Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 39
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Capítulo 39: Episodio 37.5. Lord Venaris Crutox
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Un año más después…
La tarde brillaba con intensidad sobre toda Valyria. En el jardín, David estaba sentado debajo de la sombra de un árbol, su espalda estaba apoyada en el tronco, tenía los ojos cerrados, frente a él estaba Venaris, aún de cuatro años leyendo un viejo libro de historias que habla de la humanidad antes de la aparición de los arcaneos en la Tierra, sus ojos devoraban el libro con gran intensidad, la curiosidad, estaba encendidad en cada tema e imágenes que contemplaba como si fuera lo más hermoso que vieran sus ojos.
––¡Papá, mira esto! ––su voz sale llena de emoción, un brillo de asombro invade sus ojos, mientras mira con atención una pagina del libro que capto por completo su atención.
David abre apenas un ojo, y apenas audible dice: ––¿Eh? ¿Qué pasa, Veni?
Venaris se pone de pie con el libro en las manos, se acerca a él con una sonrisa de oreja a oreja, sentándose sobre su regazo, monstrando la página del libro que lo tenía asombrado. David pone mayor atención, viendo la felicidad en su hijo.
––Mira papá, según esto son fuegos artificiales. ––señala una imagen muy colorida. ––Era normal verlos en año nuevo o en ferias de pueblo. ––sus ojos brillan con intensidad. ––Parece que esas ferias eran muy divertidas, papá…tenían juegos, premios, y dulces, muchos de ellos. ––lo mira suplicante. ––¿Podemos tener una feria, papá? Pronto será mi cumpleaños, ¿me regalas una feria como estas? Por favor…
David lo mira, el pequeño irradiaba una felicidad única, casi contagiosa…revuelve su cabello con cariño, con una sonrisa divertida.
––¡Hey, mocoso! ––dice él con tono burlón. ––Eso ya es demasiado, me estas pidiendo un imposible, ¿no quieres otra cosa?
Venaris se cruza de brazos haciendo un puchero tierno, con el ceño fruncido, y resopla: ––¡No es justo! Tú siempre dices que me darás todo lo que te pida, incluso la Tierra sería mía si te la pidiera. ––sostiene su mirada. ––¿Acaso era todo mentira? Tú dices que los padres nunca se atreven a mentirles a sus hijos. Que puedo confiar en ti y nada malo me pasara.
David se queda en silencio sosteniendo su mirada, la lógica infantil del pequeño lo desarmaban completamente. En ese momento alguien se acerca a ellos, era una mujer alta, de cabello negro, su rostro reflejaba un brillo lleno de amabilidad.
––Señor mio. ––dice ella educadamente. ––Los demás arcaneos lo están esperando en el salón de reuniones. Todo esta listo.
David se levanta perezosamente, y dice: ––Cuidalo por mi, por favor.
La mujer asiente, sentándose al lado de Venaris, mientras él ve alejarse a su padre.
…………………………
Unos minutos después…
En el gran salón de reuniones, sentados alrededor de la imponente mesa redonda de mármol blanco, estaban Exteilar, Sakura, Juliux, Jylen, Suylox, Fernyz, Meryz, Dayrux, Brax y David. Todos estaban serenos, mirándose cada uno con suma tranquilidad.
––Bienvenidos a una de nuestras tantas reuniones. ––el tono de David era sarcástico. ––Realmente perdí la cuenta de cuantas llevamos.
––Si mal no conté supongo que serían más de 600. ––dice Sakura calmada. ––Nos reunimos dos o tres veces al año, dependiendo de la ocasión.
––¿Cómo va todo en sus regiones? ––pregunta David. ––Aún persiste el rumor acerca de un levantamiento.
––Mis niños amados, no me han dado ningún motivo para que dude de ellos. ––dice Sakura. ––En Edria no es ese supuesto levantamiento. Lo único que hay es celos hacia mis hijos de la Isla Sakura, dicen que yo tengo favoritismo, pero yo los amo a todos por igual.
––En la mia todos están más enfocados en la terminación de los nuevos inventos, no tienen tiempo para eso, además mis niños son científicos no combatientes. ––comenta Exteilar.
––Yo solo escucho a los mios hablar de un complot que tienen algunos humanos en contra de nosotros. ––informa Dayrux con evidente preocupación en la voz. ––Me dijeron que hay un grupo de humanos que se están uniendo para matarnos, supuestamente nosotros los estamos utilizando como escudos protectores ante la furia de otra deidad.
––Los humanos están dementes. ––la voz de Jylen era seductora. ––Solo es un simple rumor, pero ya esta en boca de todos…mis niños dicen que me van a proteger con sus vidas, son unas ternuritas.
––Rumor o no tenemos que cortarlo de raíz. ––Brax se levanta de su asiento, poniendo ambas manos sobre la mesa. ––Yo puedo pelear, he entrenado duro en todos estos años…puedo tomar algunos de mis hombres y acabar con aquellos que están en contra de nosotros.
––Nuestras leyes y normas nos prohíben matar a los humanos, Brax. ––dice Juliux cruzado de brazos. ––Además, solo son simples rumores, no tenemos una base sólida para dudar así de ellos.
––Oh, oh, oh…y si hacemos algo para unirlos más a nosotros. ––sugiere Suylox levantando la mano, eufórico. ––Algo divertido y muy animado, tanto para niños como para ancianos.
––¿Cómo una feria de pueblo? ––dice David.
––Sí. ––dice Meryz con cierta timidez sin poder evitar la emoción. ––Como las ferias que veíamos antes…aquellas que hacían los humanos antes de que viniéramos a la Tierra. Eran muy divertidas y coloridas…había muchas cosas, como premios, juegos y muchos dulces…
––No suena mala idea. ––murmura Fernyz con una mano en el mentón. ––Me acuerdo que las personas se divertían mucho y por un momento no querían matarse. ––su voz baja un tono. ––Además, podríamos saber con exactitud la veracidad de aquel rumor.
––Una feria de doble intención. ––la voz de David toma un matiz de seriedad. ––Así sabríamos quienes son aquellos traviesos que están en contra de la paz. ––los mira a cada uno con atención. ––Vamos a ponerlo en votación…manos arriba los que están a favor…
Todos levantan las manos, incluido él mismo.
Jylen lo mira divertida, y dice: ––Vaya, David…más de cuatro mil años conociéndote y nunca has votado, ¿Por qué ahora sí? ¿eh?
David se encoge de hombros, y dice: ––Hay una primera vez para todo… ¿Quién quiere ser el primero en hacerla?
Todos se miran.
––Kaer´Marun será la primera en hacerlo. ––Juluix levanta la mano. ––Especificamente la haremos en Darlia.
––Yo me encargaré de los fuegos artificiales. ––dice Exteilar con una sonrisa ladeada. ––Mis pequeños se van a emocionar cuando les cuente lo que haremos, serán de muchos colores y de formas distintas mejores que en antaño.
––Será dentro de cinco días. ––anuncia David.
––¿Cinco días? ¿eh? ––dice Sakura con cierta picardía en la voz. ––Que casualidad, el cumpleaños de Veni es dentro de cinco días…vaya ya son cinco años que nuestro pequeñito cumple.
––Así que por eso decidiste votar esta vez, David. ––la voz de Jylen era sensual con una mezcla juguetona. ––Para celebrarle el cumpleaños a tu niño, por todo lo alto.
David suspira cansado, aunque una sutil sonrisa se escapa de sus labios.
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Habían pasado cinco días desde aquella reunión…
El sol se estaba ocultando reflejando un increíble atardecer. David caminaba con calma por el sendero rumbo a Darlia, con una mano tapaba los ojos de Venaris, que caminaba delante de él con las manos extendidas al frente moviéndolas tratando de tocar algo, no podía ver nada.
––¡Hey, papá! ––dice él confundido. ––¿A dónde vamos?
––Tranquilo, mocoso. ––dice David divertido. ––Ya estamos llegando.
Llegaron al umbral de la entrada de Darlia, David quita su mano de sus ojos. Venaris los abre, y lo que ve lo deja asombrado, abre los ojos como platos, una sonrisa de oreja a oreja se muestra en su rostro, sus mejillas se encienden por el impacto de lo que estaba presenciando.
La feria se extendía como un estallido de colores vivos bajo el cielo, con carpas de telas brillantes ondeando suavemente y luces titilantes que parecían estrellas atrapadas a ras del suelo; el aire estaba impregnado del dulce aroma del algodón de azúcar y las palomitas recién hechas, mezclado con risas infantiles que brotaban sin pausa, agudas y contagiosas. Niños corrían de un juego a otro con las mejillas encencidas y globos danzando sobre sus cabezas, mientras los adultos caminaban despacio, sonriendo ante la música alegre que salía de cada rincón: campanas, tambores y melodías festivas que se superponían creando un caos encantador.
Los carruseles giraban sin descanso, reflejando destellos multicolores en los ojos asombrados de quienes subían, y entre la multitud se sentía una energía viva, palpitante, como si la feria misma respirara, invitando a todos a perderse en su bullicio luminoso y feliz.
Veni giró sobre sus talones, impresionado, todo era mágico para él, mejor que solo verla en imágenes. Los puestos de dulces se alzaban llenos de colores inimaginables para él, todo tipo de dulces brillaban con intensidad delante de sus ojos. Los puestos de juegos estaban llenos de diferentes premios, en los que se destacaban grandes peluches de todo tipo de formas y tamaños. David miraba todo con orgullo.
––Estos dementes cuando se lo proponen se esmeran mucho para hacer las cosas. ––la voz de David era puro orgullo y reconocimiento. ––Mira que lograr todo esto en cinco días…son asombrosos. ––luego baja la mirada hacia su hijo, un brillo tierno se cruza en sus ojos, pone una mano sobre su cabeza. ––Feliz cumpleaños, mi niño…
Veni lo mira con los ojos cargados de felicidad, sin perder tiempo lo abraza con fuerza.
––Muchas gracias, papá… ––susurra él con un toque lleno de emoción en cada palabra.
David acaricia suavemente su cabeza con una tierna sonrisa adornando su rostro. De pronto, Veni lo toma de una mano jalándolo con fuerza entre risas, David se sorprende por la fuerza del pequeño y rie divertido, mientras el niño lo lleva en dirección a uno de los puestos de dulces.
––¡Vamos, papá! ––dice muy emocionado, la felicidad escapándose de cada uno de sus poros.
David se deja llevar entre risas, pero reteniendo un poco al niño para que no se tropezará con algo. Al llegar al puesto, que estaba siendo atendido por una amable señora mayor, Venaris miraba todo con genuino asombro, ahí estaban Suylox y Meryz con ojos en formas de estrellas mirando como dos pequeños niños la gran variedad de dulces, ante los ojos de cualquiera parecían realmente niños de diez u ocho años, pero realmente eran deidades de más de tres mil años. Los tres miraban asombrados, Venaris se puso de cuclillas para ver mejor, entonces Suylox lo levantó de los brazos para que el pequeño pudiera ver mejor.
––Con que ustedes están aquí. ––David estaba detrás de ellos con los brazos cruzados. ––Nunca imaginé ver tantas personas. ¿Dónde están los demás?
––Exteilar esta con Juliux terminando algunos detalles. ––dice Suylux sin apartar su vista de los dulces, su voz retumbaba de la emoción. ––Dayrux y Brax están compitiendo en un juego de tiros…
––Jylen y Fernyz están en el puesto de bebidas. ––la voz de Meryz era pura fascinación obervando atentamente cada dulce como si fueran verdaderos tesoros. ––Sakura está con un grupo de sus niños bebiendo té…esta feria esta increíble David, casi toda Elandar esta aquí.
––Quiero tres bolsas variadas, por favor. ––no cabía más felicidad en la voz de Suylox, luego su mirada se enfoca en el pequeño cuyos ojos estaban muy abiertos brillando como dos soles. ––Pide lo que quieras Veni, tu tío Suylox te lo comprara.
––¿En serio, tío? ––pregunta Veni con la sonrisa de oreja a oreja.
––Sip. ––afirma Suylox. ––Todo lo que quieras.
––Que no pase de dos bolsas, mocoso. ––la voz de David era de reproche con un toque divertido. ––Luego no podrás dormir por el exceso de azúcar, y te dará un fuerte dolor de estómago.
Venaris asiente muy animado, mientras la vendedora va llenando las bolsas ante la atenta mirada de ellos dos.
––Yo quiero cinco de esos dulces rellenos, por favor. ––la voz de Meryz casi sale chillona conteniendo un poco su felicidad.
Así pasaron toda la feria, David prácticamente estaba siendo de niñero de Suylox y Meryz que se comportaban como unos niños más, incluso más infantiles que el mismo Venaris. Corrieron por toda la feria arrastrando al pobre de David, haciendo que él compitiera en cada uno de los juegos ganando los premios para ellos, aunque la gran mayoría eran de Venaris, que sonreía lleno de orgullo cada vez que su papá ganaba algún premio.
David caminaba lleno de peluches, estaba completamente cargado, parecía una tienda de peluches andante. Venaris caminaba al frente de él flanqueado por Meryz y Suylox mientras comían de una gran bolsa de dulces. La feria seguía su propio rumbo, las personas reian y compartían mientras los niños brincaban, jugaban y corrian por todas partes. No habia nada que podía perturbar a David en ese momento, la segunda intención por hacer la feria habia quedado en segundo plano, toda su atención estaba puesto en su hijo. El pecho de Venaris no cabía más felicidad, corría, reía, con Suylox y Meryz como sus cómplices.
Las horas pasaban con gran euforia entre los presentes. De pronto, la atracción principal de la feria iba a dar inicio. Exteilar estaba en un cubículo con dos de sus científicos alistando los últimos detalles.
Entonces comenzó el verdadero espectáculo, el cielo nocturno, profundo y absoluto, fue rasgado de pronto por un estallido de luz que abrió flores ardientes en la oscuridad, y de ellas brotaron ríos de colores imposibles: rojos que latían como corazones encendidos, azules fríos que caían en cascadas silenciosas y dorados que se deshacían en chispas finas como polvo de estrellas. Cada explosión nacía con un trueno seco que hacía vibrar el pecho y, apenas un latido después, se desplegaba en espirales, coronos y lluvias luminosas que parecían desafiar la gravedad, suspendidas por un instante eterno antes de apagarse lentamente.
El humo, teñido por la luz, dibujaba sombras fantasmales mientras nuevos fuegos surgían uno tras otro, superponiéndose, persiguiéndose, llenando el vacío del cielo con una danza frenética y majestuosa, hasta que la noche entera parecía arder, todos tenían los ojos abiertos y el aliento contenido, olvidando por completo todo lo que pasaba a su alrededor, quedándose atrapados en ese océano oscuro que brillaba y rugía con gran fuerza.
Venaris estaba absorto ante tal despliegue mágico de colores y formas cada una más impresionante que la anterior. Sus ojos estaban abiertos, su rostro tenía un brillo encantador, su boca estaba media abierta por el asombro. David lo miro con ternura, bajó todos los peluches, y lo sostuvo en sus brazos, subiéndolo encima de sus hombros para el niño pudiera ver mejor. Suylox y Meryz miraban impresionados como el resto de los demás, mientras Exteilar miraba con gran orgullo su trabajo.
Venaris abrazo la cabeza de David, y dice: ––Gracias, papá…
David disfrutando del momento, dice: ––Pídeme la Tierra y te la daré…mi pequeño…
Venaris rie bajito, y vuelve a poner toda su atención en el deslumbrante y mágico cielo.
––Vaya, haré esta feria cada tres meses siempre contando a partir de esta fecha. ––susurra Juliux mirando el imponente cielo con una enorme sonrisa llena de satisfacción.
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Diez años después…
Los años iban transcurriendo, y con ellos Venaris iba creciendo al igual que su dominio sobre los cuatro elementos, era superior a muchos adultos que habían entrenado años y años. Venaris no solo creaba los elementos como una extensión más de su cuerpo, sino que también dominaba los elementos de la misma Madre Naturaleza. Él entrenaba a diario con un grupo de jóvenes, algunos de su misma edad, pero los demás eran mayores.
A sus quince años, ya era la mano derecha de David, ayudando a su padre a gobernar toda Valyria. Él se encargaba de la seguridad de toda la región, en contra de los deseos de su padre, comenzó a crear un ejército de más de cien hombres, incluso con ayuda de varios libros de historia, hizo que un grupo de personas crearan armas de acero. Aunque había pasado diez años el rumor sobre aquel levantamiento se iba reforzando más llegando a su oído, y provocando la furia en el joven por la insolencia de aquellos humanos que querían dañar la paz del mundo, matando a los arcaneos.
El rumor iba creciendo, a tal punto que muchos sospechaban que era real. Los arcaneos por su parte se mantenían tranquilos, en sus regiones, se mantenían diciendo que todo estaba bien que solo era un simple rumor. Los humanos realmente no podían matar aquellas deidades, la única forma en que podía morir un Arcaneo, era que su constelación dejará de brillar o que entre ellos mismo se asesinen. Ni cuchillos, ni balas, ni espadas, podían quitarles la vida, y por esa razón estaban calmados…todos, excepto uno…
Brax miraba con mala cara la pasividad de sus hermanos, ninguno hacía ni decía nada, incluido el mismo David. Sus leyes arcaneas impedían entrar en guerra o matar a los humanos. Él estaba frustrado por esas leyes y normas que lo regían, lo absurdo que eran algunas de ellas lo enfermaban, al ser el más joven entre ellos lo convertía en el más rebelde y descarado.
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La tarde transcurría con una vibra diferente al de las anteriores, en el jardín de su casa, David mantenía un intenso entrenamiento con Venaris.
Venaris alzó un muro de tierra de tres metros fragmentándolo en cien pedazos, los envolvió en fuego y con una ráfaga potente de aire lo envió directo a donde David, que las esquivó con agilidad mientras algunas las bloqueaba con muros y ráfagas.
Venaris creo un látigo de lava impactándolo con fuerza, David levantó un muro de agua de tres metros provocando una cortina de vapor, antes de que se disipará, Venaris creó una espada de hielo abalanzándose a donde él, que lo intercepto con un puño cubierto en obsidiana.
––Hey, papá… ––murmura Venaris desafiante, manteniendo la presión de su espada con la mano de obsidiana. ––¿Por qué no atacas? Ya deja de defenderte. Tienes que aprender a luchar por si las cosas se salen de control.
––Pequeño mocoso. ––dice David calmado. ––Ya te he dicho que no era necesario…no debí dejar que te juntaras con esos mocosos delincuentes, te han llenado el cerebro con cosas absurdas.
––¿Cosas absurdas? ––dice él furrioso, con un movimiento seco perfectamente elegante separa su espada apuntándola al suelo. ––¡Papá! En cualquier momento nos pueden atacar y tú estas ahí muy tranquilo igual que los otros…me dijiste que ustedes no pueden morir en mano de los humanos, pero y si buscan la forma, y si los matan…no quiero verte morir delante de mis ojos…
––No moriré… ––David intenta calmarlo.
––Lo sé. ––lo interrumpe él con firmeza. ––Porque yo no lo permitiré…antes de que esos idiotas se atrevan a cruzar Valyria pediré mi deseo de que todos ustedes regresen a Tierra Sagrada. Sé que ustedes ya no pueden regresar por su propia cuenta, ni siguiera tú.
––Hey, ¿Quién te dijo eso? ––pregunto David con leve asombro.
––La tía Sakura me lo comento hace unos años. ––explica él, aunque la furia de ver la pasividad en su padre no lo abandonaba. ––Papá, tenemos que hacer algo. Esos idiotas están muy bien escondidos por ahí, nadie dice nada, estoy seguro que los están ocultando. Mientras más años pasen, más se van a fortalecer, papá, por favor, entiéndelo…si tu no puedes hacer nada por sus estúpidas leyes, entonces deja que yo me encargué…soy el más fuerte de todos aquí, incluso de todo Elandar, nadie me ha podido vencer en las competencias de combate. Mi núcleo y energía elemental son los más poderosos de Elandar, solo ustedes están por encima de mí.
David le da un golpe en la cabeza, su voz firme no permitía ninguna replica: ––Mocoso, si dejo que los humanos entre en guerra con ellos mismos, entonces el pacto se rompe, aunque nosotros nos quedaramos los núcleos elementales desaparecerán de inmediato. Entonces, ¿Cómo piensas luchar sin los elementos?, ¿vas a usar las armas que mandaste a fabricar y acabar con más de la mitad de Elandar?
––Sí. ––afirma él frotándose la cabeza debido al golpe. ––Imaginé que algo así podría ocurrir, estoy seguro que esos idiotas no se les ha ocurrido hacer algo como eso pensando solo en la fuerza de sus elementos. Acabaré con todo aquel que se atreva a poner un solo pie en Valyria. No me importa en lo absoluto las demás regiones. ––su mirada ardía en un fuego abrasador, cargado de determinación, no habia ninguna pizca de duda, ni temor, solo una fuerte convicción de darlo todo por proteger aquello que ama.
David sostuvo su mirada por varios segundos, buscando alguna grieta de duda o temor, pero no encontró nada de eso, suspira resignado, su mano volviendo a la normalidad. Da la espalda mientras se va alejando a pasos tranquilos.
––Solo espero que estes realmente preparado para ese día, hijo mio. ––dice David sereno. ––No pienso verte morir delante de mis ojos…no pondré tu nombre en una lapida, Venaris.
––Te prometo que eso jamás pasara, papá. ––su voz sale con tal seguridad como si de una premonición se tratará.
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Varios días después de ese encuentro…
Venaris estaba en Ressan entrenando con Brax, en un claro del bosque alejados de todos bajo el intenso sol de la tarde. Ambos estabas concentrados, con el torso desnudo mostrando lo perfectamente trabajado que estaban, vestían un pantalón corto deportivo y ambos estaban desclazos.
Venaris levantó un muro de lava de dos metros lanzándolo como una violenta ola sobre él. Brax sonríe levemente, creando a su alrededor una ráfaga controlada de aire que parecía un tornado, la ola de lava se vio envolvida dentro del tornado, Barx extendió sus brazos a los lados devolviendo con mayor impacto el ataque. Venaris creó rápidamente un orificio debajo de él desapareciendo, para luego aparecer detrás de Brax con más de cincuenta dagas de fuego a su alrededor apuntándolo con presión. Con un solo aplauso las dagas se disparan con fuerza a donde él, que levanta un muro de tierra de dos metros que por el impacto del ataque se fragmento en varios pedazos, que él los envolvió en fuego lanzándolo a donde Venaris.
Venaris que aún permanecía sobre el aire gracias a pequeños brincos que le permitía flotar sobre este, lanza una poderosa ráfaga de agua evitando el ataque, sin embargo, en ese mismo instante Brax lanza cinco flechas de obsidiana. Venaris crea un escudo sobre su mano bloqueando el ataque. Brax pisa con firmeza en suelo, creando enormes puás de tierra esperando intactas en la tierra, sin dar tiempo de reacción invoca una esfera enorme de aire detrás de la espalda del chico en un impacto inmediato. Él comenzó a caer de cara al suelo mirando las enormes puás de tierra que lo estaban esperando, pero rápidamente creó un látigo de agua sujetándolo de una rama usándolo como una liana, y evitar la caída.
––¿Eso es todo lo que tienes, pequeño sobrino? ––Brax se burla con una sonrisa arrogante. ––Esperaba más del hijo del Gran Patriarca.
Venaris se frustra, apretando los dientes con ira, crea cincuenta dagas de lava, enviándola con fuerza sobre él, sin dar tiempo se baja de un solo salto de la rama del árbol, cayendo de pie con fuerza en el suelo provocando un leve temblor, levanta las manos luego las extiende creando un mar de lava debajo de Brax, que mira asombrado mientras va esquivando las dagas, sin embargo, Venaris no se queda ahí, e invoca de ese mismo mar dos golems de lava de un metro quienes sostienen ambos brazos de Brax. El cual, con una sonrisa orgullosa, crea una imponente ráfaga de aire y fuego destruyendo a los golems al mismo tiempo salía de la trampa de lava.
Pero en ese momento, Venaris provocó que el mar de lava se convirtiera en más de diez espadas impactándolas a donde él. En ese momento, Brax crea un golem de tierra de tres metros, quien detiene los ataques. Venaris, levanta una mano al cielo, cayendo un rayo perfecto entre su mano, gira sobre sus talones, mientras creaba una ráfaga de aire junto con el rayo, creando una mini tormenta violenta, extiende la mano derecha al frente, enviando su ataque a donde Brax, que rápidamente levanta un muro de tierra de cinco metros, pero este se destruye en el impacto.
Brax miró con atención el pecho de Venaris que subia y bajaba frenéticamente, el chico estaba agotado, con ambas manos sobre las rodillas, tratando de buscar aliento.
––Vamos a tomarnos veinte minutos de descanso, Veni. ––dice él con una leve sonrisa.
Veni asiente tirándose de espalda al suelo, con una mano sobre el brazo, completamente sudado. Brax se sienta a su lado con calma.
––Eres realmente sorprendente. ––dice Brax mirando el cielo. ––Tu dominio elemental es magnifico, sobre todo el fuego.
––Bien tío, después de todo el fuego es mi elemento dominante. ––murmura él entre jadeos. ––Es normal que tenga un mejor control sobre él.
––Los humanos están equivocados con los elementos dominantes. ––explica Brax haciendo ademán como si fuera un maestro explicando un tema. ––No es que tengamos un mayor dominio sobre uno superior al otro. Realmente nuestro elemento dominante es nuestra conexión directa con nuestro núcleo elemental.
Venaris abre los ojos prestando mayor atención al tema.
Brax al ver la mirada curiosa del joven prosigue: ––Por ejemplo, tu elemento dominante es el fuego, cuando lo usas sientes como tu energía elemental aumenta, al igual como sientes que tu núcleo y tú están en perfecta armonía. Es por esa razón que los humanos han logrado controlar y crear tantas técnicas asombrosas.
Venaris se incorpora sentándose, se mira ambas manos mientras las va volteando, su voz sale en un murmuro casi impercetible: ––Ustedes tienen mayor poder que nosotros. ––lo mira con el ceño fruncido. ––Entonces tío, ¿Por qué ustedes no hacen algo para controlar a esos humanos que vienen en contra de ustedes? ¿Qué es lo que realmente hablan sus leyes al respecto? Papá solo me dijo que no podía, que sus leyes lo impedían, pero no quiso contarme nada más.
––Nuestras leyes son estúpidas, desde que estoy en este mundo conviviendo con ustedes siento un profundo odio hacía ellas. ––la voz de Brax suena ligeramente molesta, con odio en cada palabra. ––Nos prohíben un sin números de cosas absurda; si nos matamos entre nosotros nuestra alma se vuelve impura y Tierra Sagrada nos rechaza, pero seguimos vivos, solo nos quedamos vagando por el mundo hasta que nuestra constelación se apague. Sin embargo, si matamos a un humano, inmediatamente en que se consuma el acto nuestra constelación deja de brillar arrebatándonos la vida. Tampoco nos podemos enamorar de un humano.
––¿Enamorarse también esta prohibido? ––Venaris frunce el ceño completamente impactado ante las revelaciones de las leyes arcaneas.
––Niño, nadie puede realmente controlar el corazón. ––dice él con una sonrisa triste, su tono mostraba dolor. ––Pero, como nuestras leyes nos impiden estar con un humano es mejor ni siguiera enamorarse, aunque, eso es más que imposible tratar de dominar en nuestros sentimientos. Cuando amas mucho a una persona, es realmente complicado olvidarte de ella o decirte a ti mismo que no sientes nada. Si estamos con un humano, este moriría en nuestros brazos. Si el desea estar con nosotros también moriría. Y es por eso que tratamos de evitar enamorarnos, aunque nos duela por dentro ver aquella persona con alguien más.
––Tío, hablas como si lo estuvieras viviendo. ––dice él con suavidad.
––Es porque realmente lo viví una vez. ––dice Brax con una sonrisa melancólica. ––Fue hace más de cien años, la amé con todo mi corazón, pero estás reglas me impedían estar con ella, asi que la vi casarse y tener hijos, hasta nietos, luego la vi morir y asistí a su funeral.
Venaris lo mira por un momento, Brax estaba absorto en sus pensamientos completamente atrapado en ellos.
––Estas malditas reglas no son justas. ––murmura Venaris con los puños apretados. ––Me gustaría acabar con ellas y de paso con estos imbéciles que se atreven ha dañar toda esta paz, ¿Por qué rayos estarían planeando todo esto?
––Porque es parte de su naturaleza. ––explica Brax mirando un punto fijo. ––Los humanos son avariciosos, egoístas y envidiosos, por eso antes de que nosotros viniéramos a la Tierra, persistían las guerras, los asesinatos, la violencia…discúlpame por la palabra Veni, pero los humanos son seres inmundos.
––No te preocupes, no me considero un humano. ––su voz sonó gélida. ––Los odio…me frustra ver tanta pasividad en ustedes, por esas malditas reglas. Me gustaría poder tener control sobre Tierra Sagrada y los humanos.
––Control, ¿eh? ––susurra Brax pensativo.
––Sí. ––afirma decidido. ––Pero, por el momento solo quiero tener sobre Valyria, no quiero a nadie ajeno dentro de ella, la cuidaré con mi vida, no pienso rendirle cuenta a ninguno de estos bastardos…ahora mismo no puedo confiar en ningún humano fuera de Valyria.
––¿Vas a gobernar Valyria como tu padre? ––pregunta él mirándolo con curiosidad.
––No. ––niega rotundamente, su ceño estaba fruncido, más su mirada reflejaba un fuego lleno de determinación. ––Voy hacer mejor que él, leí en un libro acerca de las pandillas. Eran un grupo de personas que no le rendían cuentas a nadie, y se cuidaban entre ellos, pero si uno de ellos hacía algo en contra de la pandilla, si los traicionaba, lo mandaban a ejecutar y a veces a toda su familia.
––Entonces, ¿harás un sistema de pandilla? ––insinua él con una sonrisa burlona. ––¿Sabes? Si todo esto explota y nosotros nos tenemos que marchar a Tierra Sagrada, puedes hacer un mundo gobernado por pandillas. Cada región se vería gobernada por una de ellas, haciendo sufrir aquellos que se atrevieron ha ir en nuestra contra. Las pandillas son perversas, matan a placer, o por territorialidad. Eso demostrara que nuestro mundo era perfecto en paz.
––Un sistema de pandilla. ––susurra Venaris muy pensativo, la idea retumbando en su cabeza.
Brax le da varias palmadas en la espalda con una leve sonrisa siniestra.
––Por cierto, tío ¿Puedo desear matar un humano? ––pregunta Venaris sin apartar su vista del frente.
––No, no puedes. ––dice Brax con firmeza. ––Esta prohibido pedir algo así, podemos conceder cualquier deseo, menos ese.
––¿Ustedes pueden elegir por cuenta propia si quieren o no conceder algún deseo? ––la curiosidad de él iba en aumento.
––Sí. ––afirma Brax. ––Tenemos esa libertad de decidir, pero los deseos que se piden desde lo más profundo del alma, esos tenemos que concederlos, no podemos poner objeción en ellos. Debido a que son los más puros y genuinos, los que realmente se anhela desde el alma, son los más poderosos.
Ambos quedan en silencio, cada uno absortos en sus pensamientos, atrapados en sus propios mundos. Como si ya estuvieran viendo un escenario futuro.
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Habían pasado alrededor de 14 años…
El mundo se estaba consumiendo en una agonía palpable, aquel rumor dejó de ser un simple rumor para convertirse en realidad, en muchas partes del mundo los humanos comenzaron atacarse entre ellos, por territorialidad, bienes y poder. Incluso intentaron matar muchas veces a los arcaneos. Las guerras que por cuatrocientos años habían cesado, volvieron aparecer nuevamente. Los humanos rebeldes solo estaban atacando con sus elementos, no tenían otro tipo de armas, ya que confiaban bastante en su propia fuerza elemental.
Los arcaneos de esas regiones atacadas, se mantenían escondidos, no podían intervenir debido a sus leyes, solo podían ser meros expectadores en aquella masacre sangrienta.
En Elandar la situación era la misma, varios grupos comenzaron atacar a las nueve regiones en simultáneo, aún no se habían acercado lo suficiente a Valyria, debido a que Venaris, ya un hombre de veintinueve años, se había encargado de desplegar todo su ejército de más de 300 personas entre ellos hombre y mujeres que darían su vida por su región y familia, por los alrededores de la frontera.
David por su parte estaba dentro del cuartel con los brazos cruzados, por fuera era la personificación misma de la calma, pero por dentro hervía de rabia, la culpa por no poder hacer nada lo estaba consumiendo por dentro, muchas vidas de inocente se estaban viendo afectadas por la dichosa guerra que un grupo de humanos que solo eran egoístas con sus pares se habían atrevido a ejecutar.
Las puertas se abrieron de golpen mostrando a un muy alterado y frustrado Venaris. Se acerco a David, llevaba consigo en su espalda dos espadas de acero.
––¡Te lo dije, papá! ––dice él conteniendo la furia. ––¡Te dije que esto pasaría! Esos idiotas arrasaron con Koupez, tengo algunos hombres haya protegiendo a Suylox, aún no han podido entrar a su casa. Jylen, Fernuz y Meryz están con la tía Sakura en la isla. Edria es la única al parte de nosotros que se mantiene en lucha para proteger a las deidades. Jayloz, Gunogar y Regonez son un verdadero campo de batalla, están al borde de la destrucción.
––¿Y las demás? ––pregunta David, con un hilo de voz, tratando de contener la furia.
––En Kiria desplegaron sus armas que habían estado diseñando todos estos años, la tía Exteilar esta siendo protegida por ellos. ––explica él. ––En Norvhal apenas se mantienen de pie, pero en cualquier momento pueden caer. Kaer´Marun está hecho un desastre, y Ressan es un absoluto campo de guerra, esos locos psicópatas están luchando con todas sus fuerzas. ––hace una breve pausa mirando a su padre, sabía que ahora mismo él tenía una lucha interna entre sus deberes como el Gran Patriarca y el amor que tenía a los humanos. ––Desplegué todas nuestras fuerzas en la frontera, los retendremos ahí, no permitiré que nadie ponga un pie en Valyria.
Venaris sabía que todo iba a empeorar, pero ver la tristeza impregnada en el rostro de su padre lo mataba por dentro. Sin embargo, había algo más fuerte que podría afectar verdaderamente a David, y era si él moría. Venaris sentía en cada parte de su cuerpo que iba a morir en aquella guerra, y no quería que su padre lo viera morir. Inhalo profundamente manteniendo la respiración contando hasta diez, y luego exhala despacio, tratando de organizar sus ideas. Se acerca más a David, hasta quedar a un metro.
––Papá. ––la voz de Venaris fue suave cargada de tristeza, mientras extendía su mano derecha. ––Es hora de que cumplas mi deseo.
David lo mira con asombro, y dice: ––¿Qué dices? No te dejaré. No pienso dejarté solo con todo este desastre, Veni.
Venaris traga saliva fuertemente, sabía lo que significaba, iba a dejar de ver a su padre para siempre, pero lo hacía por él, por todos ellos. Con el corazón en la garganta, y el alma hecha pedazos, pronuncia las palabras que jamás pensó que iba a utilizar…
––Gran Patriarca David Crutox… ––comienza a decir él.
––No, no, no Veni, no lo haré. ––David niega con la cabeza.
––Anhelo con toda mi alma que todos los arcaneos regresen ha Tierra Sagrada. ––una sonrisa triste se posa en su rostro, su garganta tenía un fuerte nudo desgarrador.
David aprieta con fuerza los puños y los ojos, ese deseo no podía rechazarlo, fue pedido por lo más profundo del alma. Venaris mantenía su mano extendida. Entonces, tanto en la mano derecha de Venaris como la de David, un círculo de neón verde intenso con los cuatro elementos en perfecta armonía se muestra sobre sus palmas.
David tenía un nudo fuerte en la garganta que apenas lo dejaba gesticular palabras, su voz se vuelve levemente ronca aguantando el llanto que se aproximaba, y dice: ––Te concedo tu deseo Venaris Crutox. ––extiende su mano estrechándola con la de él con fuerza, sosteniendo su mirada, mientras el color de sus ojos y cabello van cambiando a un verde intenso. ––Ha cambio de este deseo, tus años de vida me pertenecen…solo yo decido cuando moriras, no veras la muerte hasta que yo lo diga.
Venaris sonrie cálidamente, y dice: ––¿Por qué no mi alma como es de costumbre entre ustedes?
––Porque quiero ver a mi hijo ser feliz plenamente, tomando sus propias decisiones en esta vida. ––una leve sonrisa nostálgica se posa en sus labios. ––Además, te dije que no vería tu nombre en una lapida, y pienso mantener mi promesa.
––Acepto tu condición, Gran Patriarca. ––su cuerpo tiembla levemente, aprieta más su mano con la de él.
David asiente siento como su cuerpo temblaba. De pronto, el cuerpo de David comienza a emanar un denso humo verde intenso, y el de Venaris un rojo carmesí…
Entonces…
De Tierra Sagrada, comenzaron salir luces intensas apuntando a cada región de la Tierra donde estaban los arcaneos, comenzando el arrebato celestial. Los arcaneos comenzaron a subir a Tierra Sagrada como si de estrellas fugazes se tratará.
El humo entre David y Venaris se había disipado por completo.
––Listo. ––anuncia David, su voz marcada por la tristeza. ––Tierra Sagrada comenzó el arrebato.
Venaris asiente con pesar, entonces en ese momento la puerta se abre de golpe, uno de los soldados entro jadeando.
––¡Venaris! ––grita él. ––Esto es malo, ya están cerca de la frontera.
Venaris aprieta con fuerza los puños, ni siguiera iban a dejar que se despidiera de su papá. David notando la tensión en el cuerpo de su hijo, pone una mano firme sobre su hombro, jalándolo a donde él y estrechándolo en un fuerte abrazo. Venaris lo corresponde, las lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero no salían.
––Te quiero, hijo. ––susurra, luego da varias palmadas en la espalda apartándose del abrazo. ––Estoy orgulloso de ti, ve…acaba con esos insolentes.
Venaris asiente, aguantando las ganas de llorar, su voz sale llena de seguridad: ––Eso haré, papá. ––se marcha corriendo junto con el soldado, pero antes de cruzar el umbral de salida, grita. ––Gracias por todo, papá…
Los núcleos elementales iban desapareciendo de los humanos cuando el Arcaneo que gobernaba en la región regresaba ha Tierra Sagrada.
Venaris junto con el soldado desaparecieron en un orificio que él creo en el suelo, para luego aparecer en la frontera, donde la lucha iba a dar inicio. Venaris se acerco a su ejército colocándose al frente de la vanguardia, desenvaino ambas espadas, las extendió al frente.
––¡ACABEN CON TODOS! ––rugió con fuerza devastardora, y se abalanzó primero al ataque.
Todos lo siguieron alzando la voz con un fuerte grito de guerra.
La lucha era una masacre, un despliegue de poder elemental. Muros, dagas, lanzas, espadas, golems, lobos, pozo de lava, arena movediza…todo ese despliegue de armamento de elementos.
David lo miraba todo detrás de la frontera, observaba con atención los movimientos precisos de Venaris, mientras acaba con un grupo de diez al mismo tiempo. De pronto desde lo lejos, vio las luces sobre las otras regiones, y pudo observar a sus hermanos irse a Tierra Sagrada. Una luz se posa sobre él, pero da un paso al lado.
––Dame un momento, por favor. ––dice él, sus facciones se suavizan. ––No ves que mi hijo esta creciendo delante de mis ojos…
Precisamente en ese momento Venaris fue envejeciendo de a poco, como si los años estuvieran llegando uno detrás del otro, fue madurando, pasando de los treinta….a los cuarenta…su cabello iba cambiando, y sus ojos marrones fueron cambiando azules…sus facciones iban madurando, al igual que todo su cuerpo…
Sin embargo, para los ojos de David, solo podía ver aquel bebé que una vez sostuvo entre sus brazos…aquel niño de cuatro años que solo hacía travesuras…aquel joven determinado dipuesto a darlo todo por su región…los años de Venaris se detuvieron para los ojos de David en aquel niño de cinco años que disfrutaba de aquella feria.
Entonces, Venaris cambio por completo, su cabello estaba tan blanco como la nieve, su rostro mostraba alguna leve arruga, sus ojos estaban en un azul profundo, pero se mantenía luchando, con todas sus fuerzas, los enemigos ya habían perdido su núcleo elemental.
––¡ACABEN CON ELLOS! ––grito Venaris.
Comenzaron a matar a los enemigos aún con sus elementos, debido a que David todavía no se había ido.
––Con que cincuenta años, mocoso. ––susurra David, con un toque divertido. ––Ibas a vivir hasta los cincuenta años. Ya tus años dejaron de pertenecerte, a partir de ahora los otros años son míos, hasta que yo decida tu tiempo en esta Tierra. ––se va acercando a la luz. ––Hasta pronto, zorro astuto… ––se adentra por completo en ella que comienza el arrebato, pero de pronto algo lo perturba por dentro sintiendo una energía siniestra. ––Brax…pero, ¿Qué piensas que haces mocoso? … ––pero no pudo sentir más…
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Todos los arcaneos ya estaban siendo acogidos por su Tierra Sagrada. En el gran salón los arcaneos principales se habían reunidos. David fue el último en llegar, los mira a cada uno, pero dos presencias aún no habían llegado.
––Pero, ¿Qué hizo ese mocoso? ––pregunta David.
––Brax…se atrevió…a matar a Dayruz. ––dice Suylox entre sollozos, las lágrimas caían de sus ojos a mares.
––Bueno, realmente intentó matarlo. ––informa Exteilar con una calma escalofriante. ––Tal parece que Dayruz sintió su instinto asesino y funcionó su alma con la tierra. Pero, Brax si logró destruir su cuerpo por completo.
––Aunque no lo logró matar, Tierra Sagrada sintió su alma impura y lo dejó en la Tierra. ––continua Sakura.
––¿Qué haremos? ––pregunta Juliux con los brazos cruzados. ––No podemos dejar a Brax con los humanos, su alma se volvió impura, algo malo debe de estar planeando.
––No podemos hacer la vista gorda como con los humanos. ––dice Fernyz con seguridad. ––Él es nuestra responsabilidad, tenemos que averiguar que piensa hacer ese muchacho.
––Yo me encargaré esta vez. ––dice David calmado. ––Todo este caos con los humanos fue por mi culpa, debí reaccionar a tiempo, pero nuestras leyes me lo impedían. Iré averiguar que hay en esa cabecita infantil de Brax. ––sus ojos se enfocan en Sakura. ––Te quedarás al mando hasta que yo regresé.
––Pero David, ¿Podrás regresar al mundo humano? ––dice Jylen curiosa.
––El pacto fue roto. ––explica él. ––Ya tengo total libertad de ir y venir cuantas veces desee. Volveré una vez descubra el plan de ese niño, y si es algo malo lo detendré de inmediato.
Se marcha sin mirar atrás…
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Todo había acabado por completo en Valyria.
Venaris junto con el ejército habían acabado con todos los rebeldes sin dejar ni uno solo con vida. Él estaba en el cuartel general, dos de sus hombres de mayor confianza estaban con él. Su rostro era sombrío, completamente distinto, al joven que era hace unos momentos.
––Cambiaremos por completo los hechos de la historia. ––dice él con autoridad. ––Yo les dije a los arcaneos que los ayudaría a cambio de inmortalidad y poder absoluto, para que ellos pudieran escapar ha Tierra Sagrada. Ellos me concedieron el deseo, ahora mismo soy un ser inmortal con grandes poderes. Comenzaremos a reformar la historia por completo.
Ellos dos asienten con sumo respeto, ante aquella figura que mostraba una gran autoridad que no admitia ningún fallo.
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