del panadero, Kael sin miedo, con manos rápidez tomó un trozo de pan y lo escondió rápidamente entre su ropa andrajosa.
Kael con el rostro iluminado de felicidad después de varios días llenos de sufrimiento y hambre, sonrió victorioso mientras se alejaba del puesto. Pero, la felicidad le duró poco. Dos chicos mayores de unos dieciséis años, cubiertos de tatuajes, con miradas sádicas y burlonas se acercaron a él de manera peligrosa. Kael por inercia dio un paso atrás sujetando bien el trozo de pan, mientras el miedo lo invadía por dentro.
––Mira lo que tenemos aquí… ––dijo uno de los chicos con voz ronca, mientras sujeta a Kael por el cuello de la camisa levantándolo del suelo.
Kael toma sus manos con toda la fuerza que sus pequeñas manitas podrían tener, mientras sus piecitos pantaleaban en el aire, tratando de zafarse del violento agarre.
––Un ladróncito…en nuestro territorio. ––dice el otro chico viendo al pobre niño con sorna.
––¿Qué llevas ahí, enano? ¿Acaso es pan? ––dice el que mantiene a Kael agarrado del cuello.
Kael no dice nada, sus ojos ardían con rabia, mientras los insultaba bajito.
––Con qué no diras nada, ¿eh? ––dice el chico.
Con enojo lanza con fuerza a Kael contra un muro. El impacto lo dejo sin aire mientras se escuchaba el leve crujir de unos huesos rotos. El pan cayó en el suelo. Uno de los chicos lo tomó, levantándolo en el aire como si fuera una pelota. Kael se incorporó lentamente gimiendo de dolor, sosteniéndose el costado izquierdo de su cuerpo.
––¡Ese pan es de mi hermana! ––dice Kael con furia contenida.
––Hermanita, ¿eh? Pero que ternura… ––dice el segundo. ––Pero aquí y ahora aprenderás que robar es privilegio exclusivo de nuestra pandilla, y tú…no eres nadie.
Los dos chicos se acercaron al pequeño. Uno de ellos le dio un gran puñetazo en el abdomen que lo dejó sin aire. Luego lo que siguió fue brutal. Patadas en las costillas, en la cabeza, en el abdomen, en sus pies…no se detenían. Kael gritaba desesperado, sus ojos un mar de lágrimas. Las personas alrededor bajaban la cabeza, desviando la mirada, fingían que no veían nada. Mientras al pobre niño de apenas cuatro años, recibia la paliza de su corta existencia. Kael lloraba, pero no tanto por los golpes…lloraba por las imágenes que venían a su cabeza…su madre siendo degollada delante de sus ojos…su padre atrevesado por una espada…Layne sola en la cueva…y por él mismo, por no poder hacer nada. Por la impotencia que lo atravesaba por dentro.
––Ya basta. ––dice el segundo con burla. ––No matemos a nuestro juguete preferido.
––La próxima vez, pequeño granuja… ––dice el primero. ––No tendremos tanta piedad.
Los escupieron en la cara y se fueron riéndose a grandes carcajadas sonoras a la vez que arrojaban el pan en el suelo. Kael se sostuvo como pudo en el muro, se fue acercando cojeando al trozo de pan y lo sostuvo con delicadeza. Mientras lágrimas silenciosas se escapan de sus ojos.
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Dentro de la angosta cueva. Layne estaba abrazada a sus piernas con la cabeza oculta en sus rodillas, estaba sola y asustada en esa cueva oscura y fría. Pero de repente un sonido de algo moviéndose la hizo levantar la mirada con temor en los ojos. La puerta improvisada que habia hecho Kael, empezó a moverse. Layne se paralizó. Pero entonces la figura de Kael se puedo ver por la tenue luz del dia. Kael volvió a cerrar la puerta. Al ver a Layne asustada le dedico una suave y tierna sonrisa ocultando el dolor insoportable de su cuerpo. Layne se relaja un poco aliviada de ver a su hermano mayor.
Kael se acerca a ella sentándose a su lado. Saca de su ropa el trozo de pan y dos frascos pequeños de leche. Kael sacude el pan quitándole la tierra y se lo entrega a Layne. Ella lo parte en dos, dándole el pedazo más grande a Kael.
––No, Layne. ––dice Kael rechazando el pan. ––Cómelo todo…lo necesitas más que yo.
––Hermano. ––dice Layne con una sonrisa tierna. ––Tú prometiste que me cuidarías…tienes que comer para cumplir tu promesa…o ¿Acaso era mentira?
––No…yo nunca romperé una promesa que te haga a ti, Layne. ––dice Kael decidido mientras acepta el pan. ––Me haré fuerte te lo prometo…haré la pandilla más fuerte del mundo…vengaré a nuestros padres y acabaré con Dominion.
Layne le sonrió. Esa sonrisa de su hermana se habia vuelto en su ancla en este mundo…su refugio…y la única razón por la que él se mantenía con vida. Los dos comieron los trozos de pan, olvidando por un momento el infierno que vivieron hace días. Kael por su parte trataba de sonreir y reir para no preocupar a su hermana, pero el dolor estaba quemando su menudo cuerpo.
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Al día siguiente…
Kael volvió al mercado, decidido en llevarle más comida a Layne. Las heridas aún le dolían, pero eso no lo iba a detener. Le prometió a Layne que le llevaría mucha comida y no iba a romper su promesa. Miró que en el puesto del panadero habia un pan relleno. Los ojos de Kael se iluminan mientras babea un poco por el delicioso aroma que emanaba el jugoso pan.
Kael decidido se dirigió al puesto, pero entonces…fue sostenido con fuerza del cuello de la camisa. Kael palideció. Fue lanzado con fuerza hacia un callejón. Y ahí estaban ellos…los dos chicos que lo molestaron ayer junto a otros dos. Kael se incorporó listo para atacar, no iba a dejarse golpear de nuevo, esta vez iba a luchar con todas sus fuerzas. Apretó los puños mientras la ira ardia en sus ojos.
––Pero miren a quien tenemos aquí… ––dice uno de los chicos nuevos. ––Al hijo de ese traidor…tu papito se la creía mucho porque era un alto mando de Dominion…ese idiota nos tenia en sus manos, no teníamos libertad cuando él estaba con vida…tanto que habló de lealtad y respeto…y terminó traicionando a su propio bando.
––¡Mi padre no fue ningún traidor! ––grita Kael con furia.
––Tu padre fue un maldito traidor, pero sabes algo mocoso… ––dice otro de los chicos acercándose a Kael mientras pone una mano en el muro. ––Me dolió bastante la muerte de tu madre…era una verdadera diosa…tengo que admitir que lloré mucho ese dia…nunca pude tenerla para mi.
Uno de ellos creó una roca de tierra afilada y la lanza a hacia Kael rozando su mejilla y cortándola en el acto.
––Este mocoso tiene una hermana. ––dice otro con mirada lasciva. ––Escuché que es igual de hermosa que su madre.
––¿Por qué no le hacemos una dulce visita? ––dice otro dándole un pequeño codazo al que hizo el comentario.
––No estaría nada mal. ––dice el que esa cerca de Kael en el muro. ––Asi podré cumplir mi deseo con tu pequeña hermanita, ¿Qué dices?
Kael con la furia y el temor invadiéndolo por dentro le da un fuerte frentazo al chico. El chico da un leve paso atrás tocándose la frente. Los otros tres chicos se ponen alrededor de él.
––Muy bien, niño. ––dice el chico con una sonrisa lasciva mientras el sadismo era palpable en su mirada. ––Tú serás el primero…
Uno de ellos se lamió los labios. El otro se desabrochó los pantalones. Kael se congeló. El mundo se volvió silencioso. La furia se mezcló con el miedo. El aire era irrespirable. Quería gritar. Quería vomitar. Quería morir. Todo se volvió negro a su alrededor. Los cuatro chicos se fueron acercando a él. Atrapándolo en un circulo del infierno.
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Horas más tarde en la cueva…
Kael regresó con los ojos apagados con un morado en uno de ellos, tenia un gran moretón en el cuello, con marcas en las muñecas, su rostro pálido como un papel, caminaba levemente cojeando, la tristeza y el miedo aún se podía ver en su rostro. Pero…llevaba el pan relleno y dos frascos pequeños de jugo.
Layne corrió hacia él, y se detuvo en seco al verlo.
––Hermano… ¿estás bien? ––pregunto ella con miedo y preocupación en la voz.
Kael sonrió. Sonrió como si nada hubiera pasado. Aunque por dentro quería morirse en ese mismo instante. Pero tenia que ocultarlo…por ella…sin importar el costo la protegería con su vida.
––Estoy bien. ––dice Kael acariciendo su cabeza con una tierna sonrisa. ––Solo estoy cansado, come tranquila…yo…yo me acostaré un rato…si oyes algo, me despiertas de inmediato, ¿sí?
––Pero…hermano. ––dice Layne preocupada.
––Tranquila Layne, estoy bien…no te preocupes. ––dice Kael tratando de tranquilizarla. ––A ti nada malo te pasará…no mientras yo este vivo…incluso muerto estaré a tu lado protegiéndote.
Kael le da el pan y el frasco de jugo en las manos. Luego se acuesta en el suelo dándole la espalda a Layne. Ella se sienta cerca de la fogata, pero sin apartar su mirada de la espalda de su hermano mayor. Kael lloraba en silencio con fuerza, se tapo la boca para que ella no lo escuchara. La frustración, la impotencia, la desesperación de crecer para acabar con todo aquel que le hizo daño, todo eso se estaba mezclando dentro de lo más profundo de su alma. Deseaba morir con todas sus fuerzas, pero Layne dependía de él, y no podía dejarla sola a su suerte en ese podrido mundo.
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Habían pasado dos años desde aquel dia infernal. Dos años desde que Kael y Layne vieron cómo el mundo que conocían ardía en ruinas frente a ellos. Ahora, con apenas seis años, Kael no era un simple niño. Era un sobreviviente. Y Layne, con apenas cuatro, era su sombra más leal. A donde quiera que fuera Kael, ella estaba detrás de él. Jamás se apartaba de su lado. Ambos seguían viviendo ocultos en aquella cueva que se habia convertido no solo en su refugio, sino en su casa.
Una tarde, dentro de la cueva, Kael respiraba agitado mientras reunía agua en sus pequeñas manos. Apuntó a una roca y lanzó una ráfaga de agua. Pero el pequeño chorro fue muy débil y se desintegró en el aire antes de impactar en la roca.
––¡Rayos! ––gruñó, golpeando el suelo con el puño lleno de impotencia. ––Aún no puedo controlarlo…Tengo que ser más fuerte…mucho más fuerte…
A su lado, Layne lo observo. Luego intentó imitarlo. Pero un chorrito muy débil brotó entre sus dedos, y se evaporó de inmediato. Layne bajo la cabeza, mirándose las manos, frustrada.
Kael la miró, y su expresión endurecida se suavizó. Se acercó y le acarició la cabeza con ternura, esa ternura quebrada que solo él podía mantener viva entre la oscuridad.
––No te preocupes. ––le dice con una suave sonrisa. ––Te aseguro que un día tú serás la personas más fuerte y respetada del mundo.
––Tu también, hermano. ––dice ella con una sonrisa que iluminó todo el lugar. ––Serás muy fuerte.
Kael le sonrió, luego miró hacia la salida con determinación.
––Quédate aquí. ––le dice él. ––Voy a buscar comida…no te muevas de aquí.
––¡No! ––exclamó Layne de inmediato con resolución en la mirada. ––Iré contigo, hermano.
––Layne, es muy peligroso…no irás conmigo. ––dice Kael con firmeza. ––La última vez esos malditos idiotas casi te atrapan…no te pienso perder…eres lo único que tengo.
––Pero no lograron hacerme nada porque tú estabas ahí. ––dice ella con una leve sonrisa arrogante. ––Además, ahora eres mejor, más rápido y ágil gracias a mis planes…ahora siempre conseguimos más comida sin que nos atrapen esos chicos.
––Pero, ¿Y si algo te pasa? ––protesta Kael con los brazos extendidos.
––Nada malo me pasara mientras tú estés conmigo. ––dice Layne con inocencia divertida. ––Confio en ti…se que siempre me cuidarás…incluso si me llego a caer tú me sostendrás antes de caer al suelo.
Kael sonríe con ternura. Esas palabras de su hermanita lo desarmaron por completo.
––De acuerdo. ––dice Kael mientras suspira resignado. ––Pero ni un solo paso lejos de mí, ¿sí?
Layne asintió con una sonrisa tan luminosa como rara en sus labios.
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En el mercado, el ambiente se sentía denso, cargado, casi fúnebre. El cielo estaba grisáceo, completamente despejado sin ninguna nube. El mercado era un lugar desierto, los puestos estaban destrozados, otros alborotados.
Cuando Layne y Kael llegaron, algo en el ambiente le gritaba peligro. Los puestos estaban vacíos. La gente huía en estampida. Las puertas de las casas alrededor se cerraban con violencia, mientras se escuchaban gritos lejanos.
Kael tensó la mandíbula, sus puños apretados, percibiendo el peligro constante en el ambiente. Algo no cuadraba. Hasta que lo vio. Sus ojos se agradaron como platos con el ceño levemente fruncido, a la vez que en sus labios se formaba una sonrisa sádica.
Los pandilleros que solían golpearlo estaban ahora en el suelo, recibiendo una brutal y mortífera paliza de una pandilla más grande y organizada.
Uno fue lanzado aún muro con tanta fuerza que se puedo ver su cráneo abierto por el impacto, sus cesos se esparcieron por todo el muro, la sangre sapilcando por todo el lugar. Otro fue golpeado por la espalda con un látigo de agua de púas. Otro, fue atado de manos y pies en dos caballos que estaban en direcciones diferentes, golpearon a los caballos, y ellos comenzaron a correr, estirando el cuerpo del chico. Un … ¡CRACK! Ensordecedor se escucho por todo el lugar.
Kael estaba fascinado viendo a sus opresores siendo castigados, según él, por justicia divina. Estos años siendo maltratado de todas las formas posibles por esos idiotas. Tantas noches de angustia, y el miedo a salir. Todo eso estaba llegando a su fin delante de sus ojos. Saboreó la dulce venganza. Aunque sentía una leve punzada de enojo, quería ser él quien le diera su merecido. Pero aún así tenia una gran felicidad.
––Tienen su merecido… ––murmuró con una media sonrisa torcisa. Luego volteó hacia Layne. ––Rápido…tú ve por las frutas de ese puesto cercano…yo iré por los panes…aprovechemos la oportunidad de tomar todo lo que podamos.
Layne asintió sin miedo. Con pura determinación y coraje, se lanzó entre el puesto de fruta derribado como una pequeña sombra veloz.
Kael fue en dirección contraria. Agarrando tantos panes como podía con rápidez. Pero sus ojos se mantenían observando como mataban delante de sus ojos a esos chicos. Se detuvo por un momento disfrutando la escena…era como ver una obra de teatro perfecta. Perfecta justicia divina, sin que él moviera un dedo. Su sonrisa se ensanchó más, deleitándose de placer.
Pero entonces…
Un grito desgarrador lo saco de sus pensamientos…
––¡SÚELTAMEEEEE! … ¡HERMANOOOOOOO! ––gritó Layne desesperada. ––¡AYUDAMEEEEEEEE!
El tiempo se quebró.
Kael giró, su pecho oprimido por un terror imposible de describir.
Layne estaba siendo alzada por un hombre corpulento, de rostro cruel y sonrisa podrida. Ella pataleaba. Gritaba. Golpeaba su espalda con todas sus fuerzas. Kael sintió un gran frio recorrerle la espalda. La rabia y la ira se acumulaban por dentro.
––¡DÉJALA, MALDITO! … ¡SUELTA A MI HERMANA! ––gritó Kael con todas sus fuerzas, mientras le lanzaba piedras, palos, cualquier cosa. Incluso se aferró a sus enormes piernas mordiéndolas con lágrimas de impotencia en los ojos.
––Esta niña ahora es nuestra, mocoso… mejor olvídala. ––dice el hombre con una sonrisa siniestra pateando con fuerza a Kael.
El cuerpo de Kael impactó con fuerza contra el muro. Se escuchó el crujido seco de sus huesos. Y entonces, otro miembro de esa pandilla apareció de la nada dándole con un puño seco en el estomago y otro golpe brutal en la cabeza. Kael cayó de rodillas. La vista se le nubló. Sangre salía de su cabeza.
Mientras el mundo se apagaba en sus ojos…vio cómo se llevaban a Layne.
––¡LAYNEEEE! ––gritó con fuerza mientras extendía una mano tratando inútilmente de alcanzarla.
––¡HERMANOOO! ––gritó ella con fuerza mientras se la llevaban del lugar, y de su vida para siempre…
Y después todo se volvió oscuro…
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Diez años después… Presente…
Valyria, Dominus Lux, Bosque de Arka…
Layne se incorporó en la bañera de golpe. Su respiración era errática y agitada. Sus ojos como brasas encendidas. El agua salpicaba los bordes. Su cuerpo temblaba levemente.
––¡Tsk! Estos malditos recuerdos. ––dice ella mientras se sostiene la cabeza con ambas manos. ––¿Por qué regresan ahora después de tantos años? Los enterré en lo más profundo de mi subconsciente.
Se quedó mirando el agua de la bañera. Su reflejo temblaba.
––Tal vez… ya está muerto. ––susurra para si misma. ––Éramos unos niños…tal vez no pudo sobrevivir a este mundo asqueroso. ––suspira con tristeza con una sonrisa nostálgica. ––Ni siguiera recuerdo su rostro…ni su nombre…ni siguiera recuerdo a mis padres…
Salió de la bañera. Se secó lentamente con su mente envuelta en un torbellino de pensamientos y emociones. Se puso una túnica ligera color lila pastel pálido. Salió del baño. Bajó las escaleras dirigiéndose a la cocina.
La casa olía a sopa caliente. En la cocina, Arka removía el líquido con maestría. Al sentir la presencia de Layne a unos metros detrás de ella, voltea la cabeza observando a su hija. El temple calmado de Layne ahora mismo reflejaba una leve tristeza. Arka lo notó de inmediato, Layne desvió el rostro para evitar la mirada inquisitiva de su madre. Pero ya era tarde…
––¿Ocurre algo, cariño? ––pregunto Arka dejando de mover la sopa.
––No…no pasa nada, mamá ––dice Layne con una sonrisa forzada para no preocuparla.
Arka entrecerró los ojos, sabia que algo andaba mal.
––¿Y la niña? ––pregunto Layne cambiando de tema. ––¿Ya despertó?
––No, aún no ha despertado. ––dice Arka volviendo a la sopa, pero sin dejar de mirarla de reojo. ––Aún sigue dormida en el sofá…tal vez usaste demasiado de la sinfonía en ella.
––No. ––dice Layne mientras se sienta en una de las sillas del comedor. ––Solo lo justo para dejarla dormida por unas horas.
––No me quiero imaginar la cara que tendrá el maestro ahora mismo. ––suspira Arka con un tono pícaro.
––Sino fuera tan blando entrenando a esos cachorros, esto no habría pasado. ––dice Layne con la barbilla sobre sus brazos cruzados en la mesa.
––¿Y si pierde el control? ––pregunta Arka con el cucharón en la mano. ––¿Y si el Lord siente su poder?
Layne la miró con una elegancia y serenidad calculada. Su sonrisa, afilada como cuchilla.
––Ya tengo un plan para eso.
––Lo sé. ––asintió Arka con orgullo. ––La cena está lista.
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Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow.
Después de contar su historia, Kael apretaba los puños con tanta fuerza que sus nudillos temblaban, al recordar las escenas del doloroso pasado. Su mandíbula tensa. Su respiración era un jadei rassgado, como si con cada aliento su alma se deshiciera un poco más. Las lágrimas corrían silenciosas, no por debilidad, sino por la furia contenida que ya no cabía en su pecho, como cicatrices líquidas que llevaban años esperando salir.
––¡Todo esto es mi culpa! ––rugió con furia. ––¡Si tan solo fuera más fuerte…si tan solo no fuera tan inútil! ––golpeó el suelo con violencia. ––Si fuera más fuerte mis padres no hubieran muerto…mi hermana no hubiera sido secuestrada…y Nya…no se la hubieran llevado…soy un inútil…
Sus palabras eran gritos ahogados por el dolor. Lyra se mantuvo a su lado firme como una montaña, tratando de consolar a su amigo.
––Hey…tranquilo, Kael. ––Nada de eso fue culpa tuya…tan solo tenías cuatro años cuando paso lo de tus padres…fuiste muy valiente para hacerte cargo de tu hermana a esa edad.
––Pero, aún asi me la quitaron de las manos. ––susurra Kael, con la voz ronca por el llanto. ––Yo tenía que morir en lugar de mis padres…
––Eras un niño, no podias hacer nada. ––dice Brax con una leve sonrisa tratando de tranquilizarlo. ––Fuiste muy valiente para tu edad.
Kael no respondía. El temblor de su cuerpo decía más que mil palabras. Era un niño atrapado en el cuerpo de un guerrro…con cicatrices que nunca habían sanado.
––No te preocupes, nosotros tres rescataremos a Nya. ––dice Lyra con una suave sonrisa.
––Cierto. ––dice Brax. ––Y no solo eso capitán…encontraremos a tu hermanita, y vengaremos la muerte de tus padres…acabaremos con Dominion y con todo este maldito sistema.
Kael alzó apenas el rostro, y su mirada era la de un océano a punto de romperse. Ginthar observó la escena sin hacer el más leve sonido. Con los labios apretados y los ojos escondiendo una tormenta, se levantó de su asiento.
––Tú no tienes la culpa de nada, Kael. ––dice Ginthar sus ojos escondiendo una cruel verdad detrás de su mirada. ––Fuiste solo un pequeño niño…y ahora eres un hombre que reconoce sus errores…aunque no son culpa tuya…aprender de tu pasado es más importante que cualquier poder…no te ahogues en el…vas a seguir adelante con tus compañeros…yo creo en ustedes, chicos.
Kael bajó la mirada. Ginthar le dio una última mirada antes de girarse hacia el pasillo.
––Por hoy, será mejor descansar. ––dice él mientras su figura se pierde en el pasillo. ––Mañana pensaremos mejor qué hacer…por el momento descansen bien.
Y con pasos pesados, se retiró a su habitación.
Al llegar a su habitación, cerró la puerta detrás de sí…su mundo interior se derrumbó. La madera de la puerta crujió cuando apoyó la espalda contra ella. Sus hombros temblaban. Su respiración era una mezcla de culpa, miedo…y arrepentimiento.
––Lo sabía…esos ojos… –––dice en un susurro recordando la historia de Kael. ––Su rostro tan idéntico a él…sabia que ese niño tenia un aire demasiado familiar…Kael es el hijo de Jazziel…
Se llevó una mano temblorosa a la cara, mientras lágrimas caían sin permiso. Su cuerpo temblaba, mientras la culpa lo calcomia por dentro. Matándolo lenta y dolorosamente. Un suspiro cargado de culpa brotó de su garganta. Los recuerdos lo consumían…
––Soy un maldito monstuo…yo maté a sus padres. ––dice entre sollozos. ––Por mi culpa ese niño ha vivido un verdadero infierno…yo soy el verdugo que daño su vida…su infancia…su inocencia…yo maté a la familia de Kael como maté a la mía…yo soy el verdugo a quien él ve y respeta como maestro…soy un verdadero demonio…
Cerró los ojos con fuerza.
Y por primera vez en años…Ginthar lloró.
No como querrero. No como general. Sino como hombre. Como un asesino…que acaba de mirar por fin el rostro de su víctima…quien era su alumno más querido…
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