Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 34
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Capítulo 34: Episodio 33. Los Siete Grandes Concejales
Kaer´Marun, Darlia…
La calma de la mañana era el contraste perfecto al bullicio frenético y animado de la noche anterior. Las personas se mantuvieron en la feria hasta altas horas de la noche, nadie quería irse de la que sin duda alguna estaba siendo la feria del año. Durante toda la noche Kael y Layne se enfrentaron a todos los juegos de la feria, incluso a los más fáciles en los que en cada uno de ellos, ella era la gran ganadora, prendiendo más la furia de un muy humillado y derrotado Kael. Mientras los demás se mantenían compitiendo entre ellos. Brax con Theo, Luca con un muy competitivo y celoso Thanus, mientras Lyra y Kara solo observaban divertidas comiendo de una bolsa de dulces que Kara había comprado para las dos.
La mañana apuntaba a lo que sería otra aventura, en la puerta trasera de Darlia, el grupo estaba reunido para despedirse.
Kael estaba cabizbajo, sin animo, sintiendo en los huesos las humillaciones de Layne en los juegos. Brax estaba a su lado dándole ánimo como podía.
––Tranquilo, capitán. ––dice Brax mientras le da varias palmadas en la espalda. ––Como diría el maestro, que esto te sirva como motivación para querer derrotarla la próxima vez. De seguro lo haras.
––No imagines que esa mocosa sea tan buena para los juegos. ––suspira Kael derrotado. ––No pude ganarle en uno solo. Ni seguiría atrapando peces. Pensé que seria una niña amargada que no le gusta divertirse.
Kara risueña se acerca a él, y dice divertida: ––Te lo advertí. Layne es muy buena con los juegos de feria. Desde que la conozco no existe feria en la que ella no haya ido. Y siempre es la ganadora, incluso le ha ganado a Thanus y Ranuz. Una vez me atreví a enfrentarla y desde ese día no la he vuelto a desafiar. Es muy competitivo.
––Tú estás muy contenta. ––dice Lyra burlona acercándose a ella. ––Tu amiga te regalo casi la mitad de sus premios.
Kara rie bajito: ––No me pude resistir. Eran demasiados lindos. Le dije que los llevaría a mi casa.
Kael seguía con la mirada abajo completamente frustrada. Pero no era solo por haber perdido, había algo más que se negaba profundamente a enfrentar.
En sus pensamientos: “¡Maldición! ¿Por qué de pronto se fueron mis ganas de acabar con ella? ¿Por qué rayos me alegraba por ella cuando ganaba? ¿Por qué me sentí tan extraño al verla feliz? ¡Rayos! ¿Qué demonios pasaron conmigo? Algo debió de afectarme en esa feria”.
En ese momento la sonrisa de victoria de Layne cruza su mente, pero no estaba llena de arrogancia, había algo más, era tan simple, y suave…tan distinta a la chica fría y arrogante que conocía. Kael sacude violentamente su cabeza para borrar esa imagen. Se mira las manos tratando de aclarar mejor sus pensamientos. Había algo en ella en ese momento que le generaba cierta curiosidad. Durante toda la feria, algo dentro de él se movia levemente cada vez que la miraba, había algo en ella que lo hacia sentir extrañamente familiar. Incluso a veces una sutil sonrisa se escapaba de sus labios sin permiso, cuando ella sonreía al tomar los premios. Pero su mente callaba, lo que su corazón le gritaba. Aquello que tanto ha deseado, lo estaba negando en lo más profundo de su ser.
Luca, Theo y Nery estaban ahí para despedirlos.
––Así que ya se van. ––dice Luca con una sonrisa triste. ––Las puertas de Darlia siempre estarán abiertas para ustedes.
Kael lo mira con una leve sonrisa, y ambos estrechan las manos.
––Puedes contarme, cuando necesites ayuda, gotita. ––dice Luca con una suave sonrisa divertida.
––Lo tendré pendiente, chispita. ––dice Kael burlón.
Theo estrecha la mano de Brax y luego la de Kael.
––Pueden venir las veces que quieran. ––dice Theo. ––La feria durará una semana. Asi que no se olviden en venir, aunque sea solo una vez más.
––Bueno, veremos si nos da tiempo. ––dice Brax con una leve sonrisa mientras se rasca la nuca. ––Aún tenemos un largo camino por recorrer para llegar a Edria y luego a Valyria. Claro, si los problemas y las chicas dejan de seguir a mi capitán.
––No tengo la culpa de eso. ––dice Kael como un niño mimado, mientras se cruza de brazos haciendo un leve puchero. ––Además, que culpa tengo yo que las diosas me amen. No es un problema, es una bendición de los cielos, permiteme que las diosas me rodeen sin yo pedirlo.
Kara ríe divertida, mientras Lyra rueda los ojos con una sutil sonrisa traviesa.
Nery abraza a Lyra y Kara al mismo tiempo. Ambas chicas le corresponden el abrazo.
––Pórtense bien y no se metan en problemas. –-dice Nery con suavidad sin soltar el abrazo. ––Son buenas niñas, sé que estarán bien. ––luego mira a Lyra con leve picardía. ––Mi niño me dijo que serias la futura madre de mis nietos. ––le guiña el ojo. ––Asi que a ti te veré pronto.
Lyra la mira atónita, luego dirige su mirada, fulminando a Luca, esté le sonrie descaradamente mientras le guiña un ojo.
En ese momento mientras el grupo mantenía la última charla antes de la partida, dos figuras salieron de la puerta trasera del pueblo.
––¡Rayos, capitán! ––dice Ryner molesto, sosteniendo por encima de sus hombros el brazo de David. ––¡Te dije que no bebieras tanto!
––Sin arenillas, mocoso. ––dice David sosteniéndose la cabeza mientras intentaba no caerse por el mareo. ––No ves que tengo resaca, además ¿Por qué seguimos aquí? Pensé que me llevarías de vuelta a casa. Ay, pero que mal servicio.
––¡No mares idiota! ––Ryner estaba muy enojado. ––Llamé a la abuela Josie para que mandará a alguien por nosotros, y me dijo que volvieras con tus propios pies para ver si asi aprendes a no tomar de más.
––Esa vieja bruja. ––suspira David con sarcasmo. ––Se quiere deshacer de mi. Lo sé, ella me quiere muerta. Pero no le atreveré ese gusto. Regresaremos a pie a casa. Le demostraremos que somos fuertes y que nadie nos va gobernar, menos esa bruja. ¡Vamos muchacho, llévame a casa!
––Eres un caso perdido. ––suspira Ryner cansando.
El grupo los observa, mientras ambos estaban casi cerca de ellos.
––Vaya, la feria ya esta dejando sus primeras victimas. ––dice Luca muy divertido con una sonrisa burlona.
Todos voltearon la mirada en dirección por donde venían ambos hombres. Kara abrió los ojos como platos, sus ojos comenzaron a nublarse por las lágrimas, aprieta los labios, su cuerpo reaccionó primero que su mente, y salió corriendo en esa dirección.
––¡Ryner! ––grita Kara mientras las lágrimas salían con fuerza.
Ryner levanta la mirada, y la ve corriendo hacia él. Sin pensarlo suelta a David, y corre al encuentro con Kara. Al estar cerca, ambos se abrazan con fuerza, Ryner la levanta levemente girando con ella sobre sus talones. Kara lo abraza con fuerza del cuello.
Kael y los demás quedan perplejos ante tal escena. Kara lloraba en los brazos de un chico desconocido para ellos. Kael tenía los puños apretados con un brillo de celos en los ojos.
––Vaya, parece que alguien te esta quitando a la General delante de tus ojos. ––dice Lyra con burla mientras le da un leve codazo en el brazo de Kael.
––Quizás sea solo un amigo. ––masculla Kael sin apartar su mirada de la escena.
Brax por su parte mira con un aire juguetón a David, que lo mira fijamente tratando de escudriñar su mente.
––¿Dónde estabas metido idiota? ––dice Kara entre sollozos sin apartarse del abrazo. ––Hace tres años que no te veo, y cada vez que te llamaba siempre estabas ocupado.
––Lo siento. ––dice Ryner llorando como un bebé. ––Pero eres muy propensa a dañar los Monikys cuando duras mucho tiempo hablando con alguien. Y no quería que lo dañarás por hablar conmigo.
––Eres un mocoso pedante. ––dice Kara entre llanto.
Kael se acerca a ellos con leves celos, y dice: ––¿Quién es este mocoso, mi amor?
Kara se aparta un poco de Ryner, y con una radiante sonrisa, dice: ––El es mi primo, Ryner.
Ryner mira a Kael de arriba a bajo con el ceño levemente fruncido, y dice: ––¡Hey, Kara! ¿Por qué este idiota te dijo mi amor? ¿Qué ocurre? ¿Acaso te diste por vencida con Ranuz?
Kara rie divertida, ya separándose de él, y dice: ––No, como crees. Aún es muy pronto para darme por vencida con ese hombre. Mi determinación por conquistarlo esta más viva que nunca. ––luego señala a Kael. ––Este chico se llama Kael, y solo vive una fantasía amorosa conmigo. Es un mujeriego, esta detrás de todas las chicas hermosas.
Kael la mira finciendo estar ofendido, como un cachorrito herido, y dice: ––Pero, mi amor, todo lo que te he dicho es la pura verdad.
––Al principio tengo que admitir que si creí en cada una de tus palabras. Y sentí cierto interés por ti. ––dice Kara divertida. ––Pero, luego al verte en la feria coquetear con las demás chicas del lugar, entendí lo que me dijo Lyra de que eres así con todas.
Kael baja la mirada, dramática, y dice: ––Estos no son mis días. Ayer perdí contra esa mocosa y hoy pierdo al amor de mi vida. ––cae de rodillas levantando las manos al cielo. ––Que cruel es el viejo destino con esta pobre alma desamparada.
Kara y Lyra se rien a carcajadas, mientras Theo y Nery rien bajito. Pero Luca, ya conociendo la verdad detrás de esa máscara, baja la mirada con leve tristeza. Mientras Brax y David aún mantenían su duelo de miradas.
––¿Por qué estás con ellos? ––pregunta Ryner. ––¿Por qué estás aquí? ¿Qué pasa con Dominion?
––Tranquilo. ––dice a Kara. ––Estoy aquí en una misión impuesta por el Señor. A ellos los encontré en el camino hacia este lugar, me aburría estar sola así que vine con ellos.
Ryner los mira de reojo con desconfianza, y dice: ––Pero, ¿ellos no son los Warriors Of Dawn? Te pueden acusar de traición si andas con otra pandilla.
––Te equivocas, primito. ––dice Kara risueña. ––Estos chicos con los que ando no son una pandilla de manera oficial. Asi que no tengo ningun problema. Además, Layne los vio y me dio permiso para seguir con ellos hasta Daxon.
––¿Layne? ¿Qué pasa con Ranuz? ––pregunta Ryner con los brazos cruzados.
––Esta en Kiria con el Lord, mirando los nuevos inventos. ––dice Kara con tranquilidad.
Ryner asíente, e iba a decir algo más, pero David lo interrumpe pasando su brazo por encima del hombro de él.
––Podrán ponerse al día mientras caminamos hasta Daxon. ––dice David con su tono típico.
––Vaya, pero si es David Grynor. –dice Luca con una leve sonrisa arrogante. ––Me honra que el líder de los Steel Howl haya venido a nuestra feria.
––¿El líder de la pandilla principal de Norvhal? ––dice Lyra sorprendida.
––Es un placer conocerlos. ––dice David haciendo una leve reverencia. ––Supongo que esos tres de ahí vendrán con nosotros, o también vendrá el capitán de los Warriors Of Dawn, si es así…nuestra querida General tendrá más problemas con su Lord.
––Solo son esos tres junto con ella. ––dice Theo. ––Pero, ella tendrá problemas si van junto con usted, señor.
––Que niño más educado. ––dice David con su tono habitual. ––No tienes que temer por ella, ese zorro astuto de Venaris es como mi mejor amigo. Que digo amigo, ese hombre es mi hermanazo. Por fin, esta niña no corre riesgo de traición.
––Es cierto lo que dicen, este tipo esta demente. ––susurra Luca mirando con terror a David.
––Que hombre más apuesto. ––dice Nery con ojos en formas de corazón. ––Es un verdadero dios de la belleza, quizás tenga mi edad. Que hermoso ser divino presencian mis impuros y carnales ojos.
Lyra la mira como si se hubiera vuelto demente, y susurra para si misma: ––Ahora entiendo a quien se parece el idiota de Luca.
David camina con tranquilidad y posa su brazo por encima del hombro de Brax, y lo estrecha más hacia él. Brax lo mira de reojo con cierta chispa traviesa en los ojos.
––Muy bien mocosos, despídanse de sus amigos. ––dice David mirando el grupo. ––Nos conoceremos mejor por el camino. Vamos tienen que llevarme sano y salvo hasta Norvhal.
––¿Qué? ¿Estás loco viejo? ––dice Kael fastidiado. ––¿Quién te cree que eres para darnos órdenes? Esta es mi pandilla no la tuya.
David se acerca a Kael, arrastrando a Brax. Y le da un fuerte golpe en la cabeza. Kael se toca la cabeza con leve drama.
––Calladito se ve más bonito dijo Monchito. ––dice David. ––La señorita acaba de decir que no son una pandilla oficial, así que por edad yo mando aquí. Los seguiré en todo su trayecto, pero luego me tendrán que llevar a Norvhal, no puedo dejar por mucho tiempo solos a esos psicópatas dementes.
––¿Por qué rayos haríamos eso? ––pregunta Kael sosteniéndose la cabeza por el dolor.
––No quiero estar solo con Ryner. ––dice David sin soltar a Brax. ––Ese granuja no me sabe cuidar bien. Mira que dejarme beber hasta desfallecer, ¿Quién permite algo así en su sano juicio? Y yo que confiaba en ti ciegamente.
–¡David! ¿¡Qué demonios dice!? ––dice Ryner fuera de sí mientras Kara lo detiene entre risas. ––¡Me dejaste pobre en una sola noche!
––A las mujeres no le gustan los hombres tacaños. ––dice David. ––Por eso no tienes novia.
Ryner tenía los ojos en formas de llamas, completamente furioso, Kara se mantenía sosteniéndolo entre risitas. Luca se acerca a Kael, y le pone una mano en el hombro de él.
––Lo siento mucho, mi amigo. No puedes hacer nada ante ese demente. ––dice Luca negando lentamente con la mirada abajo. Luego le extiende una pequeña tarjeta. ––Este es mi número. Llamame cuando estes listo para tu misión suicida de acabar con todo esto. Te apoyo en todo.
––Pero, sabes que esto es lanzarse al abismo. ––dice Kael calmado. ––Tienes mucho que perder si me ayudas. Además, es casi posible que no salgamos con vida.
–Perder. ––dice Luca con una sonrisa pacífica, mientras mira a su madre ya Theo. ––Como dices tengo mucho que perder, pero también tengo mucho que ganar. La felicidad y paz de mi gente lo vale todo, incluso mi propia vida.
Kael lo mira por un momento, luego asíente con una sutil sonrisa mientras toma la tarjeta y la guarda en el bolsillo. Ambos vuelven a estrechar sus manos.
––¡Hola niños! ––grita David mientras aún sostenia a Brax. ––¡Ya vámonos! ¡Muevan esos pies llenos de energía juvenil!
––¿En serio vamos a seguir a ese tipo? ––pregunta Lyra ya cerca de Kael.
––Claro que no. ––dice Kael con los puños apretados. ––Seguiremos nuestro camino. Y que ese viejo haga lo que quiera. Él no es nuestro jefe para mandarnos.
Lyra oriental. Kara se abrazo al brazo de Ryner sin querer soltarlo, mientras él se deja con total tranquilidad, como si ya estuviera acostumbrado a esa cercanía de ella. Kael lo fulminaba con la mirada.
Brax mira a David, y susurra: ––¡Hey, viejo! ¿Por qué vendrás con nosotros?
David lo mira de reojo, y sin perder su tono dice: ––Que malo tiene ir charlando con mi amigo mientras vamos caminando. Además, muero por saber qué has estado haciendo todo este tiempo, y qué travesura esta ideando esa cabecita tuya.
Brax rie divertido, mientras ambos empiezan la marcha.
Por su parte, Lyra, Kael y Kara se despiden con las manos. Luca, Theo y Nery le devuelven el gesto.
Luca se queda mirando la espalda de Kael, y piensa: “Siento que está no será la última vez que nos veamos. Solo espero que la próxima vez que nos encontremos hayas cambiado de opinión”.
Kael fulminaba a Ryner que caminaba a su lado con una muy risueña Kara agarrada a esté.
––Por cierto, ¿A dónde vamos ahora? ––pregunta Kael sin apartar su mirada asesina de Ryner.
––¡Oye, mocoso! ¿Acaso no eres de por aquí? ––dice David mirándolo por encima del hombro.
––Tranquilo, señor. ––dice Brax fingiendo una sonrisa nerviosa. ––Mi capitán es de una aldea muy remota, no sabe mucho al respecto. ––luego mira de reojo a Kael con una sonrisa divertida. ––Nos dirigimos a la aldea Grenys. Después de ahí de hoy a mañana estaremos en Daxon. Por favor capitán, nada de coquetear ni buscar problemas. Tenemos que llegar a Edria.
Kael hace un puchero infantil, entrando las manos en los bolsillos, y susurra: ––Que amargado eres. Pero, en Edria me voy a divertir, ya verán.
Ryner que si había escuchado, lo mira de reojo con una sonrisa burlona, casi cómplice.
––¿Sabes, amigo? ––le susurra Ryner a Kael. ––En Edria están las chicas más hermosas que jamás hayas visto en tu corta vida.
Kael lo mira de reojo, una sonrisa cómplice posándose en sus labios: ––Ah, ¿sí?
Ryner asiente con una chispa divertida en la mirada, ambos chocan los puños, como si un trato secreto, estuvieran cerrando. Kara los mira con picardía y diversión, mientras Lyra al lado de Kael, les lanza una mirada cargada de reproche.
Brax y David estaban caminando varios metros delante de ellos. David no había soltado su agarre de Brax ni un segundo.
––Ahora sí me contarás tus aviones, Brax. ––pregunta David en un tono que sea solo audible para ambos.
––No sé de que me hablas. ––dados Brax burlesco.
––Bien, si te pondrás así entonces comenzaré hacer las preguntas. ––dice David calmado. ––¿Por qué intentaste matar a Dayrux? Te lo he preguntado varias veces, pero siempre me evade.
––Sencillo, no quería regresar a Tierra Sagrada. ––Brax se encoge de hombros con tranquilidad.
––¿Qué estás planeando hacer con los humanos? ––pregunta David.
––¡Oye, viejo! ¿Por qué siempre piensas lo peor? ––dice Brax con diversión. ––Puede ser que haya querido formar mi propia pandilla como tú. ––sus ojos se vuelven filosos levemente tornando a rojo. ––Gran Patriarca.
––Mocoso, tenías que haber regresado a Tierra Sagrada. ––dice David con su tono sarcástico. ––Este mundo humano ya no nos pertenece. Ninguno de nosotros debemos estar aquí.
––Ya que dijiste eso, ¿Qué haces tú aquí? ––pregunta Brax su sonrisa llena de burla. ––¿Acaso tu alma se volvió impura?
––No seas idiota. ––dice David. ––Como el Gran Patriarca puedo entrar y salir de Tierra Sagrada cuantas veces desee. Cuando sentí tu intento asesino hacia Dayrux, supongamos que algo estúpido iba a provocar en Elandar. Así que decidí quedarme para poder vigilarte. Y que tu mentalidad infantil no cometa ninguna travesura absurda.
–¡Bah! Que aburrido estás. ––bufa Brax. ––Te atreviste a tomar dos de las cuatro copas de las regiones masacradas. No importa donde las tengas, las buscaré y te aseguro que las encontraré. Tengo niños muy competentes. Son mejores que los tuyos, además de ser los más temibles.
––¿Qué estás planeando hacer con las copas? ––pregunta David.
––Decirte eso sería contarte mi plan. ––responde Brax. ––Ni mis niños lo saben, y cree que te lo dire a ti para que lo arruines todo. David, eres muy inteligente y bastante perspicaz. Puedes descubrirlo por ti mismo, después de todo eres el más inteligente de todos nosotros. ¿Sabes? La niña Virell descubrió muchas cosas acerca de mí con tan solo unir puntos. Fue bastante fascinante.
––¿La pequeña Virell ya conoce tu plan? ––pregunta David.
––Nop. ––afirma él. ––Pero estoy muy seguro que pronto lo descubrirá…tal vez sea demasiado tarde. Solo espero que antes de eso acepte el pacto.
––Tú y tu a fan de hacer pactos. ––suspira David. ––No te cansas de poseer las almas humanas. No son juguetes coleccionables, lo sabes, ¿no?
––No sé de que me hablas. ––dice Brax como si la situación no le afectará. ––Tú hiciste ese pacto con el zorro astuto y su alma aún te pertenece. Pero, no entiendo ¿por qué deja que él haga lo que quiera?
––Tonto…él me pidió inmortalidad y poder absoluto. ––explica David. ––Su alma no me pertenece, él tiene el poder absoluto sobre ella. Tengo que admitir que fue lo bastante inteligente en pedir el deseo.
––No sabía que eso se podía. ––dice Brax asombrado. ––¿Aunque hagamos el pacto ellos pueden tener control sobre su alma?
––Claro, si saben como pedir el deseo. ––dice David. ––A eso se le dice manipulación del sistema . Venaris realmente es un zorro muy astuto. Te estas enfrentando a alguien muy peligroso cuando se lo propone. No por nada él era mi mano derecha en aquellos tiempos en que yo gobernaba en Valyria.
––Una deidad siempre será superior a un humano. ––dice Brax molesto. ––Y más a alguien que ya no posee un núcleo elemental.
––Puedes que tengas razón. ––lo interrumpe David. ––Pero, Venaris aún manipula los cuatro elementos como en antaño. Y su dominio es mejor que los niños de ahora.
––Puedes explicarte mejor, David. ––dice Brax confundido.
––Bueno, cuando extraje del mundo los núcleos elementales, sabes que quedo en las personas la esencia del núcleo. ––explica David. ––No te haré el cuento más largo, porque ya lo conoces…en fin, Venaris también se vio afectada. La esencia dentro de él se fue desarrollando con el pasar de los años. Aunque no con un núcleo elemental. Solo la esencia de poder manipularlos, pero no crearlos.
––Espera, te refieres a que él puede manipular los elementos de la naturaleza misma. ––dice Brax con leve asombro.
––Exacto. ––afirma David. ––Y eso es más peligroso que tener el núcleo elemental. Los elementos de la Madre Naturaleza tienen una energía elemental abrumadora.
––¡Rayos! ––dice Brax fastidiado. ––Antes los humanos sí sabían aparte de crear también manipular los elementos naturales. Y ese zorro era el mejor de todos. Pensé que sería más fácil con el fuera del juego, pensando que ya no tendría esa capacidad. ––luego una sonrisa desafiante se posa en sus labios. ––Esto se ha vuelto más interesante…y la gente de él, ¿acaso sabran acerca de esto? De que su querido y temido Señor aún posee poderes.
––No lo creo. ––dice David. ––Mi niño se volvió muy reacio acerca de su vida personal. Solo dice aquello que crea prudente. Ha sido traicionado tantas veces, que ya no cree en nadie.
––Aún le guardas cierto cariño, ¿no? ––dice Brax con burla. ––Después de todo lo encontraste cuando era solo un bebé. Y lo criaste como tu hijo. Por eso te atreviste a concederle dos deseos.
David suspira con sarcasmo con un toque nostálgico, y dice: ––Soy débil como padre. ––luego se recompone. ––En fin, aquello que estás planeando no lo lograrás, no en mi guardia pequeño rufian. Por cierto, ¿Dónde está la niña que lleva consigo el alma de nuestro querido Dayrux?
Brax rie divertido, y dice: ––La niña Virell la tiene bajo su tutela…si quieres saber el por qué, será mejor que lo descubras por ti mismo. Ya no te diré más nada.
––Ay, pero que malo eres. ––dice David con su tono típico. ––Y yo que tanto te quiero. ¿Sabes? Cuando vi que la constelación de Sagitario se apagó por completo llevándose la vida de Byner, sentí tanta dicha…ese vejestorio era tan amargado e insensible. Pero, luego Sagitario subió su luz trayéndote a ti…ya hace más de tres mil años de aquel acontecimiento.
––Somos deidades, pero no somos inmortales como se piensa. ––dice Brax calmado mirando el cielo casi con indiferencia. ––Nacemos cuando la constelación brilla con fuerza, y perecemos cuando esa luz se apaga. ––luego lo mira con picardía. ––Por cierto, me pregunto, ¿Cuándo Capricornio apagará su luz?
––¿Ya me quieres matar? ––dice David, sin inmutarse al comentario. ––Pues no tengo la menor idea…tengo más de seis mil años, y ese sujeto sigue brillando con mayor intensidad. Al igual que Tauro, aún no se apaga su luz, ese significa que tendremos a Dayrux por más tiempo.
Brax se encoge de hombros: ––Cualquier cosa puede pasar…somos hijos del destino. ––luego lo mira. ––¿Tus chicos saben quién eres realmente?
––Solo la vieja Josie. ––responde David. ––¿Por qué estas con estos niños niños?
––Bueno, supongo que necesitaba un cambio de nivel de aire. ––dado Brax. ––Me cansa escuchar siempre un señor mío , tanto respeto me enferma. Estos chicos no saben quién soy y me tratan como un igual. Es más divertido.
David solo asíente, mirándolo de reojo, mientras Brax mantenía una sonrisa juguetona. Detrás de ellos, los chicos no se percataban de la conversación de esas dos deidades. Ni seguiría sabían realmente lo que verdaderamente eran ellos.
Pero la interacción de ellos no pasa desapercibida.
––Vaya, esos dos actúan como si conocieran de toda la vida. ––dice Lyra asombrada.
––Mi capitán, agarra confianza muy rápido. ––dice Ryner calmado.
––Por cierto, ¿Cuál es tu elemento? ––pregunta Kael con interés.
––Soy elemental de fuego nivel avanzado. ––dice Ryner con el pecho inflado de orgullo. ––¿Y ustedes?
––Lyra y yo somos de agua, y Brax es de tierra. ––dice Kael calmado. ––Los tres somos nivel medio. ¿Qué cosas puedes hacer un elemental de fuego de ese nivel?
––Bien. ––comienza a explicar Ryner. ––Podemos crear golems, lanzas, arco y flecha, dragones, lobos, cualquier tipo de aves…aunque esas tres últimas cosas aún las estoy aprendiendo. Bueno también espadas.
––¿¡Espadas!? ––dice Kael emocionado. ––Eso es genial. Yo muero por hacer la mía de hielo. Estoy entrenando duro para llegar a hacer nivel intermedio para poder hacerla.
––¿Nivel intermedio? ––pregunta Ryner confundida. ––Viejo, tienes que ser por lo menos nivel avanzado para eso.
––Mentira. ––dice Kael con leve fastidio. ––El maestro me dijo que tenía que llegar a un nivel intermedio para lograrlo.
––Hey amigo, no sé quien es tu maestro, pero eso es mentira. ––dice Ryner con burla. ––Un elemental de agua nivel intermedio no puede hacer una espada o algo con hielo. Tienes que manipular las moléculas y eso solo lo pueden hacer los supremos con gran agilidad gracias a su energía elemental que es superior al resto. Pero a diferencia de ellos, los avanzados no tienen una gran consistencia, provocando que sus ataques con hielo sean un poco más débiles.
––Es cierto. ––corrobora Kara. ––Casi nunca utilice este tipo de técnicas. Cuando, las utilizo es para persuadir a mis enemigos y luego los fragmentos creando dagas.
––Entonces, aunque llegué a un nivel intermedio ¿no podrás crear una espada de hielo? ––dice Kael muy desanimado.
Ryner mirándolo, le pone una mano en la espalda como consuelo, y dice: ––Animate amigo, puedes hacer muchas cosas increíbles siendo intermedio. Puedes crear flechas, golems, los látigos y ráfagas son más poderosos. Además, esa espada de acero que tienes ahí se ve genial.
––Sí, pero quería una de hielo. ––dice un muy cabizbajo Kael.
Lyra le da un leve empujón divertido con su hombro, y dice: ––Relajaté capitán, cuando lleguemos a Edria, te presentaré con alguien que nos podrá ayudar para alcanzar el nivel intermedio.
Kael aún con la cabeza abajo solo asiente decepcionado.
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Kiria, Etherniux…
La mañana transcurría con total calma, dentro del recinto científico. El Señor junto con Ranuz miraban con más calma las nuevas medicinas e instrumentos médicos, la misma científica de ayer le mostró con orgullo cada de una de ellas.
––Excelente. ––dice el Señor asintiendo satisfecho. ––Necesitaré la lista de todos ellos para enviárselo a Petra, ella de seguro sabrá cuáles nos serán de mayor utilidad.
––De inmediato, mi señor. ––dice la científica mientras envía las informaciones a Moniky del Lord.
––También necesitaré las cotizaciones de todas ellas y los inventos de ayer. ––dice el Señor calmado. ––Tengo que mandárselo a Arka para que haga un presupuesto adecuado, así sabremos cuantos nos llevaremos esta vez.
––Sí, mi señor. ––dice la científica con calma. ––Les mostraré los siguientes inventos que tenemos en la tarde. ––hace una leve reverencia. ––Mientras tanto, disfruten de su estancia caballeros.
Ambos hombres hacen una leve reverencia en señal de despedida, mientras la científica avanza.
El Señor mira de reojo con picardía a Ranuz, y dice calmado: ––Estas más tranquilo que ayer. Supongo que será cuando Layne te avisó que Kara estaba bien.
––Sí, mi Señor. ––suspira Ranuz aliviado. ––Sentí que me quitaron una carga de encima.
––¿A qué se deberá eso, Ranuz? ––pregunta el Señor con picardía dándole un leve codazo. ––¿Acaso sientes algo por nuestra querida Kara?
Ranuz se pone rojo como un tomate, y dice con nervios: ––Mi Señor, que cosas dicen. Conozco a Kara desde que éramos unos niños, es normal preocuparme así por ella.
––Pero, también conoces a Layne desde niños, y no te pones así de preocupado por ella. ––el Lord sigue agregando más veneno, a un ya muy rojo Ranuz.
––E-es que…Layne se sabe cuidar por si misma, y no es tan despistada como Kara. ––intenta justificarse Ranuz. ––Además, Arka siempre manda a sus chicos con ella.
El Lord lo mira burlon, con una sonrisa juguetona sin creerse nada, y dice: ––Si como no. Bueno, tampoco has negado que te guste Kara.
––Mi Señor…yo… ––intenta decir Ranuz, pero fue interrumpido por el sonido de la puerta abriéndose.
Ambos voltean la mirada hacia la puerta, y entra un hombre en una bata de laboratorio. Se acerca a ambos.
––Buenos días, caballeros. ––dice el científico con respeto. ––Mi señor, los Siete Grandes Concejales ya lo están esperando en el gran salón para la audiencia.
––Muy bien. ––dice el Lord sereno, luego fija su mirada en Ranuz. ––Puedes darte una vuelta por el lugar, tengo asuntos pendientes que tratar con esos lobos. ––luego su voz se vuelve divertida llena de picardía. ––Y no se te ocurre ser como Arka.
Ranuz lo mira con una ceja arqueada.
––Entrar a Kiria por inventos y salir con un hijo. ––dice el Lord juequetón, mientras le da un leve codazo a un rojo Ranuz, que se quedó como piedra ante dicho comentario.
El Lord se marcha con el científico con grandes carcajadas cargadas de burla y diversión.
Caminaron por largos pasillos. Subiendo escaleras. Atravesando diferentes esquinas. Hasta llegar a una gran puerta doble de roble, que se alzaba imponente como los grandes secretos que en ella se ocultaba.
Se abrió lentamente, casi solemne, el Señor entra al salón sin dudar, con total seguridad y firmeza en su andar. Y allí dentro, estaban ellos, sentados en exclusivos sofás de piel. Los Siete Grandes Concejales, los hombres al mando absoluto de Kiria. Sus arrugas estaban llenas de sabiduría antigua, cada uno vestía batas científicas manchadas con el peso de innumerables experimentos y decisiones.
Sus rostros no solo hablaban del tiempo, sino de los horrores y verdades que solo ellos conocían mejor que nadie.
El orden de mando era claro, incuestionable:
El séptimo concejal: Cartus Straus, dual (fuego y aire) intermedio, un hombre alto, cabello corto negro, ojos rojos intensos y mirada afilada. Era el más joven de todos los concejales, tenía 40 años de edad. El sexto concejal: Vernon Xifor , dual (agua y tierra) avanzado50 años de edad, estatura baja, cabello corto color verde, ojos de igual color, su mirada era astuta, como si detrás de ella escondiera millas de secretos. El quinto concejal: Serko Paulus , dual (agua y aire) intermedio, 55 años, estatura media, cabello negro recogido en una cola alta, ojos amarillos intensos, su sonrisa era arrogante casi calculadora. El cuarto concejal: Ercros Faustres , dual (tierra y aire) intermedio, 60 años, calvo, ojos negros, alto. Era la gravedad encarnada. El tercer concejal: Freyner Nermez , dual (agua y fuego) supremo, 65 años, cabello gris hasta los hombros, ojos negros, estatura baja. Su sonrisa era cálida, su rostro era sereno lleno de amabilidad. El segundo concejal: Yarko Creymer , dual (tierra y fuego) avanzado, 70 años, cabello corto gris con líneas blancas dispersas, alto, ojos verdes, su rostro era la calma absoluta. El primer concejal, el más importante: Dimitri Gudirmer , (agua y tierra) supremo, 75 años, cabello largo blanco como la nieve, alto e imponente, musculoso, ojos negros como la misma noche sin estrellas y luna, su mirada era intensa, fría y calculadora.
El Señor terminó de entrar con tranquilidad, mientras se sentaba ante la atenta mirada de los siete hombres. La gran puerta se cierra. El silencio reino por un instante.
Cartus rompió el hielo con voz directa: ––Venaris, el mundo allá fuera es un caos. Las pandillas menores están haciendo de las suyas, están arrasando con las aldeas a diestra y siniestra, borrando todo a su paso. No tienen respeto, y muchas de ellas no conocen nuestro pacto.
Vernon continuó, con un tono de advertencia: ––Tenemos que tomar medidas de inmediato. Hay pandillas que han intentado atreverse a nuestras fronteras. Todo esto se esta saliendo de control. Jamás había pasado algo igual.
Ercros, sin mostrar emoción, dice: ––Si un gran número de ellas vienen atacarnos, nuestros sistemas de seguridad no resistirán. Norvhal es nuestro mayor recurso de fuerza militar, nosotros no somos una región de combate. Somos científicos, y si perecemos toda Elandar se vendrá a bajo.
Freyner, más preocupado que alterado, dice: ––Tenemos que hacer algo antes de que las cosas se pongan en nuestra contra.
Yarko, con voz pausada y profunda, intervino con calma: ––Caballeros, creo que estamos exagerando bastante. Durante cien años el mundo ha estado en equilibrio a través del sistema de pandillas. No existen reyes ni gobernantes que se crean los amos y señores del mundo, y durante cien años estaremos igual de fuertes.
Cartus lo ignoró y miró directamente al Señor, y dice: ––Ese es el problema. Si tuviéramos un órgano gubernamental fuerte nos evitaríamos muchos problemas. No habría muertes y caos innecesarios. Este sistema ya está obsoleto. Si no, hacemos algo al respecto, todo esto será un completo caos sin precedentes si muchas pandillas se ponen en contra de nosotros.
Serko, con una sonrisa maliciosa, soltó: ––Por cierto, Venaris, nos enteramos que Ranuz, fue capturado por los Abysswalkers, y que Layne, tuvo que ir a su rescate…pero que casi muere en el intento, y Ranuz casi ni la cuenta. Y que ambos fueron atacados por otro cuádruple supremo con la Sinfonía Carmesí.
Vernon cerró la ronda con veneno: ––Ya Dominion no es tan fuerte como antes. Ya cualquiera se puede meter con ustedes sin tener ni una pizca de miedo. Son un grupo de niños que no infunden respeto como en los tiempos de Ginthar, eso si era poder y autoridad. A donde sea que iba ese hombre infundia el miedo absoluto, nadie osaba a contradecirlo ni a enfrentarlo. Eso si era respeto. No como el tierno de Ranuz y sus compañeros.
El Señor estaba escalofriantemente calmado, como si todo lo dicho no le importará en lo absoluto. Y realmente nada de lo dicho le importaba ni un comino.
––Señores. ––la voz del Señor baja una octava con una mezcla de fría y amenzante, su postura estaba en una clama glacial. ––Ustedes no conocieron el mundo como yo lo conocí hace más de cien años. Yo conocí a sus padres, a sus abuelos, incluso luche al lado de sus bisabuelos en la Gran Ruptura. Yo creo este mundo desde cero después que los arcaneos se fueron a Tierra Sagrada. Este sistema fue creado e implementado por mí…y ha estado fuerte mucho antes que sus padres nacieran. ––miró a cada uno con la intensidad de un depredador milenario. ––No se destruirá por simples pandillas. Y mis chicos son los más fuertes de todos. A Ranuz lo tomarón con la guardia baja…y Layne venció a más de cien de ellos. Luchó ella sola contra ese tal Fischer, podía vencerlo…pero la misión era rescatar a Ranuz a toda costa. Cumpliendo perfectamente su misión. Donde mis niños pisan, infuden respeto y autoridad absoluta. Nadie se atreveré a ir en contra de ellos, porque saben que es suicidio. ––se inclinó apenas hacia adelante, los ojos ardiendo en convicción y desafío. ––Dominio…y este sistema…prevalecerá. Y yo seguiré al mando de todo esto mientrs ustedes se pudren en la tierra…y sus hijos tomen su posición…y luego sus hijos… ––hizo una pausa mortal. ––Y yo…el Lord Venaris Crutox…seguiré aquí.
Todos quedaron en absoluto silencio antes las palabras tan duras y amenzantes del Señor.
Dimitri Gudirmer, el Primer Concejal, lo observaba como si evaluara el borde de una espada, su voz era gélida: ––Tus palabras son peor que una katana afilada, Lord Venaris. Espero que la mantegas, y no sean solo simples palabras vacías.
Y el silencio que siguió fue más denso que el acero.
Cartus, mira al Señor con mayor atención e interés. Al ser el más joven de ellos, había cosas que aún le eran desconocidas.
––Venaris. ––dice Cartus con voz curiosa. ––Desde que tome el puesto de mi padre entre los Concejales, siempre he querido hacerte una pregunta…si tanto odias a las demás regiones, ¿Por qué permite que se unan personas de esas regiones al Ejército Negro? Incluso escuchó que sus familiares están bajo tu protección.
––Muy bien, mi querido Cartus, te daré la respuesta. ––la voz del Señor era calma absoluta, como quien comenta como este el clima. ––Al principio en Dominion solo iban a pertenecer las personas nacidas en Valyria, no quería nadie de afuera en mis dominios. Pero entonces comprendí, que no sería bueno mandar a todos los mios al matadero. Por esa razón acepta a todo aquel que quiera unirse a nosotros…claro, si pueden pasar esa intensa prueba. ––se cruza de piernas, poniendo sus manos sobre sus rodillas. ––Sus familiares están bajo mi protección. Si alguien se atreve a tocarlos, toda mi furia caera sobre esas personas o en su defecto, pandillas.
––Eres muy fiel a los tuyos. ––dice Vernon con una mirada astuta.
––Soy fiel hasta donde ellos me lo permiten. ––dice el Señor. ––Si me traicionan, pues…me olvido por completo que son humanos.
––Tan duro como siempre, Venaris. ––dice Dimitri, su templo se mantuvo serio. ––El pequeño favor que te pedimos, ¿ya estás hecho?
––Le informe a Layne ayer al respecto. ––dice el Señor. ––Pero aún no tengo su reporte. De seguro envió al Ejército Negro a encargarse de eso. No hay nada que te preocupe. De seguro a estas horas ya están en Grenys.
––Confias mucho en esa niña. ––dice Dimitri. ––Se lo pedimos a los Steel Howl, pero Josie nos informó que David no estaba disponible, y que solo se limitarían a hacer las investigaciones. Ellos no atacan si su líder no está presente. Ese hombre no toma esas peticiones a la ligera.
––David no mata sin razón alguna. ––dice el Señor. ––Tiene que ser una pandilla abominable, para que él decida matarlos, si no es así entonces no lo hará. ––su voz se vuelve más firme. ––Además, confio plenamente en Layne. Esa niña nunca me ha dado ningún indicio de desconfianza o traición alguna. Ella, me están fiel como su madre.
––Muy bien, solo espero que esas dos no te traicionen. ––dice Dimitri. ––Vamos al punto de esta audiencia.
Todos los presentes hacen un silencio que parecía más bien sepulcral.
––Venaris, tenemos que hacer algo para fortalecer este sistema. ––la voz de Dimitri se vuelve más autoritaria. ––Es cierto lo que dice Cartus, con un sistema gubernamental nos ahorraríamos todo este desastre. Pero, también es muy cierto lo que dice Yarko, no tenemos reyes ni gobernantes que se crean los dueños del mundo. Debemos tener un punto medio entre esas dos cosas.
––Tu razonamiento se esta guiando por tener un mayor control de las regiones. ––dice el Señor, su ceño estaba levemente fruncido. ––El sistema de pandillas, fue creado para que en cada región y aldea sea dominada por las personas del lugar. Yo solo trato de controlar aquellos que se ponen en contra de Dominion, este sistema y de ustedes, por lo regular no es de mi incumbencia.
––Tienes razón, Venaris. ––explica Dimitri. ––Pero, y si acabamos con todas las pandillas menores, de todas las regiones sin excepciones, después de todo, son ellas las que causan los mayores problemas. Así las pandillas principales tendrían mayor control sobre toda la región, y evitaríamos hombres mayores, ¿Qué te parece?
El Señor lo mira con atención suma, analizando al detalle cada palabra, buscando alguna grieta que pueda significar peligro o traición al sistema.
––Eso tendrían que hablarlo con los líderes de las pandillas principales, ¿Por qué hablarlo conmigo primero? Después de todo yo soy amo y señor de toda Valyria, las demás no me importan en lo absoluto. ––dice el Lord muy calmado, aunque estaba midiendo las reacciones de los siete hombres.
––Como bien dijiste, tú eres quien creó este sistema. ––dice Dimitri. ––Por fin, tenemos que discutirlo contigo primero. Lo vamos a hacer con los demás, tendremos una reunión con los demás líderes al respecto. ––su voz se vuelve deliberadamente amenazante. ––Pero, tienes que tener en cuenta que, si tú no estás en esta reunión, y los demás aceptan, y si uno de ellos se vuelve tan fuerte que pueden venir en contra de Dominion, luego no nos culpes por eso.
––¿Me estás amenazando, Dimitri? ––pregunta el Señor con frialdad.
––Solo te estoy advirtiendo. ––la voz de Dimitri se volvió gélida. ––Tienes que estar aquí para llegar a un acuerdo de no agresión entre regiones. Cada uno se hará carga de la suya, sin molestar a los demás. Y nada de muertes injustificadas.
––Eso me suena mucho a un gobierno. ––dice el Señor.
––Solo serán unos pequeños cambios, Venaris. ––dados Serko burlesco. ––El mundo avanza, y nosotros tenemos que hacerlo con él. Además, este sistema tiene cien años, es momento de un leve cambio significativo. Si no, a este paso las pandillas menores acabarán con todo Elandar delante de nuestras narices.
Todo el salón queda en un silencio solemne, las palabras dichas estaban siendo analizadas por cada uno de los presentes. En ese lugar se estaban dictando los siguientes pasos que iba a dar el mundo. El Señor, estaba sumido en sus propios pensamientos escudriñando con precisión quirúrgica cada palabra dicha y la no dicha, cada intención detrás de cada una de ellas, y lo que realmente se quería alcanzar con esa propuesta. Los ojos azules del Señor se fueron tornando levemente en negros, mientras una sombra sombría se asomaba en su rostro.
Valyria, Dominus Lux…
La mañana en el cuartel general de Dominion, estaba siendo muy movida y frenética. Los soldados estaban más animados que nunca, trabajando con mayor esmero. Todos sabían que cuando Layne estaba a cargo, mayores probabilidades tenían para ser vistos por ella y poder mostrar su valía, era la oportunidad perfecta para ser reconocido y pertenecer a su escuadrón. El sueño de muchos era el poder pertenecer a los escuadrones de los altos mandos, las misiones eran más peligrosas, pero el dinero y el reconocimiento eran mayores, y sobre todo el poder tener una mayor protección para sus familiares.
Todo ese frenesí era el contraste perfecto a la calma que se percibía en la oficina de Layne. Ella estaba sentada detrás de su escritorio revisando quirúrgicamente varios documentos a la vez, sin apartar ni un solo centímetro de su vista de ellos.
Frente a ella, sentada en el sofá estaba una muy enfocada Nya leyendo mientras a su lado descansaba un perro de peluche color miel con una cinta roja atada al cuello, la pequeña abrazaba al peluche con cariño, a la vez que sostenía en sus manos un gran libro de técnicas elementales.
Nya cierra el libro, lo deja sobre la pequeña mesa al frente de ella, y se dirige hasta el escritorio de Layne quedando frente a ella. Layne no se percata de su presencia.
––¿Layne? ––dice Nya con una suave sonrisa.
–¿Mmm? ––solo alcanza a decir ella, sin apartar su vista de los documentos.
––Ya me terminé el libro, ¿puedo coger otro? ––pregunta Nya con esa voz tan angelical suya.
Layne levanta su mirada de los documentos con leve asombro, y dice: ––¿Tan rápido te terminaste ese libro? Pero apenas lo comenzaste ayer.
––Me quedé despierta toda la noche para terminarlo. ––explica Nya con emoción. ––Fue muy divertido, ver todas esas técnicas. ¿Hoy podemos ponerlas en práctica? ¡Por favor!
––Claro, en la tarde cuando regresamos a casa. ––dice Layne con una suave sonrisa. ––Entrenaría contigo en el campo de entrenamiento de Dominion, pero tenemos que evitar los ojos curiosos. Además, de evitar que nuestro amigo bipolar quiera salir.
Nya ríe bajito al mismo tiempo que asíente.
––Puedes tomar otro libro del estante. ––dice Layne.
––¿Tienes algún libro de ajedrez? ––pregunta Nya, la curiosidad invadiendo su ser.
––¿Ajedrez? ¿Por qué te interesa ese juego? ––Layne la mirada confundida, con una sonrisa ladeada.
––Me gusta verlas jugar. ––explica Nya, su sonrisa estaba radiante. ––Quiero aprender para poder jugar con ustedes.
Layne le sonrie, mientras se levanta de su asiento, y se dirige junto con ella hasta el estante que estaba repleto de diferentes libros, grandes y pequeños, con diversos temas: economía, salud, política, ciencia, estrategia, historia, entre otros.
Layne se detiene frente al estante, analizándolo con un dedo en el mentón, y dice: A ver…creo que tenía uno por aquí…ah, ya lo encontré. ––sus ojos brillan al divisar un pequeño libro cuya portada era la pieza de la torre del ajedrez. ––Este te ayudará a entender mejor el juego desde cero, tiene las estrategias básicas, es excelente para principiantes.
Pero antes de entregarle el libro a Nya, Layne lo mira por un largo momento que parece ser eterno. Una leve sonrisa nostálgica se posa en sus labios, acaricia con suavidad la portada, luego lo abre. En la primera página se aprecia una línea:
“ Este libro es solo el inicio de tus muchas estrategias, Layne ”
Un pequeño susurro casi inaudible se escapa de sus labios: ––Maestro…
Luego mira a Nya y se lo entrega. La pequeña toma el libro con sumo cuidado, luego corre hasta el sofá y se sienta de nuevo para empezar a leer. Layne la observe por un momento, luego se dirige de nuevo a su asiento. En ese instante suena la puerta.
¡ÍNDICE! ¡ÍNDICE!
––Adelante. ––dice Layne con calma, volviendo su vista a sus documentos.
La puerta se abre mostrando la figura de Thanus, que entra calmado, luego sus ojos se enfocan en Nya.
––¡Buenos días, señor Thanus! ––dice Nya con educación.
––¡Buenos días, Nya! ––dice Thanus con un leve movimiento de cabeza en señal de saludo. Pero, se queda observando a la niña que volvió a poner toda su concentración en el libro.
Thanus se acerca hasta sentarse en la silla frente al escritorio de Layne.
––¿Ya viste las bolsas? ––dice Thanus.
––Si, las vi cuando entre. ––dice Layne sin apartar su vista de los documentos. ––Gracias, fuiste de mucha ayuda esta vez.
–¡Bah! Siempre soy de ayuda. ––Thanus se cruza de brazo con leve fastidio. ––Por cierto, ¿Qué hace tu prima aquí? Pensé que la pondrían en la academia.
––Entrará la próxima semana. ––explica Layne levantando levemente la mirada. ––Mientras tanto la verás muy a menudo por aquí, no podemos dejar a una niña sola en casa.
––Si sabes que, a su edad tú ya estabas haciendo de las tuyas destruyendo pandillas a diestra y siniestra, ¿no? ––dice Thanus con leve burla en la voz.
––Tienes razón. ––dice Layne levantándose por completa la vista. ––Pero Nya no hará nada de eso, ni seguirá pertenecerá a Dominion. Tendrás una vida normal.
––Bien, como digas. ––dice Thanus. ––Por cierto, ¿A qué se referían ayer esos chicos? ¿Te llevas algo de ellos?
––Cachorrito. ––dice Layne con calma mirándolo directamente a los ojos. ––Cuando te pregunté por qué le guardas tanto rencor a los cachorritos de Norvhal, ¿qué me respondiste?
Thanus frunce el ceño cruzado de brazos, y murmura: ––No es de tu incumbencia.
––Ya tienes tu respuesta. ––dice Layne con un tono juguetón. ––¿Cómo van los cachorritos nuevos? ¿Alguno ya te ha intentado matar?
––No, aún no. ––dice Thanus recomponiéndose un poco. ––La mayoría son unos gallinas, solo unos pocos me han mostrado que si sirven.
––Revisé al detalle todos los registros, y por el momento no hay ninguno falsificado. ––comenta Layne. ––Encargaté de elegir a los más competentes para la prueba final.
––¿Y Julieta? ––pregunta Thanus. ––Es ella quien se encarga de eso basando en el reporte que le entrego.
––Esta vez lo harás tú. ––dice Layne. ––A Juliet la mande a encargarse de los cachorritos que están escondidos en Grenys. Se fue con su escuadrón muy temprano en la mañana, quizás ya este ahí.
––Espero que termine rápido, para que puedas mandar un reporte positivo al Lord y que esos vejestorios no se vuelvan más paranoicos de lo que ya son. ––dice Thanus.
Layne rie bajito por el comentario, Thanus la observa por un momento, sus mejillas se tornan con un suave rosado, él aparta inmediatamente la vista hacia otro lado, pero no puede evitar verla de reojo, con una sonrisa muy sutil.
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Kaer´Marun, Aldea Grenys…
La aldea estaba sumida en un verdadero caos, los aldeanos corrían desesperados hacia sus casas, otros se ocultaban en los comercios cercanos, mientras otros buscaban lo que fuera para poder esconderse de aquella masacre.
El Ejército Negro estaba buscando por todos los lugares a la pandilla sin bandera que estaba tramando un atentado en contra de Kiria. Tenían fotos y nombres, gracias a la impecable investigación de los Steel Howl. Juliet al mando de todo daba órdenes precisas a los suyos. Según los informes eran cincuenta pandilleros, por el momento habían capturado veinte de ellos. Y en el instante en que fueron encontrados, los ejecutaban de inmediato, sin que les tiembla el pulso.
––¡Muévanse! ––grita Julieta a los suyos. ––¡Si tienen que poner esta aldea patas arriba no lo duden ni un segundo!
Sus hombres se mueven como perfectas piezas militares por todos los rincones del lugar en busca de esos pandilleros. Julieta entra en una de las casas. Dentro había dos niñas pequeñas siendo rehenes de uno de ellos. El pandillero la tenia abrazadas con dos dagas de tierra en los cuellos de cada una. Las niñas lloraban asustadas, sus padres estaban muy heridos en el suelo.
Juliet se va acercando a él con una calma terrorífica.
––Si te acercas más, las mato. ––dice el pandillero en una octava, rozando lo amenzante, mientras va presionando las dagas en los cuellos de las menores que gritan por el dolor.
––¿Acaso crees que eso me va a detener? ––dice Julieta Serena. ––No me importa que hagas con ellas. Lo único que me importa es reclamar ahora mismo tu alma.
El sujeto rie con amargura, y dice: ––Las pandillas principales se creen los amos de las regiones, pero lo que realmente son unos perros cuya cadena le pertenece a esa escoria de Kiria. Si alguien los ataca, van corriendo a soltar a los perros salvajes que tienen y ellos se encargan de todo. Ustedes son la mierda más grande del mundo.
––Tienes razón. ––dice Juliet cruzada de brazos. ––Que última, esta mierda acabará con tu vida.
Sin dar tiempo para una respuesta, Juliet alzó ambas manos luego apretó los puños, el sujeto se estremeció al instante luego su cuerpo se paralizo por completo, no podía moverse.
––No es la Sinfonía Carmesí. ––dice Juliet con un susuro atemorizante. ––Pero, como elemental de agua nivel supremo puedo controlar levemente la sangre del enemigo a mi voluntad. ––luego crea rápidamente tres dagas de agua, y sin perder tiempo las congela lanzándolas con fuerza hacia la cabeza, la yugular y el corazón del sujeto, matándolo al instante.
Las dos niñas quedan paralizadas por un momento, luego se recomponen corriendo hacia donde sus padres.
––Tranquilas. ––dice Juliet con calma mientras se dirige a la salida. ––Ya vendrá la ayuda.
Al salir de la casa Juliet le hace seña a uno de los suyos que se acerca de inmediato.
––Ya acabé con otro de ellos, adentro hay dos adultos con heridas graves. –dice Julieta calmada. ––Debes atenderlos, los Siete Concejales le dijeron a nuestro Señor que nada de muertes a los aldeanos de este lugar.
El soldado asíente entrando rápidamente a la casa.
Julieta mira todo a su alrededor. Uno de los suyos llevaba un conteo marcando los rostros de los pandilleros que habían matado.
––¿Cómo vamos? ––pregunta Juliet con calma en medio de ese caos infernal.
––Por el momento hemos terminado con treinta de ellos, comandante. ––dice el soldado con firmeza.
––Muy bien, súmale uno más. ––dice Juliet mientras señala un rostro en la hoja. ––Acabé con ese.
El soldado asiente tachando el rostro.
De pronto…
Se arma el verdadero campo de batalla. Quince de los enemigos salen de sus escondites cargados de gran cólera. Mientras los soldados permanecían tranquilos esperándolos para atacar. El escuadrón de Juliet estaba conformado por veinte personas entre ellos hombres y mujeres, todos eran elementales nivel supremo.
Juliet se mantuvo tranquila, confiaba plenamente en su escuadrón, el inconveniente con los tres infiltrados, no pudo provocar que ella desconfiara de los suyos, mejor hizo que ella comenzara a conocerlos más y tener mayor información acerca de ellos para evitar otro mal.
––Los pequeños traviesos dijeron salir a jugar. ––dice Julieta con una sonrisa siniestra. Luego fija su atención al soldado que comenzó a buscar esos rostros en su informe. ––Por lo que conte, son quince…eso quiere decir que aún hay cuatro de ellos por ahí.
El soldado asiente señalando la hoja, y dice: ––Sí, comandante. Faltan estos cuatro.
Juliet asíente, y dice: ––Esos son los líderes. Informa a los demás que lo busquen. Pero, solo queremos a los tres principales con vida, son órdenes directas de nuestro General. Quiere tener una charla muy amistosa con ellos.
El soldado sonrie con malicia, y dice: ––Pobres, creo que querrán morir por nuestras manos que caer en la de nuestro General.
––Tienes toda la razón. ––dice Juliet con una leve sonrisa arrogante.
Mientras el caos reinaba dentro de la aldea. Un grupo se acercaba al lugar a tranquilos pasos. Al llegar a la puerta de la aldea, detuvieron sus pasos al observar aquella masacre.
––Pero, ¿Qué ocurre aquí? ––pregunta Kael confundido.
––No es obvio, mocoso. ––dice David. ––Es una batalla campal.
Kara al observar mejor la escena se dio cuenta de quienes estaban ahí, sin dudar, toma de su pequeño bolso que llevaba consigo, una peluca negra y una gorra. Se pone solo la peluca con maestria.
––¿Qué haces? ––pregunta Lyra confundida.
––Bueno, es obvio ¿no? ––dice Kara risueña. ––Ese es el Ejército Negro, no puedo dejarme ser vista con ustedes.
––Pero, no se supone que Layne te dio permiso. ––dice Brax confundido.
––Sí, pero ellos no lo saben. ––explica Kara ya con la peluca mientras puesta sostenia en sus manos la gorra. ––Tenemos normas, aunque un superior te diera permiso, no puedes permitir que los demás lo vean, no lo entenderían, y pensarían que es traición. Y para evitar malos entendidos, prefiero ocultarme.
Los demás asienten comprendiendo. Pero de pronto, los ojos de Ryner se enfocaron en la figura que estaba una gran distancia lejos de ellos, pero su sola presencia imponía respeto y autoridad. Ryner toma la gorra de Kara de inmediato y se la coloca en la cabeza, bajando la mirada para evitar ser visto, mientras se pone la capucha de su abrigo.
––¿Y tú que haces? ––pregunta Kael mirándolo de reojo algo confundido.
––No puedo ser visto por esa mujer, y por ninguno de ellos. ––Susurra Ryner.
––¿Cuál mujer? ––pregunta David interesada.
––Esa de ahí, la del cabello naranja. ––susurra Ryner mientras señalaba a la mujer.
Todos miran en esa misma dirección. Lyra al mirar, parpadea varias veces, luego abre los ojos como platos al reconocer aquella figura femenina que se mantenía calmada dándoles órdenes a los suyos en pleno combate. Lyra cierra los ojos con fuerza, mientras baja la mirada apretando los puños.
Mientras Kael, al observar el uniforme de la mujer, aprieta los labios con fuerza, al igual que los puños. De pronto un recuerdo vago, casi borroso pasa por su mente: Era un hombre al cual no se le podía ver bien el rostro, solo el uniforme del Primer Comandante del Ejército Negro, extendia sus manos para recibir en un abrazo a un niño de unos cuatro años. El recuerdo se fue con la misma rapidez en la que vino.
––Papá… ––susurra Kael con tristeza, una lágrima rebelde se escapa de sus ojos, pero se la limpia con rapidez sin que nadie se diera cuenta.
––Te refieres a Julieta. ––dice Kara risueña mirando a Ryner, sin percatarse del mar de emociones que era Kael en ese momento.
––¿Quién es ella? ––pregunta Brax.
––Juliet Rozzan, la Primera Comandante del Ejército Negro. ––dice David con su tan icónico tono. ––Es una de las muchas mujeres peligrosas que tiene ese zorro bajo su mando. Me da miedo, esa mujer es demasido espeluznante.
––Pero, ¿Qué dices viejo? ¿Dónde tienes los ojos? ––dice un muy romántico Kael, tratando de olvidar aquel pensamiento. ––Esa mujer es una diosa. Jamás pensé que este mundo tan podrido, podrían existir semejantes mujeres.
––Kael, será mejor que te abstengas a referirte a ella de esa forma. ––la voz de Lyra era baja pero amenazante.
Todos la miraron confundidos.
––¿Te pasa algo, Lyra? ––pregunta Brax acercándose a ella con genuina preocupación. ––¿Qué tienes? ¿Por qué estás tan tensa?
David lo mira con gran curiosidad, lo conoció desde hace millas de años y nunca mostró preocupación por los demás.
––Vaya…que interesante. ––susurra David para sí mismo.
––No pasa nada, estoy bien. ––dice Lyra incomoda, evadiendo las preguntas.
Kara al notar esa incomodidad, cambia el tema, y dice: ––¿Por qué no requiere que Juliet te vea, Ryner?
––Tú ya sabes la historia. ––dice Ryner encogiéndose de hombros, levemente nervioso.
––Yo no la sé. ––dice David. ––Vamos, Ryner cuéntanos todo. ––pone una mano en el hombro de Ryner, con una sonrisa picara. ––Acaso, ¿Hiciste algo indebido con la comandante?
Ryner lo empujó molestó, y dice: ––David, no digas idioteces. Ella era mi superior. ––baja la mirada. ––Nadie en Dominion, aparte de mi familia, sabe que deserte. Si se entraran me acusarían de traición y matarían a mi familia. Es por eso que mi hermano, mintió diciendo que yo estoy de infiltrado en una pandilla que esta planeando ir en contra de ellos. Por eso nadie puede verme. Se caería la falsa.
––Vaya…si que eres un pillin. ––dice David. ––Yo que te consideraba mi amigo, y ahora es que me entero de esto.
––Idiota, te lo dije la primera que nos encontramos. ––dice Ryner fastidiado.
––Ah ¿si? …mira que cosas, yo no me acuerdo de nada. ––dice David.
Ryner suspira molestó.
La masacre continuaba frente a sus narices: muros con los cuatro elementos se alzaban, golems, dagas, espadas, ráfagas, látigos, cortinas de humo, boomerang, arco y flecha. Una verdadera batalla a muerte.
––¿Qué hace Dominion aquí? ––pregunta Kael sin despegar su vista de la intensa batalla.
Todos miran en dirección a Kara.
––Bueno, no lo sé. ––dice ella encogiéndose de hombros. ––He estado cinco días fuera de Valyria, no tengo idea alguna de lo que estará pasando haya, además no tengo mi Moniky para que me informen. ––su voz se vuelve un poco más seria. ––Supongo que será algo importante, nunca atacamos sin razón alguna.
Todos se quedan tranquilos observando la batalla sin necesidad de metros. Mientras Lyra no apartaba la vista de Juliet, que permanecia serena como mera espectadora mirando a los suyos con una gran sonrisa cargada de orgullo.
La batalla estaba llegando a su final. De los enemigos en el campo de batalla solo permanecía uno de pie, estaba jadeando, completamente exhausto y lleno de heridas graves muy profundas.
––Pueden darle el golpe de gracia, no lo hagan sufrir más. ––dice Juliet con una calma escalofriante.
Los soldados en la lucha asíntieron en señal de respeto a su superior. Uno de ellos creó una espada de hielo, y como si fuera un destello, atravesó la espada, directo en el corazón. Matandolo al instante.
En ese momento varios de sus hombres venían con tres de ellos esposados.
––Comandante, capturamos a estos tres. ––dice una de las soldados. ––Le pusimos las esposas de Kiria como nos ordeno.
Juliet asíente satisfecha, y dice: ––Excelente como siempre chicos. Solo nos falta uno de ellos. Pueden matarlo en cuanto lo vean. ––toma su Moniky marcando una frecuencia, en la otra línea es contestada después de dos pitidos. ––Jefa, tenemos a tres de ellos como nos los pidió. Ahora mismo los enviaré a Valyria, ¿Los quiere en el calabozo?
––Eres increíble Juliet, aún no es mediodía, y ya terminaste la misión. ––en la otra línea se escucha a la perfección la voz de Layne. ––Sí, que los traigan al calabozo, y me avisen en cuanto estén ahí.
––De acuerdo, así lo haremos. ––dice Julieta. ––Solo nos queda uno por encontrar, y después regresaremos a Valyria.
––Bien Julieta, espero tu reporte para mandárselo al Señor. ––dice Layne, y la llamada se cuelga.
Mientras un grupo de soldados enterraban los cuerpos de los enemigos, otros atendían a los aldeanos heridos por ellos, a la vez que otro grupo buscaba al pandillero restante. Julieta permanecía, calmada, serena, dando indicaciones como tantas veces lo a hecho en medio de todo un caos.
Lyra no dejaba de mirarla, varias lágrimas silenciosas se escapaban de sus ojos, pero ella las limpiaba de inmediato para que nadie la vea llorar. Brax muy pendiente a ella, si las podía ver, pero se mantenía callado respetando su espacio y momento.
De pronto, un leve ruido, casi imperceptible, alertó a Lyra, se irguió mirando a los lados, había algo dentro de ella que le gritaba “peligro” , un gran presentimiento, cargado de miedo y angustia invadió su cuerpo. Brax notó ese cambio tan arrepentido en ella, y también comenzó a observar el lugar con mayor precisión.
Juliet estaba hablando con uno de sus hombres. Cuando de pronto, un encapuchado sale de las sombras de unos puestos del mercado, a su alrededor había pequeñas dagas afiladas de aire, eran casi invisibles. Lyra se dio cuenta. El encapuchado tenía dirigido su ataque a donde estaba Julieta. Alzó las manos luego las bajo con potencia, las dagas se dirigieron a ella…pero, nunca llegaron, fueron interceptadas por una ráfaga potente de agua. Juliet se giró de inmediato, pero lo que vio la dejo atónita. Un látigo de agua atravesó con fuerza la cabeza del encapuchado, matándolo en el impacto.
Los soldados se acercaron de inmediato al lugar.
––Comandante es el que nos faltaba, ya está muerto. ––dice uno de los soldados mirando el cuerpo del encapuchado.
Pero Juliet, no dijo nada, sus ojos estaban fijos, en una jadeante Lyra que mantenía el ceño fruncido hacia el cuerpo inerte del encapuchado.
––¿Por qué interveniste, Lyra? ––pregunta Brax confundida.
Lyra aparta la mirada sin decir nada. Juliet, sintió su cuerpo estremecerse por los nervios, sus ojos se estaban empañando con lágrimas que nunca salieron, traga saliva con dificultad, respira hondo para poder recuperar su templo calmado. Pero sin darse cuenta, su cuerpo reaccionó primero que su mente y se estaba dirigiendo hacia el grupo.
Lyra sintió con más fuerza esa presencia acercarse a ellos, y bajo la mirada mientras apretaba los labios. Kara y Ryner al notar que Juliet se acercaba, intentaron ocultarse más, para no ser vistos.
Julieta a pasos temblorosos se acerca a ellos, hasta quedar a solo un metro. Sus ojos únicamente miraban a Lyra, no había superioridad en ellos, ni arrogancia, ni frialdad, o enojo, era algo distinto, más maternal, su temple estaba suavizado, sus ojos brillosos la miraban con ternura.
––¿Puedo hablar contigo un momento a solas? Por favor. ––la voz de Juliet era suave casi suplicante.
Kael y Brax al unísono se pusieron al frente de Lyra como dos muros protectores, firmes y erguidos.
––Nuestra amiga no irá a ningún lado sola, y menos con alguien de Dominion. ––la voz de Kael era gélida rozando lo amenzante.
––Lo que sea que quieras decirle, se lo dirás aquí. ––dice Brax con autoridad. ––Ella te salvó la vida, ese idiota casi te mata.
Juliet no dice nada, se mantenía serena mirando a Lyra, que levanta levemente la mirada y sus ojos naranjas se encontraron con otros de igual color, pero algo el dejo desconcertada, esos ojos la miraban con un profundo amor. Un suave rubor se posa en las mejillas de Lyra, que baja levemtente la mirada.
––Está bien. ––dice Lyra apartando a los dos. ––No se preocupen estarán bien. ––les sonrie levemente. ––Si pasa algo, solo grito y se que vendrán por mí.
Brax y Kael la miran, la duda invadiendo el rostro de ambos, pero la calma de ella los hace apartarse para que salga de su protección.
Lyra comienza a caminar al lado de Juliet, y ambas se van alejando lo suficiente del grupo hasta que ambas figuras se pierden por el bosque.
El grupo enfoca la mirada por donde habían desaparecido ellas. Kael y Brax estaban tensos, listos para ir a su ayuda sin dudarlo.
––¿Ellas se conocen? ––pregunta Kara confundida.
––Mocosos, les falta calle. ––dice David con los brazos cruzados. ––¿Acaso no notaron la energía elemental de esas dos? Son familia. ––se pone una mano en el mentón. ––Para ser más precisos, madre e hija.
––¡¿QUÉ?! ––dicen los cuatro chicos al unísono desconcertados.
––Pero, ¿Qué dices, viejo? ––pregunta Kael sorprendido. ––¿Cómo te diste cuenta tan rápido? Se ve que no eres alguien que presta mucha atención.
David le da un golpe en la cabeza a Kael.
––Respete a sus mayores, chamaco. ––dice David. ––Yo soy una persona muy concentrada, siempre me fijo en los pequeños detalles. Sentí la energía de ambas, y es idéntica.
––No sabía que Juliet tuviera familia. ––susurra Kara, asombrada.
––Ella nunca mencionó si tenía familia. ––dice Ryner. ––Cada vez que le hacíamos esa pregunta siempre la evadia.
––Estoy confundido. ––dice Kael mientras se toca la parte del golpe, mirando a David. ––Me dijeron que podias reconocer algún familiar solo sintiendo su energía elemental. Pero, no entiendo ¿Cómo lo reconocería? ¿Acaso algo dentro de mí me lo va a decir?
––No me gusta explicar muchas las cosas. ––suspira David. ––Bien mocoso, escucha con atención. ––de pronto aparece con una bata de laboratorio, pareciendo un científico. –– Mucho antes de que los arcaneos invadieran Elandar, los humanos para conocer su parentesco utilizaban pruebas de ADN, es una molécula que almacena información hereditaria y esas cosas. Con esas pruebas podías saber si alguien era tu papá, mamá o hijo. Pero, cuando los arcaneos invadieron nuestros cuerpecitos con los núcleos elementales, y que la energía elemental sea una extensión más de nuestra sangre. Entonces, los humanos comenzaron a utilizar la energía elemental para saber su parentesco. Ella al igual que la sangre, también posee moléculas de ADN, al igual que el núcleo elemental.
––Vaya, que interesante. ––dice Kara emocionada. ––No me lo explicaron de esa manera.
––Pero entonces, ¿Cómo es posible saberlo con una persona? ––pregunta un muy confundido Kael. ––Una vez con nuestro maestro encontramos una flor a través de nuestra energía elemental. Pero, fue posible por la gran energía que emanaba de ella.
––De la siguiente manera. ––comienza explicar a David, sin perder su actuación como científica. ––Si conoces muy bien tu propia energía elemental, cuando busques a un familiar será sencillo, porque tendrán la misma energía…claro, si se trata de una madre, un padre o un hermano, porque comparten los mismos genes. Pero, si es un tio, primo o sobrino, solo tendrán alguna similitud, debido a que solo comparten una porción de genes. En el primer caso, la energía será mayor, y en el segundo…pues será menor.
––Es muy inteligente, capitán. ––dice Ryner impresionado.
David sonrie con burla, mientras regresa a su estado normal. Kael se mira las manos con el ceño fruncido, analizando cada palabra, cierra los puños.
––Tengo demasido que mejorar. ––susurra Kael estaba frustrado, aunque la determinación brillaba en sus ojos. ––Me podrá tomar los años que quiera, pero lo lograré…aún si es mi último respiro en este mundo lo seguiré intentando.
Brax lo mira y le da una palmada de apoyo. David lo mira con curiosidad.
Mientras tanto en el bosque, Lyra y Juliet seguían caminando a pasos lentos, ninguna decía nada.
––Estás más hermosa que la útima vez en que te vi. ––susurra Julieta mientras la observa.
––Te refieres a cuando me abandonaste hace cuatro años. ––dice Lyra con el ceño levemente fruncido. ––Preferiste este mundo antes que tu propia hija.
Juliet bajo la mirada con tristeza, y dice: ––No preferí este mundo antes que, a ti, es que no me podía salir de el para estar contigo, pero tampoco podía estar contigo mientras estaba en el.
––¿De qué hablas? ––pregunta Lyra confundida.
Juliet se detiene al igual que Lyra.
––Para poder quedarme contigo como quería, tendría que haber desertado, y eso en Dominion es considerado traición, podría haberte matado a ti ya tu padre. ––Julieta la mira directa a los ojos cargados de tristeza. ––Y si me quedaba a tu lado aún perteneciendo a Dominion también habrían muerto. En ese momento pasaron muchas cosas en Dominion. Vi a muchos compañeros morir junto con sus familias, y pensé en lo peor…por eso, para protegerte…decidí borrarlos por completo de mi registro familiar. Así nadie sabría que tenia familia, si algo ocurria solo iba a morir yo.
Lyra se quedó atónita, con los ojos abiertos, esa verdad la tomó completamente desprevenida.
––Aún así me dejaste sola. ––dice Lyra con leve enojo. ––Yo quería irme a vivir contigo. Las pocas veces que venias, solo pensaba en que al fin me llevarías.
Julieta abrió los ojos con asombro.
––Cada vez que escuchaba que el Ejército Negro estaba cerca, siempre iba corriendo para poder verte. ––Continúa Lyra, las lágrimas asomándose en sus ojos. ––Incluso cuando decían que estaban en otra aldea, corria sin detenerme, solo quería verte. ––baja la mirada, las lágrimas empezando a salir. ––Una vez fui a Valyria a buscarte.
––¿Qué? ––susurra Juliet, el nudo en su garganta volviéndose insoportable.
Lyra asiente levemente, con la voz ronca, impidiendo el llanto, dice: ––No llegue a entrar, me detuvieron en la entrada de la frontera. Por más que dije tu nombre y que eras mi madre, me dijeron que no tenías a nadie en tu registro familiar…no lo podía creer, les suplique que me dejarán pasar, que tu le dirias la verdad, pero…
Juliet cierra los puños con furia, ella sabia perfectamente lo que paso…como les pasa a todos lo que intentan entrar en Valyria.
––Ya no sigas Lyra, por favor. ––el tono de Juliet fue suplicante.
––¡Tú me abandonaste! ––grita Lyra furiosa, las lágrimas saliendo sin control. ––¡Me dejaste sola con papá! ¡A ese hombre yo no le importo! ¡Solo esta enfocado en sus investigaciones y experiencias! Más ahora cuando tiene esta rara enfermedad. ––llora sin consuelo, cubriendo sus ojos con sus manos. ––Pensé, que si lo ayudaba a buscar la flor medicinal, estaría menos ocupado, y podría estar más tiempo conmigo. Por eso, anduve por casi todo Kaer´Marun hasta poder encontrarla…tengo a mis dos padres vivos y es como si estuvieran realmente muertos…yo…yo…
Juliet sin pedir permiso, sin esperar respuesta, la abrazó con fuerza desesperada. Lyra la golpeaba, no quería el consuelo ni la compasión de ella, pero eso no detenia a Juliet, que la abrazba con mayor fuerza.
––Déjáme…suéltame…no te quiero… ––dice Lyra entre llanto, su rostro un mar de lágrimas.
Pero Juliet no la soltaba, aferraba más su abrazo, hundió su rostro en el cuello de su hija, mientras lágrimas silenciosas salían sin descanso.
––Mamá esta aquí, y jamás te volverá a soltar. ––el susurro de Juliet no era uno cualquiera, era uno cargado de tanto amor incondicional, aquel amor que solo podría dar una madre.
Lyra detuvo sus golpes, se mantuvo paralizada por un momento.
Entonces…
Se quebró por completo…lloró como nunca en su vida había llorado…lloró sin consuelo…se aferró con fuerza al abrazo protector de su madre…en cada lágrima…en cada llanto…estaba cargada de todos esos años llenos de soledad, angustia y dolor. Juliet la sostenía con fuerza, sin con ese abrazo pudiera emenar todos esos años llenos de dolor en su hija. Si con ese solo abrazo pudiera retroceder el tiempo atrás y evitar ese dolor…
Ambas se quedarán así por un largo momento, que parecía ser eterno. Ninguna quería soltar ese tan anhelado abrazo…
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