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Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 31

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Capítulo 31: Episodio 30. La Furia De Una Madre

Kaer´Marun, Pueblo Darlia…

El cielo se estaba tiñendo de suaves colores anaranjados y rosados, mientras el sol se iba ocultando anunciando la llegada de la fría noche. Los Warriors Of Dawn junto con las personas del pueblo recogían todo el lugar: levantando escombros, arreglando el porton principal, quitando maderas del suelo, y enterrando a los muertos… de los enemigos…los heridos estaban siendo atendidos en el hospital.

En el rostro de las personas habia miedo mezclado de alivio porque se habia acabado el ataque enemigo. En un rincón un poco alejado del lugar que se habia vuelto el campo de batalla. Kael y los demás estaban reunidos, con caras largas y furiosas por la humillación de Persia.

––¡Demonios! ––dice Kael apretando los puños sus ojos destellaban ira contenida. ––Esa mujer malditamente sexy nos trato como si fueramos unos niños.

––Tienes razón, viejo. ––Luca se tira en un tronco que estaba en el suelo, mirando a un punto lejano. ––Ni siguiera sentí que uso ni la más minima parte de su energía elemental.

––Aún tenemos mucho que mejorar. ––la voz de Kael se va convirtiendo en un susurro apenas audible. ––Aún no es suficiente… ¡Rayos! El maestro tenia razón…nos enfrentaremos a verdaderos demonios…me confie demasiado…

Lyra estaba cruzada de brazos detrás de Kael, mientras miraba fijamente a Kara que estaba sentada con gracia en una gran roca, su semblante era sereno…como si la situación no la afectará en lo absoluto.

––Quiero saber… ¿Qué hace un alto mando de Dominion con nosotros? ––dice Lyra con recelo, su mirada era penetrante queriendo indagar más en la mente de una divertida Kara.

––Bueno… ––comienza a decir Kara con diversión burlesca. ––Esas razones no las puedo decir…solo diré que estoy en una misión impuesta por mi Lord…y pensé que si estaba con ustedes iba hacer menos aburrida.

Se produce un breve momento de silencio.

––Entonces… ¿Eres la hermana de Pavlin? ––la voz de Lyra se vuelve nostálgica.

––Sí… ––susurra Kara con pesar. ––Por eso mismo te hice esas preguntas…pensé que podrías saber dónde esta Pavlin…la he estado buscando todos estos años…he barrido cada rincón de Edria…y aún no la he encontrado…no quiero imaginar que algo le haya pasado…

Lyra baja la mirada no quería hacerle más preguntas. Kara sacude su cabeza tratando de alejar esos horribles pensamientos de su cabeza. Kael la mira con mayor atención e interés.

––Te ayudaré. ––dice Kael con firmeza.

––¿Qué dices? ––pregunta Kara con genuino asombro con la boca medio abierta.

––Te ayudaré a encontrar a tu hermana. ––dice Kael con una leve sonrisa. ––Yo también he estado buscando a la mía…cuando estemos en Edria la buscaré por todas partes…Lyra la conoce asi que será más fácil…y no solo en Edria…la buscaremos por las demás regiones…

Kara lo mira con los ojos abiertos como platos…solo Ginthar, Ranuz y Layne la habían estado ayudando…nadie más se habia interesado en su vida…pero Kael sin conocerla ya estaba dispuesto hacer cualquier locura por ella.

––Ni siguiera me conoces bien… ––susurra Kara.

––Claro que te conozco. ––dice Kael con una radiante sonrisa pícara. ––Eres Kara Marckri, vienes de la Región de Edria de la aldea Winex…eres la Tercera General de Dominion…eres cuádruple avanzado…además… ––descaradamente le guiña el ojo. ––Mi futura señora, dueña de este corazón que solo late para ti, mi amada diosa.

Kara ríe divertida, aunque un suave rubor se asoma en sus mejillas.

––Gracias, Kael. ––la voz de Kara se vuelve suave con una pequeña sonrisa dulce.

Kael abre los ojos con asombro por el hermoso y sonrojado rostro de Kara. Mueve la cabeza a un lado con timidez (algo impropio en nuestro chico) su rostro se tiñe de un rosado suave con una leve sonrisa.

––Siempre te ayudaré…. ––susurra Kael apenas audible.

Brax estaba cruzado de brazo con los ojos cerrados apoyado de espalda en una columna, intentando ocultar una sonrisa de satisfacción. Theo al lado de él lo mira de reojo con la ceja arqueada y una mirada inquisitiva muy intensa.

––¿Qué ocurre? ––dice Brax sereno con un toque burlón abriendo solo un ojo. ––¿Por qué me miras tanto?

––Nada… ––dice Theo apartando la vista. ––Es solo que…cuando estábamos peleando juntos sentí una gran energía elemental en ti…tienes un gran potencial.

––Muchas gracias, viejo. ––dice Brax divertido, ocultando una sonrisa siniestra.

Luca estaba acostado en el suelo de espalda, sus manos estaban detrás de la cabeza, mientras sus ojos se mantenían mirando el cielo anaranjado.

––Pudimos contener a esos imbéciles. ––dice Luca con una ramita en la boca. ––No tuvimos bajas…por ahora estamos vivos para contarlo.

––No entiendo que querían… ––dice Theo poniéndose una mano en el mentón analizando las escenas de los acontecimientos. ––Por lo regular esos tipos de pandillas no se van sin destruir todo a su paso…y tampoco lucharon en serio.

––¡¿QUÉ!? ––grita Kael atónito. ––¿Me estás diciendo que esos fenómenos no lucharon de verdad?

––Exacto…solo estaban jugando con nosotros. ––afirma Theo con tranquilidad.

––Pero, murieron algunos de ellos…no creo que eso lo hayan hecho a propósito. ––dice Brax con el ceño levemente fruncido.

––Los muertos eran nivel básico…por eso fue muy fácil para nosotros matarlos. ––Theo se quita los lentes mientras limpia los cristales con un pañuelo. ––Pero los demás eran duales supremos que solo se estaban burlando de nosotros…además según Kara, esa mujer es un alto mando de los Abysswalkers… ¿Qué hacia con ellos?

––Bueno…realmente esa pandilla de forasteros les pertenece a ellos. ––explica Kara con calma, tratando de no decir más de lo necesario. ––La usan cuando ellos no quieren hacer su trabajo…y así pueden abarcar más territorio…pero nunca van con un alto mando al frente.

––La manera en la que llegaron y luego se fueron…algo no concuerda… ––dice Theo con el ceño fruncido, luego abre los ojos como platos. ––Espera… ¿Acaso nos falta alguna cosa?

Luca lo mira como si ya se hubiera vuelto loco, y dice burlón: ––Amigo, no tenemos nada de valor que les pueda interesar a esos tipos.

––¿Y la copa de obsidiana? ––dice Theo apurado.

Luca abre los ojos como platos y se levanta de golpe…en ese momento una chica de cabello negro se acerca a ellos apurada.

––¡Luca! ––dice la chica nerviosa. ––La copa de obsidiana…ya no esta…

Luca frunce el ceño apretando con fuerza sus puños que se envuelven en fuego, sus ojos estaban llenos de furia.

––¡Maldición! ––grita Luca furioso. ––¡Esa copa era una reliquia familiar! ¡Fue lo único que me dejó mi padre! ¡Más de trecientos años en mi familia…y la primera vez en que nos atacan conmigo al frente…y me roban la copa! ¡Demonios!

––Pero… ¿Para qué querrian esa copa? ––pregunta Lyra con leve preocupación al ver por primera vez a Luca tan enojado.

––No sabría decirlo con seguridad. ––dice Theo más calmado. ––Según la historia que nos contó el bisabuelo de Luca…esa copa fue dada al ancestro de Luca por el Arcaneo que dominaba esta parte de la región…esa copa es una reliquia entregada por una deidad.

Brax estaba cruzado de brazos con una sonrisa burlesca, sus ojos se convierten en un rojo muy intenso.

––Entonces, si nada más vinieron a llevarse esa copa ellos sabran su función. ––Kara analiza la situación memorizando todo para su reporte al Lord.

––Seguramente, sí… ––Theo la mira. ––Lo único que sabemos de ella es que convierte todo tipo de liquído vertido en ella en lava…y tampoco puedes poner tus labios en ella por lo filoso que es su borde.

Luca cae de trasero al suelo, escondiendo su rostro en sus manos…da un largo suspiro cayendo de espaldas con las manos extendidas a los lados.

––Necesito algo para olvidar por el momento este mal trago. ––dice Luca resignado, luego su expresión cambia a pánico absoluto lleno de drama. ––Mi mamá me quemará vivo cuando se enteré…esa mujer es el mal encarnado cuando las cosas se salen de control. ––luego mira Lyra con lágrimas en los ojos. ––Lo siento, mi flor de loto…lamento hacerte viuda a temprana edad.

Lyra lo mira con una sonrisa fingida, las venas marcadas en la frente, mientras levanta su puño con gran fastidio, y dice: ––No te preocupes…visitaré tu tumba.

Luca la mira con ojos de cachorro herido…pero luego una chispa golpea su cabeza…se levanta de golpe con energía renovada.

––Ya sé que haremos. ––dice Luca con una sonrisa radiante cargada de picardía. ––Haremos la Feria Trimestral de Darlia…con eso evadiremos cualquier pregunta de mi madre.

––Pero Luca, eso es dentro de una semana. ––dice Theo con los brazos cruzados.

––No importa, amigo mio. ––dice Luca cargado de energía, luego sale corriendo al centro del pueblo subiéndose en una tarima, gritando a todo pulmón. ––¡MI GENTE! ––todos los presentes prestaron toda su atención a su líder. ––¡MAÑANA DAREMOS INICIO A NUESTRA GRAN FERIA TRIMESTRAL!

Se escuchan murmullos, muchos lo observan confusos, otros miran curiosos…pero Luca se mantiene lleno de confianza y firmeza.

––¡OLVIDAREMOS ESTE MAL DIA! ––dice un eufórico Luca. ––¡VAMOS A DIVERTIRNOS COMO NUNCA ANTES LO HEMOS HECHO! … ¡MAÑANA SERÁ LA MEJOR FERIA QUE HEMOS TENIDO!

Se escucha un fuerte grito de jubilo entre todas las personas del pueblo, los pandilleros alzan sus puños en completo apoyo a su capitán…Theo presente lo ve con gran orgullo, mientras el grupo de Kael observan toda la escena con asombro.

––Es muy respetado. ––murmura Lyra sorprendida. ––Pensé que era un simple mujeriego irresponsable.

––Luca no es nuestro capitán solo porque si. ––dice Theo con orgullo mientras observa a un energico Luca alzando los puños con fuerza. ––Todos sus antecesores han sido los lideres de los Warriors Of Dawn por años…pero cuando su padre murió, Luca no quería tomar su puesto…decía que no estaba preparado para llenar el hueco de su padre…pero nosotros lo pusimos en el cargo…y hasta ahora lo esta haciendo fenomenal.

––Ese tipo es estupendo. ––dice Kael con una sonrisa ladeada.

––Nadie es mejor que mi jefe. ––dice Kara con orgullo y una sonrisa divertida. ––Es el mejor de todos. ––luego con una sonrisa de boba enamorada con voz chillona. ––Además que es hermoso…nadie se puede comparar con ese hombre.

Kael la mira de reojo con celos en la mirada, y dice: ––¿De quién hablas de esa manera, mi amor?

––No es obvio…dijo su jefe. ––dice Theo calmado con sutil picardía. ––El Primer General de Dominion, Ranuz Astrus…todas las mujeres están locas por ese hombre…según dicen es un verdadero dios griego caminando entre mortales.

––Y tienen toda la razón. ––dice Kara divertida con una mirada complice dirigida a Theo. ––Ningún hombre se compara con él.

––¡Bah! Ni que fuera tan guapo. ––dice Kael cruzados de brazos haciendo un puchero infantil frunciendo el ceño, mientras voltea la mirada a otro lado.

Theo, Lyra y Kara se rieron a carcajada divertidos. Mientras Brax solo observaba la escena, y pisa con firmeza el suelo provocando una pequeña grieta…y luego un destello paso rápido entre ella.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Valyria, Bosque Virell…

El día estaba bajando el telón para darle continuidad a la noche, la brisa suave movia con delicadeza las hojas de los árboles. Dentro de la acogedora casa, Arka estaba en la cocina preparando todo para la cena mientras Nya la ayudaba. Layne estaba en la mesa completamente agotada con la cabeza acostada sobre la mesa, mientras un vaso de agua descansaba a su lado sin ser tocado.

––Cariño, ve a darte un largo baño frío. ––dice Arka acercándose a la mesa poniendo una mano en la espalda de Layne. ––Tuvieron un entrenamiento demasiado intenso…ni siguiera Ranuz y Thanus pudieron levantarse, lo bueno es que le avise a tiempo a Saulon para que viniera a buscarlos.

Layne solo asiente y se levanta lentamente haciendo muecas de dolor, Nya la mira preocupada, Layne notando su mirada la tranquiliza con una leve sonrisa. Y se dirige a pasos calmados hacia las escaleras, Nya y Arka la miran hasta que la silueta de Layne desaparece por el pasillo.

Arka suspira, luego comienza a caminar de nuevo en la cocina, Nya se sube en un banquito de madera poniéndose de frente a la encimera mientras lava los vegetales, Arka va cortando la carne, el silencio entre ambas no era incomodo.

Nya ve de reojo a Arka, en cuyo semblante se notaba una leve preocupación.

––Nunca habían entrenado de esa manera, ¿cierto? ––pregunta Nya mientras le pasa unas zanahorias ya lavadas.

––Esta manera fue muy peculiar por el uso constante de la Sinfonía mientras luchaban a muerte. ––dice Arka tratando de sonar calmada. ––Pero eso no es lo que realmente me preocupa, Nya.

Nya la observa con mayor atención.

––Cuando Layne se pone asi después de un intenso entrenamiento. ––una sombra de temor se asoma en el rostro de Arka. ––Es cuando sus pensamientos son más peligrosos…poniendo en riesgo su vida.

Nya baja la mirada un momento procesando las palabras. Arka estaba sumida en sus pensamientos mirando un punto fijo. Nya levanta la mirada poniendo una mano sobre la de Arka, que la mira con leve sorpresa, pero la niña le dedica una suave sonrisa.

––No importa lo que pase. ––dice Nya con una radiante sonrisa. ––Usted siempre estará ahí para cuando Layne la necesite, señora…sin importar lo que pase sé que nunca la dejaría sola.

Arka abre los ojos con asombro, baja la mirada con una sutil sonrisa, luego mira a Nya.

––Tienes razón, Nya. ––la voz de Arka era dulce. ––Gracias. ––luego con un semblante un poco más alegre. ––No tienes que decirme señora…pudes decirme tía.

Nya se sonraja levemente asintiendo con una gran sonrisa, mientras un brillo invade sus ojos azules. Arka la mira curiosa inclinándose un poco más a la niña.

––Tus ojos… ¿No eran verdes? ––pregunta Arka.

––Bueno realmente ya no se de que color son realmente mis ojos. ––dice Nya mirando su imagen en la ventana de cristal.

––¿A qué te refieres con eso? ––pregunta Arka más curiosa.

––Según el maestro mis ojos cambian dependiendo de mis emociones. ––explica Nya con un dedo en el mentón. ––Si tengo emociones muy fuertes el color es verde, pero si estoy calmada se mantienen azul.

––Vaya…eso es muy interesante. ––dice Arka con asombro con mayor interés. ––¿Solamente esos colores?

––Sí. ––afirma Nya.

––Los arcaneos, son más interesantes de lo que pensé. ––comentó Arka divertida. ––Layne, querrá investigar más acerca de eso…será mejor decírselo después de la cena…esa niña no se calma hasta saciar su curiosidad.

Nya ríe bajito volviendo a lavar los vegetales mientras Arka iba cortando. Ambas estaban más relajadas mientras preparaban la cena.

Entre tanto en el baño…

En la bañera, Layne estaba sumergida hasta los hombros, el agua estaba fría…pero eso no le importaba a ella…su cuerpo adolorido se estaba relajando de a poco…mientras que ella jugaba con el agua moviéndola hasta crear una línea gruesa en forma de espiral…su cabello estaba recogido en un moño alto.

––Tengo que mejorar más. ––dice para si misma. ––En este entrenamiento me di cuenta que en una batalla real estaré agotada, sin energía elemental suficiente para provocar o evadir la Sinfonía…y si la intento evadir en otra persona el consumo de energía será mayor.

Levanta la línea, y con un suave movimiento de muñeca la transforma en una esfera, mueve sus dedos con delicadeza y luego cierra los puños, transformando la esfera en una hermosa flor de loto de hielo. La mantiene en el aire por un largo momento mientras fija sus ojos en ella.

––No permitiré que alguien en medio de una batalla use alguna técnica letal en mamá. ––dice Layne con firmeza. ––Tengo que mejorar la técnica que estoy diseñando…pero sobre todo…debo buscar alguna forma para mantener una gran energía elemental para evadir cualquier técnica letal de ella…no la perderé. ––su mirada se vuelve filosa como el mejor acero forjado. ––Si tengo que morir para que ella no lo haga…entonces así será…

Con un movimiento brusco arroja con fuerza la flor a la pared, rompiéndola en cientos de fragmentos cristalinos. Su semblante estaba relajado lleno de seguridad, sin una pizca de duda.

En ese momento su Moniky comenzó a sonar…lo miró con calma, conocía perfectamente ese timbre, solo signficaba trabajo o entrenamiento…apretó el botón verde.

––Jefe…me esta preocupando bastante esta dependencia que tienes hacia mi. ––dice Layne juguetona con un atisbo de fastidio.

––Lamento molestarte, Layne. ––dice Ranuz tenso en la otra línea. ––Pero solo te llamo para avisarte que por tres días estarás al frente de Dominion.

––¿A dónde irás? ––pregunta Layne con calma mientras invoca un pajarito de aire.

––Iré con el Lord a Kiria…tienen nuevos inventos, además los Siete Grandes Consejales pidieron una audiencia con el Lord. ––informa Ranuz.

––Pensé que ibas a ir directamente a tu casa. ––dice Layne con diversión. ––Pero pasaste por el cuartel y el Lord te obligo a ir con él. ––se ríe bajito.

––Thanus me lo advirtió. ––suspira Ranuz resignado. –––Estamos en esa fecha donde los de Kiria sacan nuevos inventos…pero necesita algo de mi oficina y el Lord simplemente me invadió acerca de cómo serán los nuevos inventos…en fin…le diré a Thanus que posponga su misión a Edria hasta que regresemos o regrese Kara…acordamos no salir de Valyria los cuatro al mismo tiempo y menos ahora que el Lord tampoco estará.

––De acuerdo, jefecito. ––dice Layne con calma. ––Pero, me debes un día libre…además después que terminé mi misión en Norvhal quiero los papeles de mis vacaciones listos y autorizados por ti con tu puño y letra.

––De acuerdo, Layne. ––dice Ranuz con aire juguetón. ––Manten a Valyria en pie cuando lleguemos luego me das todos tus informes y tendrás todo lo que me pidas…menos dulces que aún tengo cosas que hacer y no quiero que Arka me asesine.

Layne ríe a carcajadas, olvidándose por un instante de sus pensamientos, sintiendo calma en ese simple momento.

––Nos vemos dentro de tres días, jefecito…mantendré a Valyria en pie. ––dice Layne con picardía.

––Confio ciegamente en ti, Layne. ––dice Ranuz con seguridad y luego se corta la llamada.

Layne se acomoda más en la bañera, mirando el pajarito volar, luego en un movimiento de muñecas convierte el pajarito en un mini dragón y luego crea otro de fuego haciéndolo pelear entre ellos.

––Por lo menos tendré mi mente ocupada por estos días. ––Layne suspira, luego frunce levemente el ceño. ––Pero tendré que aguantar sola al insoportable de Thanus…demonios…voy a pedir días adicionales a mis vacaciones.

Un ¡TOC! ¡TOC! La saca de sus pensamientos.

––¿Layne? ––dice la voz suave y timida de Nya detrás de la puerta.

––¿Qué ocurre, Nya? ––pregunta Layne serena.

––Dice tu mamá que la cena ya esta lista. ––informa Nya.

––Bajo en un momento. ––avisa Layne.

––Esta bien. ––dice Nya y luego se escuchan sus pasos alejarse del lugar.

Layne se queda un momento observando la puerta, luego mira el techo donde los dragones aún seguían luchando, mueve las manos haciéndolos desvanecerse. Respira hondo contando hasta diez luego exhala.

Sale de la bañera mientras las gotas resbalaban por su cuerpo, toma la toalla para secarse, su mente era un torbellino de ideas, se pone un pijama sencillo de pantalón corto y blusa de tirante. Al bajar las escaleras se encuentra con la mesa ya puesta con Nya viniendo y corriendo de la cocina con varios platos con distintas cosas. Se acerca y sus ojos se encuentran con los ojos amorosos e inquisitivos de Arka. Layne sonrie divertida negando lentamente, entendiendo esa mirada de su madre. Pero algo peculiar la detiene de golpe al encontrarse con la mirada de una muy adorable Nya, que estaba entusiasmada mirando tantos platos diferentes de comida.

––Nya. ––el rostro de Layne estaba lleno de curiosidad mientras se sentaba en su lugar en la mesa. ––¿Tus ojos no eran verdes?

Nya iba a decir algo, pero Arka se adelanta, diciendo: ––Esto te va a interesar, cariño, quería esperar a terminar la cena para comentartelo, pero ya te disté cuenta. ––Arka se sienta en la cabecera de la mesa mientras destapa una botella de vino. ––El maestro le dijo, que dependiendo de sus emociones el color de sus ojos cambían…si tiene emociones fuertes, se vuelven verdes…pero si esta tranquila se ponen azules.

Layne mira con atención a Nya, tratando de indagar más.

––Entonces, teniendo esto en cuenta…cuando te trajimos de la montaña Hollow estaban verdes…y aún en la mañana siguiente seguían verdes y también durante nuestro entrenamiento…pero ahora que estás más calmada son azules…que interesante. ––Layne analizo toda la situación en segundos.

Pero aún algo no le encajaba del todo, habia algo más que la intrigaba del todo.

––Ya que estamos en el tema…hay algo más interesante que me gustaría comentar contigo, mamá. ––dice Layne mirando directo a los ojos de Arka que la observa con atención. ––La primera vez que fui a la montaña Hollow te dije que sentí una energía elemental abrumadora que estaba descontrolada…pero cuando fui la segunda vez en que obligue al Arcaneo salir su energía era distinta a la de la primera vez…no era tan fuerte como la primera, se sentía debilitada…es por eso que su cuerpo no aguanto mucho en ese estado…pero cuando fuimos tú y yo…y me enfrenté a los cachorritos, volví a sentir la misma energía de la primera vez pero fue diferente, como si la estuvieran conteniendo…y sabes lo más extraño de todo eso.

Arka, incluso la misma Nya la miran con atención.

––Cuando Nya me atacó sentí la misma energía elemental del Arcaneo…en ese momento había dos energías abrumadoras…pero había una siendo contenida mientras la de Nya estaba descontrolada y débil ––dice Layne con un tono analítico.

––Estas tratando de decir, ¿Qué había otro Arcaneo? ––la voz de Arka era pura incredulidad.

––Sí. ––afirma Layne con seguridad. ––Cuando estaba entrenando con Nya no sentí esa energía abrumadora…y se quien es. ––sus ojos se entrecierran. ––Ese cachorrito de tierra…la manera en que invoco con tanta agilidad la espada y la manera en que me ataco…no es un simple nivel medio como dicen…había algo más en él, a diferencia de los otros dos que me querían matar, él solamante se estaba divirtiendo.

––¿Te refieres a Brax? ––pregunta Nya con los ojos abiertos con asombro.

––¿Qué sabes acerca de él? ––pregunta Layne más intrigada por la situación.

Nya baja la mirada pensativa con la mano en el mentón, y dice: ––No sé mucho acerca de ellos realmente…solo sé que Nya estaba buscando una flor medicinal para su padre y que Kael busca a su hermana perdida…y de Brax, bueno solo que él intento unirse al Ejército Negro…y que él y Kael lucharon contra la pandilla de la aldea Brankh de donde es Brax.

––¿No sentias algo extraño en él? ––Arka se inclina un poco más en la mesa mirando a Nya. ––Algo en su energía.

––Bueno ya ahora que lo dices. ––Nya la mira. ––Cada vez que me tocaba entrenar con Brax o que él estuviera cerca de mi siempre me dolía muy fuerte la cabeza.

––¿Qué tanto te dolía? ––pregunta Layne…la cena ya habia quedado en segundo plano.

––Demasiado…era un dolor insoportable…pero me queda callada para que el maestro no se preocupara. ––dice Nya. ––Pensé que era por el entrenamiento…el maestro nos ponía juntos ya que controlamos el mismo elemento…pero a veces cuando me tocaba entrenar con Lyra o Kael no me dolía, incluso cuando entrené contigo tampoco me dolió.

Layne y Arka se miran directo a los ojos analizando y tratando de comprender esa situación.

––¿Te has fijado alguna vez en sus ojos? ––pregunta Layne.

Nya mira pensativa el techo, y dice: ––Brax tiene los ojos verdes. ––luego mira a Layne como si recordará algo. ––Pero la vez en que casi mata a Lyra y a Kael en un entrenamiento por un momento los vi rojos.

––¿Rojos? ––dijeron Arka y Layne al unísono perplejas.

––Sí. ––dice Nya con ingenuidad infantil. ––¿Podemos comer?

Arka la mira con una leve sonrisa suave y comienza a servir la comida. Pero Layne estaba inmersa en su mundo, analizando todo con precisión. Arka la mira de reojo mientras le entrega el plato a Nya y luego toma el de Layne.

––El elemento principal del Arcaneo en Nya es Tierra. ––mumurma Layne. ––Los elementos tienen colores que los representan…en todos los emblemas de las pandillas incluso en los Acrox, están por esos mismos colores.

––¿Colores? ––pregunta Nya con la cuchara en la boca.

––Sí. ––afirma Layne. ––El azul es el agua…el gris el aire…el verde la tierra…el amarillo el rayo…y el rojo el fuego. ––mira directo a Nya, y luego a Arka. ––Siguiendo esa simbología podemos suponer que dependiendo del elemento dominante de un Arcaneo ese será el color de sus ojos…los de Nya se vuelven verdes porque su elemento es la tierra…

––Entonces, el elemento dominante de ese chico sería fuego. ––concluye Arka. ––Pero, ¿Por qué usar la tierra en vez del fuego?

––No entiendo…y eso es lo que más me intriga, además… ––dice Layne con las manos cruzadas sobre la mesa. ––¿Por qué un Arcaneo anda con esos chicos fingiendo ser un humano normal? ¿Acaso al igual que el Arcaneo que habita en Nya tampoco pudo regresar a la Tierra Sagrada? …pero su energía se siente más poderosa y estable…entonces puedo…

Layne se detiene al hablar mientras en sus ojos se posa un brillo de resolución que Arka lo nota de inmediato.

––Ni se te ocurra, Layne. ––la voz de Arka era fría cargada de autoridad que provoca un leve estremecimiento en Layne. ––No lo harás…eso quedo bastante claro.

Layne la mira con atención viendo la preocupación y el temor incrustrados en el rostro de su madre. Layne le dedica una sonrisa tranquilizadora.

––No te preocupes, mamá. ––la voz de Layne es suave. ––Por ahora te prometo que no haré nada de lo que estas pensando…buscaré otra forma menos descabellada para mi plan…tranquila no haré nada que atiente mi vida.

Arka la mira directo a los ojos buscando alguna grieta, una duda, algo que pudiera avisarle que Layne iba a intentar buscar a Brax para que le ayude en su plan suicida. Pero la calma en los ojos de Layne era imperturbable, no habia ninguna grieta. Arka suspira con leve alivio…por el momento.

––Muy bien, niñas. ––dice Arka un poco más relajada. ––Por esta noche vamos a olvidarnos de este tema y comamos antes que se enfrie la comida o perdamos el apetito.

Layne y Nya asiente con sonrisas divertidas.

Pero en la mente de Layne un nuevo plan se formaba con rapidez, se mantenía serena ante la atenta mirada de Arka que aún no se sentía tranquila del todo.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

En algún lugar remoto…

El velo de la noche ya estaba sobre el cielo teñido de pequeñas luces parpadeantes. En un lugar olvidado por el mundo, tan sombrio y espeluznante que hasta el más valiente lo pensaría varias veces antes de pisar ese lugar. Los árboles estaban grisáceos completamente secos, sus ramas tenían formas extrañas y escalofriantes. El aire era denso casi asfixiante, un olor a muerte invadia todo el lugar. En un rincón maldito con extrañas criaturas peligrosas y salvajes se escondía una casa, por fuera estaba completamente corroída como si nunca hubiera sido habitada. Pero por dentro era todo lo contrario, estaba limpia en mejor cuidado, afuera solo era una simple fachada.

Dentro de la casa de pie estaban tres figuras, Persia, Ronter y…Joshk.

Los hombres se asesinaban con la mirada listos en atacarse en cualquier momento, mientras Persia en medio de ambos lo miraba con absoluta diversión como si estuvieran en una gran obra de teatro llena de drama.

––¿Qué hace este maldito bastardo aquí? ––gruñe Ronter con los dientes apretados amenazando con la mirada a Joshk.

––Solo estoy aquí porque nuestro señor me lo pidió. ––ruge Joshk igual de irritado y furioso con los puños apretados. ––Eres un idiota…aún no te perdono lo que le hiciste a Ranuz… ¿Cómo te ateviste a usar en él la Sinfonía Carmesí y esas malditas esposas?

Ronter se llena de cólera, su rostro se distorsiona ante la incredulidad de esas palabras. Con una sola mano aparta a Persia hechandola hacia atrás, luego se planta al frente de Joshk y lo sostiene con fueza brusca del cuello de la camisa levantándolo unos centímetros del suelo. Ronter era diez centímetros más alto que Joshk. La mirada de Ronter era frialdad absoluta.

––¿Tú te atreves a dedirme algo así? ––la voz de Ronter baja una octava, tan amenazante como el filo de una katana en el cuello. ––Maldita escoria…fuiste tú quien le entrego un informe falso al Lord de mi supuesto levantamiento en contra de Dominion…por tu maldita culpa mi esposa y mi bebé fueron asesinadas delante de mis ojos. ––aprieta más el cuello de la camisa. ––Mientras tú sonreías…yo te consideraba un hermano…luchábamos juntos…jamás te dejé solo en los combates…siempre te protegí…ahora me arrepiento cada maldito segundo de mi vida…ese dia tenía que haber dejado que esa pandilla de Kaer´Marun te matarán…eres la escoria más grande de Elandar…incluso te atreviste a traicionar al maestro…ese hombre nos amo como un verdadero padre…siempre velo por nuestro bien…y tú lo traicionaste.

Joshk no se dejaba intimidar ante las palabras ni la mirada de Ronter se mantenía sereno, aunque la rabia y la impotencia lo invadían por dentro…la verdad era un gran martirio impregnado en su vida.

––Yo no provoque nada de eso. ––dice Joshk mientras sostenía con fuerza la mano que Ronter tenia en el cuello de su camisa, Joshk comenzó a cubrir la mano con hielo. ––El maestro estaba conspirando en contra de nuestro imperio…y mi deber como encargado de seguridad de Valyria era informarlo a nuestro Lord…era su familia o la mía…y mi familia lo es todo para mí.

––¿Y yo qué? ––dice Ronter manteniendo la presión de su agarre sin importarle que su mano estuviera congelándose. ––Yo no cometí traición.

––Lo se. ––dice Joshk. ––Pero después de que Daymond deserto y después lo de la traición de Jazziel, el Lord comenzó a dudar de los altos mandos y en ese momento después de la muerte de Jazziel, Ranuz ocupo su lugar como Primer Comandante del Ejército Negro y no iba a permitir que mi hijo corriera peligro…entonces decidí buscar un chivo expiatorio.

––¡¿Y POR QUÉ MIERDA ME CONVERTISTE EN TU MALDITO CHIVO?!––grita Ronter, la cólera volviéndose más intensa.

Joshk rie a carcajadas como un demente desquiciado mientras se tapa el rostro con la mano, y dice fuera de sí: ––Porque pensé que no ibas a sufrir tanto la perdida de tu familia como el resto de los altos mandos…solo tenías seis meses de casado y tu bebé solo tenía un mes…ni siguiera amabas a esa mujer solo te casaste con ella porque estaba embarazada de ti…solo te casaste por obligación…no te iba a doler tanto su muerte. ––luego lo mira con los ojos desorbitados. ––¡Te hice un favor, Ronter! ¡Aleje a esa mujer de tu vida! ¡Y te quite esa carga del bebé! ¡Deberías estar dándome las gracias, maldito!

Ronter se volvió en ese momento en la personificación de la ira absoluta. Con la mano libre engancho en el rostro de Joshk un tremendo puñetazo tan fuerte que provoco que Joshk chocara con fuerza en una columna de la casa. Joshk puso los ojos en blanco mientras un gran chorro de sangre se escapo de su boca y con ella tres dientes.

Ronter se acerca, su rostro era una sombra de rabia, convierte sus puños en tierra y comienza a propinarle grandes puñetazos en el rostro de Joshk que no se defiende por el impacto de los golpes que no lo dejan reaccionar, Persia se mantiene tranquila con los brazos cruzados observando la escena con el ceño fruncido. Ronter no se detenía, el rostro de Joshk ya estaba irreconocible, ya había perdido la mitad de sus dientes, la nariz estaba hecha pedazos.

De pronto un aura asesina invadió todo el lugar provocando que Ronter se detuviera de golpe, solo dejo el puño al aire, aún no soltaba a Joshk.

––Vaya los dejo solos por un momento…y ya me destruyen la casa mientras se matan entre ustedes. ––una voz burlona pero tan fría y sádica se escucha detrás de ellos. ––Mis niños que les he dicho…no peleen de esa manera que papi aún los necesita…quizás cuando encuentre sus reemplazos podrán asesinarse, pero mientras tanto sus vidas me pertenecen.

Ronter voltea la mirada al igual que Persia y allí estaba el…a simple ojo era un chico normal de unos dieciocho años con el cabello azul oscuro y sus ojos burlones color carmesí, tenía las manos dentro del bolsillo, y una sonrisa sádica estaba posada en sus labios…era Brax.

––Ya déjalo, Ronter. ––dice Brax con desdén. ––Ahora tendré que usar parte de mi energía elemental para arreglar su rostro…para que nuestra querida y muy amada Camil no haga preguntas fuera de lugar y menos ese viejo zorro.

––Señor mío… ––dice Ronter casi reverente. ––Por favor, permítame matar a este ser inhumano…usted no lo necesita…yo me haré cargo de todo.

Brax se acerca con sorna tomando una silla y arrastrándola hasta ponerla al lado de Ronter, luego se sienta con calma absoluta y lo mira con gran indiferencia.

––Entonces dime, ¿Cómo lo harás? ––pregunta Brax con las manos en las rodillas. ––¿Cómo vas a poner a uno de los tuyos entre los altos mandos de Dominion? O ¿Acaso piensas convencer a uno de esos ciegos fieles a su Lord? …si es así, dejo que lo mates ahora mismo…pero si no, más te vale soltarlo porque entonces los Abysswalkers tendrán un nuevo líder, ¿No es así, Persia?

––Hago lo que usted me ordené, Señor mío. ––dice Persia con una leve reverencia con el ceño levemente fruncido.

––Ya escuchaste, Ronter. ––dice Brax con calma, pero luego le da varias palmadas en la espalda de Ronter que son más amenaza que de apoyo. ––Vamos, amigo, luego tendrás la oportunidad de vengarte de él y del idiota de Venaris…vamos, suéltalo.

Ronter mira a un irreconocible Joshk, y lo suelta con tanta fuerza que la cabeza de Joshk choca contra la columna, brotando sangre de ella. Brax se acerca tomando su pulso.

––Este hombre es increíble. ––dice Brax divertido. ––Esta vivito y coleando. ––luego se aleja volviéndose a sentar. ––Bien, luego habrá tiempo para hacer un gran milagro médico…pero ahora lo más importante. ––sus ojos se posan en Persia. ––Entrégamela.

Persia asiente, luego busca entre su bolsa sacando con cuidado y delicadeza la copa de obsidiana envuelta en un pañuelo. Se acerca a Brax y se la entrega.

Brax quita el pañuelo levantándola en el aire para contemplarla mejor, una gran sonrisa perturbadora invade su rostro, sus ojos se torna en un profundo rojo carmesí. Se levanta del asiento, extiende su mano libre y de inmediato una mesa redonda de obsidiana se alza en la superficie, en ella había cuatro copas de obsidiana igual a la que tenia en su mano, todas estaban incrustradas alrededor de la mesa, Brax se acerca al hueco que estaba vacio poniendo la copa, funcionando solo su base con la mesa.

Ronter y Persia observa con atención. Brax extiende sus manos a los lados con gran emocion.

––¡Esto es perfecto! ––dice Brax mientras ríe como un loco maníaco. ––Quien hubiera imaginado que esa copa estaría en ese pueblucho…vale la pena estar con esos mocosos.

––Señor mío, no entiendo porque esta con esos cachorritos. ––dice Persia cruzada de brazos.

––Bueno…ni yo mismo sé. ––dice Brax encogiéndose de hombros. ––Solo vi a ese chico Kael enfrentarse solo contra esa pandilla en Brankh…un simple mocoso nivel básico contra más de diez, nivel intermedio…pensé que el pobre moriría como un héroe imbécil, pero para mi sorpresa, Daymond estaba cerca del lugar y uso Devufz en ellos…me pareció interesante ver que un Ex General de Dominion ayudará a un simple muchacho…además me emocionaba bastante pelear, tenía un largo tiempo que no lo hacía, y estaba tan aburrido, mientras ustedes se divertían por ahí, yo me quedaba sin hacer nada en este lugar…fue divertido, invente una gran historia y luego le induge recuerdos falsos a esos ancianos para hacer todo más creible.

––¿Y por qué sigue con ellos, Señor mío? ––pregunta Ronter con respeto.

––Porque gracias a ellos encontré a mi hermano mayor. ––dice Brax con indiferencia.

––¿Su hermano? ––dice Persia atónita.

––Si, es la niña de las que les hable. ––dice Brax mientras se sienta de nuevo en la silla. ––Estaba bajo el cuidado del viejo Ginthar…se iba a unir a este intento de pandillita absurda…pero la niña Virell se la llevo con ella…ahora esta bajo su protección.

––¿Y por qué no la detuvo? ––dice Persia conteniendo su rabia hacia Layne.

––Me parece más divertido ver que hará ella. ––dice Brax con burla. ––Es por esa razón que no puedes atacar a esa chica, Persia…quiero saber hasta donde es capaz de llegar esa mente suya y que estará planeando…además esa chica junto a Daymond y Fischer están dentro de mis planes…una vez tenga las diez copas de obsidiana necesitaré cuatro cuádruples supremos para activar por completo el ritual.

––Pero, ¿Y el hijo de ese imbécil de ahí? ––dice Ronter señalando a un inconsiente Joshk.

––El pequeño Ranuz no me sirve. ––dice Brax con una sonrisa ladeada. ––No es un cuádruple natural como esos tres…fui yo quien le dio los otros tres núcleos faltantes.

––¿Y acaso eso no vale? ––dice Persia cruzada de brazos. ––Después de todo usted es un Arcaneo, Señor mío, desde un principio fueron ustedes que nos dieron los núcleos elementales.

––Tienes razón, pero no. ––dice Brax. ––Tendría que haber nacido sin ningún núcleo elemental, para que yo le diera los cuatro al mismo tiempo, entonces solo así sería reconocido ante el Gran Ritual como un cuádruple supremo natural…yo no hice las reglas, mi querida Persia…por esa misma razón hay cosas que no puedo controlar, aunque sea una deidad.

Ronter y Persia solo asiente, mientras Brax se levanta con diversión y burla acercándose a Joshk.

––En fin. ––dice Brax tocando con un dedo la cabeza de Joshk. ––Tenemos que arreglar este rostro…no es bueno que un hombre con la reputación de Joshk ande a estas horas de la noche por ahí, cuando su hermosa esposa e hijos lo esperan en casa. ––luego se ríe. ––Aunque ya le fue infiel una vez…porque no una segunda vez, ¿Cierto, Joshki? ––luego mira atrás. ––¿Qué esperas para ayudarme, Ronter? Vamos a ponerlo encima de la mesa de madera para poder trabajar en su destrozado rostro.

Ronter aprieta con fuerza los dientes y puños, mientras se acerca con desgana. Persia solo observa con diversión toda la escena.

––Por cierto, Señor mío. ––dice Persia con curiosidad. ––Vi que solamente controlaba la tierra en nuestro pequeño juego con esos cachorritos… ¿Por qué no uso el fuego? Después de todo ese es su elemento dominante.

Brax sostenía los brazos de Joshk mientras Ronter las piernas dirigiéndose a la mesa.

––Porque el fuego me vuelve más demente de lo que ya soy, Persia. ––dice Brax con humor. ––El fuego me llama, me hace sentir más vivo…mi energía elementa se desborda más alla de la lógica…y con eso puedo quemar todo a mi paso… ––ponen a Joshk en la mesa. ––En fin…la tierra es más fácil de dominar y controlar…además asi podía encontrar mejor a mi hermanaso…él es de tierra.

Persia asiente comprendiendo mejor. Ronter asesina con la mirada a un Joshk completamente inconsciente. Mientras Brax se trueno los dedos y el cuello.

––Bien, vamos a devolverle su belleza a este hombre. ––dice un muy entretenido y burlesco Brax.

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Valyria, Bosque Virell…

La noche estaba serena, manteniendo una armonía deslumbrante con la acogedora brisa nocturna. Dentro de la casa Arka se aseguraba que todo estuviera cerrado. Entro a la habitación de una muy dormida y adorable Nya que sostenia con furza el peluche que Layne ya le había regalado. Arka se acerca asegurándose que las ventanas estuvieran bien cerradas. Luego arregla las sábanas de Nya acomodándolas mejor, le acaria la cabeza suavemente y deposita un leve beso en la frente de la niña que sonrie levemente ante el suave contacto. Una tierna sonrisa se posa en el rostro de Arka, que sale despacio de la habitación cerrando la puerta con sumo cuidado de que no chirriara.

Luego se acerca a la habitación contigua, abriendo la puerta esperando encontarse con una dormida Layne, pero lo que encuentra Arka es a su hija sentada en su escritorio moviendo un lápiz en la mano mientras sus ojos se concentraban en su cuaderno abierto.

Arka se acerca despacio, sentándose en el borde de la cama de Layne, que al sentir la presencia de su madre levanta la mirada y sus ojos se encuentran.

––¿Qué estas haciendo, cariño? ––pregunta Arka con voz suave y una leve sonrisa.

––Solo intento pensar como mejorar la técnica que estoy desarrollando. ––dice Layne con calma.

––Layne, se que no es eso en lo que estas pensando ahora mismo. ––dice Arka. ––Estas pensando en ese Arcaneo, y cómo traerlo para tu plan, ¿cierto?

Layne baja la mirada dejando el lápiz sobre el cuaderno, el torbellino de pensamientos en su mente era agotador y doloroso, pero solo un pensamiento le dolía más que cualquier otra cosa…perder a su mamá.

––Mamá. ––la voz de Layne era tan vulnerable. ––Esta es la única forma viable para regresar al mundo a la normalidad antes de los arcaneos…no sé las técnicas que tendrán los otros…por más que lo intente en cada entrenamiento me es imposible mantenerme con energía suficiente para evitar cualquier técnica letal hacia ti…yo…no quiero perderte…

Arka la mira asombrada, se pone de cuclillas frente a Layne y toma su rostro con ambas manos haciendo que ella le sostuviera la mirada.

––Cariño, no me perderás. ––dice Arka con amor. ––Y yo tampoco te quiero perder a ti…acaso piensas que con dar tu vida por la mía voy a ser feliz…no, no es así, Layne…me estarías matando también.

––Pero…no tendrías ningún recuerdo de mí…así que no importa. ––la voz de Layne se va haciendo chiquita mientras el nudo en su garganta crecía por dentro.

––Layne, escúchame bien. ––la voz de Arka era firme cargada de amor sosteniendo con mayor firmeza su rostro. ––Estaría muerta en vida…nunca saber que ame a alguien con todo mi ser…que tenía una hija que lo era todo para mí…sentir ese vacio insoportable de haber perdido algo muy importante y no saber que es…si tan solo se te ocurre hacer algo así…será mejor que me mates ahora mismo, Layne.

––Pero, mamá… ––réplica Layne con la voz apenas audible apunto de entrar en llanto.

––Cariño, no me pidas vivir en un mundo donde tú no estes. ––dice Arka con los ojos vidriosos. ––No me hagas esto, Layne…ni siguiera lo pienses…tampoco me pidas que deje de ir a las misiones, porque a las que solo voy, es a las que te asignan a ti…no me pidas que no entre en una batalla o guerra en la que te puedo perder…no soy tan débil, y tú mejor que nadie lo sabe…soy tu maestra, yo te enseñé todo lo que sabes…no dudes de mi fuerza ni de mi amor hacia ti…te amo demasiado y no pienso perder lo único importante para mí…eres mi bebé…Layne.

Arka la mira con profundo amor incondicional. Layne no aguanta más y se hecha a llorar como una pequeña niña, Arka la abraza con firmeza, apretando sus brazos con delicadeza dándole protección a su hija. Layne se aferra a su abrazo mientras las lágrimas se desbordaban, Arka lloraba en silencio, manteniendo más fuerte su abrazo, mientras le acaricia la espalda con suavidad. Sabia que Layne así todo eso por su bien, tenia miedo de perderla, y Arka lo entendía porque compartía el mismo miedo de perderla a ella.

––No tienes que cargar con esto sola. ––le susurra Arka con amor. ––Ya no haré la vista gorda como me pedias, ese peso que te has empeñado en llevar sola…ahora yo lo llevaré.

––Es demasiado pesado, no quiero que lo lleves. ––dice Layne con voz rota por el llanto.

––Entonces tomaré el 99.99% de todas tus cargas. ––dice Arka.

––Eso es demasiado. ––dice Layne sin apartarse de su abrazo.

––No, es más que suficiente…tu has cargado por mucho tu sola. ––dice Arka apretando más su abrazo envolviéndola con todo su ser, si con ese simple hecho pudiera protegerla del mundo por completo. ––Tranquila…tu trabajo más importante en este mundo es confiar en tu mamá…jamás te fallaré…siempre estaré a tu lado.

Layne solo asiente y se acurruca más al cuerpo de su mamá aferrándose a ese abrazo. Para ella los brazos de Arka eran los más seguros del mundo…sabía que nada malo podría pasarle dentro de ellos.

La noche estaba siendo testigo de un juramento de una madre que lo daría todo por su hija.

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En algún lugar remoto…

La noche en ese lugar era más escalofriante…como si el mismo infierno decidiera mudarse en el. Persia estaba mirando atraves de la ventana, su expresión era serena, pero por dentro la furia, el rencor y la venganza estaba creciendo. Cierra los puños con fuerza, a la vez que apretaba los dientes.

––Esa maldita mocosa me hizo recordar el momento más humillante de mi vida. ––masculla con rabia, sus ojos convertidos en una brasa ardiente, mientras sus puños se envolvían en fuego. ––Esos recuerdos siguen bastante claros en mi mente…la manera en que esa perra de Arka me molió a golpes sin usar sus elementos…la sonrisa arrogante de su mocosa…te juro por todo lo que soy, Arka…que verás como muere tu hija en tus propias manos…yo me haré cargo de llevarla con la huesuda…

Flashback hace cinco años atrás…

Valyria, Dominus Lux…

La mañana en Valyria era movida y animada, en el mercado los comerciantes vociferaban con fuerzas y gran energía sus productos, los niños corrían apurados para llegar a tiempo a la Academia, mientras los oficinistas caminaban con calma a sus lugares de trabajo.

En el cuartel general de Dominion todo todo era más movido, los soldados del Ejército Negro iban y venían apurados, algunos con papeles en manos, otros con cajas, muchos alistándose para sus misiones…todos eran la eficiencia en su máxima expresión…no había tiempo que perder cada segundo era valioso cuando se trataba de proteger todo el Imperio.

Pero dentro de una oficina pulcra e impecable la calma era absoluta. Detrás de un gran escritorio de caoba estaba sentado de manera imponente con su porte recto e impecable, el Primer General de Dominion, Ginthar Ratruz: su semblante sereno, luciendo su uniforme con orgullo y lealtad, sostenía unos documentos en sus manos.

Frente a él sentadas estaban, la Tercera General de Dominion, Layne Virell y la Cuarta General, Kara Marckri. Ambas estaban rectas, su semblante era respeto absoluto ante la figura que estaba frente a ellas.

––Se nos ha informado sobre la presencia de intrusos en la frontera entre Ressan y Valyria…se trata, según nuestros espías, de una pandilla de forasteros. ––informa Ginthar sin apartar su vista de los documentos. ––La aldea más cercana, Lounex está en peligro inminente. ––su voz se volvió más profunda de quien no da ódenes, sino sentencias. ––No podemos permitir que pongan un solo pie en nuestros dominios…ni que se respire demasiado cerca de nuestra gente…sin antes probar las consecuencias ––luego las mira. ––Ustedes dos serán las encargadas de ir.

––¿Solo nosotras dos, maestro? ––dice Kara con firmeza con el ceño levemente fruncido.

––Sí. ––afirma Ginthar con autoridad. ––Ranuz está infiltrado en Norvhal, desactivando una rebelión antes de que pueda iniciar…con ustedes dos será más que suficiente.

––Maestro, si son una pandilla de forasteros, ¿Por qué no va el Ejército Negro? ––dice Layne con un tono inquisitivo.

––Porque se trata de los Garras Negras. ––dice Ginthar sereno. ––Y nuestro Lord quiere que el mundo vea lo que ocurre cuando alguien osa acercarse a nuestras tierras. ––una sonrisa cargada de orgullo se posa en su rostro. ––Quiere que su mensaje lo entreguen ustedes…las más letales y eficientes.

––Querrá decir…las más sádicas y descabelladas, ¿No es cierto, maestro? ––Kara ríe por lo bajo, lanzando una mirada cómplice a Layne.

––Prefería usar palabras más apropiadas. ––Ginthar suspira con una media sonrisa mientras se lleva una mano a la frente. ––Pero sí, tienes razón…entonces, ¿Qué me dicen, chicas?

Layne entrecerró los ojos con una expresión traviesa y contesta: ––Maestro, acaba de darnos una orden directa…no es como si tuviéramos opción…tenemos que aceptar, nos guste o no.

Kara soltó una pequeña carcajada, Ginthar negó con la cabeza, casi con cariño.

––Son un caso serio. ––dice Ginthar en tono divertido. ––Partan de inmediato…regresen con vida…y tráiganme buenas noticias.

Ambas se levantaron al unísono, firmes, disciplinadas, una mano detrás de la esplada y la otra en un puño golpeando con fuerza el pecho.

––¡Sí, señor! ––respondieron ambas con voz fuerte y clara.

Ginthar asintió con gran orgullo.

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Ya fuera de la oficina, los pasillos de mármol blanco se extendían frente a ellas como un túnel hacia un destino incierto. Kara miró de reojo a Layne, notando algo extraño en ella.

––¿Estás bien? Estás algo pálida. ––dice Kara con preocupación. ––¿Segura de que puedes con esta misión?

––Sí, estoy bien. ––dice Layne con calma, aunque su rostro pálido decía lo contrario. ––Solo fue que ayer entrené hasta muy tarde.

––¿Y Arka te dejo? ––Kara frunció el ceño. ––Normalmente nunca te permite entrenar más allá de las cinco.

––No estaba en casa. ––explica Layne. ––Fue con Ranuz a la misión de infiltración…aproveché que no estaba para entrenar hasta el límite…tengo una nueva técnica en mente y necesito desarrollarla antes de que mi mamá regrese…porque sino, no me dejaré entrenarla.

Kara suspira, con una mezcla de admiración y preocupación con un poco de reproche en su voz: ––Layne…eso no te hace bien…eres fuerte, sí…eres un verdadero prodigio, incluso eres mi superior…pero, apenas tiens nueve años…a veces olvidas que sigues siendo solo una niñas…estás sobreesforzando tu cuerpo…sabes que no pudes usar toda tu energía elemental al límite, puedes hacer colapsar tu núcleo elemental, y sabes lo que eso significa…siempre nos lo decían en la Academia y el maestro nunca deja de recordarnos eso.

––Lo sé. ––Layne le sonrie con serenidad tratando de calmarla. ––Podría morir…pero estoy bien, en serio…no hay nada de qué preocuparse.

Kara asintió, aunque su mirada seguía cargada de un mal presentimiento.

––Muy bien. ––suspira Kara resignada. ––Sabes que confio en ti.

Ambas alzaron el puño, chocándolo en el aire como un pacto silencioso de lealtad. Continuaron caminando, ajenas al destino cruel que ya se tejía en las sombras…uno que marcaría sus vidas para siempre.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

El sol estaba en su punto máximo sobre la línea fronteriza que divide Ressan de Valyria. Una horda de pasos fuertes se dirigía a ese lugar, más de 150 personas, entre ellas hombres y mujeres duales de nivel avanzado y supremo, iban con un claro objetivo: arrasar por completo con la aldea Lounex.

Pero antes de llegar al límite fronterizo…dos figuras imponentes los estaban esperando…para el ojo normal eran dos niñas…pero para el conocedor, sabían que esas dos niñas eran más peligrosas que cualquier pandilla junta.

Kara y Layne, estaban firmes, serenas, y con una presencia que congelaba hasta el mismo infierno. Ambas sostenían sonrisas y miradas desafiantes y filosas, como una katana. Los pandilleros se detienen de golpe a tres metros de ellas.

––Vaya, cuantos cachorritos salvajes vinieron a divertirse. ––dice Layne con tono juguetón.

––¡Bienvenidos a la mejor Región de toda Elandar! ––dice Kara con gran entusiasmo, pero con un gran brillo travieso en los ojos. ––Pero lamentablemente…hasta aquí llegaron.

––Tenemos órdenes directas de no darles una muerte divertida como nos hubiera gustado. ––dice Layne burlona encogiéndose de hombros. ––Pero…sí nos dijeron que les diéramos una muerte que hiciera pensar dos veces a cualquier pandilla que se atreva a venir a nuestros dominios.

Kara miró a los pandilleros con suma atención, alzó una ceja, y dice con tranquilidad espeluznante: ––Muy bien, mi amiga…si mal no conté, creo que fueron unos 150… ¿Qué dices? ¿Nos los repartimos por la mitad?

––No veo por qué no. ––dice Layne sonriendo con total calma.

––Entonces adelante, niña prodigio. ––dice Kara llena de energía desbordante, alzando el brazo con emoción. ––¡Demostrémosle de lo que somos capaces de hacer los Generales de Dominion!

Los pandilleros las miraron con sonrisas siniestras, dispuestos a matarlas, estaban sedientos de sangre, fuera de sí, unos dementes maníacos, rugieron como una manada salvaje escapándose de jaulas y se lanzaron al ataque.

Kara fue la primera en responder. Alzó los brazos y formó un muro imponente de fuego que lanzó hacia adelante con furia. La ola incandescente arrasó con varios enemigos, quemándolos al instante, pero otros habían formado una barrera de fuego provocando un impacto que provoco una cortina de vapor.

Layne sin perder tiempo alzó ambas manos e invocó dos golems de tierra cubiertos de fuego de tres metros. Las criaturas elementales comenzaron a embestir enemigos a diestra y siniestra, aplastándolos con puños en llamas.

Kara invocó un arco de viento puro, lo sostuvo con firmeza y lanzó cinco flechas de aire comprimido con fuego adentro de ellas. Cada uno atravesó limpiamente el cráneo de cinco enemigos, haciéndolos explotar por el impacto.

Layne giró con precisión y lanzó dos aros de agua a dos enemigos que corrían directo hacía ella con sus puños envueltos en lava. Pero los aros se ajustaron a sus cinturas, Layne cerró sus puños con fuerza haciendo que los aros se congelaran al instante, atrapando los torsos de los enemigos en hielo. Entonces, Layne chocó su puño con la palma de su mano, y el hielo se quebró violentamente. Los cuerpos se partieron en dos, cayendo como muñecos rotos.

––Vaya que cruel eres, amiga. ––dice Kara entusiasmada mientras evadia una ráfaga potente de fuego, y luego creaba un muro de tierra de tres metros para bloquear otro ataque.

––Y solo estoy calentando. ––responde Layne con frialdad.

Sin perder el tiempo, Layne lanzó una ráfaga débil de agua a diez enemigos. Ellos se miran la rompa empapada con burla y se ríen a carcajadas.

––¿Acaso la Tercera General ya está cansada con estos simples ataques? ––dice uno de ellos con burla.

––Cachorrito… ––dice Layne con aire juguetón. ––Los muertos no hablan.

Y sin decir más, Layne aprieta con fuerza su puño congelando por completo los cuerpos de los pandilleros, luego les lanza diez dagas de tierras directo al pecho…destruyendo los cuerpos en miles de fragmentos cristalinos.

––Con qué sabes hacer eso también…nada mal, prodigio. ––dice Kara mientras crea un búmeran de tierra cubierto de fuego de tres metros y lo lanza con potencia. El arma giratoria gira en línea recta, derribando a varios enemigos de un solo giro. Cuando vuelve en dirección a ella, aplaude y el búmeran se fragmenta en veinte pedazos afilados, luego con un chasquido los envuelve en fuego, y con una ráfaga potente de aire los lanza con una increíble fuerza, que impacta en veinte de ellos directo en la yugular matándolos en el instante.

Layne invocó una cortina densa de humo que oscureció todo el frente. Un enemigo reaccionó rápido y lanzó una ráfaga de aire para disiparlo, pero fue inútil. Dos lobos de tierra cubiertos en lava de dos metros emergieron del humo y se lanzaron directamente contra ellos, desgarrando carne, hueso y quemando con furia descontrolada.

Cuatro enemigos alcanzaron saltar desde un lateral, con espadas de hielo y fuego en mano. Cayeron sobre Layne con tajos descendentes, pero ella con rapidez inhumana invocó dos espadas de hielo y bloquando los cuatro ataques con fuerza, impropia para alguien de su edad. Las espadas chocaron con un destello brutal, y luego Layne ejecutó una poderosa ráfaga de aire que los empujó hacia atrás con gran violencia.

Kara giraba con agilidad, luchando contra diez enemigos a la vez. En sus manos brillaba un hacha doble de fuego, con empuñadura de tierra, que cortaba con una precisión brutal, luego invocó cuatro golems de tierra de dos metros lanzándose al ataque luchando con los puños contra los pandilleros que se atrevían acercarse a ella.

Layne invocó a otros dos golems de tierra de dos metros que emergieron rugiendo del suelo. Entonces, alzó ambas manos. La tierra tembló. El terreno bajo ocho enemigos se volvió blando, como una trampa de tierra movida, atrapándolos al instante. Bajo ambas manos al mismo tiempo que pisaba con fuerza el suelo, el suelo se endureció hasta sus rodillas. Luego, apretó los puños con violencia y se escuchó el crujido de huesos al quebrarse. Sin perder tiempo, invocó ocho dagas filosas de hielo que salieron disparadas directo a sus gargantas. Cayeron muertos al instante.

Layne respiraba agitada. El sudor le caía por la frente y el pecho subía y bajaba con gran dificultad, estaba tan pálida como un pápel.

Kara la miró de reojo y la preocupación invadió su rostro. Por la leve distracción un enemigo logró atravesar su defensa, pero Kara reacciona rápido lanzando una ráfaga de tierra, haciendo retroceder varios metros a varios de ellos.

––¿Estás bien? ––pregunta Kara acercándose un poco más a Layne mientras vence a otro enemigo.

––Estoy mejor que nunca. ––dice Layne tratando de recomponerse, aunque con dificultad mientras evadia a duras penas otro ataque.

Con un gesto seco de las manos, Layne invocó cinco lanzas de aire con fuego por dentro que flotaban suspendidas alrededor suyo. Luego giraron con violencia, cargadas de presión, y fueron lanzadas con furias. Cada una impactó en el estómago de un enemigo.

Entonces, Layne tronó los dedos.

Chispas salen de los estómagos perforados.

Layne levanta uno lentamente, y luego con un gesto rápido, la bajó cerrando el puño con fuerza.

Los cuerpos explotaron. Exparciendo vísceras y sangre por todas partes.

Junto a los golems y los lobos, ambas chicas seguían arrasando con todo. Pero los enemigos parecían infinitos.

––Estos dementes…algunos se vuelven a levantar y atacan con más furia. ––jadeó Kara.

––Será mejor que los matemos de inmediato. ––dice Layne jadeando, casi sin voz. ––Apunta directamente a sus cabezas o la yugular.

Kara asintió, pero no pudo ignorar lo que veía. Layne estaba más pálida. Su cuerpo temblaba levemente. Y su respiración era más agitada.

––Estás usando mucha energía elemental en cada una de tus técnicas. ––dice Kara con un deje de alarma mezclada de temor.

––Ya te dije que estoy bien. ––responde Layne, sin mirarla. ––Y estos sádicos son demasiado fuertes para usar solo la mitad de nuestra energía elemental.

Pero Kara no pudo evitar la preocupación.

Layne tenía el rostro pálido, el pulso visible en el cuello. Sus ojos estaban inyectados de sangre y su respiración era más forzada. Como si estuviera conteniendo un dolor agudo, como si su cuerpo estuviera ya al límite…

Pero aún así, no se detenía.

Y no pensaba hacerlo.

Ambas volvieron al ataque, luchando con mayor fiereza. Más de la mitad de los enemigos habían sido abatidos gracias al trabajo conjunto de ambas y la yuda incansable de los golems y los lobos. Pero la batalla estaba muy lejos de terminar.

––Voy a pedir unas largas vacaciones después de esto. ––murmura Kara jadeando con el rostro empapado en sudor y el cuerpo temblando por el esfuerzo. ––Le diré a mi tía Camil, para irnos juntas, en plan solo chicas junto con Millier.

––No suena nada mal. ––responde Layne jadeando aún con mayor dificultad, y una leve sonrisa. ––El maestro nos debe unas muy largas vacaciones.

Kara la miró con mayor atención. Su respiración era más forzada. El tono de su piel seguía palideciendo.

––Será mejor que descanses. ––dice Kara muy preocupada. ––Yo me encargo, solo quedan unos cuantos…puedo con ellos…tú ya estás al límite, Layne, pudes colapsar….

––No puedo dejarte sola. ––la interrumpe Layne, esforzándose por mantenerse firme. ––Estoy bien…aún no he usado toda mi energía.

––Pero Layne… ––intenta replicar Kara.

––Vaya…pero qué escena más pintoresca presencian mis ojos––una voz femenina interrumpió la conversación. Melódica, elegante, pero impregnada de un veneno peligroso.

Ambas miraron con rapidez.

Frente a ellas venía caminando con elegancia, una mujer alta, de presencia dominante, se erguía entre los cuerpos de los caídos. Su largo cabello lila caía como una cascada brillante, y sus ojos carmesíes destellaban con fascinación. Era hermosa, sí, pero había algo oscuro y perturbador en su aura.

––Todo esto es como una obra de arte. ––dice la mujer con una sonrisa encantadora. ––Hace mucho tiempo que no veía tantas técnicas tan impresionantes y fascinantes…con que así son los nuevos altos mandos de Dominion.

Kara y Layne la observaron con tensión. Fue entonces cuando vieron el tatuaje en su cuello: una calavera, rodeada por los cuatro elementos.

––Ese tatuaje… ––dice Kara sorprendida, retrocediendo un paso. ––El de la calavera con los elementos… ¿No es de…?

––Sí, el de los Abysswalkers. ––afirma Layne avanzando lentamente, sin apartar los ojos de la mujer. ––Según el maestro, los Garras Negras son una extensión de esa pandilla, pero nunca andan con uno de ellos.

––Vaya…pero que cachorrita más inteligente. ––dice la mujer con tono seductor. ––Bien, mis cachorritas…tienen razón…pertenezco a esa pandilla…pero no soy un miembro cualquiera, soy uno de sus altos mandos. ––la mujer se va acercando a ellas hasta quedar a tres metros de distancia de ellas. ––Mi nombre es Persia, y estos dementes psicópatas son mis más queridos fenómenos de circo…cada acto lo hacen tan bien que me fascina…y son tan fieles a mí…cumplen cada una de mis órdenes como si fueran parte de mi alma.

Sus ojos se afilaron como cuchillas al clavarse en Layne, con un brillo cargado de intención asesina.

––Tú eres Layne Virell, ¿cierto? ––pregunta Persia señalándola con el dedo. ––La hija de Arka…pero miren qué pequeño es el mundo…al fin me encuentro con la hija de esa mujer…

Layne apretó los puños con fuerza, su respiración aún agitada, pero no apartó la mirada de ella.

––Muy bien, cachorra. ––dice Persia con un tono burlón cargado de sadismo. ––Dicen que los hijos cargan con los pecados de los padres…y es momento de que pagues con tu propia vida los de tu querida madre. ––extiende ambas manos a los lados con una sonrisa siniestra. ––Sin rencores, pequeña…pero tengo deudas pendientes con tu madre…y tú eres perfecta para pagar cada una de ellas.

Los pandilleros restantes comenzaron agruparse alrededor de Persia, como perros protegiendo a su ama. Kara se colocó junto a Layne al igual que los golems y los lobos. Pero el desequilibrio en el cuerpo de Layne era evidente. El dolor la golpeaba por dentro.

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Mientras tanto, en el cuartel general de Dominion, Arka y Ranuz llegaron tras finalizar la misión en Norvhal. Estaban en el salón de reuniones presentando sus informes al Lord y a Ginthar.

El Lord escuchó todo con atención, con una leve sonrisa de orgullo, mientras asentía ante la gran victoria de sus subordinados.

––Muy bien hecho, hicieron un gran trabajo acabando con esa pandilla de rebeldes…a esos idiotas se les olvidan que Kiria es una región neutral. ––dice el Lord con los dedos entrecruzados sobre la gran mesa de mármol negro. ––Ahora solo debemos esperar los informes de Layne y Kara.

Arka frunció el ceño, la preocupación estaba invadiendo su cuerpo, y dice: ––¿Layne? … ¿Acaso está en una misión?

––Sí. ––afirma Ginthar con un tono casual. ––La mandé junto con Kara a detener a los Garras Negras en la frontera antes de que lleguen a Lounex…quizás a estas horas ya deben de estar en el clímax de la batalla.

El rostro de Arka se endureció de repente…pero por dentro, el corazón le latía con violencia. Una ansiedad gélida comenzaba a tomar control de su respiración.

––Maestro. ––la voz de Arka era tan helada que hizo estremecerlos a todos, inlcuso al mismo Lord. ––¿No te he pedido encarecidamente que no mandes a Layne a ninguna misión en mi ausencia? ––su mirada se vuelve afilada mientras la sombra del temor se posaba en su rostro. ––Cuando está sola en casa se convierte en su peor enemiga…destruye su cuerpo entrenando hasta llevarlo al límite incluso casi al colpaso de su núcleo…especialmente cuando tiene en mente una nueva técnica en la cabeza.

––Arka. ––el Lord se irguió con seriedad. ––¿Estás diciendo que es posible que ahora mismo Layne esta al límite de su energía elemental?

––Sí, mi Lord. ––responde Arka sin dudar. ––Y con su permiso…me retiro para evitarme ver el nombre de mi hija en una lápida.

Sin esperar una respuesta, Arka se dio media vuelta y salió del salón a paso veloz. Cada paso era una mezcla de ira, culpa y un miedo indescriptible.

––Maldición. ––murmura con rabia mientras recorría los pasillos. ––Sabía que algo malo iba a pasar…lo sentí ayer cuando la llamé…su voz estaba levemente agitada…estaba entrenando…la llamé demasiado tarde…si la hubiera llamado antes de las cinco, no habría entrenando hasta tarde…íbamos a regresar más temprano…pero esa maldita emboscada que nos hicieron… ––apretó los dientes con tanta fuerza que se escucha el crujir de ellos. ––Sentí este presentimiento desde esta mañana…jamás en mi vida había sentido tanto miedo…

Arka levantó su mano izquierda y apretó con temblor un botón en su Moniky, marcando una frecuencia.

––Gina, necesito que busques a la doctora y lo lleves con urgencia a las coordenadas que te enviaré…no preguntes…solo hazlo de inmediato. ––Arka habló tan rápido que apenas se entendió lo que dijo.

––Sí, señora. ––responde Gina al instante, antes de cortarse la comunicación.

La respiración de Arka se volvió más pesada. El presentimiento no solo la invadió…la devoraba por dentro. Comenzó a correr por los pasillos, su corazón era un tambor de guerra.

––Layne…aguanta por favor…ya estoy llegando…mamá ya va por ti… ––dice en sus pensamientos.

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De vuelta en Lounex…

Persia y Layne mantenían un duelo silencioso de miradas asesinas, Kara estaba atenta a los pandilleros restantes, formulando un plan rápido para acabar con toda esa situación de una vez por todas. Miró a Layne, que estaba levemente temblando, aunque quería ocultarlo, estaba sudadando más de lo normal. Kara lo sabía, Layne estaba a varias técnicas del colpaso del núcleo elemental.

––Muy bien, mis pequeños fenómenos. ––la voz de Persia era siniestra y su sonrisa perturbadora como la de una hiena apunto de cazar a su presa. ––Acaben con ellas…y no las quiero con vida…

Los pandilleros se lanzaron al ataque con una brutal coordinación salvaje, rugiendo como bestias sin control. Kara y Layne ya estaban en posición de defensa, listas, sus cuerpos agotados pero firmes.

Pero en un destello, Persia se movió. Su velocidad era anormal, casi irreal, y estaba directamente contra Layne.

Layne reaccionó por instinto, evadiendo con una voltereta hacia atrás mientras gritaba: ––¡Kara, ocúpate de ellos! … ¡Yo me encargo de ella!

Kara apretó los dientes, sin otra opción, se lanzó a pelear contra los pandilleros, abriendo paso con precisión letal. Sus movimientos eran rápidos y certeros, pero sus ojos volvían, siempre, hacia Layne.

Persia le lanzó una ráfaga de agua a presión que se estrelló con fuerza, pero Layne reaccionó a tiempo alzando un muro de tierra de tres metros. El agua golpeó contra el muro, y salpicó con violencia, pero antes de que pudiera reaccionar del todo, un látigo de fuego silbó a través del aire, destruyendo el muro en una explosión de piedras.

Layne se impulsó con los fragmentos del muro, los afiló al vuelo usando su poder y los disparó como proyectiles contra Persia. Pero ella giró una elegante lanza de fuego, desviándolos con gracia.

Sin darle tiempo de recuperar espacio, Persia lanzó la misma lanza contra Layne. Esta la esquivó, pero no sin consecuencias: el filo del fuego le rozó la mejilla, abriéndole una delgada herida.

––­ ¿No me digas que ya gastaste toda tu energía con mis chicos? ––dice Persia con burla mientras le lanza diez dagas filosas de hielo. ––Eres una cuádruple suprema, ¿no? Pensé que ibas hacerme rogar por mi vida…pero apenas esquivas mis ataques…tu aliento ya te traiciona…

Layne esquivó como pudo cada daga. Kara jadeando mientras abatía a otro enemigo, escuchó las palabras con horror. Giró la cabeza, y vio a Layne: pálida, tambaleándose, las piernas a punto de doblarse…sus golems y lobos seguían de pie…pero estáticos, inertes.

––Su energía elemental… ––susurra Kara. ––Se está agotando…si no termino esto rápido…Layne va a morir.

Persia río con un tono venenoso, encantada con el espectáculo, y con una sonrisa macabra dice: ––Esperaba más de la hija de Arka…pensé que serías igual de letal, igual de fría, con el mismo sadismo…pero me has decepcionado, cachorrita…no mereces ser la hija de alguien como ella…

Layne apretó los dientes, su furia crecía como una tormenta sin control, las venas en su frente comenzaron a palpitar. Con un gritó cargado de furia cortó el aire, invocó una espada de lava, luego la enfrió con agua, convirtiéndola en una espada de obsidiana, pura y afilada, y se lanzó contra la mujer con toda la rabia que ardía en su pecho.

––Con qué la pequeña decidió jugar, muy bien…yo también puedo. ––dice Persia con burla los ojos brillando de desafio.

Creó rápidamente una espada de obsidiana, chocando en el impacto con la de Layne. Ambas espadas se mantuvieron presionadas. Sus rostros a centímetros. Persia sonria con burla ante la expresión de furia de Layne.

––Así que eres un dual supremo. ––susurra Layne, su voz tan fría como un iceberg.

––Cachorrita, si yo fuera tú me preocuparía más por mi misma. ––dice Persia con un tono seductor. ––Esta técnica consume mucha energía elemental…y tú ya estas al borde…pero de la muerte…

Persia con astucia, invocó diez dagas de hielo detrás de la espalda de Layne, y las lanza. Pero Layne al sentir la energía detrás de ella, levanta un muro de tierra. Ante esa leve distracción, Persia en un movimiento seco separa ambas espadas, y comienza a darle estocadas a Layne…estocada tras estocada, las espadas chocaban con violencia…estallando con fuerza provocando chispas, las dos se enfrentaban en un duelo brutal.

Layne con rapidez fragmento el muro de tierra en veinte pedazos y los lanzó con fuerza a donde Persia, que los bloqueó con su espada como si estuviera espantando mocas. Layne sin perder tiempo, lanza al aire la espada de obsidiana, aprieta los puños y la fragmenta en más de cincuenta dagas, impactándolas con fuerza a Persia que las esquiva y bloquea, algunas logran cortar partes de su cuerpo.

Layne no se detuvo, lanzó una ráfaga potente de fuego, Persia apenas la pudo esquivar levantando un muro de agua, que provocó una cortina de humo. Layne piso con fuerza, provocando que el suelo debajo de Persia se convirtiera en arena movediza, atrapando a Persia hasta la cintura, pero está antes de que Layne la endureciera, puso rápidamente sus palmas sobre la tierra provocando una gran ráfaga potente de fuego pudiendo escapar de ella, y sin darle tiempo a Layne, crea un látigo de agua lanzándolo a donde Layne sujetándola con fuerza de la cintura. Persia apretó el agarre, provocando que un grito de dolor saliera de la boca de ella.

––¡AAHH! ––grito Layne con dolor, mientras Persia apretaba más el agarre.

––¡LAYNE! ––gritó Kara desesperada con el corazón encogido, mientras esquivaba un ataque.

El látigo se presionó aún más con mayor fuerza. Se escuchó un crujido sordo. Layne gritó con más fuerza desgarradora.

Con desesperación, Layne envolvió su cintura con agua y la congeló. Congelando con ello el látigo, luego destruyó el hielo, lo que hizo romper el látigo.

Layne cayó de rodillas. Exhausta. Jadeaba con violencia, la respiración entrecortada. Tosió…y una mancha de sangre manchó sus labios y el suelo.

Persia sumamente fascinada, como quien contempla una flor marchitándose.

––Qué decepción tan deliciosa… ––dice Persia acercándose mientras se lamió los labios.

Kara, desesperada, aumentó la velocidad de su ofensiva. Abatía enemigos con gritos ahogados por el miedo…pero entonces…escuchó un sonido helado y seco.

Volteo. Los golems y los lobos de Layne empezaron a agrietarse…y luego colapsaron, convirtiéndose en arena, polvo…nada.

Kara susurra temblando: ––No…no… ¡NO! Ya se agotó…si sobrepasa su límite, su núcleo…su núcleo va a coplasar.

Persia caminó tranquilamente hacia Layne. Derritió la espada de obsidiana, cuyó líquido quedo esparcido por el suelo. Se agachó frente a ella y la tomó por el mentón con dos dedos.

––¿Qué tanto puede aguantar tu cuerpo…antes de que llegue tu querida madre…y te vea morir delante de sus ojos? ––dice Persia con una octava baja tan amenzante y a la vez tan siniestra. ––Me muero por ver su cara…la tragedia de perder lo más sagrado de su vida…

Layne, con los ojos encendidos de rabia, reunió su energía restante y lanzó una ráfaga de agua tan potente que hizo que Persia saliera disparada, retrocediendo varios metros y estrellándose contra una gran roca.

Una línea de sangre corrió por la comisura de sus labios. La limpió con el dorso de la mano, sin dejar de sonreir de manera descabellada.

––Conque aún te quedaba energía. ––dice Persia recomponiéndose. ––O será que estás superando tus límites…eso es peligroso… ¿lo sabías? …puedes dañar tus núcleos elementales…

Layne se incorporó con dificultad, las piernas temblándole, la sangre escurriendo de su boca. Con voz apenas audible, dice: ––No…me importa.

Persia se lamió los labios, con una sonrisa sádica, encantada. Kara, viéndola a lo lejos, gritó en su interior: “¡Aguanta, por favor, Layne!” …mientras su espada de hielo atravesaba los cuerpos de los últimos enemigos restantes.

Layne ya estaba al borde absoluto del coplaso. Su aura elemental apenas parpadeaba. Pero sus ojos…sus ojos ardían con la misma determinación de siempre.

Antes de que Layne pudira hacer algo, Persia le arroja una ráfaga potente de agua haciendo retroceder a Layne varios metros, mientras un gritó ahogado se escapa de sus labios. Persia disfrutando el dolor de la niña, le vuelve a lanzar de manera simúltanea varias ráfagas de agua cada una más potente y violenta que la otra. Provocando que Layne impactará con gran violencia de espalda contra una columna abandonada en el lugar. Un crujir seco de huesos romperse se escuchan con fuerza. Kara mira de inmediato mientras esquiva un ataque enemigo, su corazón latia con violencia a la vez que el miedo y el terror la atravesaban por dentro.

Persia se fue acercando, en ese momento era la personificación misma del sadismo, impactando con mayor brutalidad una ráfaga tan poderosa de agua que hizo que la columna caiga junto con ella. Un grito más desgarrador salió de la boca de Layne. Su cuerpo completo emanaba sangre, su uniforme estaba rasgado y llenó de sangre. Sus ojos apenas se abren. Ya no tenía fuerzas ni para respirar. Cada respiró era desgarrador.

Persia se acerca a ella mirándola con malicia y una gran sonrisa siniestra. Pone su zapato de tacón en el cuello de Layne, y aprieta levemente, causando que gimiera de dolor.

––Jugaré un poco más contigo hasta que ella llegue. ––dice Persia empujando más el pie. ––Te abriré el estómago y te sacaré los órganos mientras aún respiras. ––su sonrisa era perturbadora, mientras disfrutaba el momento. ––Pero no te preocupes, cachorrita…le entrgaré tu corazón a tu querida madre…será mi regalo para ella…morirás lentamente…no tienes por qué agradecerme.

Persia pone mayor fuerza en su pierna, apretando más el cuello de Layne, que grita…pero…sonríe levemente, victoriosa.

Persia se enoja y la mira confundida, con el ceño fruncido.

––¡¿Por qué demonios sonríes así?! ––dice Persia furiosa.

Layne abre un poco más los ojos. Brillan con gran intensidad, con un fuego abrasador que hizo que Persia sintiera un odio profundo e intenso.

––¡¿Por qué rayos me miras y sonríes como si no fueras a morir?! ––Persia aprieta más su pierna en el cuello. ––¿Sabes en la situación en la que estás? Tu madre no vendrá a tiempo para salvarte…

Layne apenas logra decir en un leve susurro: ––Ella…siempre viene…cuando más la necesito…

Persia iba a decir algo más…pero entonces…una ráfaga de fuego tan potente y violenta llena de furia impacta de lleno en ella, haciéndola chocar con gran brutalidad en la gran roca provocando un gran grito de dolor en Persia.

Entonces ella levanta la cabeza mirando en dirección de donde salió la ráfaga, y entonces la ve…

Imponente. Caminando con seguridad. A pasos apresurados. Con un aura que gritaba una muerta anunciada.

Arka Virell entró en escena.

Los ojos de Arka se fijan rápidamente en Layne, que estaba tendida sobre la columna en el suelo, completamente herida, golpeada, con sangre por todo su cuerpo, los ojos cerrados y apenas respirando. El mundo de Arka se vinó abajo por completo al ver que su hija estaba al borde de la muerte.

Arka se acerca con una rapidez sobrehumana a Layne tomando inmediatamente su pulso, a la vez que Kara se acercaba corriendo y tabaleándose. Había usado mucha energía elemental para acabacar con los pandilleros restantes. Arka toma el rostro de Layne.

Pero Layne no responde.

Su respiración es más leve. Casi no se siente.

––Haz los primeros auxilios. ––dice Arka a Kara con voz firme, contenida, cargada de una furia indescriptible. ––Gina ya viene en camino con la doctora…yo me haré cargo de terminar con ella.

Kara asiente con lágrimas en los ojos al ver el estado en que se encontraba su amiga. Cubre ambas manos con agua, comenzando a pasarla sobre el cuerpo herido y casi inerte de Layne. Arka observa a su hija una vez más. Una lágrima cae de sus ojos. La limpia rápidamente con rabia. La furia la estaba consumiendo por dentro.

Se baja de la columna. Pisa con firmeza el suelo luego alza las manos moviéndolas hacia atrás y luego hacia adelante, la columna se levanta varios centímetros y comienza a desplazarse levemente. Arka la aleja lo suficiente del campo de batalla, pero no tan alejada de su vista. Al dejarla en un lugar seguro entonces enfocó toda su atención en Persia, que iba acercándose con gracia a donde ella estaba.

––Vaya…por fin vino la madre de la cachorra. ––dice Persia con burla y furia al mismo tiempo, limpiándose la sangre de la comisura de su labio. ––¿Sabes, Arka? Me estaba preocupando bastante de que no llegaras a tiempo para ver morir a tu adorada hija…pero veo que llegaste antes que te la mandara al más allá. ––se encoge de hombro divertida con una sonrisa sádica. ––Aunque, si te soy sincera, me hubiera gustado no tener que pelear contigo…tengo que decirte que estoy muy decepcionada de tu hija…no es tan fuerte como creía…fuiste muy blando criándola.

Arka la mira con una furia tan intensa y penetrante provocando que el aire bajará varios grados, y el aura en el ambiente cambia tan drásticamente, como si el mismísimo infierno hubiera subido a la tierra con toda su ira.

––Persia… ––el tono amenazante de Arka bajó una octava, tan frío como un iceberg, un viento fuerte cruza a su alrededor levantando polvo. ––¿Cómo te atreviste a tocar a mi hija? Te juro…que hoy será el último día que verán tus ojos.

Persia se lame los labios con una sonrisa torcida: ––Al fin llegó el día en que saldaremos todas nuestras deudas…pero no te preocupes…tu hija saldó un par de las tuyas…pero no las más importantes…al menos que se muera…

Ambas mujeres se sostienen las miradas.

Una con burla y diversión, cargada de rencor.

Y la otra se estaba convirtiendo en el ser más temible de todos: una madre que está a punto de perder a su hija. La mirada de Arka era lava pura, como si el infierno estuviera dentro de ella en ese momento.

––No te mataré de inmediato. ––dice Persia con una sonrisa cruel. ––Te dejaré lo suficientemente consciente para que veas cómo torturo y mato a tu hija delante de tus ojos…

Antes de que pudiera decil algo más, Arka se lanzó contra ella con un puño en la cara. El golpe fue tan rápido y feroz que Persia apenas logró reaccionar antes de recibir otro, y otro. Arka no se contuvo. Cada puñetazo llevaba una carga de rabia pura, una tormenta de dolor que caía sin pausa. Su rostro, desfigurado por la furia, no mostraba piedad ni vacilación. Era una madre, y Persia había tocado lo más sagrado para ella.

Sin dejar espacio para reacción, Arka le lanzó una patada en la cara, haciendo que Persia retrocediera tambaleante. Pero Arka no pensaba dejarla caer todavía. Como si su cuerpo respondiera solo al instinto, le propinó un puñetazo brutal en el abdomen. Persia tosió, escupiendo saliva al aire, jadeando por el impacto. No tuvo tiempo ni de recuperar el aliento cuando una serie de puñetazos violentos cayó uno tras otro en su estómago. Era una ráfaga implacable, salvaje, sin técnica ni estrategia, solo el impulso feroz de una madre dispuesta a destruir.

Arka levantó la rodilla y la estrelló contra el abdomen de Persia con tanta fuerza que la hizo doblarse del dolor. Pero no terminó ahí. Arka le sujetó con fuerza la cabeza y, con toda su ira, le dio otro rodillazo directo al rostro. Persia gritó por primera vez. Pero ese grito no detuvo a Arka.

Sin detenerse, sin vacilar, siguió golpeando con los puños cerrados, cada uno directo a las costillas de Persia. La fuerza era tal que los sonidos huecos de los impactos se escuchaban incluso a la distancia. Golpe tras golpe, rabia tras rabia, Arka estaba desquitando todo, todo lo contenido, todo lo que esa mujer se atrevió hacerle a Layne, cada golpe, cada ataque, cada insulto. No usaba sus elementos, no necesitaba poderes. No quería comprobar fuerzas ni dar advertencia. Quería acabar con Persia. De la forma más salvaje y primitiva que existe: a puño limpio.

Cada golpe era una declaración de furia. Cada golpe era la voz muda de una madre destrozada.

Desde la distancia, Kara observaba con la respiración contenida mientras aún le daba los primeros auxilios a Layne. Su frente sudaba frío, y un miedo visceral la invadió como un veneno lento. Aquello que veía no parecía humano.

––Nunca imaginé ver algo así de brutal. ––susurra Kara con voz quebrada. ––Arka ahora mismo es la personificación misma de la furia y el odio…no esta usando sus elementos…solo sus puños…está usando a esa mujer como un saco de boxeo.

En ese momento, Gina llegó corriendo junto con la doctora. Era una mujer de edad, con el cabello recogido en un moño apretado, mirada serena y manos envueltas en una energía tranquila: una elemetal de agua nivel supremo. Sin perder un segundo, la doctora se posicionó al otro lado de Layne, colocando las manos sobre su cuerpo ensangrentado.

––Muy bien, Kara. ––dice la doctora con voz firme. ––Hiciste un gran trabajo…aprendiste muy bien viendo a Karmelia…

Kara se sonroja levemente y una sonrisa nostálgica se posa en sus labios a recordar a su abuela, pero su mirada se mantuvo firme en Layne.

La doctora extendió sus manos sobre el cuerpo de Layne, estas comenzaron a brillar con un tono azul intenso. Luego, una gran cantidad de agua emergió y se acumuló envolviendo el cuerpo de Layne por completo. La doctora cerró los ojos para tener mejor control y alcance. Sus movimientos eran precisos, tranquilos, como el flujo del río que sana todo a su paso.

Mientras eso ocurría, Gina observaba con los ojos abiertos de par en par la escena que se desarrollaba a la distancia. Vio a Arka completamente fuera de sí, con los puños manchados de sangre, golpeando con furia sin freno.

––Es la primera vez que veo así a la señora Arka. ––dice Gina con voz baja, casi sin aliento. ––Es como si estuviera viendo un verdadero monstruo…

La doctora, sin apartar su atención del cuerpo de Layne, responde con voz profunda: ––Te equivocas, mi cielo…las madres, cuando tocan a sus hijos, se convierten en algo mucho más temible que un monstruo…nos convertimos en la personificación del mismo infierno…pero incluso este, nos tiene miedo.

Kara y Gina sintieron un escalofrío profundo. Las palabras de la doctora les helaron la sangre. Algo ancestral y poderoso vibraba en el aire.

Volvieron a mirar al frente. La escena no era una pelea. Era una masacre. Persia apenas se mantenía en pie. Su rostro ya no era reconocible. Arka, furiosa, seguía golpeando sin parar. Cada puñetazo, cada rodillazo, cada impacto era una sentencia. Un castigo eterno. Una madre desatada.

Y Arka no pensaba detenerse…aún no.

––Perdió mucha sangre. ––dice la doctora con el ceño levemente fruncido. ––Y lo que queda está completamente desequilibrado…como si esta niña hubiera manipulado su sangre incontanbles veces…necesitamos hacer una transfusión de inmediato. ––mira de inmediato a Kara, y luego sus ojos se posan en Gina. ––Cariño, verifica el tipo de sangre de Kara…Layne es A-.

Gina asiente, y envuelve su mano en agua posándola en la mano de Kara.

––Es O-, madre. ––anuncia Gina.

––Muy bien, Kara acuéstate a su lado de inmediato. ––la doctora comienza a dar órdenes firmes y precisas. ––Cariño, ayúdame con la transfusión…tenemos que hacer todo lo posible para salvar a esta niña…

Kara asintió, decidida, y se acercó mientras Gina comenzaba a preparar los instrumentos para la transfusión.

––Layne, esta al borde de la muerte. ––dice la doctora poniendo más empeño y energía en su trabajo. ––Diría, con certeza, que a un solo paso de ella.

Kara tragó saliva, nerviosa, mientras Gina apretaba los dientes con furia contenida.

Mientras tanto, Arka seguía descargando su rabia a golpes sobre Persia, sin saber aún que estaba a punto de perder a Layne. El rostro de Persia ya era irreconocible: cubierto de sangre, hinchado como un pez globo; todos sus dientes estaban esparcidos en el suelo, y su nariz completamente destruida. Pero Arka no se detenía, al contrario, golpeaba con aún más fuerza, con brutalidad desmedida.

De pronto, una poderosa ráfaga de agua la separó violentamente de Persia. Arka retrocedió unos pasos, alerta. Frente a ella se alzaba un hombre imponente: alto, musculoso, con el cabello color durazno raspado atrás, barba de candado, y ojos gris intensos. En sus brazos ya sostenía el cuerpo casi inerte de Persia.

––Ronter… ¿Qué haces aquí? ––pregunta Arka con dureza.

––Solo venía a ver el desastre que ella había planeado. ––responde Ronter con calma, aunque mantenía una postura defensiva. ––Pero lo que encuentro es su rostro desfigurado… ¿Qué hizo Persia para que te pusieras tan salvaje, Arka? No me digas que… ¿Mató a tu hija?

Arka frunció el ceño. Su mirada se volvió tan fría como un iceberg.

––Por lo visto no. ––continuó Ronter, relajado pero atento. ––Si fuera verdad, supongo que Persia ya estaría muerta…el dolor no te habría dejado pensar y la habrias matado al instante…pero parece que sí se divirtió mucho con tu hija…de ahí tu ira brutal hacia ella. –observó detenidamente a Arka y añadió con tono analítico. ––Layne es un cuádruple supremo… ¿Por qué se dejó vencer tan fácilmente por un dual supremo? … ¿Acaso consumió demasiada energía elemental antes del combate y por eso perdió? Tienes que enseñarle a no agotar toda su energía en plena batalla, o le costará la vida…como ahora…claro, a menos que prefieras enterrarla y poner una lápida con su nombre.

Ronter se dio la vuelta y comenzó a alejarse con paso tranquilo.

––¿Crees que te dejaré ir tan fácilmente con ella? ––Arka alzó la voz, amenazante.

––Sí…porque si me detienes ahora… ––responde Ronter sin detenerse. ––No podrás despedirte de tu hija, Arka…lo sientes, ¿verdad? La vida de Layne se está apagando lentamente…y por lo que percibo en la tierra…no hay vuelta atrás…despídete de tu hija…y luego ven por la cabeza de Persia.

Arka palideció. Lo que había estado negando hasta ese momento, él se lo había confirmado. Salió corriendo, desesperada, hacia el lugar donde estaba Layne.

Cuando llegó, la escena la descolocó por completo. Layne, aún inconsciente, casi inerte, estaba envuelta en una burbuja de agua. A su lado, Kara yacía acostada, conectada a ella, pasándole sangre.

La doctora alzó la vista al ver a Arka llegar. Le habla con firmeza, pero con un dejo de suavidad: ––Estoy haciendo todo lo que está en mis manos, querida…pero tu niña… ––se detuvo un segundo y, con la mirada cargada de pesar. ––Es difícil decirle esto a un padre…pero será mejor que te prepares para lo peor.

Arka cayó de golpe de rodillas, completamente pálida. Sus ojos, al borde de las lágrimas, no podían separarse del cuerpo de Layne.

El cuerpo de la niña seguía en tierra…pero su alma ya no estaba allí.

Layne abrió los ojos. Estaba de pie en un lugar completamente blanco. Miró a su alrededor con el ceño fruncido.

––¿Qué es este lugar? ––susurra confundida. ––¿Qué hago aquí? ¿Acaso ya morí?

De pronto, dos entes cubiertos por mantos blancos resplandecientes, con un aura abrumadora y a la vez llena de paz, comenzaron acercarse a ella. Layno los observa, pero sorprendentemente, se sintió tranquila. En paz consigo misma.

Solo uno de ellos se acerca más a ella mientras el otro se queda atrás observando en silencio.

––Aún no has muerto, Layne. ––dice el ente con voz serena con una mezcla de cariño, casi maternal. ––Pero tampoco estás viva…ahora mismo te encuentras en un punto entre la vida y la muerte…y solo tú tienes la decisión…de si vives o mueres.

––¿Cómo? ¿Yo tengo esa decisión? ¿Acaso no es mi hora? ––pregunta Layne aún más confundida.

––No, aún no es tu hora. ––responde el ente sin cambiar el tono. ––Pero tu mente y corazón están en guerra…tu mente no quiere vivir más…y el cerebro es el órgano principal…sin él, los demás no responden…y eso hace que mueras. ––se deteniene un momento observándola. ––Y tu corazón, aún quiere seguir viviendo…su voluntad es fuerte y férrea, al igual que la de tu mente.

––Pero, ¿Por qué mi mente no quiere vivir? ––Layne bajó la mirada, estremecida. ––Entiendo a mi corazón… pero no ha mi mente.

––Tú sabes por qué, Layne. ––la voz del ente fue más suave que envolvía el alma misma. ––Tú, mejor que nadie, conoces lo que has vivido a tan corta edad…y lo que has pasado hace un momento provoco que recordaras esos recuerdos que tú dabas por enterrados…y eso causo que tu mente haya querido dejar de luchar para vivir.

Layne cerró los ojos, apretó los puños con fuerza, y con la voz rota casi en llanto dice: ––Tienes razón…estoy cansada de ser el maldito saco de boxeo de este maldito mundo…he sido maltratada de todas las formas posibles tan verbal como físicamente desde los cuatro años…no podía hacer nada, me sentía impotente…era tan débil…tan pequeña…por más que gritaba nadie venía a salvarme…me juré que iba a ser más fuerte…pero fracasé…de nuevo.

Layne cayó de rodillas, con las lágrimas desbordando de sus ojos.

––Soy un maldito fracaso. ––dice Layne con voz rota entre sollozos. ––Alguien como yo no merece vivir…soy insevible…incompetente…un maldito estorbo…si no sirvo para cuidar de mí misma, ¿Cómo voy a cuidar de los demás? Prefiero morir…y no ser una carga como lo soy ahora…nadie me extrañará…después de todo, no tengo nada…no merezco nada…

––Layne. ––la voz del ente fue más suave cargada de amor. ––¿Estás segura que nadie vino a salvarte? ¿Estás segura que no tienes a nada? ¿Estás segura que nadie te extrañará? ––se acerca más a ella tomando con suavidad su rostro con una mano. ––Recuerda quien te rescato ese día cuando apenas tenías cuatro años…quien se mantuvo a tu lado cada vez que te enfermabas…las noches en velas…los incontables a brazos y la protección que sientes en ellos…quien te cuida y te protege a costa de su propia vida para que tú estes a salvo…aquella persona que te ama como si tú fueras el tesoro más sagrado y preciado del mundo…la persona que más te va extrañar, sintiendo como su mundo se destruye si mueres…Layne, ¿Sabes quién es esa persona?

Layne lo miró, las lágrimas saliendo con más fuerza, su voz apenas audible cargada de firmeza y verdad inquebrantable: ––Mi mamá…

El ente asiente, mientras el otro se va acercando, luego a ambos se le descubre el rostro. Layne los observa con mayor atención. El ente que le sostiene era una mujer con rasgos suaves y delicados, su cabello largo negro caía en cascada mientras sus ojos verdes la miraban con profundo amor. Algo dentro de Layne se conmovió, pero no entendía bien.

El otro ente también era una mujer, pero lo que sorprendió a Layne, es que era idéntica a ella, pero más madura, con los ojos azules, la miraba con un profundo amor acercándose a Layne.

––Eres tan hermosa. ––dice la mujer de ojos azules. ––Nunca pude tenerte en mis brazos…pero me alegra que seas feliz.

Layne la mira sin comprender bien la situación.

––Mi amor. ––dice la mujer de ojos verdes mirándola directamente con ternura infinita. ––Soy muy feliz de que encontrarás a otra madre que te ama, como yo te amo. ––le acaricia con suavidad la mejilla. ––Ahora…regresa a casa con tu mamá, Layne.

Layne quedó paralizada, sorprendida. Pero antes de que pudiera decir algo, su alma regresó de golpe a su cuerpo.

En el mundo real, Arka seguía de rodillas, apretándose el pecho con fuerza, intentado contener unas lágrimas que brotaban en torrentes. Gina tenía la mirada fija en otro punto, pero sus mejillas estaban bañadas por el llanto. Sollozaba en silencio. Kara, ya de rodillas, observaba a Layne con los puños apretados con impotencia y miedo mientras lloraba por lo bajo.

La doctora, aún concentrada en su trabajo, detuvo un momento sus manos. Luego sonrió con suavidad al ver los monitores que estaban conectados a Layne.

––Esta niña. ––dice la doctora. ––Se está aferrando a la vida…ya tiene un mayor pulso.

Arka levantó rápidamente la mirada, se incorporó con torpeza y se acercó al lado de la doctora.

––Bien. ––dice la doctora con una sonrisa satisfactoria. ––Ya hice lo que pude…reparé el pulmón que estaba perforado junto con otros órganos…tuve que usar una gran cantidad de energía elemental para recomponer sus costillas…casi todas estaban rotas. ––deshizo la burbuja de agua. ––Ahora solo depende de ella…solo necesita descansar…tu hija es muy fuerte, Arka…es idéntica a ti.

Arka tomó con ternura la mano de Layne, y le acaricia la frente con suavidad, una sonrisa de cargada de amor se posa en sus labios…estaba agradecida grandemente con el cielo por permitirle tener nuevo a lo más sagrado e importante de su vida…

Su hija.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Fin del Flashback.

Valyria, Bosque Virell…

La noche se hacia más vieja, y con ella la paz se sentía más intensa. El sonido de la cascada y el cantó de los grillos estaban en perfecta sincronía, como una canción de cuna tan acogedora y cálida.

En la habitación de una muy profunda dormida Layne, Arka estaba sentada en el borde su cama, mirándola con sumo cariño mientras le acariciaba la frente con una suavidad casi reverente. En su mente pasaba una y otra vez el momento en que Layne se quebró en llanto hace un momento. Luego con fuerza vinieron los recuerdos de cuando casi la pierde para siempre.

––La próxima vez que vea a esa mujer. ––susurra Arka con rabia, sus puños apretados con fuerza. ––La mataré de inmediato. ––luego su voz se vuelve más serena. ––Te prometo que nadie más se atreverá a meterse contigo de esa manera…no lo permitiré…

Layne seguía dormida, su semblante era sereno…estaba completamente en paz en el lugar más seguro del mundo…su hogar…Arka se mantiene un momento más a su lado, como un guardian protegiendo lo más valioso de su mundo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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