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Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 36

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  4. Capítulo 36 - 36 Capítulo 2 Salida con amigos y un osito sin pijama 2
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36: Capítulo 2: Salida con amigos y un osito sin pijama (2) 36: Capítulo 2: Salida con amigos y un osito sin pijama (2) Parte 2 Luego de pasar un rato agradable en el café, el grupo decidió continuar su día con una visita al Zoológico de Tenryu.

No era tan grande ni famoso como el de Ueno, pero sí ofrecía un paseo tranquilo, con aire familiar y muchos rincones adorables para explorar.

El lugar estaba lleno de vida: niños corriendo con globos, parejas sacándose fotos con peluches gigantes, y familias disfrutando del buen clima.

Akari se detuvo frente a una baranda, observando con atención a un pequeño grupo de focas que nadaban con gracia en un estanque cristalino.

Una de ellas, al notar que la observaban, intentó hacer un giro en el agua…

y terminó chocando de cara con una pelota flotante.

Akari soltó una risa sincera, tapándose la boca con ambas manos.

—¡Son tan torpes y adorables!

—dijo, dando pequeños saltitos de emoción.

—Tienes razón.

Son como un montón de Hinas —comentó Shizuki con su característico tono neutro.

Touma, que estaba bebiendo un refresco, miró a una de las focas que flotaba cerca del borde, mirándolos con una expresión que parecía…

¿ofendida?

En su mente, no pudo evitar imaginarla con una peluca anaranjada.

—Pff… —intentó contener la risa, pero casi escupe la bebida.

—¡Hmpf!

¡Qué groseros!

—bufó Hina, girándose indignada.

—Al menos no me parezco a ese perezoso —añadió, señalando un animal de pelo plateado que colgaba de una rama sin intención alguna de moverse.

Sin decir nada, Akari tomó a Touma de la mano y tiró de él con suavidad.

—¡Mira, Touma!

¡Unos monitos muy lindos!

La pequeña pelirroja arrastraba a Touma por el zoológico con su energía desbordante de siempre.

Tanto, que en un momento se perdieron entre la multitud.

Llegaron hasta una pequeña sección con minijuegos y puestos de feria.

Los premios: montones de peluches apilados tras vitrinas y estantes.

—¿Crees que podría intentarlo?

—dijo ella, señalando una máquina que medía la fuerza de los golpes.

—¿Qué tal si probamos algo que no explote?

—sugirió él, mientras barría la zona con la mirada.

—Pero yo quiero ese peluche —insistió ella, haciendo un puchero adorable.

—Ya sé… —dijo Touma, caminando hacia un puesto de disparos.

Al llegar, el encargado los saludó con una amplia sonrisa.

—¡Ey, muchacho!

Bienvenido.

—¿Quieres probar suerte?

Quizás puedas ganar algo bonito para tu novia —añadió con un guiño.

Touma miró los rifles, la munición de corcho, y luego los premios.

El mayor de todos: un oso de peluche con orejitas suaves y bufanda rosa.

—¿Cuánto cuesta la jugada?

—Trescientos yenes.

Touma sacó tres monedas de su cartera y las colocó sobre el mostrador.

—Quiero intentarlo —dijo, enfocando su mirada como si estuviera en una misión.

Akari cruzó los brazos, desconfiada.

—Sabes que estos juegos son una estafa, ¿no?

Mi hermano siempre perdía en estos… Touma cargó el rifle, sonrió y giró el rostro hacia ella.

—Akari, querida… yo no soy tu hermano —dijo, haciéndose el cool mientras se acomodaba el flequillo como un protagonista de anime.

Jaló el gatillo tres veces.

Tres disparos.

Tres objetivos caídos, uno detrás del otro.

—Touché —dijo, fingiendo soplar el cañón del rifle como en una película del viejo oeste.

—¿C-como hiciste eso, chico?

—balbuceó el encargado, asombrado.

—Tengo el título de mejor tirador en Akihabara en “Mad Zombie House EX”.

Esto fue pan comido.

—Ahora, si no le molesta… el osito de peluche, por favor.

Akari lo miraba en silencio, los ojos brillando.

Por un momento, no veía al Touma normal de siempre… sino a un héroe de cómic.

Un tirador legendario del lejano oeste.

Y ese peluche…

era su tesoro ganado en duelo.

Touma se acercó a Akari y le entregó el peluche, que era bastante grande.

Ella lo abrazó de inmediato como si fuera un tesoro.

—¡Eres genial, Touma!

—exclamó con una sonrisa brillante.

—Es un poco exagerado.

Mi única habilidad real son los videojuegos —dijo él, riendo.

Akari sacó su celular y tomó una foto: una captura de su alegría, del osito, y de Touma sonriendo a su lado.

Luego, como siempre hacía, se la envió a su hermano.

Una pequeña tradición solo suya.

Después fueron a comer crepes mientras veían a las nutrias jugar en su hábitat.

La escena era tranquila, y el día parecía no tener prisa.

—Touma… —dijo ella finalmente, girándose hacia él.

—¿Sí?

—¿Qué piensas cuando me ves?

Él la miró unos segundos antes de responder.

—Creo que eres una chica genial.

Carismática, enérgica… y con una fuerza envidiable.

—Entonces… ¿saldrías en una cita conmigo?

—preguntó, bajando la mirada hacia su vestido—.

Como sales con Hina… o Shizuki.

Touma sonrió con ternura.

—No digas tonterías.

Claro que saldría contigo.

Pero… —¿Pero?

—Solo si viene la verdadera Akari.

Sé que no estás cómoda con ese vestido.

Te ves preciosa, sí… pero sé que evitas mancharlo.

Puedo notarlo en cómo comes.

Ella lo miró sorprendida… y, por primera vez en todo el día, sonrió desde el corazon.

—¿Qué te parece el próximo sábado?

—Hecho.

—Entonces es una promesa —dijo ella, extendiendo el dedo meñique.

—Es una promesa —respondió él, entrelazando el suyo con el de ella.

Y por un instante, entre el ruido del parque y el perfume del crepe con frutilla, el mundo fue simple, tierno y perfecto.

El sonido de las nutrias jugando los envolvía como un fondo sereno.

Hasta que, a lo lejos… —¡AAAAAAAAAH!

¡UN OSO!

Todos se giraron al mismo tiempo, el caos estalló como un disparo de salida, gente corriendo, gritos, zancadas.

Akari vio cómo el animal se dirigía directo hacia un grupo de niños.

Sin dudarlo, dejó caer su crepe y corrió hacia el peligro.

Hacia el oso

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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