Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 51

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos
  4. Capítulo 51 - Capítulo 51: Episodio 45.5. Lo Que Nunca Te Pude Decir
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 51: Episodio 45.5. Lo Que Nunca Te Pude Decir

Edria, Winex…

El mediodía se alzaba con fuerza intensificado por los radiantes rayos del sol, todo el lugar parecía desolado anunciando la hora del almuerzo. Dentro de la casa, Kael ayudado por Lyhon y Zakaryx ponían la mesa. En la cocina todo se movía con maestria gracias a Kianny que daba ordenes precisas como una General en campo de guerra. Lyra junto con Juliet y Anaylix daban los toques finales del gran banquete, mientras David con ayuda de Daymond iban llevando los diferentes platos a la mesa. Brax se encargaba de ir recogiendo en la cocina para que no hubiera más desastres por recoger más tarde. Ryner por su parte estaba sentado a la mesa con la misma expresión de antes.

Kael entró a la cocina para ayudar a llevar los últimos platos que Lyra le estaba entregando. Él observa de manera coqueta a donde estaban Juliet y Anaylix enfocadas en dar los últimos toques al estofado.

––Oye, no es que me importe, pero ¿Qué hacen esos tres aquí? ––pregunta, curioso, solo para que Lyra lo escuchará.

––Bien, Anaylix y Zakaryx son mis tios segundos. ––explica ella entregándole los platos. ––Son primos hermanos de mi padre, su madre es la hija menor de mi abuela, y su padre es el Gran Concejal de Edria. Y pues Lyhon, fue adoptado por Anaylix cuando lo encontró vagando solo por la frontera de Ressan, él tenía seis años. Sus padres murieron por una pandilla de forasteros. Así que pertenece a la familia.

––¡Fiiuu! ––silba, sorprendido. ––Si que tienes una enorme familia, Lyra…debe de ser muy divertido cuando están todos juntos, ¿cierto?

––Sí. ––afirma con una radiante sonrisa, mientras ambos se dirigen a la mesa. ––Nos reunimos siempre en ocasiones especiales…pero deberías de ir a la casa de mi Abu, siempre esta llena de personas…nunca esta sola.

––¿Cómo? ¿ella no vive aquí? ––pregunta confundido, dejando los platos sobre la mesa.

––No, ella vive junto con Anaylix y Lyhon. ––explica sin perder el tono bajo, colocando mejor los platos. ––Esta aquí para cuidar de mi padre…no quería dejarnos solo una vez que mi madre se fue, y menos ahora con la enfermedad de él…nos esta cuidando.

Él asiente con una media sonrisa. Todos los demás van ocupando un lugar en la mesa, respetando la cabecera principal que le pertenecia a Kianny por ser la matriarca de la familia. Ella por su parte servia con esmero en un plato los diferentes platillos. Lyra la observaba con un leve nudo en la garganta.

––¿Es para papá? ––susurra casi para si misma, pero Kianny la escuchó.

––Sí, mi cielo. ––afirma con una cálida sonrisa, poniendo tres platos con diferentes cosas en una bandeja de madera. ––¿Me quieres acompañar?

Lyra asiente algo timida. Toma la bandeja. Ambas empiezan a caminar para dirigirse a las escaleras rumbo al sótano. Los demás la miraban, sin ponerle la mano a los platos hasta que ellas regresarán para empezar a comer todos juntos. David siendo el alma de la fiesta comenzó animar el ambiente introduciendo varios temas, a los que Juliet y Anaylix participaban muy animadas. Mientras los demás solo escuchaban atentos. Kael pinchaba con un dedo la cabeza de Ryner tratando de que se animara un poco, mientras Lyhon al otro lado de Ryner lo fulminaba con la mirada.

………………….

En el sótano, Lyra y Kianny estaban detrás de la puerta. Lyra tiembla levemente con miedo de pasar por la misma experiencia de anoche. Kianny le acaricia el hombro con una acogedora sonrisa, pone la mano en el pomo girándolo. Lyra respira hondo tratando de calmarse mientras la bandeja temblaba ligeramente por su nerviosismo.

Al abrir la puerta todo estaba tal cual ella lo había visto. Su padre seguía en la misma posición escribiendo desenfrenadamente en su cuaderno. Ambas se van acercando a pasos lentos, al llegar donde él, Lyra coloca la bandeja con cuidado a un lado, mientras Kianny toma la otra bandeja donde le había servido el desayuno. Pero él nunca las miró ni por un segundo, algo que le dolió a Lyra en lo más profundo de su ser. Intenta colocar una mano en su hombro, pero esta nunca llegó…se quedó a medio camino temblando de miedo, la agarró con su otra mano, acercándola a su pecho. Kianny suspira acariciando su espalda.

Lyra abre la boca levemente. Duda por un instante. Aprieta sus labios tragándose sus palabras con miedo algún reproche de su parte. Las lágrimas empiezan a salir en silencio. Un nudo invade su garganta, sintiendo como esté le asfixiaba no pudiendo encontrar aire para sus pulmones.

––Vamonos, mi cielo. ––Kianny la toma del brazo con delicadeza, susurra solo para que ella la escuchará. ––Cuando tengamos lista la medicina se pondrá bien…volverá hacer el mismo de antes.

––Hay tanto que quiero decirle, Abu. ––su voz apenas se podía escuchar por el llanto que estaba conteniendo a duras penas. ––Pero tengo miedo de que se enoje de nuevo.

––Pues dícelo…que no te de miedo hablar con tus padres sin importar lo que te puedan decir. ––la anima dándole unas palmadas en la espalda. ––Estaré afuera.

Ella asiente levemente aún con el miedo impregnado en su rostro. Kianny le da una leve palmada a Richor antes de retirarse dejándolos solos. Lyra traga saliva secamente. Siente un intenso ardor en los ojos. Varias veces abrió la boca…pero ni una sola palabra se atrevia a salir. Apretó con fuerzas sus puños, recordando todo lo que había pasado hasta ahora. Caminar entre las sombras por algunas aldeas de Kaer´Marun para no ser vista por ninguna pandilla, mientras buscaba aquella flor. Los entrenamientos con el maestro. Las peleas que había tenido junto con Kael y Brax. La manera en que ellos siempre la han protegido. La forma en que Kael nunca se daba por vencido. La valentía de ellos dos. Todo eso vino a su mente tratando de brindarle alguna fortaleza. Respira hondo. Exhala lentamente.

Lo miró fijamente, mientras él seguía inmerso en su cuaderno. Se acercó más a él sin importarle el hedor que se desprendía de aquel hombre. Coloca una mano sobre su hombro. Una hermosa sonrisa se dibuja en sus labios.

––Te amo, papá. ––fue la frase justa y necesaria que salió de lo más pronfudo de su alma. Si con esa frase pudiera decirle todo lo que sentía por él.

Richor levanta la cabeza. Gira levemente su rostro hacía ella. No había odio ni ningún tipo de reproche. Era el rostro cansado de un hombre que no se había detenido ni un solo segundo de ese año en descansar. Ella se sorprende al verlo. Aquel rostro tenía un leve brillo. Sus ojos cansados la miraban con cariño. Su sonrisa era corta, pero en ella se podía ver un inmeso amor guardado.

––Yo también te amo, princesa. ––su voz era suave.

Ella quedo impactada. Abrió los ojos de par en par. Esa era la voz que tanto añoraba escuchar nuevamente. Las lágrimas empezaron a salir con fuerza. Él le acaricia con delicadeza la mejilla. Su cuaderno quedó en ese momento en segundo plano.

––Papá… ––susurra entre sollozos.

––Ve a jugar con tus amigos. ––indica él sin perder la expresión. ––Papá tiene mucho trabajo que hacer.

Ella asiente. Iba abrazarlo. Se detiene al mirar que él volvió a su mismo estado…quedando nuevamente ausente enfocado en su cuaderno. Las lágrimas seguían brotando, lo miró una vez más que pareció como si el mismo tiempo se hubiera detenido en ese preciso instante. Con pesar se dirige a la salida. Lo mira por última vez antes de abrir la puerta. Baja la mirada. Al salir Kianny estaba ahí esperándola con una tierna sonrisa. Acarició su mejilla con delicadeza. Lyra sonríe con ternura, esa simple expresión le indico a ella que todo había salido bien. Ambas se dirigen a la escalera para volver a subir.

………….

Arriba el ambiente estaba muy animado. Juliet que no había despegado su vista por donde ellas se habían ido. Las ve llegar. Sus ojos se enfocan rápidamente en Lyra, inspeccionando cualquier rastro de tristeza que ese hombre le pudo haber provocado. Lyra sintiendo aquella mirada penetrante, sonrie con calma como si estuviera diciendo estoy bien. Juliet suspira con algo de alivio. Mientras ellas dos se acercaban a la mesa. Un leve estremecimiento recorre el cuerpo de David y Brax, como si estuvieran sintiendo la presencia de otra deidad. Ambos al mismo tiempo enfocan su vista por donde antes Lyra y Kianny habían llegado, ahora la Huesuda con una paz envidiable dirigía sus pasos. Solo ellos dos pudieron ver y notar su presencia, para los demás nada estaba pasando fuera de lugar. Brax abrió los ojos como platos enfocándose en David, que simplemente asintió levemente, afirmando el por qué ella estaba ahí.

Brax miró rápidamente a Lyra que reía a carcajadas por algo que había dicho Kael, completamente más relajada y feliz. Sin saber aún que el alma se su padre ya estaba siendo reclamada por la muerte misma. El rostro de Brax se prendió en rojo por la ira y la impotencia del momento, una lágrima solitaria se escapa de su rostro. La limpia rápido, para que nadie más la vea. Baja la mirada para no llamar la atención. David suspira con tristeza enfocando su vista en una muy risueña Lyra.

……………

En el laboratorio, la Huesuda camina hacía él con calma. Richor seguía escribiendo sin parar sobre su cuaderno. Ella lo mira con indiferencia absoluta.

––Cuatro años encerrado en este laboratorio sin poder lograr nada. ––suspira ella mirando aquel cuaderno. ––Niño, abandonaste la felicidad que te brindaba tu familia a este sombrio lugar que solo provocó que tu enfermedad empeorará. El Alto Mando le brindó una última oportunidad a tu hija para que se despidiera de ti como es debido…claro, cuando regresé aquí y vea tu cuerpo inerte estará destrozada…ese es el ciclo de la vida y nada podemos hacer para impedirlo…bien muchacho, ya es hora de irnos.

Coloca su mano en el hombro de él. El lápiz se detiene. Cae sobre el cuaderno. Richor abre los ojos. Los parpados se van cerrando. Su cuerpo va cediendo a la gravedad. El frío metal de aquella mesa recibe aquel cuerpo ya inerte y sin vida del doctor. Su alma estaba detrás de él. Con una expresión confundida, viéndose a si mismo apoyado en la mesa sin vida. Se mira las manos, estaban translucidas. Enfoca su mirada en ella completamente atónito.

––¿Qué esta pasando? ––pregunta casi en un susurro.

––Doctor Richor Laucher, cuarenta y cinco años de edad, elemental de agua nivel supremo. ––anuncia ella calmada. ––Tu alma ha sido reclamada por su creador. Es momento de dejar ese cuerpo y esta vida prestada. Vamonos, beberemos algo de té por el camino.

Él se coloca ambas manos en la cabeza, negando violentamente. Fue retrocediendo atrás.

––No, no es posible…aún tenía tiempo…aún tenía tiempo. ––susurra con lágrimas en los ojos. La mira rápidamente. ––No me puedo ir…mi familia…no tuve tiempo de estar con ellas…mi esposa…mi hija…no les dedique el tiempo necesario…

Ella se acerca donde él, su voz era calmada: ––Lo hecho…hecho esta. No podemos dar marcha atrás. Te quedará por un tiempo el dolor del arrepentimiento, pero luego pasará. Ya no puedes hacer nada más Richor…lo que no pudiste hacer en vida, no lo harás ahora muerto cuando ya no tienes ninguna oportunidad. Vamos, no lo hagas más difícil…aunque no me importaría llevarte a las malas…tengo que decirte que es más doloroso que irnos en paz. ––le da levemente en la espalda. ––Ven, te dejaré ver por última vez tu familia. Están reunidos arriba almorzando.

––Es que…aún no me puedo ir…debe de haber algo que pueda hacer. ––la mira suplicante. ––Por favor, denme otra oportunidad…mi abuela me dijo esta mañana que mi hija encontró la flor. ––extendiendo sus brazos a los lados. ––Puedo hacer la medicina para curarme…debe de haber un error…aún no puedo morir…por favor…déjeme vivir…lo haré bien esta vez…lo juro…

––Ay, pequeño. ––niega lentamente. ––Nunca entenderé a los humanos. Tantos años en la Tierra, y cuando al fin es su hora siempre tiene algo que hacer o algo les falta. Y siempre el mismo lamento del no tuvieron tiempo, cuando lo tenía por delante. ––suspira. ––No intentes negociar lo que ya está escrito desde antes de que tus padres se conocieran. Tu concesión como tu nacimiento al igual que tu muerte ya están escritas en tintas doradas en el libro del Alto Mando. Lo que se escribe en ese libro no se puede cambiar. Por esa razón, Él es el único con el poder y autoridad de escribir sobre el. Vámonos Richor, no lo hagas más difícil para ti. Lo escrito…escrito está, ya no se puede borrar. Podrás ver a tu familia por última vez.

Él mira su cuerpo inerte. Suspira sabiendo que no había marcha atrás. Ya no podía volver atrás, y hacerlo todo de otra manera. Resignado se dirige con ella hacia la salida. Antes de salir mira por última vez su laboratorio. El cuerpo al cual no volvería. La cena intacta que seguía caliente. El cuaderno que fue su último compañero silencioso. Bajó la mirada sintiendo de golpe todos esos años en aquel laboratorio sin poder compartir ni por un solo momento con las personas que amaba.

………………

En el comedor, el ambiente seguía muy animado, entre risas y bromas. Ryner apenas si aprobaba bocado ante la insistencia de Kael, que se dedicaba en darle ligeros empujones en el hombro para subirle un poco los animos. Kianny estaba sentada en la cabecera a ambos lados Lyra y Juliet la acompañaban. Todo era muy familiar y acogedor, como si siempre hubieran permanecido en ese lugar. Brax trataba de fingir algunas sonrisas sabiendo lo que ocurría abajo. David por su parte permanecía tranquilo, pero no podía dejar de mirar de reojo a Lyra, sintiendo un leve nudo en el estómago, que le estaba impidiendo comer.

Brax enfoca ligeramente la vista. Abre los ojos con asombro al ver la Huesuda acompañada por el alma de Richor. Ellos se iban acercando. Richor sintió un gran ardor en los ojos, provocando largas lágrimas. Se puso detrás de Juliet, que no lo vio ni sintió su presencia. David lo miró de reojo. Brax no podía apartar su vista de él. Kael extrañado por aquella actitud miró en la misma dirección que él, pero no vio nada más que a Juliet.

––Hey, ¿ocurre algo? ––susurra confundido.

––¿Eh? ––Brax parpadea varias veces, apartando la vista. ––No, no pasa nada…pensé ver algo…pero, no es nada.

Kael asiente no muy convencido. Brax miró de reojo nuevamente donde esta Richor que lo observaba confundido. Observó también a David, que también lo miraba de reojo.

––¿Ellos me pueden ver? ––pregunta confundido, sus manos estaban puestas sobre los hombros de Juliet. Aunque ella no podía sentirlo.

––Sí, solo ellos dos. ––afirma ella. ––Son arcaneos, pueden vernos, sentirnos y escucharnos.

Él asiente: ––Supongo que me dirás que ellos hacen aquí con mi familia, ¿cierto?

Ella arquea una ceja. Mira a David buscando confirmación. Él asiente ligeramente.

––Sí, será un viaje largo…tenemos mucho tiempo para una historia larga. ––un aire divertido invade su temple, como si llevarse su alma no le importará en lo absoluto.

Él suspira mirando la escena con tristeza. Enfoca su mirada en Juliet que ríe muy animada.

––Amor. ––una amarga sonrisa se cruza en sus labios. ––Fui un mal marido. Nunca te dedique el tiempo que merecías. Siempre estaba ocupado en mis experimentos, que nunca me di cuenta de lo mal que la pasabas en Dominion…tampoco te ayudé mucho con nuestra hija. ––las lágrimas salen sin reparo. ––Realmente te ame…te ame desde la primera vez en que barriste conmigo el suelo en aquel entrenamiento…y te seguí amando cada día hasta ahora. Lo siento mucho, Juliet.

David movió ligeramente su mano antes de que él dijera eso último. Juliet abrió los ojos sorprendida. Rápidamente volteó la mirada. Aunque no pudiera verlo, sus ojos se habían encontrado con los de él. Richor le dedicó una sonrisa cargada de amor. Ella sintió una cálidez inexplicable en su pecho, como un rayo del sol en plena tormenta helada, sus mejillas se tiñeron con un leve rubor. Su corazón empezó a latir con fuerza. Se pone una mano sobre el pecho.

Lyra la mira extrañada: ––Mamá, ¿te ocurre algo?

Juliet parpadea varias veces sin comprender lo que le sucedía: ––No es nada. ––solo eso llega a decir.

Kianny la mira sin comprender. Richor se acerca a ella. Coloca las manos sobre su hombro.

––Muchas gracias por todo, abuela, fui un mal nieto. Aún así te quedaste conmigo cuidándome. ––su expresión no cambio, ni siguiera la sonrisa. ––Lamento mucho haberte dado tantos dolores de cabeza, te quiero mucho.

Brax mueve ligeramente la mano. Richor le da un beso en la mejilla. Ella abre los ojos sintiendo ese cálido contacto. Se pone una mano en esa mejilla. Una paz la invade por completo. Su rostro pinta una tierna sonrisa en sus labios, sin lograr entender lo que pasó…pero, sintiendo que todo estaba bien…sin saber el qué.

Él se acerca a pasos lentos. Contemplando a su hija que miraba extrañada la actitud repentina de su madre y abuela. Él la abraza con fuerza, aunque ella no lo sintiera. Las lágrimas calientes recorrían su rostro. Cuando ellas caían en el hombro de ella se evaporaban de repente.

––Mi niña, perdona a este idiota que tuviste como padre. ––solloza. ––Fuiste demasiado perfecta para mí. No puede estar para ti cuando más me necesitabas…lo lamento mucho mi ángel, te esforzaste demasiado para buscar esa flor…lo siento, realmente lo siento…

Brax bajó la vista unas cuantas lágrimas empezaron a salir, aplaude levemente.

––Te amo, cariño… ––susurra Richor en su oído.

Lyra abre los ojos como platos…había escuchado claramente eso. Se sentía apretada, como si unos fuertes brazos la estuvieran abrazando con fuerza. Lo extraño para ella, era que no estaba asustada, se sentía protegida y amada en ese momento. Unas cuantas lágrimas empezaron a salir de ella. Todos la miraron sin comprender lo que le estaba sucediendo.

––Papá… ––susurró para sí misma.

En ese momento, como si fuera un leve destello, casi una ilusión…el rostro de su padre le fue reflejado en ese mismo momento al frente de ella. Él le dedicó una sonrisa con el más puro amor que realmente sentía por ella. Lyra abrió los ojos. Dio un pequeño brinco atrás en la silla. Él le sonrió por última vez y desaparecio. Ella quedó atónita. La respiración entrecortada.

––Cariño, ¿estás bien? ––pregunta Juliet preocupada levantándose de inmediato, caminando hacia ella.

Kianny coloca una mano sobre la de ella. Anaylix a su lado coloca una mano sobre su hombro. Juliet ya al lado de ella, coloca una mano sobre su mejilla.

––Estoy bien, no se preocupen. ––miente ella para tranquilizarla.

David y Brax tenían expresiones cargadas de gran pesar. Richor miró una vez más a su familia al borde de las lágrimas.

––Ya es momento, hijo. ––indica la Huesuda abrazándose a su brazo. ––Vamonos, nos están esperando.

Él asiente levemente. Camina con ella. Pero, sus ojos miran por última vez a su hija. Por un momento sus ojos se encontraron. Ella no pudo verlo, pero si pudo sentir una cálidez brotando por su pecho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo