Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 24
- Inicio
- Todas las novelas
- Astral Resonance - Susurros de las estrellas
- Capítulo 24 - 24 Capítulo 8 Cuando las convicciones chocan 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
24: Capítulo 8: Cuando las convicciones chocan (2) 24: Capítulo 8: Cuando las convicciones chocan (2) Parte 2 El silencio continuaba.
Pero dentro de Eva… todo era ruido.
Las palabras de Shizuki resonaban en su mente como un eco lejano.
“¿Por qué intenta imponer su lógica… a la fuerza?” Por un momento, no fue la presidenta del Consejo Estudiantil.
Ni la mejor tiradora de Seisen.
Ni la hija de un legado militar alemán.
Fue solo una niña.
Una niña de ojos fríos y uniforme siempre planchado, de excelencia intachable, que todos miraban con desconfianza.
Que, incluso en los pasillos de NovaTech Berlín, escuchaba susurros a sus espaldas.
—”Mírala… seguro quiere controlar a todos.” —”Parece sacada de los archivos de guerra…” —”Tan perfecta… da miedo.” Y otras veces… palabras más hirientes.
—”La pequeña futura asesina.” —”Seguro le gustaría que todos marcharan en fila.” Eva apretaba los dientes, incluso ahora.
Nunca se lo dijo a nadie.
Ni siquiera a Reiji o Leonhardt.
Ella nunca quiso imponer nada.
Solo quería proteger.
Pero cuando nadie te escucha… Cuando todos te temen por lo que pareces, no por lo que eres… ¿Qué otra opción te queda sino ser firme?
“No es que quiera imponer mi lógica…” “Es que si no lo hago, nadie más lo hará.” Eva apretó con fuerza el rifle entre sus dedos.
Pero no lo veía.
Porque en su mente… estaba en otro lugar.
Hace tres años – NovaTech Berlín Las paredes eran blancas, inmaculadas.
Los pasillos resonaban con pasos firmes, voces lejanas en alemán técnico, y puertas automatizadas que se abrían con precisión.
En el aula 4B, una joven de cabello dorado y ojos helados completaba su simulación de combate por tercera vez… Y por tercera vez, el instructor quedó en silencio.
—Evaluación completada —dijo el sistema.
—Evangeline Strassburg: precisión 100%.
Tiempo de respuesta: récord académico.
Evaluación: sobresaliente.
Los otros cadetes murmuraban.
Ella no celebró.
Ni siquiera sonrió.
Solo bajó su rifle y volvió a su asiento.
—Vaya… otra vez perfecta.
—Cree que es mejor que todos.
—Claro, seguramente los profesores quieren que seamos herramientas como ella.
—La pequeña siempre haciendo todo según el manual… —susurró uno al fondo.
Eva no reaccionó.
Estaba acostumbrada.
Pero cada palabra la desgastaba.
No porque dudara de sí misma, sino porque entendía perfectamente lo que pensaban.
No la veían como una compañera.
La veían como un eco de un pasado que ella no había vivido.
—Strassburg —dijo su instructora, una mujer de rostro severo, pero justo—.
—¿Por qué siempre sigues el procedimiento al pie de la letra?
Incluso cuando podrías improvisar.
Eva la miró directo a los ojos.
—Porque cuando las emociones fallan… el protocolo permanece.
La mujer asintió, y los demás rieron.
Pero ese día, Eva entendió que su disciplina sería su escudo.
Y que, si quería llegar a Seisen… tendría que volverse perfecta.
Regreso al presente – Arena de Seisen La voz de Shizuki aún resonaba en el aire.
El público seguía en silencio.
El duelo parecía detenido.
Pero Eva no lo estaba.
“No es que te odie, Shizuki…” “Pero tú tienes el lujo de elegir.
Yo no.” Eva se enderezó.
El polvo se había disipado por completo.
Los cañones de sus rifles comenzaron a brillar de nuevo, no con rabia… sino con determinación.
—¿Crees que el poder corrompe, Tokisaki?
La voz de Evangeline Strassburg resonó con firmeza, amplificada por el sistema SEI.
—Entonces déjame mostrarte… lo que pasa cuando ese poder se usa con propósito.
Con un movimiento de muñeca, sus rifles se separaron.
Las piezas se desensamblaron en pleno aire y se reconfiguraron como seis drones voladores, cada uno con forma de ojiva plateada que flotaba en formación táctica.
Al mismo tiempo, su uniforme comenzó a desintegrarse en partículas azules, dando paso a un traje EXO liviano, cubierto por placas de nanobots que se ajustaban a su cuerpo como una armadura ceremonial.
Era minimalista, aerodinámico y brutalmente hermoso.
Un diseño exclusivo de NovaTech Alemania.
Desde las gradas, un murmullo cruzó el estadio.
—¡Está desplegando un EXO de combate avanzado!
—exclamó alguien.
Touma se inclinó hacia el micrófono de su canal privado.
—Cuidado, Shizuki.
Está pasando a… Modo Valkyria.
Shizuki entrecerró los ojos.
El sistema SEI proyectó una nueva ventana: 【Eva Strassburg – Modo Valkyria: ACTIVADO】 【Sincronización de drones: completa】 【Astra Core en máxima estabilidad】 Eva extendió los brazos con gracia marcial.
Los drones comenzaron a rotar a su alrededor como alas segmentadas.
—Es fácil criticar a los demás.
—Es fácil llamarme dictadora… o señalar mi nacionalidad.
Su tono no era agresivo.
Era directo.
Crudo.
—Lo difícil… es proteger tus convicciones.
—Y para eso, necesitas más que poder.
—Necesitas fuerza de voluntad.
El cielo mismo pareció tensarse.
Y en ese instante… Evangeline Strassburg dejó de ser solo una estudiante.
Era el escudo, la lanza… y el orden en medio del caos.
Desde las gradas, Hina chasqueó la lengua.
—¿Era necesario tanto despliegue?
—preguntó con incredulidad.
—¿Qué esperabas?
Es la presidenta del Consejo Estudiantil.
Su honor está en juego —dijo Jake, apoyado en la barandilla.
—Sí… ahora entiendo por qué Shizuki no quiso que yo peleara en su lugar —añadió Akari, con tono serio.
—Sigue siendo exagerado si me lo preguntas —repitió Hina, cruzada de brazos.
Touma no dijo nada.
Sus ojos seguían el combate, mientras sus lentes brillaban con cálculos y proyecciones.
—Ellie… ¿qué sabemos del Modo Valkyria?
La voz de su asistente virtual sonó más tensa de lo normal.
—En mi base de datos tengo todo lo relacionado con el Modo Valkyria.
La sincronización con drones, la mejora física por nanobots, los patrones de combate… —Entonces, ¿cuál es el problema?
Hubo una pausa.
—No tengo ni un solo dato sobre Shizuki.
Touma parpadeó.
—¿Qué?
—No aparece nada de ella en los archivos internos de NovaTech.
Solo una etiqueta: “Astra Core Avanzado – Prototipo Británico”.
—¿Y eso qué significa?
—Que su núcleo Astral no fue desarrollado por NovaTech ni activado en Seisen.
Ellie bajó la voz.
—Significa… que Shizuki Tokisaki es un experimento extranjero.
O eso es lo que creo.
Con eso en mente, Touma volvió a centrarse en el combate, fijándose en Eva.
Los drones flotaban a su alrededor como espadas suspendidas por hilos invisibles.
Eva alzó ambos brazos, y los núcleos de las ojivas comenzaron a brillar.
—Formación: Schutzengel.
(Ángeles guardianes.) Los drones se expandieron en círculo, generando una red invisible de líneas de tiro cruzadas.
Shizuki entrecerró los ojos.
—Así que un perímetro total de control… —murmuró.
Desde las gradas, el sistema SEI proyectó una imagen táctica.
Cada ángulo de evasión estaba cubierto.
Cada centímetro del campo, bajo amenaza.
—No podrás escapar, Tokisaki —dijo Eva con voz firme.
—¿Y si no quiero escapar?
—respondió Shizuki.
Un nuevo estallido eléctrico sacudió el suelo.
—Golden Time!
En un segundo, su silueta desapareció, dejando solo una estela violeta.
—¡Drones, disparen a máxima precisión!
—ordenó Eva.
Los proyectiles de los seis drones cruzaron el campo en milisegundos.
Pero no impactaron.
Las estelas de Shizuki zigzagueaban entre los ángulos, activando Golden Time solo en momentos críticos, desactivándolo para conservar energía, desafiando la lógica matemática del sistema Valkyria.
Desde la vista de los espectadores, parecía una coreografía de luz.
Luz blanca contra luz violeta.
Orden contra libertad.
Eva frunció el ceño.
—No tiene sentido… sus movimientos no siguen ningún patrón.
Pero mientras los drones giraban buscando un blanco, una chispa apareció justo detrás de ella.
—¡Aquí!
—gritó Shizuki.
El tiempo volvió a su curso justo cuando Shizuki apareció a espaldas de Eva.
Con su espada de estocada lista, apuntó directamente al generador del traje EXO.
Pero dos drones reaccionaron al instante.
—¡Interceptar!
—ordenó Eva.
Ambas ojivas se colocaron entre ella y el ataque, explotando en una ráfaga de luz y presión.
—¡Shizuki!
—gritó Touma desde las gradas, poniéndose de pie de golpe.
El estallido sacudió el campo.
Eva bajó los brazos lentamente, sin perder la compostura.
—Ya lo ves, Tokisaki… —dijo con tono gélido—.
Ingeniería de precisión alemana.
Los cuatro drones restantes tomaron nuevas posiciones defensivas, rodeando a su dueña como una corona de acero flotante.
Cuando el humo se disipó, el público contuvo el aliento.
Shizuki seguía de pie… pero apenas.
Su traje mostraba daños visibles.
Una de sus mangas estaba rasgada, y un fino hilo de sangre caía desde su hombro izquierdo.
Se apoyó con dificultad, soltando la empuñadura de su espada, que cayó al suelo con un clang.
Sin decir palabra, abrió la recámara de su pistolón.
Dos casquillos vacíos cayeron al suelo con un eco metálico.
—¿Qué… qué estaba haciendo?
—murmuró, mirando a su alrededor con confusión.
Sus ojos se nublaron por un instante.
Desde las gradas, Touma sintió un escalofrío.
—No… no puede ser… Apretó el auricular con fuerza.
—Ellie… dime que no.
—Lo estoy verificando… pero todo indica que ha perdido fragmentos de memoria.
Pequeños, pero reales.
Touma tragó saliva.
—Shizuki… ¿recuerdas por qué estás peleando?
Ella no respondió.
Sus ojos estaban nublados.
El brazo izquierdo temblaba.
Pero entonces… escuchó la voz de Touma en el intercomunicador.
—Shizuki… “Una fortuna nunca comprará un segundo de tu vida.” Ella cerró los ojos.
Y en su mente, la imagen de su abuelo apareció por un instante.
Su voz tranquila.
Su mirada firme.
Ese reloj de bolsillo siempre en la mano.
Shizuki respiró hondo.
Y cuando abrió los ojos… La determinación había vuelto.
—Gracias, Kisaragi… Ahora sé lo que tengo que hacer.
Con movimientos firmes, colocó dos nuevas balas en la recámara de su pistolón y lo cerró con un clack que resonó en toda la arena.
Luego se agachó, recogió su espada del suelo y la giró una vez entre los dedos antes de adoptarla en posición de guardia.
—Este traje no es nada barato, ¿sabes?
Luego te enviaré la cuenta a tu oficina —dijo con una sonrisa confiada, apuntando directamente a Eva.
La presidenta esbozó, por primera vez, una sonrisa sincera, sin soberbia.
—Así me gusta.
Muéstrame de qué es capaz la becada británica.
Y por primera vez en el combate… No parecía que fueran enemigas.
Por primera vez en sus vidas… Ambas estaban disfrutando de un verdadero encuentro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com