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Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 37

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Capítulo 37: Episodio 36. Rivalidad a Muerte

Ressan, Urtrox…

La mañana iba a paso lento sobre el suelo de Urtrox. El bullició frenético de las calles era el constrate perfecto de la calma que había dentro del cuartel general de los Abysswalkers. Ronter estaba de pie en la azotea, completamente solo, con los brazos cruzados mirando con suma atención todo el panorama. Mientras que la cálida luz del sol iluminaba su rostro.

––Así que esos viejos organizaron una reunión dentro de cinco días. ––susurra Ronter. ––¿Ahora que locura tendrán planeado hacer? Esos viejos ya están dementes.

Mira su Moniky con atención, leyendo nuevamente el mensaje que le había enviado la secretaria de lo Siete Grandes Concejales.

––También deben de ir los segundos al mando de las pandillas. ––suspira frustrado. ––¡Demonios! Tengo que llevar conmigo a esa loca demente de Persia. ––hace una breve pausa. ––Vaya, después de un tiempo volveré a verle la cara de ese mocoso de Ranuz. Supongo que le fue a contar a su papito toda nuestra platica. Ese imbécil de Joshk de seguro que le dijo que todo era mentira. Después de todo, disfracé la verdad con una sutil mentira cargada de intención.

Se acerca a la barandilla, apoyándose en ellas, inhala profundamente, luego lanza un largo suspiro.

––Le dije que mis padres y hermanos murieron, incluso alteré la edad de mi bebé. ––mira sus manos. ––Lo hice para ver su reacción, para ver si ese niño no era un monstruo como su padre, y también para que viera el monstruo que es verdaderamente ese hombre que tanto admira. Nunca conocí a mis padres y no tenía hermanos. Ese día solo murió mi esposa. Tampoco podía decirle que mi bebé tenía realmente seis meses y que fue hace diez años. Siel me dijo que sus padres sabían la verdad, confió en ella, pero no en ese viejo, puede decirle al Lord o insinuarle algo, que mi hija esta realmente viva, y luego se les ocurrirá buscar niñas de esa edad. ––mira al cielo. ––Quizás a esos imbéciles se les haya olvidado el año de mi supuesta traición. Ese idiota de Joshk ya esta perdiendo la memoria, dijo que mi hija tenía un mes y que yo tenia seis meses de casado, cuando era al revés. La maldad que ha causado lo están haciendo perder de a poco las neuronas.

Golpea con fuerza la barandilla, haciéndola vibrar.

––¡Ese maldito de Joshk! ––gruñe con fuerza apretando los dientes. ––Si no fuera por el señor Brax, ese día lo hubiera matado. ––una sonrisa siniestra se curva en sus labios. ––Pero, él dijo que Ranuz no le sirve para sus planes, entonces puedo matar a Ranuz delante de los ojos de Joshk, así como yo vi morir a mi familia.

De pronto su Moniky suena, conocía perfectamente ese tono, y toma la llamada con rapidez.

––Señor mio. ––dice Ronter con gran respeto.

––Ronter, te tengo un pequeño encargo. ––se escucha la voz burlona de Brax en la otra línea. ––Necesito que mandes a un grupo de tus niños a buscar las copas que están en Norvhal.

––¿Copas? ––pregunta Ronter confundido. ––Si habla así en plural, es porque hay más de una, ¿cierto?

––Eso es lo que quiero confirmar, Ronter. ––dice Brax. ––Quiero saber cuántas tienen realmente. Y si poseen en sus manos las de Jayloz y Gunogar.

––¿Las otras dos regiones masacradas? ––dice Ronter. ––¿Cree que ellos la tienen? ¿Eso no sería imposible? Las de Regonex y Koupez estaban incrustada en mesas de obsidiana, sus energías elementales eran demasiadas poderosas para nosotros, hasta me dio un fuerte dolor de cabeza al estar cerca de ellas, solo usted las pudo obtener. La de Kaer´Marun fue fácil de obtener, usted mismo dijo que el Arcaneo de esa región no habia activado la protección sobre esa copa, al igual que la de Valyria.

Brax ríe seco, con ganas, y dice: ––Esos idiotas Juliux y… ––se detiene de golpe, luego carraspea. ––En fin, eran tan fieles a sus niños que no vieron necesario activar la protección, sin embargo, las demás están sobrecargadas de energía elemental, sería muy difícil para cualquiera poder tenerlas. ––su voz se vuelve divertida. ––Por cierto, ahora me dirijo con estos niños a Edria. Buscaré la copa, dile a Persia que se mantenga atenta a mi llamada, la quiero cerca de esa región, para cuando localicé la copa, ella venga a buscarla. Aunque esta vez será algo más complicado que las otras veces, estoy con alguien muy peligroso para mi gusto, dile que venga con suficientes monstruos de los suyos para armar un verdadero caos sin precedentes.

––Se lo informaré en cuanto la vea, Señor mio. ––dice Ronter. ––Por cierto, los viejos de Kiria organizaron una reunión dentro de cinco días con los cinco lideres junto con sus segundos al mando.

––¿Con los segundos, dices? ––dice Brax con cierto interés. ––Que interesante, debe de ser algo muy importante para pedirles que vayan con ellos.

––Eso mismo pienso yo. ––dice Ronter, luego se arma de valor. ––Señor mio, usted mismo dijo que Ranuz no era necesario para sus planes, ¿cierto?

––¿A que viene eso, Ronter? ––dice Brax juguetón con un tono sádico. ––¿Quieres aprovechar esa reunión para matar al pequeño Ranuz? ––rie divertido. ––Lo siento mucho amigo, pero no puedo darte esa oportunidad, eso enfurecería demasiado a nuestro Joshki. ––su voz se vuelve siniestra. ––Aunque claro, no podemos hacer nada si ese niño te enfrenta a ti primero, y tú actuas en defensa propia. Ahí esa situación se me escapa de mis manos, yo no puedo ir a Kiria para impedirlo.

Ronter sonrie con malicia, su voz baja un tono: ––Me defenderé apropiadamente.

Brax ríe a grandes carcajadas, y dice entre risas: ––Solo no olvides que Kiria es una región neutral, no hagas nada que pueda provocarles un infarto a esos ancianos. Salda tus deudas fuera de la región. ––se va recomponiendo un poco. ––Me iré preparando para darle mi más profundo pésame a Joshki…encárgate de mis encargos primero…por cierto, ¿Cómo le va a Fischer con Devufz? ¿lo controla por lo menos un poco?

––Sí, Fischer ha avanzado mucho, estoy seguro que hará esa técnica tan suya como lo hacía Daymond. ––dice Ronter con orgullo. ––No se preocupe Señor mio, yo me haré cargo de todo.

––No esperaba menos de ti, querido Ronter. ––dice Brax con voz amenazante. ––Por cierto, estoy aquí en Daxon, y pude ver a tu pequeña Sophie. Tiene una técnica letal bastante interesante, esa niña es una verdadera prodigio.

Ronter se tensa, no conocía muy bien los planes, y tampoco sabía si su hija era realmente parte de ellos.

––Señor mio, usted me prometió que Sophie no estaba en sus planes. ––dice Ronter sintiendo un gran nudo en la garganta. ––Le entregue mi vida a cambio de la de ella.

––Tranquilo, amigo. ––dice Brax divertido. ––Tu pequeña no esta en mis planes. Solo son Fischer, Virell, Daymond, y Abigail. Solo ellos cuatro están en mis hermosos planes. Después, otro cuádruple supremo no me interesa. Bueno, al menos que uno de esos cuatro se atreva a morir antes de poner en marcha mi plan, entonces, tendríamos que mantener vigilados a esos dos niños de Kiria y Edria.

––¿Edria? ––pregunta Ronter incrédulo. ––Pero señor, en esa región es más que imposible que exista un cuádruple, ya conoce a esos extremistas religiosos.

––Tienes razón. ––dice Brax con astucia. ––Pero, no cuando se trata del hijo mayor del Gran Concejal. ––rie con ganas. ––Ese cínico ha matado niños que han nacido cuádruple, y el suyo es uno de ellos, y para el colmo es un supremo. Ese niño tiene que ocultar sus poderes, solo el idiota de Ri… ––se detiene en seco, la mirada cálida de Lyra cruza su mente, se recompone un poco moderando su tono. ––El doctor Laucher es el único que conoce la verdad, pero esta siendo amenazado por el Gran Concejal para mantener su silencio.

––Usted sabe demasiado, señor mio. ––dice Ronter completamente asombrado.

––Bueno, cuando vives tantos años como yo, aprendes maneras tan increíbles de obtener gran información. ––dice Brax con arrogancia. ––Bien Ronter, espero buenos resultados. No hay margen de error.

Se cuelga la llamada…

Ronter suspira, pero una sonrisa siniestra se posa en sus labios.

––Joshk, al fin saldaremos nuestras deudas. ––la voz de Ronter baja una octava completamente amenazante.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Kaer´Marun, Daxon…

La mañana vibraba emocionante dentro de la ciudad. Todos se movían apurados haciendo sus deberes, el mercado estaba en un constante bullicio, mientras los puertos el movimiento era frenético, por la gran pesca que pronto empezaría.

En la entrada del pueblo Kael y los demás estaban reunidos, a excepción de David que estaba en el cuartel de los Shadows Of Death.

Kara estaba al frente del grupo muy feliz y risueña, con una sonrisa que no quería escaparse de su rostro.

––Así que ya te vas. ––dice Lyra con una sonrisa leve.

––Sí. ––afirma Kara llena de una alegre energía. ––Ya completé mi misión, es hora de regresar a casa, tengo un gran reporte que preparar para el Lord. Pero antes iré a ver al maestro.

––Lo saludas de nuestra parte, por favor. ––dice Brax calmado con una sonrisa ladeada. ––Dile que estamos muy bien, que aún nuestro capitán no se ha metido en ningún problema.

Kara y Lyra rien bajito muy divertidas, mientras Ryner mira curioso a un Kael que estaba cruzado de brazos aparentemente ofendido.

––¡Bah! Yo no busco los problemas, ellos solos vienen a mí. ––dice Kael con leve enojo, luego mira a Kara con galantería, mientras toma su mano. ––Mi amada diosa, me gustaría seguirte hasta el fin del mundo, si me lo permites, mis pies te seguirán sin descanso.

Kara ríe bajito, y dice divertida, pero con sinceridad: ––Sinceramente los voy a extrañar mucho, chicos. Fue muy divertido y producente estar a su lado.

Kael suspira derrotado, y dice: ––Nunca tuve una oportunidad.

––Lo siento, Kael. ––dice Kara muy animada. ––Pero, eres un buen chico. Te agradezco mucho por dejarme estar con ustedes durante este tiempo.

Le da un suave beso en la mejilla, provocando un suave rubor en Kael. Kara lo mira y le sonrie.

––Jamás me lavaré esta mejilla. ––dice Kael poniéndose una mano en la mejilla, con ojos de enamorado. ––Una diosa besó mi rostro.

Lyra rueda los ojos divertida, Brax rie por lo bajo muy divertido.

––Despertaste muy alegre esta mañana. ––dice Lyra con picardía. ––Será porque veras de nuevo a tu jefe, ¿cierto?

––Bueno, no lo sé realmente. ––dice Kara con una felicidad que se escapaba de sus poros. ––Siento que algo muy bueno me pasará hoy, no lo sé con exactitud, pero me siento demasiado bien, que quiero gritar de la emoción.

Lyra sonrie suavemente, Kara le devuelve una sonrisa radiante, y luego mira a Ryner que estaba muy tranquilo sonriendo.

––Te veré luego, Ryner. ––dice Kara abrazandólo. ––No te pierdas de nuevo. ––lo mira con picardía absoluta. ––Por cierto, si no regresas a Valyria no tendrás ninguna oportunidad con Layne.

Ryner se pone rojo como un tomate, y la mira sorprendido, completamente atónito.

––¡Hey, Kara! ¿De que hablas? ––balbucea Ryner muy afectado por los nervios. ––A mi no me interesa ella.

––Ah, ¿no? ––dice Kara con malicia juguetona. ––¿Y por qué cada vez que hablamos me preguntas por ella? Hasta Ranuz me dice que siempre la mencionas cuando hablas con él.

––¡Eso no es cierto! ––dice Ryner tratando de defenderse, pero era imposible, todo su cuerpo lo delataba. ––A mi no me gusta Layne.

Kael lo mira de reojo, sin saber porque en su interior un leve enojo crecia por esa frase dicha de esa manera. Unos celos fueron creciendo de a poco…pero, no eran celos románticos, más bien algo fraternal…más protector.

––¿Te gusta la mocosa? ––pregunta Kael con el ceño levemente fruncido, tratando de contener el enojo, estaba cruzado de brazos, su porte era peligro inminente, como si tan solo con la mirada pudiera matarlo en cuestión de segundos.

––¡No! ¡Claro que no! ––dice Ryner levantando las manos como si lo hubieran atrapado infraganti, su rostro estaba más rojo que un buen tomate maduro, pero no entendía ese leve sudor frio que sintió al ver la mirada tan penetrante y amenazadora de Kael.

Kael lo mira con una atención tenebrosa, como si quisera entrar en su cabeza y sacarle toda la verdad. Sin entender el porque de su propio actuar, solo lo sentía por dentro, como si su alma le gritará que tenía que cuidar de Layne.

Kara rie divertida por la escena, sin entender el porque Kael actuaba de manera tan protectora hacia la mención de Layne. Entonces, un claxon que conocía bastante bien capta su atención por completo.

––Ya vinieron por mi. ––dice ella muy alegre. ––Mucha suerte en su travesia, chicos. ––se despide con las manos mientras se va alejando hacía el Caimun que la esperaba en la entrada de la ciudad. ––Si ve ven por ahí no duden en saludarme, me despiden de David.

Los chicos le devuelven el saludo, mientras Ryner trata de esconder su rostro de la vergüenza, por la muy amenazadora mirada de Kael, que mantenía sus ojos puestos en el muchacho mientras despedia a Kara con la mano.

Kara entra a la parte de atrás del Caimun, dos de sus hombres más fieles estaban en los asientos de adelante.

––¿Nos vamos a casa, jefa? ––dice el que estaba al volante.

––Primero iremos a Tarzia. ––dice Kara mirando por la ventana con una enorme sonrisa. ––Tengo que visitar a mi querido maestro.

Los dos hombres asienten al unísono, y el Caimun se pone en marcha.

Kara estaba absorta en sus pensamientos: ––No sé porque siento esta gran felicidad. Creo que se me va a salir el corazón del pecho de tanta emoción. Tengo unas ganas inmensas de regresar a casa. No podía durar más tiempo, además no era necesario que me divirtiera en Daxon, pude ver la técnica de esa niña, además mis chicos me dieron bastante información acerca de ella.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Edria, Isla Sakura…

La mañana seguía su rumbo con total normalidad dentro de la isla. Todos estaban concentrados en sus cosas del día: los niños en la escuela, el mercado abierto vendiendo sus productos, y algunas personas cultivando en sus tierras. Todo era paz y armonía entre ellos, se trataba como hermanos, debido a que decían que Sakura era la madre de todos ellos.

En el bosque alejado de todo eso, Layne estaba acompañada por Saulon y Gina.

––Muy bien. ––dice Layne con firmeza. ––Es hora, sincronicen sus Monikys a treinta minutos a partir de ahora.

Saulon y Gina lo hacen de inmediato ante la mirada de Layne. Ella pisa con firmeza el suelo, levanta ambas manos hasta el cielo y luego las baja a gran velocidad, mientras mueve levemente el pie derecho hacía atrás. De pronto, un orificio que apenas superaba los sesenta centímetros apareció delante de ellos. Layne los envuelve a cada uno en una esfera de aire.

––Muy bien, ya cree las rutas, sería aproximadamente dos minutos de distancia de esta posición al orificio que ya cree dentro de la iglesia. ––dice Layne manteniendo la concentración, moviendo a su voluntad las tres esferas dentro del orificio, mientras los tres van siendo tragados por él.

Después de dos minutos…

Los tres aparecieron dentro de la iglesia. Layne con elegancia mueve la mano haciendo desaparecer las tres esferas. Los tres miran todo a su alrededor con suma atención para comprobar que la iglesia esta cerrada, como que tampoco hubiera alguien más a dentro a parte de ellos.

Layne va caminando con calma calculadora inspeccionando todo a su paso.

––Por lo visto no hay nadie. ––dice Layne serena.

––La puerta esta cerrada con llave, jefa. ––dice Saulon mirando la puerta con atención.

––Excelente, vamos. ––dice Layne mientras dirige sus pasos hacia el estrado.

Los tres se detienen a tres metros de distancia al sentir la inmensa energía elemental que emanaba de la copa.

––Será más difícil de lo que imaginé. ––dice Layne con una sonrisa astuta, mientras un brillo perverso invadia sus ojos.

Se acerca con calma aguantando el dolor intenso de cabeza que le estaba provocando dicha energía.

––jefa, ¿Está bien? ––pregunta Gina con preocupación.

Layne no dice nada. Estaba a un metro de la copa, y susurra: ––Desde esta posición si puedo hacer algo.

Sin dudarlo, extiende ambas manos a los lados, luego las junta, creando como una caja de lava, que cubrió por completo como una protección la copa junto con la mesa, luego lanza una ráfaga de agua fría, creando una caja de obsidiana. La energía elemental disminuyó de golpe. Layne se recompusó, el dolor de cabeza habia cesado. Gina y Saulon se acercan a ella, debido a que ya no sentían el dolor.

Gina mira atentamente la copa dentro de la protección de hielo, y dice: ––Es una copa realmente muy hermosa.

––Sí. ––afirma Layne con tranquilidad. ––Ese diamente rojo parace que estuviera vivo. Mira los relámpagos que hay dentro de él.

Gina y Saulon miran con mayor atención completamente asombrados por la magnifica copa.

––No entiendo, como esas personas permanecían tranquilas durante la predica, incluso el sacerdote, ¿Acaso no les dolia la cabeza? ––dice Saulon confundido. ––El tan solo entrar aquí yo no aguantaba el dolor.

––Supongo que ya están acostumbrados. ––dice Layne calmada.

Se acerca más a la copa mirándola con mayor atención.

––Pensé que podría cortar el soporte de la mesa. ––comenta Layne. ––Pero, la energía es demasiado fuerte, tuve que contenerla con esta caja de obsidiana.

––Entonces, ¿Cómo lo hacemos? ––dice Saulon confundido.

Layne sonrie con picardía, señalando el suelo. Se puede ver que la mesa de obsidiana estaba sujetada por un tumulto de tierra, como si fuera un árbol.

––La sacaremos de raíz. ––dice Layne con aire juguetón. ––Y la llevaremos hacia hasta Valyria. ––en su mente se cruza un pensamiento. ––Esta será una copa menos para su plan, hasta que averigue lo que intenta hacer, o más bien…saber el significado oculto detrás de estas copas.

Layne pisa con firmeza el suelo, luego levanta sus manos, mueve el pie izquierdo hacia delante y atrás. Entonces, la tierra debajo de la mesa, empieza a ceder. Layne aprovechando que había una ligera división entre la tierra y la mesa, con un movimiento seco de su mano cubre con la protección de obsidiana por completo toda la mesa. Layne hace un movimiento suave con la mano poniendo la caja a un lado.

Los tres miran con una sonrisa satisfecha la caja de obsidiana que contenía dentro la copa junto con la mesa. Layne la envuelve en una esfera de aire, y comienza a caminar con tranquilidad siendo flanqueda por ellos dos mientras la esfera los iba siguiendo atrás.

––Ahora tengo que crear otro orificio de salida en la parte Oeste donde descansa nuestro amiguito golem. ––dice Layne con una frialdad calculadora, sin abandonar la sonrisa astuta de sus labios.

––Estás usando mucha energía elemental, Layne. ––dice Gina con preocupación.

Layne la mira suavizando sus rasgos, sabía muy bien que cuando Gina o Saulon la llamaban por su nombre era porque estaban muy preocupados por ella.

––Tranquila, todo saldrá bien. ––Layne intenta tranquilizarla. ––Solo falta hacer el orificio de nuestro escape de eso se encargará Saulon, y las esferas que nos cubrirán, después de ahí, solo tengo que mantener mi concentración sobre esta caja hasta que lleguemos a Valyria. Mi madre ya tiene todo listo para nuestro regreso.

Gina suspira resignada mientras asiente. Saulon con agilidad utiliza el mismo orificio que creó Layne, mueve ambas manos al cielo luego las expande con gran firmeza, las junta sin dudar. De pronto, el orificio que habia creado Layne en el bosque se cierra. Saulon se concentra, pisa con fuerza el suelo, levanta la pierna izquierda, y vuelve a pisan con mayor fuerza.

––Listo. ––dice con una sonrisa ladeada. ––Cerré el orificio del bosque y creé el de nuestro escape.

Layne asiente y crea una esfera de aire en cada uno, manteniendo la concentración sobre la esfera de aire de la caja. Introduce primero a Gina en el orificio, luego la caja de obsidiana, seguida de ella misma y por último a Saulon.

––Saulon, solo coloca las maderas en su misma posición, puedes salir un poco, el aire te mantendrá sostenido. ––dice Layne.

Saulon asiente saliendo un poco de la esfera tomando las cuatro maderas que habían caído dentro del orificio, las fue colocando una a una con gran precisión, sin poner los clavos (esta más que obvio que no se podía). Al terminar entra de nuevo en la esfera, Layne lo observa y comienza a conducir las cuatro esferas de aire por el túnel que los guiaba hacia su escape maestro.

Después de diez minutos…

Habían llegado a la parte Oeste de la isla, era la más desierta, no habia ni una sola alma. Esa zona estaba prohibida para todos. Según decían, fue el lugar donde Tierra Sagrada arrebato a Sakura. Ese lugar era sagrado para ellos y nadie podía ir a profanarlo.

El barco estaba anclado en ese lugar, esperando por ellos para regresar a casa.

Layne deshace las tres esferas sobre ellos, manteniendo solamente la de la caja, mientras se va acercando con ella al barco. Saulon tapaba el orifico con maestria, como si nunca hubiera estado ahí.

––Lo hicimos en menos de treinta minutos. ––dice Gina con orgullo mirando el Moniky.

Layne ya había puesto la caja sobre la cubierta del barco, luego miro a su alrededor, buscando algo con la mirada.

––¿Cree que vendrá? ––pregunta Gina comprendiendo la mirada de Layne.

––Sí. ––afirma Layne con firmeza.

––¿Por qué tan segura de eso, jefa? ––pregunta Saulon curioso, mientras comienza a preparar el barco para su partida.

––Porque no le di ninguna opción para dudar. ––dice Layne calmada con los brazos cruzados.

De pronto, una figura se va acercando a ellos a pasos calmados, aunque se sentía en ellos un cierto nerviosismo. Layne sintiendo la presencia, sonrie sutilmente, mirando en esa misma dirección, donde la figura de Pavlin comenzó a parecer, acercándose a ellos.

––Ya nos podemos ir. ––dice Layne con calma mirando a una muy nerviosa Pavlin.

Layne le da varias palmadas suaves en la espalda a la chica, y dice con voz suave tratando de confortarla: ––Vamos. Kara ya ha esperado mucho por ti.

Pavlin lanza un muy largo suspiro tratando de calmar sus nervios, y se dirige al barco ante la atenta mirada de Layne, mientras Saulon la ayuda a subirse. Gina se acerca a Layne. Ambas se miran cómplices y se dirigen al barco de regreso a casa…no solo con la copa, sino con alguien que sin saberlo ya el corazón de su hermana la estaba esperando con los brazos abiertos.

Al subir al barco, la gran caja oscura de obsidiana capta su atención, se acerca despacio.

––¿Qué es eso? ––pregunta ella, algo desconcertada.

Layne se acerca con calma y dice: ––Bueno, te diré a cambio si me dices que hacias tú aquí.

Pavlin la mira con atención, la mirada de Layne era alarmantemente tranquila. Como si nada pudiera afectarla.

––Estoy averiguando algo acerca del Gran Concejal. ––dice Pavlin mirando la caja. ––Estaba hace un tiempo en Edria en un encargo de unos clientes. Y vi algo que me perturbo al instante.

Layne la mira con atención, interesada en el tema.

––Hay un cuádruple en Edria, más precisos en Winex. ––Pavlin aprieta los puños con rabia. ––Y lo peor de todo, es el hijo mayor del Gran Concejal. ––una lágrima rebelde se escapa de sus ojos. ––Y ese maldito doctor sabe la verdad, lo vi con mis propios ojos, mientras ese chico entrenaba sus elementos en la parte más profunda del bosque.

Layne abre los ojos con asombro, eso no se lo esperaba en lo absoluto.

––Estoy aquí para ver como podía filtrar la información, cuando tuviera todas las pruebas. ––explica Pavlin, sus ojos ardían de rabia. ––Esos malditos cínicos psicópatas, acusaron a mi hermana, y la iban a ejecutar. Y el más poderoso de ellos tiene un hijo de la raza que ellos consideran inmundas y despreciables. Quiero acabar con esos idiotas… ––luego mira a Layne. ––Me contarás que hacia un alto mando de Dominion en este lugar y que contiene esta caja de obsidiana.

––Una reliquia antigua de la Arcanea Sakura. ––dice Layne con calma encogiéndose de hombros, luego su sonrisa se vuelve astuta. ––Que interesante se pondrá todo esto cuando le cuentes eso a Kara.

Pavlin solo la mira, sabia muy bien lo peligrosa que era Layne para seguir interrogándola, prefirió guardar silencio, esperando el momento justo para saber lo que contiene esa caja tan enorme que emanaba una energía, aunque sea leve se sentía muy poderosa.

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Kiria, Etherniux…

La mañana avanzaba siguiendo su propio ritmo, nadie la apresuraba, nadie la detenia, el tiempo mismo tenia su propia voluntad. El sol imponente como siempre, iba intensificando más su luz como su calor. Sus rayos se esparcían con calidez sobre todo Etherniux. La mañana estaba pacifica, como si el mismo ambiente entendiera que aquel era el lugar más seguro del mundo.

En el imponente edificio, la cuna de los grandes inventos, el Lord caminaba a pasos lentos con Ranuz a su lado, junto con ellos estaba Yarko Creymer, el Segundo Concejal.

––Con que decidiste venir a la reunión, Venaris. ––dice Yarko con calma, su mirada era serena, y su temple pacifico.

––Sí. ––afirma el Lord con tono seguro. ––Reflexioné mucho anoche. Me di cuenta que la única manera de que no se vea afectado mi sistema perfecto es si yo estoy presente. ––lo mira de reojo con una sonrisa ladeada. ––Por cierto, gracias por secundarme en la petición de traer con nosotros a esta reunión a nuestros segundos al mando.

––No tienes que agradecerme, Venaris. ––dice Yarko con calidez. ––Sabes que siempre tendrás mi apoyo. Pero no entiendo, ¿Por qué venir con los segundos al mando? ––luego mira a Ranuz que estaba a su lado. ––¿Acaso vendrás con Ranuz?

––Yarko, dije los segundos al mando. ––dice el Lord con una mirada astuta. ––Y mi segunda al mando es Layne.

––Ahora entiendo––dice Yarko analizando. ––Es para que esa niña pueda venir contigo, y descifrar la verdad oculta detrás de nuestra propuesta. Que interesante.

––No me la puedes decir tú, debido al voto de silencio que existe en sus leyes––dice el Lord. ––Y como en estos tipos de reuniones solo podemos venir los cinco lideres principales, decidí hacer esta sencilla propuesta. De esta manera Layne estará presente y podrá escuchar en primera línea todo lo que se diga.

––Nada mal. ––dice Yarko asintiendo con cierto brillo de orgullo en la mirada. ––No me esperaba menos de ti, Venaris. ––luego lo mira con leve diversión. ––Por cierto, el dia de la reunión es tu cumpleaños número 130. ––luego mira al frente con leve suspiro. ––Ciento treinta años en la tierra, y mírate pareces un hombre de cincuenta. Te ves más joven que el mismo Dimitri.

––Tengo el cuerpo de un hombre de cincuenta, con más de cien años de vida, pero mi mente es la de un joven de veintinueve años. No es cierto, padre. ––dice el Lord en sus pensamientos con gran melancolía.

Yarko ajeno a esos pensamientos, dice con leve picardía: ––¿Qué tienes planeado hacer ese dia? Desde que te conozco nunca te he visto celebrar tu cumpleaños.

––No tengo ningun motivo para celebrarlo, Yarko. ––dice el Lord con calma. ––Las personas lo celebran, festejando un año más de vida, aunque realmente es un año más cerca de la muerte. Yo soy un ser inmortal, nunca veré la muerte. Soy la única persona sobre la tierra que esta seguro que siempre vera sus años de vida. Además, no me gusta contar mis años.

Ranuz que permanecia callado respetando la conversación de los más adultos, lo mira en silencio. Luego baja la mirada con leve tristeza. El Lord siempre vería morir a las personas mientras miraba nacer a otras, y siempre iba a presenciar el ciclo de la vida sin que lo tocara a él.

––Hoy regresamos a casa. ––dice el Lord cambiando el tema.

––¿Qué? Pensé que quería durar un día más, mi Lord. ––dice Ranuz confundido. ––Aún no hemos visto todos los inventos.

––Los veré dentro de cinco días cuando venga a la reunión. ––dice el Lord con calma. ––Por el momento hay cosas en Valyria que merecen mi total atención.

Ranuz asiente. Mientras Yarko lo mira con gran curiosidad, pero el Lord se mantenía sereno.

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Kaer´Marun, Tarzia…

El mediodía se posa encima de la montaña Hollow, con un brillo calido lleno de luz que intensificaba la hermosa naturaleza de la montaña. La calma era palpable, no había ningun ruido perturbador, solo el sueve sonido de la cascada, el cantar de las aves y el sueve sonido que hacían las hojas de los árboles cuando eran mecidas por el viento.

Ginthar estaba sentado con las piernas cruzadas sobre un pequeño monte de arena, sus ojos estaban cerrados y sus manos estaban sobre sus rodillas. Su rostro estaba en paz, en perfecta concentración y conexión con sus elementos. Pero una energía, familiar lo saca de sus pensamientos. Abre los ojos con asombro al sentir esa energía cargada de felicidad. Él la conocía bien, una suave sonrisa cargada de nostalgia invade su rostro, al ver a la persona que tenía frente a él. Una Kara que tenia los ojos llenos de lágrimas, mientras sus labios en una mueca triste temblaban de la emoción del momento.

––¡Maestro! ––grita Kara con gran emoción mientras corría para lanzarse a sus brazos.

Ginthar con agilidad salta del tumulto cayendo de pie con elegancia mientras expande sus brazos para recibirla. Kara lo abraza con fuerza llorando, mientras él le corresponde el abrazo con una ternura paternal carga de protección.

––Kara, mi niña, cuanto tiempo sin verte. ––la voz de Ginthar era suave y cálida, mientras lágrimas silenciosas salen de sus ojos.

––Maestro…te extrañe mucho. ––dice Kara entre sollozos sin romper el abrazo. ––Lamento no haber venido…pero tenía miedo de que algo te pasará si se daban cuenta que venia a visitarte.

––¿Qué más me puede pasar en este mundo por una simple visita? ––dice él con ternura.

Kara se aparta un poco, con la mirada abajo avergonzada, la tristeza impregnada en su voz: ––Lo siento mucho maestro. No pude hacer nada en ese momento para ayudarlo. ––aprieta sus puños con impotencia. ––Yo…yo…

––Hey, ¿Pero que dices? ––la interrumpe Ginthar con suavidad. ––No tienes nada de que disculparte, lo hecho…hecho esta. No es tu culpa, solo es la mia. No te sientas culpable. Ustedes también tenían mucho que perder si hacían algo para ayudarme.

Kara solloza, mientras las lágrimas invanden sus ojos.

––Vamos a tomar té, asi me platicas cómo te ha ido en estos años. ––dice él tratando de calmarla.

Kara asiente aún afectada por la tristeza. Ginthar la mira, luego sonrie con picardía, sabia cual era el punto de Kara para sacarla de pensamientos tristes.

––Por cierto, ¿Ya tú y Ranuz son pareja? ––dice él con diversión.

Kara abre los ojos con asombro y un leve rubor se posa en sus mejillas, mientras una sonrisa cargada de picardía y diversión adorna su rostro.

––Aún no, maestro. ––dice ella un poco más animada. ––Pero ese hombre no se me escapa. Más le vale vivir más años, maestro. Lo invitaré a nuestra boda. Quiero que sea usted quien me lleve al altar.

Ginthar rie con ganas lleno de felicidad: ––Siempre me ha gustado esa gran determinación que hay en ti, querida.

Kara rie bajito, mientras ambos caminan en dirección a la entrada de la casa, mientras ella le contaba muy animada todo lo que habia vivido en esos años. Él la escuchaba muy atento y feliz cada uno de sus relatos.

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Kaer´Marun, Daxon…

Dentro del cuartel de los Shadows Of Death, David estaba muy relajado bebiendo cerveza con Keynath. Los ojos curiosos de los miembros miraban a los dos lideres de dos de las cinco pandillas principales. El cuartel era un amplio edifico de tres plantas, estaba construido de concreto, más abajo a varios metros estaban los calabozos, donde se divertían con sus prisioneros cuando querían alguna información.

––¡Hey, Keynath! Me mentiste pequeño rufian, me dijiste que no íbamos a beber alcohol. ––dice David mientras sostiene una jarra grande de cerveza. ––Pero me tienes aquí bebiendo cerveza. Te dije que era muy temprano para eso.

––¿Qué dices, David? ––dice Keynath muy divertido. ––No te vi que te quejaras cuando te entregaron tu primera jarra, y ahora llevas más de veinte, y apenas es mediodía. Por cierto, ¿Quién es ese que anda contigo? Se ve alguien muy fuerte. ––señala a un encapuchado que estaba de pie al lado de David.

––Ah, este grandulón es mi guardaespalda. ––explica David, señalando a Daymond. ––La vieja lo mando para mi protección. Es una tierna ancianita, me quiere mucho.

Keynath rie con ganas, y dice: ––Amigo si que estás demente. Hace un rato dijiste lo desgraciada que era Josie, y ahora la alabas como si nada.

––Que te puedo decir. ––dice David mientras le entregaban otro jarro de cerveza. ––Vivimos como si fueramos un matrimonio. Un amor y odio. Aunque nos matamos, se que en el fondo esa vieja me quiere…pero freir en un caldero gigante mientras se rie como la loca psicópata que es.

Keynath ríe, pero luego va recomponiendo la compostura.

––Viste el mensaje que nos mandaron los vejetes de Kiria. ––dice Keynath en un tono serio, pero con leve burla. ––Dentro de cinco días habrá una reunión con los cinco lideres principales.

––Y eso que tiene de raro. ––dice David. ––Alguna locura querrán que hagamos, otro más de sus estúpidos convenios que solo les beneficia a ellos.

––Bueno puede que tengas razón. ––dice Keynath tomando otro jarro. ––Pero, lo raro es que tenemos que ir con nuestros segundos al mando.

––¿Qué? ––dice David. ––Me estás diciendo que tengo que ir con la anciana a esa reunión. ––suspira. ––Parece que será algo interesante para pedir que vayamos acompañados por ellos. Siempre vamos solos. ¿Qué se estarán cociendo? Vaya esta reunión será muy interesante.

––¿Piensas ir? ––Keynath se cruza de brazos.

––¿Por qué no iria? ––dice David. ––Para que luego ustedes me apuñalen por la espalda y quieran invadir mi hogar.

––Nadie se atrevería hacer eso David. ––dice Keynath, luego su voz baja un poco a lo amenazante. ––Aunque tus chicos no son tan fuertes como los mios…además yo tengo a un cuádruple supremo…que vale más de cien hombres.

––Vaya que amenaza tan vacia. ––dice David. ––Niño, no eres el único con un cuádruple supremo. El zorro astuto tiene dos, y yo tengo uno…y creéme cuando te digo que esa niña esta más que demente, es el sadismo en carne propia. Solo Josie puede controlarla.

––Relajate amigo. ––dice Keynath juguetón. ––Solo estoy jugando. No sabia que tenias un cuádruple.

––Es una chica de quince años, no tiene ningun juicio en su cabecita. ––dice David mientras se bebia su cerveza.

––Supongo que tendrá su propia técnica letal, ¿cierto? ––dice Keynath más interesado.

––Sí, no me gusta cuando la usa, es demasiada violencia exagerada para mi gusto. ––dice David calmado.

––Me gustaría saber quien será más fuerte. ––dice Keynath con humor. ––Que dices, ¿Quién crees que será más fuerte entre mi Sophie, tu niña o Virell?

––Bueno no conozco a esa tal Sophie. ––dice David. ––Pero, estoy seguro que la niña Virell seria la ganadora. La inteligencia y la estrategia siempre serán superior a todo, y esa niña esta muy por encima de cualquiera cuando de eso se habla.

––Tienes razón. ––dice Keynath con gran intensión en la voz. ––Me sentiré muy mal por Venaris cuando la pierda.

David lo mira de reojo, y dice: ––¿La matarás?

Daymond apretó los puños, David sintió su instito asesino de acabar ahí mismo con Keynath, y levanta la mano en señal de que se controle.

––Alguien nos contrato para mandar a esa niña con la huesuda. ––dice Keynath mirando con más curiosidad aquel encapuchado. ––Es una misión suicida, pero pagaron treinta mil acrox por su cabeza, en efectivo. Me gusta el olor de los acrox asi que no me pude resistir. Además, Siel esta más que encantada para ver triunfar a Sophie, matando a esa chica.

––Sabes que será más que imposible, ¿no? ––dice David. ––Es difícil pasar por Valyria se reforzaron bastante estos años, ahora mismo es más impenetrable que la misma Kiria.

––Tengo mis métodos. ––dice Keynath calmado. ––Será fácil hacerla salir de Valyria, lo difícil es acabar con ella. Nunca anda sola, esta rodea por esos dos monstruos que siempre andan con ella. Y Arka será el mayor obstáculo, tendré que hacer algo para mantenerla entretenida mientras acaban con su hija.

Daymond da un paso adelante bastante furioso. David se pone de pie de inmediato extendiendo su mano deteniéndolo al acto. Sintió la furia en la energía elemental de Daymond que iba creciendo cargado de cólera.

––No entiendo porque te pones así. ––le susurra David. ––Pero tienes que calmarte.

Daymond, suspira frustrado. Pero mira con intensidad asesina a Keynath.

––Suerte en ese suicidio. ––dice David. ––La tendrás muy difícil. ––su voz se vuelve levemente amenazante. ––Y si lo lográs, espero que asumas las consecuencias de las represalias que tendrán.

––Es cierto, perderan a alguien importante, pero Venaris no hará nada al respecto. Ha perdido mejores y siempre vienen mejores. ––Keynath se encoge de hombros lleno de burla.

––¿Quién hablo de ese zorro? ––dice David. ––Me refiero al infierno que te traerá Arka en este lugar. Que lastima, no podrás disfrutar esos treinta mil acrox.

Keynath lo mira desafiante, con una sonrisa cargada de burla: ––Eso ya lo veremos.

––Bien, será mejor irnos. ––dice David caminando hacia la salida con Daymond a su lado. ––Gracias por las cervezas, y esa charla interesante. ––se detiene mirando por encima del hombro. ––Solo espero que el dinero valga la pena. No quiero verte sufrir cuando pierdas a esa tal Sophie.

––¿Me estas amenazando, David? ––dice Keynath con burla ligada de amenaza.

––Solo te digo que la niña Virell no es para nada ingenua. ––dice David. ––Es una sádica sin igual, todos los aquí presentes han podido ver a esa niña en acción. Será mejor que entrenes muy bien a esa niña. Virell podría matarla con solo un chasquido.

Levanta la mano en señal de despedida. Mientras Keynath lo ve alejarse con burla, aunque su temple mostraba rabia.

––¿Lo detenemos capitán? ––pregunta uno de los pandilleros cerca de Keynath.

––No. ––dice Keynath más relajado con una sonrisa burlona. ––Vamos a dejarlos ir por esta ocasión. David es muy peligroso cuando se lo propone y ese encapuchado se veía alguien muy tenebroso, y ahora mismo no me puedo permitir perder hombres, los necesito a todos ustedes para nuestra misión suicida de entregar el alma de Layne Virell a la huesuda…

Su rostro se vuelve siniestro, mientras una sonrisa cargada de sadismo invade sus labios.

Fuera del cuartel…

David caminaba calmado con un furioso Daymond a su lado.

––¿Por qué te pusiste así? ––pregunta David con interés. ––Acaso aún le guardas cierto cariño a Dominion que quieres cuidar de sus integrantes. Esa niña no es tu hija para ponerte así, no tienen nada que lo relacionen.

––Es solo que… ––trata de decir Daymond, pero la furia que sentía en ese momento no lo dejaba gesticular palabras. ––Le guardo un gran cariño a Arka, y no me gusto cuando ese idiota se atrevió a decir con tanta calma que matará a su hija. ––luego lo mira la furia invadiendo sus ojos. ––¿Por qué no me dejaste acabar con él ahí mismo?

––Idiota, no viste que estábamos siendo rodeados por más de 200 de ellos. ––dice David. ––Además, no quiero ningun problema entre nuestras pandillas, y se veria muy mal que yo inicie una pelea por alguien de otra pandilla. Se entenderá que estamos aliados a Dominion, y las demás se unirán para acabar con nosotros.

––¡Maldición! ––dice Daymond bastante enojado. ––¿Y si le mandas una carta anónima diciendo que la tienen en la mira?

––Podría hacerlo, pero eso aumentaría la curiosidad de esa niña. ––dice David. ––La estaría dirigiendo a la boca del lobo. ––mira el cielo. ––Me pregunto quien le guardara tanto rencor para pagar treinta mil acrox por su cabeza y en efectivo. Por lo general las cuotas de Keynath por sus servicios nunca superan los diez mil. Esa persona debe de ser bastante poderosa, además de odiar de esa manera a esa chica. ––mira a Daymond. ––Se te ocurre quien podrá ser.

Daymond trataba de mantenerse sereno, aunque su cuerpo lo delataba, y dice: ––No lo sé. Ahora mismo no se me ocurre nada.

––Quizás algún enemigo de Arka que quiera hacerla sufrir con la muerte de su hija. ––dice David. ––Conociendo a Arka, se te ocurre alguien en particular.

Daymond abre los ojos levemente, y dice: ––Persia…

––La loca psicópata de los Abysswalkers. ––dice David. ––Escuche una vez que ella casi mata a esa niña, y que Arka casi la mata a ella solo usando sus puños. ¿Crees que es por lo de aquella vez?

––No, es algo más fuerte. ––dice Daymond bajando la voz tratando de recordar el pasado. ––Fue hace veinte años, tan solo eramos unos adolescentes iniciando nuestras vidas como generales…

Flashback…hace veinte años atrás…

Valyria, Dominus Lux…

La mañana vibraba de gran emoción por la gran ciudad, las personas iban y venían de manera apuradas para poder llegar a tiempo a sus trabajos, mientras los niños corrian con sus mochilas en la espalda hacia la Academia.

En el cuartel general de Dominion, el ambiente tenía una vibra distinta, la emoción de nuevos altos mandos se esparcía en el entorno. Dentro del gran salón de reuniones, en la gran mesa redonda de un pulcro mármol blanco. Estaban sentandos: Ginthar Ratruz, de 40 años, vestido con su uniforme de Primer General de Dominion, su rostro mostraba la seriedad fría que tanto lo caracterizaba, y en sus ojos se podían notar todos los años al servicio del Lord, miraba a sus nuevos compañeros con severidad y orgullo.

A su lado estaba Daymond Lynspton, 15 años, enfundado con su uniforme de Segundo General, aparentaba estar calmado delante del hombre que consideraba un padre, pero su cuerpo lo traicionaba, los nervios no dejaban de molestarlo, sus ojos marrones dorados brillan con emoción contenida, su cabello azul oscuro mitad negro estaba perfectamente arreglado, miraba a sus compañeras con respeto y admiración.

Al frente estaba una muy calmada con su uniforme de Tercera General, Arka Virell, de 14 años con su estilo tranquilo y relajado, pero atenta como una leona a punta de cazar a su presa, su cabello rubio platinado perfectamente atado a una cola alta con varios mechones salidos con intención, sus ojos azules profundo estaban filosos y su sonrisa arrogante más viva que nunca en su rostro.

Al lado de ella estaba Persia Garrions, de 14 años, enfundada con su uniforme como la Cuarta General, su cabello color lila estaba suelto, sus ojos carmesíes miraban a los demás con leve burla y diversión, su sonrisa llena de picardía invadia su rostro, estaba calmada pero risueña. Aunque no podía dejar de mirar de reojo a Arka con cierto rencor y celos en los ojos.

En la cabecera presindiendo la reunión, estaba el Lord mirando a cada uno de ellos con precisión y orgullo.

––Me alegra tenerlos aquí, jóvenes. ––comemienza hablar el Lord. ––Hace una semana que perdimos en batalla contra los Abysswalkers a nuestros tres generales. No ensuciare sus memorias, pero lamentablemente se confiaron demasiado, y fueron atacados en una emboscada.

––Siempre les dije a esos mocosos que nunca bajaran la guardia. ––dice Ginthar con leve enojo en la voz, luego levanta la voz mirando a los tres chicos. ––Y eso es lo mismo que siempre les he dicho a ustedes desde que estaban en la Academia, y hace unos días cuando aún pertenecían al Ejército Negro. Y se los digo ahora…nunca bajen la guardia.

Los tres chicos al unísono, dicen con respeto: ––Sí, maestro…

––Bien. ––dice el Lord con serenidad. ––Es la primera vez en todos mis años tener tres nuevos generales de una vez. Pero ustedes eran los siguientes en subir debido a sus multiples misiones exitosas y la manera por la que dominan sus elementos. ––mira a Daymond con orgullo. ––Es un gran honor para mi por fin poder contar con un cuádruple supremo, espero mucho de ti Daymond, eres mi mayor orgullo.

Daymond sintiendo la presión y el honor, se levanta poniendo con firmeza su puño en el pecho y el otro en la espalda completamente recto, y respetuoso.

––¡Por amor y respeto a Dominion daré mi vida! ––dice Daymond con total seguridad, aunque los nervios lo delantaba en los labios.

El Lord y Ginthar asíenten satisfechos con gran orgullo. Daymond vuelve a tomar asiento.

––Espero muchas cosas de ti. ––dice el Lord con orgullo, luego enfoca su atención en ellas dos. ––Y ustedes no crean que las hago menos. Son las mejores duales supremas que he tenido en años. Su sadismo y frialdad no se compara con ninguno que he visto. Y eso me fascina. Me alegra tenerlas como mis generales.

––Mi Lord me honra mucho. ––dice Arka con un toque juguetón mezclado de respeto con los brazos cruzados.

––Daré lo mejor de mí, mi Lord. ––dice Persia con respeto.

––No espero menos de ustedes. ––dice el Lord. ––Ginthar encamina a estos chicos por el sendero del triunfo. Nuestro sistema perfecto tiene que mantenerse firme, y nuestro Imperio más poderoso con el pasar de los años.

Ginthar se levanta, ellos tres imitan a su superior y se ponen de pie, hacen una leve reverencia al Lord. Este asiente y se levanta mientras se dirige a la salida.

El silencio después de la marcha de Lord se vuelve sepulcral. Todos se miran con atención.

––No se por qué se miran así. ––dice Ginthar rompiendo el silencio con una sonrisa ladeada. ––Se conocen desde la Academia ya hace un largo tiempo de eso. Y después fueron compañeros en el Ejército Negro. No tienen que mirarse como si no se conocieran.

Daymond suspira, y dice: ––Lo sabemos maestro. Pero esto fue demasiado repentino para los tres. Apenas ayer eramos soldados y hoy ya somos generales, los altos mandos de Dominion. Hay más responsabilidades ahora.

––Y eso contando que las misiones ahora serán más difíciles. ––dice Arka con calma.

––Y en muchas de ellas estaremos solos. ––continua Persia.

––No han comenzado bien y ya tienen miedo. ––Ginthar rie bajo. ––Pero no se preocupen, podrán seleccionar a los soldados para formar sus escuadrones, ya conocen bien a muchos de ellos. Por cierto, Arka, vi tu solicitud, ya te adelantaste a estos dos. Seleccionaste solo a diez soldados. Y entre ellos están Gina y Saulon, los conoces desde que estaban en la Academia.

––Son grandes amigos, me han salvado muchas veces. ––dice Arka con un tono juguetón. ––Nos cuidamos entre los tres, por eso no podía dejar que mis dos compañeros se me adelantaran para tomar a esos dos.

Ginthar asiente satisfecho, y dice: ––¿Y ustedes dos? ¿Ya han pensado en alguien?

––¿Se puede seleccionar a Ronter y Joshk? ––pregunta Daymond.

––No, esos dos no. ––dice Ginthar calmado. ––El Lord tiene planes para ellos dos, además Joshk no es de pelea, es más bien estrategia. Y Ronter es el siguiente en la fila para ser general.

Daymond asíente comprendiendo.

––Yo no necesito a nadie. ––dice Persia con gran seguridad. ––Yo sola puedo encargarme de lo que sea.

––Claro, y más cuando hay hombres cerca te vuelves la mejor elemental de todos solo para llamar su atención. ––susurra Arka para si misma. ––Que patética.

––¿Dijiste algo? ––pregunta Persia ofendida ella si habia logrado escuchar algo.

––No, no dije nada. ––dice Arka con una sonrisa provocadora. ––Nada de lo que ya sepas.

––¿Tienes algún problema conmigo, Arka? ––dice Persia bajando el tono con un toque amenazador. ––Podemos arreglarlo aquí y ahora.

––No tengo ningún problema contigo cachorrita. ––dice Arka con burla. ––Pero, tú no has dejado de molestarme desde que me dijeron que sería la Tercera General.

Persia se levanta con furia, golpeando la mesa con las palmas, y dice: ––Yo soy mejor que tú en todo. Entiendo que el Lord haya puesto a Daymond como el Segundo General debido a que es cuádruple supremo, pero tú y yo tenemos el mismo nivel y el mismo tiempo en Dominion. ¿Por qué demonios estás por encima de mi?

Daymond levanta ambas manos tratando de controlar el ambiente, y dice con calma: ––Hey chicas, tranquilas. Ustedes dos son amigas, ¿no?

––Bueno Daymond, eso yo pensaba. ––dice Arka imperturbable. ––Pero a esta señorita no le importó nada todos esos años de amistad.

––No te hagas la digna, Arka. ––dice Persia con furia mientras la señala. ––Sabias muy bien de mis sentimientos hacia Ronter, y te atreviste a enamorarlo. Ese hombre solo tiene ojos para ti, me lo quitaste.

––Primero, yo no le pedí que se enamorará de mi. ––dice Arka con el ceño levemente fruncido. ––Nunca le he insinuado nada, por respeto a ti, siempre lo ignoro. Y no te he quitado nada. Además, soy más fuerte y eficiente que tú en batalla. Solo haces algo cuando hay hombres cerca. Lo único que te importa es casarte con un hombre rico y dejar de trabajar. Alguien así no la querría ni siguiera cerca de mí. Créeme tú no ibas a ser General, solo lo eres porque Jazziel no te quería cerca, tus insignuaciones baratas lo enfermaban al igual que todos los hombres con los que estás.

Persia entra en cólera, la furria surgiendo en cada silaba de su voz: ––¡Arka, eres una maldita perra! ––le da una fuerte abofetada en el cachete.

Arka prendida de rabia le da un puñetazo en el rostro, haciendo tambalear a Persia. Antes que las cosas se fueran a peor Ginthar sostiene a Arka mientras Daymond sostiene a Persia. Ambas se asesinan con la mirada.

––¡Contrólese ya las dos! ––ruge Ginthar furioso. ––Son dos señoritas, esas no son las formas adecuadas de expresarse ni comportarse. Además, son compañeras. No pueden ni deben actuar de esa manera.

––¡Sueltame, Daymond! ––dice Persia con rabia apretando los dientes con fuerza. ––Dejamé acabar con esta perra.

––Tú eres una maldita cachorrita. ––dice Arka conteniendo la rabia.

––Me vas a pagar esta humillación Arka. ––dice Persia la ira subiendo de nivel.

––Maestro, ¿Qué haremos ahora? Estas dos no pueden estar juntas en ninguna misión. ––dice Daymond tratando de no lastimar a Persia mientras la sostenía de los brazos.

––Te equivocas, muchacho. ––dice Ginthar con seguridad. ––Estás dos si van a ir a una misión, y lo harán ahora.

––¡¿Qué demonios?! ––dice Daymond atónito. ––¡¿Maestro esta loco?! No ve que estas dos se quieren matar y las piensa mandar juntas a una misión. Será para que solo una regresé con vida.

––Tranquilo. ––dice Ginthar calmado, controlando a Arka. ––En una misión de muerte es cuando verdaderamente mostramos quienes somos. Estas dos estarán bien, ¿cierto, Arka?

Arka se suelta de su agarré con brusqueda, su mejilla seguía roja por la bofetada, lanza un gran soplido, y se cruza de brazos.

––¡Sueltame ya! ––dice Persia rabiosa, su rostro estaba rojo por el puñetazo, mientras se suelta del agarre de Daymond. ––Ella siempre fue su favorita, maestro. Yo nunca era suficiente en los entrenamientos. Siempre me miraba con desprecio.

––Persia, eso no es verdad. ––dice Ginthar calmado. ––Si te pedía más en los entrenamientos, es por tu gran potencial, pero nunca quisiste esforzarte.

––Le demostrare que soy mejor que ella. ––dice Persia furiosa. ––Entreguenos esa misión, y veamos de una vez por toda quien realmente merecia el puesto como la Tercera General.

Ginthar y Daymond se miran sin poder entender bien la situación en la que estaban metidos.

––Bien. ––suspira Ginthar cansado. ––Tomen de nuevo asiento, les dire de que trata la misión.

Daymond se vuelve a sentar al lado de él, mientras Persia y Arka toman sus asientos con gran furia entre las dos, se lanzan una mirada tan fría que podían helar el mismo infierno.

––Me la vas a pagar. ––le susurra Persia.

––No seas infantil. ––susurra Arka.

Ginthar carraspea, y dice con autoridad: ––Se nos informó que en el bosque de la aldea Terber están internados una pandilla de forasteros. Se desconocen quienes son. Solo sabemos que son cien de ellos. Lograron entrar debido al incidente que tuvimos con los Abysswalkers. Quiero que acaben con ellos sin dejar prisioneros, nadie puede entrar a Valyria y salirse con las suyas.

Arka y Persia asíenten sin siguiera mirarse.

––Algo más. ––dice Ginthar antes de dejarlas marchar. ––No se pueden matar entre ustedes. Resolverán sus diferencias como personas civilizadas.

––¿Solo nosotras dos, maestro? ––pregunta Arka más calmada.

––Sí. ––afirma Ginthar. ––Esta será su primera misión como generales. No me decepcionen chicas, confio mucho en ustedes.

––Me iré primero. ––dice Persia desafiante, levantándose de su asiento dirigiéndose a la salida. ––Terminaré antes de que llegues, Arka.

––Tierna. ––dice Arka provocadora. ––Pero, yo ya estoy de salida. ––se levanta de su asiento.

Ambas cruzan el umbral de la salida y se matan con la mirada. Ginthar y Daymond suspiran pesadamente, mientras veian como esas dos se marchaban.

––Esto es una mala idea, maestro. ––dice Daymond.

––Nunca imagine que una amistad de años se viera afectada por un ascenso y un chico. ––dice Ginthar frotándose la sien.

––Yo dejé de hablarle a Joshk por enamorar a Camil. ––dice Daymond cruzado de brazos. ––Ese idiota sabía que a mi me gustaba ella, y aún asi olvidó nuestros años de amistad.

––Entonces ¿Por qué lo querias en tu escuadrón? ––pregunta Ginthar confundido.

––Para hacerlo sufrir. ––dice Daymond con calma helada y una sonrisa sádica. ––Lo iba a mandar solo a las misiones más peligrosas para que al fin muriera y yo quedarme con Camil.

––Los jóvenes de ahora están dementes. ––dice Ginthar con horror. ––Las hormonas la tienen disparadas, después de todo son simples adolescentes.

Daymond no dice nada, en su rostro se posa una sonrisa siniestra, imaginándose miles de escenarios para matar a Joshk y quedarse con Camil.

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Valyria, aldea Terber…

En el bosque de la aldea había un grupo de pandilleros, cien personas entre hombre y mujeres duales y elementales de nivel medio. Estaban listos para acabar con la aldea. Pero en ese momento, dos figuras imponentes se detienen frente a ellos. Para el simple ojo eran dos adolescentes, pero para el que la conocieran sabía perfectamente que eran dos monstruos que desearías que la tierra te tragará antes de caer en las manos de esas dos.

––Será mejor que no te metas en mi camino. ––dice Persia su voz bajando una octava.

––Cachorrita, no podrás ni con veinte de ellos. ––dice Arka desafiante.

––Arka, te juró que te haré sufrir cada una de estas humillaciones. ––dice Persia asesinándola con la mirada.

Los pandilleros se miran entre sí, no entendían nada, esas dos se estaban mantando entre ellas.

––Eres demasiado infantil si con tan poca cosa te enojas de esa manera. ––dice Arka con una sonrisa burlona y sus ojos llenos de desafio.

Persia aprieta los puños cargados de rabia, los pandilleros se acercan a ellas sedientos de sangre. Arka sonrie con leve sadismo, pisa con firmeza la tierra, provocando tierra movediza debajo de diez de ellos y los captura hasta las rodillas, sin esperar respuesta cierra con fuerza los puños endureciendo la tierra, aplaude, y de esa misma tierra aparecen grandes espinas, atravesando sus cuerpos donde murieron en el acto. Arka mira con altivez a una Persia que arde de rabia.

Persia sin dejarse ningunear, lanza una potente ráfaga de agua a diez de ellos, luego aprieta las manos congelando los cuerpos, crea veinte dagas afiladas de hielo impactándolas con fuerza sobre los cuerpos, destruyéndolos en pedazos. Persia mira a Arka con superioridad.

Los ochenta pandilleros las miran con leve temor, ninguna decía nada más su sola presencia era más que suficiente para decirles los peligrosas que eran esas dos.

––El agua siempre será el mejor de los elementos. ––dice Persia desafiante, la miraba por el rabillo del ojo con un odio puro.

––Tienes razón. ––concede Arka. ––El agua es hermosa, pero no para ser usada por personas como tú.

Persia gruñe frustrada, Arka se mantenía serena disfrutando cada gesto de ella.

Persia pisa con fuerza el suelo creando un rio de lava debajo de veinte de ellos que gritan por el dolor, el estar pendiente en la pelea de ambas los hizo bajar por completo la guardia. Arka también pisa con firmeza el suelo, creando un rio de lava atrapando a otros veinte, que igual gritan de dolor. Arka crea veinte dagas de tierra de un centímetro filosas y las lanza directo en los ojos de los veinte pandilleros que ella tenía, ellos gritaban de profundo dolor.

Persia, crea veinte esferas de fuego y las lanza en el estómago de los pandilleros con tal fuerza que atraviesa sus estómagos, pero no se detiene, crea una ráfaga potente de lava directo a ellos, matándolos sin piedad alguna.

Se cruzó de brazos mirando a Arka con una sonrisa cargada de arrogancia, como si dijera “supera esto”. Arka la mira con desdén, con la ceja arqueada. Levanta la mano luego la baja con violencia hundiendo los veintes pandilleros en la lava. Arka pisa con fuerza el suelo levantado las manos y crea dos lobos de dos metros de tierra y fuego.

––Muy bien mis niños, ataquen a placer…no se contengan. ––dice Arka con una calma escalofriante.

Los lobos aúllan y se lanza a matar a los pandilleros, algunos corrían y otros intentaban atacarlos mientras eran despedazados con violencia. Persia rueda los ojos y crea dos golems de hielo de dos metros que se dirigen en acabar con los pandilleros restantes. Y en ese caos campal, los lobos de Arka y los golems de Persia mataban a diestra y siniestra a los pandilleros, pero ellas se estaban asesinando con la mirada.

Cuatro años después…

Pasaron alrededor de cuatro años después de aquella masacre que Arka y Persia se encargaron de ejecutar con eficiencia. Desde ese día el Lord ordeno que ellas dos iban a formar equipos en cada misión. Las dos aún no se hablaban sentían un profundo odio que fue creciendo al pasar los años. Arka siendo más eficiente e inteligente en las misiones siempre tenía el favor del Lord y de Ginthar, ante la atente mirada llena de celos de Persia.

La persona a cargo de administrar los recursos de Valyria ya se iba a jubilar, el Lord propuso un examen entre los mismos de él para ver quien era capaz de obtener limpiamente el puesto. Arka y Persia compitieron para ese puesto. Pero la ganadora fue Arka, que paso el tan complicado examén con todos los honores, enfureciendo más a Persia que quedó muy por debajo de ella en las calificaciones.

Arka tomó el puesto dejando su cargo como Tercera General, a una Persia que sintió que le estaban dando las sobras, en ese momento Ronter subió como Cuarto General.

Pero Arka, ya no podía ir a misiones. El Lord no iba a permitir perder un recurso tan valioso como Arka en combate y la convirtió en su mano derecha, ella solo podía ir a las misiones impuestas directamente por el Lord. Eran las más sofisticadas y de mayor prestigio, encendiendo más la furia de Persia que veía como Arka iba avanzando mientras ella se quedaba atrás.

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Un año más después…

En una reunión entre los altos mandos, en la mesa, sentados estaban: Ginthar, Daymond, Arka, Ronter, Persia y Joshk que fue promocionado como el encargado de seguridad de Valyria y mano izquierda del Lord. Daymond lo miraba con cierto rencor, mientras Persia no apartaba su mirada de Arka.

El Lord estaba en la cabecera con suma tranquilidad, su presencia era imponente y llena de poder.

––Bien, esto lo he pensado mucho. ––dice el Lord calmado. ––En menos de seis años he creado dos puestos nuevos, los de mis manos, que tanto Arka como Joshk lo han hecho a la perfección, mucho mejor de lo que imaginé. Por ser las manos del Lord es hora de ponerlos en la cadena de mando.

Persia aprieta con furia los puños, estaba cansada de tantos halagos y promociones que recibia Arka.

––Así quedará la cadena de mando. ––comienza a decir el Lord. ––El Primer General, el Segundo General en ausencia del primero estará al frente de Dominion, el Tercer General en ausencia de los dos primeros, el Cuarto General en ausencia de los tres primeros, luego seguirá Arka en ausencia de los Generales y por último Joshk en ausencia de todos ustedes. Pero… ––hace una breve pausa dramática. ––Eso puede cambiar, si asi yo lo decido…puedo poner a Arka en ausencia de los dos primeros y asi sucesivamente.

––¿¡Qué dice mi Lord!? ––ruge Persia con rabia. ––Pondrá a esta mujer nuevamente por encima de mí. Esta jugando conmigo.

––Persia, ¿Acaso estas poniendo en duda mi juicio? ––dice el Lord con una calma gélida. ––Veo que aún le guardas rencor a Arka, pero no veo que ella te lo siga guardando a ti.

––Yo no soy tan infantil como ella, mi Lord. ––dice Arka con calma, con una sonrisa cargada de burla. ––Para mi el pasado es pasado, no me gusta pensar tanto en eso. Además, fueron estupides en nuestro tiempo de juventud, solo eramos simples adolescentes con las hormonas revueltas. Nada importante.

––¡Esa perra! Se atreve a humillarme delante del Lord. ––piensa Persia llena de cólera, la frustración invadiendo su ser, se levanta y la mira con gran odio. ––Arka te juró por todo lo que soy que te haré pagar cada una de estas humillaciones, esperaré el momento adecuado. Lo haré como lo hacemos en Dominion con los traidores.

––¿Qué? ¿Matarás a mi familia delante de mis ojos? ––la voz de Arka era diversión cargada de burla. ––Que sepas querida que yo no tengo familia, no tengo padres, ni hermanos, y ni siguiera hijos. Tus simples amenazas vacias no funcionan conmigo.

––No cantes victoria tan pronto, Arka. ––dice Persia con una voz tan amenazante que hizo estremecer a los presentes, hasta al mismo Lord, menos a Arka que permanecia imperturbable. ––Somos hijos del destino, y nunca podemos saber lo que nos pasara en el futuro. ––se acerca a ella hasta quedar centímetros de su rostro. ––Verás como mato delante de tus ojos lo que se volverá lo más valioso para ti, y disfrutaré cada grito desesperado, cada lágrima, cada intento por detenerme, y lo mejor… ––su voz se vuelve más gélida. ––Veré tu cara de tragedia cuando veas el sufrimiento de esa criatura, mientras te grita por ayuda y tú no puedas hacer nada…

––Buen intento tratando de amenazarme. ––dice Arka con la una frialdad escalofriante. ––Pero, yo nunca amaré así a alguien y mucho menos tendré hijos.

––No digas que no te lo advertí, Arka Virell. ––dice Persia mientras se marcha sin mirar atrás y sin decir nada más.

Todos se quedan mirándola mientras su figura se pierde por el gran pasillo. Todos quedan atónitos y asombrados ante el ataque de palabras de esas dos mujeres. Arka solo se queda observando la puerta con una mirada arrogante.

––La pobre…yo nunca tendré hijos. ––susurra Arka con una sonrisa altiva.

Esa fue la última vez de Persia en Dominion. Después desapreció sin dejar rastro alguno. Al no tener familia no se pudo acusarla de traición. Pero el Lord dejó más que claro que donde sea que la vieran la matarán sin piedad.

Fin del Flashback…

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––Vaya, conque te gustaba Camil. ––dice David. ––¡Ay! Pero que pillín eres.

––David, te conté todas estas cosas y lo único que retienes es eso. ––dice Daymond con reproche.

––Me parecio una historia deprimente. ––dice David. ––En vez de enfocarse en sus propios logros, ella solo veía los de Arka. Persia comenzó una lucha de una sola persona. Mientras Arka brillaba, Persia se sumia en su propia desgracia, sin ver que realmente ella estaba logrando algo fantástico.

––¿A que te refieres? ––pregunta Daymond confundido.

––Con todo lo que ha pasado en Dominion, si ella se hubiera quedado tranquila esperando su momento, ahora mismo ella sería la Primera General de Dominion. ––explica David. ––Solo tenía que esperar unos años más, ahora mismo ella estaría al frente de todo y estaría por encima de la hija de la mujer que tanto odia.

Daymond aprieta los puños con rabia, y susurra: ––¿Cómo ella se atreve hacer algo como eso? ¿Por qué pagar para matarla?

––Supongo que tendrá sus razones. ––dice David. ––Tranquilo, no es como si fueran a matar a esa niña ahora mismo. ––le da unas palmadas en la espalda. ––Keynath tiene que idear todo un plan maestro para poder capturarla, o rodearla con los suyos. Además, ella tiene que estar sola para eso. Y tiene que ocurrírsele una buena idea para sacarla de Valyria. Esa chica no es tan débil, no ves que es idéntica a su madre. Arka da miedo con su sola presencia.

Daymond suspira, mientras piensa: ––Yalis nunca fue buena luchando, aunque era cuádruple avanzado, y yo mataba rápido a mis oponentes, no me gustaba hacerlos sufrir. Pero Layne es demasido diferente a nosotros dos, es sádica, despiada, fría, calculadora, demasiado inteligente. Se volvió el reflejo perfecto de Arka. Ella estará bien.

––Vamos, animo. ––dice David. ––Los mocosos nos están esperando para irnos a Edria. Solo espero que no nos metamos en problemas. Ese bosque fronterizo es demasido peligroso. Tendremos que pasar completamente desapercibidos.

––Nos tomaría alrededor de tres o cuatro días llegar a Edria. ––dice Daymond un poco más calmado. ––Y tienes que estar en Kiria dentro de cinco, ¿Cómo lo harás? Necesitarás un Caimun para llegar a tiempo a esa reunión.

––Tranquilo, muchacho. ––dice David. ––Tengo mis métodos. Enfoquémonos en llevar a esos niños a Edria, están muy animados. ––lo mira de reojo. ––Solo espero que aún puedas luchar como en tus mejores tiempos, necesitaré tu fuerza por si todo se sale de control.

––Esta bien. ––dice Daymond. ––Pero aún no me has dicho que hacen ustedes dos aquí, y mucho menos el por qué están con Kael.

––Sí te lo diré. ––dice David. ––En el camino, asi tendremos algo de que hablar por estos días.

Daymond asiente, mientras ambos caminan directo al grupo de Kael que ya lo estaban esperando en la sálida.

––Vamos capitán, apurate. ––grita Ryner agitando una mano. ––Ellos se iban a ir sin ti, tuve que retenerlos.

––Que descarados. ––dice David ya cerca de ellos.

––No eres nuestro jefe. ––dice Kael con los brazos cruzados. ––Nos podemos ir cuando queramos. Solo nos quedamos porque este idiota… ––señala a Ryner. ––Se atrevió a enfretarme, pero no le pude hacer nada porque mi mano derecha… ––señala a Brax. ––Me detuvo.

––Bien hecho, Ryner. ––dice David, luego mira al grupo. ––Por cierto, ¿Y la general? ¿Ya se fue?

––Sí, se fue hace un momento. ––dice Lyra calmada. ––Nos pidió que la despideramos de ti.

––Bien, tendrá sus asuntos para irse asi de rápido. ––dice David.

––¿Y este gradulón? ––pregunta Kael señalando a Daymond. ––¿Quién es?

Daymond lo mira con mayor atención, y piensa nostalgía: ––Es la viva imagen de Jazziel.

––Es mi guardaespaldas. ––dice David. ––Lo mandaron para mi cuidado.

––¿Qué? ¿La abuela Josie lo mando? ––pregunta Ryner cruzado de brazos. ––Pero nunca lo había visto, ¿Quién es?

––Su nombre es Daymond, y actua por las sombras. ––dice David.

Daymond hace una leve reverencia en señal de saludos, mientras los chicos asi lo mismo, pero con leve recelo ante el imponente encapuchado. Brax por su parte estaba muy divertido ante la escena. Él si sabia quien era realmente. Entendiendo esa mirada David lo observa con suma atención, y se acerca un poco más a donde él.

––Será mejor que tengas cuidado con lo que hagas. ––susurra David en un tono solo audible para los dos mientras los chicos seguían inmersos mirando a Daymond. ––Él ya sabe quienes somos realmente.

––Vaya, que interesante se ha vuelto este viaje. ––dice Brax muy animado.

David lo mira por un largo momento, luego se dirige al grupo, y dice: ––Muy bien, mocoso. Nos vamos, antes que a estos dementes se les ocurra detenerme. Además, tengo que estar en cinco días en Kiria.

––¿En Kiria? ––dice Ryner confundido. ––¿Por qué? ¿Acaso hay una reunión entre los lideres?

––¿Reunión entre los lideres? ¿Qué es eso? ––pregunta Kael curioso.

––Son reuniones entre los lideres de las cinco pandillas principales, con los Siete Grandes Concejales de Kiria como mediadores. ––explica David. ––En ellas es que hacemos los tantos convenios que tenemos para no matarnos entre nosotros, pero solo son convenios que les conviene a esos ancianos. Y tengo que estar para evitar que apuñalen por la espalda a Norvhal. Esos dementes solo piensan en matar y acabar con todo a su paso.

––Vaya, eso suena genial. ––dice Kael animado. ––Me gustaría ir a Kiria.

––Vendrán conmigo, después de todo me prometieron que me llevarían sano y salvo a mi casa. ––dice David.

––¿No nos causara algún problema con los de Kiria ir todos juntos? Después de todo solo tienen permitido entrar aquellos que tienen el permiso de los concejales. ––dice Ryner con leves nervios.

––Relajáte niño mimado. ––dice David. ––Se puede ir esta vez con acompañantes. Por cierto, tu hermanito también estará ahí, según lo que escuche. Podrás volverlo a ver después de tantos años.

Ryner suspira con tristeza y baja la mirada, Kael lo observa con una ceja arqueada. Mientras Daymond aún mantenía sus ojos puestos en él.

––Andando, niños. ––dice David caminando hacia la salida. ––Nos tomará alrededor de cuatro días llegar a Edria. No se atrevan a meter en problemas, pasaremos por un bosque del infierno.

Todos lo siguen. Daymond camina un poco más rápido para ponerse al lado de David. Mientras los demás lo siguen desde atrás.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Valyria, Dominus Lux…

El sol brillaba con gran intensidad sobre los puertos de Dominus Lux, los barcos iban y venían llenos de cargas. Nadie se detenía, aunque muchos aprovechaban algún momento para descansar sobre lo que fuera que vieran que podrían usar como cama: una caja, madera, plástico…

El barco donde venían Layne y los demás, anclo en el puerto. Algunos marineros se detuvieron de inmediato ayudar, al reconocer a la figura que en ese momento era la de mayor autoridad en toda Valyria.

Saulon fue le primero en bajar ayudando a Gina, y luego a Pavlin. Layne salió del barco de un salto cayendo de pie con elegancia en el suelo. Tres soldados del Ejército Negro se acercaron a ella con una gran caja de cristal reforzado.

Uno de ellos se acerco a ella con sumo respeto, y con voz marcial dice: ––Jefa, ya tenemos todo listo como nos indico la señora Arka.

––Excelente. ––dice Layne calmada, luego extiende una mano. ––Necesito que todos se alejen cinco metros de mi, por favor.

Los que estaban alrededor obedecen sin rechistar. Layne acerca la caja de obsidiana poniéndola al lado de la caja de cristal reforzado.

––Gina, sincroniza tu moniky en cinco minutos. ––dice Layne serena sin mirarla. ––Si se acaban y no doy señal de vida me sacas de inmediato.

––De acuerdo. ––dice Gina temblando levemente del miedo, con los puños apretados. Layne habia usado mucha energía elemental y ahora iba a usar más de ella.

Layne extiende ambas manos creando un gran cubo de lava donde solo estaban adentro ella junto con las dos cajas, luego mueve las manos hacia abajo creando una ráfaga controlada de agua helada, creando un cubo perfecto de obsidiana. Inhala contando hasta diez, y luego exhala lentamente. Destruye con un solo movimiento la caja de obsidiana, mostrando la copa incrustada en la mesa. De pronto la gran energía elemental de la copa se esparce por todo el cubo con gran violencia, provocando que Layne caiga de rodillas ante la presión axfisiante de poder.

––Rayos…es más poderosa que antes, ¿Por qué? ––susurra Layne aguantando el agudo dolor de cabeza, que le estaba provocando la copa.

La copa en sí parecía estar enfureciada, un humo denso de color rojo se desprendía de ella lentamente.

––Conque a esto se refería que tenía un gran sistema de seguridad que solo una deidad podía detener. ––dice ella apenas audible mientras se va poniendo de pie lentamente, todo su cuerpo le gritaba en cada acción. ––Supongo que debes de saber que ya no estas en la isla, y por eso estas así de furiosa. ––una sonrisa astuta se escapa de su rostro que ya estaba tornándose a un rojo intenso con algunas gotas de sudor en la frente. ––Así que tienes vida propia…nada mal.

Se pone de pie a duras penas, con un látigo de agua controlado, quita la protección de la caja de cristal para poder entrar la copa. Luego, intenta con ese mismo látigo tomar el soporte de la mesa, pero una gran corriente eléctrica la hace chocar con fuerza sobre la pared del cubo… ¡PUM! …

¡AHHH! … aguanta un grito de dolor ahogado, su respiración era agitada, una leve línea fina de sangre salía de la comisura de su labio. Se la limpia con el dorso de la mano. Y mira con gran desafia la copa.

––Conque esas tenemos, ¿eh? ––susurra ella con un aire juguetón y desafiante. ––Lamentablemente para ti diosa Sakura, hiciste que aumentará mucho más mi curiosidad con respecto a estas reliquias…esto se ha vuelto más interesante.

Desde esa misma posición, crea una ráfaga controlada de aire, sostiene con firmeza el soporte de la mesa, luego la levanta, todo su cuerpo gritaba de dolor, pero ella lo ignoraba. Luego con lentitud la va colocando dentro de la caja de cristal, al entrarla, desvanece la ráfaga de aire, crea un nuevo látigo de agua tomando la protección de cristal colocándolo de nuevo en su puesto cerrando la caja, y con ella toda la energía elemental de la copa queda retenida en esa caja. El ambiente dentro del cubo vuelve a la normalidad.

Layne cae de rodillas con una sonrisa satisfecha, la caja de vidrio reforzado detenía muy bien la gran energía de la copa. De pronto el cubo de obsidiana, se destruye en miles de pedazos. Gina sin perder tiempo se acerca a Layen poniéndose de rodillas frente a ella. La ve con atención, ella estaba roja, con fiebre alta, su frente estaba aperlada con gotas de sudor, y su respiración era errática. Layne jadeaba tratando de recuperar el aliento.

––¿Qué demonios paso ahí dentro, Layne? ––dice Gina con nervios cargado de reproche mientras hacia los primeros auxilios sobre ella.

––Esa copa…tiene vida propia. ––dice ella entre jadeos. ––Desprendió una fuerte cantidad de energía elemental, nunca había sentido algo igual. ––luego piensa. ––Así debe de ser el verdadero poder de un Arcaneo. Nya no esta ni a la sombra de eso. Y Brax solo me ha mostrado una leve porción. Que interesante son los arcaneos.

––Te llevaré con mi madre. ––dice Gina con firmeza. ––No puedo dejar que la señora Arka te vea en este estado, se asustará pensando en lo peor.

––Esta bien, pero primero tengo que hacer algo importante. ––dice Layne mirando en dirección a una Pavlin que miraba todo atónita, luego mira a Saulon que ya estaba al lado de ella poniendo su brazo sobre sus hombros levantándola lentamente. ––Saulon lleva esta caja en donde acordamos. Evita que la rompan o le hagan un solo rasguño, y si mi madre esta ahí no dejes que la habrá, por favor. Dile que me espere para informarle lo que ocurre.

Saulon la mira, la preocupación invadia su rostro al verla así de esa manera. No quería dejarla en ese momento. Layne comprendiendo, le sonrie con leve ternura, ella sabia que Saulon y Gina la querían como si fuera una sobrina.

––Estaré bien, no te preocupes. ––le susurra ella tratando de calmarlo.

Saulon suspira, y asiente, dejando su lugar a Gina que la sostiene con delicadeza.

––Vamos, caballeros. ––dice Saulon con firmeza a los tres soldados. ––Llevaremos esta caja como si del mundo entero se tratara.

Los tres soldados asíenten con respeto, y comienzan a trabajar bajo la atenta mirada de Saulon.

Layne trata de recomponerse, aunque la fiebre persistía con fuerza, el dolor de cabeza era más fuerte, pero lo ignora por completo.

––Vamonos. ––Dice Layne con calma mientras caminaba hacia Pavlin. ––Te llevaré a donde Kara.

––¿Estás segura que podrás? ––dice Pavlin preocupada. ––Deberias de ir primero al medico.

––Estaré bien. ––dice Layne restándole importancia. ––Con unas medicinas y estaré como nueva. Vamos, de seguro Kara ya esta en su casa.

Pavlin solo asiente, el temple de Layne era tan calmado y relajado, como si el dolor no pudiera atravesarla del todo. Comienzan a caminar junto con Gina, hacía un Caimun que ya las esperaba.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Las horas iban pasando con mucho esmero, pintando el cielo en tonos naranjados y rosados, una calidez que llenaba el alma, e invitaba a los ojos a contemplar con mayor atención aquel hermoso cielo tan pintoresco y electrizante.

Esa hermosa tarde bañaba con esos tonos tan cálidos las casas del conjunto Residencial Maracrox, con una sencillez que provocaba quedarte afuera un rato más.

Dentro de una de esas elegantes y lujosas casas, estaba una muy alegre Kara, ya con ropa más cómoda, un short corto de algodón azul cielo y una blusa holgada blanca, su cabello estaba recogido en una cola alta. Estaba en la sala, contemplando los diferentes peluches que Layne le habia regalado de la Feria de Darlia.

––Si que son muchos. ––dice Kara muy divertida. ––Le dire a Millier que venga a llevarse algunos. ––una sonrisa nostálgica invade su rostro. ––Me alegro bastante poder volver a ver el maestro. Le dije que iria más seguido.

Iba a tomar uno de los peluches en sus manos, cuando de repente el timbre de la puerta empieza a sonar.

¡DING! ¡DONG!

––¿Eh? ¿Quién podrá ser? ––susurra ella mientras se va acercando a la puerta, el timbre vuelve a sonar. ––Un momento. ––grita para que la pudieran escuchar del otro lado.

Al llegar, pone su mano en el pomo, un leve temblor sacude su cuerpo, su corazón empieza a latir con mayor fuerza: ––¿Qué me ocurre? ––susurra, respira hondo tratando de controlarse.

Gira el pomo con lentitud, abre la puerta con cuidado, luego sus ojos se abren con gran sorpresa, parpadea varias veces, se frota los ojos, luego vuelve a mirar al frente. Las lágrimas empiezan acumularse mientras algunas van cayendo en silencio. Se lo había imaginado tantas veces que ya no sabía que era verdad o mentira. No quería que lo que estaba frente a ella en ese momento sea un espejismo provocando por su mente. Se paralizó, no decía nada, no podía, un nudo comenzó a formarse en su garganta. No lo creía, pero todo su ser le gritaba que ahí estaba ella, la hermana menor que por diez años la a estado buscando sin descanso…la hermana que juro proteger con su vida…la hermana que juro que jamás se apartaría de su lado…ahí estaba ella…Pavlin…

Pavlin mantenía la mirada abajo completamente avergonzada, un rubor intenso se posaba en sus mejillas con gran intensidad, su cuerpo temblaba por los nervios, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Kara la seguía observando, aún estaba en shock.

––Esto…esto… ––comenzó a tartamudear Pavlin, los nervios a flor de piel. ––Lo…lo…lo siento me equivoqué de puerta…

Intenta irse, pero Kara la sostiene de la mano. Pavlin se paraliza, y la mira a los ojos, pensando encontrar odio, furia, algún regaño…pero lo que encontró la dejo perpleja…esos ojos la miraban como cuando era niña, llenos de amor, cariño y dolor contenido…esos ojos que vio por última vez hace diez años…la seguían mirando con el mismo amor que tanto anhelaba tener de vuelta.

Kara se acerca más a ella, poniendo una mano sobre su mejilla, haciendo que Pavlin le sostuviera la mirada. La mira detenidamente mientras las lágrimas salían ya sin reparó. Pavlin lloraba en silencio mirando a su hermana.

––Dime por favor que no es un sueño…Pavlin. ––susurra Kara con tanto amor, que sentía el corazón salirse del pecho.

El muro se rompio por completo, y Pavlin comenzó a llorar sin consuelo, escuchar de nuevo su nombre por la voz de su hermana, era lo que tanto había soñado.

––Lo siento…lo siento mucho, hermana. ––dice Pavlin apenas audible, entre sollozos. ––Fue mi culpa…nunca tuve que decir nada…yo…yo…

Kara sin perder tiempo, la abraza con fuerza. Un abrazo desesperado, tan necesitado para ambas. Kara hunde su rostro en el cuello de la menor, llorando con fuerza, mientras Pavlin correspondia el abrazo aferrándose a su hermana. Las lágrimas brotaban con fuerza.

––Hermana, lo siento… ––dice Pavlin sin soltar el abrazo.

––Shhh… ––le susurra Kara con cariño. ––No tienes nada de que disculparte. Discúlpame a mí, rompí mi promesa de siempre permanecer juntas…lo siento mucho, hermanita…te amo mucho, Pavlin…

––Hemana… ––grita Pavlin llorando con fuerza.

Kara la sostenía, no quería apartarse de ella, la sostuvo con una fuerza protectora cargada de delicadeza, como si estuviera abrazando todo su mundo en ese instante. Ambas hermanas estaban envueltas en un abrazo reconfortante…los lazos de hermandad nunca pudieron romperse por los años, más bien se fueron haciendo más fuerte.

Layne estaba a varios metros de distancia de la escena, apoyada en una columna con los brazos cruzados, mirando la escena con ternura. Luego se marcha sin hacer el más minimo ruido, como si no quisiera perturbar el ambiente.

Ya afuera, mira el cielo, su corazón estaba encogido, sin ella saber la razón. De pronto, una imagen fugaz pasa por su mente: un pequeño niño de unos seis años, su rostro estaba borroso, pero movia una mano, muy animado, mientras gritaba cargado de emoción “Layne”. Ella abre más los ojos con asombro, luego niega lentamente.

––Hermano… ––ese suave susurro salió de lo más profundo de su alma. ––Quizás ya estas muerto…ni siguiera puedo ni quiero recordarte…lo siento, pero no quiero volver a pensar en esa vida…

Pero de pronto, como un juego del destino, la imagen de Kael sonriendo en la Feria de Darlia pasa por su mente. Mueve frenéticamente la cabeza tratando de sacudir esos recuerdos.

––Pero, ¿Qué ocurre conmigo? ––dice mirándose las manos. ––Desde ese día no he podido dejar de pensar en el cachorrito… ¿Y por qué me sonreía asi cada vez que yo ganaba? Era una sonrisa leve, pero sentí como si estuviera orgulloso de mi. ––cierra los ojos con fuerza. ––¡Rayos! ¿Qué me pasa? Ya no tengo el mismo deseo de acabar con él. Algo debió afectarme ese día, y más ahora por la energía de esa copa. ––abre los ojos poniéndose la mano en la cabeza. ––Será mejor que vaya a donde la doctora…mamá ya esta preocupada, pero no puedo ir con esta fiebre a casa, luego no me dejará seguir con esto.

Se acerca con tranquilidad hacia el Caimun donde la estaba esperando Gina.

––¿Todo bien? ––pregunta Gina con una suave sonrisa.

––Esas dos tienen mucho de que hablar. ––dice Layne con un toque juguetón mientras se subia al Caimun.

Gina se sentó en el asiento del conductor, y el Caimun comenzó avanzar por las elgantes calles de aquel residencial. Mientras dos hermanas aún seguían abrazadas con fuerza sin querer separarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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