Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Capítulo 4 El club de literatura y un profesor desmotivado 3
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13: Capítulo 4: El club de literatura y un profesor desmotivado (3) 13: Capítulo 4: El club de literatura y un profesor desmotivado (3) Parte 3 Cuando la clase finalmente terminó, Touma y Hina salieron del aula al mismo tiempo, compartiendo miradas cansadas tras haber sobrevivido a la aburrida clase del profesor Gen.
—Ese profesor es un somnífero… —murmuró Hina, frotándose ligeramente los ojos.
—Sí, no entiendo cómo alguien así puede dar clases en una institución de alto nivel como Seisen —respondió Touma con curiosidad—.
Hina suspiró profundamente, pero su rostro cambió rápidamente a una expresión emocionada al recordar algo importante.
Se giró hacia Touma con una sonrisa radiante, mostrando un documento que llevaba en las manos.
—¡Casi lo olvido!
Tengo que presentar los papeles del club cuanto antes.
¿Vienes conmigo, Touma?
Touma la observó por un instante antes de encogerse de hombros, con una leve sonrisa en los labios.
—Después de esta clase, creo que necesito algo que me despierte un poco.
Vamos.
Así, ambos se dirigieron juntos hacia la oficina administrativa, dando inicio oficialmente al peculiar “Club de Literatura y Cine”.
Mientras caminaban hacia la oficina administrativa de Seisen, Jake y Akari los alcanzaron desde atrás.
—¡Oigan!
¿A dónde van tan apurados?
—preguntó Jake, colocando los brazos detrás de su cabeza.
Hina mostró orgullosamente el documento firmado.
—Vamos a registrar oficialmente nuestro nuevo club: ¡El Club de Literatura y Cine!
Akari abrió los ojos con entusiasmo.
—¡Oh, suena divertido!
¿Puedo unirme también?
La sonrisa de Hina se congeló al instante.
—Ah, esto… bueno, verás, realmente no es un club muy interesante, Akari.
Seguramente te aburrirías.
—¿En serio?
Pero suena genial para pasar el rato juntos después de clases… —respondió Akari inocentemente.
Jake soltó una carcajada, palmeando la espalda de Touma.
—¡Suena bien, hermano!
¡Club privado para películas y relajarse!
¡Ya me anoto!
La expresión de Hina pasó de congelada a absolutamente horrorizada en menos de un segundo.
—¡Eh… un momento… no era exactamente esa la idea…!
Touma trató de contener la risa mientras Hina, claramente derrotada, suspiraba profundamente.
—Creo que tus planes secretos acaban de irse por el desagüe, Hina —susurró Touma, divertido.
Ella lo miró con cierta frustración fingida.
—Cállate, Touma.
Esto es tu culpa.
Mientras discutían amistosamente, llegaron finalmente frente a la oficina administrativa.
Tras una breve espera, Hina salió victoriosa, agitando una llave física algo oxidada en sus manos.
—¡Lo tenemos!
Nuestro propio salón para el club —dijo ella, con una sonrisa triunfante que intentaba ocultar su ligera decepción porque ahora el club no sería tan “privado”.
Al llegar al salón asignado, descubrieron que era uno de los más antiguos de la academia, sin rastro alguno de tecnología avanzada.
Había muebles anticuados, libros polvorientos y un televisor viejo que seguramente no había sido encendido en años.
Jake silbó impresionado.
—¡Esto es retro en serio!
Akari observó curiosamente el antiguo reproductor de VHS.
—¿Y cómo exactamente vamos a ver películas aquí?
¿Alguien tiene una cinta VHS?
Hina se dejó caer en una silla desgastada, abatida.
—No puedo creerlo… Mi plan perfecto… Touma no pudo contener más la risa, apoyándose en el escritorio viejo.
—Admite que esto es exactamente lo que necesitábamos: un lugar donde nadie en su sano juicio se uniría voluntariamente.
Quizá recuperaste tu privacidad después de todo, Hina.
Ella parpadeó sorprendida por un momento antes de esbozar una sonrisa de aceptación.
—Visto así… quizá no esté tan mal.
Jake examinaba fascinado una pila de viejas cintas VHS con películas clásicas.
—Miren esto, oh viejo, esto podría estar en un museo ¡Parece que este lugar es todo un tesoro escondido!
Akari se sentó emocionada frente al televisor.
—¡Entonces pongamos una película!
¡Ahora mismo!
Touma miró a Hina, quien suspiró y finalmente se encogió de hombros.
—¿Sabes algo, Touma?
Creo que acabamos de cometer un terrible error… —Probablemente —respondió él, sonriendo—.
Pero al menos será divertido.
Ellie habló suavemente desde sus lentes, con voz divertida: —Parece que tu tranquilo y privado club se ha convertido en algo completamente diferente, Touma-sama.
Deberías aprender a gestionar mejor tus expectativas.
Touma suspiró suavemente, esbozando una sonrisa resignada.
—Gracias por el consejo, Ellie… demasiado tarde, por cierto.
Mientras él hablaba, Hina inspeccionaba el mobiliario con una expresión evaluativa.
Después de un momento, salió del aula y regresó con una escoba, un par de trapos y algunos artículos de limpieza.
—Primero lo primero —dijo con determinación, extendiéndole la escoba a Touma—.
Hay que limpiar este lugar.
Parece que no ha sido aseado en meses.
Touma miró la escoba con una mezcla de resignación y fastidio.
—¿No era esto un club de literatura y cine?
¿Desde cuándo se convirtió en un club de limpieza?
Ignorándolo por completo, Hina se dirigió a la ventana y la abrió de golpe.
Inmediatamente, una nube de polvo se esparció por toda la sala, envolviéndolos en una tormenta de estornudos y tos.
—Genial… esto va a ser más difícil de lo que pensaba —se quejó Touma, agitándose la camisa para sacudirse el polvo.
Hina, recomponiéndose rápidamente, miró a Akari y Jake, quienes observaban la escena con una mezcla de incomodidad y diversión.
—Akari, Jake, ya que son los más entrenados del grupo… ¿por qué no van a buscar algunos bocadillos y bebidas para inaugurar?
No creo que la limpieza sea lo suyo… Akari cruzó los brazos con un leve puchero.
—Hum, qué grosera.
Que sea fuerte no significa que no tenga cuidado al limpiar… aunque sí tienes razón.
Pero no porque sea fuerte.
Jake, en cambio, sonrió con satisfacción.
—Vamos, Akari, será divertido.
Y podremos elegir toda la comida.
—¡Oh, tienes razón!
¡Nosotros nos encargamos!
—exclamó Akari con emoción mientras los dos salían con aire de conspiradores.
Cuando la puerta se cerró tras ellos, Touma cruzó los brazos y miró a Hina con una ceja arqueada.
—Te apuesto a que te vas a arrepentir de eso… Hina, en cambio, sonrió con calma.
—Bueno, al menos tenemos algo de tiempo de calidad por un rato.
Touma parpadeó, sorprendido por lo natural que sonó aquello.
Hina simplemente continuó limpiando sin darle demasiada importancia, pero él no pudo evitar notar la tranquilidad en su expresión.
Ellie intervino en sus Astra Lens con su tono burlón característico.
—Touma-sama, ¿debo registrar este evento como una “cita indirecta”?
Touma suspiró con una leve sonrisa, tomando finalmente la escoba.
—Ellie… cállate y ayúdame a barrer.
Justo en ese momento, la puerta de madera se deslizó suavemente y ambos voltearon al unísono al escuchar el sonido.
—¿Es aquí el club de Literatura y Cine?
—preguntó Shizuki con su acento británico impecable.
Hina se tensó al instante y, sin siquiera pensarlo, murmuró en voz baja: —Oh, es la gata rompehogares… Touma fingió no haber escuchado ese comentario mientras Shizuki entraba con su expresión habitual de calma.
—¿Cómo es que te enteraste tan rápido?
Entregué la solicitud hace apenas dos horas —preguntó Hina con el ceño fruncido.
Shizuki, sin inmutarse, desde su pulsera proyectó un holograma con el anuncio oficial de la creación del club.
—Esto es Seisen.
La información se sube en cuestión de segundos… Pero dejando eso de lado… —hizo una breve pausa y dejó un documento sobre la mesa—.
Quiero inscribirme en el club.
Hina apenas tardó un instante en responder: —¡Rechazada!
Touma parpadeó, sorprendido.
—Vamos, ni siquiera te molestaste en leer su solicitud… Hina lo pensó por un segundo, tomó el papel con desgana, lo miró con cero interés y luego volvió a mirar a Shizuki con una expresión desafiante.
—Tienes razón… —hizo una pausa dramática—.
Rechazada.
Shizuki permaneció en silencio por un momento antes de dirigirle a Touma una mirada seria.
—Así que así son las cosas… ¿Tú qué opinas, Touma?
Él sintió un escalofrío recorriéndole la espalda al notar la intensidad de la mirada de Hina sobre él.
—Eh… bueno… yo… creo que deberías entrar.
No veo ningún problema… La temperatura bajó en la habitación cuando Hina lo fulminó con la mirada.
Touma tragó saliva.
—Ves que tengo razón… —comentó Shizuki con tranquilidad antes de dar un paso más hacia el centro—.
Además, según el estatuto de los clubes, artículo 5, necesitan financiamiento para funcionar.
Y viendo el estado de estos muebles… —dijo pasando la mano por un sofá cubierto de polvo—.
Diría que necesitan a alguien con dinero y buen gusto.
—Eso no es un problema —respondió Hina con los brazos cruzados—.
Justo ahora estamos reacondicionando el lugar.
Y con respecto al financiamiento, nos arreglaremos… Shizuki dio un paso al frente, deteniéndose justo delante de Hina en un tono ligeramente desafiante.
—Puede ser… pero según el artículo 9, si un estudiante solicita unirse y es rechazado, deberá ser justificado ante el consejo estudiantil… o el club podría ser disuelto.
El rostro de Hina palideció un poco.
—¿¡Q-qué!?
¡Eso no lo sabía…!
Touma suspiró y, con una sonrisa de resignación, tomó la solicitud de Shizuki.
—Como decíamos… bienvenida al club.
Shizuki asintió con tranquilidad, quitó el polvo de un sofá con un ligero movimiento de muñeca y se sentó a leer su libro con la misma elegancia con la que entró.
Hina, con una expresión de absoluta derrota, se dejó caer sobre una de las sillas.
—Mi santuario… mi paz… se ha esfumado… Ellie intervino con su tono burlón desde los Astra Lens de Touma.
—Touma-sama, he registrado este evento como una “derrota estratégica de Hina”.
¿Desea añadirlo a una lista de futuros incidentes?
Touma tuvo que morderse el labio para no soltar una carcajada.
—No, Ellie… creo que ya fue suficiente por hoy… Y así, con un golpe letal al plan de Hina, el Club de Literatura y Cine oficialmente sumaba un nuevo y elegante miembro… El caos apenas comenzaba.
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