Bambi y el duque - Capítulo 136
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- Capítulo 136 - 136 Capítulo 137 – Pobre Vlass - Parte 1
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136: Capítulo 137 – Pobre Vlass – Parte 1 136: Capítulo 137 – Pobre Vlass – Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio Vivian se paró frente a la iglesia mientras miraba a través de las largas y lisas puertas de madera.
Leonard, quien había entrado en la iglesia, se dio la vuelta para verla parada allí y ésta se apresuró a entrar para caminar junto a él.
Las ventanas de colores que se encontraban en las paredes no brillaban porque el tiempo era oscuro y sombrío.
Los cuervos graznaban fuera de la iglesia como una presencia ominosa mientras se posaban en los árboles.
Dentro de la iglesia, no había nadie a quien ver excepto a ellos, mientras caminaban hacia adelante para pararse frente a la estatua parecida a un ángel.
Era una iglesia desierta donde Vivian no había ido antes.
Ella solía ir a la Iglesia que estaba en la aldea de Paul, que era pequeña, y donde a menudo se veían hombres, mujeres y niños, pero allí, aunque era grande, no había nadie que fuera a tomar las bendiciones a esa hora del día.
Al oír la campana que sonaba en la parte superior del edificio, le trajo algún tipo de consuelo a su mente y a su corazón.
Mientras Leonard estaba allí de pie, sin orar, Vivian se había sentado de rodillas para enviar su oración a Dios, esperando que todo se calmara y deseando que no hubiera obstáculos en su futuro y en el futuro de Leonard.
La mayoría de los humanos siempre habían pensado que los vampiros no podían entrar en la iglesia, que era el lugar sagrado de Dios, diciendo que el poder del agua bendita podía quemar y dañar a la criatura nocturna.
Aunque no era cierto, tampoco era del todo falso.
Siendo los vampiros de sangre pura la primera generación de vampiros, tenían más resistencia a la hora de tratar con el método ortodoxo que los humanos usaban para mantenerlos alejados.
No les hacía daño, pero tampoco era un paseo por el prado, pero cuando el mismo llegaba a los vampiros inferiores, eran rechazados de los lugares sagrados.
Una gota de la santidad podía crear ampollas en su piel debido a que el refugio más seguro contra la raza inferior de vampiros era la iglesia.
Cuando Vivian abrió los ojos después de su breve oración, vio a Leonard hablando con una mujer a pocos metros de donde estaba.
Como si sintiera sus ojos, la mujer apartó su mirada para mirarla con una sonrisa.
—Vivian, ella es la hermana Isabelle —Leonard le presentó a la sacerdotisa de la Iglesia.
Sus ojos verdes eran el rasgo más atractivo de su cara, con su pelo negro que se separaba en la mitad de su cabeza, éste fluía liso hacia abajo llegando hasta su cintura.
Por lo que escuchó de Leo, la hermana Isabelle era una bruja blanca.
Vivian, quien estaba a punto de inclinar la cabeza, vio su sonrisa y le dio la mano para que la sacudiera.
En respuesta, ella le dio la mano.
Vivian sintió que su visión fluctuaba como si un recuerdo estuviera ahí esperando a que ella lo viera, pero algo le impidió mirar más allá, como si estuviera siendo bloqueado a propósito.
Miró fijamente a los ojos de Lady Isabelle, quien sonrió.
—Me alegro de verte por fin, Vivian.
Después de la última vez que viniste aquí pensé que no volveríamos a vernos —dijo la señora que aún tenía la mano sobre la suya.
Parecía que la bruja blanca estaba mirando las profundidades de su mente en lugar de mirarla a ella, haciéndola preguntarse si la Hermana Isabelle tenía una habilidad similar a la suya.
—Tienes un don maravilloso, pero parece que no lo sientes de esa manera —señaló la mujer, finalmente soltando su mano.
La bruja blanca le parecía muy conocida por su nombre, pero era la primera vez que se encontraba con ella.
Vivian se tomó su tiempo para responderle: —Los recuerdos nunca son de felicidad.
Lo que toco me lleva al que tiene la muerte contenida en ellos.
Son dolorosos y oscuros.
La Hermana Isabelle la hizo sentarse en los bancos mientras Leonard decidía darles un poco de espacio, caminando hacia adentro.
—Lo presiento, hija mía.
Aunque Leonard ya me ha contado toda la información, me gustaría que me dijeras desde cuándo empezaste a verlos.
Las visiones de la primera y la última vez que viste una.
—La primera vez que empecé a ver fue cuando fuimos a la mansión de nieve.
—¿La mansión del segundo Lord de Bonelake?
—preguntó la Hermana Isabelle con gran interés.
—Sí.
—¿Y cuándo fue la última vez?
—preguntó, para ver a la chica cambiar un poco.
—Fue cuando Lady Eleanor me visitó.
Es la prima segunda del duque Carmichael.
Ante la explicación, la mujer no pudo evitar sonreír.
Entonces la Hermana Isabelle dijo: —Vivian, supongo que sabes de tu naturaleza verdadera.
—¿Naturaleza?
¿Te refieres a que una vez fui una vampiresa de sangre pura?
—la mujer asintió con la cabeza.
—Así es.
Hice un pequeño viaje a Valeria cuando Leonard vino a visitarme con respecto a las habilidades que has llegado a poseer.
No todos, pero algunos de los tipos más raros de vampiros de sangre pura se dice que heredan habilidades debido al cambio de mutación en sus genes.
Son los vampiros mutantes de sangre pura los que llegan a tener poderes o habilidades especiales.
Algunos pueden ser inútiles, otros muy poderosos.
No todos se dan cuenta de que los tienen, algunos son desperdiciados naturalmente debido a la mera ignorancia.
Hubo un tiempo, hace décadas, cuando la guerra se libró entre los humanos y los vampiros de sangrepura, en el que estos últimos usaron un conocimiento que se perdió para todo tipo de seres que caminan por estas tierras nuestras —explicó la Hermana Isabelle— ¿Cómo crees que los vampiros de sangre pura están en la segunda jerarquía más alta de la cadena?
La mutación de los vampiros de sangre pura suele ocurrir debido a diferentes efectos, padres o factores externos.
Vivian tomó la información que la Hermana le explicó.
—Eso debe significar que la mía ha sido creada debido a factores externos.
—ella vio a la mujer asentir con la cabeza.
El factor externo también le había causado la transición de su ser de sangre pura a un ser humano.
—¿Por qué es que sólo puedo ver algunos de los recuerdos?
A veces toco para no encontrar nada ahí.
—Es una pregunta difícil de responder.
Probablemente podríamos plantear la teoría de que algunos objetos tienen un mayor valor de lo que se sabe.
Por ejemplo, puedes tocar éste banco y no sentir nada —la bruja blanca deslizó su mano sobre la plataforma de madera lisa del asiento—.
Pero hay algunos lugares en esta iglesia, que, si eres lo suficientemente fuerte, encontrarás la lectura que estás buscando.
Por muy triste que sea, los que están tatuados y marcados con dolor y sufrimiento son los que sobresalen o son más fáciles de encontrar que los recuerdos felices.
Vivian le preguntó: —¿No hay manera de controlarlo entonces?
—La hay.
Las habilidades psíquicas son muy raras, especialmente las del tipo que tienes, con la que puedes tocar a una persona y ver su mente sin su conocimiento.
Si me preguntas, diría que es un regalo maravilloso, y estoy segura de que a ti también te gustará, no importa cuánto dolor tengas que soportar.
Ahora mismo lo que ves son los recuerdos aleatorios que se encuentran en la parte superior de la cabeza de una persona.
Puedo ayudarte a escoger recuerdos como escoger un libro de la pila de textos de la biblioteca; con el tiempo aprenderás a escoger lo que quieres y lo que no.
Esto hizo que Vivian se entusiasmara al escuchar a la bruja blanca hablar de su ayuda.
—Pero… —esto llamó la atención tanto de Vivian como de Leonard.
Leonard, quien caminaba hacia ellas después de una o dos vueltas, fue a sentarse en un banco detrás de ellas—.
Oh, no te preocupes —se rio al ver a Vivian fruncir el ceño mientras anticipaba las peores noticias.
—Te pediré que te guardes tu segundo don para ti misma.
Sanar a otros puede darte un inmenso placer, en palabras de la humanidad, pero cuanto más te expongas, más difícil te resultará mantenerte alejada del mal que acecha en el consejo.
—¿Qué encontraste en Valeria?
—Vivian le preguntó con curiosidad, ya que había mencionado que se había ido de viaje después de que Leonard la visitara.
—Algo que creo que Leonard ya ha encontrado —Leo, quien había estado mirando al otro lado de la Iglesia, movió los ojos sin mover la cara—.
Las hierbas y los arbustos han sido destruidos, pero hay otra planta que se está usando que ninguno conoce.
Se llama Spitfire.
¿Spitfire?
—Un nombre extraño—comentó Leonard, quien apoyó su espalda en el banco para sentarse cómodamente—.
¿Dónde se encuentra?
—Aún no lo sabemos.
Le pregunté a una de las fuentes, pero la persona no tiene información sobre dónde se puede encontrar.
Spitfire es la planta que se utiliza y es un elemento importante en la poción de lo que has adquirido durante tu estancia en Mythweald.
—¿Estás diciendo que la poción es inútil sin esa planta?
—¿Cómo lo pongo, Duque Leonard?
—la Hermana Isabelle tenía un aspecto grave al tratar de responder a su pregunta sin ofenderlo y caer en la categoría de criminal—.
Una de mis hermanas, una bruja blanca, tomó muestras de la planta antes de que fuera quemada por tus concejales hace unos días.
Tomó lo suficiente para crear una botella entera que fue probada en un vampiro criminal.
Hacer algo así se consideraba ilegal y si la Hermana Isabelle no les ayudaba, sería sometida a un interrogatorio por parte del consejo antes de ser quemada viva.
Al ver que Leonard no reaccionaba, continuó hablando: —Como era de esperarse, no funcionó.
El hombre sigue vivo, pero fue enviado al Lord de Valeria para ver si encajaba con los crímenes cometidos.
Así que sí, la poción no es nada sin el Spitfire revuelto en ella.
Sin embargo, sin usar los otros elementos, éste también es inútil.
Todos ellos trabajan juntos para detener el núcleo de un vampiro de sangre pura.
Sería difícil para cualquiera de ustedes encontrarlo y, a menos que lo encuentren, tanto vampiros como humanos están en camino de acabar con su raza.
—Vivian es la clave —respondió Leo a su declaración, quien volvió la mirada de la bruja blanca sobre Vivian.
—¿Es ella?
—tarareó la mujer mayor—.
No lo dudaría si ocurriera.
Con su don detacto y vista, será una concejala conocida, es decir, si aprueba el examen.
Personalmente, preferiría que no participaras.
Vivian, el mundo del consejo es demasiado profundo, una vez que entras, no encontrarás nada más que suciedad allí.
No me malinterpretes, creo que, si alguien encontrará respuestas, esa serias tú, por tu talento.
—Tendré cuidado —aseguró Vivian, la hermana Isabelle asintió con la cabeza.
La Hermana Isabelle conocía bien el consejo ya que se había enfrentado a la traición en el pasado.
La villa y la gente del pueblo confiaban en ellos, pero la verdad es que no se podía confiar en ellos del todo.
La bruja blanca le preguntó a Leonard: —¿Qué pasó con el cambio?
—Todavía está ahí dentro.
Curiosa, Vivian le preguntó: —Si los vampiros de sangre pura están colocados en la segunda jerarquía, ¿quién está en primer lugar?
En lugar de la hermana Isabelle, Leonard fue quien respondió a la pregunta de Vivian.
—Híbridos ¿No es así?
—le preguntó a la bruja, quien lo miró un segundomás antes de asentir con la cabeza.
—Hay híbridos, híbridos de brujas y vampiros de sangre pura concebidos a partir de sangre espesa.
—¿Lord Nicholas?
—soltó Vivian.
La bruja sonrió.
—Has sido bien informada.
Vivian, tu habilidad es tan rara que puedes usarla a tu favor, pero debes saber dónde y cuándo usarla.
Te llevará al lugar al que quieres ir.
—escuchando esto, Vivian se preguntó si había algún significado más profundo en lo que decía la bruja blanca—.
Podemos empezar a perfeccionar y poner a prueba tus habilidades a partir de mañana.
Tienes dos semanas antes de que se realice el segundo examen.
Debería ser suficiente tiempo para que empieces.
—Muchas gracias, Hermana Isabelle.
—Vivian inclinó la cabeza con mucho respeto hacia la mujer por haberse tomado el tiempo para verla y por la promesa de ayuda que recibieron.
—Olvidé preguntar, ¿cómo está tu pierna?
—la mujer se inclinó a su lado para mirar la pierna que estaba escondida detrás de su vestido—.
Espero que estés mejor.
—Se ha puesto mejor.
—Es bueno oír eso.
El Duque hizo un excelente trabajo al coser tu herida él mismo en lugar esperar al doctor.
Entonces sólo habrías perdido más sangre antes de acercarte a la muerte —dijo.
Se puso de pie y también lo hizo la pareja que había ido a su encuentro—.
Te veré mañana, Vivian.
Necesito unos minutos contigo, Leonard.
Tomándolo como una señal, Vivian inclinó su cabeza de nuevo antes de caminar hacia el frente de la iglesia y se dirigió hacia afuera, donde apenas había comenzado a lloviznar ligeramente.
Había pasado un tiempo desde que Vivian había encontrado la oportunidad de empaparse en el aire.
La última fue cuando se había dado prisa para ir detrás de la mansión a buscar la ropa que había sido colgada para secar.
Después de que se convirtiera en una dama se dio cuenta de por qué Charlotte se quejaba de la vida de élite.
Había muchas cosas que se esperaban de la élite, desde cómo sentarse hasta cómo hablar y comportarse.
El casero siempre rectificaba los mínimos errores que ella intentaba evitar, pero Vivian aprendía rápido.
Dando un paso tras otro, Vivian miró al cielo donde pudo ver gotas de agua que venían como millones de meteoritos cruzando el firmamento.
Cerrando los ojos, los abrió con una sonrisa, hasta que oyó a Leonard interrumpir su alegría.
—Vivian.
Girando se encontró con un hombre gruñón que no estaba contento de que ella estuviera de pie en la llovizna.
Se acercaba lentamente a través la lluvia, atravesandolas pesadas gotas de agua.
Su suave cabello rubio, que antes había estado esponjado, había comenzado a pegarse entre sí hasta que empezóa gotear desde las puntas.
Vivian no pudo detener la sonrisa que se formó en sus labios, la cualse alargó mucho.
A Leo nunca le gustó la lluvia y ahora que lo pensaba, lo encontraba extraño.
Para alguien que había crecido y pertenecía a la tierra de Bonelake, no le gustaba estar empapado en la lluvia; ella, que venía de la tierra donde el sol brillaba, amaba las gotas de lluvia sobre su piel.
Pronto empezó a llover, pero ellos se quedaron allí parados, la lluvia los hizo desaparecer detrás de las incontables gotas que cayeron del cielo.
La abrazó sin dudarlo: —Vas a mojar el vendaje.
¿De qué te ríes, Bambi?
Ella agitó la cabeza con una sonrisa continua: —Te ves guapo empapado en la lluvia.
—¿Ah, sí?
—ella no asintió ni respondió para confirmar lo que pensaba de él.
Detrás del aburrido fondo y el clima, sus ojos rojos sobresalían.
Inclinándose hacia adelante, él atrapó sus labios con los suyos y ella le devolvió el beso con el mismo vigor.
Al estar la iglesia lejos de la aldea, la mayoría de la gente de la aldea se había refugiado en sus casas.
Tanto la hermana Isabelle como el padre Connor, quienes habían salido a despedirse de ellos, vieron a la pareja besándose bajo la lluvia.
—¿Eh?
¿No es ese el Duque?
—reaccionó el padre Connor mirándolos de pie bajo la lluvia—.
Debe ser muy agradable ser joven.
La Hermana Isabelle miró fijamente a la pareja con sus ojos verdes y suavesy una pequeña sonrisa en sus labios.
—No eres tan viejo, padre Connor.
Puedes dejar la iglesia y vivir una vida de amor.
—No conozco las obras de los hombres, el único trabajo en el que soy bueno es el exorcismo, el que a veces no he hecho bien —admitió el hombre con una sonrisa avergonzada—.
Deberían ir a su mansión.
Parece que a ella le gusta mucho.
Es la Srta.
Vivian.
¿Alguna vez ha amado a alguien, Hermana Isabelle?
La mujer respiró hondo antes de exhalar el aire frío.
—Lo hice.
—¿Por qué lo dejaste?
—el hombre que estaba junto a ella inclinó la cabeza mientras sostenía la mano sobre ella y el viento llevaba gotas de agua a donde estaban.
—Me vi obligada a dejarlo.
—¿Por qué no ir con él?
Eres una famosa sacerdotisa de la iglesia.
Es uno de los valores más importantes de la sociedad.
—Ya no vive —le contestó ella con calma.
Un murmullo de tristeza se le escapó al Padre Connor—.
Las circunstancias a veces no nos permiten quedarnos y vivir juntos por mucho tiempo —miró hacia adelante, a la pareja que tenía la frente apretada la una contra la otra.
La Hermana Isabelle extrañaba al hombre del que se había enamorado, e incluso después de su muerte, ella continuó amándolo.
Ella sabía que su historia terminaría en algún lugar en tragedia, donde no podrían vivir el amor con el que soñaban, pero estaba feliz de haber pasado los años con el hombre que había muerto por ella.
Quizás si hubiera tenido cuidado podría haber evitado el desafortunado suceso y tenerlo vivo donde ellos pudieran vivir para ver los sueños con los que habían soñado.
Miró al Duque y a la niña llamada Vivian que se dirigían a su carruaje, desapareciendo detrás de la lluvia.
Lo que le dijo a la chica era la verdad.
Si había alguien, era ella, la que podía arrojar luz.
Pero sólo podía esperar que no quemara a Vivian de la forma en la que la quemó a ella.
… En la mansión Carmichael, un hombre llamó a la puerta cuando Leonard y Vivian no estaban en la mansión.
El casero abrió un poco la puerta,su cara se asomó mientras miraba al desconocido que había ido a pararse en frente.
—¿Está Lady Charlotte aquí?
—preguntó el hombre y el casero entrecerró los ojos en sospecha.
—No.
El hombre había viajado una larga distancia desde Mythweald hasta Bonelake, su largo viaje había sido terrible, ya que tenía moretones y marcas alrededor de su cara y del resto del cuerpo.
Cuando Vlass dejó Mythweald, esperaba llegar a Bonelake en tres días, peor aún, en cuatro días, pero el humano no había considerado los posibles accidentes que podrían ocurrir durante su viaje hasta allí.
No sólo había sido robado, sino también capturado por las brujas negras, y tardó un rato en escapar para terminar en la bodega de otra bruja antes de huir de allí.
Finalmente, después de muchas búsquedas, llegó a saber dónde podía encontrar a su amiga y dijo el nombre de la niña, pero parecía que no había tenido ninguna reacción por parte del casero.
Antes de que pudiera salir de la mansión, el casero abrió la puerta de par en par.
—¿A qué Lady Charlotte estás buscando?
—Vlass miró al caserocomo si le hubiera crecido otra cabeza.
¿No le había preguntado si ella estaba allí?
—Lady Charlotte Easton —respondió a la pregunta del casero, quien parecía haber salido de su escondite detrás de la puerta.
—Volverá dentro de un rato.
¿Por qué no te sientas adentro hasta que ella y el maestro regresen?
—si Vlass no supiera la verdad de que Charlotte había fallecido al confirmarlo con sus propios ojos, habría tomado las amables palabras del vampiro y habría intervenido, pero esa no era la situación.
Estaba seguro de que había llegado a la mansión correcta del duque Carmichael, pero la invitación no le pareció muy amable, sino que le pareció sospechosa.
Dio un paso atrás, manteniéndose casual, y dijo: —Está bien.
Veré a la dama mañana porque tengo prisa.
—pero lo que Vlass no sabía era que el vampiro que era casero, era un vampiro inteligente.
—No tardará mucho —dijo el casero, quien se adelantó para que el ser humano diera un paso atrás.
—Está realmente bien.
Estaré de vuelta aquí mañana.
—el vampiro vio a través de la mentira y justo cuando el hombre se volvió listo para irse, no dio más dos pasos antes de que lo jalaran del brazo y le aplastaran la cabeza contra el pilar más cercano y perdiera la conciencia.
La siguiente vez que Vlass se despertó después de unos minutos de volver a su estado de conciencia, estaba atado a una silla con gruesas cuerdas que detenían cualquier movimiento de sus piernas o manos.
Luchó, empujando y tirando, pero nada parecía funcionar, excepto las cuerdas que mordían su piel para formar marcas rojas.
Cuanto más sacudía su silla, más sonidos hacía en el suelo embarrado de la habitación en la que se encontraba.
No podía creer su suerte.
Debía tenido la peor suerte, pensó Vlass para sí mismo.
Desde que salió en busca de su amiga, con la esperanza de encontrarse y ver qué pasaba, ya que sólo el cuerpo de la vampiresa fue encontrado colgado en el árbol.
En algún lugar sintió que no fueron los aldeanos, sino que había sido obra de los vampiros, para instigar una posible disputa en las tierras de Mythweald, ya que ya era sensible con la pelea que estaba teniendo lugar antes de que él se hubiera ido.
Pero después de dejar su ciudad, sólo se había metido en problemas.
Primero, el robo cuando se subió al carruaje local.
¡Las mujeres no tenían vergüenza de robarle los pequeños bienes a un hombre pobre como él!
Después de que lo echaran del carruaje, vinieron las dos brujas que lo habían atado en peores condiciones que ahora.
Había sido retenido durante días como un animal que esperaba ser masacrado.
Cuando finalmente logró escapar, una bella bruja negra lo capturó de inmediato y sólo pudo decir que tuvo suerte de haber huido cuando ella se olvidó de cerrar la jaula.
Sintiendo la mordedura de la cuerda que había empezado a picar, miró a su alrededor antes de llamar a quienquiera que pudiera oírle: —¡Auxilio!
¡Ayúdenme, por favor!
—gritó, y la puerta de la habitación se abrió inmediatamente cuando casero entró con una expresión aburrida.
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