Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 28
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Capítulo 28: Episodio 27. Kara Marckri
Valyria, Bosque de Arka
El cielo se había convertido en un lienzo de negrura y furia, donde la lluvia torrencial caía con una violencia implacable, golpeando ventanas y tejados en un tamborileo incesante. De repente, la oscuridad se rompía con el latigazo cegador de un relámpago que iluminaba el paisaje por un instante espectral, revelando los contornos empapados de los árboles y las calles. Apenas unos segundos después, un trueno cavernoso rugía con una potencia estremecedora, haciendo vibrar los cristales y asentándose en el pecho con su estruendo profundo, el sonido mismo de la tormenta dominando la noche con su fuerza.
La tormenta se iba haciendo más salvaje y terrorífica. Los relámpagos destellaban con mayor furia, y los truenos sacudían con violencia las ventanas como si el mismo cielo gritara su ira.
En su habitación, Nya se revolvía entre pesadillas. Sudaba, jadeaba, su pequeño cuerpo temblaba. Un fuerte relámpago iluminó toda su habitación y de pronto…un crujido ensordecedor rasgó el aire. El cielo se partió con un chasquido atronador…un ¡CRASH! metálico resonó por toda la habitación. Nya despertó sobresaltada, con los ojos abiertos de par en par. El trueno la hizo saltar de la conmoción.
Sin pensarlo dos veces, se bajó de la cama, se dirigió entre tropiezos hasta llegar a la puerta, la abrió tan rápido como si de eso dependiera su vida. Corrió por el pasillo hasta llegar a la puerta continua, la abrió de golpe. Tropezando llegó hasta la cama de Layne, se subió de un salto y se acurrucó debajo de las sábanas, temblando, se aferró a ella en un abrazo como si fuera su ancla a la realidad.
Layne, aún adormilada, sintió el movimiento y un fuerte agarre, abrió los ojos con lentitud. Bajo la mirada destapando un poco las sábanas…y la vio ahí…temblando…completamente asustada…con los ojos cerrados con fuerza.
––¿Nya…? ––susurró Layne con voz ronca por el sueño.
La pequeña no respondió. Solo se aferró a ella con más fuerza.
Layne sintió su cuerpo tembloroso y la rodeó con el brazo, cubriéndola.
––Tuviste una pesadilla…además la tormenta no ayuda mucho ¿No es así?
Nya asintió con la cabeza bajo las sábanas. Layne acomodó mejor las sábanas, la envolvió con ternura.
––Tranquila… ––susurró con dulzura. ––Solo fue un sueño…no te pueden hacer daño…ni siguiera la tormenta…nada te hará daño mientras yo este aquí contigo…duerme tranquila.
Nya asintió otra vez y poco a poco comenzó a relajarse, su respiración se hizo más lenta, más calmada.
Layne la observó un momento más, asegurándose que la pequeña pudiera conciliar el sueño. Cerró los ojos otra vez, acunándola entre sus brazos.
Nya se acurruco más a ella sintiéndose en el lugar más seguro en el mundo.
Minutos después, Arka caminaba descalza por los pasillos asegurándose que todo dentro de la casa estuviera bien debido a la tormenta que iluminaba de forma interminente los corredores que proyectaban sombras terroríficas debido a las ramas de los árboles. Arka se acercó a la habitación de Nya y vio la puerta abierta de par en par. Asomó la cabeza adentro y ve que estaba vacia. Una leve preocupación invadió su cuerpo al no ver a la niña. Después se acercó a la puerta de la habitación de Layne. Arka se sorprendió, la puerta estaba media abierta.
Entró en silencio…y se encontró con la escena. Nya acurrucada en los brazos de Layne como si fuera su hermana mayor. Layne profundamente dormida, protegiéndola con sus brazos, su rostro en total calma.
Arka se acercó despacio. Sonrió con ternura acariciando la frente de Nya con sumo cariño, luego puso su mano en la cabeza de Layne y peinó suavemente sus cabellos despeinados. Le dio un beso cálido y profundo en la cabeza, como solo una madre podría hacerlo. Acomodó mejor las sábanas.
––Descansen bien, mis niñas… ––susurró con dulzura.
Se alejó con la misma suavidad con la que llegó…y cerró la puerta detrás de ella con el susurro violento del viento como testigo.
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Kaer´Marun, Bosque entre Tarzia y Vrenet…
La noche estaba asentada con un cielo despejado a diferencia de la tormenta torrencial que se producía en Valyria. Alrededor de una fogata, el crepitar del fuego iluminaba los rostros de los cuatro viajeros. Kael, Brax, Lyra y junto a ellos una muy risueña Kara, estaban sentados, ya sea sobre rocas o viejos troncos caídos, cada uno con su mirada perdida en las llamas, en el bosque…o en los ojos de los otros.
La brisa nocturna movía suavemente el cabello de Kara, quien mantenía su postura erguida y elegante, como si incluso sentada en medio del bosque, aún estuviera en un salón noble. Lyra, en cambio, no apartaba la vista de ella. La observaba de reojo, con el ceño ligeramente fruncido, midiendo cada gesto, cada palabra no dicha.
––Por cierto… ––Lyra rompe el silencio con recelo en la voz, sus ojos estaban entrecerrados, mientras miraba a Kara directamente a los ojos. ––Aún no nos has dicho tu nombre.
Kara le sostuvo la mirada con naturalidad, sin perder la calma ni la cortesía.
––Kara. ––dice con serenidad.
––Un nombre hermoso. ––añadió Kael sin perder el ritmo, ni su sonrisa coqueta. ––Digno de una diosa como tú.
Kara soltó una risa suave, como una melodía que flotó entre las llamas.
––¿Y por qué están formando una pandilla? ––preguntó Kara con curiosidad, aún sonriendo.
Kael se acomodó un poco más cerca, apoyando un brazo sobre la rodilla.
––Para acabar con este sistema de pandillas y de paso con Dominion. ––dice Kael con un brillo pícaro en los ojos con una sonrisa que iluminaba todo el lugar mientras miraba a Kara como si fuera una verdadera diosa.
Kara lo miró de golpe, la sorpresa iluminando sus ojos lila…la convicción con la que lo decía era muy fuerte, no eran palabras vacias…se sintió más intrigada todavía con el chico.
––¿Acabar con el sistema y con Dominion? En serio… ––dice Kara sosteniendo la mirada de Kael tratando de indagar más en su mente. ––Destruir a ambos es más que imposible…para acabar con el sistema tienen que destruir todas las pandillas de Elandar…y eso querido…es misión imposible… ––Kara le guiña un ojo con descaro. –––Y acabar con Dominion es una misión suicida…tienen un ejército de duales avanzados y supremos…además cuentan con cuatro dementes generales que no le tienen miedo a morir por defender su imperio…además sus dos altos mandos son cuádruples supremos…tienen técnicas que con solo un chasquido ya estarían muertos sin darse cuenta.
––Bueno…ya sabemos todo eso… ––intervino Brax con calma. ––Además ya nos hemos enfrentado a un alto mando de Dominion.
Kara entrecerró los ojos, más intrigada que nunca: ––¿Ah sí? ¿A quién?
––A la Segunda General. ––dice Lyra con un suspiro resignado.
––¿¡Qué!? ––Kara se enderezó, incrédula. ––¿Con Layne? ¿Layne…Virell…? ¿Es en serio?
Kael asintió con orgullo, los ojos cerrados, una sonrisa arrogante adornando su rostro, inflando ligeramente el pecho.
––Nos hemos enfrentado varias veces con esa mocosa arrogante. ––dice Kael con una chispa en los ojos.
––Y en todas esas veces… ––agregó Lyra, sin dudar con los brazos cruzados y su voz llena de burla. ––Ella ha barrido el suelo contigo sin usar ni siguiera la mitad de su energía elemental.
Kael frunció el ceño como un niño al que le quitaron un dulce. Se cruzó de brazos y murmuró entre dientes: ––La próxima vez que la vea acabaré con ella…
Brax soltó una carcajada leve y sacudió la cabeza, divertido: ––Amigo…sabes que no tienes ninguna oportunidad con ella…acabaría contigo con solo una mirada.
Kara los observaba con atención, aunque por dentro trataba de comprender mejor la situación. Su mente analizaba todo como un perfecto reloj suizo:
“¿Cómo es posible que se hayan enfrentado a Layne? …Ella no pelea con personas de bajo nivel…a menos que sea por una misión o fácilmente la saquen de sus casillas…solo asi…estos chicos son más interesante de lo que imaginé…”
––¿Y por qué se enfrentaron a ella? ––preguntó en voz alta, aún midiendo sus reacciones.
Brax se rascó la cabeza, pensativo: ––Bueno…Kael la molestó…pero donde realmente el caos empezó fue cuando él habló de su madre.
Kara atónita giró su rostro hacia Kael, quien estaba cruzado de brazos con tranquilidad.
––¿Su madre? ––dice Kara leve furia en la voz. ––¿Qué dijiste?
Kael se encogió de hombros, como si lo que había dicho fuese lo más trivial del mundo.
––Nada importante. ––dice sin interés. ––Solo dije que ella no merece tener como madre a una diosa como Arka…solo eso…
Kara lo miró atónita, conocía demasiado bien a Layne, y sabia que si alguien se atrevía hablar así ya tenia su nombre en una lápida: ––¿Y aún sigues vivo para contarlo?
Kael volvió a sonreír con esa chispa en los ojos que lo hacía parecer siempre al borde una travesura.
––El destino me quería vivo… ––dice con voz coqueta y juguetona. ––Para poder estar a tu lado…mi diosa.
Kara contuvo la risa, sacudiendo la cabeza: ––¿Dónde se encontraron con ella? ¿Acaso…fueron a Valyria?
––No. ––respondió Brax. ––Ella fue a la montaña Hollow, donde entrenábamos con nuestro maestro.
––¿Montaña Hollow? ––preguntó Kara curiosa. ––¿No es ahí donde vive un exgeneral de Dominion?
––Sí. ––afirmó Kael con una leve sonrisa. ––El maestro Ginthar…él nos entrenó.
Kara bajó un poco la mirada con gran melancolía, su mente un torbellino de emociones encontradas:
“El maestro los entrenó…pero ¿Por qué?… además, Layne aún sigue visitándolo…mi querido maestro…tendré que verlo antes de regresar a casa…aún no me perdono por no haber podido hacer nada en aquella ocasión…”
Apretó los puños con fuerza, la rabia consumiéndola por dentro, recordando aquella escena de la muerte de la familia de Ginthar.
Hubo un breve silencio entre ellos. Kara suspiró tratando de recomponerse. Kael la miraba con devoción absoluta ajeno al mar de emocionas que la estaban invadiendo. Brax la miraba con curiosidad, pero sin querer indagar mucho en el tema. Mientras Lyra la miraba con mayor atención tratando de escudriñar hasta la misma alma de Kara en ese momento.
––Por cierto, Lyra… ––dice Kara un poco más calmada recuperando su tono distraído y juguetón. ––¿De qué parte de Edria eres?
––De Winex. ––dice Lyra con desdén, mirándola de reojo con la ceja arqueada. ––¿Por qué lo preguntas?
––Simple curiosidad. ––dice Kara con una chispa juguetona en los ojos, aunque algo más profundo se escondia en ellos. ––¿Conoces a todas las personas de esa aldea? Escuche que es muy pequeña y me dio curiosidad de saber si todos se conocen.
Lyra la miró por un largo momento, había algo en esas palabras que le resultaban sospechosas.
––Sí. ––afirma Lyra tratando de ver hasta donde iba a llegar la conversación. ––Los conozco a todos y ellos me conocen…mi padre es el doctor principal de toda la aldea…y el mejor de toda la región.
––¿Llegaste a conocer a Karmelia? ––una leve tristeza salió de la voz de Kara, pero intentó ocultarla rápido volviéndola más divertida. ––Mi abuela era una gran amiga de ella…me contó muchas historias de su tiempo de juventud…me dijo que era una increíble doctora…la mejor de toda Elandar.
––Sí…la llegue a conocer… ––Lyra baja la mirada con pesar, su voz se vuelve suave. ––Era la mejor…mi padre aprendió todo de ella…era su maestra…pero lamentablemente falleció hace años…
––¿Y sus nietas? ––Kara intenta calmar un nudo en la garganta que se estaba formando lentamente. ––Escuche que tenía dos nietas… ¿Qué paso con ellas? ¿Aún siguen vivas? ¿Siguen en Edria?
Lyra duró un largo momento en responder, la tristeza invadiéndola por dentro recordando la escena como si estuviera pasando de nuevo por sus ojos: ––Hace mucho que no tenemos noticias de ellas…la mayor desapareció…y luego la menor se fue de la aldea cuando tenía diez años en busca de su hermana mayor…era mi mejor amiga…trate de impedírselo, pero fue inútil…tú tienes un gran parecido a ella…
Kara trata de mantener su rostro calmado, pero por dentro su alma gritaba con desesperación incontrolable…un solo nombre venía con fuerza en su mente y corazón…el nombre que nunca se atrevería a olvidar… “Pavlin” …la persona más importante de su vida…
Kara aprieta con fuerza los puños, su rostro se distorciona por un leve momento. Baja la mirada conteniendo la respiración contando hasta diez.
––Lamento escuchar eso, de verdad, Lyra. ––dice Kara forzando una sonrisa cálida cuando realmente quería llorar a mares. ––Pero realmente espero que ambas estén bien.
Lyra asintió sin levantar la mirada, la tristeza incrustrada en su alma. Brax la mira con una sonrisa suave le pone una mano en el hombro de Lyra tratando de transmitirle fuerza. Kael entendiendo lo que es perder una hermana, baja la mirada sin decir ni una sola palabra.
Brax miró al cielo estrellado sin apartar su mano del hombro de Lyra.
––Será mejor ir a dormir. ––anuncia Brax con suavidad, tratando de no cargar más el ambiente. ––Este día ha sido muy largo…y tenemos que levantarnos temprano para seguir nuestro camino.
Kael estiró un brazo por detrás de Kara, para aligerar un poco la atmósfera.
––Compartamos mi cama…mi amor. ––dice con tono seductor, aunque aún el brillo de tristeza se reflejaba en su rostro. ––Después de todo, cuando nos casemos, la compartiremos siempre…para toda la vida…incluso muerto estaré a tu lado como un fiel fantasma.
Kara lo miró con una ceja arqueada, divertida y peligrosa al mismo tiempo, pero con un poco de gratitud por sacar sus pensamientos del abismo a donde se dirigían.
––Querido, sí que eres muy atrevido y descarado. ––dice Kara con tono juguetón, sosteniendo con un dedo de manera provocativa la barbilla de Kael. ––Aún no nos conocemos bien como para llegar tan lejos…pero no tengo ningún problema de quedarme a dormir en el tronco.
Kael negó con la cabeza con firmeza: ––No…no puedo permitir que duermas así…tomarás mi cama…y dormirás como es debido…aunque lo correcto es que duermas en una cama hecha con el más fino algodón.
Kara ladeó la cabeza, sonrió con elegancia…y susurró su nombre con una dulzura inesperada: ––Qué caballeroso eres…Kael…
Él se sonrojó al instante, con una sonrisa boba de loco enamorado y sus ojos brillantes como un niño viendo por primera vez fuegos artificiales.
––Estos días serán muyyy largos… ––suspiró Brax con una sonrisa divertida.
––Este idiota siempre cae. ––dice Lyra, dándose la vuelta para acostarse, aunque una leve sonrisita se le escapó.
Y la fogata siguió crepitando, mientras la luna observaba desde lo alto cómo el destino comenzaba entretejer sus hilos más finos entre la tormenta que se avecinaba.
La noche se hacía más vieja al pasar las horas. Brax estaba dormido boca arriba abrazado con fuerza a su hacha con las mejillas encendidas y una sonrisa boba, mientras soñaba, murmuraba apenas audible: ––Mi querida Helga…eres lo mejor de mi vida amor mio…nunca te apartes de mi lado, querida…
Kael por su parte estaba recostado sobre el tronco de un árbol con los brazos cruzados, estaba completamente dormido, una gran sonrisa de galán de telenovelas adornaba su rostro, mientras murmuraba en sueños: ––No soy digno de contemplar un mundo repleto de hermosas diosas como ustedes…Soy un ser mortal impuro ante tanta majestuosidad divina frente a mi…
Lyra dormía pacíficamente, ignorante del delirio amoroso de sus compañeros. Y Kara…ella…no estaba dormida…
Kara estaba abrazada a sus rodillas, la mirada perdida en la noche estrelleda, mientras la luna se convertía en su cómplice mirando las lágrimas silenciosas que salían de los ojos de la joven.
––Pavlin…te prometo que te encontraré. ––susurra Kara para sí misma, con un nudo en la garganta invadiéndola por dentro. ––Te juro que acabaré con mis propias manos con esos imbéciles que se atrevieron a separarnos…
FlashBack…hace doce años atrás…
Edria, Aldea Winex…
En el corazón de la aldea, donde la paz arraigada era tan palpable como la niebla matinal que se disipaba sobre las cimas de las tejas, el mercado despertaba con un vigor jubiloso. Lejos del temor y la prisa, los habitantes se movían con una cadencia ancestral de confianza; las voces no eran gritos ansiosos, sino alegres pregones que se entretejían con el tintineo de las balanzas y el aroma terroso de las especias. Bajo toldos improvisados, la vida sencilla bullía en una sinfonía de sonrisas y transacciones tranquilas, donde cada intercambio no solo era de bienes por acrox o centinals, sino de un reconocimiento mutuo de la placidez inquebrantable que definía su pequeño mundo alejado del caos y las masacres de afuera.
Los niños corrían alegres, mientras los adultos compraban sin ninguna preocupación de ser invadidos o atacados por pandillas. La pandilla principal y la única de Edria: los Silent Bloom, mantenían a toda la región a salvó de ataques de invasores.
Dentro de ese grupo de compradores y vendedores, dos figuras pequeñas destacaban por su felicidad radiante que iluminaba todo el lugar. Una Kara de tan solo seis años, su cabello castaño claro ondeaba de manera salvaje y divertido por el viento, mientras sus ojos color lila mantenían esa chispa de travesura infantil, a su lado estaba caminando agarrada a su mano una niña más pequeña de unos cuatro años, sus grandes ojos color esmeralda miraban todo con curiosidad infantil, su cabello corto castaño claro, estaba atado a dos coletas altas. Ambas caminaban con tranquilidad mientras comían helados.
En el medio del mercado una tarima se alzaba con fuerza, arriba de ella estaba de pie un hombre de mediana edad vestido de una túnica blanca cuyo centro se observaba una imagen en dorado de los cuatro elementos unidos en un circulo en perfecta sincronía, el anciano sostenía en sus manos un gran libro negro con detalles dorados y el mismo símbolo en el medio. Las personas del lugar se reunieron a su alrededor, muchos de ellos (hombres y mujeres) tenían el mismo actuendo. Kara y la pequeña niña se detuvieron a observar.
––¡HERMANOS MIOS! ––Grita el anciano con eufórico, a la vez que alza las manos al cielo. ––Se están acercando los días finales…al fin nos volveremos a reunir con nuestros padres los arcaneos…pronto ellos vendrán a poner este mundo de nuevo a su verdadera perfección…nosotros los edrianos somos la región más fiel a los arcaneos…hemos estado esperándolos desde hace más de cien años…
Se escuchan los gritos eufóricos de jubilo de las personas alrededor en apoyo al anciano.
––Esta es la única de región de toda Elandar, donde no existen cuádruples… ––dice el anciano con los puños al cielo, las personas gritan con más euforía. ––Esos seres abominables…que no son más que la desgracia a nuestra raza humana…sus cuatro núcleos elementales divididos…deshonra los cuatro núcleos elementales en perfecta armonía que hace más de cien años teníamos gracias a nuestros padres los arcaneos que nos bendijeron con su inmaculado poder celestial… ––la voz del viejo se vuelve más fría y siniestra. ––Si por alguna razón…entre nosotros se osara a emerger un cuádruple…la muerte misma reclamará su alma…y sino es así…nosotros mismos nos encargaremos de llevarla al más allá…
Todo el lugar enmudeció de repente antes las palabras de acero del anciano. Todos ya conocían esa regla de oro de la región de Edria. Por eso los duales supremos evitaban casarse entre sí con miedo de que su hijo naciera cuádruple y romper esa regla…y con ello la perdida de su hijo.
La pequeña niña se aferró más al brazo de Kara, que con una mirada y sonrisa suave miró a su hermanita con sumo cariño tratando de tranquilizarla.
––Tranquila, Pavlin. ––le susurra Kara que solo la pequeña pueda escuchar. ––Estamos bien…ni tú ni yo somos cuádruples…somos elementales de aire…solo tenemos un núcleo como dijo la abuela…tranquila…
La niña la miró con sus grandes ojos llenos ahora de total calma ante las palabras tranquilizadoras de su hermana mayor.
Pero de pronto…entre los presentes…una voz grave masculina se alzó en todo el lugar…
––¡No son más que fanáticos religiosos extremistas! ––grita el hombre con burla. ––Matan a sus propios niños solo porque nacen con cuatro núcleos…ustedes realmente son los seres más abominables que existen… ¡USTEDES SON LOS VERDADEROS DEMONIOS!
Kara ladea la mirada, y a su lado estaba ese hombre. Era alto, fornido, su cabello era extraño, la mitad lo tenia negro y la otra parte lo tenia azul oscuro, sus ojos eran marrones dorados, y en su cuello se observaba una gran quemadura, como si hubiera intentado borrar algún tatuaje. El hombre la miró de reojo y Kara bajó la cabeza por la presión amenazante de él.
El anciono lo miró con puro desprecio, y si las miradas mataran…ese hombre ya estaría diez metros bajo el suelo…no dos…diez.
––¡Tú! ––dice el anciano señalándolo con un dedo. ––Tú no eres de aquí…no tienes ningún derecho de opinar…lárgate de aquí inmundo animal…esta perfecta región no necesita a bastardos como tú que dañan la paz y ponen en duda los corazones puros de estas personas. ––el anciano alza las manos al cielo proclamando. ––¡MIS HERMANOS! ¡NO ESCUCHEN A ESTE VAGABUNDO! ¡NUESTRO AMOR MÁS GRANDE ES POR NUESTROS PADRES LOS ARCANEOS! ¡NO EXISTE AMOR MÁS GRANDE QUE ESE!
Todos gritan con jubilo y victoriosos, alzando sus puños al cielo. El hombre mira todo a su alrededor, y luego posa su mirada en el anciono que sonríe con la más pura arrogancia de todas, como si le estuviera diciendo con esa sonrisa: “¿Lo ves? …no puedes hacer nada”.
El hombro masculla algo inaudible, y se marcha del lugar asi mismo como llego, sin hacer ruido. Kara se queda observándolo con mucha curiosidad, esa quemadura era demasiado grave…pero unos leves jalones la sacan de sus pensamientos, al mirar ve a su hermanita con un tierno puchero jalando su brazo.
––Vamos, hemana… ––dice la pequeña tratando de hacer caminar a Kara. ––La abuela nos esta esperando…ya es hora de sus medicinas.
––Ya lo sé, Pavlin. ––dice Kara divertida por la escena. ––Pero si sigues así ambas vamos a tropezar.
Pero Pavlin no escucha, y en un arrebato de fuerza infantil logra jalar a Kara, que casi tropieza, pero mantiene el equilibrio mientras iba siendo arrastrada por su pequeña hermana. Ambas corren mientras rien entre las personas que aún seguían escuchando al anciano religioso.
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Ambas niñas llegaron a la puerta de madera de una modesta casa. Ambas aún reían risueñas con una bolsa de frutas y vegetales. Kara abrió la puerta despacio…ella dejó que Pavlin entrará primero y luego ella entró cerrando la puerta con cuidado de hacer mucho ruido.
––¡Ya llegamos a casa, abuela! ––anuncia Kara con entusiasmo, mientras se dirigía con Pavlin a la habitación de su abuela.
Pero…ambas niñas se detuvieron de golpe en la puerta cerrada de la habitación. Detrás de la puerta podían escuchar a la perfección la voz ronca y frágil de su abuela discutiendo. Kara se acercó más a la puerta para escuchar mejor la conversación.
––¡Eres un maldito desgraciado! ––espetó la anciana. ––Conocías bien nuestras reglas…y aún así te atreviste a enamorarla…y no solo eso…te casaté con ella.
––Me confie de las probabilidades. ––dice una voz masculina profunda y grave. ––Era muy poco probable que el bebé naciera cuádruple…solo quería una vida normal para nosotros aquí en Edria…pero cuando le dijiste que nuestro bebé poseía cuatro núcleos…ella se asustó mucho… por eso tuvimos que huir de aquí…
––¡Imbecil! ¡Dejaste que la mataran! ––la anciana solloza con furia contenida. ––Ella era mi hija…la tuve en mis brazos desde que era solo una bebé…la crie como si fuera sangre de mi sangre…y tú me la mataste…
––¡Lo siento mucho! ––se escucha la voz del hombre completamente rota, a punto de romper en llanto. ––¡La ame! ¡Juro por los dioses que yo la ame más que a mi propia vida! ¡Ella era mi razón de existir! ¡Lo mejor que tenía en este mundo podrido!
––¿Y la bebé? ––pregunta la anciana con rabia. ––¿Dónde dejaste a la bebé? ¿Por qué no está contigo?
––No te preocupes. ––dice el hombre casi sin voz aguantando el llanto, mientras el dolor y la culpa lo invadían por dentro. ––Ella está bien…la deje con mi hermano mayor…él y su esposa la adoptaron…yo no era capaz de cuidarla…se parece tanto a ella que no podía mirarla a los ojos…soy un maldito fracaso…fracase como esposo y también como padre… ¡Por estos malditos locos religiosos! ¡Acabaron con mi familia! …ni siguiera esos malditos de Dominion se atrevieron hacerlo.
––¿A que viniste? ––dice la anciana furiosa.
––Solo vine a verte…acabo de ver a tus nietas en el mercado. ––dice el hombre aún con la tristeza asomada en su voz. ––La mayor es un cuádru…
––¡NO LO DIGAS! ––lo interrumpé la anciana de golpe. ––Ella no es un cuádruple…es una elemental de aire, al igual que Pavlin…yo misma la revisé a las dos…mis nietas solo poseen un núcleo elemental.
––No me puedes engañar, Karmelia. ––dice el hombre con voz baja. ––La tierra me lo dijo en el momento en que la vi…sentí una gran energía elemental en ella…tienes que sacarla de aquí antes de que Kara, al fin manifieste todo su poder elemental…puedo ayudarte a sacarlas de aquí.
––¿Para qué? ––dice la anciana con desprecio. ––Para que nos mates como lo hiciste con Yalis…o mejor aún para que nos abandones a nuestra suerte como hiciste con tu propia hija.
––Ella esta mejor sin mí…no tengo carácter como padre…mi hermano es mejor que yo. ––dice el hombre con pesar, las palabras quemándolo por dentro. ––Pero hazme caso, Karmelia…váyanse de aquí ahora que tienes tiempo…después de todo eres mi suegra…no quiero perder a más miembros de mi familia.
––Preocupaté por tu propia hija… y dejanos a nosotras en paz. ––espetó la anciana, controlando los impulsos de gritar.
Se escucha el rechinar de una silla. Luego unos pasos fuertes y pesados acercarse a la puerta. Kara y Pavlin que tenían las orejas pegadas a la puerta escuchando toda la conversación, se alejan unos pasos al escuchar el pomo de la puerta girando.
La puerta se abre, y un hombre sale de la habitación. Kara se queda sorprendida era el mismo hombre que se puso con el anciano hace un rato en el mercado. El hombre la miro de reojo, y luego se marchó sin decir nada más. Kara lo siguió con la mirada intrigada por saber quien era ese hombre.
Se escuchó como cerraban con fuerza la puerta principal de la casa. Pavlin fue la primera en reaccionar y entró con una gran sonrisa a la habitación de su abuela, luego Kara la siguió. Kara se sorprendió al ver a su abuela al borde de las lágrimas, aunque trataba de ocultarlo con una suave sonrisa. Pavlin se subió en la cama abrazando a su abuela, la anciana correspondió con fuerza al abrazo. Kara se quedo mirando la escena con gran intriga y a la vez molestia de ver a su abuela triste.
––Abuela, ¿Quién era ese hombre? ––pregunta Kara con curiosidad mientras se subia a la cama. ––Es un hombre muy extraño…se enfrento al Gran Consejal delante de todos.
––No es nadie importante…solo un bueno para nada que lleva desgracia a donde sea que vaya. ––dice la anciana con leve furia en la voz.
––Pero, dijiste que él mato a la tia Yalis. ––dice Kara con el ceño levemente fruncido.
––Solo es un decir, cariño. ––dice la anciana con voz suave mientras acaricia la mejilla de Kara. ––No lo dije en serio.
––Pero, también dijiste algo acerca de un bebé. ––insiste Kara.
––Será mejor dejar el interrogatorio para después. ––dice la anciana tratando de concluir con la conversación mientras se incorpora lentamente de la cama con ayuda de Pavlin. ––Vamos a preparar el almuerzo…espero que no hayan comido nada dulce…eso estropearía su apetito.
Ambas niñas se miran en complicidad divertidas. Luego miran a su abuela con una sonrisa de inocencia absoluta…la anciana niega lentamente divertida mientras las niñas toman cada una una mano de la anciana y la ayudan a caminar.
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El dia transcurrio normal, todo tranquilo sin ningún inconveniente. El dia le dio paso a la noche, el sol a la luna. Las estrellas emergieron imponentes en el cielo irradiando un cuadro mágico repleto de luces radiantes.
En la habitación, Kara estaba arreglando su cama, mientras Pavlin daba brinquitos en la suya.
––¿Sabes, hermana? Me gusta vivir mucho con la abuela. ––dice Pavlin con una gran sonrisa, mientras Kara la observa divertida. ––Me alegre mucho cuando la abuela nos fue a buscar después de la muerte de nuestros padres…tenia mucho miedo de que nos quedaríamos sola después de que ellos murieron.
Kara baja la mirada con tristeza, al recordar ese momento: sus padres murieron por manos de una pandilla cuando vivían en Norvhal.
––Hace ya un año de eso, ¿cierto? ––susurra Kara con leve tristeza.
Pavlin deja de brincar y se acerca a su hermana. Kara nota la tristeza de la pequeña y luego intenta sonreir para calmarla un poco.
––No te preocupes, Pavlin. ––dice Kara acariciando la cabeza de la niña con cariño. ––Jamás te dejaré…siempre te cuidaré…estaremos siempre juntas.
––¿Y también con la abuela? ––pregunta la pequeña esperanzada.
––¡Claro! ––afirma Kara con una gran sonrisa. ––La abuela siempre va a estar con nosotras…seremos nosotras tres contra el mundo.
Ambas se abrazan con fuerza, la luna siendo testigo de su promesa, aunque las estrellas presentían un gran acontecimiento que cambiaria sus vidas para siempre.
De pronto…un grito las separa de inmediato…
––¡¿KARA?! ––gritó la abuela con gran dolor en la voz.
Kara y Pavlin palidecieron de inmediato, y sin pensarlo dos veces salieron corriendo de la habitación dirigiéndose a la de su abuela. Kara abrió la puerta de golpe y la vio ahí…jadeando, tratando de encontrar oxigeno…su abuela estaba agonizando…el mundo de Kara se vino abajo por completo, sus piernas flaquearon, mientras el nudo en la garganta la quemaba por dentro. Su rostro perdió el color por completo, se quedó paralizada. Pavlin en cambio corrió a donde su abuela con lágrimas desbordando en torrentes sin querer parar.
––¡Abuela! ––dice Pavlin entre llanto. ––Por favor, no nos dejes sola…no tú…no por favor. ––luego mira a su hermana con pánico en sus ojos. ––¡¿Hermana?! Por favor, haz algo…la abuela…la abuela se nos va…no lo permitas…me prometiste que estaríamos siempre juntas…
Kara parpadeó varias veces y se acercó como pudo a la cama. Tomó la mano de su abuela con la suya.
––Abuela, dime que hago. ––dice Kara entre sollozos tratando de mantener la calma de la tormenta de emociones que la estaban destruyendo por dentro. ––Haré lo que sea.
La anciana poso su mano en la mejilla de Kara con sumo cariño. Kara se aferró a su mano con fuerza.
––Kara, mi niña. ––dice la abuela apenas audible. ––Tienes que irte de Edria con Pavlin…yo no pude hacerlo…pensé que, si ocultaba tus habilidades, sino te permitia entrenar ni usar tus elementos, quizás ibas a pasar desarpercibida…pero cuando al fin tomé la decisión de sacarlas de aquí…mis piernas comenzaron a fallar…es mi culpa…sino me hubiera dado miedo de salir de Edria…pero, Kara por favor vete de aquí con Pavlin antes de que sea demasiado tarde.
––¿De qué hablas, abuela? ––dice Kara llorando, sin llegar a comprender la magnitud de las palabras de su abuela.
––Kara…tú no tienes un solo núcleo elemental… ––dice la abuela casi en un susurro. ––Tú posees los cuatro núcleos elementales…eres un cuádruple…
––¡No! ¡No! No…no es posible. ––dice Kara incrédula. ––Eso es mentira…tú misma me dijiste que solo poseía uno…no puedo poseer los cuatro…eso es mentira…dime que es mentira abuela…sabes lo que me pasara si se enteran…
––Lo siento mucho, mi amor. ––la anciana tose sangre. ––Pensé que podría protegerte…que mientras yo fuera tu doctora nadie se enteraría…no te enfermes nunca Kara…hasta que logren irse de aquí…
––Pero, ¿A dónde iremos? ––dice Kara histérica. ––No tenemos un lugar al que podamos ir…tu eres la única familia que nos queda, abuela…no te mueras por favor…iré a buscar al doctor Laucher…de seguro él sabrá que hacer…
––No…Kara…ya es muy tarde para mí… ––la abuela la sostiene de la mano con firmeza delicada. ––Por favor solo quédense conmigo…quiero contemplarlas por una última vez…solo quiero estar con mis nietas hasta el final.
Pavlin se hecha a llorar en el pecho de la anciana sin consuelo alguno, mientras Kara se queda mirando a su abuela hasta el final con un gran torbellino de pensamientos en su mente, tan solo tenia seis años no sabía que iba hacer…tan solo era una niña pequeña que hace un año habia perdido a sus padres y ahora estaba a punto de perder a su abuela…
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Habían pasado varios días de la muerte de su abuela. Kara y Pavlin se mantuvieron solas en la casa, no habían salido después del funeral. Los vecinos, empáticos, iban a vigilarlas y a llevarle comida. Las niñas agradecían con la tristeza impregnada en sus miradas. Aún le costaba entender que ya no tenían a su abuela consigo.
Kara no sabia que hacer después de que su abuela le dijera que era un cuádruple. No dormía nada durante días tratando de idear alguna forma para poder llevar toda esa situación.
Una noche en su habitación, Pavlin estaba dormida en la cama conjunta. Kara por su parte se miraba las manos con leve miedo y preocupación.
––¿Y si no entrenó mi elemento, y me mantengo alejada de todo esto? ––murmura para si misma. ––Nadie se dará cuenta de quien soy realmente…nunca me enfermaré…y si lo hago me trataré yo misma…no puedo dejar que me separen de Pavlin…soy lo único que tiene…la cuidaré con mi vida…protegeré a mi hermana menor…
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Dos años después…
La frialdad de aquella mañana anunciaba un mal presagio…la nieve caía de manera salvaje, sin querer detenerse. Todas las casas estaban cerradas siendo un refugio acogedor para aquellos que necesitaban el calor del hogar.
Dentro de una de esas casas, Pavlin de ahora de seis años tenía en sus manos una compresa fría. Sus ojos estaban llenos de preocupación. Sus manos nerviosas, temblaban sin parar. Frente a ella postrada en una cama, estaba Kara, completamente pálida, jadeando, llena de sudor, sus mejillas estaban rojas por la intensa fiebre, mientras se removia por el insoportable dolor del cuerpo. Pavlin la miraba con el pánico calcomiéndola por dentro. Estaba completamente asustada, no sabia que hacer, sentía una gran impotencia de no poder hacer nada para ayudar a su hermana mayor.
––Hermana…dime qué hago, por favor… ––susurra Pavlin entre sollozos. ––No te puedo perder a ti también…buscaré al doctor Laucher…él sabra que hacer.
Pero antes de que Pavlin hiciera algo, Kara la sostiene de la mano con firmeza.
––No, por favor…no lo hagas, Pavlin. ––el susurro de Kara es de suplica en lugar de orden. ––Sabes que me pasará si se enteran que soy un cuádruple…
––Pero hermana… ––los ojos de Pavlin estaban llenos de lágrimas. ––Si sigues asi podrías morir…
––Morire de todas formas… ––escupe Kara con rabia contenida. ––Si ese hombre se da cuenta que tengo cuatro núcleos elementales…me mataran…estaré bien…en serio…no te preocupes…
Pavlin la mira con lágrimas silenciosas. Cierra los ojos y los puños con fuerza. Kara debilitada le sonríe con cariño, tratando de calmar a su pequeña hermanita.
Las horas pasaron y la salud de Kara empeoraba cada vez más. Pavlin le toca la frente con la mano y la retira de inmediato con los ojos como platos. Kara estaba ardiendo en fiebre, mientras se retorcia cada vez más por el dolor.
Sin pensarlo dos veces, Pavlin salió de la casa en dirección a la casa del doctor Laucher. Pavlin corria con todas sus fuerzas que le permitían sus pequeños pies. Las personas alrededor la miraban con sonrisas calidas tratando de saludarla. Pero la pequeña tenía una misión importante, salvar la vida de su hermana.
Al llegar a la casa del doctor, Pavlin al pesar del frio intenso y de la nieve tocó con todas sus fuerzas la puerta, a la vez que gritaba por ayuda. La puerta se abre de golpe dejando ver a un hombre de unos treinta y algo de años, su cabello azul celeste caía hasta sus hombros y sus ojos naranjas la miraban con gran preocupación.
––¿Pavlin? ¿Qué ocurre? ––pregunta el doctor con gran inquietud.
––Es mi hermana… ––dice Pavlin desesperada, con la cara empapada por las lágrimas. ––Por favor, doctor Laucher…tiene que ayudarla…tiene mucha fiebre…
El hombre asiente con firmeza, entra rápidamente a su casa a buscar su botiquín, la puerta de la casa queda media abierta, una pequeña niña de unos seis años de cabello azul celeste y grandes ojos naranjas miran con atención a Pavlin, que estaba temblando del frío. La niña la observa y con agilidad le pone sobre los hombros a Pavlin una pequeña manta cálida, Pavlin la sostiene con fuerza.
––Muchas gracias, Lyra. ––murmura Pavlin apenas audible.
––Tranquila, Pavlin. ––dice Lyra con una tierna sonrisa tranquilizadora. ––Tu hermana estará bien…mi papá es el mejor…
Pavlin solo asiente. El doctor sale rápido con su botiquín.
––Lyra, no salgas…regreso enseguida. ––dice el doctor con firmeza.
Lyra solo asiente. El doctor toma la pequeña mano de Pavlin y sale de prisa hacía la casa de la niña…al llegar subieron rápido a la habitación donde estaba Kara.
Pero la escena que encontró lo dejó descolocado…
El doctor se paralizó de inmediato. La niña estaba inconsciente, completamente palida, su rostro estaba empapado de sudor, mientras sus mejillas estaban rojas por la fiebre. El doctor rápidamente se acerco a Kara. Extendió sus manos hacia el cuerpo de la pequeña, una gran burbuja de agua fue rodeando todo el cuerpo de Kara hasta sumergirla por completo. El doctor cerró sus ojos mientras movia con precisión quirúrgica sus manos. Pavlin con los ojos temerosos observaba la escena con suma atención mientras apretaba sus manos en señal de oración.
Mientras iba tratando a Kara, el hombre frunce el ceño ligeramente, su cuerpo tiembla.
––Esto no es posible… ––murmura para sí mismo, luego de reojo mira hacia atrás. ––Pavlin, ¿Puedes acercarté, por favor?
La niña curiosa se acerca. El doctor saca una mano de la burbuja de agua y la posa sobre Pavlin.
“Pavlin, solo posee un núcleo elemental…pero Kara posee los cuatro… ¿En qué estabas pensando, Karmelia? … ¿Por qué no sacaste a estas niñas de aquí? … ¡Mierda! ¿Ahora qué hago?”. Los pensamientos del doctor eran un caos…pero se enfocó en salvar la vida de Kara…por el momento.
Después de una hora, que parecía una eternidad. El doctor se levanta ajustándose los lentes con expresión seria…casi sombria…Pavlin lo miraba con ojos llenos de esperanza mezclada de temor.
––Bien…hice todo lo que pude. ––dice el doctor sin un apice de emoción en la voz. ––Solo dejala descansar…estará mejor en unas pocas horas.
Pavlin asiente mientras se sube a la cama para estar más cerca de su hermana. El hombre antes de salir de la habitación mira a las dos niñas…cierra los ojos cargados de gran impotencia, mientras su mente se debatía entre entregar a Kara al Gran Consejal o ayudar a ambas niñas a escapar, pero eso le costaría su vida y la de su familia. El doctor abre los ojos con gran pesar y niega lentamente mientras se marcha.
Pavlin toma la mano de Kara entre la suya, mientras con la otra acaricia suavemente el rostro de su hermana.
––Por favor hermana, tiene que despertar. ––susurra la pequeña con un gran nudo en su garganta.
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La mañana siguiente estaba igual de fría que el dia anterior, la nieve había cesado, dejando un gran manto blanco por toda la región. Las personas salían cubiertas por varias capas de ropas por el infernal frío. Todo estaba transcurriendo como un simple día normal.
Kara fue abriendo lentamente los ojos con pesadez, aún sentía un leve dolor en el cuerpo, fruto de la fiebre intensa de ayer.
––¡¿Hermana?! ––dice Pavlin con emoción a ver a Kara abrir los ojos.
Kara le sonríe con ternura, mientras se va incorporando lentamente de la cama con ayuda de Pavlin.
––¿Ves? Te dije que estaría bien…solo era cuestión de tiempo. ––dice Kara con una radiante sonrisa.
––¿Pero que dices, hermana? ––Pavlin la mira con gran reproche. ––Tuve que ir a buscar al doctor Laucher…hacia mucho frio afuera…casi me congelo.
Kara palideció de inmediato, la sonrisa dejo paso a una mueca de dolor.
––¿Qué hiciste, Pavlin? ––pregunta Kara sosteniéndose la cabeza con ambas manos. ––Me van a matar…
––No te preocupes, hemana. ––Pavlin trata de tranquilizarla. ––El doctor no dira nada…es un buen hombre…además la abuela era su maestra…por ella no dira nada estoy segura de eso…
Kara niega lentamente mientras lágrimas salen de sus ojos sin permiso…Pavlin intenta poner una mano en la cabeza de Kara, pero ella la quita bruscamente con leve odio.
––Pavlin… ––susurra Kara mientras la mira con furia en los ojos. ––Tú acabas de asesinar a tu propia hermana.
Pavlin se sobresalta, dando un pequeño respingo…mientras palidece de inmediato.
––Hermana… ––la incredulidad invade todo el cuerpo de Pavlin.
Kara no quita su mirada de ella…de pronto…un fuerte sonido se escucha en la puerta principal de la casa…provocando un fuerte escalofrío en los cuerpos de las dos niñas…
¡TOC! ¡TOC! ¡TOC!
––¿Qué pasa? ––pregunta Pavlin con los ojos húmedos.
––Ya vinieron por mi. ––dice Kara resignada con la cabeza abajo mientras se observa las manos. ––Lo lamento, Pavlin…no pude mantener nuestra promesa…por tu culpa moriré y te quedarás sola…
Pavlin llora, a la vez que le da varios golpes a Kara en su pecho con los puños cerrados. Kara no hace nada mantiene la mirada abajo, mientras las lágrimas salen silenciosas de sus ojos.
––¡ES MENTIRA! ¡NO MORIRAS! ––gritaba Pavlin con todo su ser. ––¡ERES MI HERMANA MAYOR! ¡TU DEBER ES CUIDARME!
Abajo, se escuchaba un estruendo caótico: una mezcla de rugidos inhumanos y el golpeteo incesante de cuerpos. La puerta, de madera ya vieja, comenzó a vibrar en su marco con cada embestida coordinada. Pavlin lloraba con fuerza, mientras aún seguía golpeando a Kara, pero esta se mantenía con la mirada baja, ya lista para su destino.
––¡TIENES QUE HUIR DE AQUI, HERMANA! ––gritaba Pavlin ya sin voz. ––¡VETE…YO ESTARE BIEN!
Pero Kara se mantiene sumida en su propio lamento.
Abajo…la pared ya no podía sostener la furia. Un martilleo salvaje y rítmico se convirtió en un solo fragor de desesperación y cólera. Los gritos y los gruñidos se fusionaron en un clamor cavernoso. El marco de madera gimió una última vez, y luego se quebró. Fue un sonido sordo, aplastante, seguido por el agudo y violento rasgar de las astillas. La puerta no cayó; fue aplastada hacia dentro, despedazándose en el umbral. Y por la gran apertura, no entraron uno ni dos, sino una ola hirviente de personas con túnicas blancas, subieron por las escalares. Eran la furia personificada, entraron con fuerza a la habitación donde estaban las niñas.
Pavlin al ver la horda furiosa dentro de la habitación. Se posicionó como un muro protector entre ellos y su hermana. El Gran Consejal, se acercó a ellas con gran desprecio en sus ojos.
––Niña…apártate…no venimos por ti…venimos por ella… ––el anciano prendido en cólera señalo con un dedo en dirección en donde estaba una Kara deprimida. ––¡Ese maldito adefesio! ¡Es la causa del mal encarnado! ¡Es un ser abominable! ¡Un maldito cuádruple! …La muerte misma será tu única redención al pecado…tu solo nacimiento es un error…
Cada palabra era un veneno directo hacia Kara. Pavlin miraba a su hermana y luego sus ojos se posaron con furia hacia el anciano. De pronto el doctor Laucher se acercó a la escena.
––¡¿Doctor Laucher?! ––grita Pavlin con fuerza, viendo en él la salvación de su hermana.
Pero el doctor en ves de intervenir…sostuvo entre sus brazos a Pavlin con fuerza…la niña sin comprender porque el hombre la va alejando de su hermana, comienza a dar patadas en el aire mientras forcejeaba para escaparse de sus manos. El doctor mantiene la mirada abajo con gran pesar mientras apretaba con fuerza sus labios con la culpa calcomiéndolo por dentro. Prefirió sacrificar a Kara en vez de a su familia…
––¡NO! ¡DEJENLA EN PAZ! ¡ES MI HERMANA! ¡ES LA UNICA FAMILIA QUE ME QUEDA! ––los gritos desesperados de Pavlin llenaban toda la estancia, pero ninguna de las personas dentro del cuarto se inmutaba a eso.
Pavlin lloraba sin consuelo mientras su hermana aún en la cama era rodeada por las personas. Pavlin con los ojos rojos cubiertos de lágrimas vio por última vez la sonrisa tierna y cálida de Kara.
––Te quiero mucho, hermanita. ––eso fue lo último que le dijo Kara antes que el doctor se llevara a Pavlin de la habitación.
––Lo lamento mucho, Kara. ––susurró el doctor apretando los dientes con un gran nudo en la garganta. ––Lo siento mucho, Karmelia…te he fallado…pero mi familia es primero…te prometo que cuidaré de Pavlin…
El llanto de Pavlin era desgarrador, como si le estuvieran arrancado el corazón a sangre fría. Pero el hombre caminaba firme, aunque sus piernas flaqueaban por la culpa.
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En la plaza principal de Winex, habia una gran multitud, muchos de ellos tenían túnicas blancas y estaban de rodillas rezando, mientras algunos miraban la escena con gran expectación. Y en el centro de todos ellos estaba Kara de rodillas en una tarima de madera, estaba esposada con las manos detrás de la espalda, con la cabeza agachada, mientras lágrimas silenciosas salían en torrentes. El anciano estaba de pie al lado de ella mirando a todos los presentes.
––¡MIS HERMANOS! ––grito el anciano con gran jubilo en la voz. ––El dia de hoy vamos a ejecutar con nuestras propias manos a este ser abominable…este monstruo con cara de niña es un ser inmundo…esta escoria es un cuádruple.
Se escucha un estruendoso abucheo por parte de los presentes. El anciano asiente con gran orgullo.
Pero entonces una potente ráfaga de aire invade toda la zona. Todos quedan sorprendidos, pero luego…sobre Kara se empienza a crear una esfera de aire envolviéndola por completo. La niña abre los ojos de par en par mientras es levantada delante de los ojos de todo el mundo.
––¡DETENGALA! ––grita el anciano eufórico lleno de ira.
Las túnicas blancas intentan parar la esfera con sus elementos, pero una potente ráfaga de agua lo impide por completo, en ese mismo instante una intensa neblina impide la visión y que todo se vea borroso.
Kara mira todo con genuino asombro mientras el miedo va desapareciendo, mientras es alejada de ese lugar.
La esfera baja lentamente en un gran bosque frondoso, mientras se va disolviendo por completo. Kara mira todo a su alrededor con pánico y alivio al mismo tiempo.
––Huye de este lugar… corre y nunca mires atrás. ––dice una voz profunda detrás de ella.
Kara voltea la mirada y ahí estaba él…el mismo hombre que hace dos años estaba en la casa discutiendo con su abuela.
––¿Quién eres tú? ––pregunta Kara con recelo. ––¿Por qué me estas ayudando?
––Yo no soy nadie importante…solo tengo una gran deuda pendiente con tu familia. ––dice el hombre.
––¿Y mi hermana? ––dice Kara con pánico en la voz. ––Hay que ir por ella…no puedo dejarla sola…
––Ella estará bien. ––dice el hombre mientras se aleja del lugar. ––Ese doctor de pacotilla la cuidara bien…preocupate por ti misma…si vuelves allá te mataran sin dudar…y tu hermana quedara sola como quiera…si la quieres…vuélvete más fuerte y acaba con todos estos malditos y ven a buscar a tu hermanita…
––¿Acaso me dejaras sola? No tengo a donde ir. ––dice Kara con lágrimas en los ojos.
––Niña…ni siguiera estoy cuidando a mi propia hija…no me puedo hacer cargo de ti…pero confio en ti y se que te volverás en alguien muy fuerte. ––dice el hombre mientras su figura se pierde en el bosque.
Kara aprieta los puños con fuerza, a la vez que mira todo a su alrededor.
––No se donde estoy. ––murmura Kara. ––Esos malditos me la pagaran…pero sobre todo ese maldito del doctor Laucher…Pavlin…hermana…te prometo que volveré por ti…
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Pasaron dos días después de aquel acontecimiento…en el bosque de una aldea de Edria, tres hombres caminaban a pasos elegantes y tranquilos, entre ellos en el medio estaba un Ginthar Ratruz más joven, con su uniforme impecable de Primer General de Dominion, al lado de el estaba un hombre de unos veinticuatro años de cabello raspado atrás color durazno y sus ojos grises brillaban con rabia contenida, estaba vestido con el uniforme de Segundo General de Dominion, al otro extremo de Ginthar estaba un joven Joshk Astrus.
––¡Demonios! ––susurra el Segundo General.
Ginthar lo mira divertido, tratando de contener una risa: ––¿Qué ocurre, Ronter? ¿Acaso aún estas molesto por lo de Arka?
––¿Molesto? ––dice Joshk con aire juguetón. ––Yo diría más bien celoso, maestro…nuestro querido Ronter esta celoso porque él no fue el afortunado de estar con Arka…alguien más se le adelanto…y ahora Arka tiene una hija con alguien más.
––Aún no me lo puedo creer… ––dice Ronter con rabia combinada con celos. ––Conozco a Arka desde que eramos reclutas en el Ejército Negro…he hecho todo lo posible por enamorar a esa mujer y poder derribar ese muro inquebrantable de su corazón…y luego viene un idiota de Kiria…con palabras bonitas… ¡Y me viene con que tiene una hija!
––Tengo que admitirlo… ––dice Ginthar divertido poniendo una mano en el hombro de Ronter. ––El Lord y yo nos sorprendimos mucho cuando Arka nos presentó a Layne…nunca imagine que esa mujer pudiera a llegar a ser madre…y para mi mayor sorpresa es una gran madre…ella haría cualquier cosa por su hija.
––Esa mujer es un mar profundo de secretos. ––murmura Joshk mientras suspira divertido.
––Pero…aún así… ––Ronter aprieta los puños. ––No puedo dejar de sentirme traicionado…es cierto que ella nunca a mostrado algún interés en mi…pero…
––Tranquilo, muchacho. ––dice Ginthar con calma. ––Solo tiene una hija…ella no esta casada…aún tienes oportunidad con ella…y sabes algo…ahora será mucho más fácil.
Ronter lo observa con curiosidad.
––Dicen que si tienes a los hijos…conquistas a la madre. ––dice Ginthar mientras le guiña el ojo. ––Trata de llevarte bien con Layne, haz que te quiera…y tendrás a Arka…
Ronter lo mira de reojo con leve fastidio, y suspira resignado. Mientras Joshk no agunta más y se hecha a reir a carcajadas al igual que Ginthar.
Pero de pronto…una gran ráfaga de aire los detiene en seco. Los tres hombres se quedan mirando el punto de donde salio el ataque. Y lo que ven los sorprenden…era una niña de solo ocho años, con el cabello castaño revoltoso y sucio en posición de ataque, mientras sus ojos lilas se prendían con furia.
––¿Quiénes son ustedes? ––dice Kara sin bajar la guardia. ––¿Acaso los mando el Gran Consejal?
Los tres hombres se quedaron observándola con curiosidad. Pero Kara invocó dos grandes rocas de tierra de un metro, mientras formaba un látigo de agua, lista para atacar.
––Vaya, con que una niña cuádruple. ––dice Ginthar mientras se acaricia la barba. ––Y si hablas del Gran Consejal, entonces eres de Edria, ¿Cierto?
Kara lo mira confusa, y dice casi en un murmuró: ––Entonces, ¿No los mando el Gran Consejal para matarme?
––Nosotros no obedecemos ordenes de escoria humana como esa. ––dice Ronter con los brazos cruzados. ––Nuestra lealtad solo esta con nuestro Lord.
––Somos altos mandos de Dominion. ––concluye Joshk.
––¿Dominion? ––pregunta la niña confundida.
Joshk se pone de cuclillas frente a ella, y dice con voz suave pero firme: ––Dime pequeña, ¿te gustaría venir con nosotros a Valyria, y formar parte de la pandilla más poderosa de toda Elandar?
Kara lo mira con curiosidad: ––¿Me podré convertir en alguien muy fuerte y acabar con esta región?
––Pudes destruir cualquier región que quieras. ––dice Joshk. ––Claro, menos Kiria que esta bajo la protección del Lord.
––Esos malditos de Kiria. ––masculla Ronter lleno de celos.
Joshk y Ginthar lo miran de reojo con diversión.
––¿Por qué queires llevarla con nosotros, Joshk? ––pregunta Ginthar curioso.
––Esta niña es cuádruple, maestro. ––dice Joshk mientras se incorpora. ––Usted sabe lo difícil que son los nacimientos de niños con los cuatro núcleos elementales…mi Ranuz es un cuádruple al igual que la hija de Arka…otro más nos seria de mucha ayuda…y creo que el Lord estaría más que encantado de tener otro cuádruple en Dominion.
––Tienes razón. ––concede Ginthar en señal de aprobación.
––¿Qué dices pequeña? ––insiste Joshk con una leve sonrisa. ––¿Vendrás con nosotros?
Kara intenta analizar la situación en la que esta, a ese paso no se volvería en alguien fuerte por su cuenta…pero ellos se veian personas muy poderosas.
––De acuerdo. ––dice Kara con firmeza impropia para su edad. ––Pero me tiene que prometer que me convertirá en alguien muy fuerte…quiero acabar con esta región con mis propias manos.
––Por supuesto que si. ––Joshk le extiende una mano en señal de cerrar el trato. Kara estrecha su mano con la de él, con gran firmeza.
Ginthar y Ronter observan la escena con suma atención.
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Esa misma tarde en Valyria. Joshk llegó a su casa con Kara a su lado. Una mujer de cabello largo balnco platinado y ojos grises lo recibe a ambos en la entrada. Sus ojos se llenan de asombro al notar a la pequeña.
––Querido, ¿Quién es esta niña? ––pregunta la mujer mientras observa con atención a la niña.
––Es una niña huérfana que encontramos a las afuera de Edria. ––dice Joshk con calma. ––Es cuádruple, y como sabrás los edrianos no soportan a los cuádruples…se quedará con nosotros…la tendré bajo nuestra tutela.
La mujer asiente, y ve que la niña tiene miedo. La mujer le sonríe con ternura tratando de transmitirle seguridad y confianza.
––¿Cuál es tu nombre, cielo? ––pregunta la mujer con una cálida sonrisa.
––Kara…Kara Marckri… ––dice Kara con timidez.
La mujer asiente con una gran sonrisa. De repente una voz masculina infantil suena detrás de ellos.
––Padre, bienvenido a casa. ––dice un niño de unos diez años.
Kara lo observó con atención, y sintió como cúpido le dio un gran flechazo en el corazón. Kara con ojos en formas de corazones, se fijo en la figura del chico, era alto para su edad, con un cuerpo atlético que se veía muy trabajado, su cabello blanco platino perfectamente arreglado hacia atrás con algunos mechones en la frente, sus ojos grises profundos eran unos auténticos luceros, su porte era refinado, elegante. Portaba un uniforme militar azul oscuro con detalles dorados.
––Yo soy Camil…y él nuestro hijo mayor, Ranuz. ––dice la mujer haciendo las presentaciones a una hechizada Kara. ––Saluda a nuestra nueva invitada, cariño…a partir de ahora vivirá con nosotros.
Ranuz con la curiosidad en el rostro asiente con respeto. Se acerca a Kara tomando su mano dándole un leve beso como todo un caballero.
––Bienvenida a nuestro hogar, mi lady. ––dice Ranuz como todo un noble.
Kara se ruboriza por completo sin comprender del todo porque su corazón latia con gran fuerza, mientras su mirada no se apartaba por completo de Ranuz, que la miraba con gran curiosidad. Camil rie bajito entendiendo la escena, mientras Joshk ajeno a lo que ocurria a su alrededor se mantenía sereno.
––Mañana iré agregar a Kara a nuestro registro familiar. ––dice Joshk con la mirada fija en su esposa.
––¿Y cómo la registrarás? ––pregunta Camil con curiosidad.
––Como nuestra sobrina. ––la voz de Joshk era calma absoluta. ––Dire que es hija de un hermano tuyo que lamentablemente ha fallecido y nos la dejo a cargo…asi evitaremos preguntas innecesarias…solo el maestro, Ronter y nuestro Lord sabrán la verdad sobre ella… ¿Escuchaste bien, Ranuz? …a partir de ahora Kara será tu prima…tienes que cuidarla.
––De acuerdo, padre. ––dice Ranuz con gran respeto mientras hace una leve reverencia. ––Cuidaré bien de ella como si fuera Millier.
Camil mira a su hijo con profundo orgullo y amor.
––Cariño, lleva a Kara a nuestra habitación de invitados. ––dice Camil mirando a Ranuz, luego se pone de cuclillas y mira a Kara con ternura. ––Luego tú y yo la vamos arreglar a tu gusto, ¿Qué te parece, mi cielo?
Kara parpadea varias veces, y luego asiente con timidez, esa mujer era demasiado amable para ser real. Camil era una mujer amorosa, le gustaban mucho los niños, y no le agradaba cuando niños indefensos eran maltratados. Ella no soportaba que Ranuz fuera parte de una pandilla, y menos de Dominion, que mataban a los niños si sus padres cometían traición.
––Mi lady, por favor sígame por aquí. ––dice todo un caballeroso Ranuz a una ya muy perdidamente enamorada Kara, que solo se limita asentir ante el chico.
Ambos suben por las escaleras ante la atenta mirada de los adultos.
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Al otro día muy temprano en la mañana. Joshk caminaba con su porte elegante, vestia unos pantalones negros finos, y una camisa azul oscuro con una corbata negra y un saco del mismo color, a su lado Kara caminaba con sus ojos curiosos mirando todo a su alrededor, vestia una falda blanca hasta las rodillas y una blusa de tirantes rosada, su cabello castaño estaba suelto, no parecía la misma niña descuidada de ayer, ahora parecía una niña de la alta nobleza.
––¿A dónde vamos? ––pregunta Kara mientras ve el puesto de dulces con gran emoción infantil.
––Vamos al centro de registro. ––dice Joshk con tranquilidad. ––Vas a formar parte de mi registro familiar.
––¿Registro familiar? ¿Para qué funciona eso? ––el rostro de Kara era la máxima expresión de curiosidad.
––Para que no te saquen de Valyria cuando andes sola por las calles. ––explica Joshk. ––Si alguien del Ejército Negro te ve y te pregunta a que familia perteneces, pero no te encuentran en ningún registro familiar te expulsan de Valyria…pero si dices tu nombre apareceras en mi registro familiar y no podrán hacerte nada…mejor te llevaran hasta la casa y te van a cuidar en todo el trayecto.
––Vaya…eso es genial… ––dice Kara fascinada. ––¿Y dónde se puede ver todo eso?
Joshk detiente sus pasos y se pone de cuclillas extendiendo su brazo izquierdo mostrando su Moniky. Aprieta un botón, y se expande dentro del aparato una gran información:
Joshk Astrus.
Edad: 28 años.
Lugar de nacimiento: Dominus Lux, Valyria.
Elemental: Cuádruple Avanzado.
Ocupación: Encargado de Seguridad de Valyria.
Afiliación: Dominion, Mano izquierda del Lord.
Familia.
Esposa: Camil Astrus.
Edad: 26 años.
Lugar de Nacimiento: Dominus Lux, Valyria.
Elemental: Cuádruple Intermedio.
Ocupación: Ama de Casa.
Hijo: Ranuz Astrus.
Edad: 10 años.
Lugar de Nacimiento: Dominus Lux, Valyria.
Elemental: Cuádruple Supremo.
Ocupación: Primer Comandante del Ejército Negro.
Afiliación: Dominion.
Hija: Millier Astrus.
Edad: 5 meses.
Lugar de Nacimiento: Dominus Lux, Valyria.
Elemental: Dual (Agua y Fuego).
––Woow… eso es demasiada información. ––dice Kara asombrada. ––Esos aparatos son geniales.
––Así es… ––dice Joshk incorporándose. ––Se llaman Monikys…podemos hacer muchas cosas con ellos…hacer llamadas…ver nuestras ubicaciones…y también nos sirven como un método de pago sin necesidad de usar billetes.
Kara asiente con genuino asombro: ––Quiero uno de esos.
––No, aún eres muy joven para esto. ––dice Joshk con una leve sonrisa. ––Cuando seas más grandes o formes parte de Dominion tendrás uno de estos.
Kara lo mira con una gran sonrisa.
Ambos llegan a un gran edificio completamente de blanco con grandes ventanales. En la entrada un guardia pasa un aparato sobre el Moniky de Joshk.
––Bienvenido, señor Astrus. ––dice el guardia con una leve reverencia, Joshk solo se limite asentir con cortesía.
Se dirigen a un gran mostrador de mármol blanco, donde los atiende una chica joven muy simpática y hermosa.
––Buenos días, señor Astrus. ––dice la joven con una radiante sonrisa. ––¿En que puedo asistirle en el día de hoy?
––Vine a expandir mi registro familiar. ––dice Joshk con respeto, luego señala a Kara. ––Ella es mi sobrina, Kara Marckri…vine agregarla, por favor.
La joven asiente con una cálida sonrisa mientras comienza a buscar en su computadora. De pronto una elegante voz femenina suena detrás de Joshk.
––Vaya…pero si es Joshk. ––dice la voz femenina acercándose a ellos.
––Arka. ––dice Joshk volteando la cabeza atrás.
Kara también voltea la cabeza, y ve a una mujer alta elegante de cabello corto rubio platinado perfectamente arreglado, vestida de una camisa de lino blanca con los primeros botones desabrochados y una falda de tubo marrón oscuro, sus tacones de punta marrón resonaban con elegancia en cada paso, sus ojos azul profundo la miraban con curiosidad y diversión, la mujer venia tomando con firmeza la mano de una pequeña niña de unos cuatro años, tenía puesto un vestido ligero azul claro con un diseño de mariposas azul oscuro que le caía hasta las rodillas, con sandalias a juego, su cabello negro estaba recogido en dos perfectas colas altas, sus ojos marrones dorados observaban todo con calma absoluta como si estuviera caminando por el jardín de su casa.
Al quedar frente a ellos la niña ve a Kara con puro desdén. Kara queda paralizada por un momento luego frunce levemente el ceño.
––¿Qué hacen aquí, Arka? ––pregunta Joshk curioso.
––Bien…solo venimos a actualizar el Moniky de Layne. ––dice Arka con naturalidad, aunque sus ojos no se despegaban de Kara.
––¿Cómo? ¿Le compraste un Moniky? ¿No esta muy joven para eso? ––pregunta Joshk con la ceja levantada.
––Nunca se es muy joven o muy viejo para tener un Moniky, Joshk. ––dice Arka mientras le guiña un ojo con picardía juguetona. ––Además mi Layne, comenzara mañana la Academia…y quiero que se sienta segura…sin importar lo que pase, aunque sea lo más minimo puede llamar a su mamá… y estaré de inmediato con ella.
––Solo espero que no hayas usado los recursos de Valyria para comprarle un Moniky a tu hija. ––Joshk se cruza de brazos observando con atención a Arka.
––Ay, Joshk… ––Arka rie divertida tapándose los labios con la mano con elegancia. ––Querido, sabes muy bien que yo tengo mis propios recursos…puedo apostar que ahora mismo entre tú y yo quien tiene más dinero en su cuenta bancaria…y te aseguro que yo seria la ganadora…
––Eso me quedo más que claro cuando compraste la extensión del bosque. ––dice Joshk con tranquilidad.
––Pero dime algo, Joshk. ––dice Arka con gran curiosidad mirando a Kara. ––¿Quién es esta niña? …no me digas que te atreviste a traicionar al angel de tu esposa…
––No digas estupides, Arka. ––dice Joshk con leve enojo. ––Yo amo a Camil, jamás la traicionaría…lo sabrás de todas formas…solo espero que guardes el secreto…esta niña fue la que encontramos ayer en las afuera de Edria.
––Ya veo. ––dice Arka mientras se pone una mano en el mentón. ––Ella es la niña cuádruple de quien me hablo ayer el maestro. ––Arka se pone de cuclillas mirando directamente a los ojos a Kara con una leve sonrisa. ––Cielo, ¿Cuál es tu nombre?
––Kara…Kara Marckri. ––dice una muy timida Kara con la cabeza abajo.
––¿Marckri? …Marckri… ––dice Arka pensativa tratando de recordar algo. ––¿Eres familia de Karmelia Marckri?
––Sí… ––el tono de Kara esta cargado de tristeza al recordar. ––Era mi abuela…murió hace dos años…
––Lamento escuchar eso. ––la voz de Arka se vuelve más suave.
––¿Acaso conociste a su abuela? ––pregunta Joshk.
––Sí…la conocí una vez. ––dice Arka levantándose y sosteniendo de nuevo la mano de Layne. ––Hace algunos años yo estaba a solo un paso del umbral de la muerte…pero esa mujer junto a Petra me salvó…nunca pude agradecerle por haberme salvado en aquella ocasión…pero ahora sé como darles las gracias…y será contigo, Kara…
Kara la observa con curiosidad. Arka le sonríe.
––Mi nombre es Arka Virell y ella es mi hija Layne…toma. ––dice Arka extendiéndole una pequeña tarjeta. ––Este es mi número…puedes llamarme a cualquier hora…sin importar lo que necesites.
Kara toma la tarjeta casi con reverencia. Arka sonríe en señal de aprobación.
––Señora Virell. ––dice la joven del mostrador. ––El moniky de su hija ya esta actualizado.
––Vamos a ver. ––Arka se acerca al mostrador junto con Layne, toma en su mano el Moniky. ––Cariño, pruébalo…ya me has visto hacerlo muchas veces.
Layne asiente con una leve sonrisa mientras sus ojos empiezan a brillar por la emoción. Arka la mira con gran orgullo y cariño. Al encender el botón se extiende la información:
Layne Virell.
Edad: 4 años.
Lugar de nacimiento: Aldea Kryxtal, Valyria.
Elemental: Cuádruple en desarrollo.
Ocupación: Estudiante (Academia Dominion).
Familia:
Madre: Arka Virell.
Edad: 24 años.
Lugar de nacimiento: Aldea Kryxtal, Valyria.
Elemental: Dual Supremo (Tierra y Fuego).
Ocupación: Administradora de Recursos de Valyria.
Afiliación: Dominion, Mano Derecha del Lord.
Kara se acerca con curiosidad y mira con asombro el Moniky de Layne. Joshk igual de curioso también lo ve.
––Lo mandaste a personalizar. ––dice Joshk. ––Tiene su nombre escrito en dorado por los alrededores.
––Por supuesto que sí. ––dice Arka emocionada. ––Mi hija merece lo mejor…además el mio también esta personalizado…no entiendo porque tú no haces lo mismo con los de tu familia.
––Es una perdida de dinero. ––dice Joshk con los brazos cruzados.
––Como digas, Joshk. ––dice Arka mientras gira sobre sus talones sosteniendo la mano de Layne, mientras se despide con la otra. ––Nos veremos luego. ––luego mira a Layne con una suave sonrisa. ––Cariño, vamos a ir por tu uniforme…de seguro ya esta listo…y luego vamos a ir almorzar al restaurante que tanto te gusta.
––¿Podemos comprar una bolsa de dulces después, mamá? ––dice Layne esperanzada.
––Solo una bolsa pequeña…la última vez no me dejaste dormir por el subidon de azúcar. ––dice Arka mientras rie suavemente. ––Aún tengo en la mente la mirada amenazante de tu doctora.
Layne rie baijto con diversión, luego mira por encima del hombro enfocando su mirada en Kara, una pequeña sonrisa arrogante se posa en los labios de Layne, provocando una furia repentina en Kara, que apretó los puños con fuerza mientras le lanzaba una mirada asesina a Layne, que en vez de incomodarse pareció disfrutarlo, y le sonrío con mayor burla.
––Esa mocosa arrogante, ¿Quién se cree que es? ––masculla Kara con leve rabia.
Joshk solo la observa negando lentamente divertido al ver la escena.
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Fin del Flashback…
Kara aún mirando el cielo estrellado sonríe con melancolía al recordar todo eso. Mira en dirección donde Lyra estaba dormida.
––Estoy ahora mismo con la hija de ese desgraciado que me vendio con esos idiotas. ––susurra para si misma, luego suspira y enfoca sus ojos en el cielo. ––Y aún no logró encontrar a Pavlin… después de unirme a Dominion siempre trataba que mis misiones fueran en Edria…Ranuz me ayudo a buscarla por las otras regiones y tampoco hubo señales…incluso Layne me ayudo mucho…barrió por completo toda una aldea de Edria…y me ayudo a poder sentir la energía elemental para poder encontrarla más rápido… ––Kara baja la mirada. ––Quien hubiera imaginado que esa mocosa arrogante se convertiría en mi mejor amiga y con el tiempo en alguien a quien considero como una hermana menor…Y sobre todo Ranuz…cuando cumplí la edad suficiente para mudarme sola no lo dude ni un segundo…Camil lloró ese día…asi que tuve que mudarme cerca…no podía aguantar más seguir viviendo bajo el mismo techo que él…en Dominion es fácil…el uniforme me gita “Cuidado es tu jefe” …pero en la casa cuando él estaba con ropa más informal… me gritaba “Kara soy todo tuyo” .
Kara se puso las manos en la cara ahogando un grito de loca enamorada. Sus mejillas estaban rojas como un tomate…mientras una sonrisa boba se asomaba en su rostro.
––Ese hombre me tiene loca…y el muy imbécil ni se da cuenta de lo que provoca en mi. ––susurra Kara melodramática, luego recupera la compostura, la tristeza asomada en su rostro. ––Pavlin…te encontraré, aunque me cueste la vida…donde rayos te metiste pequeña mocosa…más te vale que estes con vida o jamás te lo perdonaré…yo tampoco me lo perdonaría…
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