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Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 26

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Capítulo 26: Episodio 25. ¡El Inicio De La Aventura!

Valyria, Dominus Lux, Casa de Arka.

El cielo se había vestido ya con su traje de terciopelo más profundo, extendiéndose infinito y sin una sola nube a la vista, un manto salpicado generosamente con incontables chispas de luz fría y lejana. La calma era tan honda que casi se podía oír el silencio; solo el suave y monótono coro de los grillos tejía una melodía de fondo. A cada bocanada, el aire entraba nítido y fresco, llevando consigo un perfume dulce a hierba y a tierra que invitaba a la quietud. Bajo esa cúpula inmensa de estrellas palpables, una paz inquebrantable envolvía todo el lugar, como si el mismo cosmo entero hubiese hecho una pausa solo para acunar en su serena y brillante oscuridad.

Debajo de esa paz inquebrantable, se emergia la acogedora casa de Arka dentro del bosque. Todo en el ambiente gritaba paz y tranquilidad. El suave sonida de las hojas de los árboles menciéndose con delicadeza por la brisa. El suave y reconfortante sonida de la cascada entraba con armonía en el lugar.

Pero por dentro la calma y la paz era absoluta. Arka y Layne estaban sentadas en el con las piernas cruzadas, en el medio de las dos una pequeña mesa cuadrada de caoba se imponía con elegancia, y sobre ella un sofisticado y fino juego de ajedrez relucia como el centro de atención principal de la estancia. Una copa de vino fino acompañaba a Arka, mientras Layne tenia una taza de chocolate caliente a su lado.

Ambas jugaban con suma concentración, liberando una batalla mental y estratégica. Layne tenía las piezas blancas y Arka las negras. Al lado de ellas en el gran sofá, Nya aún seguía dormida, sin saber que estaba en terreno enemigo.

Layne estaba analizando el tablero después de una jugada perfecta de Arka. Movía con gracia entre sus dedos un peón, analizando su próxima jugada, al mismo tiempo que miraba de reojo a su madre, tratando de escudriñar su mente y preveer su próximo movimiento. Arka se mantenía serena, calmada, con una sonrisa entre divertida y orgullosa, mientras veía los intentos de Layne de romper su perfecta defensa.

Pero un suspiro leve rompió el silencio de la estancia. Layne desvió sus ojos hacia el sofá y vio a una pequeña y confusa Nya despierta mirando todo a su alrededor con el ceño fruncido y su rostro llenó de pánico. Nya fijo su mirada al lado de ella donde se liberaba una batalla de mentes estratégicas. Layne y Arka la miraron al mismo tiempo con calma y luego enfocaron su vista hacia al tablero, como si aquella partida fuera lo más importante en ese momento.

Nya intentó incorporarse, pero todo su cuerpo gritó adolorido provocando un leve gemido de dolor fuera de sus labios. Layne la observo de reojo, luego dirigió toda su atención al tablero donde Arka ejecutaba su próximo movimiento. Layne chasqueó la boca, conocía bien ese movimiento de su madre, la estaba llevando a una trampa. Pero Arka era tan impredecible que Layne no sabia que próxima ficha iba mover, quizás el alfil, la reina, el cabello o ese peón que ya la estaba molestando. Nya hizo otro quejido de dolor intando mover sus pies.

––No lo intentes. ––dice Layne serena mientras movía su alfil para proteger a su reina. ––Tu cuerpo aún esta debilitado por mi técnica…trate de no usar mucha en ti… ––Layne se encoge de hombres. ––Pero tal parece que se me fue un poco la mano.

––¿Dónde estoy? ––pregunta Nya con cautela, temerosa por la repuesta.

––No es obvio. ––dice Arka con leve burla, mientras mueve su caballo dando el primer jaque. ––Estas en nuestra casa. ––luego mira a Layne con una sonrisa de lado desafiante. ––Cariño, si sigues con ese afán tuyo de querer proteger a tu reina…tu rey siempre caerá… ¿no te enseñado bien eso?

––No te preocupe, mamá. ––dice Layne con una mirada tan desafiente que podría intimidar a cualquiera menos a Arka que la conocía demasiado bien. ––Esta vez tengo la estrategia perfecta para al fin poder ganarte de una vez por todas.

––Eso ya lo veremos. ––dice Arka aceptando el desafio. ––Ni en cien vidas podrás ganarme.

––Entonces, prepárate mamá…vendré a ti en cada una de ellas hasta ganarte. ––dice Layne provocadora con leve picardía y cariño en la voz.

––Bien, te esperaré en cada una de ellas, mi cielo. ––dice Arka con una sonrisa tierna y los ojos llenos de amor.

Nya queda atónita, completamente incrédula ante la escena que estaba frente a sus ojos. Esas dos mujeres temibles que casi los matan a todos ellos hace unas horas…ahora mismo eran simplemente madre e hija jugando una partida de ajedrez en la comodidad y tranquilidad de su casa. Sin miradas sádicas ni arrogantes, ni con ese aire asesino. No imaginaba que esas dos podían sonreir de esa manera tan cálida y amorosa. Todo era muy extrañó y confuso para ella.

––¿Qué harán conmigo? ––pregunta Nya con temor imaginándose lo peor.

––Tranquila, por el momento no te haremos nada de lo que te puedes estar imaginando. ––dice Layne mirándola de reojo.

––¿Y Kael y los demás? ¿Y el maestro? ––pregunta Nya con urgencia en la voz.

––Supongo que están bien, no lo matamos. ––dice Layne con indiferencia. ––Bueno…aunque pensándolo mejor… se podría decir que físicamente están bien…aunque emocionalmente deben de estar destruidos por ser unos incompetentes…tanto alarde por llegar hacer unos mediocres, nivel medio… y que destruyen unos insignificantes golems de entrenamientos…pero a la hora de la verdad no son más que simples cachorritos, solo ladran, pero no muerden…

––Cariño, no seas tan dura con ellos. ––dice Arka apuntándola con su reina con diversión. ––Esos cachorritos te enfrentaron sin miedo…no todas las pandillas de principiantes y mucho menos las de mayor rango pueden decir lo mismo…tienes que darles un poco de crédito.

––Supongo que tienes razón. ––suspira Layne riendo bajito divertida. ––Aunque esos cachorritos no sirvieron ni para entrenar…los niños de la Academia dan más peela que ellos.

––No hables asi de ellos. ––dice Nya con valentía, aunque el miedo en su voz era palpable. ––El maestro nos entrenó muy duro…como entrenaba cuando él pertenecía a Dominion.

––¿Entrenar como lo hacia en Dominion? ––dice Layne con una ceja arqueda con pura diversión y burla. ––Pequeña no me hagas reir…el estiló de entrenamiento que el maestro tiene con ustedes es un insulto al que él tenia en Dominion, ¿cierto, mamá?

––Muy cierto. ––concede Arka, asientiendo levemente. ––El maestro era un monstruo cuando se trataba de un entrenamiento…el más simple era un verdadero infierno.

––¿Lo ves? ––Layne mira directo a los ojos azules de Nya. –– Ustedes son unos debiluchos…con un entrenamiento más apropiado, quizás…solo quizás me hubieran dado mayor batalla…pero no fue así.

––Entonces, ¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué aún no me han matado? ––pregunta Nya sintiéndose vulnerable ante la presencia abrumadora de esas dos mujeres.

––Querida…que te queda claro algo importante. ––la mirada de Layne se vuelve seria con firmeza en su voz. ––Nosotras tenemos un código sagrado…no matamos ni hacemos daños a los niños…incluso en Dominion respetan nuestro código…asi que por el momento puedes estar tranquila.

––Pero, entonces… ¿Por qué me trajiste a tu casa? ––insiste Nya.

––Porque dentro de ti habita el alma de un Arcaneo. ––explica Layne con calma cruzada de brazos con una elegancia natural. ––No podía permitir que unos simples payasos de circo tuvieran bajo su cuidado a alguien tan importante como tú.

––¿Me vas a utilizar? ––pregunta Nya, tratando de comprender la situación en la que estaba involucrada sin pedirlo.

––Por el momento no. ––dice Layne sosteniéndole la mirada. ––Solo eres mitad arcanea, por lo que dijo el maestro no me sirves para mis planes…pero… ––su mirada se vuelve desafiante con su típica sonrisa arrogante. ––Eso quiero comprobarlo con mis propios ojos.

––¿A qué te refieres? ––Pregunta Nya moviéndose un poco del sofá.

––Simple. ––Layne se encoge de hombros. ––Te entrenaré para ver de lo que eres capaz de hacer…no será como esos entrenamientos suaves del maestro…será un entrenamiento como los de Dominion…se que tienes un mayor potencial que esos tres cachorritos…tu alma arcanea esconde un poder descomunal…y yo lo despertaré en ti.

––¿Y si no quiero? ––pregunta Nya con el ceño fruncido sentada al borde del sofá.

––Entonces puedes irte…no estás esposada, la puerta esta abierta. ––Layne señala con un dedo la puerta principal, y luego provocando a Nya dice ––Puedes regresar a Tarzia al lado de esos idiotas siendo un estorbo…como lo fuiste hoy.

––¿Soy un estorbo? ––Nya baja la cabeza con tristeza.

––Si, lo fuiste. ––Layne sonríe victoriosa, habia dado justo en el clavo. ––Ellos perdieron tratando de protegerte. ––Layne pone el codo sobre la mesa apoyando su cabeza en la mano, con una sonrisa traviesa. ––Pero si te quedas y dejas que yo te entrené te convertiré en alguien muy fuerte, y luego podrás estar al lado de ellos…pero en vez de ser la protegida…tú serás quien los proteja a ellos…incluso al maestro.

El juego de ajedrez pasa a un segundo plano. Layne se levanta y se acerca más a Nya. Al quedar frente a ella se pone de cuclillas y la mira directo a los ojos. Los ojos afilados y divertidos de Layne, miraban con atención a los ojos tiernos y temerosos de Nya.

––¿Qué dices, Nya? ––pregunta Layne con una leve sonrisa tratando de que la niña confie un poco en ella. ––¿Quieres ser alguien fuerte que pueda cuidar a los demás? O ¿Prefieres seguir siendo una carga para los que amas?

Nya la miró con desconfianza, luego sus ojos se posaron en Arka que se mantenía en su misma posición moviendo con gracia su copa de vino, su mirada era serena y su sonrisa cálida, esa escena le recordaba mucho la primera vez que vio a Layne y le hizo esa misma propuesta.

Nya bajo la mirada mientras jugaba con sus dedos de manera nerviosa. Layne se mantenía firme esperando una respuesta. Arka al ver el temor en la niña se levanta con elegancia. Se acerca a Layne y pone una mano sobre su hombro con suavidad.

––Cariño, será mejor dejarla descansar por el momento. ––dice Arka con ternura. ––Este dia ha sido muy largo para Nya. ––luego mira a Nya, con una sonrisa cálida y con autoridad maternal, dice. ––Te dejé la cena en el comedor…luego te darás un baño, y te irás a dormir…tu habitación es la que tiene la puerta abierta, ya la arreglé para ti…estarás al lado de la habitación de Layne.

Nya asiente levemente. Layne se levanta y vuelve a sentarse al frente de la mesa para continuar con la partida de ajedrez. Arka la sigue, y se sienta mientras se sirve más vino en su copa. Ambas vuelven a concentrarse en la partida ante la atenta mirada de Nya, que solo puede observar a esos dos mujeres tan temibles para muchos.

Nya sin hacer mucho ruido se levantó del sofá dirigiéndose al comedor que estaba en la cocina abierta. Layne la miró de reojo siguiendo sus pasos, vigilando que la niña ya no tuviera los efectos de la sinfonía carmesí. Por su parte, Arka miró a Nya por encima del hombro con una leve sonrisa risueña.

Nya se sentó a la mesa frente al plato, inmóvil. La cena, aún tibia, despedía un aroma reconfortante…pero ella no la tocaba. Sus ojos, azules y alertas, se movían entre el tenedor y las figuras que tenía al frente: Layne y Arka, inmersas en su ajedrez como si el mundo no les importara en lo absoluto.

La partida proseguía con una calma antinatural. Las piezas chocaban con delicadeza, los movimientos eran silenciosos…casi letales…un mini campo de batalla. Nya no podía apartar la vista. Esa armonía entre ambas…era casi perturbadora.

De pronto, los ojos de Layne se cruzaron con los de ella. Intensos, firmes…pero ya no había en ellos ni un rastro de amenza latente. Solo una mirada sincera. Profunda. Un reflejo de todo lo que aún no se había dicho.

––Puedes comer tranquila. ––dice Layne con voz serena mientras mueve una torre para defender a su cabello que estaba siendo atacado por el alfil de Arka. ––No tengas miedo, la comida no esta envenenada ni nada por el estilo…tampoco te mataremos mientras comes si eso es lo que piensas. ––Layne levanta su mirada. ––Si hubiéramos querido matarte, lo habríamos hecho en Hollow, no aquí en nuestra casa.

Nya baja la cabeza mirando el plato de sopa con recelo, su estomago estaba cerrado, no tenía apetito. Layne entendió la expresión de la niña.

––Aunque es comprensible que no tengas hambre. ––dice Layne sin apartar su mirada del tablero. ––Te sentaste en la mesa porque tienes miedo a que te lastimen sino haces lo que se te pide, ¿o me equivocó? ––hizo una breve pausa. ––Solo lo hacen quienes han vivido un verdadero infierno en carne propia, tú has vivido uno, ¿cierto?

––Tú no sabes nada. ––espetó Nya con los labios apretados, el temblor en sus dedos delataba la furia contenida. ––Vives aquí en la región más segura de toda Elandar, bajo el amor y protección de tu madre…además eres fuerte y nadie se atrevería a meterse contigo…tú no sabes lo que es vivir allá fuera y que te quiten delante de tus ojos lo que es más apreciado para ti.

Layne la miró por un segundo en silencio, comprendiendo el temor que invade el menudo cuerpo de la niña que estaba frente a ella.

––Te equivocas, Nya. ––dice Layne mientras sostiene en el aire un alfil. ––Sé más de lo que te puedes imaginar…yo también viví mi propio infierno a los cuatro años…o quizás fue a los dos…no recuerdo bien…honestamente esa es la parte de mi vida que intentó enterrar en lo más profundo de mi ser…pero, aún si sé lo que se siente…y por eso no te juzgo…si no quieres comer, entonces no lo hagas…si solo quieres dormir…sube las escaleras, como dijo mi mamá la habitación con la puerta abierta es para ti…nadie va a tocarte ni a lastimarte…no mientras nosotras estemos aquí…puedes descansar tranquila.

Nya se quedó paralizada, con los ojos abiertos como platos. La voz de Layne no tenía ningún rastro de arrogancia. No había burla. Era…cálida…tranquila…humana. Tan sincera y gentil. Nya se ruborizo levemente, ante la sonrisa suave de Layne. No era el monstruo que tanto decía Kael y los demás, era una simple chica con un pasado oculto que la hacia ser como es.

Sin decir nada, se bajó de la silla y empezó a subir las escaleras hacía la habitación. Pero sus ojos no se apartaban de la escena que dejaba atrás. Layne reía, relajada sin mascara, mientras intentaba bloquear el caballo de Arka que, por su parte, sonreía con ternura, inclinándose hacia su hija con esa calma solo reservada para quienes han amado profundamente.

––Jaque, cariño. ––dice Arka, moviendo su caballo.

Layne observó detenidamente el tablero, analizando, creando una estrategia rápida para buscar una salida…pero no la encontró.

––Estuve tan cerca…demasiado cerca esta vez. ––murmura Layne aceptando su derrota.

––Cierto. ––dice Arka mientras se acerca a ella y le da un suave beso en la cabeza. ––Pero aún te falta mucho para lograr vencerme…debes refinar tus estrategias…tu combinación del alfil con la reina aún esta muy verde, es demasiado obvia…hazla impredecible, como tú.

Layne suspiró con un deje de frustración analizando en su mente cada movimiento, mirando con atención el tablero, mientras Arka comenzaba a recoger la mesa del comedor. Nya, desde las escaleras, quedó congelada. No podía comprederlo. Esa no era la chica que los había derrotado sin piedad. Ahora mismo esas dos solo eran una hija vencida en ajedrez y una madre orgullosa.

Nya no entendía nada. “¿Quiénes realmente son esas dos?” decía en sus pensamientos, mientras subia por las escaleras aún con la incredulidad invadiéndola por dentro.

Llegó al segundo piso, el cual estaba bañado por una tenue luz anarajanda. En las paredes, se podían apreciar varias fotos colgadas en marcos sencillos: Layne y Arka, abrazadas, riendo, posando con peluches gigantes, premios, trofeos, atardeceres, ferias, playas…felicidad en su máxima expresión. Layne tenía distintas edades en cada una de ellas, peinados distintos, pero sonrisas similares, como si solo la presencia de Arka la hiciera sonreir con tanta felicidad.

Nya vio dos habitaciones cerradas. Luego vio una abierta. Dentro, una cama tendida con esmero la esperaba. Pero vio otra puerta entreabierta al fondo del pasillo, que llamó por completo su atención. Fue caminando con cautela por el amplio pasillo hasta llegar a esa habitación que se habia robado su atención y curiosidad.

Entró con cuidado. Y se detuvo en seco.

La habitación, estaba bañada por una luz tenue que suavizaba cada contorno, era una explosión de rosa pastel desde el techo hasta el suelo, un tono que hacía sentir el aire dulce y liviano. En este universo de felpa, no había espacio para lo mundano: ni camas, ni escritorios, solo peluches por doquier. Estantes escalonados cubrían las paredes como gradas de un anfiteatro, repletos de una asamblea silenciosa de criaturas: osos de peluche gigantes y pequeños que ocupaban los rincones como guardianes de algodón, una cascada de conejos de orejas caídas, leones sonrientes y criaturas fantásticas con brillante lentejuelas. La suave esponjosa multitud se desbordaba, cubriendo cada centímetro libre del piso en una alfombra mullida, creando un santuario de paz y algodón, prometiendo una tranquilidad absoluta, un capullo de suavidad fuera de limites.

––¿Qué …es todo esto? ––dice Nya con genuino asombro mientras sus mejillas se ruborizaban ante la antenta escena de algodón frente a sus ojos.

––Son mis premios. ––dice Layne, de pie tras ella, con los brazos cruzados y postura relajada. Provocando un pequeño sobresalto en Nya. Layne se acerca un poco más, y dice––Gané a cada uno de ellos en las ferias a las que voy con mi mamá…desde los cuatro años hasta ahora…aquí hay diez años de competencia.

––¿Los ganaste tú sola? ––pregunta Nya sorprendida.

––La mayoría. ––dice Layne calmada con una sonrisa tierna. ––Los primeros los ganó mi mamá para mí…esos están en mi habitación, son mis favoritos…y los que yo he ganado para ella están en su habitación…aquí están los que hemos ganado juntas…algunos por simple caprichos, retos, apuestas tontas…pera cada uno tiene un gran valor para mí.

Nya volvió a mirar los peluches, hasta que uno de ellos se robo por completo toda su atención: un perro de felpa de orejas caídas, pequeño y suave. No podía dejar de mirarlo con detalle.

Layne lo notó de inmediato. Sin decir nada, se acercó, lo tomó entre sus brazos…y se lo tendió. Nya la miró con asombro sin decir nada.

––Tómalo. ––dice Layne sin rodeos. ––Estás cansada…puedes tenerlo está noche.

Nya sin objeción lo sostuvo entre sus brazos con delicadeza casi reverente.

––Gracias… ––murmuró, como si temiera romper la escena.

Layne no dija nada más. Le sonrió. Se giró sobre sus talones y se dirigió a su propia habitación. Cerrando la puerta con suavidad tras ella. Nya se quedó allí un momento. Mirando el peluche y contemplando el hermoso paraíso de algodón que estaba frente a sus ojos. Luego, caminó despacio hacia la habitación preparada para ella. Con el corazón palpitando no de miedo. Sino de algo más extraño. Duda. Confusión. Y quizás…un atisbo de cálidez de hogar…algo que hace mucho no sentía después de la muerte de sus padres.

Al llegar a la habitación lo mira todo con detenimiento. Era sencilla. Las paredes blancas, las sabanas de la cama eran de un color azul celeste, habia un escritorio y varios estantes vacios. Nya se acerca a la enorme cama, sentándose en el borde. Da varios brinquitos sintiendo la suavidad del colchón. Muy diferente a su futón en la casa de Ginthar.

Se queda pensativa mirando el peluche en sus manos. Tratando de procesar la situación en la que estaba metida. Da un largo suspiro de tristeza. De pronto la puerta se abre con suavidad. Nya se sobresalta poniendo todos sus sentidos en máxima alerta. Pero luego se relaja un poco al ver a Arka entrar a la habitación, ya vestida con una bata de dormir de seda fina. Se acerca a Nya con una suave sonrisa.

––¿Aún sigues despierta? ––dice Arka con suavidad mientras se sienta al lado de ella. ––No tengas miedo, nadie te hará daño bajo nuestra custodia…el maestro me mataría si algo malo te pasara.

Nya aprieta el peluche con fuerza. Arka la mira con ternura.

––Así que Layne te prestó ese. ––dice Arka señalando el peluche. ––Me trae muy buenos recuerdos…fue hace un año en la feria de las aguas de la aldea Kryxtal…Layne y Thanus tuvieron una absurda competencia de tiros elementales…y pues ganó mi Layne. ––dice Arka divertida. ––Molestó al pobre de Thanus todo el dia, incluso esa semana.

Nya ve con leve asombro, a Arka reírse bajito. Era muy diferente a la mujer que los fue atacar esa misma tarde. Aún no entendía nada. Tanto Arka como Layne eran muy diferentes. Más humanas y sencibles. No eran los monstruos sin sentimientos que tanto habia escuchado hablar de los demás. Eran más tiernas…Nya se sentía abrumada con toda la situación.

––¿Conoces las historias de cada uno de los peluches? ––susurra Nya aún con leve recelo en la voz.

––Si. ––afirma Arka con delicadeza y un deje de diversión. ––Te las puedo contar cada una de ellas…tú solo selecionas el peluche y te diré todo…la fecha, el lugar, la competencia, cuál de las dos lo ganó…son momentos que atesoro mucho…disfruto cada momento que vivo al lado de Layne.

––¿La quieres mucho? ––pregunta Nya con un leve susurro sin mirar del todo a Arka.

––La amo. ––dice Arka con convicción en la voz, luego su voz se vuelve más amorosa y cálida ––Es mi hija…mi razón de existir…Layne es todo lo que tengo…es todo mi mundo…y haría cualquier cosa por ella…cualquier cosa sin importar el precio.

Nya tragó saliva, la seguridad de Arka al hablar no dejaba ningún espacio para la duda.

––Ustedes…ustedes dos son tan diferentes a las personas que conocí esta tarde. ––dice Nya con sinceridad en la voz a la vez que baja la mirada. ––Frente a los demás son personas frías, sádicas, arrogantes hasta diría sin corazón. ––Nya la mira directo a los ojos. ––Pero…aquí en su casa son más cálidas, sensibles…más humanas y llenas de amor…es difícil poder procesar todo esto. ––Nya baja de nuevo la mirada mientras un leve temblor en la voz la traiciona. ––Pero…aún no entiendo que harán conmigo.

Arka siente una leve cálidez hacia la niña que tenía a su lado. Por pura inercia le acaricia la cabeza a Nya con delicadeza, algo poco inusual en ella con otras personas, ya que solo tenia ese gesto con Layne. Pero Nya le recordaba tanto a ella cuando apenas tenía cuatro años y no confiaba en nadie.

––Tranquila. ––la sonrisa de Arka era tan cálida como los primeros rayos del sol en una tormenta helada. ––No tienes nada de que preocuparte…Layne no es mala persona…solo es así, porque este mundo nos obliga a serlo…para no morir…es supervivencia ante todo…solo en el refugio acogedor de nuestra casa nos permitimos un respiro del exterior…mi hija es difícil de decifrar para el mundo…pero, para mí… ––la voz de Arka se vuelve más suave y maternal. ––Es el libro más hermoso y perfecto que he leído…aunque aún no lo comprendas del todo…Layne no actuá por impulso…todo lo hace por un propósito.

Arka se levanta de la cama, hace un gesto con la mano, indicándole a Nya que se acueste. Ella obedece y se acomoda mejor en la cama, mientras Arka le acomoda las sábanas con manos firmes pero suaves, luego pone el peluche al lado de ella.

––¿Tú si sabes lo que ella piensa hacer conmigo? ––pregunta Nya mientras sostiene el borde de la sábana acurrucándose más en la suavidad de la tela de algodón.

––Como te dije, Layne es un libro abierto para mí. ––dice Arka acariciando su frente. ––Sé todo antes de que ella lo ejecuté…sé lo que piensa antes de que lo diga…sé lo que hará…antes que lo haga. ––le guiña el ojo con picardía.

Arka caminó hacia la puerta, pero antes de salir, se detiene en el marco, gira apenas el rostro en dirección a una acostada Nya.

––Buenas noches, Nya. ––dice Arka con aire juguetón provocando que el ambiente se suavizará. ––Descansa tranquila, nadie podrá a venir hacerte daño…después de todo estas en la casa más segura de toda Valyria…aunque me atrevería a decir de toda Elandar…ahora mismo estas bajo la protección de la Segunda General de Dominion y de la mano derecha del Lord.

Guiña el ojo con picardía, y cerró la puerta detrás de sí con un suave clic.

Nya se quedó confundida, aquella mujer era el ser más dulce y amable que jamás habia visto. Pero también era el ser más cruel y despiadado si alguien se atreviera a lastimar a su hija. Nya lo comprendió en ese momento. Mientras sus ojos iban cediendo al cansancio. Pero entonces…escuchó la voz cálida y amorosa de Arka a través de la pared contigua.

––Cariño, ya es hora de dormir…puedes dejar ese libro para mañana. ––decía Arka con ternura y picardía en la voz.

––¡Pero mamá! ¡Al fin encontré la estrategia perfecta para vencerte! ––protestó Layne con voz de niña regañada.

El eco de una risa tierna. Una risa de madre. Una risa de hogar…inundo todo el lugar llenándolo de una gran paz y cálidez.

––Esto es muy extraño. ––murmura Nya con los ojos cerrándose por el sueño. ––Kael y los demás no me van a creer cuando les cuente todo esto.

Y entonces, el sueño la venció…no por cansancio físico…sino por algo más fuerte: una pequeña sensación de seguridad y confort, de sentirse en un verdadero hogar…por primera vez en mucho tiempo.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow…

La noche caía como una pesada manta de plomo, y cada segundo que pasaba se sentía como una punzada sorda bajo el pecho. No era la oscuridad lo que asfixiaba, sino la rabia contenida, ese rencor helado que se había anidado en el estómago como un peso muerto, transformando el aire en algo denso e irrespirable. La impotencia ardía en la garganta, un nudo duro y caliente que se negaba a aflojarse, impidiendo el simple y liberador acto del llanto. Los ojos de Kael, estaban secos y abiertos, miraban al vacío, pero solo podía ver la repetición dolorosa de lo que no se podía cambiar, y el silencio se llenaba con el zumbido interno de las palabras que nunca logró decir en su momento, dejando un sabor amargo a derrota y frustración que quemaba sin llama.

Kael no podía dormir, la impotencia lo estaba destruyendo por dentro. Los eventos vividos de ese día: su lucha con Layne, y la manera tan descabellada en la que ella se la llevó. Los recuerdos dolorosos de la muerte de sus padres y el secuestro de su hermana menor. Todo eso lo mataba por dentro, empujándolo a entrenar sin descanso alguno, como si su vida dependiera de cada movimiento y técnica.

Había estado perfeccionando su control y dominio sobre el agua, lanzando oleadas que rompían la densa niebla de la montaña, moldeando chorros que giraban en espiral a su alrededor. Pero no era un simple entrenamiento. Era catarsis. Era furia. Era puro dolor contenido.

Todo eso lo llevaba dentro, como un peso hundido en el pecho, y lo canalizaba con violencia en su energía elemental. El sudor y la niebla lo cubrían por completo, y su respiración era entrecortada, casi errática…pero sus ojos ardían con una intensidad inquebrantable.

Ginthar lo observaba a distancia, atento, en completo silencio. No decía nada…porque sabía que esas heridas no se curaban con palabras…y menos esas heridas que él mismo había abierto…apretó con rabia consigo mismo los puños…sus ojos tan serenos, ahora estaban rojos de tanto llorar en silencio en su habitación.

Kael, agotado, finalmente cayó de espaldas sobre la tierra húmeda, mirando el cielo estrellado de esa noche. Jadeaba, el pecho subía y bajaba como un tambor de guerra roto. Ginthar se acercó con cautela, y le ofreció una botella de agua. Kael la tomó sin muchas ganas, bebió apenas un sorbo, y bajó la cabeza. Aún podía sentir el peso de la culpa colgando de su cuello como una soga.

––Estás mejorando muy bien, Kael. ––dice Ginthar tratando de sonar sereno, aunque el temblor en la voz lo delataba.

––Pero aún no es suficiente, maestro. ––apenas murmura Kael con gran pesar en el semblante. ––Yo…yo lo…

––No tienes por qué disculparte. ––Ginthar levantó una mano y lo interrumpió con suavidad. ––Estoy seguro de que Nya está bien…Layne no están despiadada como lo aparenta, y Arka…es una madre. No permitirá que una niña pequeña sufra por su causa.

Kael bajó aún más la cabeza, esas palabras en vez de calmarlo, lo hicieron sentir más culpable todavía. Ginthar lo observa con un nudo en la garganta insoportable. Tenía una preocupación que lo invadía por dentro.

––Por cierto, dijiste que tu padre era comandante de Dominion, ¿no es así? ––preguntó Ginthar, sin rodeos.

––Sí. ––susurro Kael, aún con los recuerdos invadiendo su mente. ––Era el primer comandante del Ejército Negro.

Y entonces…Ginthar aprieta con fuerza los puños y los dientes, temiendo la respuesta a su próxima pregunta…

––¿Te acuerdas del rostro de su ejecutor?

Kael miró el cielo durante unos segundos que parecían eternos.

––No. ––dice Kael con voz baja. –––No me acuerdo mucho…solo puedo recordar con claridad el momento en que cortan la cabeza de mi madre y la manera en que atravesaron a mi padre con una espada. ––Kael se sienta con las piernas cruzadas mirando sus manos, mientras lágrimas amenazaban con salir. ––No puedo recordar los rostros de mis padres…ni siguiera el de mi hermana…solo sus voces…sus gritos desesperados…y la impotencia que sentí en esos momentos.

Ginthar cerró los ojos por un segundo, sintiendo toda la culpa cayendo encima de él como un balde de agua helada. Esos recuerdos lo destruían por dentro al enterarse a quien realmente había dañado por completo.

––Por cierto, maestro… ––dice Kael, sin saber lo que removería. ––Quizás usted lo conoció…supongo que debe de ser normal que los altos mandos se conozcan, ¿no?

––Sí…es normal que se conozcan. ––respondió Ginthar, casi con un nudo en la garganta.

––¿Pude decirme la verdadera razón de por qué acusaron a mi padre por traición? ––pregunta Kael buscando su mirada. ––¿Se acuerda de ello?

Ginthar le sostuvo la mirada por un breve segundo, y la apartó de inmediato, la culpa de sus actos le impedía mirar al chico cuya familia él mismo destruyó. Respiro hondo contando mentalmente hasta diez para tratar de calmarse. Su rostro se endureció levemente. No podía mentirle. Le diría la verdad hasta cierto punto de la historia.

––Muchacho…los comandantes del Ejército Negro iban y venían en todo momento…no era un puesto en que se durará mucho, ya sea porque ascendían o…morían. ––dice Ginthar tratando de controlar el nudo en su garganta. ––Pero si tu padre es el mismo que recuerdo por tu historia…Jazziel Lynspton…fue acusado de vender información sobre los ataques que haríamos a pandillas enemigas…por su culpa, murieron centenaras de los nuestros…y el Lord no perdona la traición…en Dominion…como ya les he explicado la traición se paga con sangre. ––Ginthar baja la mirada con pesar. ––Y tu familia…fue la sangre que reclamaron.

Kael apretó los dientes con fuerza, casi rompiéndose. Su respiración se volvió más pesada. Sus puños temblaban de la ira.

––¡Mi padre jamás haría algo así! ––gritó con furia levantándose de golpe. ––En mi casa no había dinero suficiente…vivíamos con lo justo.

––Se descubrió que fue…por una rara enfermedad que tenía tu madre, Kael. ––dice Ginthar con tristeza. ––Una enfermedad mortal…y muy costosa…los medicamentos solo se consiguen en Kiria.

Kael palidecio, cayó al suelo de rodillas. Con la mirada perdida. Su cuerpo tembló. Analizando sus palabras, mientras su subconsciente traía imágenes fugaces de su madre.

––Mi madre…siempre tosía sangre… ––Kael lo miró, incrédulo, sorprendido, pero todo estaba encajando. ––Luego…dejó de hacerlo…Papá traía unos frascos extraños de diferentes formas y colores…pensaba que eran dulces…pero papá siempre los escondía…entonces, ¿fue por eso que lo mataron?

––Tu padre también estaba provocando un complot entre los soldados. ––prosigue Ginthar. ––Estaba poniendo en duda entre ellos la lealtad a Dominion…creando una guerra entre bandos…todo eso se descubrió…lo que provocó más la ira del Lord. ––Ginthar lo mira. ––Tu padre quería acabar con el sistema desde dentro, Kael…estaba cansando de todo esto.

Apretó los puños. Se levantó. Su sombra se alargaba, temblaba con su energía. Sus ojos brillaban con un fuego nuevo y una gran resolución.

––Bien…si por estar en contra del sistema y querer salvar a mi madre, a mi padre lo culparon de traición…entonces yo…acabaré de una vez por todas con todo este maldito sistema que solo provoca que mueran incocentes y destruye familias. ––la voz de Kael es firme como una montaña, no había duda ni temor, solo una gran determinación inquebrantable. ––Mañana temprano iremos a buscar nuestras armas y partiremos hacia Edria…llevaremos la flor para el padre de Lyra y luego iremos por Nya hasta Valyria…y haré pagar por cada palabra a esa mocosa arrogante de Layne.

Ginthar lo observó en silencio. Sabía lo que vendría.

––Son muchos días de camino, Kael. ––explica Ginthar. ––Layne llegó tan rápido gracias al Caimun, es un vehículo de alta tecnología de Kiria…es veloz…silencioso…puede atravesar zonas enteras sin ser detectado…pero ustedes…a pie…les tomará días o incluso semanas…región tras región…aldea tras aldea, incluso tendrán que atravesar pueblos y bosques…y eso sin mencionar que no se metan en problemas.

Kael sonrió. Una sonrisa desafiante. Furiosa. Tronó los dedos. Y una ráfaga potente de agua brotó de sus palmas, rompiendo una enorme roca en dos con violencia.

––Maestro… ––dice con arrogancia. ––Yo no busco los problemas…ellos vienen a mí…yo solo los enfrentó con un puño en la cara…voy a regresar con Nya. ––miró hacía el horizonte. ––Lo prometo…y esa mocosa arrogante va a desear no haberse metido con nosotros.

Ginthar lo observó con un dejo de temor y respeto. Y en silencio, pensó:

“Muchacho…si Layne es quien creo que es…solo espero que la verdad no salga demasiado tarde…y que luego no te arrepientas toda tu vida por no haberte dado cuenta a tiempo…”

Kael, sin embargo, estaba ajeno al mar de pensamientos de su maestro. Su decisión estaba tomada…no habría marcha atrás.

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Valyria, Dominus Lux, Bosque de Arka.

La mañana inicio como tantas veces. El sol se filtraba a través de las copas de los árboles, tiñendo de dorado el claro del bosque donde Layne y Arka vivían, su santuario oculto del mundo exterior. El aire era fresco, limpio, cargado de la escencia de la tierra húmeda y la vida silvestre. Una pequeña brisa agitaba las hojas de los árboles con suavidad.

Los primeros rayos del sol atravesaron las ventanas de la habitación donde estaba dormida Nya, iluminando con cálidez la estancia. Mientras la luz del sol iba entrando con suavidad. Nya acurrucada, se movió lentamente entre las sábanas, como si no deseará despertarse aún. Estaba muy agusto entre la comodida y suavidad del colchón, y el aroma refrescante y limpio del lugar. Nya fue abriendo los ojos con pesadez, a la vez que se estiraba perezosamente. De pronto, después de varios parpadeos consecutivos, abrió los ojos con genuino asombro al enfocarse mejor en el lugar donde estaba.

––Con que no fue un sueño después de todo. ––susurra bajito poniendo una mano en su cabeza tratando de asimilar bien la situación.

Observo todo a su alrededor con mayor atención. Luego dirigió su mirada al peluche que habia dormido con ella toda la noche como un pequeño y suave guardián del sueño. Nya lo sostiene en brazos abrazandolo con fuerza y cariño. Después lo deposita de nuevo sobre la almohada dándole una pequeña caricia en la cabeza. Se baja de la cama con lentitud dirigiendo sus pasos hacia la puerta de la habitación.

Bajó por las escaleras, aún estando descalza y en pijama encaminándose hasta llegar a la cocina, donde encontró que Layne y Arka ya estaban sentandas en el pequeño comedor de la cocina desayunando con tranquilidad. Sobre la mesa, había un banquete modesto pero muy variado: frutas de colores estraños, panqueques humeantes, panes tostados, tres tipos de mermeladas que brillaban como gemas, y jugo de naranja servidio en copas de cristal. A Nya se le aguo un poco la boca al ver tal deliciosa escena frente a sus ojos. Arka al sentir la presencia de la niña levantó la mirada levemente con una cálida sonrisa. Un pequeño rubor se poso sobre las mejillas de la niña que desvió la mirada un poco avergonzada. Layne la observó de reojo mientras comía un trozo de mango con calma.

––Esta vez si vas a comer, jovencita. ––le reprocha Arka con dulzura maternal. ––El maestro me matará si se entera que estas pasando hambre…toma asiento…te serviré el desayuno.

Nya solo asiente con timidez sentándose al lado de Layne. Nya la ve de reojo notando que Layne vestia un short deportivo gris con una camiseta azul oscura deportiva sin manga. La postura de Layne era refinada muy elegante, su manera de sostener los cubiertos y la forma en que comía era el más puro estilo de etiqueta y protocolo.

Arka colocó el plato frente a Nya. Ella al mirarlo, se asombro ante esos manjares, sus ojos se abrieron con fascinación. Arka y Layne la miraron curisosas.

––¿Nunca has comido algo así? ––preguntó Arka con genuino interés.

––No. ––dice Nya con la mirada abajo con vergüenza. ––El maestro solo sabe hacer sopa…eso es lo único que comíamos.

Arka asiente entendiendo a la niña, pero Layne la mira intrigada. Nya levanta la cabeza, suspira con los ojos cerrados, aprieta sus pequeños puños, tratando de darse fuerza y animos. Luego con resolución en los ojos, mira directamente hacia Layne.

––¿Realmente pudes hacerme fuerte al igual que tú? ––pregunta Nya con un leve temblor en la voz, pero sin apartar su vista de la chica que la miraba con cierto interés e intriga.

––Sí, puedo hacerlo. ––afirma Layne con calma. ––Incluso puedes ser más fuerte que yo…pero todo dependerá de ti.

––¿Más fuerte que tú? ––pregunta Nya con genuino asombro tratando de asimilar aquellas palabras. ––¿Acasó eso es posible?

––Es posible…no te olvides que dentro de ti habita el alma de un Arcaneo…eso te convierte en un semidios. ––Layne habla con pausa para que la niña entienda bien su verdadera escencia. ––Creó que tú puedes tener el núcleo elemental completo.

––¿El núcleo elemental completo? ¿Qué es eso? ––pregunta Nya más interesada en la conversación.

––Por el momento no entraremos en detalle. ––Layne niega lentamente sin perder el control de la conversación. ––Por ahora quiero saber algo que me ha tenido muy intrigada desde que te conocí… ––Layne se acerca un poco más a ella. ––Tu elemento principal es la tierra, ¿cierto?

Nya asiente lentamente. Arka y Layne se miran a la vez cómplices, si con solo ese leve asentimiento todas sus preguntas fueran aclaradas.

––¿Pudes usar otro elemento aparte de la tierra? ––pregunta Arka más curiosa.

––No…solo la tierra. ––dice Nya con calma. ––El maestro no me dejaba usar otro elemento. ––bajo la mirada con leve tristeza. ––Tenía miedo por si él salía.

––¿Él? ¿Te refieres al Arcaneo? ––la voz de Layne suena serena, pero en su mente estaba ideando múltiples escenarios posibles ante la situación.

––Si…el maestro tiene miedo de que si uso todo mi poder él pueda salir. ––afirma Nya levantando la cabeza. ––Incluso nunca me deja entrenar como los otros…tiene miedo de que me haga daño.

––Te comprendo, Nya. ––dice Layne cruzada de brazos con los ojos cerrados analizando todo. ––Mi mamá también era asi conmigo…no me dejaba entrenar como los demás…tenía miedo de que me lastimará o algo por el estilo. ––Layne la mira con atención en sus ojos no habia arrogancia solo calma. ––Nunca tomo enserio mi entrenamiento…solo aquella vez en que enfrente a sus golems con apenas cuatro años…solo asi me tomo más enserio.

––¿Enserio enfrentaste tú sola a esa edad a los golems? –-pregunta Nya con genuino asombro, sus ojos miraban a Layne con cierta admiración.

––Si, es cierto. ––afirma Arka mirando a Nya. ––Yo estaba entrenando con alguien más aquella vez, Layne estaba tranquila jugando con sus juguetes de entrenamiento elemental…solo me fui por un breve momento a la cocina…deje desactivados los golems…y cuando regreso…ella ya habia acabado con ellos.

Arka mira a Layne con orgullo y diversión. Layne rie bajito recordando la escena. Mientras Nya las observa a las dos, tan unidas y parecidas…aún no se podía creer que esas dos descabelladas fueran tan cálidas y genuinas.

­­––¿Usaste tus elementos? ¿Acaso ya sabías usarlos a esa edad? ––pregunta Nya mucho más interesada.

––No sabía utilizar mis elementos…ni siguiera podía controlar bien el agua ––dice Layne tratando de recomponerse, aunque mantenía un tono juguetón. ––Solo tuve que analizar sus patrones de ataque…cuando me acerque a ellos comenzaron atacarme…yo me movia entre ellos…provocando que entre ellos mismo se atacaran y destruyeran mientras yo los trepaba y brincaba.

––En ese momento supe lo inteligente que era mi hija. ––dice Arka con gran orgullo maternal.

––Entonces, lo que dijo Brax es cierto. –dice Nya con el ceño levemente fruncido, con un dedo en el mentón analizando las palabras de Layne. ––Tú estabas analizando sus movimientos antes de atacarlos, ¿cierto?

––Sí, pero no. ––dice Layne con los brazos cruzados serena. ––Los movimientos de esos cachorritos eran muy predecibles…es normal cuando estas entrenando técnicas nuevas y las quieres poner en práctica…te vuelves muy predecibles en tus ataques…es por eso que no era necesario que yo los analizara…ya estoy acostumbrada a pelear con elementales de nivel básico…sus movimientos siempre son los mismos.

––Ellos ya no son nivel básico. ––dice Nya orgullosa inflando el pecho. ––Son nivel medio…el maestro lo dijo.

––Puede ser que tengas razón. ––Layne la mira burlona. ––Pero, aún les falta mucho para logar ser nivel medio por completo…se podría decir, que ahora mismo están en la primera fase para llegar a ese nivel…sus técnicas son muy débiles al igual que su energía elemental…pero si siguen entrenando asi les tomará más tiempo alcanzar por completo el nivel medio.

––Entonces, ¿Cómo me entrenarás? ––pregunta Nya con emoción en la voz lista para ser entrenada por aquella chica.

––Por hoy solo quiero ver de lo que eres capaz de hacer. ––dice Layne con calma, aunque una sonrisa divertida se asomaba en su rostro. ––Pero no será un entrenamiento con simples golems…esta vez yo seré tu golem.

Nya traga saliva con leve nervio, se iba a enfrentar a aquella temible chica que ni siguiera el mismo Kael o Ginthar pudieron con ella. Arka observa el terror en la niña y sonrisa con ternura.

––Tranquila. ––dice Arka con suavidad. ––Layne no te hará daño…solo quiere ver de lo que realmente eres capaz de hacer sin la supervisión del maestro.

––No es por eso. ––dice Nya con un nudo en la garganta. ––¿Qué pasará si él sale?

Layne la observa entendiendo su temor. Se cruza de brazos y cierra los ojos por un momento analizando, a la vez que creaba varias estrategias. Abre los ojos con gran resolución en la mirada enfocándose en la pequeña que estaba a su lado.

––Sencillo. ––dice Layne con una sonrisa ladeada. ––Yo me encargaré de él…y si las cosas se salen de control…mamá se encargará.

Arka asiente con tranquilidad, afirmando las palabras de Layne.

––Tendrás un entrenamiento intenso en estos tres días. ––dice Layne mirando directamente a Nya.

––¿Tres días? ––pregunta Nya perpleja.

––No me malinterpretes. ––dice Layne mientras se sirve más jugo de naranja. ––Tengo tres días libres del trabajo gracias a la misión suicida que tuve en Ressan…pero en mis días libres te seguiré entrenando…hasta que tu cuerpo grite de cansancio.

––Cariño, no seas tan dura con ella. ––dice Arka divertida. ––Solo es una niña pequeña.

––Mamá…cuando te diste cuenta de mi potencial me entrenabas hasta el cansancio…y solo tenía cuatro años. ––dice Layne con aire juguetón.

––Te equivocas, cariño. ––dice Arka con leve reproche, pero animada. ––Tú eras quien entrenaba hasta el cansancio…yo tenia que reprenderte cada vez que ponías tu cuerpo al limite.

Layne rie divertida recordando aquellas escenas de reproches y de castigos sin dulces por semanas. Arka como si pudiera ver sus pensamientos, rie igual de divertida. Nya se queda observando la escena expectante…y sin darse cuenta una leve sonrisa se posaba en su rostro.

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Kaer`Marun, Aldea Tarzia, Montaña Hollow…

La mañana en la montaña Hollow era diferente a las anteriores. El aire esta impregnado cargado de grandes decisiones impuestas por una gran determinación y coraje, que ardían a fuego lento en los corazones y mentes de los tres jóvenes. Ellos estaban sentados de rodillas frente a Ginthar, en el claro de la montaña que les habia servido como campo de entrenamiento.

Lyra sostenía con firmeza casi reverente la flor ancestral medicinal que había conseguido para la salud de su padre. La tenia en un frasco fuerte de cristal llenado por la mitad con agua, su tapa era de madera con algunos agujeros. Lyra miraba la flor con profundo cariño. Brax estaba a su lado su mirada era cálida, una sonrisa suave se posaba en su rostro. A diferencia de Kael que estaba erguido, firme como una montaña, mirando con absoluto respeto aquel hombre que consideraba un padre. Ginthar los miraba a los tres con orgullo, aunque cada vez que miraba a Kael, volteaba la mirada de inmediato, la culpa aún lo estaba matando lentamente por dentro.

––Hoy es el día en que al fin caminaran hacía su destino. ––dice Ginthar firme, aunque con leve tristeza en la mirada viendo partir al mundo a esos chicos que estaba considerando más que simples alumnos…su familia.

––Si, maestro. ––dice Brax con chispa de emoción en los ojos. ––Iremos primero por nuestras armas y luego partiremos a Edria.

––Y después buscaremos a Nya. ––dice Lyra con resolución en la mirada. ––No se preocupe maestro…la traeremos de vuelta a usted sana y salva.

––No estoy preocupado por Nya. ––dice Ginthar sincero.

––Pero, ¡¿Qué dice maestro!? ––dice Kael con furia en los ojos poniéndose de pie de golpe con los puños apretados. ––No sabemos que le estará haciendo ese demonio arrogante a Nya en estos momentos…de mi amada Arka lo dudo…esa mujer es un angel celestial…pero, la demonio de su hija es la personificación misma del sadismo.

––Tranquilo muchacho. ––dice Ginthar sin mirar a Kael. ––Conozco muy bien a esas dos…tienen un código sagrado, no matan ni maltratan niños…ni siguiera el mismo Lord a podido que ellas rompan ese código…estoy seguro que Nya esta bien…después de todo Arka es una gran madre y sabe cuidar muy bien de los niños…Layne no esta tan mal.

Ginthar lo mira de reojo con cierta chispa de diversión en los ojos.

––¿O acaso dudas de tu amada diosa Arka, y sus cualidades? ––dice Ginthar con burla tratando de controlar sus propias emociones.

––No…jamás lo haría. ––Kael hace un tierno puchero como un niño que le prohíben comer dulces.

Lyra y Brax rien bajito ante la expresión tierna de su capitán. Aunque la determinación de buscar a Nya y vengarse de Layne latia con fuerza en el corazón de Kael, aún asi dentro de él la tormenta de emociones debido a sus recuerdos lo invadían con desenfreno. Lyra y Brax lo sabían, habían escuchado llorar a Kael en la noche después de contar su historia. Pero hoy era el mismo chico que ellos habían conocido y por eso estaban más tranquilos, aunque sea solo una fachada.

––Muy bien. ––dice Kael mirando a sus amigos, a la vez que una sonrisa divertida se cruza en su rostro. ––Los problemas nos llaman…vámonos.

Brax rie a carcajadas y Lyra solo niega en señal de reproche, ambos se ponen de pie. Los tres chicos miran a su maestro con sumo respeto y hacen una reverencia bajando la cabeza.

––¡Muchas gracias por todo, maestro! ––dicen los tres al unísono, mientras lágrimas salían por sus ojos.

Al fin pondrían rumbo a su aventura dejando atrás aquella casa que se había convertido en su refugio, donde vivieron buenos y malos momentos, donde crecieron elemental y personalmente. Ya no eran los mismos chicos que llegaron a ese lugar llenos de sueños inalcanzables, ahora eran personas maduras que sabían que tenían que superar cualquier obstáculo para cumplir cada uno de sus sueños.

Ginthar los miraba con orgullo, mientras lágrimas rebeldes querían salir sin permiso. Cerró sus ojos por un momento. Luego los abrió y se acercó a ellos. Sin pedir permiso, aún con la culpaba invadiéndolo por dentro. Los abrazó a los tres al mismo tiempo con fuerza. Los tres chicos se quedaron perplejos ante tal arrebato emocional del anciano. Pero, luego de un momento paralizados, corresponde al abrazo con fuerza, las lágrimas salían valiendo más que mil palabras no dichas con voz, pero si con el alma y el corazón.

Se quedaron un largo tiempo así, ninguno de los cuatro quería soltar ese abrazo tan necesario y reconfortante.

Después de un largo momento se van separando lentamente, los tres chicos con lágrimas en los ojos y una sonrisa de felicidad miraban a su maestro, cuyo rostro estaba llenó de lágrimas dedicándole una sonrisa cálida y llena de afecto.

––Ya váyanse de mi casa. ––dice Ginthar entre sollozos separándose de ellos. ––Destruyan el sistema y a Dominion…traigan a Nya de vuelta a casa…pero sobretodo…por favor…regresen con vida…mis niños…

Los tres chicos le sonríen aún con lágrimas. Se despiden con las manos dirigiéndose hacia el umbral. Ginthar los observa alejarse hasta que los pierde de vista. Suspira pesadamente, la tristeza asomándose en su rostro. Mira hacía su casa. El silencio y la paz volvieron después de un largo tiempo.

––Vuelvo a estar solo… ––dice Ginthar mirando la casa completamente vacia, sin alma.

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Kaer`Marun, Ciudad Daxon…

La mañana en la ciudad de Daxon era muy movida y bulliciosa como de costumbre en el mercado, y dentro de las casas, se respiraba una paz ajena a las demás partes de la región. Esa ciudad estaba bajó la sombra y protección de los Shadows Of Death.

La pandilla principal del lugar y de toda Kaer`Marun. Eran temidos y respetados, su sola presencia en cualquier parte de la región impregnaba miedo y terror. Su manera de subsistencia era la pesca. Eran grandes pescadores y vendían sus productos por toda Elandar. Eran fresco y de excelente calida, incluso en Dominion eran muy codiciados. Pero por las sombras su principal especialidad eran las muertes y secuestros silenciosos. Atacaban cual aldea de la región y de las demás en silencio. Iban y venían como si se le fuera la vida en ello.

Su emblema era el esqueleto de un pez siendo atravesado por dos espadas mientras es rodeado por los cuatro elementos en perfecta sincronía. Sus pandilleros eran elementales duales de nivel avanzado.

Las calles de toda la ciudad eran empedradas. Había muchas personas caminando con tranquilidad por las calles viendo los puestos del mercado, muchas estaban en el puerto, algunas listas para zarpar en busca de pescados y los diferentes manjares del mar. Otros estaban observando los grandes barcos y los pequeños botes. Grandes inventos de Kiria.

Entre las personas un chico de unos quince años llamaba la atención. Su cabello blanco brillaba bajo la luz del sol, sus ojos carmesíes eran profundos como si escondieran detrás de ellos un porfundo mar de secretos, su andar era sofisticado digno de un noble de la casa más prestigiosa de la región, su porte era elegante, vestían con unos jens negros rotos en la parte de la rodilla, una camiseta de manga corta con capucha. Tenía las manos dentro de los bolsillos con aire de aburrimiento. Silbaba mientras caminaba con total indiferencia.

––Vaya…este lugar es muy aburrido. ––dice el chico con las manos detrás de la cabeza. ––Me hubiera quedado en Norvhal…rayos, ¿Por qué no fui a Ressan? ––hace un leve puchero mientras suspira. ––Ese lugar de seguro que es más divertido…de que me sirve ser elemental de fuego nivel avanzado y no poner en práctica todos mis años de entrenamiento.

Miró con atención todo el lugar. Pero un lugar en particular llamó su atención. Era el cuartel principal de los Shadows Of Death, su emblema imponía respeto en el centro del edificio.

––¿Y si me unó a esta pandilla? ––niega lentamente con una sonrisa divertida. ––No puedo…mi hermano mayor me mataría si se enterará. ––se destapa un poco la camisa y se mira la parte derecha de su pecho donde se podía contemplar el emblema de Dominion. ––Le prometí que no me uniría a otra pandilla. ––se encogió de hombros divertido. ––Pero…tampoco pienso volver a ser parte de esos desgraciados.

Reanuda sus pasos con total indiferencia hacía el lugar. Mientras las calles empedradas iban desapareciendo su presencia.

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Valyria, Dominus Lux, Bosque de Arka…

El sol estaba en el punto más alto alumbrando todo el lugar con sus rayos imponentes y cálidos. El ambiente en el claro del bosque era pragmático. El aire se movía con suavidad como si supiera lo que iba a ocurrir en ese momento.

En el medio del claro que se usaba como un campo de entrenamiento, Layne y Nya estaban como dos combatientes a punto de iniciar una lucha sin precedentes. Layne estaba descalza con el mismo actuendo del desayuno, mientras Nya también descalza, ahora lucia un conjunto deportivo gris holgado. Ella miraba todo con absoluto asombro. Ese bosque era más grande que el de la montaña Hollow, y tanto Layne como Arka actuaban como las dueñas de ese lugar. Arka, también descalza por su parte estaba acostada sobre una tumbona mientras bebia té helado en una copa de cristal, estaba relajada y tranquila observando la escena a una distancia prudente pero no tan alejada.

––¿Todo este lugar es de ustedes? ––pregunta Nya curiosa.

––Si. ––afirma Layne con tranquilidad a la vez que se peina el cabello en una cola alta. ––Todo lo que ves es de nosotras…mi mamá compró toda está extensión del bosque cuando apenas yo tenía cuatro años.

––Wooow ––dice Nya con genuino asombro mirando a Arka que le guiña un ojo divertida, Nya vuelve a fijar su mirada en Layne. ––¿Por qué estamos descalzas? ¿Acaso tú también entrenas igual que el maestro?

––Si…es la mejor forma para conectar con nuestros elementos. ––dice Layne mirándola fijamente. ––Y como tu elemento principal es la tierra será útil para poder ver tu máximo potencial.

––Y usted, señora. ––Nya dirige la mirada a donde estaba Arka. ––¿También tiene días libres?

––Por supuesto que si. ––dice Arka con una leve sonrisa divertida. ––No podía ir a trabajar dejando a dos niñas solas en casa en un entrenamiento que podría despertar a una deidad terrorífica…tengo que estar aquí por si las cosas se salen de las manos de Layne.

Nya asintió y volvió a mirar a Layne.

La chica mayor tronó los dedos con una chispa en los ojos y una sonrisa divertida.

––Muy bien, Nya. ––dice Layne desafiante. ––Atácame con todo lo que tienes…no soy el maestro y ninguno de tus amigos…no te contengas en lo absoluto…porque yo no lo haré.

Nya se concentró. Cerró los ojos un momento, respiró profundo, y comenzó a reunir energía. Abrió las manos y la tierra respondió a su voluntad. Varias rocas de un metro salieron del suelo y se elevaron con fuerza. Sin dudar, las lanzó hacia Layne con rapidez.

Layne no se movió más de lo necesario. Las esquivó con movimientos mínimos, elegantes, como si danzara con la naturaleza. Las rocas pasaban a centímetros de su cuerpo, pero ninguna la tocaba.

Nya frunció el ceño. Giró una mano y, con un movimiento preciso, hizo que las rocas regresaran, luego cerró los puños y las rocas se volvieron en forma de dagas afiladas.

Layne sonrió, encantada con la estrategia, y volvió a esquivarlas con elegancia.

––Vaya, eso sí fue interesante. ––comentó Layne divertida. ––Pudiste controlar las rocas y hacerlas volver como dagas…tienes un gran control sobre tu elemento…es brusco y tosco…pero muy funcional e interesante. ––Layne le hace una seña con la mano diciendo “ven” de manera provocadora. ––Muy bien, cachorrita…demuéstrame de lo que eres capaz de hacer.

Nya aceptando el desafio, levantó un muro de tierra de un metro y lo empujó hacia Layne con si fuera una ola sólida. Layne saltó con agilidad, pero Nya no perdió tiempo: rompió el muro en pedazos que salieron volando en diferentes direcciones, dirigiéndose hacia Layne como metralla controlada.

Layne cayó al suelo con ligereza y, al ver los proyectiles, levantó rápidamente su propio muro de tierra de dos metros. Este la protegió de los fragmentos. Nya, sin darle respiro, lanzó una nueva andanada de rocas con velocidad. Layne invocó dos espadas elementales con rapidez. Una de hielo reluciente y azul, y otra de tierra, firme como una montaña. Con movimientos precisos y elegantes, comenzó a derribar los proyectiles uno a uno.

Arka observaba la escena, sorprendida.

––Esta niña no es nivel básico. ––murmura para sí misma fascinada ante el despliegue de técnicas de Nya. ––Es media…o, mejor dicho, me atrevería a decir casi intermedia…tiene buenas técnicas…le falta más dominio sobre su elemento, pero tiene una imaginación impresionante y mucho control sobre los detalles.

Layne, cada vez más divertida y entusiasmada, por la increíble habilidad de Nya, no dejaba de sonreir fascinada.

––¡Eres increíble, Nya! ––dice Layne mientras esquiva uno de los fragmentos con agilidad. ––Sí me hubieras atacado así en Hollow, quizás no te hubiera secuestrado… ¿Por qué no me atacaste así antes?

––Porque tenía miedo de que él saliera y lastimará a todos por mi culpa. ––dice Nya mientras se concentraba para un próximo ataque.

––Ya entiendo. ––dice Layne analizando con más calma la situación. ––Entonces tendré que llevar con mayor calma tu entrenamiento. ––Layne mueve una mano haciendo una mini ráfaga de aire. ––Muy bien…por hoy es suficiente…me has demostrado tu capacidad…ya tengo un buen punto de partida…eres increíble.

––Entonces, ¿Esto fue todo por hoy? ––dice Nya desilucionada.

Layne se acerca a ella con una leve sonrisa suave. Le acaricia la cabeza con suavidad. Nya se asombra por el tacto tan repentino. Baja la mirada un poco avergonzada con un leve rubor en las mejillas.

––No. ––dice Layne. ––No fue todo por hoy…te enseñaré a crear tu propia espada de tierra y mañana quiero ver que puedes hacer con los otros elementos.

––¿En serio, Layne? ––dice Nya con una gran sonrisa llena de emoción mientras aprieta sus puños con entusiasmo. ––¿Podré hacer una espada como tú y Brax?

––Sí. ––afirma Layne con una suave sonrisa, sin entender del todo porque esa simple niña la estaba haciendo actuar de esa manera tan dulce. ––Lo harás…tus movimientos y técnicas son muy buenos, además tienes un buen control sobre tu elemento…no eres nivel básico…para ser honesta diría que eres nivel intermedio… ¿No lo crees así, mamá?

Arka se levantó de la tumbona con gracia y camino hacia ellas.

––Sí, cariño…tienes toda la razón. ––dice Arka con suavidad. ––Tienes una gran energía elemental, Nya…me has dejado impresionada.

Nya las miraba a ambas con una gran sonrisa llena de felicidad y leve orgullo por tener el reconocimiento de esas dos mujeres tan temidas y respetada de toda Elandar.

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Kaer´Marun, Aldea Tarzia…

El aire aún olía a bruma matinal cuando Kael, Brax y Lyra se encaminaron hacia el puesto del viejo herrero. El camino era corto, pero cada paso cargaba con la ansiedad y la emoción de lo que les esperaba: un viaje incierto hacia Edria…y luego, hacia Valyria, donde Nya los esperaba…o al menos, eso querían creer.

––Les dije que no iba a usar armas. ––replicó Lyra con voz serena pero firme, cruzándose de brazos.

––Es necesario. ––le recordó Brax, caminando a su lado con las manos en los bolsillos. ––Ya escuchaste al maestro…cuando perdamos nuestra energía elemental, solo nos quedará esto. ––dijo, levantando su puño. ––Las armas serán la última línea entre vivir o morir.

Kael, que caminaba con las manos detrás de la cabeza, no ocultaba su preocupación.

––Solo espero que Nya esté bien… ––murmuró, mirando al cielo. ––Si esa mocosa arrogante le hace algo…juro por todo lo que soy que me las pagará todas.

Lyra bajó la cabeza al escucharlo. Su voz salió más suave, como si doliera.

––La extraño mucho…me pregunto qué estará haciendo ahora…qué le estará haciendo Layne…

––El maestro dijo que no nos preocupemos. ––intervino Brax con una leve sonrisa tranquilizadora. ––Según él, esas dos no lastiman niños…y yo confio en lo que dice…lo que debemos hacer es seguir avanzando…llegar a Edria, y luego a Valyria, y traerla de vuelta al lado del maestro.

––Nos tomará días…inclusó semanas ––comentó Lyra, acariciando el dije de Larimar que colgaba de su cuello.

––Perfectos para seguir entrenando. ––añadió Kael con determinación mientras apretaba los puños. ––Pero antes…quiero ver mi espada…entrenaré todos los días con ella…esa mocosa me hizo parecer un niño…me venció con una facilidad humillante.

Al llegar al puesto del viejo herrero, los recibió con una gran sonrisa, y las manos cubiertas de hollín y los ojos brillando con puro fuego de orgullo.

––¡Muchachos! ¡Qué bueno que vinieron! ––exclamó con voz rasposa llena de felicidad. ––Me divertí mucho forjando estas hermosuras divinas…aquí tienen mis mayores obras maestras…son unos verdaderos tesoros sin igual.

Sobre una larga mesa de madera desgastada, descansaban las armas: un hacha de doble filo, un par de cuchillas curvas, una lanza ligera y una espada. Todas eran únicas, con grabados finos y detalles que hablaban del tiempo y pasión que el herrero puso en ellas.

Kael tomó su espada y sus ojos se abrieron con asombro.

La espada, de porte imponente y claramente diseñada con un gran propósito, exhibe una empuñadura rica en detalles. El pomo es de un diseño oscuro y robusto, que desciende hacia una guarda forjada en filigrana de metal negro, curvándose con volutas ornamentales. En el centro de esta guarda destaca una gema azul glacial y profundo. La hoja emerge con una anchura considerable, pero su rasgo más distintivo es el resplandor que emite: la parte central irradia una luz blanca y etérea, mientras que los bordes cortantes brillan con un azul vítreo e intenso, casi como si la hoja estuviera hecha de hielo arcano.

––Es hermosa…se ve mejor que en los bocetos que nos enseñaste. ––dice Kael con gran asombro y una sonrisa de gran felicidad incontenible. ––Es liviana, rápida…es perfecta…viejo, eres increíble…eres el dios de las espadas.

Brax, por su parte, alzó el hacha con total reverencia. Un brillo se asomó en sus ojos…y una lágrima rodó por su mejilla.

El arma que se alzaba ante él no era un hacha común, sino una terrorífica e imponente hacha de doble filo, con un diseño que clamaba por la guerra y el caos. Su silueta era perfectamente simétrica, destacando dos enormes cabezas de hacha en cada extremo. Los filos, de un metak oscuro y cincelado, se curvaban hacia afuera en puntas agresivas y dentadas, grabadas con un complejo y detallado patrón de volutas y runas que sugerían un origen antiguo y maligno. El mango, largo y delgado para equilibrar el peso de las cabezas, estaban recorrido por una fina línea central que, intermitentemente, revelaba destellos de un carmesí profundo, quizás engarzado con diminutas gemas o simplemente un reflejo siniestro. En el centro del mango, y justo debajo del nexo de cada cabeza, se encontraba un punto focal de intrincado metal retorcido que acentuaba la naturaleza ceremonial y a la vez brutal de esta reliquia de batalla.

––Esto…esto es amor verdadero… ––sollozó dramáticamente mientras abrazaba el hacha. ––Te llamaré Helga…mi amada y dulce Helga… ¡Juntos haremos historia, mi amada y gloriosa reina del acero!

Lyra tomó las cuchillas con más serenidad, pero se le notaba la conexión con ellas de inmediato.

––Puedo sentir cómo se fusionarán con el agua. ––susurró. ––Tengo que admitir estas…estas sí van más conmigo.

El viejo asintió con una lágrima de felicidad saliendo de sus ojos, estaba orgulloso de sus obras maestras.

––Me emociona mucho que les haya encantado estas hermosuras. ––dice él con puro orgullo en la voz.

Los tres chicos asintieron con grandes sonrisas. Pero…al mirar la pequeña lanza, sus rostros se suman a una gran tristeza. La lanza era elegante y liviana, perfecta para manos pequeñas. Lyra la acarició con ternura.

––A Nya le va a encantar…

Kael guarda su espada en la vaina que el herrero le entregó, y con renovada energía ardiendo en fuego su alma, mira a sus dos compañeros con resolución en la mirada, digna de un verdadero líder.

––Bien, chicos. ––dice Kael con firmeza. ––Es hora de iniciar este largo camino…no se que peligros nos esperan…pero si tenemos que morir…me alegra que sea al lado de ustedes. ––una leve sonrisa sincera se muestra en su rostro.

Brax sonríe y extiende el puño en el centro, Lyra lo copia con una sonrisa llena de decisión.

––¡Estaremos a tu lado siempre, capitán! ––dicen los dos al unísono.

Kael queda sorprendido. Y una gran sonrisa se dibuja en su rostro. Extendiendo también el puño chocándolo que el de ellos dos. Los tres se miran cómplices. No sabían lo que el incierto futuro les tenía guardado. Pero lo que si sabían con gran certeza que mientras estuvieran juntos todo podría salir bien…bueno más bien a medias…XD

Así el team suicida de toda Elandar se lanzó a la gran aventura de sus vidas…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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