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Astral Resonance - Susurros de las estrellas - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - 38 Capítulo 3 Una sombra entre bambús 1
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38: Capítulo 3: Una sombra entre bambús (1) 38: Capítulo 3: Una sombra entre bambús (1) Parte 1 La habitación estaba apenas iluminada por el resplandor azul de una serie de pantallas.

El aire olía a metal frío y café recalentado.

Frente al monitor central, una joven de cabello corto y castaño, cruzaba los brazos mientras observaba los gráficos con determinación.

—¿Cómo está el nuevo prototipo?

—preguntó una voz masculina desde la pantalla.

Su tono era firme, con un deje de arrogancia calculada.

La chica parpadeó sin emoción.

—Listo para la demostración… en teoría.

Aún faltan pruebas reales, claro.

—Bien.

¿Y qué hay del sujeto de prueba?

—¿Se refiere a Akari Tsubasa?

En una de las pantallas apareció una imagen congelada: Akari, en su pijama de osito, cargando a Touma como si fuera un costal de papas.

—He oído que venció al prototipo de Duval.

—continuó la voz.

—Sí… aunque eso no fue lo más interesante del evento.

La joven cambió de monitor con un gesto sutil.

Ahora se veía a Touma Kisaragi activando el Exo “ED1”, con el rostro pálido y una expresión que gritaba “no estoy listo para esto”.

—¿Entonces?

¿Cuál es el problema?

—inquirió el hombre, impaciente.

—El problema no es el prototipo… —dijo ella, ampliando el gráfico de sincronización neuromuscular—.

En manos adecuadas, ED1 podría competir incluso con Akari Tsubasa.

—¿Pero?

—Ese chico.

Touma Kisaragi.

No es piloto.

Ni combatiente.

Técnicamente, ni siquiera debería estar cerca de un Exo.

—¿Y?

—Y sin embargo… no solo resistió.

Ejecutó maniobras defensivas que no están en el manual.

Es como si…

improvisara desde la intuición.

La voz al otro lado del monitor guardó silencio por unos segundos.

—¿Hay alguna lectura anómala en su Astra Core?

—Negativo.

Sigue en nivel básico.

Lo más destacado en su historial… son trofeos de videojuegos retro.

El hombre rió por lo bajo.

—Entonces, es un gamer con suerte.

—Es posible.

Pero me parece… demasiado preciso para ser simple suerte.

—Los de investigación están llenos de ese tipo de casos —dijo él con desdén—.

Ratas de laboratorio con reflejos decentes.

—No lo subestimaría, señor —agregó ella, bajando un poco la voz—.

Tiene algo…

raro, no sé cómo explicarlo.

—No nos adelantemos.

Que lo analicen otros.

Por ahora, concentrémonos en la demostración.

—¿Enviará a la piloto designada?

—Sí.

El Proyecto Void Reaver necesita datos reales.

Y ella es la única capaz de controlarlo por ahora.

La joven asintió.

Con un par de clics, la pantalla mostró un nombre en rojo: Li Meiyun – Autorización Especial: Control Neural Tipo V.

—La mejor piloto de Beijing… y la más peligrosa —murmuró la joven—.

Esto no es una prueba.

Es una provocación.

—Y si ese tal Kisaragi está realmente involucrado… pronto veremos si es coincidencia o algo más.

La llamada se cortó.

Solo quedó el sonido monótono del aire acondicionado… y el parpadeo de las luces de los servidores.

La joven técnica se quedó en silencio unos segundos.

Cerró los ojos, como quien calcula su siguiente movimiento, y luego murmuró sin mirar hacia atrás: —No te quedes ahí parada haciéndote la misteriosa… Una silueta apenas visible se separó de la oscuridad.

Apoyada con total naturalidad contra la pared, una joven de cabello violeta oscuro entrecerró los ojos, molesta.

—Hmph.

Qué grosera… no me gusta interrumpir charlas ajenas —dijo, con un tono tan afilado como elegante.

La científica no se inmutó.

—Ya sabes lo que tienes que hacer.

Investiga a ese tal Kisaragi.

La sombra se irguió.

Con un gesto tan fluido como silencioso, desenfundó su katana negra, envuelta en reflejos opacos.

Sin emitir sonido alguno, realizó un corte sutil en el aire… y el mundo se agrietó.

Una hendidura violeta cruzó el espacio, como si la realidad misma hubiera sido rasgada por una cuchilla invisible.

Más allá, solo oscuridad.

—Te dije que no me dieras órdenes… —murmuró la joven, molesta—.

Lo haré porque me intriga ese muchacho.

No porque tú lo digas.

Y sin esperar respuesta, cruzó el portal con pasos suaves pero decididos.

El silencio volvió a apoderarse de la sala.

La joven científica apoyó el mentón sobre su mano, sonriendo apenas.

Ajenos a todo eso, Touma Kisaragi enfrentaba el miedo más puro y auténtico de cualquier adolescente sensato: No quedarse dormido en clase de Gen Kirishima.

—En cualquier caso… —dijo el profesor, con su voz grave y tono aletargado— lo mejor para defenderse de un ataque Nulvoid, si no cuentan con un Exo a mano, es aprender hechizos básicos para reforzar sus aptitudes físicas… Hizo una pausa.

Sus ojos recorrían lentamente a los alumnos.

Algunos ya cabeceaban.

Touma era uno de ellos.

—Como sea… ¿Eh?

¿Eso fue todo?

pensó Touma, abriendo un ojo.

—A partir de mañana, los estudiantes de la división de investigación tendrán clases conjuntas con la división de combate.

—dijo Kirishima como si fuera un dato irrelevante.

Todos los alumnos se incorporaron de golpe.

—¡¿Qué?!

—Ah, cierto… se me había olvidado mencionar eso —dijo, rascándose la nuca.

—En unos días es la muestra del primer trimestre: el Seisen International Invitation.

El murmullo estalló en el aula.

—Silencio… por favor… me dan dolor de cabeza —dijo sin alterar su tono, pero con una expresión de fastidio existencial.

—Como les decía, este torneo sirve para mostrarle al mundo cómo nuestro instituto… se gana su presupuesto.

—Vendrán reclutadores, inversores… y estudiantes de otras academias afiliadas a NovaTech —añadió, mientras bostezaba abiertamente.

—Y… Se quedó mirando al vacío.

—…Ya lo olvidé.

Que Eleonor o Valverde les expliquen los detalles.

Yo me voy.

Y dicho eso, tomó su taza de café y abandonó el aula.

Aun faltaban veinte minutos para terminar la clase.

—Qué tipo más descarado —murmuró Touma, con la frente apoyada en el pupitre.

—Incluso tú darías mejores clases… y eso que no sabes nada de nada —añadió Jake, mientras se estiraba como un gato perezoso.

—Ja… ja… —respondió Touma con tono plano.

—Sin duda los japoneses no tienen sentido del humor —suspiró Jake, alzando los hombros.

Entonces Hina se giró hacia ellos, emocionada.

—¡Conseguí unas películas nuevas para ver!

¿Vamos a comprar aperitivos?

—dijo como si hablara de una operación militar secreta.

—¡Sí!

¡Quiero pastelitos de animalitos!

—saltó Akari desde su asiento, con las manos en alto.

—Yo solo quiero unas papas… y tal vez un refresco que no sea de los raros que toma Jake —añadió Touma, con expresión de sufrimiento.

—¡Hey!

Mis refrescos son lo máximo.

Solo que tu paladar es anticuado, hermano.

Jake se cruzó de brazos con dignidad ofendida.

—Aunque… hoy paso del club.

Tengo una sesión de entrenamiento especial.

—¿Entrenamiento?

—repitió Akari, ladeando la cabeza.

—Ah, sí.

Solo para los pilotos de meca.

Así que no te preocupes —respondió él, intentando sonar cool.

—¡Bien!

¡Más pastelitos para mí!

—celebró Akari, levantando un puño triunfal.

—Parece que hoy viene una nueva piloto de China, así que nos llamaron a todos los de la unidad de élite —añadió Jake con tono serio.

Pero para entonces, Touma, Hina, Akari y Mirai ya estaban alejándose de él como si no hubieran escuchado nada.

—¡Gracias!

¡Yo también los quiero mucho!

—gritó Jake, alzando los brazos en señal de tragedia.

Y así, mientras el grupo planeaba una tarde tranquila de películas y dulces, una sombra con ojos afilados aterrizaba en suelo japonés.

Li Meiyun… la mejor piloto de Beijing, acababa de llegar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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