Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Capítulo 5 El Club de Literatura y Cine 2
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15: Capítulo 5: El Club de Literatura y Cine (2) 15: Capítulo 5: El Club de Literatura y Cine (2) Capítulo 5: “El Club de Literatura y Cine” Parte 2 El brindis había terminado, y el club oficialmente había nacido.
Sin embargo, nadie había decidido qué hacer a continuación.
Jake, como siempre, fue el primero en romper el silencio con una idea absurda.
—¡Muy bien, ahora que estamos todos reunidos, propongo un juego para conocernos mejor!
Hina frunció el ceño de inmediato.
—Déjame adivinar… ¿algo tonto como “Verdad o Reto”?
Jake chasqueó los dedos y señaló a Hina con una sonrisa.
—¡Exactamente!
¿Cómo lo supiste?
—Porque eres predecible —suspiró ella, cruzándose de brazos.
—Oh, vamos —intervino Akari con entusiasmo—.
¡Podría ser divertido!
—Paso —respondió Shizuki de inmediato, sin apartar la vista de su libro.
Touma miró la situación con curiosidad, pero antes de que pudiera opinar, Ellie intervino en sus Astra Lens.
—Touma-sama, estadísticamente, en juegos como este siempre termina saliendo una pregunta incómoda.
Sugiero abstenerse.
—Demasiado tarde, Ellie… —murmuró Touma con resignación.
Jake, sin darse por vencido, cambió su enfoque.
—Está bien, está bien, si no quieren un juego, entonces solo hablemos.
¡Ya que ahora somos un club, deberíamos conocernos un poco más!
Hina, al ver que no había escapatoria, suspiró y decidió tomar el control de la conversación.
—De acuerdo, pero hagámoslo de manera ordenada.
Cada uno puede decir algo sobre sí mismo… algo que no sepamos.
—¿Y quién empieza?
—preguntó Touma.
Todos miraron a Hina.
Ella parpadeó.
—¡¿Yo?!
—Tu idea, tus reglas —dijo Jake con una sonrisa burlona—.
Vamos, líder del club, da el ejemplo.
Hina suspiró y se acomodó en su asiento.
—Bien… les contaré algo —dijo Hina, acomodándose en su asiento—.
Touma y yo somos vecinos desde que éramos niños, y siempre hemos estado juntos, incluso durante toda la secundaria.
Hina sonrió con orgullo antes de continuar.
—Una vez lo arrastré a los arcades de Akihabara y lo derroté en todos los juegos en una sola tarde.
Touma se giró inmediatamente hacia ella con una expresión indignada.
—¡Eso no es cierto!
Hina lo miró con una ceja arqueada.
—Ah, ¿no?
Jugamos más de veinte partidas y tú solo ganaste dos.
—¡Pero gané dos!
—insistió Touma—.
¡Eso no es “todos”!
Jake soltó una carcajada mientras Akari miraba a Hina con admiración.
—¡Eres increíble, Hina!
Shizuki, sin apartar la vista de su libro, comentó con su tono refinado: —Interesante.
¿Entonces tu talento especial es jugar videojuegos?
Hina se sonrojó levemente.
—No es un “talento especial”… solo se me da bien.
—¡Bien, siguiente!
Vamos con Touma —anunció Jake, apuntándolo con su dedo como si lo hubiera condenado.
Touma se tensó de inmediato, sintiendo todas las miradas sobre él.
—Ah… bueno, yo… —se rascó la nuca, incómodo—.
Soy más normal de lo que piensan.
Se acomodó un poco en el asiento antes de continuar.
—No soy alguien especial como ustedes, pero si tuviera que decir algo bueno de mí… supongo que se me da bien todo lo relacionado con películas, anime, manga, cultura pop en general… Ah, y también soy decente en los arcades y las jaulas de bateo.
Hina, sin perder la oportunidad, intervino con una sonrisa burlona.
—”Decente”, dice.
¡Solías ir cada semana y te quejabas si perdías una ronda de más!
Touma soltó una risa leve.
—Tienes razón… También solíamos ir mucho al cine juntos, aunque Hina siempre se quedaba dormida y roncaba en la sala.
—¡No roncaba!
—protestó ella, sonrojándose—.
Solo cerraba los ojos para “escuchar mejor la música de fondo”.
—Claro, claro —dijo Touma, divertido.
Jake rió mientras Akari lo miraba impresionada.
—¡Eso suena divertido!
¡Deberíamos ir al cine en grupo un día!
Mirai, desde su asiento, murmuró apenas audible: —A mí… me gustaría eso… Shizuki levantó la vista brevemente de su libro, observando a Touma en silencio.
Jake, señaló a Shizuki.
—Tu turno, princesa de hielo.
Shizuki lo miró con calma.
—Prefiero no participar.
—¡Eso no es justo!
—protestó Akari—.
¡Todos estamos diciendo algo!
Shizuki suspiró suavemente, como si ya se lo esperara.
—Bien… Cerró el libro lentamente y los miró a todos con seriedad.
—Cuando era niña, intenté preparar té por mi cuenta… y terminé incendiando parte de la cocina.
Un silencio absoluto llenó el club.
Hina la miró con incredulidad.
—¿Cómo demonios incendias una cocina preparando té?
—Vertí demasiada agua sobre la hornilla encendida, causó un cortocircuito en la tetera eléctrica, hubo un pequeño chispazo… y el resto es historia.
Jake estaba procesando la información.
—Déjame ver si entendí… ¿hiciste explotar una tetera?
Shizuki asintió sin emoción.
—Así es.
—Eso… es impresionante —dijo Akari con total asombro.
—Eso es preocupante —corrigió Hina.
Touma estaba a punto de decir algo cuando, tímidamente, una voz suave se escuchó desde el fondo de la mesa.
—Y-yo… una vez me… me quedé dormida durante un examen de matemáticas… Todos se giraron para mirarla.
Mirai encogió un poco los hombros al sentir la atención y bajó la vista rápidamente.
—¿Dormiste en medio de un examen?
—preguntó Jake, sorprendido.
Ella asintió despacito, apenas levantando la mirada.
—S-sí… Terminé la mitad, y… me cansé… —su voz se fue apagando— y me… me quedé dormida sin darme cuenta… Akari apoyó los codos en la mesa, inclinándose hacia adelante con interés.
—¿Y el profesor?
¿Te dijo algo?
Mirai negó lentamente con la cabeza, sus dedos apretando con nerviosismo el borde de su vaso.
—N-no… no se dio cuenta… hasta que entregaron los exámenes… Hubo un silencio breve.
Hina la observó con una mezcla de incredulidad y ternura.
—Eres… increíblemente despistada.
Mirai se encogió ligeramente, apenas murmurando.
—Lo siento… Touma la miró con una pequeña sonrisa, notando el leve temblor en su voz.
—No tienes que disculparte, Mirai.
Jake levantó el pulgar con entusiasmo.
—¡Eh!
Dormirse en medio de un examen es todo un logro.
¡Eso es un superpoder!
Mirai esbozó una sonrisa tímida, ocultando un poco su rostro tras su vaso mientras tomaba un sorbo en silencio.
Jake aplaudió con entusiasmo, con una gran sonrisa en el rostro.
—¡Me encanta este club!
Akari, te cedo la palabra.
Sorpréndenos.
Akari se inclinó hacia adelante con brillo en los ojos.
—Déjame ver… mmm… no les voy a contar la vez que derroté a todo un dojo de karate cuando tenía ocho años.
Eso es muy aburrido.
Touma, Hina y Mirai la miraron en silencio por un segundo.
—¿Eso es aburrido para ti?
—murmuró Touma.
—¡Ya sé, ya sé!
—exclamó Akari, levantando un dedo con emoción—.
Hace unos meses participé en un concurso de comer ramen… ¡y nadie pudo vencerme!
¡Comí un montón!
—dijo separando sus manos lo más que pudo—.
¡Tazones así de grandes!
Jake estalló en carcajadas.
—¡Sabía que algo así venía!
Shizuki alzó una ceja, aún con su habitual calma.
—A veces me pregunto cómo alguien tan pequeña puede comer tanto… Hina entrecerró los ojos.
—Eso no es lo más impresionante.
¿Acaba de decir que derrotó a un dojo de karate con ocho años y lo descartó por aburrido?
Akari se rascó la mejilla, algo sonrojada.
—Es que… no fue para tanto.
Solo querían probar quién era más fuerte… ¡y bueno!
—¿Y los venciste a todos?
—preguntó Mirai en voz baja, con una mezcla de asombro y miedo.
—¡Claro!
Aunque me dolieron los brazos una semana —dijo riendo como si hablara de algo trivial.
Touma la miró con una mezcla de respeto y preocupación.
—Nunca voy a subestimar a Akari otra vez.
Shizuki cerró lentamente su libro.
—Haría bien en recordarlo.
Ellie murmuró suavemente para Touma, solo para él.
—Touma-sama, si alguna vez se organiza una pelea en el club… sugiero que te escondas detrás de Akari.
Touma asintió con absoluta seriedad.
—Lo tendré en cuenta.
—¡Bien, creo que eso es todo por el momento!
—dijo Jake, aplaudiendo con entusiasmo—.
¡Hora de elegir una película!
En ese instante, una mano se posó sobre su hombro con firmeza.
—Jo, jo… No creas que vas a escaparte tan fácilmente —dijo Hina con una voz inquietantemente dulce.
—Yo… ¿eh?
Una segunda mano apareció desde el otro lado, esta vez fría como el hielo.
—Ya escuchaste a la chica poco elegante.
Estamos “muy” interesadas en tu anécdota —añadió Shizuki con su tono refinado… y amenazante.
Incluso Touma sintió un escalofrío en la espalda.
Jake tragó saliva, levantando ambas manos en señal de paz.
—¡Está bien, está bien!
No hay necesidad de usar la fuerza.
Especialmente tú, Akari… —¿Yo qué?
—preguntó ella con la boca llena de snack, claramente confundida.
Jake carraspeó y se acomodó en su silla, adoptando una pose más seria.
—Como ya saben, soy piloto.
Me encanta la velocidad, el cielo, los motores… La mayoría pensaría que vengo de una familia de militares o de carredores.
Pero no.
Mis padres son abogados, y no cualquiera, trabajan para NovaTech Norteamérica.
El grupo lo miró sorprendido.
Incluso Shizuki alzó una ceja con leve interés.
—Una vez, cuando tenía siete años, estábamos en una casa de campo que tienen cerca de un lago.
Mis padres estaban ocupados y… bueno, vi las llaves del auto de mi padre sobre la mesa.
—Déjame adivinar… —dijo Touma, cruzando los brazos.
—Sí.
Era un convertible británico de lujo, plateado, brillante, hermoso… y con demasiados caballos para un niño.
Digamos que tomé una “pequeña vuelta”.
Akari se tapó la boca con ambas manos, entre emocionada y horrorizada.
—¡No…!
—Sí —continuó Jake con un gesto dramático—.
En una curva cerrada, el auto voló… directo al lago.
Silencio total.
—¿Sobreviviste?
—preguntó Mirai con genuina preocupación.
—Obviamente, sí.
¡Mira qué guapo estoy!
—dijo Jake guiñando un ojo.
—¿Y qué hicieron tus padres?
—preguntó Hina, horrorizada.
Jake se encogió de hombros.
—Mi madre gritó como si hubiera perdido un juicio millonario.
Mi padre no habló por dos días… y desde entonces, nunca más dejaron las llaves a la vista.
Touma se llevó una mano a la frente.
—Y este… es el tipo al que le confiaron un mecha de última generación.
—¡Eh!
¡Manejé el accidente como un profesional!
—protestó Jake—.
¡Nunca más choqué un auto!
Bueno… uno más, pero no cuenta.
Shizuki suspiró.
—Supongo que el caos forma parte de tu ADN.
—Gracias, me lo tomo como un cumplido.
—No lo era.
Jake sonrió igual, satisfecho.
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