Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Bambi y el duque - Capítulo 111

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Bambi y el duque
  4. Capítulo 111 - 111 Capítulo 112 – Tiempo en el teatro - Parte 5
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

111: Capítulo 112 – Tiempo en el teatro – Parte 5 111: Capítulo 112 – Tiempo en el teatro – Parte 5 Editor: Nyoi-Bo Studio Vio al Sr.

Gibbs y a la mujer que había estado de pie a su lado, yendo en una dirección diferente a la que estaban caminando anteriormente.

Sintió que la mano grande de Leo se colocaba en su pequeña espalda, lo que le devolvió la atención.

Al mirarlo, ella lo vio observando a alguien con profunda concentración antes de que su mirada se separara de la persona.

—¿Alguien que conoces?

—le preguntó.

Él agitó la cabeza.

—Persona sin importancia —sonrió y luego la llevó por las escaleras de piedra.

Con el lugar hecho sólo para las élites, Vivian no lo encontró abarrotado.

Había unos cuantos caballeros y mujeres que iban detrás de ellos y otros al frente.

Ella vio su vestido y luego a las otras mujeres para darse cuenta de que su vestido parecía mucho más caro que el del resto que había ido a ver.

Antes de entrar en el teatro no entendía por qué las mujeres la miraban, si se veía extraña, pero no era así.

Su vestido había sido preparado por el propio Leo, desde el color de la seda hasta el bordado y los encajes que había que acompañar.

Ahora que él le había confesado sus sentimientos, aprovechó la oportunidad para mimar a la chica al máximo.

Algunas personas nunca habían visto a Leonard entrar en el teatro a esa hora de la noche, por lo menos no para ver el teatro nocturno, lo que les hizo revisar a la chica que lo acompañaba cuando entraban.

—Éste es el asiento asignado que usted solicitó, Sr.

Carmichael —dijo uno de los hombres que había ido a guiar el camino hasta el palco, corrió la cortina y abrió la puerta—.

¿Hay algo que le gustaría que le trajera?

¿Algo de comer, quizás?

Leonard miró a Vivian y sus cejas se elevaron un poco.

—Ah, ¿agua…?

—ella preguntó.

—¿Algo para usted, señor?​—le preguntó el hombre a Leonard de nuevo.

​ —Nada para mí.

Trae el agua inmediatamente.

No queremos que nos molesten cuando empiece la obra —dijo Leonard con seriedad y vio al hombre inclinar la cabeza.

—Por supuesto.

Déjeme traerlo ahora mismo.

Disculpe.

—al ver al hombre irse, Vivian entró en el palco donde había una gran abertura como ventanas de donde se podía ver claramente el escenario.

Un gran asiento con un respaldo de descanso estaba cerca de las ventanas.

Vivian se dio la vuelta para ver a Leo mirarla.

—Podemos ver todo desde aquí —dijo ella para verle asentir con la cabeza.

No pudo evitar sonreír ante la emoción de ella.

¿Todavía estaría tan emocionada cuando empezara el espectáculo?

Era algo que él también estaba deseando.

Había una razón por la que no la había tocado esta mañana.

Por qué no la había tocado ayer o anteayer.

Tuvo que prepararla, prepararla para lo que iba a ver y para lo que le haría.

Los teatros nocturnos eran especiales, por lo que las tarifas nunca bajaban.

A un mero ser humano le costaría toda la vida ganar lo suficiente para los asientos como los que había reservado para ellos, para tener privacidad y llevar a una persona allí.

Pero el dinero nunca fue un problema para Leonard.

Sus abuelos y sus padres eran ricos, y todo había pasado a él.

Sin olvidar que, siendo Duque y formando parte del equipo de investigación del consejo, se le pagaba bien gracias a sus capacidades.

El hombre que los había guiado hasta allí regresó con una jarra llena de agua y vasos.

Al ver que se iba, Leo cerró la puerta y se sentó al lado de Vivian, quien se había instalado allí cómodamente mientras miraba hacia abajo a los asientos vacíos, ahora sin nadie allí.

Vivian se preguntaba cuánto había pagado Leo por esos asientos.

En comparación al anterior, en el que se sentaron la última vez, éste parecía lujoso.

Los asientos eran de felpa y no duros en el fondo, había un puesto en la esquina donde el hombre había colocado el agua.

Mirando el escenario en el que aún no se había abierto el telón para que salieran los actores, ella apoyó la barbilla en las manos mientras miraba fijamente y esperaba a que empezara.

Finalmente, cuando las cortinas rojas fueron corridas a cada lado del escenario, Vivian vio la instalación de una casa.

Se dio cuenta de que no le había preguntado a Leo de qué se trataba la historia.

Comenzó la música, y también la obra.

Demasiado absorta en ello, los vio actuar sus escenas.

La historia había llegado al punto en que la mujer estaba celosa de otra chica a la que el hombre le había hablado.

Las acusaciones comenzaron a aparecer en el escenario e hicieron que Vivi se sentara derecha, con toda la atención puesta en cómo se resolvería el asunto.

—No estás escuchando, Gweneth —el hombre se paró detrás de la mujer, pero ella se alejó de él.

Sacudiendo la cabeza con los ojos llenos de lágrimas, dijo—: Sé que mi padre no aprueba que esté contigo, que estás enfadada conmigo, pero no tuve elección.

Parecía que la mujer estaba sufriendo demasiado ya que ella no escuchaba a su amante cuando él sólo intentaba hacerla entender.

Vivian se mordió el labio preguntándose por qué la mujer no estaba tratando de entenderlo.

—¡No me gusta verte con ella, Ronald!

—Por décima vez, ella estuvo allí por coincidencia.

Nunca supe que iba a estar allí a mi llegada.

—la mujer resopló, su bello rostro ahora manchado de lágrimas.

—No te creo.

Estoy cansada de tus mentiras.

Quieres fastidiarme —dijo ella, lista para salir, pero el hombre la tiró de la mano para darle un beso.

La mujer luchó, pero él parecía demasiado cansado.

La llevó hacia el sofá, la empujó antes de devolverle el beso.

Vivian no se dio cuenta cuando el beso de la reconciliación se convirtió en un lío caliente hasta que la ropa que llevaba la mujer fue completamente desechada y colocada la esquina del escenario.

Ella, quien se había estado mordiendo el labio, lo soltó con la boca ligeramente abierta ante lo que estaba ocurriendo en la obra que veía desde su asiento.

Cada beso y cada rastro del beso de la mujer se mostraba cuando el hombre la tocaba.

Mientras el hombre ponía sus labios en el pecho de la mujer, Vivian pudo sentir que su cara se prendía en fuego.

¿Era eso lo que Leo quería decir?

Conmocionada y sorprendida, ni siquiera cubrió la forma en que la vergüenza llenaba sus pálidas mejillas.

Terriblemente consciente de que Leo estaba sentado a su lado con sólo una pulgada de separación, no se atrevió a girarse y mirarlo.

Sus ojos se quedaron pegados en el escenario, pero no en la pareja, luego volvió a los actores por mera curiosidad.

No era que fuera sucio, sino que, el que algo tan íntimo se mostrara en el escenario hacia que le costara mantener la concentración, especialmente cuando su cuerpo empezaba a sentir un hormigueo y a sentirse consciente del hombre que se sentaba a su lado.

El hombre también descartó sus ropas, tomando a la mujer en sus brazos y continuó besando sus labios, cuello y cualquier lugar posible en el que pudiera colocar su piel.

Cuando el hombre fue a poner su cabeza entre las piernas de la mujer, la cara de Vivian se encendió en una llama.

Los gemidos sólo se hicieron más y más fuertes con el tiempo.

Ella deseaba poder esconderse en algún lugar lejos de allí.

Esa era la última opción que habría escogido si hubiera sabido lo que iba a ver hoy en el teatro.

Era la primera vez que veía algo tan abiertamente como eso.

No sabía cómo reaccionar y por más vergonzoso que fuera la escena, no podía mentir.

Que hubiera algo tan seductor sobre el escenario hizo que continuara observándolo hasta el final.

Echando un pequeño vistazo a la cara de Leo, ella lo encontró calmado y no afectado por nada de eso.

Sólo para que no la pillara mirando fijamente, ella volvió a ver la obra.

Debido a la obra, su cuerpo se sentía caliente, sin olvidar que Leo no la había besado en mucho tiempo.

Si sólo el suelo pudiera tragarla, pensó Vivian para sí misma.

¿Cómo iba a enfrentarse a Leonard?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo