Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 Capítulo 7 Un duelo inesperado 2
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21: Capítulo 7: Un duelo inesperado (2) 21: Capítulo 7: Un duelo inesperado (2) Capítulo 7: Un duelo inesperado.
Parte 2 El ambiente dentro del club estaba cargado de una energía extraña.
Ni tensión, ni calma.
Una mezcla inestable entre nerviosismo y anticipación.
—¿Estás segura de esto, Shizuki?
—preguntó Touma por quinta vez, mientras ella leía su libro en su sillón personal.
—¿No deberías preguntarte si Eva está segura de enfrentarse a mí?
—respondió sin levantar la mirada.
Akari daba vueltas por la sala como un cachorro encerrado.
—¡Quiero pelear yo también!
¡Aunque sea una ronda simbólica, una exhibición, una sesión de sparring!
—gritó Akari, alzando los puños como si ya estuviera en la arena.
—No es que desconfíe de tu fuerza… —respondió Shizuki, sin apartar la vista de su libro—.
Pero perderías en un instante.
—Eva utiliza magia de luz y proyectiles de largo alcance, además de un EXO personalizado que le permite volar.
No tendrías tiempo ni de acercarte.
Akari frunció los labios, claramente molesta, pero sin argumentos para contradecirla.
—¿Y cómo es que sabes tanto de ella?
—preguntó Hina, levantando una ceja con curiosidad.
—Porque nos conocemos de antes… —Creo que lo mejor es dejar que Shizuki maneje esto —intervino Hina, cruzándose de brazos, aunque con el ceño fruncido—.
Si alguien puede dejar en ridículo a esa presidenta engreída… es ella.
—Eso suena a presión innecesaria —murmuró Jake, comiendo palomitas como si esperara ver una pelea de campeonato.
Touma suspiró y se sentó frente a Shizuki.
—Solo digo… no tienes que hacerlo tú sola.
Ella cerró el libro con calma y lo dejó sobre la mesa.
—No lo hago por mí.
Eso hizo que todos la miraran.
—¿Entonces…?
—preguntó Touma.
—Lo hago por este lugar.
Por esa ridícula cafetera, por el sofá que elegí, por la paz de leer un libro sin que nadie moleste… y porque fuiste lo suficientemente tonto, como para crear algo que valiera la pena proteger.
Touma se quedó sin palabras.
—…Gracias, supongo.
—No me agradezcas.
Solo prométeme que iremos a otra “no” cita después de la victoria.
—dijo ella con una sonrisa cómplice.
Touma tragó saliva.
En ese momento, la voz de Ellie susurró en el oído de Touma.
—He analizado más de 120 combates anteriores de Evangeline Strassburg.
Precisión quirúrgica, puntería milimétrica, control absoluto del campo de batalla.
La señorita Shizuki tiene un 42% de probabilidades de ganar… aunque debo admitir, eso ya es una mejora.
—¿Podrías no decirme esas cosas justo antes del duelo?
—Lo siento, Touma-sama.
Intentaba ser útil.
¿Quiere una simulación visual con música épica de fondo?
Puedo hacer un montaje de película si así lo requiere.
—No, gracias Ellie.
Mientras tanto, Shizuki se había levantado y caminaba con pasos tranquilos hacia la puerta.
—Iré a caminar un poco, necesito tomar un poco de aire y despejar la mente.
—¿Quieres que te acompañe?
—preguntó Touma.
—No.
Si vienes… no me voy a despejar nada.
Y así, se fue, dejándolos a todos en silencio.
Jake fue el primero en romper el silencio como usualmente suele hacerlo.
—¿Eso fue un halago… o una amenaza?
—Sí —respondieron Hina, Akari y Mirai al mismo tiempo.
Jake chasqueó los dedos.
—Ahora que lo pienso… ¿cómo piensa Shizuki derrotar a la presidenta?
—Es verdad.
No sabemos nada de nuestra “princesa de hielo” —añadió Jake, mirando a todos con incredulidad.
—Yo siempre pensé que Akari era la más fuerte entre nosotros… y sin embargo, ella misma dice que no tendría oportunidad —dijo Hina, rascándose la cabeza.
En ese momento, Mirai alzó tímidamente la mano, como si estuviera en clase.
—Sí, tú, la niña invisible de película de terror —bromeó Jake.
—Esto que voy a decir, es solo algo que escuché… pero dicen que Shizuki tiene el potencial para estar en la división de combate y ser la mejor.
Sin embargo, se negó y pidió entrar a la división de investigación.
El silencio se apoderó del grupo por unos segundos.
—¿Qué?
¿Y que va a hacerle, matarla de aburrimiento leyendo un libro?—soltó Hina, sorprendida.
—Te equivocas… igual que la señorita Eva, parece que Shizuki tiene un Astra Core evolucionado —añadió Mirai, con voz baja pero firme.
En ese momento, Ellie susurró en el oído de Touma con su tono habitual.
—Eso es correcto.
Según la base de datos de Seisen, la señorita Tokisaki posee un Astra Core en estado evolutivo.
Al igual que Akari y Mirai.
Son parte del 10% de estudiantes con resonancia avanzada.
—¿M-Mirai… pertenece al 10% con Astra Core evolucionado?
—preguntó Touma en voz alta, sorprendido.
Mirai se sobresaltó y se escondió detrás del sofá como si fuera un conejo asustado asustada.
Todos la miraron al mismo tiempo.
—¿Q-Quién te dijo eso?
—preguntó, con el rostro sonrojado.
—Lo siento… me tomó por sorpresa —se disculpó Touma, algo torpe—.
Mis lentes me mostraron los datos del sistema de Seisen… —¿Eso es cierto?
¿Tienes un Astra Core evolucionado?
—preguntó Akari, con un brillo de interés genuino en los ojos.
Mirai asintió lentamente mientras volvía con delicadeza a su sitio, como una presa que ahora sentía más segura.
—Eso es correcto… Como sabrán, mi familia es irlandesa.
Los demás la escuchaban con atención mientras ella hablaba, algo nerviosa pero decidida.
—Mi mamá dice que recibí mi Astra Core a muy temprana edad.
No recuerdan cuándo ni dónde exactamente… pero creen que fue en un jardín de NovaTech.
Y mi poder se despertó también hace muchos años.
—Wow… eso sí que es impresionante —comentó Hina, con los ojos bien abiertos—.
¿Por qué nunca nos lo habías contado?
—Lo siento… —murmuró Mirai—.
Mi papá me dijo que no debía hablarlo tan libremente… pero ya que somos amigos, quiero contárselos.
Todos se acercaron, formando un pequeño círculo a su alrededor.
—Mi Frag… Astra Core me permite crear ilusiones.
Yo lo llamo “Mundo Maravilloso”.
Puedo hacer cosas como esta —dijo, sacando una pequeña varita mágica de su bolsillo.
Con un movimiento ágil, como si dibujara en el aire, trazó una figura con la punta de la varita.
En ese momento y como si fuese magia, un pequeño pájaro azul surgió del trazo, batiendo las alas con suavidad mientras flotaba sobre el grupo, dejando una estela de brillo a su paso.
—¡Eso es muy adorable!
Amaría tener un poder como ese —exclamó Akari, intentando alcanzarlo con los dedos.
—No solo eso… si me pongo creativa, puedo construir un mundo entero.
Bosques, cielos, luces flotantes… todo.
Pero hay un problema —dijo, bajando un poco la mirada—.
No puedo mantenerlos mucho tiempo.
Las ilusiones se desvanecen solas.
Jake se rascó la cabeza.
—¿Y eso no es peligroso?
Quiero decir, si alguien se queda atrapado en ese “mundo”… —No hace daño… pero puede confundir a las personas si no saben que están dentro de una ilusión.
Hina la miró con asombro.
—O sea que cuando dijiste que podías preparar té… ¿te referías a té real o ilusorio?
—Ambos… supongo.
Todos rieron suavemente, incluso Touma.
Por primera vez, Mirai no se sintió invisible.
—¡Bueno, si ya estamos en modo confesiones mágicas!
—dijo Akari, cruzándose de brazos con una gran sonrisa—.
Supongo que me toca a mí.
—¿También tienes un nombre para tu habilidad?
—preguntó Jake.
—¡Obvio que sí!
—dijo ella con una chispa de brillo en los ojos mientras apretaba el puño—.
Lo llamo Brave Heart.
—¿Eso es el nombre oficial o una advertencia?
—comentó Hina, con una gota de sudor en la frente.
Akari se rio con una sonrisa confiada.
—Es lo que pasa cuando empiezo a emocionarme en una pelea.
Al principio solo soy fuerte… pero si la cosa se pone buena, empiezo a sentirme más viva.
Más rápida, más fuerte.
¡Como si mi cuerpo me dijera “¡Vamos, sigue peleando!”!
—Entonces tu poder escala con tus emociones… —murmuró Touma, sorprendido.
—¡Exacto!
No tengo trucos elegantes como ilusiones o disparos de luces, pero si me dejas calentar motores… más vale que corras.
—O que tengas un buen seguro médico —agregó Jake, con tono dramático.
Todos rieron.
Incluso Mirai.
Y en ese momento, mientras el pequeño pájaro azul desaparecía en el aire como polvo de estrellas, Touma pensó que, sin importar lo que dijera el Consejo… ese club ya tenía todo lo que necesitaba.
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