Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Bajo el cielo del Ávila - Capítulo 7

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Bajo el cielo del Ávila
  4. Capítulo 7 - 7 La voz que el piano escondía
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

7: La voz que el piano escondía 7: La voz que el piano escondía El escenario estaba bañado por una luz cenital azulada, creando un círculo de soledad alrededor del piano de cola.

Tatiana se sentó, sintiendo el peso de la mirada de Sebastián desde la consola de sonido.

Él estaba allí, con los audífonos puestos, ajustando los niveles con una seriedad que la ponía más nerviosa que un debut en el Carnegie Hall.

—Cuando quieras, Tati.

Estamos grabando la prueba —anunció Harry desde la cabina.

Tatiana rozó las teclas.

El silencio en el teatro era absoluto.

Antonela estaba apoyada en una de las cajas de sonido, con los brazos cruzados y una expresión de “esto no va a salir bien”.

Tatiana cerró los ojos y empezó a tocar.

Ya no era la pieza clásica perfecta y fría; era una melodía rota, cruda, que recordaba al caos de la autopista y al vacío de su propio corazón.

Y entonces, abrió la boca.

“Bajo el cielo que hoy nos juzga, oculté lo que sentía…

entre notas de cristal y una vida de mentira.

Pero el ruido de una moto me trajo a la realidad,y el silencio de tu boca es mi única verdad.” Su voz salió profunda, con una calidez que nadie esperaba.

No era la voz de una cantante de ópera, era la voz de una mujer que estaba cansada de ser una muñeca.

Sebastián dejó de mover los controles.

Se quitó los audífonos lentamente, atrapado por la letra.

Sabía que esa canción era para él, o al menos, sobre lo que él había provocado en ella.

Sus ojos claros se encontraron con los de Tatiana a través de la penumbra, y por un segundo, el teatro desapareció.

—¡Es increíble!

—susurró Melissa emocionada desde las butacas, pero Alejandra la mandó a callar con un gesto.

La manager estaba boquiabierta; sabía que tenía un éxito mundial entre manos.

Sin embargo, el momento de magia se rompió.

Un ruido chirriante de estática recorrió todo el teatro, seguido de un “pop” violento que hizo que Tatiana saltara del asiento y se cubriera los oídos.

—¡¿Pero qué pasó?!

—gritó Alejandra, levantándose de golpe—.

¡Casi dejas sorda a mi artista!

Sebastián corrió hacia el escenario, pero Antonela fue más rápida.

—¡Ay, no!

—exclamó Antonela con una voz fingida de preocupación—.

Sebas, te dije que el cableado estaba sensible.

Creo que te distrajiste demasiado mirando a la “estrella” y no conectaste bien el supresor.

¡Qué peligro, Tati!

Podrías haber recibido una descarga.

Harry bajó de la cabina corriendo, mirando a su hermano con confusión.

Sebastián no dijo nada, pero sus ojos brillaban de rabia.

Miró el cable que Antonela tenía cerca de su pie y supo exactamente lo que había pasado: sabotaje.

¡Me importa un bledo de quién fue la culpa!

—el grito de Alejandra retumbó en cada rincón del teatro vacío, silenciando los intentos de Harry por explicar lo sucedido—.

No les pago para que me den excusas, les pago por soluciones.

¡Casi dejan sorda a mi artista principal a días del estreno!

Alejandra se acercó a Harry y a Sebastián, señalándolos con un dedo acusador mientras sus ojos echaban chispas.

—Escúchenme bien: si el próximo ensayo no es perfecto, si escucho un solo ruido de estática más, rompo este contrato y me busco a la competencia.

Y les aseguro que me encargaré de que no vuelvan a montar ni un equipo de sonido en toda Caracas.

¡Arreglen su desastre!

Alejandra se dio la vuelta, jalando a una Tatiana todavía aturdida hacia los camerinos.

El silencio que quedó en el escenario era denso, cargado de la humillación y la rabia.

Harry esperó a que estuvieran lo suficientemente lejos antes de estallar.

Se giró hacia Sebastián con la cara roja de frustración.

—¡Te lo advertí, Sebastián!

—le soltó Harry, bajando la voz pero con un tono cortante—.

Te dije que esa mujer era un problema.

¡Mira el lío en el que nos metió por sus celos de quinta!

—Harry, yo no hice nada, ella…

—intentó decir Sebastián, pero su hermano no lo dejó terminar.

—¡Me importa poco si hiciste o no!

Arregla tus problemas de falda ahora mismo —Harry lo señaló con firmeza—.

Controla a esa víbora o la controlo yo, y te juro que no voy a ser amable con ella.

No voy a permitir que arruines el negocio de la familia, ni el futuro de mi hija, por no saber ponerle un parado a Antonela.

¡Sácala de aquí ya!

Harry se dio la vuelta y se marchó hacia la consola, dejando a Sebastián solo en medio del escenario.

Sebastián apretó los puños, sintiendo la mirada triunfal de Antonela desde las sombras del telón.

Ella creía que había ganado, que había marcado su territorio, pero lo que no sabía era que acababa de despertar a la bestia.

Sebastián caminó hacia donde estaba ella.

Ya no había rastro de la paciencia que le tuvo por años.

—Espero que estés feliz, Antonela —dijo él con una voz tan fría que ella dio un paso atrás—.

Porque acabas de firmar tu salida de mi vida.

Melissa entró al camerino cerrando la puerta con cuidado, con los ojos como platos.

—Tati, no te lo vas a creer —susurró, acercándose a ella—.

Los hermanos acaban de tener una pelea de película afuera.

Harry le gritó a Sebastián que controle a “su víbora” o que él mismo se encargará.

Parece que la tal Antonela metió la mano donde no debía para sabotearte.

Tatiana sintió un vuelco en el corazón.

Sabía que ese ruido no había sido un error técnico de Sebastián.

Aprovechando que Alejandra estaba en el pasillo discutiendo con los organizadores por el contrato, Tatiana se puso un abrigo oscuro sobre el vestido de ensayo y salió por la puerta trasera del camerino.

Caminó por las sombras del teatro hasta que lo vio.

Sebastián estaba solo en el escenario, bajo una única luz tenue.

Estaba agachado, rodeado de cables y herramientas, trabajando con una furia contenida.

Sus manos se movían rápido, pero se detenían de golpe cuando la frustración le ganaba.

—Maldita sea…

—murmuró él para sí mismo, sin notar la presencia de ella—.

Voy a tener que ir al taller por el osciloscopio y los filtros nuevos.

Si no arreglo esto hoy, Harry me mata y ella se sale con la suya.

Tatiana dio un paso hacia la luz, haciendo que las tablas del escenario crujieran levemente.

Sebastián se tensó y levantó la vista de golpe.

Al verla allí, sola, sin su equipo de seguridad ni su manager, su expresión de rabia se suavizó por un segundo, reemplazada por una sorpresa genuina.

—¿Qué haces aquí, Mozart?

—preguntó con voz ronca, dejando caer un destornillador—.

Tu jefa debe estar buscándote para meterte en una caja fuerte hasta el día del estreno.

—Ella no sabe que estoy aquí —respondió Tatiana, acercándose un poco más—.

Escuché lo que pasó.

Y sé que no fue tu culpa.

No tienes que arreglar esto solo.

Sebastián soltó una risa amarga y se puso de pie, sacudiéndose el polvo de los pantalones.

—En este mundo, siempre se está solo cuando las cosas fallan, reina.

Pero gracias por el voto de confianza.

Aunque ahora mismo, lo que necesito son repuestos, no palabras bonitas.

Tengo que ir al taller ahora mismo si quiero que mañana este piano suene como tú te mereces.

Tatiana lo miró fijamente.

Una idea loca cruzó su mente.

—Llévame contigo —soltó ella—.

Llévame a ese taller.

Necesito salir de este teatro antes de que me vuelva loca.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Danny_García_7841 Solo tengo ojos para ti <3

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo