ATADA A TRES ALMAS - Capítulo 15
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15: Capítulo 15 – Capturada 15: Capítulo 15 – Capturada La luna nueva había oscurecido Lunaris.
La ciudad, sin su luz, parecía contener la respiración.
En la guarida, las alarmas sonaban en silencio; Rowen había desactivado los sistemas de aviso para que nadie más supiera que Lyria había desaparecido.
Horas antes, ella había dejado solo una nota, escrita con tinta plateada: “Si me tienen a mí, no irán por ustedes.
Los amo.
No vengan.” Kael la encontró primero.
Su rugido llenó el túnel.
Rowen intentó mantener la calma, pero las manos le temblaban sobre los controles.
Eren no dijo una palabra; ya estaba preparando las sombras para rastrear su energía.
—Se entregó —dijo Rowen, apenas un susurro.
Kael golpeó la pared.
—¡No volveré a perderla!
Eren levantó la mirada.
—Entonces la traeremos de vuelta.
Lyria, mientras tanto, se encontraba en el corazón de la torre de Selene.
El aire olía a metal y a flores marchitas.
Cadenas de energía lunar la mantenían en pie, brillando con un tono rojo oscuro.
Selene la observaba desde una plataforma elevada, el rostro tan sereno que resultaba casi triste.
—Siempre supe que vendrías.
—No por ti —respondió Lyria—.
Por ellos.
Selene caminó alrededor del círculo de contención.
—Eres todo lo que nunca me permitieron ser.
Una Omega con poder, amada, elegida.
¿Sabes lo que es nacer para obedecer y nunca ser suficiente?
—Sí —dijo Lyria con calma—.
Por eso no te odio.
Las palabras la desconcertaron.
Por un instante, la máscara de Selene se resquebrajó.
Fue entonces cuando el aire cambió.
La sombra se movió primero: Eren, emergiendo desde la oscuridad del suelo, derribando los guardias con precisión.
Rowen apareció en los sistemas de control, desactivando los escudos uno a uno.
Y el rugido del Alfa llenó la torre cuando Kael irrumpió rompiendo las puertas, fuego vivo en los ojos.
Selene retrocedió, furiosa.
—¡No pueden contra mí!
Pero ya no estaban separados.
La marca de Lyria brilló, respondiendo al vínculo.
Tres haces de luz —rojo, azul y plata— se unieron sobre ella.
Las cadenas de energía se desintegraron.
Lyria cayó, pero Kael la sostuvo antes de que tocara el suelo.
Eren y Rowen formaron un círculo a su alrededor.
Selene alzó las manos, liberando una descarga final de poder.
El fuego de Kael la bloqueó.
Rowen desvió la energía con un campo mental perfecto.
Eren la absorbió en su sombra y la devolvió a la nada.
El silencio que siguió fue absoluto.
Selene cayó de rodillas, exhausta.
Lyria se inclinó hacia ella.
—No eras mi enemiga, Selene.
Solo te perdiste en tu envidia.
Y la dejó allí, en medio de la sala, mientras la luna, recién nacida, ascendía de nuevo.
De vuelta en la guarida, Lyria descansaba entre ellos.
Kael vigilaba la entrada, Rowen controlaba los sistemas, Eren permanecía junto a ella, observando que su respiración siguiera estable.
La luna creciente se reflejaba en el suelo metálico.
Por primera vez desde que todo comenzó, no había miedo.
Solo la certeza de que el vínculo, probado por el fuego y la sangre, seguía intacto.
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