Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Bambi y el duque - Capítulo 108

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Bambi y el duque
  4. Capítulo 108 - 108 Capítulo 109 – Tiempo en el teatro - Parte 2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

108: Capítulo 109 – Tiempo en el teatro – Parte 2 108: Capítulo 109 – Tiempo en el teatro – Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio Vivian fue despertada por el hundimiento de la cama junto a ella, haciendo que sus ojos se abrieran sorprendidos en la oscuridad, para ver a Leonard que había ido a recostarse a su lado.

Con los ojos llenos de sueño, le miró con una sonrisa suave en los labios.

—Vuelve a dormir, Vivi —escuchó a Leonard susurrarle suavemente.

Pero Vivan no quería volver a dormir.

Ahora que él había vuelto a casa, ella quería hablar con él: —¿Qué hora es?

—Pasadas las cinco de la mañana.

Duerme, cariño.

—le pasó suavemente la palma de su mano por la mejilla.

—Pero tú estás aquí —dijo ella como una niña, haciéndole reír.

—Así es.

No voy a ir a ninguna parte.

Seguiré aquí cuando te despiertes por la mañana —respondió.

Vivian había estado durmiendo muy profundamente y no era que quisiera despertarla, o quizás, su mente subconsciente quería despertarla para ver esos ojos negros que lo miraban dulcemente.

—Hmm —tarareó, sus ojos estaban comenzando a cerrarse de nuevo para quedarse dormida.

Mientras dormía, ella tomó una de sus manos para llevársela a su pecho al tiempo que se dirigía a la tierra de los sueños.

Cuando llegó la mañana, Vivian sintió un brazo alrededor de su cintura que no era otro que el de Leonard.

Ella recordó que él se acostó temprano por la mañana, pero se había preguntado si era parte de un sueño.

Parecía que no lo era, pensó Vivian para sí misma.

No se dio la vuelta para hacer muchos movimientos, lentamente giró la cabeza para mirar el cabello rubio que tenía enfrente.

La mejilla de Leo estaba presionada contra la almohada.

Se sintió como si eso hubiera pasado antes y luego se dio cuenta de que fue el momento en que todavía era una criada allí.

Cuando Leonard había ido a visitar su habitación y se había quedado dormido en la pequeña cama.

Sus largas pestañas tocaban su mejilla, sus labios rosados estaban cerrados.

Largos mechones de su cabello rubio descansaban en la almohada de forma dispersa.

No podía creer que un hombre como él se hubiera enamorado de una chica como ella.

Era una mujer de aspecto sencillo, quizás un poco bonita pero no lo suficiente para competir con otras mujeres de sociedad.

Se sintió afortunada de ser amada por él.

Su pecho se llenó con sólo mirarlo.

Habían pasado unos días desde que la había besado o abrazado enteramente.

Seguro que le había besado la frente para desearle suerte, pero ella echaba de menos sus labios sobre los de ella, presionándola mientras la probaba.

Se sonrojó por sus propios pensamientos.

Queriendo ver si podía darle un beso mientras él aún dormía, se inclinó lenta y firmemente.

Sus labios se alineaban perfectamente delante de él.

Aunque ella no lo había besado todavía o hecho que sus labios tocaran los suyos, pudo sentir una especie de atracción magnética entre sus labios ahora mismo, y sus labios sólo se acercaban a los de él.

Justo antes de que pudiera acercarse, un de sus ojos, que estaban cerrados, se abrió para mirar directamente a los suyos tan cerca que le mareó.

En menos de un segundo, Vivian se dio la vuelta, con su espalda presionada contra el colchón,él empujó a ambas manos a cada lado de su cabeza.

Los segundos se convirtieron en minutos, pero no hablaron.

Mirándose fijamente el uno al otro y esperando que el otro hablara.

—¿Qué estabas haciendo?

—le preguntó con voz grave y ronca.

—Estabas dormido —comentó ella, al ver que él no respondía inmediatamente.

—Una rata se movía a mi alrededor y no podía ignorar sus avances.

—le sostuvo las muñecas firmemente sobre la cama—.

¿Estabas a punto de besarme, Bambi?

—aunque Vivian quería responderle con una respuesta inteligente, apenas podía pensar en una por la forma en la que él la miraba.

—Quería besarte —murmuró ella, sus ojos evadiendo los de él.

Sintiendo el apretón de manos, ella miró de vuelta hacia él y el apretón de manos de sus muñecas se aflojó.

—¿Ah, sí?

—preguntó, sus ojos vagando libremente alrededor de su cara mientras se sentaba con sus piernas a cada lado de su cintura; sin poner su peso sobre ella, se inclinó hacia delante.

Vivian sintió que su corazón se estremecía, como él no había estado con ella, ese depredador la miraba a los ojos como si estuviera a punto de devorarla.

Se inclinó lo suficiente, de modo que esta vez era él quien tenía sus labios sobre los de ella.

Sus largos mechones de pelo cayeron sobre su frente.

Tragó, esperando a que él hiciera lo que quisiera, pero el hombre se burlaba de ella, como si él fuera el gato y ella el ratón, colgando al animalito delante de las patas del gato.

—¿Quieres que te bese?

—susurró dulcemente sobre sus labios.

Demasiado tímida para responder a su pregunta, ella no pudo hacer nada más que separar sus labios con anticipación.

Lo vio separar sus labios y pudo sentir el latido de su corazón como si hubiera comenzado a ejercitarse tan temprano en la mañana al ver al hombre frente a ella.

Cuanto más se acercaba a ella, sus ojos empezaban a cerrarse lentamente.

Esperó el beso, a que sus labios suaves tocaran los de ella, pero nunca llegó.

Confundida, abrió los ojos para ver cómo él la miraba fijamente, su corazón se derrumbó.

—¿Puedo probarte, Vivi?

—cambió su pregunta anterior y vio cuando la mirada de confusión que permanecía en esos ojos tan hermosos e inolvidables se convirtió en una de vergüenza.

Vivian no era ingenua para no entender de qué hablaba Leonard.

Su cabello encrespado y su camisa desabrochada, que mostraba los músculos debajo de la camisa que usaba, hacía que los dedos de los pies de se le curvaran.

Ese sentimiento ya no era extraño.

Ella había aprendido que siempre lo sentía en presencia de Leo, su presencia y sus palabras.

Nunca fue de los que hablan mucho, sus palabras estaban reservadas para muy pocas personas.

Y para Vivian, sus palabras siempre habían sido reunidas y consideradas.

Ella era especial después de todo.

La mujer de la que se había enamorado años atrás y la iba a hacer suya para siempre.

Era curioso cómo uno no podía esperar para conquistar el amor mientras el otro estaba listo para ser conquistado.

Los labios de Leonard se separaron lentamente y luego dijeron: —No lo sabré a menos que me lo digas.

Necesito saber que esto es lo que quieres, Bambi.

—le soltó la muñeca.

Apartándose, salió de la cama y la dejó confundida sobre dónde había desaparecido su beso.

Ella se sentó en la cama rápidamente.

¿No quería besarla?

No podía ser que sus sentimientos fueran transparentes delante de ella, entonces ¿por qué?

¿Fue porque no respondió a su pregunta?

—¿Qué pasó?

—le preguntó perpleja.

Leonard, que se estaba arremangando, miró por encima de su hombro para ver a Vivian con una expresión perdida mientras esperaba a que él hablara.

—¿Hmm?

—Tú, no quieres besarme… —las palabras salieron de su boca con una mezcla de declaración y pregunta.

Entendiendo lo que había pasado con él burlándose de ella, ella lo miró con ansiedad, lo que sólo le hizo querer llevarla de vuelta a la cama.

No para dormir, sino para hacer cosas que ambos saborearían y disfrutarían.

Caminando para pararse frente a ella, dijo: —Créeme, Bambi, cuando te digo que sí quiero, pero ahora mismo es mejor no hacerlo.

—le tocó los labios con el dedo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo