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Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 23

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23: Capítulo 8: Cuando las convicciones chocan (1) 23: Capítulo 8: Cuando las convicciones chocan (1) Parte 1 El día tan esperado por fin había llegado.

Luego de que las clases concluyeran y los clubes comenzaran sus actividades, todos los estudiantes parecían haberse reunido en un solo lugar: la Arena de Batallas de Seisen.

En el corazón del campus, la Gran Arena Exterior había sido activada por primera vez en meses para un duelo oficial.

Un coliseo abierto, circular, rodeado de estructuras flotantes, pantallas holográficas y barreras de energía formando un domo transparente sobre el campo de combate.

El suelo era de placas reforzadas, adaptadas para contener habilidades mágicas y ataques de alta energía.

Gradas elevadas flotaban alrededor, y cientos de estudiantes ocupaban sus lugares, murmurando con anticipación.

No era un evento oficial, pero se sentía como uno.

—Transmisión en vivo iniciada —anunció el sistema SEI—.

Combate autorizado por el Director Rheinhardt.

Categoría: Duelo de Validación.

Participantes: uno contra uno.

En el centro del campo, Evangeline Strassburg esperaba de pie, firme como una estatua de mármol, sostenía con firmeza sus rifles de luz.

Su uniforme del consejo ondeaba apenas con la brisa.

Frente a ella, a unos metros de distancia, caminando lentamente a su encuentro, una joven de cabello plateado y porte elegante.

Shizuki Tokisaki.

Con su uniforme personalizado, guantes oscuros, y el reloj de bolsillo brillando bajo la luz del sol, avanzó con calma, como si no estuviera por enfrentar a la persona más temida del campus.

—Duelo de Validación.

El Consejo ha solicitado la disolución del Club de Literatura y Cine —continuó el sistema.

—La acusación: El club carece de falta de propósito y solo es usado para evadir responsabilidades.

—La defensa: existencia significativa para la vida estudiantil.

Ambas estaban en silencio.

Pero sus miradas hablaban por ellas.

Desde las gradas, Touma activaba su intercomunicador desde su oreja.

—¿Estás lista, Shizuki?

—preguntó en voz baja.

Ella no respondió con palabras.

Solo giró levemente el rostro hacia el cielo, como si midiera el tiempo y sonrió.

—Yo nací lista, Touma.

—Lo sabía… pero quería asegurarme —respondió él, ajustando el auricular—.

Según mi base de datos, Strassburg tiene una precisión del 100%.

Dispara proyectiles de luz y, según informes de NovaTech Alemania, puede manipular tanto la dirección como la velocidad de sus disparos.

—Ya lo sabía, aunque debo armitir que es increíble que sepas todo eso… —Eso es porque mis Astra Lens me muestran toda la información que NovaTech recopila.

—Eso suena útil.

¿Tienes alguna sugerencia?

Touma tragó saliva.

—No sé cuánto tiempo puedas mantener activo tu Golden Time, pero… por ahora, solo se me ocurre una cosa: evita que te mire directamente.

—Entendido.

Frente a todos, en uno de los paneles flotantes, apareció una cuenta regresiva en rojo brillante.

3… 2… 1… Let’s duel.

Sin perder un solo segundo, Eva alzó sus dos rifles y apuntó sin titubeos.

—Donnerlied.

Ráfagas de proyectiles de luz estallaron en el aire, lanzadas con precisión quirúrgica.

Eran disparos tan rápidos que la mayoría de los espectadores apenas podían seguirlos.

Pero Shizuki no estaba ahí.

Una estela eléctrica violeta recorría el campo, zigzagueando como un relámpago con voluntad propia.

No era velocidad normal… era algo más.

Touma lo entendió al instante.

“Está activando y desactivando Golden Time en ráfagas… solo para esquivar.” Desde la perspectiva externa, parecía teletransportarse en líneas quebradas de luz.

Pero para ella, el mundo se ralentizaba unos segundos, lo suficiente para leer los disparos y reposicionarse con exactitud.

En su mano izquierda, su pistolón plateado vibraba con energía residual.

En la derecha, la espada de estocada seguía esperando el momento justo.

—Shizuki, no te desconcentres —susurró Touma por el canal de voz—.

Cuatro disparos más… y Strassburg entrará en reposo mágico.

Es tu ventana.

Ella no respondió, pero la presión en sus ojos era inquebrantable.

Mientras tanto, en la mente de Eva, solo resonaban las palabras de Leonhardt: “No sabemos nada de Tokisaki… así que no bajes la guardia.” Eva frunció el ceño por primera vez.

No porque fallara sus disparos… Sino porque Shizuki se movía como si supiera exactamente cuándo el tiempo era suyo.

Los últimos disparos de Eva rasgaron el aire, pero no alcanzaron su blanco.

Shizuki se movía como un relámpago sin patrón fijo, sus estelas eléctricas dibujaban figuras imposibles sobre el suelo reforzado de la arena.

La audiencia contenía la respiración, sin entender cómo una estudiante de la División de Investigación podía evadir una ofensiva de Strassburg sin recibir un solo rasguño.

Eva entrecerró los ojos.

[Recarga de energía en proceso – Modo Reposo Mágico] Los cristales sobre sus rifles comenzaron a apagarse gradualmente.

Su respiración seguía controlada, pero sus hombros tensos delataban el esfuerzo.

—No pensaba que fuera tan rápida… —murmuró para sí.

Desde el otro extremo del campo, Shizuki se detuvo en seco.

Las chispas violetas aún flotaban alrededor de su figura como un halo crepitante.

—Touma, ahora es mi oportunidad, ¿verdad?

—Sí.

Los cristales de Eva están en recarga.

Tienes exactamente cinco segundos antes de que puedan cargarse para un nuevo disparo.

—Perfecto —respondió Shizuki, girando con elegancia el dial lateral de su reloj.

Un chasquido metálico cortó el aire.

Y con una nueva explosión de energía violeta, su figura desapareció en un destello.

—Golden Time.

El tiempo se congeló.

Los proyectiles, las partículas flotantes, incluso el viento… todo quedó suspendido.

Todo, excepto ella.

Shizuki Tokisaki avanzó con paso firme, casi danzando entre los segundos detenidos.

En sus ojos no había duda, solo determinación.

—Electro Piercing.

Como una esgrimista de academia, refinada y letal, lanzó una estocada directa y precisa al centro del pecho de Eva.

Pero justo cuando la punta de su arma iba a conectar— —¡Clang!— Una barrera de luz dorada emergió desde el núcleo del uniforme de Strassburg.

El impacto repelió la estocada con violencia, generando una onda expansiva de luz que empujó a Shizuki hacia atrás.

—¡Tch…!

—exclamó, rodando por el suelo y reincorporándose con una voltereta, aún en control.

Desde las gradas, el público no había visto más que un parpadeo.

Un destello eléctrico violeta.

Un estallido dorado.

Y luego, ambas oponentes separadas otra vez.

Shizuki aún se reincorporaba de la voltereta, cuando sintió la presión mágica volver a cargar en el aire.

Eva ya había recuperado postura.

Su rifle apuntaba con exactitud milimétrica.

Con una leve inclinación de cabeza, y una sonrisa casi imperceptible en los labios, Eva pronunció con tono afilado: —Te tengo, Häschen.

(Pequeña conejita.) Y sin esperar respuesta, la luz comenzó a concentrarse en el cañón de su arma, formando una esfera blanca como una estrella a punto de colapsar.

—Ragnarökklang.

Bye bye… —dijo con frialdad quirúrgica.

Un potente rayo de luz emergió del rifle, impactando de lleno en el suelo donde Shizuki se encontraba segundos atrás.

El estallido sacudió la arena, levantando una nube de polvo denso y generando un cráter humeante.

Eva mantenía su postura.

Serena.

Por un momento una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro.

—Al final… eras pura charlatanería, pequeña Fräulein.

Pero justo cuando bajó el rifle… —¡Clank!— Una figura emergió entre la cortina de humo.

Shizuki Tokisaki.

Había usado el mismo estallido de luz como cobertura.

Con una rodilla apoyada y la vista fija, levantó su pistolón plateado y apuntó con precisión.

—Mira quién lo dice… —¡Stun Bolt!

Un disparo eléctrico salió disparado, impactando de lleno en el pecho de Eva antes de que pudiera reaccionar.

El rayo chispeó a lo largo del uniforme reforzado de Eva, y por primera vez, Evangeline Strassburg quedó aturdida por la descarga eléctrica.

Su respiración era irregular.

Dio un paso hacia atrás, tambaleándose, y se reincorporó con dificultad.

—No lo entiendo… —murmuró, con la voz cargada de frustración.

—Teniendo todo ese poder… ¿por qué?

—¿Por qué lo desperdicias en un club sin propósito… sin futuro?

Su tono, antes controlado, se rompió por primera vez.

—¡¿Sabes cuántas vidas podrías salvar?!

—gritó, como si esa verdad le doliera más que cualquier herida física—.

¡¿Sabes lo que podrías hacer con tu talento si no te escondieras tras esa fachada de “chica fría”?!

Shizuki no respondió de inmediato.

Recargó su arma con elegancia.

Dio un paso al frente, y su voz, calmada pero firme, se elevó con claridad.

—El poder… no lo es todo Strassburg.

Levantó la vista hacia los espectadores, su mirada recorriendo cada rincón de la arena.

—Escúchenme, estudiantes de Seisen.

Un murmullo recorrió las gradas, y el sistema SEI amplificó su voz automáticamente.

—Ustedes no están aquí para convertirse en armas sin alma.

—Ni para jugar a los héroes perfectos de animes o mangas.

Shizuki giró levemente la cabeza hacia Eva.

—El poder puede ser una bendición… —Pero también puede corromper hasta al más noble.

Hizo una pausa.

El viento sopló entre los silencios.

—Dígame, señorita Strassburg… —¿Por qué intenta imponer su lógica a la fuerza?

El silencio fue absoluto.

Hasta los drones de grabación parecían haberse detenido.

Nadie sabía lo que iba a pasar a continuación.

Pero todos… absolutamente todos… estaban escuchando atentamente las palabras de la británica.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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