Bambi y el duque - Capítulo 146
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- Capítulo 146 - 146 Capítulo 147 – Pérdida de la vida - Parte 2
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146: Capítulo 147 – Pérdida de la vida – Parte 2 146: Capítulo 147 – Pérdida de la vida – Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio Pasó un tiempo antes de que Vivian se calmara.
Leonard tomó su pañuelo y se lo entregó para que pudiera secarse las lágrimas y sonarse la nariz.
—¿Quieres descansar?
—preguntó, viendo los bordes de sus ojos que se habían puesto rojos.
—No podré dormir —susurró.
—Estarás bien, estaré aquí —él le aseguró.
Mientras me quieras a tu lado e incluso si me dejas de querer, pensó Leo para sí mismo.
—El conmutador fue a recuperar la poción de la caja en el pueblo.
—¿Poción?
—sus ojos comenzaron a estrecharse ante la mención de la poción.
—La persona que se está infiltrando en el consejo, es la persona que vimos hoy en la aldea del muerto.
Paul, la hermana Isabelle y otro concejal.
Desafortunadamente, no pude ver por cual concejal está haciendo pasar.
Cuando Leonard descubrió que la hermana Isabelle estaba siendo suplantada, él supuso que el sustituto era como un asistente de concejal que no había sido previamente elegido para el consejo definitivamente.
Pero los que estuvieron allí fueron escogidos después de la reunión del consejo que terminó en pocos minutos.
—La bruja y esa persona están trabajando juntos.
—¿Sólo una bruja?
—Vivian asintió con la cabeza— ¿La viste?
—No pude —se secó las lágrimas que estaban pegadas a sus pestañas.
reflexionando, sus cejas se ciñeron—.
Era realmente difícil leer la la caja.
Hice lo mejor que pude, pero fue como si sólo quedaran esos fragmentos.
—Sé que hiciste lo mejor que pudiste —él le dio unas palmaditas en la cabeza—.
Lo hiciste maravilloso hoy, Bambi, y estoy muy orgulloso de ti por mantenerte firme y notar cosas que el resto de nosotros no notamos.
Con tu ayuda, podremos salvar muchas vidas —lo cual era cierto.
Personas como Paul podrían salvarse de ser acusadas por algo de lo que no eran responsables.
Antes de que pudiera decir lo que quería decir, Vivian habló primero… —Entiendo por qué hiciste lo que hiciste —sus ojos negros lo miraron.
Aunque no compartía el punto de vista de él, entendió sus acciones.
Después de poner a Vivian a dormir esa noche, pasó un tiempo a su lado en silencio y luego caminó hacia el balcón de la habitación.
Leonard sabía que Vivian no podía estar enojada con él por mucho tiempo.
El hecho de que su fría pelea se hubiera prolongado durante tres días debía ser un récord, ya que era el tiempo más largo que habían pasado sin hablar entre ellos.
Vivian era del tipo de persona que no podía permanecer enojada por mucho tiempo y siempre era Leonard quien se enojaba, no ella.
Ella era una persona muy tranquila mientras que él era el tipo de chico que se enfadaba por todo.
Él recordó su llanto cuando le suplicó que mirara el crimen cometido hacia Paul, el cual él había ejecutado sin fallar.
Todas las pruebas señalaban a su anterior amo de llaves.
No había ninguna pista que pudiera haber probado la inocencia del hombre.
Leo mismo quiso que no fuera cierto cuando se enteró, pero el calor en ese momento había sido demasiado difícil de manejar.
Perder a alguien frente a tus ojos era una cosa, matar a la persona por ti mismo era otra.
Para un hombre de su calibre, no habría sido mucho, pero seguía siendo una persona que tenía emociones detrás de su hermoso rostro pasivo, y aunque el sueño no era necesario para un vampiro, necesitaba descansar, porque ya había pasado tiempo desde la última vez había dormido bien.
Algunas noches no eran más que una repetición de la noche anterior ya vivida.
Era como si la estaca que estaba pegada a su corazón se negara a salirse y con el paso tiempo lo lastimara más.
Sólo se libraría del dolor cuando pudiera aceptar que era parte de él.
Había matado a Vlass y a la familia de Paul para asegurarse que en el futuro no le perjudicaran a él ni a Vivian ni a ninguno de sus seres queridos, aunque en éste momento no muchos le importaban.
Cuando él entró por primera vez en el consejo, su primera asignación de trabajo había sido importante, como la de cualquier otro miembro.
Necesitaba asegurarse que se hiciera justicia, pero en vez de justicia, sólo hubo más derramamiento de sangre.
Había aprendido el difícil camino de un concejal.
Había matado a la persona, pero uno de los familiares había matado a su compañero concejal por pura venganza.
Lionel, que era la autoridad directa a la cabeza, tuvo que intervenir y matar a toda la familia para asegurarse de que no se repitieran errores del pasado.
Leonard llevó la culpa por algún tiempo antes de desecharla.
Con años de experiencia, trató de buscar la luz antes que vivir en la oscuridad.
Antes de que Vivian se durmiera, ella le había dicho: —Esa poción que le dio al conmutador, es la última que queda en posesión de la bruja.
Creo que el conmutador podría usarla en uno de los vampiros de sangre pura que trabajan para el Consejo.
Pero dudaba que fuera usada en una sola familia de sangre pura.
Si se podía reunir a los humanos para cometer sólo un asesinato en masa, era posible que la bruja negra, quien era la dueña de las botellas de pociones, intentara crear un asesinato en masa de vampiros de sangre pura, pensó Leonard para sí mismo.
A pesar de todas las pociones que se le dieron al Lord, él se había quedado con una para aprender sobre sus propiedades.
La poción que se le dio a Lord Nicholas había sido entregada al departamento de laboratorio del consejo para que fuera destruida.
Parecía que la poción que él había tenido en su posesión y la que ahora tenía el conmutador, eran las que la bruja había esperado por años para crear, ya que las hierbas y otras plantas que se usaron para crearla también fueron destruidas.
Se preguntó quién podría ser ese concejal de quién había tomado la forma el conmutador.
Sin saber cuándo tiempo se había quedado dormida, Vivian se sentó en la cama y se percató de que la cama vacía.
Sus ojos recorrieron la habitación hasta encontrar la silueta que se había formado en el suelo debido a la persona que estaba en el balcón.
Vivian se molestó cuando se enteró de lo que vio.
Se preguntó muchas veces, porque la autoridad había castigado a inocentes que no estaban involucrados en el asunto.
Quitándose las mantas de su regazo, sus pies pisaron el suelo de mármol helado.
Caminó lentamente para ver a Leonard que estaba en el balcón.
Desde donde estaba, podía ver el viento que soplaba su cabello rubio.
Como si sintiera su presencia, se volvió para hablarle.
—Vuelve a dormir.
Aún faltan muchas horas antes que salga el sol.
—¿Por qué no estás durmiendo?
—preguntó.
No era la primera vez que lo había notado despierto y fuera de la cama que compartía con ella.
¿Tenía problemas para dormir?
no se sorprendería si fuera así.
Con las cosas tan terribles desde hace semanas y meses, uno difícilmente podría tener un sueño tranquilo.
Vivian no supo cómo lo hizo, pero una vez que cruzó su línea de visión y estuvo cerca de él, él la agarró de la cintura sin esfuerzo, como si estuviera pasando una pluma sobre una superficie.
Ella no se quejó.
Había extrañado la sensación de seguridad al estar cerca de él de esa manera.
Al no hablar con él durante los últimos tres días, lo había extrañado inmensamente.
La acercó por completo para poder ceñirla entre sus brazos.
Sentirla, no sólo tranquilizarla, sino tranquilizarse él también en ese momento.
—Vivi, permíteme beber de ti —susurró sobre su hombro, donde había colocado su barbilla mirando al horizonte.
Como no respondió, hizo que Leo le preguntara si todavía tenía sueño o si estaba preocupada de darle su sangre.
Vivian no le respondió, pero ella se apartó de su brazo, mirándolo a los ojos mientras apartaba su cabello para que él ahora pudiera ver su delgado cuello, que lucía suave bajo la luz de la luna que raramente brillaba sobre las tierras de Bonelake.
A diferencia de las veces anteriores, Vivian no rehuyó.
Su disposición sólo tranquilizó su mente salvaje que aún estaba rondando durante esas horas de la noche cuando ella se presentó para que él la tuviera.
Leonard tiró de su cintura, presionando la parte delantera de su cuerpo y obteniendo un jadeo de sorpresa que escapó de sus labios.
Uno de sus brazos quedó atrapado entre ella y su cuerpo, y el otro descansaba sobre su pecho.
Si ella no lo hubiera colocado allí, no habría sabido que su corazón latía tan rápido como el de ella.
Sus ojos rojos lucían oscuros.
Inclinándose hacia adelante y dejándola inclinarse un poco hacia atrás, él sacó sus colmillos, acariciándola desde la columna hasta el cuello antes de morder su piel sensible y sentir como se estremecía en sus brazos.
El pinchazo en su cuello fue compensado con la cálida boca de Leonard que chupó su piel, lo que la hizo temblar de placer y frío.
Aunque no era el momento de sentirse así, ella no pudo evitar sentir la necesidad de su cercanía desde lo profundo de su estómago.
Ella movió su cuello hacia atrás para que él pudiera tener un acceso más fácil.
Secretamente ella quería que él explorara más cosas sin tener que decirlo con palabras.
Tenía los ojos cerrados mientras él bebía sangre de su cuello.
Un suspiro escapó de su boca cuando el par de labios que estaban en su cuello chuparon su piel para extraer más sangre hacia la boca del vampiro de sangre pura.
De repente, sintió que sus piernas colgaban en el aire.
Leonard le rodeó las piernas con el brazo para levantarla del suelo y llevarla dentro.
Sin embargo, no se detuvo al ver su cama, abrió la puerta y la llevó a su habitación.
A Leo no le gustaba pasar tiempo ahí en la habitación de invitados.
Era sólo por el bien de ella que él aún no le había pedido que durmiera en su propia cama.
En ese momento la quería en su cama, en una cama que otras usaron en el pasado.
Tener a tu mujer en tu propia cama era lo correcto a los ojos de Leo.
Pateando la puerta de su habitación para abrirla, la cerró luego con su pierna antes de llevar a Vivian a la cama, acostándola en el centro de la misma.
El cuerpo de Vivian rebotó y mientras intentaba acomodarse, Leonard estuvo sobre ella intentando beber más sangre de su cuello.
Un ¡Ah!
escapó de los delicados labios de Vivian cuando Leo mordió su piel, esta vez sin usar sus colmillos.
Su lengua áspera lamió la pequeña herida que se había magullado.
Sin soltarla, mordió al otro lado de su cuello hasta que comenzó a formar pequeños parches azules y verdes en la piel que la rodeaba.
Al sentir el beso debajo del lóbulo de su oreja, ella vio que se alejaba de tal manera que veía el rastro de sangre que goteaba de un lado de sus labios.
Sus ojos parecían vivos como si quisieran devorarla de inmediato, enviando un escalofrío por su columna vertebral.
El cabello de él se había despeinado debido al viento que brotaba del lado salvaje de su alma.
La forma en que se veía ahora le hizo pensar si el problema estaba en su mente, la situación lo estaba agitando hasta el punto que parecía que la desgarraría.
No sabía si quería matarla o tocarla.
Queriendo calmarla, colocó su mano suavemente sobre su mejilla.
Al pasar el pulgar como solía hacerlo, sintió como ella se apoyaba suavemente.
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