Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Bambi y el duque - Capítulo 137

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Bambi y el duque
  4. Capítulo 137 - 137 Capítulo 138 – Pobre Vlass - Parte 2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

137: Capítulo 138 – Pobre Vlass – Parte 2 137: Capítulo 138 – Pobre Vlass – Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio Gritó por ayuda, aunque ya debería haber aprendido que era inútil, especialmente después de ser capturado por las brujas.

No gritó sólo una, sino dos veces, pero al no saber en dónde estaba, fue un total sinsentido.

La habitación en la que se encontraba estaba cerrada y no tenía ventanas, a excepción de una puerta que fue abierta por el hombre que lo había atado en ese estado.

Fue el amo de llaves quien abrió la cerradura y entró a la habitación al escuchar su pedido de ayuda, sólo entonces se dio cuenta de que fue una de las peores decisiones que había tomado en su vida.

Había ido hasta allí en busca de su amigo Rory, para ver si todavía estaba vivo.

Antes de la noche de la muerte de la vampiresa, Rory había tocado a su puerta pidiéndole que cuidara de su familia, solicitud a la que había accedido, a sabiendas de que tendría que protegerlos por siempre.

Vlass, quien se había alejado de su Villa de Mythweald, no supo nada, y recibió la noticia del acontecimiento de la muerte de los humanos a través de las palabras del duque Carmichael, muertes que también incluían a su familia, formada por su padre y su madre.

Mientras la bruja negra llamada Ester se valió de algunos de los hombres para hacer su trabajo, Vlass fue mantenido en la oscuridad, ya que era un hombre de buenos criterios.

Y aunque su amigo y su padre habían estado trabajando para erradicar a los vampiros de sangre pura para que sólo hubiera humanos caminando en estas tierras, Vlass se hacía el ignorante en relación a ello.

El pobre humano había sido desafortunado desde que vio el cuerpo de la vampiresa colgando en el árbol.

Fue como un mal presagio que se aferró a él y no podía quitárselo de encima sin importar cuánto intentara despojárselo.

Él quería arrancarse los ojos por su mala suerte, pero ni siquiera podía hacerlo ya tenía las manos atadas.

Además de las cicatrices que había recibido antes de entrar en la mansión Carmichael, ahora lucía una herida nueva a un lado de la cabeza que lo hacía sentir un poco mareado.

—¡No sé por qué estoy atado, pero no he hecho nada para merecerlo!

¡Por favor, déjame ir para que pueda volver a casa!

—ante sus fuertes gritos, el amo de llaves cerró la puerta con un ruido sordo.

—Deja de gritar, puedo oírte bien —respondió el amo de llaves con la voz lo suficientemente sombría como para hacer que la habitación se volviera aún más lúgubre, como si fuera a succionarle el alma lentamente junto con la sangre.

Él podía ver aquellos brillantes ojos rojos que se veían aún más sangrientos a la luz de las velas.

Parecía que había llegado el día de su muerte.

A diferencia de su amigo Rory, quien había establecido un lazo de amistad con la vampira antes de tener una relación con el vampiro de sangre pura, él siempre se había alejado de las criaturas nocturnas.

Era un hombre más guapo en comparación con Rory, sin embargo, nunca había intentado cortejar a las hermosas damas vampiro; quizás era debido al trauma infantil que había enfrentado cuando un vampiro rebelde lo atacó a plena luz del día.

Intentando calmar sus nervios, respiró hondo antes de decir: —Querido Lord, comenzó a ser interrumpido por el amo de llaves en medio de su oración.

—Soy el amo de llaves de esta mansión.

El duque está de camino aquí.

¿El duque?

—Ah, sí.

Se dio cuenta que todavía le dolía la cabeza; era el primo de lady Charlotte, el duque Leonard Carmichael.

Tal vez podría tratar de negociar con él en lugar de hacerlo con éste tonto que lo había saludado y obligado a entrar golpeándole la cabeza contra el pilar.

Quizá fue una mala idea usar el nombre de la Dama, pero ¿Cómo podría alguien saber quién era Rory?

los hombres de clase baja no tenían nombre ni identidad, y eran tan valiosos como los muertos, puesto que no existían en el mundo de la alta sociedad de vampiros o humanos.

Nadie hubiera sabido quién era Rory, y la opción más fácil era usar el nombre de la dama, pero parecía que ese plan había cambiado, ya que ahora estaba atado a la silla como un criminal que espera ser interrogado.

Apretando los dientes, giró la cabeza sin querer hablar más con el amo de llaves.

—¿Podría tomar un poco de agua?

—preguntó Vlass, tratando de ser cortés.

Jan, quien había atado elegantemente al humano, lo miró fijamente.

Por lo que podía ver, el hombre tenía cicatrices alrededor de la cara y los brazos.

No fue su intención golpearlo, pero el hombre lo había dejado sin ninguna otra opción.

Cuando el carruaje que vio entrar estuvo cerca de las puertas de la mansión, se dio cuenta de que no era el del maestro Leonard.

Al tomar la rápida decisión de tomarlo como prisionero, golpeó la cabeza del humano contra el pilar blanco, luego lo limpió, ya que lo había manchado con sangre del humano.

Era uno de los hombres que trabajaban con el Duque Leonard, quien había ido a darle una caja sellada que debía mantenerse bajo vigilancia hasta que fuera mandada a la mansión de Lord Nicholas.

Parecía un gorrión de campo que se había perdido, pero el nombre de Lady Charlotte saliendo de su boca le había provocado un hormigueo, preguntándose si a su maestro le gustaría charlar con él, pero las acciones del hombre le dijeron a él que no sería complacido con una conversación amena.

Como si sintiera la presencia del maestro Leonard, abrió la puerta que se encontraba previamente cerrada.

Vlass, quien había pedido un vaso de agua debido su sed, iba a preguntar de nuevo cuando vio al amo de llaves abrir la puerta.

Dejando escapar un suspiro, sintió que finalmente iban a traerle el agua, pero el agua nunca apareció, por el contrario, se hizo a un lado para que un hombre rubio con ojos rojos oscuros entrara en la habitación.

Detrás del hombre, notó a una mujer que era humana por el color negro de sus ojos.

Esta era la única manera de diferenciar entre un humano, un vampiro y un vampiro de sangre pura.

Volteando su mirada hacia el vampiro de sangre pura que lo miraba con una posible ira contenida, se preguntó qué había hecho aparte de utilizar el nombre de Lady Charlotte.

Vivian y Leonard acababan de entrar en la mansión cuando escucharon al amo de llaves decir que un hombre fue retenido en el sótano.

De haber ocurrido esta situación antes, Leonard la habría manejado solo, pero esta vez era diferente, ya que Vivian ya se había involucrado en el asunto.

Al igual que él, ella quería encontrar respuestas.

—¿Quién eres tú?

—el hombre lo interrogó con completa calma, como el mar antes de que el tornado golpeara en las olas.

En un abrir y cerrar de ojos, Vlass comenzó.

—Duque Carmichael, soy Vlass Denis.

Vengo de un pequeño pueblo de Mythweald.

Me pidieron que cuidara a la familia de mi amigo, quien también es un vecino mío, pero… —¿Tu amigo?

—preguntó Leonard.

—Rory, señor —ante la mención del enamorado de Lady Charlotte, quien la había traicionado, Leonard apretó sus puños, al igual que su mandíbula.

Dando un par de pasos hacia el hombre, le agarró la cara y éste comenzó a gritar de dolor cuando el dedo de Leonard empezó a aplastarle la quijada, hasta que Vivian puso la mano sobre Leonard.

—Leo, ¡para!

—ella dijo que dejara ir al hombre llamado Vlass.

—Maldito bastardo, ¿qué tiene de malo esta tierra?

—se quejó el hombre adolorido mientras se inclinaba hacia adelante.

—Maestro, ¿quiere que termine con éste hombre?

—sugirió Jan, quien recibió miradas de sorpresa de Vivian y del hombre que estaba atado a la silla.

Y antes de que Vivian pudiera protestar, Leonard habló.

—Su familia estuvo involucrada en la poción que se estaba esparciendo.

¿Dime por qué debería perdonarle la vida cuando ha estado tratando de matar a las personas que he estado cuidando?

—Pero no lo sabes con certeza —argumentó Vivian.

El hombre miró a Vivian como si fuera un ángel enviado del cielo para rescatarlo de su miseria, pero esto sólo enfureció al Duque cuando notó la adoración en los ojos de aquel humano.

—Déjame cortarle la garganta yo mismo —dijo Leo, mientras que Vivian se interponía entre el vampiro de sangre pura y el humano, encarando a Leo.

Vivian conocía la sangre caliente que acechaba bajo la piel de Leonard.

La ira que rápidamente quemaba cualquier cosa en su camino.

Él estaba tan triste y desconsolado por lo que le sucedió a Charlotte, que creía que el hombre era un cómplice de lo ocurrido.

Quizás fue debido a lo maltratado que se veía, que ella se compadeció de él y quiso darle una oportunidad antes de que Leonard se le adelantara.

Viendo lo acontecido desde la perspectiva de Leo, ella entendía su ira, que era justificada y válida.

Charlotte era su querida hermanita, su prima a quien adoraba y cuidaba.

Tener que verla en un lugar en donde nadie merecía estar, con su cuerpo desmembrado y el profundo vacío que había en las cuencas de sus ojos antes de enterrarla, era doloroso de pensar.

Sin embargo, al mismo tiempo, matar a un hombre sin escuchar su parte sería injusto.

Ella quería que le dieran una oportunidad al hombre antes de que él decidiera si debía matarlo.

—Lo que usted diga, maestro Leonard —la voz de Jan llegó desde atrás de ellos, en donde estaba de pie.

—Por favor, Leo —lo esperó mientras él la miraba antes de asentir.

Aunque no estaba contento con eso, respondió de mala gana —Esta bien.

Cinco minutos.

—agregó, haciéndola sentir como si él se hubiera puesto en los zapatos del concejal.

Dándose la vuelta, Vivian comenzó a entrevistar al hombre con su primera pregunta: —Sr.

Vlass, ¿qué sabe sobre Rory?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo