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Astral Edge: El Último Heredero de las Estrellas - Capítulo 44

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Capítulo 44: Aliados Frágiles

El auditorio B-7 era un desastre funcional: techo cubierto con lonas azules que goteaban cuando llovía, sillas de distintos edificios alineadas sin orden y una pizarra digital que solo encendía si le dabas tres golpes secos en la esquina inferior derecha. El olor a yeso húmedo y electricidad residual llenaba el aire. Afuera, Lunavia seguía reconstruyéndose: martillazos constantes, voces discutiendo en las plazas, gente que limpiaba escombros con esperanza y otros que miraban con resentimiento las banderas del ITNL que ya colgaban en algunos edificios públicos.

Veintidós personas habían llegado al foro. Jake estaba junto a la pizarra, pero no llevaba el marcador mucho rato.

—Registro —dijo, señalando la primera línea del esquema—. Solo quienes tenían registro activo en la Academia antes de la tragedia. Nada más. Es la forma más limpia de evitar que el ITNL meta gente de última hora.

Una chica de cabello corto levantó la mano.

—¿Y los que entraron este ciclo pero sobrevivieron? ¿Los dejamos fuera?

Antes de que Jake respondiera, Aria se levantó. Su voz cortó el aire con claridad:

—No los dejamos fuera. Pero tampoco les damos voto automático. Abrimos un foro de excepciones controlado: cada caso se presenta aquí, con pruebas de que estaban matriculados y asistían. Así mantenemos el control y la transparencia. Si el ITNL quiere intervenir, que lo intente públicamente. Que quede claro quién está saboteando la autonomía.

Varios asintieron con energía. Jake la miró. Aria no solo apoyaba; estaba liderando el argumento, firme, sin titubeos. Él sintió una oleada de alivio al ver que no estaba solo en esto.

La discusión se encendió. Alguien propuso voto secreto, otro quería voto abierto para “presionar a los indecisos”. Aria moderó el debate con precisión, cortando cuando se repetían y sintetizando puntos. Jake intervino menos de lo esperado. Verla en ese rol le daba espacio para respirar.

Durante un receso breve, cuando la mayoría salió a tomar agua, Aria se acercó a la pizarra y borró una línea que estaba mal escrita.

—No es solo el registro —dijo en voz baja—. Es que cada vez que hablamos de autonomía, siento que estamos peleando contra una corriente que ya nos está arrastrando. A veces me pregunto si todo esto vale la pena. Si al final no vamos a terminar siendo solo una escuela más del gobierno, con uniforme y reglas.

Jake se apoyó en la mesa rota.

—Yo también lo pienso. Pero luego recuerdo que si no lo intentamos, dejamos que ellos escriban la historia. Y no quiero eso.

Aria lo miró un segundo más largo de lo habitual, como si estuviera a punto de decir algo más profundo. Sus dedos se tensaron alrededor del borrador.

—Hay cosas que quiero decir… pero siento que si las digo ahora, todo se vuelve más complicado. Y ya tenemos suficiente complicación.

Jake asintió lentamente. No presionó. El silencio entre ellos fue pesado, pero honesto.

La marca en su antebrazo hormigueó con más fuerza durante el resto del foro, especialmente cuando simularon un debate sobre posibles objeciones del ITNL. El cosquilleo se extendía como una corriente leve bajo la piel, un recordatorio constante de que la presión no paraba de acumularse.

Más tarde, cuando el grupo se dispersaba, Jake pasó cerca del refugio temporal donde se alojaban algunos estudiantes. Desde la puerta entreabierta vio a Sophia.

Estaba sola, sentada en el suelo con una mochila abierta. Metía ropa doblada con movimientos lentos y metódicos, como si cada prenda pesara más de lo normal. En su mano derecha sostenía un pequeño cristal estelar que había usado en sus prácticas —ahora opaco, sin brillo—. Lo miró largo rato, con una expresión de tristeza profunda, casi miedo. Luego lo guardó en el fondo de la mochila, como si quisiera enterrar esa parte de sí misma.

No los vio. Jake se alejó en silencio, con un nudo en la garganta.

Al atardecer, cuando Aria y Jake salían del edificio, un chico llegó corriendo desde la plaza principal, jadeando.

—¡Jake! ¡Aria! Acaban de filtrar un comunicado oficial del comité del ITNL. Lo están pasando por todos los canales internos.

Jake sintió la marca arder con fuerza.

—¿Qué dice?

El chico tragó saliva, pálido.

—Que cualquier consejo estudiantil que se elija… deberá firmar obligatoriamente el “Pacto de Contención Estelar”. Prohíbe todas las prácticas bélicas, hostiles o combatientes de energía estelar… incluso en entrenamiento o deporte. Dicen que es “prioridad absoluta de paz nacional”. Y que quien no firme, no podrá formar parte del consejo.

El silencio que siguió fue ensordecedor.

Aria miró a Jake, los ojos muy abiertos.

—Están matando el consejo antes de que nazca.

Y en ese momento, la marca latió tan fuerte que Jake tuvo que apretar el puño para no gritar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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